Luz y Oscuridad - A. R. Grimán

May 23, 2018 | Author: OSMAR GABRIEL ESTACIO HERNANDEZ | Category: Demons, Elves, Love, Night, Magic (Paranormal)


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SINOPSISEn un universo lleno de estrellas se encuentra un planeta llamado Caph que es habitado por seres míticos y mágicos condenados a vivir una guerra eterna entre el bien y el mal. Cada nacido en Caph pertenece a un bando, el de la luz o el de la oscuridad, los primeros nacen para ser completamente buenos mientras que los segundos para ser completamente malos, una separación que ha creado el caos y les impide coexistir, destinándolos a su inminente destrucción. Su única esperanza será una profecía milenaria que anuncia la llegada de aquel que traerá el equilibrio y restaurará la paz. Sofía una elfa y Lukas un demonio serán los protagonistas de esta historia llena de magia, amor, traición y conflictos, ellos pueden ser la clave para detener la guerra y cambiar para siempre el futuro de Caph. Titulo original: Luz y oscuridad Obra registrada en Save Creative Código: 1801295615387 Fecha: 29-ene-2018 Licencia: Creative commons Attribution-NonCommercial-NoDerivaties 4.0 Se prohíbe la comercialización y distribución de la obra sin autorización. Derechos de autor A.R.Grimán Encuentra esta y otras obras en: https://universodeletrassite.wordpress.com/ Wattpad: @ARGriman Sweek: @ARGriman Litnet: @A.R. Griman INDICE SINOPSIS …………………………………………………………………………………………….. 1 SOFÍA …………………………………………………………………………………………………. 4 LUKAS ……………………………………………………………………………………………..…. 8 RASTREAR E INFORMAR ……………………………………………………………………..… 16 BOTÍN DE GUERRA ………………………………………………………………………………. 28 AMÉRICA ………………………………………………………………………………………….... 32 FAMILIA …………………………………………………………………………………………….. 35 HELENA …………………………………………………………………………………………….. 41 INSOPORTABLE COMPAÑÍA ………………………………………………………………….... 46 CAMINOS ENCONTRADOS ……………………………………………………………………... 52 RENACER …………………………………………………………………………………………... 59 SOFÍA Sofía corre a toda prisa, se le ha hecho tarde para su iniciación en White Hall, ese día debía ser el más importante de su vida y desde que comenzó ha sido un desastre. El viento que golpea en su delgado rostro, hace vibrar sus pequeñas orejas puntiagudas de elfo. Corre lo más rápido que puede, es tarde, intenta recordar un camino más corto pero no logra concentrarse, su mente no hace más que recordar la conversación que tuvo con su madre esa misma mañana… –¿Por qué tienes que ser tan testaruda? –Le regaña su madre mientras están sentadas a la mesa desayunando. La chica aleja su mirada del plato de cereal y la observa con sus enormes ojos azules. –Ya tomé mi decisión y no importa lo que digas, no me harás cambiar de idea. –Es una locura, después de todo lo que hemos vivido, tú más que nadie deberías querer estar lejos de esta guerra. –¿Estar lejos? Mamá, todo el planeta forma parte de esta guerra, no hay manera de que podamos ignorarla, tenemos que hacer algo para ayudar, es nuestro deber. –¿Nuestro deber?... Te escuchas como tu padre, él tan honorable y ¿qué logró?… Solo ser un muerto más en esta pelea sin sentido. Sofía mira a su madre con molestia, su padre había sido un gran hombre, no importa lo que ella diga, él había luchado en esta guerra con el ideal de formar parte de ese grupo que trajera la paz nuevamente a su mundo, él quería un lugar en donde ella pudiese crecer segura y feliz pero para su mala fortuna, su sueño se vio destruido cuando Sofía era tan sólo una niña, habían asesinado a su padre en el campo de batalla y ella y Helena, su madre, habían quedado solas. Cada una lidió con el luto a su manera, Helena había entrado en negación y simplemente había actuado como si nada pasó, como si Martín Fraü, su padre, jamás hubiese sido parte de sus vidas, cosa que le molestaba a Sofía, ella amaba a su padre, siempre lo había hecho, había dedicado su vida a admirarlo y no deseaba nada más que hacerlo sentir orgulloso, por ello había tomado esta decisión, se uniría al frente de batalla, formaría parte del ejercito Luz como lo había hecho él y cumpliría su sueño, ayudaría a traer la paz a Caph. –Sofía no tienes por qué hacer esto –le repetía su madre con desespero –Si tengo que hacerlo, ¿por qué no puedes entenderlo? –Responde con voz firme ya cansada de discutir –Tengo que irme –dice tomando sus cosas y dirigiéndose hacia la puerta –Sofía… –Ya es tarde, lo menos que quiero es retrasarme en mi primer día –sentenció con tono de molestia mientras atravesaba la puerta camino a White Hall. Las largas y agiles piernas de la elfa se movían a toda velocidad, había pasado unos minutos sumida en sus pensamientos tras salir de su casa cuando se dio cuenta lo tarde que era, así que comenzó a correr, debía llegar antes de que cerraran las puertas del gran salón o quedaría fuera del día de iniciación y ese era el día que había esperado toda su vida, por el que se había preparado y luchado, ese día se uniría a la fuerza de la que formó parte su padre y lo haría sentir orgulloso. Llega exhausta a White Hall pero no hay tiempo ni de respirar, necesita encontrar el salón de reuniones, observa el imponente edificio que se asoma frente a ella al mismo tiempo que intenta dejar de correr y atraviesa las puertas de la entrada principal ante la mirada de todos. Aún tiene unos minutos para llegar al salón así que se apresura a buscarlo, logra ubicarlo al final de un pasillo y entra en el sin pensarlo, está lleno de gente y no tiene ni idea que hacer o a dónde dirigirse. –pss… Sofía –susurra una voz hacia ella, voltea hacia ambos lados tratando de ubicar esa voz familiar pero no logra encontrarla. –Sofía, por aquí –susurran un poco más fuerte desde una esquina del auditorio. Sofía voltea y ve a una chica morena que le hace señas, es su mejor amiga América, sonríe al verla y se acerca a ella dándole un abrazo. –Te guardé un asiento –exclama mientras le señala el lugar –pensé que no llegarías a tiempo –dice aliviada –Yo también… –alcanza a decir mientras ambas toman asiento –no he tenido una buena mañana –comienza a explicar pero es interrumpida por una voz en la tarima –Silencio en el salón por favor –ordena un hombre delgado y alto de pie frente a los presentes –Hace entrada nuestra general Irina Growl –Todos se levantan y se inclinan en acto de respeto hacia el ángel blanco que se acerca al micrófono. Irina es quien dirige el ejército luz, extraordinariamente hermosa, más allá que cualquier otro ángel en Caph pero contrario a lo que podría esperarse, mucho más que solo belleza, una mujer fuerte, aguerrida y poderosa, admirada y respetada por todos. Las orejas de Sofía se mueven rápidamente de la emoción que siente al ver a Irina frente a ella, América se ríe de su reacción, la conoce como a la palma de su mano, han sido amigas desde los 5 años y sabe lo importante que es este día para ella. América es una bruja blanca, bastante poderosa para su edad aunque no le gusta admitirlo y prefiere no usar su magia a menos que sea necesario, no obstante, ese “necesario” algunas veces incluye a su amiga y a un par de trucos que le gusta enseñarle porque a pesar de que la magia de los elfos es diferente a la de las brujas, eso no evita que Sofía pueda aprender algunos hechizos, después de todo, que sean diferentes no quiere decir que sean incompatibles. Las chicas observaban atentamente a Irina mientras ella les da la bienvenida a los nuevos miembros del batallón y les da las gracias por unirse a la causa a pesar de los riesgos que representa tomar tal decisión. La guerra llevaba siglos y no parecía tener fin, más sin embargo, Irina y su grupo confiaban firmemente en que a pesar de las circunstancias, pronto lograrían avanzar lo suficiente para salir victoriosos. –Nuestras recientes bajas nos han obligado a retroceder –explica Irina mientras todos escuchan con atención –pero esta nueva situación nos ha permitido crear una nueva estrategia de inteligencia que nos dará ventaja en el campo de batalla, por los momentos no puedo decir más que nuestros nuevos reclutas serán pieza clave en esta lucha –Irina continua su discurso mientras Sofía sigue embelesada, sin duda ese ángel es un modelo a seguir para ella. Irina termina su alocución indicando que los nuevos reclutas serán separados en grupos con un director a cargo quien les dará las indicaciones a seguir. Por primera vez las dos amigas son separadas, los grupos son asignados de acuerdo al entrenamiento que demostraron tener al presentar el examen de admisión, América no estaba muy bien preparada a nivel de batalla como lo estaba Sofía así que ella cumpliría con otro tipo de trabajo, quizás una tarea de inteligencia que hiciera desde una oficina o a lo mejor podría usar sus poderes para alguna misión, ya luego su amiga le contaría mejor, por los momentos, su grupo se dirigía al salón donde los esperaba su director y no quería quedarse atrás. Al llegar al salón, un oficial los espera. Marcus era un mago ya anciano pero eso no cambiaba el hecho de que fuese uno de los hombres más poderosos e inteligentes de todo el ejército, por el contrario, acrecentaba su valor en la unidad puesto a que pocos podían presumir de una experiencia como la suya. Marcus hizo pasar al grupo, se presentó y revisó la asistencia, le tocaba asignar las misiones pero primero debía aclarar algunos puntos importantes. –Aquí no estamos para jugar –exclamó en tono serio –quiero dejar eso muy en claro antes de comenzar, es nuestra regla Número 1, no soy su padre para estarme aguantando bromitas… –poco a poco comenzó a explicar sus reglas- Número 2, no se distraigan ni hagan tonterías durante las misiones, su tiempo estará dedicado única y exclusivamente a la tarea que se les está dando. Número 3, me mantendrán informado sobre cada cambio que ocurra durante su misión, no quiero sorpresitas. Número 4, se limitaran a cumplir el trabajo que les estoy dando y nada más –prosiguió con un tono más fuerte y autoritario– y Número 5, la regla más importante de todas y escúchenla muy bien, bajo NINGUNA CIRCUNSTANCIA, ingresarán a alguna base del bando oscuro y mucho menos harán contacto con alguno de los oficiales, ustedes NO ESTAN PREPARADOS PARA BATALLA, al menos no aún –observa a todos mientras habla- su poco entrenamiento en campo solo les permitirá realizar las misiones más básicas, en este caso rastreo y recopilación de información –escupió esto último elevando su voz- nuevamente y para que no quede ninguna duda, SOLO SE LIMITARAN A RASTREAR Y RECOPILAR INFORMACIÓN DEL SUJETO QUE SE LES ASIGNE –ordenó una última vez- se han elegido a los sujetos de acuerdo a las habilidades demostradas en el examen de admisión así que no deberían tener inconvenientes, es una labor muy sencilla y si la cumplen como debe ser, les daremos el entrenamiento necesario para que mejoren y formen parte importante en nuestras filas pero si lo hacen mal, estarán fuera, NO HAY SEGUNDA OPORTUNIDAD –sentenció arrojando una carpeta negra frente a cada uno de ellos Sofía observó la carpeta, su primera misión, debía hacerlo bien, debía cumplir con todo lo que le pedían pensó, tomó la carpeta entre sus manos y vio el nombre que estaba escrito en la parte frontal –Lukas Grögling– leyó en voz baja para sí misma, abrió la carpeta y visualizó su contenido, un par de fotos y una hoja con una descripción sencilla y los lugares donde podría encontrarlo, confiaba en ella misma, sabía que podía hacerlo, aquí comenzaba su trabajo y Lukas era su objetivo. LUKAS Una luna roja alumbra el cielo sin estrellas, es casi media noche y Lukas está armando su equipo dentro de la base Red-Hell del bando oscuro, repasa mentalmente todo lo que necesita cuando su padre, el general Roderick Grögling entra en la habitación, al verlo se levanta y se coloca en posición firme con su mano derecha en la frente en forma de visera, el conocido saludo militar, su padre responde el saludo de la misma manera. –¿Está todo listo? –pregunta Roderick en un tono serio como es su costumbre. –Sí, señor. El equipo está preparado y los soldados están listos y en posición, esperando por mi orden señor –responde Lukas bajo la atenta mirada de su padre. –Necesitamos esos archivos –exclama el Gnal Grögling tras varios minutos de silencio –te di esta misión porque eres mi hombre más confiable, no me falles –sentencia en tono de advertencia para luego darse media vuelta y salir de la habitación. La mayoría de los demonios son egoístas, déspotas y manipuladores y con los años suelen sumar un número significativo de hijos producto de las muchas aventuras amorosas que acostumbran tener, hijos de quienes nunca se hacen cargo y por lo general ni se molestan en conocer pero para bien o para mal, Lukas ha sido la excepción, no porque su padre lo haya querido sino porque la vida así lo quiso. Lukas había ingresado de niño a la fuerza armada, su madre había muerto cuando aún era muy pequeño y quienes quedaron a su cargo decidieron que lo mejor para él sería que tuviese una formación militar y se uniera a la guerra, esa fue en realidad la salida que idearon para no ocuparse de él ¿pero que se podría esperar de seres dominados por la maldad? Después de todo, si sintieran algo de compasión, no formarían parte de la población oscura de Caph. Su paso por la academia militar fue impecable, nunca antes habían visto a un ser con las habilidades de Lukas, simplemente superaba toda expectativa, cualquier prueba que le pusieran la aprobaba con honores, sus superiores estaban encantados y tenían la idea de que algún día sería él quien lideraría su bando a la victoria. Medalla tras medalla Lukas subió rápidamente de rango y su historial causó curiosidad a más de uno, entre ellos el General Roderick Grögling quien se acercó un día para conocerlo y usar su influencia para mantenerlo junto a él y mostrarlo como a su trofeo, el chico estaba destinado a ser grande y él quería el crédito y todo lo que trajera consigo. Fue así como de la noche a la mañana Lukas era parte de la vida de Roderick y esa nueva convivencia le permitió descubrir su historia. Los demonios son rojos, con cuernos largos, cola puntiaguda, colmillos y bastante amenazantes, al menos eso cuentan, la verdad es que esa imagen no siempre es correcta. Sí, los demonios poseen todas esas características pero solo las muestran a su complacencia o en algunos casos, cuando sus emociones hacen aflorar su identidad, por lo general, caminan entre la población en una forma casi humana y es la que todos conocen, pues aquel que llega a conocer su otra identidad, no vive para contarlo. Las características demoníacas son idénticas para todos los de esta raza pero su forma humana cambia entre cada individuo, solo aquellos emparentados poseen rasgos similares, por eso no pasó mucho tiempo ni se necesitó de mucho cálculo para descubrir la conexión entre Lukas y Roderick, pues no podía ser solo coincidencia que ambos tuviesen los ojos verdes, cabello dorado e incluso una estatura y contextura parecidas, su semejanza es a tal punto que para muchos son como dos gotas de un mismo vaso, algo que dentro de su linaje solo es posible por una razón, Roderick era su padre y aunque nunca se comportó como tal, no perdió tiempo en darle su apellido y jactarse de cada nuevo logro que conseguía su hijo. Lukas se acerca de forma silenciosa a otro demonio camuflado entre los arbustos, llevan semanas observando y rastreando cada movimiento producido en la base Sky del bando luz y hoy están listos para atacar. Tras varios minutos de verificar posiciones, preparan sus armas y con la orden de Lukas como líder, se aproximan a ejecutar el plan, logran entrar a la base y en menos de una hora y con varios muertos del bando enemigo, toman el control del recinto llevándose secuestrados a todos los que ahí se encuentran sin importar razas o géneros, después de todo, los hombres servirán para ser torturados como diversión en sus celebraciones y las mujeres para complacer sus depravadas fantasías. Los archivos robados en la misión contienen información confidencial de los agentes y los planes de su adversario, una joya que les será muy útil, y si a eso se le suma la cantidad de armas que extrajeron del lugar y los oficiales que secuestraron, se puede decir que el bando luz tiene sus días contados. La celebración se escucha a kilómetros, los oscuros están felices con su logro y Lukas es su estrella, una vez más ha demostrado porqué es una pieza tan valiosa para ellos así que esta noche será de él. Le alcanzan una cerveza y lo llevan a empujones a la sala VIP del local, porque si, incluso dentro de la base militar hay un lugar lleno de alcohol y prostitutas disponibles para celebrar las 24 horas del día. Entran al salón lleno de chicas, todas de diferentes razas, colores, estaturas, formas, personalidades, hay para todos los gusto y hoy Lukas puede elegir a la que quiera, es el rey de la noche y festejará como si fuese la última de su vida. –¿No me puedo quedar con todas? –pregunta con su sonrisa de chico malo mientras camina alrededor del salón observando a cada una de las chicas –NOOOO –gritan todos los presentes al unísono –Podrá ser tu noche pero tienes que dejar para nosotros, también queremos celebrar –le responde un hombre lobo entre risas –Pero ustedes se pueden quedar con las chicas que trajimos de Sky ¿o es que acaso no les gustan? –replica Lukas –Esas son muy dulces e inocentes, están bien como postres pero ninguna se compara a una de estas como plato principal –dice otro demonio mientras le agarra el trasero a una de las chicas –Ok, ok, en eso tienes razón –confirma Lukas riendo –ya me decidí –continua tras pensarlo unos minutos- la quiero a ella –concluye tomando de la cintura a una harpía de nombre Alya, quien será su acompañante por esa noche. Las horas pasan y ya casi amanece cuando Alya sale de la casa de Lukas, el cielo del lugar permanece negro, quizás sea la maldad de los seres que habitan la zona pero la oscuridad se mantiene perpetua. La luna roja es desplazada por un sol del mismo color sin traer brillo ni alegría, Lukas contempla la escena desde su ventana. Después de varias horas de sexo, se siente cansado pero no puede dormir, por alguna razón su mente se rehúsa a descansar, debería estar feliz con la victoria de la misión, todos estaban alegres y creyendo que pronto ganarían la guerra pero él sabía que no era así, quizás por eso no podía sentirse como los demás, porque él no creía en fantasías, él sabía la verdad, por más que lograran avanzar, el bando de luz conseguiría equilibrar la situación muy pronto y si luego ganan terreno, ellos lo recuperarían, era un ciclo y estaban destinados a cumplirlo sin importar lo que hicieran. En sus recuerdos aparece su madre y los pocos momentos que vivió con ella, la extrañaba, no debería sentirse así, los demonios no deben tener esos sentimientos pero no podía borrarlos, podría mentir y hacer como si no existieran pero ahí estaban, la extrañaba cada día, sus caricias, su compañía, el que se acercara cada noche a su cama y le contara historias asombrosas, en especial esa historia de cuando la luz y la oscuridad vivían en paz y de cómo terminaron condenados a una guerra eterna con solo una profecía de esperanza. –Una profecía –repite en voz baja para sí mismo mientras en su mente escucha a su madre contar la historia. “Hace miles de años cuando el día brillaba de luz y la noche la abrazaba la oscuridad, los seres que habitaban Caph eran uno solo. No existían lobos, ni hadas, ni magos, ni elfos, ni siquiera ángeles o demonios. Quienes habitaban el planeta eran seres de energía llamados Gyons, no tenían una forma en especial y todos eran iguales. Los Gyons podían amar pero también odiar, sentir alegría y tristeza, placer y dolor, todos los sentimientos estaban dentro de ellos pero había un equilibrio, ninguno era completamente malo o completamente bueno, eran una mezcla de todo y de nada, nunca eran dominados por un sentimiento. Eran seres místicos y eternos porque aunque podían morir, renacían al igual que el ave fénix. Solo una cosa podía dañarlos, “vidrio de dragón”, unas piedras mágicas que nacían en el fondo del río Yara, nadie sabía de dónde provenían solo estaban seguros que no podían tocarlas sin lastimarse por lo que ninguno se acercaba a ese lugar. Caph estuvo en paz durante siglos, sin nada que perturbara a los Gyons hasta que un día todo cambió. Anhe y Jolk eran dos seres que se amaban. Eran jóvenes y entusiastas, eran felices juntos. Brök amaba a Anhe y creía que estaba destinado a estar con ella y Jolk era su obstáculo, la piedra en su camino. Con el paso de los años, el amor que sentía Brök por Anhe fue cambiando a una obsesión y la envidia que comenzó a crecer por Jolk terminó convirtiéndose en rabia y odio, sentimientos que se alimentaban con cada rechazo que Anhe tenía hacía él. Sin que nadie lo notara Brök poco a poco perdió su equilibrio, ya no era un ser como el resto, ahora los malos sentimientos habían callado a los buenos, se dejó dominar por su oscuridad y en un momento de desesperación ideó un plan, iría al río Yara, ahí conseguiría lo que necesitaba para cambiar su situación. Ayudado de guantes y pinzas, estuvo horas en el río hasta que logro extraer exitosamente una pieza de vidrio de dragón que guardó discretamente en un cofre pequeño y se apresuró a regresar a casa donde en total soledad trabajó durante días en un arma, un puñal cuya punta era la piedra mágica a quien todos temían. Una noche de invierno llegó a la pequeña casa de Anhe y Jolk a donde entró sin hacer ruido, los encontró dormidos en su alcoba, los observó largo rato junto a su cama, pensó y pensó en lo que iba a hacer, sentía dudas, quizás debía olvidarlo, comenzaba a arrepentirse y había decidido retirarse cuando antes de salir de la habitación vislumbró sobre la mesa de noche un objeto que llamó su atención, no sabía que era, parecía una caja pequeña con unas letras brillantes que aparecían y desaparecían constantemente sobre ella como si fuese un anuncio publicitario, la tomó entre sus manos y la acercó, la frase “Un bebé viene en camino” apareció ante él, su calma se borró, el odio se desató y sacando su puñal fue directo a clavarlo en Jolk repitiendo la acción sin parar, la conmoción despertó a Anhe quien dormía junto a él, gritó desesperada al ver lo que pasaba y se abalanzó sobre Brök tratando de detenerlo y entre la confusión, Anhe terminó convirtiéndose en otra víctima más, el puñal atravesó repetidas veces su cuerpo hasta que su atacante finalmente se detuvo y se retiró del sitio dejándola a ella y a su amado yaciendo en su cama, su vida eterna había acabado, por primera vez dos seres de energía habían muerto y no regresarían. El crimen causó revuelo entre los Gyons, nunca antes alguien había hecho algo similar, estaban asustados y confundidos. Las acciones de Brök terminaron de completar su cambio, toda bondad en él había desaparecido, ahora solo era un ser maligno y su cuerpo lo reflejaba, salieron de él cuernos, una cola puntiaguda y dientes afilados, ya no lucía como el resto, el primer demonio había nacido. Brök usó la manipulación en varios Gyons logrando que lo siguieran y pronto el mundo que por tanto tiempo había sido uno solo, se dividió, los Gyons desaparecieron, ya no eran seres equilibrados, ahora eran dominados por sus sentimientos, sentimientos que hicieron cambiar su anatomía, así fue como perdieron el don de la vida eterna y dieron paso a nuevas razas, cada una dominada por una emoción diferente y con el paso de las generaciones, sus diferencias se volvieron más notorias y la brecha entre el bien y el mal se hizo cada vez mayor. Los ángeles que controlaban la luz decidieron que debían proteger a los inocentes, llamaron a todos los seres de magia blanca que conocían y entre todos crearon un hechizo que pensaron sería la solución a sus problemas, Caph pasó a ser dos mundos dentro de uno, la mitad del planeta era la luz, el día permanente, la alegría y seria el hogar de quienes no poseían maldad en su corazón. La otra mitad era oscuridad, la noche infinita, el lugar ideal para quienes estaban dominados por los peores sentimientos. Por un tiempo la solución parecía funcionar, cada lado se ocupaba de sus propios problemas y disfrutaba de sus gustos sin jamás tener contacto con la otra mitad pero las ansias de control del bando oscuridad eran demasiado grandes, su ambición los dominó y pronto le declararon la guerra al bando luz dando paso al conflicto eterno. Cuenta la leyenda que el último Gyon que existió, recitó esta profecía antes de su muerte ‘Cuando la luz roja alumbre la noche y la compasión y el perdón se abra paso entre el miedo, la luz y la oscuridad serán uno solo. Cuando el dolor nuble la alegría y el llanto traiga felicidad, resurgirá la unión entre dos mundos’”. Un ruido hace salir a Lukas de sus pensamientos, no sabe que fue ni de dónde proviene pero decide ir a investigar. Camina por las adyacencias de su residencia, acercándose al edificio de ladrillos que se eleva frente a él, es el lugar donde mantienen encerradas a las chicas secuestradas. –Quizás alguna quiera jugar un rato –dice riendo para sí mismo Se acerca a la entrada y nota que no tiene candado, su ceño se frunce en señal de confusión, no es posible que alguien olvidara colocarle candado a la puerta, analiza sus pensamientos a la vez que comienza a mirar para ambos lados y encuentra el candado tirado en el suelo. –Esto no puede ser bueno –exclama mientras se apresura a entrar al edificio. No puede ocultar su cara de sorpresa al ingresar y notar que todas las jaulas están vacías. Sus prisioneras se han ido. –No, no, no –grita con desespero mientras da vueltas por el lugar revisando las jaulas y tirando todo a su paso. Una voz lo alerta –Apúrate –escucha decir a la voz desconocida en el fondo, rápidamente ubica de donde proviene el sonido, parece que viene del piso de arriba por lo que se apresura a subir las escaleras. –Apúrate –vuelve a escuchar confirmándole que no estaba alucinando la primera vez. Lukas comienza a correr de prisa en busca de esa voz, sabe que si la encuentra, hallará a las chicas. Al terminar las escaleras, visualiza al final del pasillo a un grupo de chicas, son las que tenían secuestradas, al menos una parte de ellas, están escapando por una escotilla en el techo. –Alto –grita Lukas haciendo voltear a las chicas, quienes al verlo se apresuran en su tarea. El demonio corre a toda velocidad por el largo pasillo, la rabia lo invade y ha hecho aflorar sus cuernos que sobresalen de su cabeza, sus ojos verdes se tornan negros mientras se acerca a su destino. –Dame tu mano –le grita una de las hadas en el techo a la chica que ha quedado de última, una elfa pequeña y de contextura delgada y delicada. Lukas no recuerda haber visto antes a esa elfa, su mente hace un escaneo mental de ella, no estaba entre las que secuestraron y no luce como las demás, su ropa no está rota o sucia, no ha sido golpeada o maltratada, no puede ser una de ellas pero ¿quién es y cómo ha llegado ahí? Su mente intenta descifrar el enigma mientras el espacio entre ellos se acorta. Sofía toma la mano que le ofrecen e intenta subir por la escotilla pero cuando pareciera que está a solo unos segundos de ser libre, siente que la toman de la pierna y la halan hacia abajo haciéndola caer boca arriba en el piso frio del pasillo. El hada la mira aterrada sin saber que hacer pero al ver el rostro del demonio decide correr antes de que éste la atrape. Lukas sube rápidamente al techo con la esperanza de poder recuperar alguno de sus trofeos pero su esfuerzo es en vano, todas las chicas han desaparecido, baja nuevamente por la escotilla molesto y se para junto a Sofía quien en ese momento abre los ojos adolorida. –Ésta la pagaras caro –advierte a la elfa quien siente su rabia a través de su voz. RASTREAR E INFORMAR La emoción invade a Sofía, acaba de recibir su primera misión, no puede esperar para comenzar con su tarea. Se encuentra en la habitación que le asignaron en la base, está esperando las últimas instrucciones de su superior para salir a cumplir con su deber, ya tiene todo listo y está ansiosa de salir por algo de acción. –Sofía –escucha que la llaman y al darse vuelta ve a su amiga América en la puerta de la habitación Como en cualquier instalación militar, la habitación es compartida por varios oficiales de su rango por lo que 20 ojos atentos observan a América de pie junto a la puerta, Sofía le hace seña desde su posición para que se acerque a ella y esta lo hace lo más rápido que puede, se siente apenada de que todas las presentes la observen, a pesar de que un par de segundos después deciden ignorarla y proseguir con lo que hacían antes de la interrupción. –Amiga al fin te encuentro –exclama América cuando se acerca a la elfa y la abraza –llevo horas buscándote ¿por qué no estas con los demás de tu grupo? –Ya me asignaron mi primera misión –comienza explicar mientras sus ojos brillan y sus orejitas se mueven rápidamente –y no es por presumir pero es muy importante –escupe con aire de orgullo –Creí que solo debían rastrear e informar –expresa América confundida –Sí, sí, pero a mí me dieron el más peligroso –susurra entre risas –¿Y eso te emociona? –pregunta aterrada al ver la alegría de su amiga –Claro que sí, verás, si me dieron esta misión es porque realmente confían en mis habilidades, saben que puedo lograr grandes cosas y esta será mi oportunidad de probarlo, además el hecho de que este tipo sea tan peligroso como dicen, significa que mi misión no será tan aburrida como pensé –Amiga, estas mal de la cabeza –dice mientras la ve dar saltitos de alegría frente a ella –a ver ¿quién es ese tipo tan malo que dices? –Se llama Lukas Grögling, es el teniente al mando de la unidad RD23 –explica mientras le muestra la carpeta que le dieron hace un par de horas atrás –¡Es un demonio! –exclama alarmada al revisar la carpeta –Sofía esos tipos son muy peligrosos –Lo sé –suelta emocionada –Sofía estoy hablando muy en serio, los demonios son de temer, son los más crueles y despiadados de todos los oscuros, no poseen ni una gota de bondad o compasión, si este tipo te atrapa, acabará contigo –dice asustada –Cariño, tranquila –le dice a su amiga mientras frota uno de sus brazos tratando de calmarla–no hay nada que temer, todo saldrá bien, solo tengo que ubicar al tipo, seguirlo, recoger algo de información y regresar, no pasará nada, ya verás que en un par de días estaré aquí como si nada –Ok, creo que eso está bien –concluye un poco más relajada –de cualquier manera estaré acompañándote –¿Cómo? ¿Irás conmigo? –pregunta confundida –Sí… bueno no… bueno… algo así –trata de explicar ante la mirada de desconcierto de Sofía –verás, estoy en la unidad Heaven 6, voy a ser parte de tu equipo de rastreo, eso venía a avisarte, cargarás un auricular y un micrófono con el que te comunicarás conmigo, yo te guiaré desde aquí y cuidaré tus pasos, así me aseguraré que no te pase nada Sofía vuelve a dar saltitos de emoción y abraza a su amiga una vez más, este día se pone cada vez mejor. –¿Ya hablaste con tu madre? –pregunta América sacándola de sus pensamientos y cortando sus saltos de alegría –Aún no, no sé si deba hacerlo, ella está molesta conmigo –Aunque lo esté, debes hablar con ella, debes despedirte antes de salir porque no sabes que puede pasar, no digo que te vaya a pasar algo y esperemos que no, confío en ti y sé que regresarás pero es una guerra Sofía y cualquier cosa puede ocurrir allá afuera, no puedes irte sin hablar con ella, ¡es tu madre! –Lo sé –emite con la cabeza baja –la llamaré Sofía adoraba a su madre aunque a veces no fuese una tarea sencilla ya que podía llegar a ser un tanto fastidiosa y sin duda había muchas cosas en ella que le molestaban pero sabía que la razón por la que hacia todas esas cosas era porque la quería y se preocupaba por ella. América tenía razón, debía hablar con Helena antes de irse porque después de que estuviese afuera, cualquier cosa podría pasar, aunque su misión no era compleja y ella fuese cuidadosa, existían riesgos y no quería que su discusión de esa mañana fuese la última conversación que pudiese haber tenido con su madre. Los teléfonos del recinto estaban bloqueados con un hechizo especial, solo el personal autorizado podía usarlos y solo ellos sabían cómo desactivar el conjuro que tenían, aunque nadie tomó en cuenta las habilidades de América. En el ejército luz habían magos más experimentados y poderosos que ella pero las chicas estaban seguras que ninguno de ellos usaría su tiempo en crear un encantamiento para unos simples teléfonos, eso sería malgastar su talento por lo que estaban convencidas que desbloquearlos sería pan comido y así fue, solo un par de segundos y la palabra mágica “reserare” fueron suficientes para que América dejara libre y funcional uno de los teléfonos para Sofía. –¡Mamá! –exclama al reconocer su voz del otro lado de la línea– mamá es Sofía –dice mientras observa a América quien se encuentra a un lado de ella vigilando que nadie las descubra –Hola cariño, estaba pensando en ti –responde con ternura haciendo una pequeña pausa– No me gusta cuando peleamos –expresa algo triste –Lo sé, a mí tampoco –confiesa para luego callar unos segundos– mamá, te llamaba porque necesito contarte algo importante –Dime mi cielo –Es que sé que te vas a molestar y no quiero que discutamos una y otra vez por el mismo tema –dice con desespero –Lo sé, lo lamento. Sé que no he sabido entenderte y de verdad lo intento, créeme que si pero me es difícil comprender como puedes querer estar en ese lugar después de lo que hemos sufrido con la muerte de tu padre… –Mamá… –Espera, déjame terminar… Sofía eres mi única hija y te amo, eres lo único que tengo en este mundo y no podría vivir con el dolor de perderte como perdí a tu padre pero entiendo que tú ya estas lo suficientemente grande para tomar tus propias decisiones y no puedo detenerte –Mami… –exclama comenzando a sollozar –lo siento, sé que no he sido la mejor hija y siempre te hago rabiar más de lo que debería –ambas ríen entre lágrimas– pero quiero que él este orgullo de mí y siento que necesito hacer esto –Está bien –solo alcanza a decir entre tantos sentimientos –Escucha… te estoy llamando porque tendré que salir unos días, ya me han dado mi primera misión y bueno… no estaré en la base como te había dicho en un principio, tengo que ir Adhara… –Sofía… –Espera, déjame terminar –exclama antes de que Helena la interrumpa– tengo que ir a Adhara, no tienes de que preocuparte, estaré bien, será una misión sencilla y en un par de días estaré de regreso, no tienes nada que temer. –No quiero que vayas pero no puedo detenerte, solo ten cuidado ¿ok? –Ok Sofía Fraü, Patrick Bryn y Louis Verk presentarse en Hall H –se escucha a una voz anunciar por los parlantes –Sofía Fraü, Patrick Bryn y Louis Verk presentarse en Hall H –Debo irme mamá –se despide Sofía viendo que América le hace señas para que se apresure–prometo llamarte apenas regrese –Aquí estaré esperando por tu llamada… cuídate mucho mi niña, te amo –Yo a ti. Bye –dice para luego colgar y salir de ahí junto a la bruja blanca que ha estado escuchando la conversación en silencio Ambas chicas corren por el pasillo a toda velocidad, se toman de la mano mientras ríen como dos niñas pequeñas en medio de sus travesuras. Les toma solo unos minutos llegar hasta Hall H, ahí está de nuevo Marcus con su rostro serio y junto a él dos chicos, un rubio con cara de susto y un moreno sin expresión, Sofía supone que son los otros a quienes nombraron durante el anuncio. La elfa se acerca hasta ellos, hace el acostumbrado saludo militar para después unirse a sus compañeros en formación. –¿Alguno sabe porque están ustedes tres aquí? –pregunta Marcus en su tono habitual mientras observa a América que se ha quedado de pie en el fondo del salón, está tentado a sacarla de allí pero decide dejarla mientras no moleste –No señor –responden al unísono –Ustedes tres cadetes han sido las notas más altas de la prueba de admisión, hemos quedado impresionados con sus habilidades y es por eso que hemos decidido asignarles los sujetos más complicados –el orgullo invade a los tres jóvenes pero mantienen su aspecto serio y sin emoción ante su oficial superior, no desean reprimendas –Les hemos asignado a cada uno un demonio –continua Marcus– cada uno de ellos es un oficial al mando de una de las unidades distribuidas en tres puntos estratégicos de Adhara Por siglos, los seres oscuros han habitado la zona de la noche eterna a la cual han llamado Adhara, un lugar sombrío donde se respira odio y dolor en el ambiente. Las ciudades dentro de Adhara son lugares tristes habitados por aquellos seres que no forman parte de las filas del bando oscuridad ya que han sido considerados demasiados viejos, demasiados jóvenes o simplemente demasiado inútiles para la labor. Más allá de las ciudades casi en la frontera con Nekkar, el hogar de los seres de luz, se encuentran las bases militares que conforman Dark Heaven, el centro de todas las operaciones militares de los oscuros. –En la información que se les entregó anteriormente se encuentra el nombre y posible ubicación de la unidad dirigida por su demonio asignado –explica Marcus– estos tres personajes son elementos fundamentales en las filas de los oscuros, por eso es de suma importancia que obtengan toda la información que puedan sobre ellos que nos ayuden a eliminarlos como amenaza pero debo advertirles que sus objetivos son muy peligrosos, es por ello que es de suma importancia que se mantengan lo más retirados posible, no dejen que los vean. Les daremos el equipo necesario para cumplir con este trabajo. Marcus les indica a los cadetes que lo sigan y todos atraviesan el salón para encontrarse frente a un mesa larga con tres mochilas pequeñas encima de ella. –Cada uno tendrá una mochila –dice mientras toma una de encima de la mesa y la muestra a los presentes– que contendrá equipo de rastreo como GPS, auricular, micrófono, binoculares, cámara fotográfica y de video, libreta de anotaciones, etc. un equipo de supervivencia y un equipo de primeros auxilios. La mochila está conjurada para contener todo lo que necesiten y ocupar el menor espacio posible, solo necesitan decir la palabra “videtur” antes del nombre del objeto y podrán sacar dicho objeto de su interior sin importar que tan grande sea ¿Alguna pregunta? –finaliza mientras observa a los tres jóvenes. Patrick, el chico rubio, levanta la mano en señal de duda –¿Qué pasa cadete? ¿Qué no entendió? –pregunta malhumorado –Señor, solo me preguntaba si se nos dará alguna arma señor –interroga mientras que Marcus da un resoplido en señal de exasperación –Si cadete, se les dará un arma a cada uno. Un revolver que usarán solo en caso de emergencia para protección. Los quiero ver a las 00:00 en la entrada principal de White Hall, donde se les darán las últimas indicaciones antes de partir y ahora, si no hay más dudas, tomen sus cosas y salgan de mi vista. Sofía, Patrick y Louis se apresuran a tomar una mochila de la mesa y salir corriendo del salón, América se une a la elfa cuando pasa junto a ella. Faltan 8 horas para que comience la misión y la mejor opción es ir a dormir un rato antes de salir ya que necesitan descansar, ha sido un día largo y deben recuperar energías si quieren estar listos para su tarea. A las 00:00 los tres cadetes se encuentran formados y listos frente a White Hall como lo había ordenado Marcus y este llegó sin retrasos acompañado del ángel mayor, Irina Growl. Todos hicieron su saludo y mostraron su respeto a su superior apenas hizo acto de presencia. –Dark Heaven es el lugar con la mayor seguridad de Adhara –rompe el silencio Irina tras su entrada– y como se imaginarán entrar ahí no es nada fácil, por siglos fue un gran obstáculo para nosotros, hasta que el mayor Marcus Crill –dice observando al aludido– ha creado esta última pieza que formara parte de su equipo –explica mientras Marcus saca una caja azul de terciopelo que abre para revelar tres broches de oro reluciente Irina toma cada uno de los broches y los coloca ocultos en el cuello del uniforme de los tres cadetes que se mantienen firmes y sin expresión. Tras finalizar su tarea, se retira dando unos pasos hacia atrás y continúa con su monólogo. –Los magos y brujos oscuros han lanzado sobre Dark Heaven un hechizo que hace que el sistema de seguridad pueda leer el aura de todo ser que ingresa al recinto, lo que hace imposible a cualquier ser de luz entrar sin ser detectado. Estos broches de los que les acabo de hacer entrega poseen un poderoso conjuro que engaña al sistema, ya que crea un aura a su alrededor que imita el estado emocional de los oscuros, solo con ese broche podrán entrar al centro militar –revela Irina ante la sorpresa de los tres jóvenes– Después de acceder al sitio, tendrán que ubicar la base que les corresponde. Se encontraran con que Dark Heaven es extremadamente grande, casi tres veces más de lo que es White Hall por lo que su equipo GPS está programado con la información necesaria para encontrar rápidamente la posición de su demonio. –Si necesitan ayuda extra para localizarlo –continua Marcus con la explicación que comenzó Irina– usen el auricular con micrófono integrado que cargan en su mochila, con ellos podrán comunicarse con la unidad Heaven 6 quienes estarán atentos a sus movimientos para servirles de apoyo en cualquier acción. Reporten todo lo que encuentren y manténganse ocultos, los demonios son muy peligrosos y ustedes no están entrenados para enfrentarlos. –Finalmente, solo nos queda desearles éxito en la misión –concluye Irina Los presentes hacen su saludo militar en forma de despedida, Irina y Marcus regresan a las instalaciones de White Hall mientras que Sofía, Patrick y Louis se dirigen a tomar una camioneta que los espera a las afueras del lugar para acercarlos a la frontera, a partir de ahí tendrán que ir caminando, cualquier transporte que se acerque al paso entre Nekkar y Adhara podría poner en alerta a los oscuros y estropear toda la misión. Al bajar del auto pueden ver a lo lejos el punto exacto en el horizonte donde el día se vuelve noche. Los tres chicos están estupefactos, nunca antes habían visto algo así, habían escuchado hablar siempre de la frontera entre ambos mundos pero nunca se imaginaron como era realmente y la sorpresa al distinguir la línea exacta que divide todo, no fue fácil de digerir. Varios minutos pasaron con los tres cadetes absortos en sus pensamientos. Patrick fue el primero en reaccionar y se dirigió a los otros dos chicos indicándoles que se retiraría, era hora de que se separaran, cada uno iría a un extremo diferente de Dark Heaven así que debían tomar el camino más conveniente. Era el fin de su camino juntos por lo que se dieron un abrazo, se desearon éxito y prometieron reencontrarse a su regreso en White Hall. Sofía está sola ahora. La línea divisoria entre Nekkar y Adhara se eleva como una especie de tela hecha de lo que parece un láser azul. Sofía tiene miedo de cruzarla, no sabe que le puede hacer, no recuerda que le hayan hablado de eso o le hayan dado alguna indicación, tiene miedo de que al cruzarla active alguna alarma que anuncie su presencia por lo que se acerca cautelosa ocultándose entre los escombros de los edificios adyacentes, no parece haber nada ni nadie, todo se encuentra completamente solo y en silencio, no logra ver nada a kilómetros. Se queda de pie frente a la “tela” mientras la observa y tras varios minutos de dubitación, decide colocar un pie frente al otro muy despacio para ir avanzando, la primera pisada sobre la línea fue la más cuidadosa pero al notar que no ocurría nada, simplemente siguió adelante y atravesó por completo la frontera dejando que sus ojos percibieran por primera vez Adhara. Sofía está impresionada con lo que ve, sus orejitas se mueven sin control, no sabe si de la emoción o del susto, no está segura de qué sentir realmente, todo el lugar es tan extraño para ella, por primera vez ve la oscuridad, había escuchado hablar de cómo era pero nunca la había conocido, en Nekkar siempre era de día, siempre había luz. El aire que se respiraba aquí era diferente, se sentía más pesado y extraño y no podía evitar tener una sensación de tristeza encima. Todo lo que visualizaba lucía muerto, las plantas, los animales, incluso los pocos edificios que alcanzaba a ver eran lúgubres y fríos. No le gustaba ese lugar, debía culminar rápido su misión para salir de ahí lo más pronto posible. Dark Heaven fue fácil de encontrar, el lugar era realmente enorme y la chica no sabía ni siquiera por donde entrar, estaba confundida así que decidió pedir auxilio. Sacó de la mochila el auricular con micrófono y se lo colocó al mismo tiempo que lo encendía. –¡Sofía! –escuchó decir a América del otro lado de la línea, lo que la hizo sonreír –estaba nerviosa, no sabía cuándo te conectarías o si lo harías ¿está todo bien? –Sí, sí. No he tenido problemas hasta ahora pero necesito tu ayuda con algo –¡Por supuesto! Para eso estoy –exclamó algo emocionada de poder asistir a su amiga– –No sé cómo entrar a Dark Heaven, este lugar es enorme y no logro ubicar una entrada –Ok, espera –responde América mientras teclea rápidamente en el computador rastreando la señal de la elfa y creado el recorrido que debía seguir– ¿Sofía sigues conmigo? –pregunta tras unos minutos de silencio –Sí, aquí estoy –Ok, te guiaré hasta la entrada más cercana, cuando estés llegando apretarás con fuerza el broche que te dio Irina, creará un holograma que te cubrirá, será un disfraz que compaginará con el aura que han creado para ti, así podrás pasar tranquilamente por la puerta, los oficiales que están de guardia te verán como cualquier otro soldado de Adhara y te dejarán pasar sin problemas Sofía estaba aterrada, si la magia del broche no funcionaba como le habían dicho que lo haría, sería su fin. Comenzó a caminar siguiendo las indicaciones de América y unos minutos después se encontraba oculta detrás de unos árboles observando la puerta de acceso. Entraban y salían todo tipo de criaturas, unas más amenazantes que otras pero todas horribles, cargaban uniforme así que supuso eran soldados. Era una entrada muy concurrida, eso le sorprendió y le causaba preocupación porque mientras más seres hubiesen presentes, más posibilidades había de que alguno notara que ella no pertenecía a ese lugar. –¿Ya estás lista? –pregunta América a través de la línea –Sí, estoy lista –responde después de dar una respiración profunda –Recuerda encender el broche –Sí, sí, sí –dice nerviosa, casi olvidaba hacerlo Oprime el broche con todas sus fuerzas mientras cierra sus ojos pero no siente que pasa nada. Abre sus párpados lentamente, no ve nada diferente hasta que eleva sus manos y puede notar que su aspecto ha cambiado. Es un duende. Toma su auricular y lo guarda en la mochila la cual dobla hasta formar un pequeño cubo que guarda en su bolsillo. Da un último respiro profundo y sale de su escondite dirigiéndose a la entrada. Improvisa una cara de molestia lo mejor que puede, pues imagina que de esa manera no se acercarán a preguntarle nada y simplemente atraviesa la puerta de acceso tratando de evitar toda atención. Primera parte de la misión, cumplida exitosamente. Estaba dentro de Dark Heaven, los oficiales ni se inmutaron con su presencia, todos conversaban distraídos sin siquiera voltear a ver al pequeño duende con mala cara que pasó entre ellos. La segunda parte de la misión no fue tan sencilla. Lukas no estaba dentro del centro militar. Su GPS no mostraba señal de él, en un principio pensó que el aparato no funcionaba correctamente pero luego de colocarse cuidadosamente el auricular sin ser observada, América pudo confirmarle que el problema no era el equipo, era que su objetivo no estaba cerca, por lo que su amiga nuevamente dirigió sus pasos, esta vez hacia donde se encontraba la casa de Lukas, de esa manera podría esperar a que volviera. A diferencia de lo que se podría haber imaginado, Dark Heaven no era una sola estructura, por el contrario, era una locación cerrada que contenía una serie de edificios y casas en la que habitaban y trabajaban todos los miembros de la armada. Sofía sale del edificio en el que se encontraba y camina a través de otros tantos mientras sigue las indicaciones de América. Lleva poco tiempo caminando cuando escucha a un grupo de hombres gritar y hacer ruidos de celebración. La elfa quien aún luce como duende, corre a ocultarse entre los árboles y arbustos que están cerca. Ve llegar a un grupo de uniformados y entre ellos está Lukas. Es mucho más alto y amenazante de lo que parecía en fotos. No puede quitar sus ojos de él hasta que ve pasar una jaula. –No puede ser –exclama perpleja –¿Qué ocurre? –pregunta América confundida –Traen de prisioneros a seres de luz –responde Sofía aún sin poder creerlo– hay varias jaulas y la mayoría son chicas, tengo que hacer algo –¡No! Sofía ¿estás loca? Esa no es tu misión –le reprende –Lo sé pero no puedes esperar a que me quede aquí sin hacer nada –Sí, eso es lo que espero. Avisaré a los superiores sobre lo que está pasando y ellos se encargaran de eso. Tu trabajo es solo informar y eso es todo lo que haremos Sofía se mantiene en silencio aguantando su molestia mientras observa al grupo de hombres entrar en un edificio de ladrillos cargando a los prisioneros. Minutos después se comienzan a escuchar gritos y llantos, golpes y latigazos, peleas y suplicas. Los rehenes están siendo torturados. –América no me puedo quedar aquí sin hacer nada –reclama a su amiga tras un rato de escuchar a los seres de luz clamar por auxilio –Lo siento Sofía pero es la orden. Ya avise a los superiores e Irina pidió que no te involucraras. Ha habido una emboscada en la base Sky, la unidad de Lukas lo hizo y han traído secuestrados a los que no mataron. Es muy peligroso, no puedes intervenir y menos sola. La pequeña elfa se sienta en el piso y se quita el broche que llevaba puesto revelando su verdadera identidad. Se abraza las piernas mientras lágrimas corren por sus mejillas, los gritos que escucha le duelen en el alma sobre todo porque no puede hacer nada para detenerlos. Dos horas después se escucha silencio. Sofía se levanta atenta observando aun desde su posición entre los arbustos. Las criaturas salen del edificio y caminan en dirección al oeste conversando de lo divertido que ha sido jugar con sus nuevas adquisiciones. Escucharlos le causa nauseas a la elfa pero trata de concentrarse y mantiene su atención en Lukas que va entre el grupo. Decide seguirlos y ve que entran a lo que parece un club. Trata de ver que es lo que ocurre dentro pero fracasa en su intento, no puede salir de su escondite, no la pueden descubrir ahí, así que se sienta a esperar. La paciencia de la chica rinde sus frutos y alrededor de una hora después, ve a Lukas salir del local con una harpía entre sus brazos y con quien comparte besos y caricias entre risas. Una vez más decide seguirlos, la pareja se dirige a la dirección a donde Sofía caminaba antes de ver a los oscuros, van a casa del demonio. No necesitaba ser un genio para saber que iban a hacer así que supuso que tendría que esperar otra vez un par de horas más por lo que prefirió usar ese tiempo de manera más productiva y llevar a cabo el plan que se la acababa de ocurrir. –América perdóname –expresa al encender el auricular –¿Sofía que piensas hacer? –pregunta en todo serio y de preocupación –No me pienso quedar de brazos cruzados –exclama decidida mientras se quita el auricular y lo guarda en la mochila para luego esconder esta entre los árboles Mira a su alrededor asegurándose de que no hay nadie cerca, al parecer todos están entretenidos celebrando. Se aproxima al edificio de ladrillos y se coloca frente a la puerta, nota que hay un candado puesto y recuerda el conjuro que le enseño su amiga –Reserare –pronuncia mientras mueve su mano alrededor del candado, este se ilumina y se abre Sofía toma el candado, lo retira tratando de no hacer ruido y lo deja en el suelo, abre la puerta e ingresa lentamente en el interior del lugar. Al entrar se encuentra con una escena escalofriante, jaulas llenas de chicas golpeadas y maltratadas, con su vestimenta rota y sucia, todas con cara de dolor y muchas llenas de sangre por todo el cuerpo y el rostro. La elfa se acerca a cada celda ante la atenta mirada de todas. –Reserare –repite sobre cada cerradura que encuentra, abriéndolas y liberando a las chicas quienes la observan aterradas– hay que salir de aquí –exclama ordenándole a las presentes Una de las celdas cae al suelo tras ser golpeada accidentalmente por una de las chicas causando un ruido estrepitoso, todas se quedan paralizadas pensando en que serán descubiertas. Comienzan a correr hacia la salida, Sofia asoma la cabeza por la entrada para asegurarse de que puedan escapar pero a lo lejos divisa a Lukas, deben encontrar una forma de huir. Dan vueltas por el lugar buscando una salida hasta que finalmente encuentran en el piso superior una escotilla que da hacia al techo del edificio. Subiendo una sobre otra, alcanzan la abertura y la atraviesan para llegar al techo donde sigilosamente se escabullen y corren hacia los arbustos. –Apúrate –exclama Sofía a una de las chicas que le está costando subir. Ella sabe que la chica está malherida pero tiene los nervios de punta, sus desarrolladas orejas de elfo acaban de escuchar a alguien entrar al edificio, sabe que es Lukas y que en cualquier momento las descubrirá. –Mi mochila con el botiquín de primeros auxilios está a 20 metros de aquí, junto al árbol que parece un troll –explica a una de las chicas para luego ayudarla a subir– Apúrate –exclama con desespero Aún queda un hada y ella por subir cuando escucha un ruido en la escalera que la hace voltear, es Lukas, las ha encontrado, el corazón de Sofía comienza a latir descontroladamente mientras intenta ayudar a subir a la última chica. –Dame tu mano –le grita el hada al llegar al techo Sofía toma la mano de la chica e intenta subir pero cuando está a solo unos segundos de su escape, la toman de la pierna y la halan hacia abajo haciéndola caer sobre el piso frío y golpeando su cabeza. La pequeña elfa se siente adolorida, todo le da vueltas, recupera la consciencia unos segundos más tarde y al abrir los ojos se encuentra con el rostro de Lukas quien la mira molesto –Esta la pagarás caro – son sus palabras de advertencia. BOTÍN DE GUERRA La ira que invade a Lukas ha desvelado parte de su identidad, su mirada negra observa con rabia a Sofía quien ve atónita los grandes y largos cuernos rojo fuego que se asoman en la cabeza del demonio. –¡Levántate! Vendrás conmigo –exclama Lukas con furia mientras toma a Sofía por un brazo obligándola a ponerse de pie –Gracias por ser tan delicado –dice en tono sarcástico haciendo enfurecer aún más al demonio. –¿Te la das de graciosa? –pregunta amenazante al tiempo que la mira con rabia La elfa se mantiene de pie frente a él, lo observa sin emitir sonido ni mostrar emoción tratando de conservar su dignidad y demostrar su valentía. Su rival la mira de vuelta con curiosidad, nunca antes un prisionero se había enfrentado a él de esa manera, estaba acostumbrado a que todos le temieran y era una sorpresa que una menuda criatura fuese ahora quien le hiciera frente. –Camina –ordena dándole un empujón a la chica para que comience a andar –¿A dónde vamos? –pregunta en un tono juguetón mientras da un paso tras otro sin mirar a su acompañante –No estás en posición para hacer preguntas así que cállate –sentencia pero para su asombro esto no intimida a la chica –¡Ja! –bufea en tono de burla– ahora juegas a ser el chico malo ¿no? –se ríe esta vez volteando a ver al demonio quien la mira con furia tras la ofensa pero conserva su silencio– ok, juguemos un rato –exclama mostrándose risueña La pequeña elfa ha decidido no dejarse intimidar por su adversario, sabe que si demuestra alguna debilidad, él acabará rápido con ella por lo que ha de aguantar cada castigo sin titubear, no importa lo doloroso que llegase a ser, se mostraría firme y valiente, casi como si nada le afectara, por lo menos hasta lograr pensar como escapar. <<Éstas loca Sofía, este plan es estúpido>> piensa para sus adentros al tiempo que le sonríe al demonio y da pequeños pasos alentando su trayecto. –Camina –le ordena nuevamente Lukas pero la chica continua con un paso lento – ¡Que te apures! –le grita mientras la empuja para que acelere su caminar pero esta aun no obedece –¡Ya basta! –grita enfurecido tomando a la chica por su larga cabellera castaña y arrastrándola por el piso con fuerza como un cavernícola La joven soporta el dolor que le imparte la acción del oscuro ser, aprieta los dientes con fuerza ahogando sus gritos, sabe que está indefensa puesto a que no sólo es físicamente más pequeña sino además la criatura es inmune a su magia pero su orgullo es más grande que cualquier cosa por lo que lucha queriendo soltarse a pesar de que la fuerza de su captor es superior a la de ella y cualquier intento es en vano, aun así no deja de pelear dificultándole un poco más la tarea al demonio quien va decidido a cobrarse las que le deben. Entran a casa de Lukas quien aún arrastra a Sofía por el cabello, caminan a través de un pasillo en dirección a una puerta negra ubicada al final y que al abrir revela unas escaleras hacia un sótano oscuro. El demonio eleva su brazo levantando a la elfa un par de metros del suelo quedando ésta sujeta sólo de su cabello para posteriormente lanzarla escaleras abajo dentro de la habitación en penumbra. –¿Querías jugar? ¡Pues vamos a jugar! –amenaza a la joven mientras enciende el interruptor de la luz y baja las escaleras La iluminación descubre la razón de la existencia de ese sótano, no es una habitación cualquiera, es un cuarto de tortura lleno de cadenas, grilletes, cuchillos, látigos y toda clase de herramientas y máquinas destinadas a infringir dolor a sus ocupantes. El cuarto de juegos de Lukas. Las pupilas de los ojos de la elfa se expanden a su máximo tamaño, la sorpresa de descubrir lo que le espera no es agradable, siente miedo a pesar de que intenta no demostrarlo pero no puede evitar tragar pesadamente. Aún en el piso adolorida por la caída, observa a su enemigo acercarse lentamente para luego sujetarla una vez más del cabello y repetir su acción, esta vez lanzándola contra una pared. –¡Ah! –resuena la queja de Sofía al golpear la pared y caer bruscamente al piso –¿Qué pasó? ¿No querías jugar? –pregunta en tono burlón La chica levanta la mirada hacia el demonio quien ríe en ese momento. Escupe la sangre que siente en su boca y se limpia con la mano la que siente correr por su nariz, como puede se pone de pie y cerrando sus puños se para firme con su cara en alto, retando a su oponente, si va a morir por lo menos será con su dignidad intacta. El malhumorado ser cesa su risa de burla al ver la actitud con la que se arma su prisionera. Su ceño se frunce en señal de rabia. Debe encontrar la manera de que esa chica le tema sino será el hazme reír de todo Adhara. Una elfa no puede vencer a un demonio. El demonio se lanza sobre Sofía para golpearla, primero con sus puños y luego con un mazo que saca de un estante mientras la pequeña chica está tirada en el suelo. Golpe tras golpe la rabia de Lukas aumenta ya que a pesar de que prueba varias armas a su alcance, la joven resiste cada una de sus embestidas sin chistar, sabe que le duelen pero ella no se queja, intenta defenderse como puede y se pone de pie entre cada paliza. <<Esto no funciona>> piensa el demonio con desespero para sí mismo mientras ve a Sofía en el suelo, este último golpe con el martillo más grande ha dejado a la chica en el piso adolorida y a pesar de que aún no se levanta sabe que terminará haciéndolo– estas criaturas no suelen aguantar tanto ¿Qué pasa con esta chica? –se pregunta así mismo. El debate interno de Lukas se mantiene por largo rato mientras la elfa que aún se encuentra tirada sobre el suelo observa un mazo cerca de ella que el demonio ha dejado caer entre uno de sus golpes. Sin hacer ruido, mueve su mano para usar su magia y alcanzar el arma en un momento en que su captor le da la espalda, una luz blanca sale entre sus dedos mientras recita en el tono más bajo que puede la palabra “videre”. Sujeta con fuerza el mazo en cuanto este llega hasta ella, respira profundo y se prepara mentalmente para lo que hará. Con una decisión finalmente tomada, el ser oscuro camina de nuevo hasta la chica y se coloca de cuclillas para sujetarla una vez más de su cabello pero antes de culminar su acción y con un ágil movimiento, Sofía le imparte un golpe en la cara en cuanto este se acerca. La joven se pone de pie rápidamente, la adrenalina hace desaparecer el dolor de cada herida de su cuerpo y sin perder tiempo comienza a propinar golpes a su oponente lo más fuerte que puede antes de que éste salga de su aturdimiento. Por primera vez en su vida el demonio es golpeado de esta manera pero pese a las ilusiones y esperanzas de Sofía, sus golpes no son suficiente para detenerlo, la fuerza y el poder de estas criaturas es mayor del que ella puede imaginar, solo un ángel puede hacerle frente y en ocasiones, con dificultad. Lukas detiene el mazo con una mano en un momento de lucidez entre los golpes, su ira es mayor que nunca, completamente rojo, con sus colmillos y cuernos a la vista y los ojos negros como carbón, ya no queda mucho de su identidad oculta que revelar. Los golpes que ahora le imparte a la elfa son más fuertes que nunca y se le escucha emitir un sonido similar a un león rabioso mientras alcanza a romper lo que está a su alrededor y se dirige a enfrentar a la chica. Los pensamientos de la pequeña criatura de luz se mantienen en la idea de que pronto morirá y por un momento, durante la paliza que está recibiendo, este parece ser el caso pero cuando cree que no soportará más el ataque del demonio, este se detiene. Los ojos de la joven se abren con dificultad al sentir que algo es colocado en sus muñecas. Una especie de esposas le han sido puestas en sus manos mientras yacía en el piso casi inconsciente. –Supongo que ya no estás molesto –pensó Sofía en voz alta al ver a Lukas quien volvía a lucir como un hombre ordinario y ahora le devolvía una mirada de fastidio Un color morado salió de las esposas en cuanto su carcelero las apretó lo que llamó la atención de la elfa, nunca antes había visto unas así pero su sorpresa fue aplacada por malestar unos segundos después al sentir que estas le quemaban. –Estas esposas te mantendrán quieta mientras pienso que hacer contigo –exclama el demonio al caminar rumbo a la escalera– No te molestes en intentar soltarte, son a prueba de magia y te infringirán suficiente dolor cada vez que intentes liberarte o si quiera alejarte de esa pared –explica señalando el muro detrás de Sofía– Espero que me dures un tiempo más, eres mi nuevo juguete favorito –Expresó con una sonrisa al momento en que subía por la escalera y salía de la habitación apagando la luz y cerrando la puerta tras él dejando a la pequeña elfa malograda en el piso del cuarto a oscuras. AMÉRICA –América perdóname –¿Sofía que piensas hacer? –pregunta en tono serio y de preocupación –No me pienso quedar de brazos cruzados –exclama decidida apagando el auricular. Los recuerdos de esa última conversación irrumpen en la cabeza de América, ha pasado casi un día sin noticias de la elfa, ha utilizado cada técnica que le han enseñado durante sus entrenamientos sin obtener ningún resultado, no sabe dónde está su amiga o si se encuentra con vida. La preocupación la invade pero no hace más que estar sentada detrás de su escritorio mirando al infinito mientras sus manos juegan de forma inconsciente con su auricular. –¿Cómo te llamas? –pregunta una pequeña elfa de 5 años. Su memoria se activa proyectando en su mente cada recuerdo que tiene de su amiga. –América –responde la pequeña bruja –Yo soy Sofía –dice orgullosa– ¿Qué estabas haciendo con esa manzana? –indaga curiosa sobre la razón que la ha hecho acercarse La pequeña maga sonríe al tiempo que coloca su dedo índice sobre sus labios indicándole que es un secreto. Sofía sonríe con emoción, ahora se siente más curiosa. –volo scelerisque –repite américa una y otra vez mientras mueve su mano sobre la manzana, un destello de luz blanca aparece entre sus dedos transformando la ordinaria fruta en una de chocolate. –¡TIENES QUE ENSEÑARME A HACER ESO! –exclama sorprendida la pequeña elfa, América solo ríe mientras extiende la mano para ofrecerle un poco de chocolate a su nueva amiga –¿Qué le ocurren a tus orejas? –pregunta señalando a las puntiagudas orejas de Sofía –Suelen moverse muy rápido cuando estoy emocionada –explica apenada– a veces también lo hacen cuando estoy nerviosa o asustada pero normalmente es cuando me emociono –Son muy lindas –afirma mientras ambas sonríen Uno a uno los recuerdos transitan su mente. Sofía había sido parte de cada momento importante en su vida, bueno o malo, ella siempre había estado ahí. Era su mejor amiga. Una lágrima corre por su mejilla al pensar en lo peor. Cierra sus ojos con fuerza al recordar las palabras de la elfa. –Tengo que sacarte de ahí –Se dice a si misma con decisión. América camina en dirección a su habitación por sus cosas mientras que el consejo supremo está debatiendo en la sala de conferencia, han estado allí desde que Sofía desapareció pero ella sabe que su decisión no será el ayudar a su amiga, para ellos una novata perdida en campo enemigo no es una prioridad. El sonido de una algarabía interrumpe la tarea de la hechicera, ésta deja la maleta a medio hacer sobre la cama y se dirige a la puerta de la habitación a inspeccionar la razón de tanto ruido. Al asomar su cabeza al pasillo ve que varias personas corren hacia una reunión improvisada en medio de la sala común, América sale de la habitación y apura el paso hacia la multitud y entre empujones se abre camino en la concentración hasta llegar al centro de ella, en donde ve a un grupo de chicas, las chicas que habían sido secuestradas de la base Sky. Los ojos de América brillan de esperanza al escuchar a las chicas narrar su historia. Lucy, quien ahora habla, fue el último ser blanco en ver a Sofía con vida y trae consigo su mochila. –¿Dónde está? ¿Dónde está Sofía? –pregunta la hechicera con preocupación mientras Lucy aún habla –No sabemos qué pasó con ella, el demonio se la llevó –¿Y ustedes no hicieron nada para ayudarla? –exclama alterada –No sabíamos que hacer… todo fue muy rápido… y además todas estábamos heridas, no teníamos como ayudarla… –el hada intenta explicar apenada en tono de disculpa bajo la mirada de rabia de América Las miradas de confusión entre las chicas son notables pero antes de que la hechicera pueda replicar a la explicación, aparece entre la multitud el rostro serio de Irina quien en un tono nada amigable pide a todos los presentes retirarse de la sala y volver a sus funciones. El rostro de Irina muestra confusión al ver que Ámerica sigue de pie frente a ella cuando ha ordenado a todos retirarse. –¿Se le ofrece algo cadete? –Señor, tengo una pregunta que hacer, señor –De acuerdo, adelante –responde el ángel entre confundida y curiosa –Quisiera saber qué decisión ha tomado el consejo con respecto a la cadete Fraü, señor –Esa información no le concierne y si no tiene ninguna otra pregunta, retírese –Disculpe señor pero si me concierne, Sofía es mi mejor amiga y es importante para mi … –¿Está desautorizando a un oficial superior? –interrumpe Irina molesta –No señor, es solo… –¡Nada! Retírese a su puesto de trabajo –NO –afirma decidida –¿Perdón? –exclama Irina en tono irónico –No me pienso quedar aquí mientras mi amiga está allá afuera necesitándome y ustedes no hacen nada para ayudarla –La soldado Fraü desobedeció las instrucciones que se le dio y a causa de esa desobediencia fue capturada, ahora no nos podemos permitir poner en riesgo la vida de más soldados –Ella puso en riesgo su vida para salvar a las chicas secuestradas por los oscuros y ella sola logró liberarlas, creo que merece que al menos intentemos ayudarla –Lo siento cadete pero la decisión está tomada. Espero que Sofía logre salir de esta situación pero en lo que a nosotros respecta, ella ha sido perdida en batalla –el tono seco de Irina alteró aún más a América quien la miraba con rabia– regrese a su puesto soldado La hechicera guardó silencio unos segundos para luego simplemente retirarse dejando a Irina tras de sí dubitativa. No planeaba regresar a su puesto de trabajo y mucho menos quedarse sin hacer nada por su amiga. Terminó de hacer su maleta y salió de White Hall para no regresar. FAMILIA La vida de América había transcurrido relativamente sencilla, se podría decir incluso que un tanto aburrida, no había vivido ningún drama familiar, no había tenido problemas en la escuela o con compañeros, no había sufrido problemas de autoestima ni ninguna otra de esas situaciones comunes entre las chicas de su edad, en realidad, Sofía era la única persona que traía algo de aventura a su vida y quien la impulsaba a hacer cosas que en otras circunstancias no haría. Dos días han pasado desde las últimas palabras que cruzó con su amiga y por vez primera se encontraba en su casa intentando idear un plan descabellado, arriesgaría todo lo que tenía para salvarla, incluso su vida si era necesario, estaba asustada pero sabía que no tenía opción, debía cruzar la frontera de Nekkar, no podía simplemente abandonar a Sofía como parecía que todos habían hecho, no podría vivir con la culpa al pensar que podría haber hecho algo para ayudarla porque la verdad era que sí podía, aunque no le gustara admitirlo, ella era muy poderosa, incluso más que muchos hechiceros que le doblaban en edad y experiencia. La magia siempre había sido como un hobby para ella, jamás se había dedicado realmente en aprender el oficio porque le gustaba hacer todo por sí misma, para ella no había nada más bonito que aprender cosas nuevas y vivir las experiencias que ese aprendizaje traía consigo, por lo que siempre había visto sus poderes como la salida fácil y por lo que había preferido evitar usarlos salvo algunas excepciones pero ahora se sentía obligada a hacerlo, si existía alguna posibilidad de que pudiese rescatar a su amiga sería con ayuda de su magia. Después de mucho pensarlo ha decido hacer algo que no había hecho antes, usaría a Miugüir, el libro de magia de su familia. Se lo había regalado su padre en su cumpleaños 16, ha pasado de generación en generación por más de dos siglos y ha sido un tesoro para cada uno de los que lo han tenido en sus manos excepto para ella quien hasta el momento no había sido más que otro libro llenándose de polvo en el armario, lo había hojeado un par de veces, había visto hechizos interesantes y peculiares pero realmente no había sentido la necesidad de usar ninguno pero tras 5 años en la oscuridad, Miugüir hace presencia nuevamente en su vida, América lo observa detenidamente mientras lo sostiene en sus manos al sacarlo del armario, es tan grande y pesado como recordaba, sus tapas duras forradas en cuero lo hacen lucir antiguo casi de museo mientras que los cristales que resplandecen sobre él le dan un toque de exuberancia. Su mano recorre la caratula del libro como si acariciara a una mascota mientras los recuerdos llegan a su mente haciéndola escapar de la realidad –¡Feliz cumpleaños! –exclaman sus padres emocionados al verla llegar a casa –Gracias papá, gracias mamá –responde sin mucha emoción mientras abraza a cada uno de ellos –Sabemos que no te gusta celebrar tu cumpleaños pero te tenemos una pequeña sorpresa – le explica su madre mientras desaparece por la puerta del comedor y reaparece con un pastel haciendo sonreír a América cuando lo ve –Lo hice yo misma ¿Puedes creerlo? –dice su madre con orgullo mostrando un pastel que parecía hecho por una niña de 5 años –Sí, te creo mamá –reconoce mientras ríe –Oye, esto de no usar magia no se me da tan mal, quizás debo hacerlo más seguido –alega orgullosa Al crecer en una familia de magos, toda su vida había girado en torno a la magia, sus padres más que cualquier otro miembro familiar le habían dado tanto valor a sus poderes que literalmente eran inútiles sin ellos, por eso era curioso para América que ahora sus padres y en especial su madre hayan decidido aprender a hacer tareas comunes sin usar su magia, quizás sus quejas diarias han servido de algo. –Esperaremos a tus abuelos para picar el pastel pero mientras tanto creo que te podemos dar nuestro regalo –indica su padre al momento en que saca un regalo mal envuelto causando en ella una nueva sonrisa– lo envolví yo mismo –confiesa alegre La chica toma el regalo entre sus manos, el cual resulta ser más pesado de lo que aparenta, es grande y de forma rectangular, lo coloca encima de la mesa frente a ella y comienza a abrirlo para descubrir el libro antiguo que esconde. –Se llama Miugüir –señala su padre– ha estado en nuestra familia por más de dos siglos, suele llegar a nuestras manos como herencia al fallecer su dueño anterior, pero… creo que es hora de que lo tengas… –Papá… –No… escucha… –interrumpe levantando su mano derecha señalándole a su hija que le permita terminar su historia– cariño, sé que nunca te has sentido cómoda con esto de la magia, por alguna razón que tu madre y yo no entendemos, has decido no usar tus poderes… –Si los uso, es solo… –Ok, ok… déjame terminar… mmm… has decidido que no sean parte de tu vida diaria, ¿mejor? –pregunta inseguro mientras América solo sonríe en señal de aprobación– sé que te gusta ser independiente y por alguna razón sientes que tus poderes te quitan esa independencia y aunque tu madre y yo no estemos muy de acuerdo contigo, respetamos tus ideas, sobre todo hoy que descubrimos lo divertido que es hacer algunos labores como simples mortales –declara riendo y contagiando la risa a ella y a su madre– sin embargo, tus poderes son parte de ti, forman parte de quien eres, es parte de tu herencia, es tu don y es especial, no lo saques de tu vida, hazlo formar parte de ella, aprende a amarlo y verás al mundo de diferente manera… este libro que ahora está frente a ti, ha sido la manera en como nuestra familia comparte su sabiduría, cada poseedor de él ha aprendido a dominar su magia con su ayuda y en muchos casos, el talento que poseían superó las enseñanzas impartidas por Miugüir por lo que decidieron agregar a él nuevas páginas llenas de conocimientos que estaban seguros serian de ayuda para futura generaciones… tienes en tus manos todo lo que necesitas saber de nuestra familia, espero que aprendas de nuestra sabiduría y que un día decidas compartir la tuya, eres especial y sé que estas destinada a ser grande, mucho más que cualquier otro ser mágico que este mundo ha conocido pero solo si tú lo deseas… solo tú decides quien serás en tu vida. América exhala con pesadez cuando su mente regresa al presente, debe aprender en un par de horas, lo que se negó a aprender en toda su vida. –Ok, veamos que tienes para mi… –se dice a si misma mientras se sienta en su cama y abre su libro mágico Una página tras otra pasa entre sus dedos durante su búsqueda por un hechizo que la pueda ayudar, varios minutos transcurren sin resultados hasta que encuentra algo que le llama la atención. TERCER OJO Con este hechizo podrás encontrar a cualquier persona, objeto o lugar y visualizarlo sin importar en donde se localice incluso si está más allá de este planeta, universo o dimensión. El hechizo debe realizarse sobre un espejo, vidrio o cualquier material que produzca reflejo y servirá como ventana para visualizar a la persona, objeto o lugar que buscas. Limitantes: Debe ser realizado únicamente por hechiceros de rango nivel 3 o superior. No es un portal, no es un medio de comunicación, solo permite visualizar al hechicero lo que busca. Instrucciones:  Tomar un objeto con reflejo y colocarlo sobre una mesa de madera. La mesa solo debe albergar al objeto que se usará por lo que se debe retirar de ella cualquier otro objeto que allí se encuentre.  Dibujar alrededor del objeto un círculo con tiza de azafrán azul.  Colocarse frente a la mesa, cerrar los ojos y respirar unos segundos mientras se visualiza lo que se quiere encontrar. Se debe estar completamente concentrada y sin tensión para que el hechizo de resultado. Al estar completamente concentrada, lograrás sentir una conexión, como una especie de hilo que une lo que se busca, a ti y al objeto sobre la mesa, en ese momento, observando directamente el reflejo emitido por el objeto el cual será tu ventana, con tus manos sobre él pero sin tocarlo, repetirás en voz alta y clara las siguientes palabras hasta que la imagen que se muestre ante ti sea la que buscas. 'Ego quaerere, ut inveniamus. Et quaerite, et invenietis. Nulla res quo nunc es, non posse celare. Videtur mihi.’ –Hechicero nivel 3 –se repite así misma pensativa al tiempo en que se siente culpable de nunca haber dedicado un poco más de esfuerzo en aprender sobre su magia– ok, siempre me dicen que soy más poderosa que todos, así que no debería importar si no tengo mucha experiencia –se dice decidida al levantarse de la cama y comenzar a hacer lo que las instrucciones del hechizo indican Unos minutos después, América se encuentra frente a la mesa, con todo preparado para comenzar –Espero que esto funcione– se dice algo estresada, cierra sus ojos e intenta concentrarse en su labor pero el cúmulo de emociones que se alberga en su interior se lo impide –Vamos América, tienes que hacer esto– se regaña a si misma al intentar calmarse, demasiado estrés, demasiada tensión, demasiado miedo la invade. Una y otra vez intenta conseguir esa “conexión” que necesita y una y otra vez falla en su tarea, las emociones finalmente hacen mella en ella y termina sentada en el piso hecha un mar de lágrimas. –Debo hacer esto –se regañó cuando se hubo calmado y ya las lágrimas no aparecían por sus mejillas, se puso de pie, respiró profundo y una vez más intento la labor, esta vez con éxito –'Ego quaerere, ut inveniamus. Et quaerite, et invenietis. Nulla res quo nunc es, non posse celare. Videtur mihi.’–repite una y otra vez hasta que en el espejo que ahora era su ventana pudo ver a quien tanto buscaba –Sofía… –exclama con alivio al ver su rostro pero su alegría se desvanece al observar lo que ocurre La escena que se mostraba ante ella dejaba ver a la elfa amarrada en un lugar oscuro, lleno de lo que parecían aparatos de tortura que sin duda habían sido usados con la chica que ahora se encontraba tendida en el suelo llena de moretones y heridas. La hechicera acerca su mano al espejo como queriendo consolar a su amiga y en su movimiento inconsciente, descubre por accidente, que al mover su mano de un lado a otro sobre el espejo, este puede mostrarle los sucesos ocurridos con anterioridad, como si retrocediera la cinta de una película. Con gran sorpresa, América pudo ver cada momento vivido por Sofía en su estadía por Adhara, desde su llegaba a ese lugar, pasando por su osado plan para salvar a las chicas, hasta cada momento en que fue torturada por Lukas –Te sacaré de ahí– le prometió al observar nuevamente la escena inicial. Corrió hasta su cama para tomar a Miugüir, necesitaba encontrar hechizos, conjuros, pociones y todo aquello que le pudiese ser útil para rescatar a Sofía, ya sabía dónde estaba y por las condiciones en las que se encontraba, sabía que no tenía mucho tiempo, la elfa siempre había sido fuerte pero quien la enfrentaba lo era aún más por eso debía armar un plan y sacar a su amiga de ese lugar lo más pronto posible. HELENA La última semana había sido un tanto extraña para Helena, a pesar de que no había ocurrido nada fuera de lo común, la sensación de que algo no estaba bien la invadía y no la dejaba vivir tranquila, no estaba segura de que ocurría pero sabía que había pasado algo. Ese día había transcurrido como cualquier otro, Helena estaba sentada en la mesa de la cocina tomando un poco de té de hierbas para calmar los nervios, cuando una visita sorpresa de América la sacó de sus pensamientos. La hechicera había sido como una segunda hija para ella, la conocía desde que era tan sólo una niña así que sabía muy bien cuando algo le ocurría y ese era uno de esos momentos en que su rostro hablaba por ella. –¿Qué ocurre América? –pregunta sin titubeos al momento en que ambas se sientan a la mesa, la chica se mantiene en silencio como si no encontrara las palabras que necesita decir– es Sofía ¿cierto? –pregunta casi en afirmación –Si –responde en voz baja cerrando sus ojos al escuchar a Helena comenzar a sollozar –Pero… ¿qué ha pasado?... Necesito…–su voz se corta al no poder evitar el llanto– –Fue capturada durante su misión –Pero entonces está viva… pueden rescatarla –exclama esperanzada pero el silencio de América rompe su corazón nuevamente –Está viva –afirma– la he visto… hice un hechizo para encontrarla –se apresura a explicar– pero no sé cuánto tiempo más resistirá, el oscuro que la tiene es muy poderoso y no creo que quiera mantenerla viva mucho tiempo –Entonces tienen que rescatarla, seguro en White Hall están haciendo algo para salvarla –No… ellos no quieren hacer nada, no consideran que Sofía sea lo suficientemente importante para arriesgar a más soldados –¡Esto no puede ser verdad! –exclama más para sí misma que como parte de la conversación –Irina no puede hacer esto, después de todo lo que ella… –se interrumpe así misma al ver el rostro de América –¿Irina?... ¿Hay algo que necesite saber? –pregunta confundida –No cariño, no… está bien, solo… mantenme informada si sabes algo de Sofía, quizás uno de esos hechizos tuyos puedan ayudarnos –De hecho… eso era lo que venía a hablar con usted… creo que puedo ayudar a Sofía –¿Cómo? –No puedo explicarle lo que haré pero le aseguro que daré mi mayor esfuerzo para sacar a Sofía de ese lugar y traerla de vuelta a salvo –en su rostro se refleja la seguridad y sinceridad de sus palabras– le prometo que la traeré de vuelta América parte en su misión tras esas palabras pero a pesar de su convicción y la esperanza de Helena, los días pasan sin noticias de ella o Sofía, la preocupación no deja dormir a Helena, siente desesperación, quiere ayudarlas pero no sabe cómo –Martín… si estuvieses aquí, todo sería distinto –se dice así misma en su melancolía ¿Cómo su vida había llegado a ser lo que era ahora? Es la pregunta sin respuesta que ronda en su cabeza, siente nostalgia al pensar en esa época en que creía que su vida era prácticamente perfecta, cuando parecía que nada podía salir mal, cuando estaba junto a Martín, con él todo era diferente porque a pesar de los altibajos de su noviazgo, su matrimonio se había desarrollado de la mejor manera, se entendían muy bien y tenían una hermosa niña que solo les traía alegría. Durante ese tiempo podía sentir que vivía en un cuento de hadas y que ese era su final feliz, sin embargo, la vida tiene una manera graciosa de dar vuelta a la página y sin esperarlo, se encontró nuevamente con quien acabaría con su paz y llevaría su vida a ser lo que es ahora. Irina había sido la novia dorada de Martín, aquella a quien todos amaban, la familia de él la había querido como un miembro más e incluso tras su separación, habían mantenido las relaciones con ella, después de todo, era la “chica perfecta”, quien debió haber sido la esposa soñada. Helena no fue culpable de esa separación, esa relación ya había muerto incluso antes de que ella apareciera en la vida de Martín, sin embargo, eso no era lo que pensaba Irina, después de todo, siempre es más fácil culpar a otros por tus errores que a ti mismo. A pesar de las circunstancias, la elfa había hecho su mayor esfuerzo por mantener la paz entre ellas pero la tensión que existía era muy grande y no parecía tener un buen futuro por lo que fue un alivio para ella cuando Irina decidió pedir cambio de unidad y desaparecer de sus vidas. Martín e Irina se habían conocido en su primer día en la academia militar y habían sido compañeros desde entonces, la partida de la chica lo había entristecido a pesar de que sabía que era lo mejor para todos pero 10 años después el ángel había regresado y ahora no solo era parte del batallón de Martín sino que era su jefe, en realidad, era la jefe de todos, ahora White Hall estaba bajo su mando y siendo más poderosa y orgullosa que nunca, había regresado para acabar con su paz. Helena e Irina jamás tuvieron una verdadera pelea, por más molestia que se causaran entre ellas, eran lo más educadas posible cuando estaban una frente a la otra, sin embargo, ambas estaban conscientes de lo que en realidad ocurría, el ángel nunca había dejado de amar a Martín y culpaba a la elfa de su separación y esta se mantenía en alerta, casi en modo de ataque al pensar que su rival podría hacer algo para sabotear su relación. Todo se mantenía en una constante “tensión calmada”, no era la mejor manera de vivir pero al menos todo seguía su curso sin mayor problema hasta que el fatídico día llegó. En medio del campo de batalla, Martín había perdido la vida y con él se fue el alma de Helena e Irina, ambas lo lloraron, ambas lo sufrieron y ninguna volvió a ser la misma. Extrañamente, el dolor unió a las dos mujeres, quienes durante el tiempo de duelo parecieron dejar atrás el pasado y convertirse en las mejores amigas, después de todo, ambas estaban pasando por lo mismo, la pérdida de un ser amado. Por un par de años mantuvieron buenas relaciones y Sofía se convirtió en la “sobrina consentida” de Irina pero de la misma extraña manera en cómo nació su relación, ésta murió. Sin la elfa saberlo, el ángel decidió que lo mejor para ella era alejarse pero esta vez su partida fue diferente, no se iría lejos, después de todo tenía un ejército bajo su mando que liderar, por lo que solo mantendría la distancia entre ellas y no dejaría que Helena o Sofía siguieran siendo parte de su vida, así que sin más ni menos, en un día cualquiera, se encontró en casa de las elfas diciendo adiós, a pesar de que antes de salir por la puerta, prometió que sin importar lo que ocurriese, si alguna vez la necesitaban, allí estaría para ellas, en especial para su pequeña sobrina, quien se había robado su corazón y por lo que siempre la cuidaría, protegería y amaría. –¿Por qué haces esto? –se pregunta Helena al ver las fotos con su antigua amiga Sentada a la mesa con una caja llena de fotos viejas y algunas medallas de Martín, Helena no hace más que preguntarse qué ha pasado con Irina –Lo prometiste…prometiste cuidarla –reclama a la foto que tiene entre sus manos, en ella aparecen las tres chicas sonrientes después de un pequeño picnic– tienes que cumplir tu promesa Helena sale de su casa decidida a ayudar a su hija, la vida de ella está en manos de Irina y esta tiene que cumplir con la promesa que hizo hace ya tantos años atrás. Las puertas de White Hall se abren con la llegada de la elfa, a pesar de los años que se ha mantenido lejos de ese lugar, todos saben muy bien quien es ella. –Helena, ¿Qué haces aquí? –Marcus, necesito hablar con Irina ahora mismo –No creo que sea buena idea –Marcus –el tono serio de sus palabras hace retroceder al mago –Ok… te llevaré con ella Se dirigen a la oficina principal, el ángel los recibe pero su rostro no refleja sorpresa, luce como si hubiese estado esperando la aparición de su antigua amiga. Marcus se retira rápidamente, no quiere estar en medio de las dos mujeres, cierra la puerta al salir dejando a ambas solas y en silencio. –Sé porque éstas aquí –expresa finalmente Irina rompiendo la tensión que se ha creado –Entonces no necesito decirte lo que tienes que hacer –No es tan fácil… –Lo prometiste… prometiste cuidarla –Lo sé pero… –¡No! Nada de excusas… ya basta de excusas… ¿Cómo puedes hacer esto? ¿Cómo puedes estar aquí sentada como si nada cuando Sofía esta allá en Adhara? –el silencio de Irina aumenta la rabia y frustración de Helena –¿Qué pasa contigo? … ¡es mi hija! Es la hija de Martín… –¡Lo sé! ¡¿Crees que no lo sé?! ¡¿Crees que no estoy tan preocupada y asustada como tú?! –¡Pues no lo parece! Cumple tu promesa Irina –No es tan fácil Helena –¡Déjate de estupideces! Si de verdad la quieres como decías hacerlo… si alguna vez amaste tanto a Martín como dijiste hacerlo… –Helena… –Si alguna vez lo hiciste…harás esto… sacarás a mi niña de ese lugar y la traerás sana y salva… cumple tu promesa El silencio reinó nuevamente pero no necesitaban decir nada más, sus miradas era todo lo que requerían para hablar entre ellas y llegar a una decisión –Es hora de llamar a Damian –exclamaron ambas al unísono INSOPORTABLE COMPAÑÍA Sofía no sabe exactamente cuánto tiempo ha pasado desde que está encerrada, pueden haber sido horas, días o incluso semanas, su noción del tiempo se ha perdido a medida que su sufrimiento aumenta. Se siente débil, no ha comido ni ha tomado nada desde que está en ese lugar, lo único que ha recibido por parte de Lukas han sido golpes, su piel está llena de heridas y hematomas, sus manos se mantienen sujetas por las esposas mágicas que cada vez le infringen mayor dolor y le escocen la piel, aun así permanece firme ante el demonio y solo se permite llorar en la penumbra durante su soledad pero su tiempo se agota, no sabe cuánto más podrá soportar esta situación La luz se enciende y como ya es costumbre, Lukas aparece con ella, baja las escaleras pero a diferencia de las otras ocasiones, hoy no está allí para maltratar a la chica, para sorpresa de esta, toma una silla y se sienta frente a ella dedicando su tiempo solo a observarla, después de un rato comienza un monólogo sobre porque ellos, los demonios, son superiores a todos los demás seres, incluso dentro de los mismos oscuros, no hay quienes lleguen a ser más fuertes, ágiles y poderosos que los demonios de raza pura como él. –¿Sabes? Creo que me he comenzado a encariñar contigo, has sido un juguete muy divertido así que creo que te conservaré como mi mascota pero shhh no le cuentes a nadie, no es que se nos permita tener mascotas, en este sector no son muy amigables con los animalitos –dice riendo mientras se levanta de su silla y sale de la habitación dejándola nuevamente a oscuras. Para sorpresa de Sofía, en los días posteriores no recibió maltratos por parte de su carcelero ya que en las últimas visitas del demonio, este se dedicó solo a hablar y ella solo a escuchar, principalmente por miedo a que si decía algo, él se enfadaría y comenzaría a golpearla nuevamente, así que prefirió permanecer callada ante su presencia. –Te has comportado muy bien últimamente –expresa Lukas durante uno de sus monólogos– si sigues así, entonces yo comenzaré a portarme bien contigo, después de todo serás mi linda mascota y tengo que cuidarte –dice riendo mientras se retira de la habitación para volver unos minutos después con una botella de agua en la mano– toma –ordena lanzándole la botella, la cual Sofía recoge para tomar de ella de manera desesperada al tiempo que escucha al demonio reír de placer, sabe que la tiene dominada– sé una buena niña y pórtate bien mientras no estoy –se burla entre risas mientras sale de la habitación esta vez para desaparecer como acostumbra a hacerlo Tras varios monólogos por parte del oscuro, Sofía comienza a sospechar que de alguna manera su secuestrador se siente solo, es un extraño pensamiento al considerar que es un demonio y que ellos no acostumbran a convivir con nadie más porque como él mismo lo ha dicho tantas veces, son “superiores” a todos o al menos eso es lo que ellos creen. El silencio de la chica durante cada aparición de Lukas le ha permitido escuchar atentamente lo que tiene que decir y sus palabras le han dado la sensación de que él solo busca desahogar sus penas, quizás sea verdad eso de que es diferente a los demás de su raza pero no porque sea mejor como él afirma sino porque sus ojos reflejan ciertas dudas, miedos y preocupaciones que sus palabras ocultan y que está segura nadie más de su especie comparte, quizás no sea tan malo después de todo y solo muestra la imagen que siente que todos quieren ver, la que su sociedad le obliga a tener, quizás las cosas no sean como parecen. La escena se repite incontable veces, Lukas aparece por la puerta, baja las escaleras, toma una silla y se sienta a hablar durante largo rato, unas veces elogiándose así mismo, otras menospreciando a los seres de luz pero en la mayoría de las veces simplemente contando lo que estuvo haciendo desde su última visita, como si necesitara que alguien lo escuchara, como si necesitara con quien compartir su día. La situación era extraña para la elfa quien había comenzado a sentir pena por él, le parecía que era un ser atrapado en un mundo al que no pertenecía pero era lo malo de vivir en Caph, debías ser bueno o malo porque si existía algún punto medio en ti, no encajarías en ningún lado y Sofía sospechaba que era el caso de él y con cada visita estaba más segura de ello. –Gracias –respondió la chica un día al recibir un plato de sopa que su captor le entregaba, este no contestó. La relación entre ambos había cambiado, quizás Lukas si la viese como su mascota pero no parecía algo malo después de todo, con el tiempo había comenzado a cuidar de ella, a pesar de que aún permanecía encerrada y amarrada y la mayor parte del tiempo se encontraba sola y a oscuras, ya no había recibido más golpes e incluso muchas de sus heridas habían comenzado a sanar y ahora que el demonio bajaba con comida y agua para ella estaba comenzando a recuperar sus fuerzas, ya no sentía miedo de su presencia e incluso había cruzado unas cuantas palabras con él –No eres como los demás –se sinceró un día arrepintiéndose al instante, no podía evitar decir las cosas que pasaban por su mente sin importar cuantos problemas le había ocasionado esto El demonio permaneció en silencio largo rato observándola, Sofía no sabía por qué y tenía miedo de decir algo más así que también permaneció en silencio aguardando por una reacción de su contraparte. –Tienes razón –respondió finalmente– no soy como los demás…quizás si lo fuese, todo sería más sencillo –expresa para luego salir de la habitación dejando a Sofía sola con sus pensamientos. Sin duda su relación había dado un giro inesperado, cualquiera habría pensado que la elfa acabaría muerta a manos del demonio tras varios días de tortura y sin embargo, ahí estaban ambos de alguna manera conviviendo. Las visitas de Lukas eran cada vez más seguidas y la interacción entre ellos era cada vez mayor, poco a poco los monólogos se convirtieron en pequeñas conversaciones y aunque aún la intervención de la chica era muy poca, las pláticas se hicieron más amenas para ambos y hasta comenzaban a disfrutar de ellas –Animalito, resultaste ser más divertida de lo que esperaba –¿Por qué me dices así? –pregunta mientras ambos sonríen –¿y porque no? Te dije que eras mi mascota –¿En serio me tendrás aquí encerrada como tu mascota? –¿Y por qué no? –Para empezar ¿no crees que alguien ande buscándome? –¿Te refieres a tu bando? Pff… todos son unos inútiles, no te encontrarían por más que lo intentaran –¿Crees que me quedaré aquí contigo para siempre? –¿Y por qué no? Yo soy simplemente increíble así que no necesitas nada más que a mí –Jajajajajaja no estarás hablando en serio ¿Verdad? –No te burles o tendré que aplicarte algo de disciplina –exclama en un tono serio que asusta a la chica y esta detiene su risa temiendo que las cosas vuelvan a ser como en un principio Lukas se acerca a la elfa en modo amenazante mientras esta permanece en silencio sin saber qué hacer, la observa de arriba abajo, lentamente separa los labios y dice “hueles mal” –¿Qué? –la cara de confusión de Sofía hace reír a Lukas –Hueles mal –repite entre risas –Bueno, que esperabas, me tienes aquí encerrada, amarrada con grilletes sin poder ducharme o cepillarme ni nada parecido, no puedo oler a rosas –Eso es fácil de solucionar –responde sacando una manguera y bañándola con el chorro de agua –Ahhh... ¿qué haces?... detente –Animalito, tengo que bañarte, no puedes seguir así de olorosa –dice riéndose Durante algunos minutos, Lukas se dedicó a darle un baño improvisado a Sofía, quien no se sentía a gusto entre el golpe del chorro, la poca movilidad que tenía gracias a sus cadenas y las risas de burla del demonio pero a este le parecía divertida la tarea, hacía tiempo que no disfrutaba tanto como en ese instante –¡Listo! Ya estas limpiecita –dice riendo mientras cierra el agua –No es gracioso, ni divertido –refunfuña haciendo reír aún más fuerte al demonio– En serio no es divertido, solo mírame –exclama molesta haciendo ademan de mostrar su ropa mojada y el agua escurriendo de ella La risa se desvaneció poco a poco y dejó a su paso el silencio, Lukas observaba a Sofía como si ese momento fuese la primera vez que la veía y de cierta manera, ese fue el primer momento en que realmente lo hizo. –¿Te cuento algo extraño? –pregunta el demonio acercándose lentamente a la chica quien lo observa confundida –¿Qué cosa? –Mmm creo que no eres tan animalito después de todo –confiesa mientras se para frente a ella observándola atentamente y con una sonrisa en los labios –¿Que se supone que significa eso? –indaga nerviosa retrocediendo unos pasos que pronto son alcanzados por el oscuro –Bueno… que acabo de notar que… no eres tan repugnante –explica colocándose cada vez más cerca de ella y esta vez tomando un mechón de su cabello con el que comienza a jugar entre sus dedos El instinto de Sofía la hace retroceder rápidamente pero su oponente insiste en su tarea y elimina cada separación que la chica intenta crear entre ellos hasta que finalmente no hay más salida, la elfa se encuentra contra la pared y con Lukas casi encima de ella, quien ahora acaricia su rostro y cuello con su nariz como si la olfateara –Ese baño te sentó bien… te ves… te ves hermosa –exclama sonriéndole causando que los nervios de la chica la hagan intentar correr pero antes de zafarse de su encierro su captor la sostiene con fuerza y se pega más a su cuerpo –Por favor… –suplica la chica sumamente asustada –Por favor ¿qué? –replica en tono de burla –Suéltame… por favor… yo… yo me portaré bien… seré una buena mascota Las suplicas de Sofía son ignoradas por el demonio quien la observa detenidamente mientras una de sus manos la sujeta fuertemente y la otra comienza a abrirse camino por el cuerpo de esta –No… por favor… por favor –ruega al borde del llanto pero su agresor ni se inmuta– déjame… te lo suplico –¿Por qué? Acabo de recordar que nos faltó jugar un pequeño juego… uno muy divertido… ya verás que te gustará Lukas continua en su labor mientras la elfa hace todo lo que puede para soltarse y alejarse de él, pero no solo tiene que luchar contra una criatura de mayor tamaño y fuerza que ella sino que además, sus grilletes y cadenas complican aún más la situación. Sofía pelea pero no consigue alejar al demonio por más que lo intenta hasta que su desesperación acaba ella y comienza a llorar desconsoladamente –Por favor no –suplica entre lágrimas Algo pasa que sorprende al mismo Lukas, el llanto de la chica le impide continuar su tarea, se detiene de repente y la observa mientras llora sin consuelo, por alguna razón no puede continuar tocándola, no sabe que le ocurre, jamás se había sentido mal al ver llorar a alguien más, por el contrario, siempre disfrutaba de hacer sufrir a otros ¿Qué ocurría ahora? La confusión que reina en la cabeza del demonio lo hace soltar a la chica y dar un paso hacia atrás, la observa detenidamente unos segundos intentando encontrar claridad entre sus pensamientos pero no entiende que ocurre con él, son demasiados sentimientos nuevos y diferentes encontrándose en su interior que hacen que se desconozca así mismo. El llanto descontrolado de la chica envuelve la habitación y oculta los demás sonidos que en ella se producen incluyendo el golpe de la puerta al cerrarse detrás de la salida de Lukas. CAMINOS ENCONTRADOS El incidente entre Sofía y Lukas había dejado una secuela en su relación, las visitas del demonio habían pasado de ser momentos de conversaciones amenas a momentos de silencios incómodos. Los días pasaban sin cambio alguno en su relación, ninguno se atrevía a decir nada al otro, ambos se sentían mal de alguna manera, por una parte Sofía se sentía indefensa y herida y por otra Lukas sentía culpa de su comportamiento y de haber acabado con la pequeña confianza que ella le tenía, ambos querían dejar atrás lo ocurrido, borrar sus sentimientos y seguir adelante como si nunca hubiese pasado pero a pesar de ello, cada día el demonio se limitaba a llevarle comida y agua a la elfa sin emitir palabra y la chica se a recibirla en silencio, evitaban que las miradas se cruzaran entre ellos y deseaban en cada separación que todo cambiara pronto. La ropa húmeda tras el baño propiciado por Lukas había causado malestar en la salud de Sofía quien ahora a parte de lidiar con sus cadenas y la fuerte tensión entre ellos, tenía que soportar sentirse enferma. Cada día se sentía peor de cada forma posible, por un corto periodo de tiempo pensó que podría salir de su cautiverio, ahora había vuelto a creer que moriría en ese lugar. El demonio había notado el deterioro en la salud de la chica pero su orgullo o quizás su culpa era tan grande que le impedía emitir palabra, lamentablemente para él la situación empeoró tan deprisa que en una de sus visitas encontró a la elfa tendida en el piso completamente colapsada por la fiebre –Animalito… –la llama al verla inmóvil en el suelo pero no recibe respuesta– ¿animalito? – pregunta acercándose a ella preocupado y al tocarla puede notar el alto grado de la fiebre Por unos segundos, Lukas permanece estático sin saber qué hacer, una parte de él está preocupado por ella y quiere ayudarla pero otra parte de él le dice que no haga nada, la fiebre acabara con su problema y ya no tendrá que preocuparse de que alguien descubra que ella está ahí. Finalmente y para su sorpresa, su lado bueno que creía inexistente prevalece en su decisión y sin pensarlo por más tiempo, libera a Sofía de sus ataduras y la toma entre sus brazos, subiendo las escaleras casi corriendo y dirigiéndose a su habitación para luego colocar a la chica sobre su cama. –Piensa, piensa… ¿Qué se supone que haga? Yo no sé cuidar de una elfa… yo no sé cuidar de nadie, no debería estar haciendo esto –se regaña así mismo en su desesperación– Un ruido saca a Lukas del debate consigo mismo, proviene de la planta baja, confundido por lo que pudiese ser, decide ir a investigar. Recorre sigilosamente la casa en dirección de donde cree que salió el ruido, en un principio no encuentra nada pero luego ve una sombra moverse, hay alguien en la casa y está en el sótano. –Sal de ahí –grita en dirección de la sombra sin recibir respuesta– he dicho que salgas – exclama nuevamente molesto pero no sucede nada– sé que estas aquí, no me hagas encontrarte porque no saldrás vivo –amenaza mientras elimina cada obstáculo en su camino lanzándolo lejos de él– si eres tan valiente como para entrar a esta casa sin permiso, entonces debes serlo para dar la cara Un destello de luz aparece de repente frente a él, revelando a una chica morena y cabello rizado con una expresión seria. –¿Quién eres tú y que haces aquí? –se apresura a preguntar el demonio –Vengo por mi amiga –se limita a decir El silencio invade la habitación por unos minutos hasta que el demonio se decide a hablar –¿Eres amiga de Sofía? –¿Dónde está ella? –pregunta amenazante mostrando sus manos que ahora brillan y saltan chispas de ellas preparadas para dar un fuerte toque eléctrico –Eres mágica –expresa para sí mismo en afirmación de lo que ve– ¡tú puedes ayudarla! –¿Ayudarla? ¿Dónde está? ¿Qué le hiciste? –pregunta molesta a punto de lanzar su ataque –Atácame si lo deseas, lo merezco –confiesa– pero si es tu amiga preferirás ayudarla primero… ven conmigo –se apresura a decir para inmediatamente caminar en dirección de la habitación con la maga tras de él. Al llegar donde se encuentra la chica, el estado de esta asusta a América quien corre a su lado para abrazarla, luce demacrada, tiene mucha fiebre y en sus muñecas resaltan las profundas heridas causadas por las esposas que la mantenían prisionera. La condición de la elfa enfada a la hechicera, quien se levanta preparada para atacar al demonio, la furia se refleja en sus ojos y, sus manos se acumulan de energía soltando pequeños rayos, se acerca al oscuro que se mantiene inmóvil observándola –Adelante, haz lo que tengas que hacer pero por favor, ayúdala –súplica de repente– La sinceridad en sus palabras detienen a América quien se muestra confundida ante tal cambio, lo menos que podría esperar era que un demonio, el culpable de que su amiga estuviese en la condición en que está ahora, le suplicase que la ayudase. La chica no respondió a las palabras de Lukas y simplemente respiro para calmarse, le dio la espalda y regresó junto a su amiga. –Estarás bien, yo te sacaré de aquí –le susurro en el oído Miugüir apareció del interior de su mochila y rápidamente buscó en él un hechizo que pudiese mejorar la condición de Sofía. Se apresuró a probar el primer encantamiento que encontró y creyó sería útil pero no obtuvo resultado, siguió buscando bajo la atenta mirada de Lukas que se mantenía de pie inmóvil en la entrada de la habitación. Transcurrieron los minutos sintiéndose como horas pero finalmente la maga encontró un hechizo que funcionó y los parpados de Sofía se abrieron y esta recupero la consciencia. América se abalanzo sobre ella para abrazarla, las lágrimas de felicidad corrieron por su mejillas. Ambas chicas permanecieron abrazadas durante largo tiempo pues no querían separarse, sentían miedo de que su encuentro no fuese más que un simple sueño. –Bienvenida de regreso –interrumpió la voz de Lukas haciendo que ambas chicas voltearan a verlo, Sofía solo sonrió –Aléjate de ella, tú tienes la culpa de todo –exclama la maga alterada, el demonio permanece en silencio –América… –Sofía intenta calmarla tomándola del brazo –No, esto no se va a quedar así, después de todo lo que te hizo, él tiene que pagar –insiste la morena haciendo que los rayos comiencen a salir nuevamente de sus manos –América ¡basta!... –ordena la elfa sorprendiendo a su amiga que la mira de forma interrogante mientras su oponente aún sigue de pie frente a ellas en completo silencio –¿Por qué? Este tipo no merece ni la mínima compasión, él no la tuvo contigo y estoy segura que lo que quiere ahora es acabar con ambas –América, ¿Crees que si quisiera matarnos, ya no lo hubiese hecho? –pregunta a su amiga haciendo a esta callar al no encontrar respuesta– ¿crees que estaría viva si él habría querido matarme? ¿Crees que habrías podido ayudarme si él hubiese tratado de evitar que me encontraras? ¿Crees que podrías estar aquí de pie diciendo todo esto, amenazándolo, si él hubiese intentado detenerte? –indaga insistente ante la atenta mirada de ambos presentes que permanecen en silencio, las interrogantes que expresa Sofía hacen que la hechicera analice un poco más la situación mientras el demonio solo las observa sin poder evitar dejar escapar una pequeña sonrisa al escuchar las palabras de la chica. –Necesito que me dejes un momento a solas con Lukas –demanda la Sofia a su amiga –No creo que sea lo más sensato –América, está bien… él no me hará daño… por favor La morena sale de la habitación con indecisión, no se encuentra muy segura de que dejar a solas a su amiga con su, hasta hace pocos momentos, captor sea lo correcto, sin embargo, siempre ha confiado en su amiga aunque su juicio muchas veces no pareciera el más adecuado, confía plenamente en sus decisiones. Durante los primeros segundos a solas, Lukas y Sofía permanecen en silencio sin saber que decir o quizás, con mucho que decir pero sin encontrar las palabras adecuadas para hacerlo, finalmente el demonio decide romper la tensión que se ha creado entre ellos –Lo lamento –se limita a decir –No tienes por qué –la respuesta de la chica hace exhalar pesadamente al oscuro, como burlándose de sus palabras –¿Cómo puedes decir eso después de todo lo que ha pasado? –Porque en este tiempo, he aprendido mucho de ti y siento que te conozco lo suficiente para saber que realmente no querías hacerme daño, que ese ser tan malvado no eres realmente tú, creo que de alguna manera solo eres así para adaptarte y no te culpo, todos tenemos que sobrevivir de alguna forma –sus palabras lo hacen sonreír –Animalito…no dejas de sorprenderme… –dice riendo ligeramente y mirándola, esta vez con un brillo diferente en sus ojos– ¿en qué momento aprendiste todo eso de mí? –Oye, tus monólogos no eran tan aburridos… después de un tiempo comenzaron a ser entretenidos –el comentario causó risa al demonio que seguía sorprendido por la actitud de la chica– y ahora, ¿Qué pasará? –Bueno… tienes que irte… tienes que regresar a Nekkar antes de que alguien te descubra aquí… y regresar a tu vida, como si nada de esto hubiese pasado y yo… –calla de repente sin poder decir nada más –¿Qué ocurrirá contigo? –Supongo que en cualquier momento sabrán que fuiste tú quien dejó libre a las chicas y que yo te deje escapar, Damian lo sabe todo, no hay manera en que algo permanezca oculto de él por mucho tiempo –Te matará –afirma Sofía asustada –Es posible –Debes escapar, debes salir de aquí –le insiste desesperada –¿A dónde se supone que vaya? ¿A Nekkar? –pregunta a Sofía quien ahora siente ganas de llorar– no puedo irme, no tengo a donde ir, soy un demonio, mi vida está en Adhara y aunque intentara salir de aquí, no creo que tus amigos blancos me recibirían muy felices… debo aceptar las consecuencias de mis decisiones –¡NO! –exclama la chica asustada, dejando derramar un par de lágrimas – No… no… debe haber algo que podamos hacer… no puede terminar así… debe haber algo… –Lukas solo sonríe con dulzura al escuchar la desesperación en la voz de la chica, siente en su interior la esperanza de no estar equivocado con ella Sofía permanece en silencio con la cabeza gacha tratando de ocultar las lágrimas que corren por su mejillas, se siente mal, como si se le hubiese roto el corazón en mil pedazos, es un sentimiento nuevo para ella pero muy fuerte, no puede emitir palabra y aunque quisiera no sabe que más decir, solo siente dolor en su corazón y no puede evitar llorar aún más fuerte lo que hace que Lukas decida acercarse y sentarse en la cama junto a ella tomándola de la mano con cariño –Todo estará bien –intenta calmarla pero ella niega con la cabeza– –¿Qué pasará con nosotros? –suelta finalmente, levanta su rostro lleno de lágrimas esperando una respuesta de su parte, una respuesta a la pregunta que tanto la atormenta –¿Nosotros? –quiere mentir y decir que no puede ocurrir nada porque no hay nada entre ellos, que él no siente nada por ella más que compasión y quizás cierta amistad pero no es verdad, la quiere más de lo que podría admitir y esa pregunta le confirma a él que ella siente lo mismo –con nosotros no pasará nada –responde finalmente, haciendo que sus palabras se sientan como un puñal en el pecho de Sofia –Lukas… –No hay manera en que pueda haber un nosotros y sabes que no te miento… –dice resignado mientras la chica solo lo escucha con dolor– tu regresarás a tu casa, a tu vida y seguirás como si nada de esto ocurrió… quizás conocerás a alguien que te merezca y serás feliz… tendrás una bonita familia y una buena vida… y estará lejos de aquí y lejos de mi… – sus palabras aumentan el llanto de la chica quien no soporta la pena– –Lo lamento –repitió lukas tomando el rostro de la chica y secando sus lágrimas– pero tú no perteneces a mi mundo y yo no pertenezco al tuyo Sofía oculta su rostro en el pecho de Lukas mientras llora y este se dedica a abrazarla con cariño, posiblemente esa sea la última vez que estén juntos por lo que deben despedirse de la mejor manera –Sofía… –la llama el demonio, la chica se separa de él y lo mira extrañada, nunca antes la había llamado por su nombre Poco a poco Lukas se acerca a ella y posa los labios sobre los suyos en un beso lento y dulce en donde ambos dejan salir todos sus sentimientos, todo el amor que nació entre ellos y que ahora no pueden negar. El momento más bonito que han tenido y que ha nacido sin esperárselo pero que siempre será parte importante de su vida. Al acabar el beso, se miran uno al otro a los ojos, no necesitan decir nada, las palabras no son suficiente para expresar todo lo que sienten, sus miradas abren la puerta de su alma y se confiesan en silencio el amor que ahora vive en sus corazones. El silencio es interrumpido por un grito de a América seguido de un estruendo que viene de afuera de la habitación Lukas y Sofía se levantan rápidamente y corren en busca de la chica, al llegar a su encuentro se topan con una sorpresa, la maga está tirada en el suelo herida y a sus pies, el causante de todo –Papá –susurra el demonio con sorpresa al encontrarse en presencia de Roderick –¿Qué hacen estas chicas aquí? –Pregunta el demonio enfadado– ¿eres tú el culpable de todo el desastre con los seres de luz? –pregunta enfadado pero Lukas permanece en silencio adelantando el paso para tratar de proteger a Sofía –Papá hablemos con calma de esto –¿Qué significa esto Lukas? No te atrevas a decirme que ahora mi hijo es un traidor –No es lo que parece –¿Y que se supone que parece? Porque lo único que yo veo es que mi hijo ahora defiende al enemigo… ¿Tú ayudaste a escapar a esas chicas?... ¡Damian no estará feliz con esto! –Por favor deja que se vayan –suplica nervioso mientras Sofía ayuda a levantar a América del suelo –¿Tú estás loco o te volviste idiota de repente?... este problema solo tiene una manera de solucionarlo –¿Qué piensas hacer? –pregunta Lukas nervioso mientras observa que su padre se llena de ira y poco a poco va cambiando a su identidad oscura Lukas se interpone entre Roderick y las chicas cuando este se abalanza hacia ellas para atacarlas, en cuestión de segundos la lucha entre los demonios se intensifica pero de alguna forma Lukas logra golpear a Roderick con fuerza arrojándolo al otro lado de la habitación dándole un poco de tiempo y girándose hacia Sofía se dirige a ella por última vez –¡Corre! No mires atrás, solo CORRE –ordena a la elfa quien toma a su amiga con fuerza y juntas salen lo más rápido que pueden de esa casa Las lágrimas comienzan a bajar nuevamente por las mejillas de Sofía mientras ella y América salen de la casa y corren hacia el bosque para luego adentrarse en él en dirección a Nekkar, mientras se alejan escuchan los golpes ocasionados por la lucha que se produce en el interior de la casa, no es una pelea fácil y sin importar cuál sea el resultado, la elfa sabe que esa será la última vez que vea a Lukas. RENACER La oficina principal en el último piso de White Hall es un lugar especial, suele ser la sala de reuniones de mucha gente poderosa, incluyendo aquellos que dirigen ambos bandos porque algo que no es del conocimiento de los seres comunes, es que a pesar del conflicto, los grandes líderes se mantienen en contacto y conversaciones, después de todo la guerra no solo se lucha con armas. Desde el primer día como líder del bando luz, Irina había tenido que lidiar con Damian, quien ha estado al mando del bando oscuro por mucho más tiempo, su experiencia en campo, su inteligencia para las estrategias y su habilidad para convencer a las personas, lo llevó a la cima rápidamente y desde entonces, nadie en Adhara se ha atrevido a contradecirlo, se puede decir que es el amo y señor de su mundo. La relación entre Irina y Damian nunca ha sido buena, siempre se han peleado más de lo que conversan, sin embargo, siempre logran encontrar una solución a sus conflictos pero desde el suceso con Sofía, la molestia sentida por el demonio ha hecho que este no quiera dialogar más con los seres de luz, no porque se sienta ofendido o humillado como la mayoría podría creer, sino porque tanto él como el ángel saben lo que significa toda la situación. Se negaban a creerlo, Irina y Damian conocían muy bien la profecía, cada ser en Caph la había escuchado pero solo ellos por ser los líderes de los bandos, tenían acceso a cierta información que nadie más sabía y aunque se dijeran así mismos que eran solo mentiras, la realidad era otra y había llegado el momento de que se cumpliera. Pocos años después de la muerte de Martín, Irina recibiría la noticia que cambiaría su vida, el líder anterior del bando luz había decidido que era hora de compartir con ella una información vital y en una reunión clandestina le mostró lo que su ejército hacía a espaldas del mundo, con magia de nivel muy avanzado, mantenían seguimiento a cada ser de luz, probando en ellos unas raras piedras sacadas de vidrio de dragón que guardaban ocultos y que el resto de Caph no sabía de su existencia, ellos creían que con estas piedras podían lograr ubicar a quien sería el ser del que la profecía hablaba. Por su lado los seres oscuros hacían el mismo trabajo con su población y por siglos se buscó entre ambos bandos al individuo que cumpliría con la profecía sin resultados hasta que un día hubo no sólo una sino dos coincidencias, un ser de luz y un ser oscuro, ambos llevaban en sus hombros el peso del futuro de un mundo entero Sofía era tan solo una niña cuando Irina supo que era ella a quien todos buscaban, ella era el ser de luz que creían sería la responsable de traer la paz nuevamente a Caph, el ángel se negaba a creerlo porque sabía que si resultaba ser cierto, su vida no sería fácil, por lo que decidió que lo mejor sería no contar a nadie lo que sabía y mantener a Sofía lo más alejada de ella y de todo lo que esa profecía clamaba, no porque deseara la guerra sino porque sentía que el sacrificio que tendría que hacer su sobrina era demasiado grande y temía lo peor para ella. Damian tampoco se sentía feliz con que Lukas fuese el elegido, decía que la profecía no eran más que bobadas o al menos eso aparentaba creer porque la realidad era que creía en todo y eso le daba miedo, temía a que se cumpliera y que la famosa paz que se supone debía traer la unión de Caph solo causara problemas en su vida y él se convirtiera en un excluido más en un mundo donde no podría adaptarse. El momento había llegado, Damian e Irina lo sabían y tras varios días discutiendo los últimos acontecimientos, sabían que no podían hacer nada para cambiarlo o impedirlo. –Se aman –exclama Irina sonriente –Bff… ¡tonterías! –replica el demonio –Damian, ¿Acaso no entiendes lo que todo esto significa? –el oscuro la mira confundido– la profecía no es como la habíamos interpretado –¿Qué quieres decir? –Se aman Damian, ¿no lo entiendes? Por primera vez en miles de siglos, un ser oscuro y un ser de luz se aman y es de ese amor que nacerá quien nos una, un ser no del bien, no del mal, el equilibrio perfecto, el equilibrio que perdió este mundo hace tanto tiempo y que tanto necesita –explica con un brillo en los ojos –No creo que un bebé amorfo sea lo que necesitamos –se burla el demonio –No será un bebé amorfo, será una criatura única y hermosa que permitirá que volvamos a unirnos, que demostrará al mundo que podemos ser uno solo, que aun siendo tan diferentes podemos amarnos y entendernos –Eso se escucha muy cursi… aunque… será bonito tener un bebé por aquí –Solo debemos resolver un pequeño inconveniente primero –¿Qué cosa? –Roderick… el nunca dejará que Lukas sea feliz con Sofía –No te preocupes por él…yo me encargaré, hay varios hombres lobos que estarán felices de solucionar ese problemita… pero cuéntame algo, todo esto quiere decir que tendremos que eliminar la malla en la frontera entre Nekkar y Adhara ¿cierto? –Sí –Y que ahora los oscuros podemos vivir en Nekkar y ustedes en Adhara ¿cierto? –Así es –Y entonces, ya que Lukas y Sofía podrán estar juntos, quiere decir que cualquier otro ser puede… digamos… invitar a salir otro ser que sea del otro bando –Pues sí… ¿a dónde quieres llegar con todo esto? –pregunta curiosa –Bueno… ya que las cosas cambiaran…estaba pensando que tal vez… pues tu y yo… ya sabes –Ya veremos Damian… ya veremos –dice sonriendo mientras se aleja de él ------- 1 año después ------ Muchas cosas han cambiado en Caph en los pasados meses, el mundo que por siglos estuvo dividido en dos, que albergaba solo guerra y desolación, ahora era un lugar próspero y unido, convertido en uno sólo, en donde todos los seres que en ella habitaba podía vivir en paz. Lukas y Sofía habían traído el amor a un mundo lleno de odio y ahora como un milagro, podrían disfrutar de una vida juntos en donde sus diferencias en vez de separarlos los unían, pues eran el complemento perfecto uno del otro y que ahora estaba representado vívidamente por un niño, un ser nacido de su amor, un nuevo Gyon formado por lo mejor de ambos mundos y que con el tiempo se convertiría en la única raza que habitaría Caph, un ser que no era bueno o malo y que demostraba que todos somos un poco de ambas cosas. *FIN*
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