Manual Planeacion Prospectiva UNAM

March 29, 2018 | Author: N. Reyes | Category: Planning, Decision Making, Politics, Society, Design


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MANUAL DE PLANEACIÓN PROSPECTIVA SU APLICACIÓN A INSTITUCIONES DE EDUCACIÓN SUPERIORDra. Alma Herrera Márquez Dr. Axel Didriksson Takayanagui CAPÍTULO I Planeación de Prospectiva de la Educación Superior I. Introducción Decía San Agustín que el tiempo está tres veces presente: el presente como lo experimentamos, el pasado como recuerdo presente, y el futuro como expectativa presente. Para la humanidad la reflexión del futuro, la esperanza en el porvenir y la apuesta por el mañana han sido parte de su cotidianidad, de su presente. Los acercamientos individuales hacia el futuro son múltiples y todos ellos, en general, van marcados por el sello de la continuidad de la vida y la trascendencia personal. El estudio sistemático del futuro se sitúa en el deber ser, por lo tanto, combina la ética y los valores con el análisis lógico para determinar las alternativas de transformación de la realidad social, institucional o personal (Calhoun, 1978; Encel y cols. 1978; Alonso, 1987; Corona, 1993; Orozco y cols. 1981). Por ello, el estudio del pasado y el análisis del presente son en prospectiva un importante insumo en la tarea de construir y orientar proyectos sociales de largo alcance. A diferencia del pasado, la relación que los hombres establecen con el futuro está impregnada de intencionalidades, que le dan forma y contenido al significado del pasado y a las percepciones y necesidades del presente. Desde luego, la intencionalidad sintetiza la multiplicidad de nexos temporales en torno a una imagen de futuro, aunque no se tenga un objeto presente, ni actual, ni existente. ¿Cómo estudiar entonces lo que posee el contenido de la imaginación? Habría, en todo caso, que iniciar planteando que los procesos imaginativos “emergen en actividades sintéticas, complejas, dinámicas por las cuales el sujeto percibe, produce, recuerda, juzga, razona; pero también sueña o crea (...) propone, como si fuera presente, imágenes de lo que uno es: porvenir (...) pero (...)su movimiento es intencional, enriquece la vinculación del sujeto con la exterioridad y nutre los procesos de reflexión (...) la imaginación puede actuar como una propulsora de la razón” (Noel, 1988). En esta perspectiva, Gómez (1995); Noel (1988); y Slaughter (1994) plantean un problema medular al considerar la complejidad de la relación entre los planes que los individuos tienen con sus acciones, pues existen diversos niveles de interacción entre la intención de hacer algo y efectivamente hacerlo. Tales niveles “descansan en los llamados autoesquemas definidos como estructuras afectivo-cognitivas de los individuos, construidas selectivamente sobre la experiencia en un campo de acción determinado, que organizan y dirigen el procesamiento de información relevante para sí” (Gómez, 1995) . De hecho, todas las personas usan la previsión en eventos cotidianos porque es un atributo cerebro-mente que define lo que Searle (1981) denomina estados intencionales que anteceden a la acción. Cada estado intencional tiene vínculos con el pasado, pero quizá el más relevante sea su poder de anticipación, el cual desempeña el papel de función de previsión con orientación prospectiva. La formulación de los futuros no puede ser estudiada sólo como un proceso de abstracción; los futuros son principio de acción del presente y expresión de la capacidad humana para articular planes, propósitos, objetivos, intenciones y significados. En un marco más amplio, el proyecto de futuro que formula una sociedad también descansa en la determinación y elección de valores, en un ideal, en una utopía, aun en aquellos planes y programas de desarrollo que se basan fundamentalmente en proyecciones estadísticas. Por otro lado, las tendencias del futuro generadas por los cambios observados en el presente están involucradas con las transformaciones tecnológicas, económicas y sociales propias del mundo actual. En este caso, como lo señala Williams (1984), el valor de la utopía sistemática vinculada con el desarrollo de las nuevas tecnologías es indudable porque tiene la potencialidad de ofrecer “un recordatorio imaginativo de la naturaleza del cambio social (...) una plataforma desde la cual es posible (...) elevar nuestra mirada más allá de las adaptaciones y los cambios de corto plazo, que son el material ordinario de la política, para insistir, como una intención puede producir cambios temporal y localmente increíbles”. Bajo esta óptica es tarea del presente, para la construcción del futuro, superar la propensión a formular únicamente fines de muy corto alcance que reducen la conciencia del hombre a una conciencia cotidiana, práctica y poco reflexiva. En función de este planteamiento, autores como Barbieri (1986) y Schaff (1985; 1993) apuntan hacia la urgencia de encontrar un consenso esencial con sistemas de valores capaces de generar energías unificadas en favor del ser humano, de su sobrevivencia y de la solución de los problemas que amenazan su inminente destrucción. Al respecto, diversos autores (Dator, 1994; Laszlo, 1994; Schaff, 1985; Slaughter, 1994) coinciden con el hecho de que hoy día se observan fuertes discrepancias entre las nuevas condiciones mundiales y el tipo de respuesta que las sociedades les han dado. Tales discrepancias ponen en evidencia que campos como la salud, la economía y el ambiente tienen fallas multidimensionales de largo plazo que ponen en riesgo a amplios grupos sociales. La base de todo ello es la enorme dificultad para producir modos emergentes de conocimiento y nuevos valores que sean más acordes con la necesidad del cambio. Esto de ninguna manera quiere decir que los valores tradicionales puedan ser descartados radicalmente y tampoco podrá aceptarse que la diversidad cultural deba desaparecer; por el contrario: “ hoy la sociedad global se está vinculando con pueblos indígenas de todo el mundo y con sus vastos almacenes de cultura tradicional (...) Estos grupos son capaces, a menudo, de visualizar soluciones alternativas y de demostrar la efectividad de sus innovaciones sociales y nuevos modelos en sus propias comunidades” (Henderson, 1994). El mundo de hoy expresa una complejidad de vida y culturas sin precedentes. Somos más de 6,000 millones de seres humanos, de más de 6,000 culturas distintas y con más de 6,300 lenguas diferentes. Somos diversidad pura, multiplicidad de religiones, razas, generaciones, aspiraciones, gustos, preferencias políticas, vocaciones y formas de ver el mundo. En esta diversidad, todos constituimos el mundo que vivimos y sabemos; en él también nos correspondemos, dialogamos y confrontamos, y en medio de diferencias y afinidades, crecemos (Chanona, 2001). Las expectativas hacia el futuro siempre tienen una carga valorativa que sintetiza deseos y convicciones acerca del deber ser: es la expectativa sobre el futuro lo que “le plantea al hombre preguntas acerca del sentido de la vida ya sea de manera individual o histórica, de la humanidad, poniendo énfasis en las visiones que tiene del propio hombre, de la sociedad, de la naturaleza” (Barbieri, 1986). En este marco, la formulación de utopías sistemáticas que orienten la acción del hombre en el mundo permite diseñar un conjunto de previsiones que al dar respuesta a las contradicciones de la actualidad (inflación, recesión, profundización de inequidades, devaluación del trabajo humano), constituyen la base de proyectos fundamentados y factibles cuyo propósito es alcanzar un mayor grado de bienestar genérico para la humanidad. Desde luego, que una meta tan ambiciosa exige el desempeño y desarrollo de formas alternativas de organización política y social que puedan contri-buir a la constitución de nuevos modelos de convivencia humana y de un orden mundial más equi-tativo. Partir de este punto de vista implica asumir al futuro como proyecto de construcción del sentido “de lo global y de las armonías universales, propias del pensamiento filosófico y espiritual y en cuya búsqueda se mueve siempre la ciencia, (convirtiéndose) en un fundamento para la acción política inteligente” (Peccei, 1981). subir II. La planeación prospectiva en la educación superior Decouflé (1974) señala que la prospectiva integra en una “...misma visión, el pasado, el presente y el futuro, mezclados indistintamente en un estudio al mismo tiempo global y ordenado de los acontecimientos y de los hombres”; estudiar el futuro tiene como objetivo que diversos grupos sociales alcancen una mayor capacidad para ocuparse de tareas críticas que alteren las tendencias utodestructivas y consoliden nuevas etapas de desarrollo personal y cultural. En realidad, la complejidad del mundo actual permite explorar el futuro a partir de diversas teorías cuyos enfoques, incluso contradictorios, analizan una amplia gama de fenómenos y generan las bases para actuar en el presente y producir cambios profundos para el futuro. El diseño de indicadores sociales, la evaluación tecnológica, los modelos globales y sociales, la investigación sobre ciclos largos, la simulación sobre procesos de cambio, el análisis de políticas, el trabajo y la recreación, la investigación etnográfica de futuros, las comunicaciones, la violencia, el género, la salud, la planeación urbana, la innovación curricular, la sustentabilidad, la paz, el crecimiento poblacional, la innovación social, los nuevos materiales, la multiculturalidad, los valores emergentes y la construcción de una ética universal son sólo algunos ejemplos que ilustran la importancia de la prospectiva y muestran un desarrollo no sólo vertical sino horizontal. Esto se extiende desde lo cuantitativo hasta lo cualitativo participativo, desde los trabajos ubicados en estudios altamente comerciales hasta aquellos centrados en problemas críticos cuyo objetivo es vislumbrar soluciones nuevas, visiones del mundo y modos alternativos de organización y convivencia, así como una nueva valoración del mundo. A nivel mundial existe un crecimiento impresionante de organismos y redes de prospectiva. A manera de ejemplo, baste mencionar a la Sociedad del Futuro del Mundo, la Federación Mundial de Estudios del Futuro, la Casa de Aclaraciones del Futuro del Congreso de Estados Unidos, la Red Global sobre Responsabilidades hacia las Futuras Generaciones, el Instituto para Estudios del Siglo 21, Instituto del Milenio, la Biblioteca Internacional de Futuros, el Battel Memorial, el Instituto de Recursos para el Futuro, el Centro de Futuribles, el Centro Gubernamental de Selecciones Políticas, el Secretariado de Estudios sobre el Futuro, la Unidad de Ciencia y Políticas de Investigación, el Club de Roma, el Centro de Estudios del Tercer Mundo, la Fundación Javier Barrios Sierra, el Colegio de México, el Proyecto de Prospectiva Universitaria en México (CESU-UNAM) y la Fundación Bariloche. La Planeación Prospectiva promueve una actitud proactiva para buscar oportunidades en el desarrollo de procesos sociales específicos o globales; pero, también, para producir oportunidades y condiciones que hagan factible el futuro vislumbrado. Por ello sus aplicaciones son múltiples como se ilustra en el siguiente cuadro: CARACTERÍSTICAS DE LA INSTITUCIÓN • ALCANCE Holista: Previsión de amplio espectro nacional. Macro nivel: Integra varios campos, sectores y problemáticas. Mezo nivel: Involucra sólo un campo de investigación o un sector tecnológico. Áreas con mayor potencial socioeconómico. • Altos niveles de mando en el gobierno, cuerpos de asesores, fuerzas armadas y sector financiero. Grupos independientes del sector público. Academias nacionales e instituciones científicas. Fundaciones académicas que apoyan la investigación en las instituciones educativas. • METAS, OBJETIVOS Y FUNCIONES • • ORIENTACIÓN Curiosidad orientada Orientación estratégica Aplicabilidad Complejidad y estabilidad de la estructura disciplinaria. Integración externa con sistemas científicos y tecnológicos. • • • Proyección y orientación del presupuesto general. Aplicación de la ciencia y la tecnología al bienestar económico, social y cultural. Identificación de las áreas estratégicas de investigación sobre la base de los siguientes criterios: protección al ambiente, libertad política y contribución a la cultura. Orientación en la determinación de políticas científicas Determinación de prioridades.Determinació n de oportunidades, obstáculos y gérmenes de cambio. Generación de consensos (internos y externos). • HORIZONTE DE TIEMPO FASES PROYECTADAS EN EL TIEMPO • • Corto Plazo: 1 ó 2 años Ruptura: 5 años Mediano Plazo: 3 a 5 Consolidación: 3 años años Culminación: 2 años Largo Plazo: 5 a 13 años • En el centro del enfoque prospectivo se encuentra la necesidad de construir un proyecto de largo alcance que defina una ruptura respecto a lo que, hasta finales de la década pasada, definió a la planeación: únicamente como un ejercicio programático y de corto alcance, que no resolvió la crisis permanente de los elementos estructurales de todo el sistema de educación superior. La Planeación Prospectiva requiere una formación cultural sólida que asegure la detección de innovaciones sociales, de discontinuidades y rupturas pues “los estudios críticos sobre los futuros florecen donde hay acceso a las habilidades y recursos disponibles a través de la academia. Requiere también de habilidades políticas y organizacionales y tiene una gama de competencias humanísticas” (Slaughter, 1994). En particular, la voluntad política de cambio moviliza a amplios sectores de la sociedad o de una institución, a perseguir un fin, a delimitar una estrategia en función de las condiciones objetivas y a intervenir en la realidad con la clara especificación de cursos de acción en tiempos definidos. La Planeación Prospectiva es resultado del análisis y de una visión constructiva integral que no intenta comprobar predicciones en forma contemplativa, sino indicar una multiplicidad de caminos para acercarse a un futuro anticipado; en este sentido, es claro que los futuros son muchos y alternativos entre sí, ligados a las posibles decisiones y a la ocurrencia de diversos eventos (Barbieri, 1986; Didriksson, 1993, 1995; Elmandjra, 1994; Martin e Irvine, 1991). Cada camino se traduce en proyectos articulados por acciones, estrategias y metas claramente delimitadas. Para Martínez y cols. (1996), los estudios prospectivos parten de las siguientes premisas: • El futuro no está determinado, se crea". El futuro emerge del presente y está sustentado en el pasado. • No se pretende reformar el presente, sino entender las posibilidades y consecuencias de los planes a futuro. • La planeación está influida por valores y creencias de los involucrados en ella”. • Decouflé (1974), Calhoun (1978), Sachs (1980), Taborga (1980), Barbieri (1986), Dror (1994) y Martínez y cols. (1996) señalan que la prospectiva consiste, primero, en determinar el futuro porque el pasado y el presente no se toman como restricciones. Con la imagen del futuro deseado definida, se exploran los futuros factibles y se selecciona el más adecuado. La exploración de los futuros factibles es también altamente creativa e imaginativa porque la visión de lo que se desea motiva al planificador a buscar nuevas formas de alcanzarlo. La lectura crítica de la realidad permite formular una imagen holística y esquemática de ella, pero también: determinar los recursos, las limitaciones y las potencialidades que esa realidad tiene en relación con el problema elegido; y definir los futuros factibles y contrastarlos con un futuro deseado; seleccionar el futuro que sintetiza lo ideal con lo factible y, además, propiciar la toma de decisiones y la puesta en marcha de acciones estratégicas. Por ello, la prospectiva propicia una amplia apertura y flexibilidad que permiten incorporar continuamente elementos nuevos que redefinen las orientaciones del futuro. Es en este sentido que el futuro puede pensarse como un espacio abierto en donde todo lo que es posible depende de lo que ocurra en las actuaciones del presente. En efecto, “la actividad humana es (...) actividad conforme a fines, y éstos sólo existen por el hombre, como producto de su conciencia. Toda acción verdaderamente humana exige cierta conciencia de un fin, el cual se supedita a la actividad humana” (Sánchez Vázquez, 1980). Es importante señalar, que de acuerdo con Martin e Irvine (1991), la Planeación Prospectiva es un proceso por medio del cual se alcanza la plena comprensión de las fuerzas que están configurando el futuro de largo plazo, y que deben ser tomadas en cuenta en la formulación de planes y políticas; incluyen instrumentos cualitativos y cuantitativos para formular indicadores y mecanismos de monitoreo respecto a las tendencias, y que su mayor importancia se da cuando se analizan las implicaciones políticas de los cambios propuestos. La Delimitación de la Base Histórica y el Diseño de Escenarios nos invitan a reunirnos con las oportunidades y demandas del futuro; en sí no definen el contenido de las políticas, pero ayudan a que éstas sean más precisas, flexibles y con mayor fortaleza para alcanzar su implantación en el momento cuando las circunstancias están cambiando. La Planeación Prospectiva no considera sólo el estudio de regularidades. También aspira a determinar hechos portadores de futuro que definen discontinuidades o rupturas en la evolución de los procesos, a partir de indicadores que dan seguimiento al comportamiento de estrategias viables. Como lo plantea Decouflé (1974) “la discontinuidad es la principal categoría del lenguaje de larga duración ya que en prospectiva (...) deben buscarse los medios para pensar en lo imposible y no en lo desconocido (...) combinando lo verdadero y lo posible”. De este modo, la Planeación Prospectiva incorpora la lectura global de los procesos y la multiplicidad de relaciones que pueden darse entre ellos. Su complejidad exige la reflexión continua, la lectura crítica de la realidad y la puesta en marcha de acciones que transformen el presente. Con ello sintetiza acciones prioritarias de corto y mediano plazos con propósitos y fines de largo alcance, facilita la anticipación, la determinación de oportunidades, y detecta los obstáculos y las condiciones institucionales que ya no corresponden a los desafíos de la realidad. Por otro lado, esta perspectiva recupera la idea de que la “actividad propiamente humana sólo se da cuando los actos dirigidos a un objeto para transformarlo se inician con un resultado ideal, o fin, y terminan con un resultado o producto efectivos, reales” (Sánchez Vázquez, 1980). La anticipación es una capacidad humana cuya principal aspiración es poner en juego esquemas analítico-sintéticos que propicien lecturas alternativas de la realidad y recuperen el interés por la construcción de condiciones que favorezcan el óptimo desarrollo de una institución. La anticipación exige el adoptar una visión de largo plazo que trascienda los requerimientos del corto plazo (Dror, 1994), con imágenes del futuro que son, las que en última instancia, distinguen lo importante de lo secundario. En este sentido, el “papel de la previsión es indicativo, no prescriptivo. El principal objetivo es más explorar y evaluar las ventajas de un conjunto de opciones, que formular juicios definitivos y concluyentes sobre las prioridades. Cuando se está planeando un ejercicio de anticipación deben tomarse en cuenta la estrecha relación de este ejercicio con la distribución de los recursos para evitar los efectos generales de actitudes conservadoras y el énfasis en el mantenimiento de los intereses del status quo ya sean disciplinarios, sectoriales e institucionales” (Martin e Irvine, 1991). Diversos autores (Williams, 1984; Barbieri, 1986; Miklos y Tello, 1991; Peccei, 1981; Didriksson, 1993, 1994, 1995 a; Orozco y cols, 1981; Alonso, 1987) han planteado que la prospectiva no sólo se limita a la realización de pronósticos: su riqueza radica, sobre todo, en la posibilidad de intervenir en la determinación del futuro. De hecho esta es la forma más enriquecedora de asumir el futuro y que admite la naturaleza activa de la relación objeto-sujeto, realidad-hombre. La racionalidad anticipatoria no busca predecir porque conceptualmente esto es incierto. Lo que importa es, más bien, señalar que lo que se haga ahora determinará el futuro planeado o por lo menos una aproximación a lo previsto. La Planeación Prospectiva orientada a Instituciones de Educación Superior, desarrollada en el presente manual, se basa en la propuesta de Michael Godet (1995) para la elaboración de escenarios. Por esta razón abarca desde la comprensión de los factores esenciales que impulsan o detienen el cambio hasta el seguimiento de cada una de las acciones propuestas, pero ajusta y sistematiza fases, estrategias y dinámicas de trabajo a la naturaleza específica de la educación superior. Por otro lado, agrega la promoción de esquemas de pensamiento anticipatorio, el diseño de ejercicios (formatos), y la búsqueda de amplios niveles de consenso con metodologías diseñadas a lo largo de diez años de experiencia en los que se ha asesorado el desarrollo institucional de universidades públicas mexicanas. El objetivo central es que todos los sectores involucrados se sientan representados en el documento final. En todas estas experiencias ha resultado de fundamental importancia preparar un plan estratégico con los responsables de la toma de decisiones (Rector, Directores, Secretarios de Planeación, Comisiones del Consejo Universitario) que precise, en primer término, los espacios de oportunidad y sensibilidad al cambio. Así con base en este análisis se especifiquen la dirección del cambio, las líneas de acción y los procedimientos operativos. Esto implica establecer la base organizativa que incorpore a todos los sectores de la universidad y asegure el óptimo apoyo logístico (espacios de trabajo grupal, fuentes de información, expertos internos y externos a la institución, líneas de comunicación con las instancias institucionales responsables de financiar las diferentes fases del proceso). A lo largo de los TALLERES DE PROSPECTIVA se realiza un análisis estratégico con los responsables de la toma de decisiones, que incluye: la determinación de consensos, la difusión de resultados a todos los niveles de decisión, el impacto de cada una de las fases del taller, la determinación de prioridades, los mecanismos para obtener y organizar la información generada, el seguimiento de la calidad de la información y la validez de las conclusiones. Todo plan derivado de la Planeación Prospectiva es un documento “vivo”, por ende su seguimiento es parte orgánica del proceso en su conjunto. No concluye una vez que se cuenta con un documento aprobado consensualmente. Por consiguiente, los objetivos de esta fase son: Asegurar que las acciones políticas se proyecten tan lejos como sea posible y en su caso modificar las rutas sin perder el rumbo. • Promover la redefinición holística, que implica el determinar fuerzas institucionales, negociar con los espacios de poder, reorientar las instituciones y estructuras ya existentes y crear nuevas en función del proyecto desarrollado. • Asegurar las condiciones de transformación científico-tecnológicas, el diseño de programas, la determinación de la jerarquía de objetivos y el establecimiento de mecanismos de difusión de los resultados. • La Planeación Prospectiva en las universidades públicas impulsa el potencial evolutivo de las Instituciones de Educación Superior porque intenta influir en el diseño e instrumentación de futuras trayectorias en un contexto de profunda incertidumbre, con visiones realistas que consideran el impacto de las crisis financieras y la transformación de las políticas educativas nacionales e internacionales. Por su estructura, no intenta predecir cómo va a ser el futuro, sino cómo podría ser si se realizaran cambios sustanciales en las políticas, las estructuras organizativas, los modelos académicos y los esquemas de vinculación con todos los sectores de la sociedad. Los planes prospectivos parten del reconocimiento de que la planeación de largo plazo es necesaria para el desarrollo de instituciones, dada la magnitud de los impactos anticipados de la ciencia, la tecnología y los nuevos conocimientos. Miklos y Tello (1991) al describir el Proyecto “Polonia 2000”, señalan que no basta la creatividad para poder generar una visión utópica del futuro. Se precisa de un ejercicio estratégico que ponga en el centro un Programa Político Normativo que se nutra de los valores y expectativas de quienes pretende beneficiar. De ello depende el diseño de la Prognosis Normativa que se ilustra con el siguiente esquema: Los planes prospectivos son instrumentos flexibles que identifican a las iniciativas por impulsar. En esencia son modelos heurísticos que permiten una cabal comprensión de la naturaleza y del papel que deben jugar los diferentes elementos identificados como gérmenes de cambio, de sus trayectorias probables y de sus interrelaciones. Cabe destacar que este enfoque pretende “equilibrar intereses y valores con el fin de promover decisiones basadas en esfuerzos colectivos para construir futuros en los procesos sustantivos de desarrollo institucional. Por ello, se genera información para formular diagnósticos y sistemas de evaluación permanente, se definen variables e indicadores, se trabaja con escenarios múltiples y se analizan las fortalezas y debilidades a partir de una amplia gama de opciones y prioridades. La metodología es fundamentalmente participativa y sistemática”. (Didriksson y cols. 1997). Puede resumirse en el siguiente esquema: La Planeación Prospectiva pone de manifiesto los posibles peligros del futuro, al mismo tiempo que permite que los distintos actores determinen las posibilidades reales de construcción de proyectos alternativos. Ello implica que el futuro que será construido sea realizable, no sólo deseable. En este caso, la información es una estructura que no se reduce a datos aislados: exige la construcción de condiciones en espacio y tiempo definidos. Orientar la acción partiendo del futuro no significa especular sobre él: la prospección significa actuar desde el presente para asegurar el futuro. Los ejercicios de planeación prospectiva en educación superior inician con el análisis de su papel en un marco más general que explicite el modelo de sociedad que se pretende alcanzar. Esto exige el balance profundo acerca del impacto que la generación de conocimiento científico y la innovación tecnológica tienen en la actualidad. Desde luego que la primera esfera que se deberá considerar es la relacionada con las funciones sustantivas de las instituciones de educación superior, de su función y de su perfil futuro. Por esta razón los criterios de la Metodología de Planeación Prospectiva diseñada son los siguientes: En educación superior el rediseño institucional es un ejercicio político, pero también es un ejercicio riguroso, sistemático y consensuado. La planeación, desde un enfoque prospectivo, tiene como eje la construcción de estrategias de largo alcance que consideren la naturaleza de las instituciones de educación superior “donde el universo de cambio tiene particularidades institucionales casi únicas en la sociedad. La prospectiva y la formulación de estrategias deben centrarse en la construcción de consensos, dentro de visiones holísticas y de articulación de sus componentes fundamentales”, (Didriksson y cols., 1997). En el centro de este planteamiento se encuentra la necesidad de construir un proyecto de largo alcance que defina una ruptura con los modelos pragmáticos y de corto alcance que no pueden dar respuestas efectivas a la crisis recurrente del sistema educativo. Ello implica la incorporación de las siguientes dimensiones: Bajo este enfoque, la planeación prospectiva de un modelo universitario innovador deberá asumir un carácter estratégico que permita incorporar tanto el análisis de tendencias históricas como la configuración de escenarios futuros basados en la formulación de políticas tendientes a impulsar decididamente la ciencia y la investigación al cambio tecnológico. Ello implica la creación de centros de investigación, el desarrollo de megaproyectos articulados en redes nacionales e internacionales y la consolidación de ciencias emergentes por medio de programas especiales. El elemento principal que caracteriza a la metodología es el diseño de un plan con prioridades claramente definidas que propicien su apropiación, evaluación y articulación con las acciones del futuro. Esta metodología debe permitir la identificación temprana de los elementos que pueden alcanzar un impacto potencial y trascendente durante el desarrollo de la estrategia. El objetivo es asegurar que las prioridades establecidas alcancen un punto de no-retorno y que puedan enlazarse de manera objetiva con las variables identificadas como variables de impacto pesado. Sin embargo, debe señalarse que el efecto de planes de desarrollo institucional elaborados con esta perspectiva depende de múltiples factores entre los que destacan: la formación de los sujetos evaluadores y planeadores; el equilibrio entre el autoanálisis y el análisis de los expertos; la incorporación de distintas disciplinas para la comprensión de la educación pero, sobre todo, la incorporación de sistemas de valores en educación, pues son ellos los que definen propósitos de largo alcance que dan vida y dinamizan proyectos institucionales de mayor trascendencia. A éstos, Barbieri (1986) agrega los siguientes límites metodológicos de la prospectiva: Autoalteración que se refiere al hecho de que la previsión puede afectar artificialmente la interpretación del comportamiento de un proceso determinado. • Aspectos psicológicos vinculados a intereses, expectativas y valores que pueden modificar la eficacia de la planeación derivada del ejercicio prospectivo. • Elementos irracionales considerados como hechos portadores de futuro que alteran sin justificación racional alguna el curso de los acontecimientos. • Falta de confiabilidad de los datos o incluso su ausencia total, y limitaciones en el control a posteriori de la previsión. • Hipótesis implícitas que no están declaradas en los estudios prospectivos, pero que tienen efectos en diversos niveles de decisión. • Al mantener presentes y bajo control estos posibles riesgos, la Planeación Prospectiva Universitaria permitirá dinamizar acciones de largo alcance que aseguren un mejor acercamiento a la elevación de su calidad. La formulación de un futuro ideal para la educación superior es un ejercicio colectivo que se enriquece con la participación amplia de los protagonistas de la historia: es una guía conceptual que orienta la práctica y es una actitud que mueve la acción. Pero dicha acción no se reduce al presente, sino que actúa para el futuro potenciando la posibilidad de alterar el curso de los acontecimientos bajo la definición precisa de tiempos y espacios. Debe destacarse que las universidades mexicanas tendrán que ir fomentando su capacidad para llevar a cabo reformas académicas y de largo alcance. Ello debe ir acompañado del desarrollo de nuevos modelos de gobierno, administración y organización en el que se incorporen tanto sectores universitarios, como no universitarios. El diseño de planes de desarrollo institucional conducidos en el marco de este enfoque involucra la comprensión de la naturaleza de la educación superior y de su papel en la construcción del proyecto de nación. También considera: El ritmo de las transformaciones sociales económicas y políticas que generan diferencias en la situación actual con respecto a las condiciones del pasado. • La creación de observatorios que valoren el proceso de desarrollo de la institución. • La promoción de una cultura de autoevaluación en la institución a fin de determinar la presencia de fuentes de resistencia y de elementos potenciadores de la acción estratégica. • La determinación de políticas educativas que institucionalicen la innovación y el continuo desarrollo metodológico que incorpore elementos de corte cualitativo a los balances cuantitativos que se realizan cotidianamente. • En un plano más general es evidente la necesidad de definir políticas que incorporen a las universidades a los nuevos esquemas de organización académica en redes de investigación y tecnología en las que se articulen diversos sectores y respondan de manera clara y decidida a las grandes prioridades de México. La Planeación Prospectiva siguientes aspectos: deberá cuidar siempre los 1. Iluminar la acción del presente a la luz del futuro posible, múltiple e incierto. 2. Adoptar una visión global y sistemática. 3. Considerar formas y modos de comportamiento socio-cultural de los actores. 4. Hacer uso de las lecciones del pasado y no subestimar los factores inerciales. 5. Observar cuidadosamente las discontinuidades o rupturas con las trayectorias tendenciales. 6. Interpretar los resultados a la luz de la correlación de fuerzas (poder). 7. Mantener actitud crítica y de búsqueda. 8. Promover el cambio social y cultural. 9. Transformar estructuras y comportamientos institucionales. 10. Movilizar al conjunto de la universidad con visión prospectiva y resolución estratégica. 11. Asumir a las técnicas como fuentes movilizadoras de cambio y a los métodos como herramientas para la reflexión y la comunicación. Las once consideraciones planteadas se derivan de la asunción de que pensar en el futuro resulta en la actualidad un imperativo estratégico debido a que un mundo interconectado y complejo obliga a generar cuadros capaces de proponer alternativas creíbles, que le den sentido al presente y movilicen a diversos grupos en una dirección más alentadora hacia el porvenir. Hoy día la Planeación Prospectiva Universitaria tiene un carácter estratégico que incorpora tanto el análisis de tendencias históricas como la configuración de escenarios alternativos que sirven de base a la definición de políticas articuladas a nuevos esquemas de organización horizontal como las redes de investigación y tecnología que pueden integrar diversos sectores. Por ejemplo, los Clusters de Conocimiento que son entidades abiertas y flexibles, como se ilustra en el siguiente esquema: La metodología de análisis crítico y la construcción de escenarios se formulan a partir de la detección de los eventos clave, las variables de ruptura y los gérmenes de cambio que potenciarán el desarrollo de las instituciones. En este sentido, es función de los observatorios de prospectiva la medición de los siguientes aspectos: 1. 2. 3. que 4. Análisis de las regularidades. Determinación de las rupturas. Determinación de las relaciones de incertidumbre se dan entre las dos. Categorías formales. El eje central de este enfoque de planeación es la capacidad de maniobra sobre el futuro de largo plazo, a diferencia de la escasa posibilidad de modificar tendencias en el futuro inmediato, dado que su dinámica obedece a regularidades cuya probabilidad de ocurrencia en el futuro lejano es incierta. Es importante destacar también que la Prospectiva Universitaria es un ejercicio técnico-político que pone en juego diversos proyectos acerca del tipo de país al que se aspira. La planeación en este caso es un ejercicio sensible a las coyunturas políticas. Es un espacio de correlación de fuerzas en donde lo que se debate son las diversas, y muchas veces contradictorias perspectivas, acerca del proyecto de educación superior, de sus fines y de sus principios filosóficos. La prospectiva no significa especular acerca del futuro. La prospectiva implica actuar en el presente, porque el presente siempre será el pasado del futuro y lo que configuremos, diseñemos, propongamos o dejemos de hacer, va a definir posibilidades de vida futura. Por ello, Barbieri en 1986 señalaba: "Prever es una necesidad, una elección y una actitud. Necesidad en el marco de incertidumbre e interdependencia que obligan a reflexionar en la relación al futuro próximo y de mediano alcance; es una elección a actuar intencionalmente en la existencia de que el futuro no es único sino múltiple y factible; es una actitud y una forma de relacionarse con el mundo y es un ver hacia el porvenir, crea una mentalidad capaz de ver siempre hacia adelante, a un plazo más largo y más global". Cabe destacar que en México, la Planeación Prospectiva en educación superior ha sido una tendencia presente en las instituciones universitarias desde hace poco más de dos décadas. Por ejemplo, Taborga elaboró en 1980 una metodología de Planeación Prospectiva Universitaria basada en el paradigma de W. Sachs, R. Ackoff y de H. Obcecan compuesta por 10 etapas progresivas que iniciaban con la captación de la realidad y concluían con la evaluación y seguimiento de los planes y proyectos que sintetizaban el futuro elegido por la universidad. La metodología propuesta seguía un riguroso proceso técnico que guiaba a los equipos de planeación en la consecución de los objetivos planteados para cada una de las etapas. Una década después, Lara Rosano elaboró otra Metodología para la Planeación de Sistemas, con un enfoque prospectivo. El autor articuló su propuesta a partir de la noción de planeación de Ackoff, como un proceso de toma anticipada de decisiones. Su aportación principal es el desarrollo de un conjunto de técnicas que pueden aplicarse a Instituciones de Educación Superior. En 1998 la Dirección General de Desarrollo Institucional de la Universidad Nacional Autónoma de México diseñó una Guía para la Formulación de Planes de Desarrollo, que si bien no calificaba como planeación prospectiva, sí conducía al equipo de planeación de las dependencias universitarias a plantear un plano ideal o situación deseada como punto de partida para generar “los cursos de acción a seguir, a través de sus cinco funciones básicas: planeación, toma de decisiones, ejecución, control e información” (p.3). También en la UNAM, Millán (2003), ha aplicado con éxito el Método de Conferencia de Búsqueda, basado en el modelo de Planeación Estratégica de Emery. Sus objetivos son generar “nuevas estrategias de crecimiento; innovaciones o renovaciones; visiones conjuntas hacia un trabajo más participativo y humano; nuevas formas cooperativas en la toma de decisiones; nuevas alianzas para resolver problemas complejos; y la movilización de una comunidad en torno a un tópico común” (p.13). Este Método de Planeación Estratégica tiene tres fases: 1. 2. 3. Exploración del Entorno. Análisis de la Organización. Planeación Estratégica de Acciones. La lógica de este modelo de planeación coincide con la propuesta de Godet (1995) en la Fase 1, en cuanto a que uno de sus aspectos centrales es la elaboración de futuros deseables y probables de la organización en el marco de las tendencias mundiales y nacionales en la que se encuentra inserta. Cabe destacar que este análisis lo realiza el grupo participante sin la colaboración de un grupo de expertos que pueda influir en su opinión. La diferencia con el enfoque de Godet, que constituye el paradigma sobre el que descansa la metodología desarrollada en el presente Manual de Planeación Prospectiva, es la síntesis “entre la pasión y la razón, entre el corazón y el espíritu que es la clave del éxito de la acción y del completo desarrollo de los individuos” (p.5). Y al respecto, agrega Godet (1995): “Nos encontramos, pues, ante las tres componentes del triángulo griego: logos (el pensamiento, la racionalidad, el discurso), epithumia (el deseo en todos sus aspectos, los nobles y los menos nobles), y erga (las acciones, las realizaciones). Incorporar deseos, aspiraciones y expectativas, generar consensos, involucrar a todos los sectores de la organización y asumir procesos como la correlación de fuerzas y la dinámica del poder, constituyen, entonces, la materia de trabajo nuclear. Por ello para Godet (1995), este paradigma puede representarse por un triángulo virtuoso integrado por los siguientes elementos: Desde nuestra perspectiva, la Planeación Prospectiva no sólo es un riguroso enfoque técnico instrumental, también es un proceso político y humano porque asumimos que el futuro es el principal símbolo con el que los humanos ordenamos el presente y le damos significado al pasado. El futuro le plantea al hombre preguntas acerca del sentido de la vida, ya sea de manera individual o histórico social. Por ende, parte integral de la metodología propuesta es la permanente reflexión acerca del papel que la universidad pública mexicana jugará en un entorno caracterizado por la presencia de una profunda ruptura con el mundo que conocemos y por la presencia de nuevas estructuras; nuevas formas de organización; reconceptualizaciones acerca de la sociedad y sus instituciones; nuevas fronteras, nuevos valores, perspectivas globales inimaginables; la construcción de una cultura planetaria que reconozca la diversidad de lo humano; nuevas demandas para la sobrevivencia como es la generación de sociedades sustentables y tecnología apropiada; la exigencia de un sentido ético universal y la obligatoriedad de usar de manera equilibrada los recursos. De ahí que toda dependencia universitaria deba contar con un equipo multidisciplinario de asesores, integrados en unidades de análisis de cursos de acción política, que diseñen escenarios alternativos, evalúen el impacto de las decisiones tomadas, recomienden cambios necesarios en las rutas, coordinen el seguimiento de los indicadores y promuevan la apropiación crítica de los fines planteados en los planes de desarrollo institucional. La Metodología que se desarrollará en el presente Manual de Planeación Prospectiva cuenta con cinco unidades temáticas: 1. 2. 3. 4. 5. Talleres de Prospectiva. Delimitación de la base histórica. Elaboración de los Escenarios. Prospectiva, Planeación y Estrategia. Observatorios de Prospectiva. Los objetivos específicos que se pretende alcanzar con este Manual son los siguientes: Analizar los conceptos básicos de la prospectiva. Analizar la importancia de la planeación prospectiva en educación superior. • Determinar las fases de la Planeación Prospectiva • Describir el Método de los Escenarios. • Delimitar el Sistema: Análisis del Entorno (Educación, Política, Economía). • Realizar el Análisis Estructural: variables esenciales (internas y externas). • Determinar Gérmenes de Cambio. • Realizar el Análisis Estratégico. • Realizar el Análisis Morfológico: retrospectiva y estrategia de actores. • Determinar los procesos y actores invariantes. • Definir las hipótesis de referencia. • Definir la hipótesis normativa. • Elaborar las imágenes finales. • Determinar el escenario tendencial (de referencia). • Determinación de escenario anticipatorio (deseable). • Definir dos escenarios intermedios (futuribles). • Analizar la importancia de los Observatorios de Prospectiva. • Caracterizar los componentes de los Observatorios de Prospectiva: Categorías, Variables, Indicadores y Parámetros. • Distinguir lo que es posible, realizable o deseable. • Determinar las condiciones para alcanzar lo deseable. • Determinar las estrategias para alcanzar lo deseable. • Determinar las acciones prioritarias. • Diseñar un Programa de Desarrollo Institucional con enfoque Prospectivo. • • Bibliografía ACKOFF. 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Por otra parte es indudable que, en general, las universidades públicas del país no cuentan con equipos de trabajo articulados orgánicamente capaces de afrontar las transformaciones globales en el marco de una cultura política tolerante e incluyente, cuyo núcleo sea el contenido de un proyecto con capacidad de disminuir el impacto de la lucha por el poder. Señala Dror (1996) al respecto, "Un desafío fundamental para la gobernación surge de las dificultades y oportunidades externas, y los límites impuestos por la cultura política guiada por patrones más amplios de valores sociales" (p. 115). Por ello, la experiencia en los Talleres de Prospectiva se constituye como un ejercicio ético, consensuado, profundo, riguroso, metódico, plural, tolerante y creativo. Esta realidad determina la necesidad de alcanzar una síntesis entre las grandes contribuciones de la ciencia y la tecnología, el juicio de valores, la formulación de proyectos, la determinación de cursos de acción política y la formulación de alternativas para la toma de decisiones (Dror, 1990). Los Talleres de Prospectiva se constituyen, en este caso, como el Centro Estratégico de un cambio institucional comprometido, con políticas de largo alcance diseñadas a partir de la apropiación crítica de una cultura de planeación flexible e innovadora. En los talleres juega un papel central la creatividad; sin embargo, cada propuesta deberá formularse de tal modo que se relacione con los distintos escenarios; deberá ser operativa y demostrar su aplicación en áreas problemáticas específicas. Con base en este planteamiento, los Talleres de Prospectiva tendrán que fomentar una transformación profunda en la cultura de un paradigma de planeación que sólo aspira a reportar con indicadores cuantitativos los avances inerciales de una institución. Su objetivo central es traducir la utopía en proyecto, los deseos en objetivos y las intenciones en acciones prioritarias. Es decir, sólo tiene sentido organizar Talleres de Prospectiva si su función es anticipar y actuar estratégicamente desde el presente para alcanzar el futuro deseado, aunque ello implique avanzar por fases intermedias que aseguren alcanzar un punto de no retorno. El siguiente esquema ilustra este planteamiento. Cabe señalar que la Planeación Prospectiva no sólo se interesa por el estudio de regularidades o de explicaciones causales; aspira también a determinar hechos portadores de futuro que definen discontinuidades o rupturas en la evolución de los procesos. Los planes desarrollados bajo un enfoque prospectivo podrán generar cursos de acción política; lo que exige preguntarse acerca de las condiciones, programas, actores, acciones y recursos que deberán estar desarrollándose en cada fase del proyecto. De acuerdo con Godet (1995), un Taller de Prospectiva puede estar conformado por grupos 10 a 100 personas que tengan una experiencia común y que deseen participar en la orientación del cambio; es decir en la determinación del rumbo y en la planeación, seguimiento y ajuste de las rutas. Son recursos para el logro de estos aspectos, el desarrollo de metodologías capaces de integrar fenómenos complejos y dinámicos: escenarios, futuros alternativos e imaginación estructurada, entre otros. Como se observa, los Talleres de Prospectiva no son solo una técnica más; constituyen unidades de inteligencia estratégica cuyos integrantes poseen capacidades multidimensionales que permiten la visualización de largo alcance, enfrentar la incertidumbre y evaluar críticamente cada escenario, proyecto, acción. De este modo, los Talleres de Prospectiva deberán cubrir al menos tres condiciones: a) Imaginación y Creatividad para anticipar; b) Capacidad de Innovación, y c) Adecuación rápida a los vertiginosos cambios de la sociedad y sus instituciones. Los objetivos para propiciar la participación amplia de los diferentes sectores son: alcanzar la comprensión común de los problemas; impulsar el pensamiento anticipatorio; mejorar la capacidad de las Instituciones de Educación Superior para moverse más allá del aquí y ahora; elaborar futuros, diseñar alternativas múltiples y construir críticas consistentes. Esto exige la generación permanente de nuevos tipos de conocimiento, la conformación de verdaderos equipos de trabajo multidisciplinario, el claro balance de los valores que sostendrán el contenido del proyecto de largo plazo y un adecuado manejo en la correlación de fuerzas para movilizar a toda la universidad. El último punto es central, en cuanto a la consideración de que los distintos sectores que integran una universidad deben sentirse representados en el Plan Prospectivo y apropiarse de él. Tanto Dror (1990) con su propuesta de crear Unidades de Inteligencia Estratégica para el Desarrollo, como Godet (1995) con el planteamiento en torno a los Talleres de Prospectiva, asumen que el núcleo de este esfuerzo es un cambio en la cultura institucional que fomente la anticipación como forma de relación con el mundo; opere con base en la clara determinación de prioridades institucionales; haga uso crítico de la información; integre a los diversos sectores a la formulación de opciones de decisión, las evalúe de manera permanente y difunda los resultados, aunque sean adversos. En este caso es fundamental que los futuros sean evaluados en términos de su deseabilidad. Por eso se deben identificar las principales variables que influyen sobre la probabilidad de ocurrencia de las diferentes alternativas. Las variables que pueden ser influidas mediante intervenciones deliberadas constituyen los instrumentos de política. El logro de este propósito obliga a estimular la creatividad y el pensamiento crítico-anticipatorio en el marco del impacto social en el que toda acción se desarrollará. De este modo, la prospectiva determina una lectura global de los procesos u objetos de estudio que se encuentra analizando, e incorpora la multiplicidad de relaciones que puede darse entre ellos. Por esta razón, no se reduce exclusivamente a la aplicación de un conjunto de técnicas: implica una actitud y forma de abordar los problemas caracterizados por la reflexión continua, la lectura crítica de la realidad y la puesta en marcha de acciones que transformen el presente. Con ello sintetiza acciones de corto y mediano plazos con propósitos y fines de largo alcance; facilita la anticipación y el descubrimiento de oportunidades y obstáculos para dar curso a nuevas relaciones horizontales en cuerpos académicos incluyentes y tolerantes. Para Didriksson y cols (1995, a) las características del pensamiento anticipatorio son las siguientes: a. Es un proceso que toma lugar durante un periodo de tiempo extenso y amplio. b. Los resultados están directamente relacionados con los principales demandantes. c. El proceso incorpora a todos los afectados por los resultados y compromisos de manera que puedan alcanzar un nivel satisfactorio de éxito. Por esta razón, el conjunto de los intereses de los tomadores de decisiones deben mantenerse en equilibrio, especialmente con relación al establecimiento de prioridades a nivel macro. d. Difunde de manera permanente el resultado del proceso seguido. e. Establece una buena estructura de comunicación dentro y fuera de la institución. f. Un componente clave para el éxito de esta capacidad anticipatoria es el establecimiento de un monitoreo sistemático de los requerimientos y las oportunidades de las distintas áreas académicas, de la ciencia y la tecnología, junto con la evaluación de las habilidades y los conocimientos requeridos. g. Las actividades deben mantenerse estrechamente relacionadas con la estructura de presupuestación, con la administración y las estructuras académicas. La posibilidad de anticipar es fundamentalmente una capacidad humana que pone en juego esquemas analíticosintéticos que articulan lecturas alternativas de la realidad y reconocen la parcialidad de las tradiciones y esquemas informales de relación, de los marcos de referencia, de la cultura, del estilo de interrelación institucional y de los distintos modos de comunicación. De hecho, esta capacidad de anticipación produce "nuevas fuentes de libertad". También permite imaginar y explicar una mayor variedad de alternativas de las que pueden concebirse desde el paradigma dominante propenso a las catástrofes (Slaughter, 1994); por ende, recupera el interés por la construcción de condiciones que propicien el bienestar integral y la habilidad para alcanzar futuros cualitativamente diferentes. Los Talleres de Prospectiva son un tipo de organización horizontal integrada por expertos de diversas disciplinas y ubicados en todas las áreas de la universidad; por supuesto, incluyen desde los niveles directivos más altos hasta quienes tienen bajo su cargo actividades fundamentalmente operativas. Cada Taller estimula la participación de todos los sectores, con el propósito de que se integren efectivamente a la toma de decisiones. Es una experiencia formativa porque promueve la adquisición de múltiples habilidades, la capacidad de pensar creativamente y la flexibilidad de respuesta ante los nuevos desafíos que surgen en el trabajo que los equipos llevan a cabo. Del mismo modo, fomenta una cultura de apertura, cooperación y colaboración, una cultura que centra su atención en la búsqueda de consensos y en el mejoramiento continuo del proyecto académico. Por ende, el Taller se organiza en torno a los procesos centrales, disminuye las jerarquías y confiere a todos los integrantes de los equipos la autoridad para tomar decisiones directamente relacionadas con el rumbo de largo plazo fijado. En un Taller de Prospectiva todos los integrantes son responsables del resultado final y de los avances intermedios. Los equipos delimitan el proyecto, definen escenarios, determinan las estrategias y las acciones prioritarias, realizan el seguimiento puntual de cada fase y son responsables en su conjunto de la redacción de documentos intermedios y del informe final. En este sentido, cada experiencia permite: Construir espacios de intensa interacción. Mantener un enfoque altamente adaptativo y flexible. • Generar equipos con capacidad para autoorganizarse. • Fomentar la participación de no expertos (proporcionan diversidad esencial). • Adoptar un modelo de gestión middle-up-down. • • Es importante señalar que los Talleres de Prospectiva deben ajustarse a la naturaleza interna de cada universidad porque dentro de su especificidad hay matices derivados del origen, desarrollo y proyección que cada una se plantea alcanzar; así como a la correlación de fuerzas, la sensibilidad al cambio, el conocimiento de los retos y desafíos que tiene que enfrentar la educación superior. Hoy más que nunca este enfoque debe estimularse porque, se esté de acuerdo o no, la reforma universitaria definida desde el Estado Mexicano, incluye innovaciones organizacionales, normativas y académicas que plantean una transformación profunda en sus esquemas de vinculación, sus modelos de financiamiento, sus modelos académicos y su estructura institucional. Bajo esta perspectiva los universitarios deberán recuperar su papel de intelectuales orgánicos en la definición tanto de rumbo como de rutas. Un Taller de Prospectiva estructurado a partir de cuerpos colegiados plurales e incluyentes podrá organizarse en subcomisiones específicas que profundicen los cambios estructurales en el perfil institucional; el marco legal; la innovación académica; la matrícula; los perfiles; las políticas de actualización académica; las áreas de conocimiento; los esquemas de financiamiento y planeación institucional; la infraestructura; las líneas estratégicas de desarrollo institucional y los procesos de integración, certificación y acreditación. La dinámica de trabajo debe permitir que todos y cada uno de los participantes elaboren propuestas que sinteticen la necesidad de avanzar hacia la construcción de una universidad innovadora, pero que conserve su importante papel educativo-crítico en la sociedad. El Taller abarca desde los análisis globales acerca del impacto de las nuevas relaciones económicas con el conocimiento, el mercado de trabajo y la educación superior, hasta los aspectos más específicos que caracterizarán al modelo organizacional y al modelo académico. En el terreno universitario es preciso que los talleres de prospectiva consideren los siguientes objetivos: Definir con mayor precisión el contenido de la innovación de los modelos de universidad: académico, administrativo, gestión, gobierno y financiamiento. • Integrar todas las propuestas generadas a lo largo del proceso de reforma en un sólo documento coherente. • Analizar a profundidad las características de la Estructura Organizativa de la universidad. • Incorporar en el modelo académico los siguientes aspectos: especificar en todos los niveles educativos de la universidad la forma como se realizarán sus tres funciones sustantivas; determinar los criterios de ingreso, selección, evaluación y promoción del personal académico y administrativo; analizar las estrategias que deberán seguirse para ajustar los nuevos perfiles académicos en el marco de su relación contractual con la institución. • Impulsar la generación de conocimientos de frontera, resultado de una mayor capacidad en Investigación y Desarrollo Tecnológico (IyD). • Incorporar nuevos rasgos científico-profesionales en los planes de estudio de licenciatura y posgrado acordes al vertiginoso desarrollo del conocimiento y a los cambios sustanciales que presentan las tendencias sociales. • Reorganizar las estructuras disciplinarias en torno a áreas de conocimiento emergentes que promuevan el enriquecimiento de métodos y lenguajes y el diseño de planes curriculares flexibles e interdisciplinarios. • Crear estructuras académico-administrativas más horizontales y de cuerpos colegiados bi y tripartitas con amplia capacidad para tomar decisiones basadas en la integración, el consenso y la reflexión permanente. • Gestionar recursos financieros a partir de la creación de fondos para la investigación, contratos con la industria y venta de servicios. • Impulsar la cooperación académica internacional; la definición más equilibrada de estándares internacionales para acreditar instituciones, programas de formación y ejercicio profesional, y el desarrollo de programas de investigación de interés multinacional. • Los Talleres de Prospectiva desarrollados en universidades públicas se ilustran con el siguiente esquema: II. Técnica de integración de esfuerzos (TIE) De acuerdo con lo expuesto, los Talleres de Prospectiva tienden a la construcción de Comunidades Colaborativas (Olmos, 2002), que estimulan la disponibilidad hacia el diálogo como la mejor forma de abordar los conflictos y las diferencias en torno a aquellas cuestiones en las que no hay consenso. En la presente metodología, los Talleres de Prospectiva se desarrollan mediante la Técnica de Integración de Esfuerzos, debido a que promueve la disposición para ponerse en el lugar del otro, aceptar y respetar la diferencia. Su antecedente se encuentra en la TKJ desarrollada en la Sony Corporation por Kobayashi, a partir de una técnica de estructuración conceptual denominada KJ, diseñada por Jiro Kawakita. Es una forma de tolerancia activa, capaz de ser aplicada a las diferentes esferas y proyectos de la institución. Es grupal y se emplea para detectar, analizar, solucionar, clasificar y ordenar en forma creativa y participativa los aspectos inherentes a la planeación y al desarrollo institucional. Su objetivo primordial es orientar la actividad de los participantes hacia la elaboración por escrito de propuestas consensuadas y fundamentadas. Su importancia radica en el hecho de que asegura la participación subir y aportación creativa de ideas de todos los integrantes del proceso. Las ventajas de esta técnica son las siguientes: 1. Los participantes en grupo, anónimamente y por escrito, emiten más fácilmente una opinión, que si lo hicieran individualmente y en forma oral. 2. A través del anonimato se resuelven más fácilmente problemas interpersonales y de autoridad. 3. Permite refinar conclusiones, sin caer en el ataque personal. 4. Permite integrar a un equipo que funciona como la suma desarticulada de individuos. 5. Permite tomar mejores decisiones en función de una colectividad y en consecuencia facilita su aceptación al momento de traducirse en acciones concretas. 6. Permite encauzar esfuerzos personales hacia objetivos compartidos. En la medida en que la cultura colaborativa forme parte de la cultura académica será posible articular los esquemas y modelos de Planeación Prospectiva y fomentar el autoconocimiento; la autonomía y la autorregulación; promover el diálogo, desarrollar las capacidades para transformar el entorno; impulsar la comprensión crítica y la empatía; y fomentar las habilidades sociales para la convivencia y el razonamiento moral (Martínez, 2001). La Técnica de Integración de Esfuerzos inicia con la valoración de las diferentes problemáticas y alternativas que se presentan en una institución educativa. Es más, comienza con la determinación de lo que es problemático y la distinción de aquello que no lo es; el asunto no es secundario, sobre todo, si se considera que habrá sectores o grupos en la institución para los que un aspecto represente una debilidad y para otros ese mismo aspecto puede no tener importancia. Usualmente, cuando los grupos en el poder no se ponen de acuerdo en cuanto al contenido del proyecto, los procesos distorsionan el sentido de lo político: deja de importar el rumbo que la institución deberá seguir y, entonces, los grupos que mayor control tienen sobre los distintos sectores de la universidad, luchan por los espacios de poder. Los desafíos que enfrentan las universidades públicas ya no permiten mantener esta dinámica. De ahí la importancia de innovar las estrategias para planear el futuro. Las características de la técnica son las siguientes: Objetivos de la Técnica de Integración de Esfuerzos: 1. Lograr la síntesis de propuestas que permita la identificación y comprensión objetiva del asunto o problemática, tomando como antecedentes hechos y no prejuicios. 2. Establecer objetivos comunes que posibiliten a un grupo transformarse en equipo y encaminar los esfuerzos personales hacia metas compartidas. 3. Realizar acciones directas para la solución con un conocimiento realista de la problemática y un compromiso de cumplir tareas por parte de todos los integrantes del equipo. 4. Elaborar un documento que contenga tanto la dirección del cambio como el plan estratégico. En términos generales, un Taller de Prospectiva tiene una duración de 20 horas distribuidas de la siguiente forma: 1. Encuadre 2 horas. 2. Delimitación de la Base Histórica: 4 horas. 3. Elaboración de los Escenarios: 6 horas 4. Cuantificación de los Escenarios y Modelos de Previsión: 4 horas 5. Definición y Elección de las Opciones Estratégicas: 4 horas Por esta razón los tiempos establecidos para realizar las actividades de la Etapa 2 a la Etapa 5 podrán variar. Producto esperado: Un Plan Prospectivo para la universidad que sintetice propuestas, ideas y posiciones. Las Fases de la Técnica de Integración de Esfuerzos son las siguientes: FASE I. Encuadre El encuadre es una conferencia magistral en la que un experto realiza un análisis profundo de los principales términos del debate contemporáneo respecto a las tendencias de cambio en las instituciones universitarias; así como la formulación de propuestas específicas para definir los nuevos perfiles del modelo organizacional y del modelo académico. La plataforma de trabajo está garantizada a través de una conferenciadebate de introducción al asunto central a planear. Se trata de analizar las causas, las tendencias, las discontinuidades, "de ponerse en guardia contra los estereotipos, de montar el escenario de los siguientes diez años (tendencias probables, incertidumbres importantes), de mostrar la metamorfosis de las instituciones frente a los cambios. La conferencia no tiene el carácter de exposición académica; es más bien el planteamiento de múltiples escenarios futuros y de sus conflictos, disparando verdaderas balas de cañón intelectuales (Godet, 1995. p. 23). Esta actividad se realiza en una sesión plenaria en donde participan todos los involucrados en el Taller de Prospectiva. Su duración es de 2 horas. FASE II. Organización de grupos de trabajo. Esta fase tiene dos actividades fundamentales: 1. Organizar subgrupos interdisciplinarios de 10 a participantes en mesas de trabajo. Los integrantes cada subgrupo deberán haber sido designados antes iniciar el taller, con el fin de evitar que los criterios integración sean de tipo afectivo o político. 15 de de de 2. Elegir a un coordinador y a un secretario para cada mesa de trabajo. La elección de coordinador y secretario la realiza cada subgrupo. Esta actividad no deberá exceder los 10 minutos. Se organizan grupos de trabajo, de acuerdo con el objetivo del Taller de Prospectiva y siguiendo los criterios establecidos por los responsables de la toma de decisiones (Rector, Directores, Secretarios de Planeación, Comisiones del Consejo Universitario) quienes precisan los espacios de oportunidad y sensibilidad al cambio; los posibles grupos académicopolíticos; la dirección del cambio; las líneas de acción y los procedimientos operativos (Capítulo I del Manual). De este modo, puede darse el caso de organizar subgrupos trabajando la misma temática; o bien, subgrupos con temáticas distintas. En cada mesa se encontrarán representados todos los sectores y los grupos académico-políticos que participen en el Taller. Cada grupo deberá ser coordinado por una persona que actúe como conductor, quien debe reunir las siguientes características: • • • Tener conocimiento amplio del tema a tratar. Comprender la técnica en cada una de sus etapas. Tener habilidad para conducir los grupos. El coordinador explica antecedentes, objetivos y mecánica de la reunión (10 minutos). Es fundamental que se señale que los comentarios o sugerencias a cada propuesta; así como las posibles contrapropuestas, se expresen de manera fundamentada pero concisa. El coordinador regulará las participaciones y el tiempo para que el grupo logre la tarea propuesta. También es parte de su función presentar el resultado de la mesa en la sesión plenaria. El secretario entregará a cada participante los siguientes documentos: formatos y documentos de propuestas (si las hubiere). El secretario deberá sintetizar los consensos en torno a las propuestas y consignar aquellos aspectos divergentes, en un sólo formato, que sintetice las propuestas de todos los integrantes del subgrupo. La duración de esta fase no debe ser mayor a 30 minutos. FASE III. Consulta Individual Esta fase es fundamental porque cada uno de los integrantes de los subgrupos deberá llenar por escrito los formatos elaborados ex profeso con la finalidad de asegurar que cada uno aporte por lo menos una idea, una propuesta, un elemento de diagnóstico a la problemática. La consulta individual evita que quienes nunca opinan se comprometan con la tarea y que quienes suelen acaparar la palabra regulen su participación con planteamientos directos y objetivos. Tiene la ventaja de que disminuye el prejuicio asociado a la pertenencia de grupos políticos o académicos que se han confrontado en el pasado. La consulta individual es anónima y tiene instrucciones muy precisas, por ejemplo: "Escriba cinco enunciados que sinteticen las principales variables de cambio en la universidad. Esto no es un ensayo teórico por lo que se te solicita la mayor concreción que puedas alcanzar". Todos los integrantes de las mesas realizarán esta actividad con los mismos formatos. Los formatos deberán ser llenados sin importar el nivel jerárquico a que pertenezca el participante. Para las etapas 2, 4 y 5 esta actividad tiene una duración de 1 hora. Para la etapa 3 la duración es de 1.30 hrs. FASE IV. Agrupamiento y síntesis. Agrupamiento. Una vez concluido el trabajo individual, se distribuye al azar el formato de cada participante del grupo. Se debe cuidar que ninguno se quede con su propio formato. El coordinador lee el formato con el que se quedó y los demás participantes lo contrastan con los suyos. En esta actividad debe enfatizarse que la lectura y análisis se realizan de manera constructiva; de tal forma que quien lee lo haga como sí él hubiera escrito dicha propuesta. No sobra señalar que deben evitarse comentarios de descalificación. Con este procedimiento se van agrupando las ideas comunes y se consignan aquellas otras que se oponen a los planteamientos generales propuestos. En esta etapa no se discute el contenido de la propuesta. Sólo se agrupan. (30 minutos para las etapas 2, 4 y 5 y 60 minutos para la etapa 3). Síntesis. Todas las propuestas relacionadas entre sí deberán integrarse en un sólo formato. Cada formato de síntesis se leerá en el subgrupo con el fin de que se hagan los ajustes y se alcancen los acuerdos respecto a cada propuesta o contrapropuesta. . (30 minutos para las etapas 2, 4 y 5 y 60 minutos para la etapa 3). En esta fase el coordinador deberá evitar la polémica y discusión de los planteamientos propuestos ya que la función de esta fase es fundamentalmente constructiva. FASE V. Plenaria. La sesión plenaria reúne a todos los participantes por lo que es, ante todo, un dispositivo de movilización colectiva para un futuro mejor (Godet, 1995). En sesión plenaria se presentan las conclusiones de todas las mesas y se analiza la síntesis de cada una de ellas con el fin de integrar un sólo documento. En esta etapa, se abre la discusión y el análisis por parte de todos los participantes. Su objetivo es alcanzar una sola propuesta que integre los consensos. También en esta fase se deben consignar con claridad los desacuerdos, con el fin de establecer estrategias alternativas de análisis que permitan resolver las contradicciones. Una sesión plenaria permite determinar los consensos, las divergencias y los grandes temas de debate que deberán abordarse para consolidar la reforma universitaria. La duración de esta etapa deberá ser de 1.30 hrs. para las etapas 2, 4 y 5. Para la etapa 3 (elaboración de escenarios) la duración será de 2.00 hrs. En resumen, la técnica de Integración de Esfuerzos en los Talleres de Prospectiva permite agrupar de manera sistemática y con el mínimo de conflictos internos las ideas de los participantes en una sola propuesta. Su propósito es construir un Plan Prospectivo que pueda ser utilizado como plataforma de desarrollo institucional; es una herramienta de trabajo permanente que le da sentido y contenido al conjunto de una organización universitaria dispuesta a constituirse en una Universidad Innovadora con liderazgo moral, científico y tecnológico, nacional e internacional; comprometida con la producción y transferencia social de los conocimientos para encontrar soluciones adecuadas dentro de un marco de desarrollo humano, de preservación y fortalecimiento de las identidades culturales y de crecimiento económico sustentable del Estado y del entorno nacional, que preserve nuestro medio ambiente para la plena reproducción de las generaciones futuras (Didriksson, 2000). La constitución de comunidades universitarias colaborativas es un largo proceso de cambio cultural; los Talleres de Prospectiva y la Técnica de Integración de Esfuerzos son sólo un primer paso para alcanzar una mayor satisfacción del trabajo académico. Gráficamente el proceso de síntesis gradual se puede ilustrar con el siguiente esquema: CAPÍTULO III Delimitación de la base histórica La construcción del futuro tiene como uno de sus elementos centrales el significado que se le da al pasado, a la historia de las instituciones. Pero las explicaciones históricas no se deben asumir como la herramienta que se encargue de establecer proyecciones mecánicas al futuro en el marco de regularidades conceptuales. Por el contrario, delimitar la base histórica es un proceso orientado a analizar, categorizar y organizar los factores esenciales más significativos de la universidad. Delimitar el sistema implica elaborar una lista lo más completa posible de las variables que caracterizan al objeto focal (en este caso, un Plan Prospectivo Estratégico de Desarrollo Institucional), que incluya aspectos cuantitativos y cualitativos suficientes para elaborar una imagen integral y detallada del mismo. En este punto, es preciso tener mucho cuidado para no llegar a extremos; es decir, no ser demasiado limitados en la descripción porque se podrían omitir aspectos determinantes para una adecuada comprensión de la problemática, ni abarcar más de lo que verdaderamente incide en la problemática por enfrentar. Para alcanzar este objetivo es fundamental tener una visión retrospectiva que recapitule el conjunto de factores que en causación múltiple generaron las condiciones, las fortalezas y los problemas del presente. Por lo anterior, la Delimitación de la Base Histórica es un ejercicio analítico que describe el contexto del problema. Esta etapa se centra en describir el sistema y en ella se detectan o se generan las variables y parámetros. Se crea además un lenguaje común entre los participantes. En esta etapa se definen las relaciones entre las variables externas que “caracterizan el entorno explicativo general del fenómeno estudiado en sus aspectos demográficos, políticos, económicos, industriales, agrícolas, tecnológicos y sociales (...) las variables internas al sistema son las que caracterizan al sistema estudiado” (Godet, 1995). Son dos los aspectos esenciales de la Delimitación de la Base Histórica: el Análisis Estructural, cuyo objetivo es la determinación de la interrelación entre las variables internas y externas; y el Análisis Morfológico que tiene como propósito determinar los actores que intervendrán en el proyecto, y la correlación de fuerzas entre ellos. Ambos aspectos nutren tanto al análisis de las tendencias, como a la determinación de los gérmenes de cambio. Los resultados esperados de esta etapa son los siguientes: a. Precisar el alcance de su estudio prospectivo. b. Determinar los aspectos esenciales y pertinentes a la universidad. c. Establecer las relaciones entre variables y determinar el grado de vinculación entre ellas. d. Comprender globalmente la situación en la que se encuentra la institución; así como los factores estructurales que han provocado esta situación. e. La correlación de fuerzas en la institución y la determinación de los conflictos que se pueden generar al llevar a cabo las acciones prioritarias definidas en el Plan Prospectivo Estratégico. Por ello las cinco etapas que integran esta fase son: RECOMENDACIONES  La determinación del alcance del estudio prospectivo debe basarse en un conjunto de datos básicos de la institución.  Todo asunto, por específico que sea, debe ser considerado como sistema abierto.  El horizonte de tiempo más corto es el más seguro; pero es el que menos capacidad de maniobra tiene. Por otra parte, los grandes problemas humanos demandan el diseño de imágenes intermedias del futuro que nos aproximen de manera gradual al futuro deseado.  Los escenarios excesivamente globalizadores no permiten una comprobación sistemática y sistémica de detalles importantes.  En un ejercicio de Planeación Prospectiva lo que se somete a prueba son las políticas institucionales, las acciones y las estrategias. De manera general la imagen detallada, global, dinámica y explicativa de la base histórica debe articular todos sus elementos de acuerdo con el siguiente esquema: Esquema 1- Componentes de la Delimitación de la Base Histórica Bibliografía GODET, M. (1995). De la Anticipación a la Acción. México. Ed. Alfaomega, S.A. de C.V. • WILKINSON (1996). How to build Scenarios. Wired Scenarios. pp. 4-8. • Esquema 2- Análisis estructural ANÁLISIS ESTRUCTURAL (Jeraquía de variables) El diseño de los escenarios requiere el establecimiento de relaciones entre variables, debido a que estos factores son los aspectos nucleares que nutrirán la elaboración del juego de hipótesis. Entre más relaciones entre variables se encuentren, será posible elaborar un mayor número de escenarios. En esta fase resulta de fundamental importancia que sólo se establezcan relaciones con la interrelación entre variables que, de acuerdo con los participantes, es calificada con el número (3) o de fuerte influencia. En aquellos casos en donde la influencia es potencial (P), y puede llegar a constituirse como germen de cambio, también es pertinente considerarlas. Esquema 3-Tipos de Variables y sus pautas de Interrelación
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