Luisa Valenzuela Cuentos

March 23, 2018 | Author: patydiaz14 | Category: Tango Music, Short Stories, Humour, Love


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CUENTOS COMPLETOS Y UNO MÁSLuisa Valenzuela ALFAGUARA H Índice Prólogo Dedicatorias Simetrías (1993) Cortes Tango Cuchillo y madre Estrambote El zurcidor invisible El café quieto Cuentos de Hades Si esto es la vida, yo soy Caperucita Roja No se detiene el progreso 4 príncipes 4 La densidad de las palabras Avatares La llave Tormentas El deseo hace subir las aguas El protector de tempestades Transparencia El enviado 13 21 23 25 27 31 35 39 44 47 49 58 63 67 73 78 83 85 89 99 101 La risa del amo Viaje Tres días Simetrías Cambio de armas (1982) Cambio de armas De noche soy tu caballo Ceremonias de rechazo La palabra asesino Cuarta versión Donde viven las águilas (1983) Los censores La historia de papito Mi potro cotidiano El custodio Blancanieves Los engañosos preceptos Mercado de pulgas Pantera ocular Carnaval campero Generosos inconvenientes bajan por el río Unas y otras sirenas Leyenda de la criatura autosuficiente El fontanero azul Textos de la sal Para alcanzar el conocimiento 105 111 121 125 135 137 158 161 170 181 221 223 226 229 234 238 240 243 247 252 257 262 266 271 275 . Donde viven las águilas Crónicas de Pueblorrojo Libro que no muerde (1980) Cuando se busca… No que esta roca… La 730 Arrugas… Consejo Agua como luz Los que buscan Primer sueño de Mercedes Interpósita persona Crisis Este tipo es una mina Factores meteorológicos Pequeño manual de vampirología teórica Oscuridad post-parto La verdadera crueldad… Hay algo más… Artefactos para matar el tiempo Viñetas de la gran ciudad A veces pido… Textos del Reino de Losotros La cosa Cuestión de castañas Bueno. a raíz… Lo crudo y lo cocido 278 284 291 293 294 295 296 297 298 299 300 301 302 303 304 307 308 309 310 312 313 314 316 317 319 320 . papalotes o como quiera llamarlos Escribir escribir y… ¿Crecer con el crepúsculo? La piel del mar Manuscrito encontrado dentro de una botella Lo que no debe saberse Invencible Milonga para Jacinto Cardoso Equidades Aerobismo Pregunta: ¿quién capitanea… Confesión esdrújula Días cuando no pasa nada Usted suele sentir… No creo que… La chica que se convirtió en sidra 321 322 323 325 326 327 328 329 331 332 333 334 335 336 337 338 339 340 341 342 343 344 345 346 347 348 . barriletes.El mayor de los Odios Uno arranca el… Eche mozo más champán Escalar la montaña de trapo ¿El sueño se… Ubicación geográfica y… ¿La pasión de… La droga Fábula de la mira telescópica Después están aquellos… De cometas. ni el menos memorable Pequeña historia obviable Él es Dí El sabor de… 349 350 351 352 353 355 362 363 367 368 372 375 377 378 381 384 386 389 391 392 395 396 397 400 402 404 .Hoy Y hay que… Teoría de la chasse à courre Nuestro gato de cada día Aquí pasan cosas raras (1976) Aquí pasan cosas raras Los mejor calzados Camino al ministerio Sursum corda El don de la palabra Amor por los animales Colectiveríadas Visión de reojo Cine porno Unlimited Rapes United. yo? Se lo digo yo Vía vía Ni el más aterrador. Argentina Aquí nace la inocencia Verbo matar Pavada de suicidio Los zombis ¿Linyera. la de los caballos La desolada Una familia para Clotilde El hijo de Kermaria Los Menestreles Fin de milenio (1999) Fin de milenio 405 406 409 416 418 420 422 423 424 433 435 439 446 450 455 456 457 459 465 473 478 487 496 507 509 . La profesora Alirka.Zoología fantástica Los Mascapios Puro corazón Escaleran Vacío era el de antes Historia verdolaga La marcha Política El lugar de su quietud Los heréticos (1967) Nihil obstat Proceso a la Virgen Ciudad ajena La puerta El pecado de la manzana El abecedario Julia J. libros no. una conflagración ineludible. Por eso le puse ese nombre. ¿Qué tipo de enfrentamiento? El de la autora frente a su texto. un juego especular”. Son textos muy cortos. es mi choque con la violencia de Buenos Aires. Y finalmente los libros muerden. sino más bien con una envalenzuelada. y después todo el cuento venía detrás. pero más especialmente a Como en la guerra (1977). 1985). “Es el libro más raro de todos”. pescaba una frase al vuelo. Y realmente estaban pasando cosas raras en esa ciudad…” En Barcelona escribió Como en la guerra. cuenta Luisa. El Buenos Aires de López Rega era la violencia en las calles. Me reintegraba a un mundo que no podía entender. La corrección me llevó tiempo. El cuento que dio título al libro. Este libro se publicó en México. El cambio al que alude el título es el cambio de armas por el sexo. “es una frase muy argentina: Agarrá los libros. Es un dicho opuesto a la célebre frase peronista que era Alpargatas sí. algo que nunca habíamos visto. que no era el mío. que no muerden. Entonces iba a los cafés. Cambio de armas se publicó en New Hampshire. Cuando volví después de un largo viaje me encontré con un Buenos Aires de violencia que no conocía. . Aquí pasan cosas raras. “Es la dominación por el sexo”. que tienen que funcionar como maquinitas de pensar”. el tiempo que tenía libre antes de empezar a trabajar en otras cosas. Libro que no muerde (1980) y Cambio de armas (1982).Prólogo La narrativa de Luisa Valenzuela En la bibliografía de Luisa Valenzuela hay títulos que nos pueden servir de punto de partida: me refiero a Aquí pasan cosas raras (1976). Libro que no muerde. cuando se le dice a un niño que se ponga a estudiar. “Lo escribí en un mes. Por eso son cuentos que a veces empiezan de una manera extraña. pero ojalá muerda. Revista Iberoamericana 132-133. La única manera como me podía reconciliar con la ciudad era escribiendo un libro en un mes. sobre una Barcelona mítica que no tiene mucho que ver con la Barcelona real. explicó Luisa. por ejemplo. contó Luisa Valenzuela en una entrevista con Montserrat Ordóñez (en “Máscaras de espejos. Anuncian un violento conflicto. entre un viaje y otro. pero todo fue una experiencia muy vital y muy agotadora. La publicación de su segundo libro.14 Y ya hemos comenzado. un agujero de negatividad voraz. Consiguió empleo en el diario La Nación donde ahora es columnista. y de regreso se detiene en México y consigue publicarlo entre nosotros. siempre plantea una nueva pregunta. Nunca tiene una respuesta. Así es su narrativa. En efecto. Yo dije en una de mis novelas: “Si no podemos hacer la revolución social. lo verdaderamente invisible. la lleva a ganar becas y al Taller Internacional de Escritores de la Universidad de Iowa. deslumbrante. Los heréticos (1967). Allí desarrolla El gato eficaz (1972). Por si fuera poco el amor ha desaparecido. hasta las palabras. Así fue a Francia como recién casada y. todo se ha vuelto vago. Ernesto Sábato. la carencia absoluta. su deseo es siempre ir a la búsqueda no de un tesoro. Su madre novelista famosa: Luisa Mercedes Levinson. sino de aquello que nadie tiene. Aquí ya ha encontrado su voz. una geometría no euclidiana de la cultura. ausencia de normas. de razones no aristotélicas. por su parte. y en otro llamado El Mundo. pero queda el sexo. Lo absurdo irrumpe. cuál es el orden del desorden. causas sin efecto. allí. publicaría más tarde Realidad nacional desde la cama (1990). los lenguajes de la aproximación y la ironía. adelante. hagamos la revolución en la recámara”. Y todo también empieza a politizarse. Se hablaban con fluidez diferentes lenguas. en fin. Es el deseo de escribir sobre el deseo. en sus tres primeros ensayos narrativos. lo que no existe. indefinido. Y así como su primer disfraz. una voz que el crítico inglés Donald L. Eduardo Mallea. indistinto y a veces contundente. siempre de aventurera. como si no estuviera contenta en ningún lugar. y un año . Luisa inició su cosmopolitismo. Shaw no duda en llamar del post-boom. Luisa ha iniciado un reconocimiento de lo caótico de la vida. ausencia total de verdades estables. Miren cómo viaja. Su familia era de escritores. y el segundo de exploradora. lo que nadie sabe. por sus inestabilidades y metamorfosis. Hay que sonreír (1966). Muy porteña. Adolfo Bioy Casares y muchos exiliados españoles eran visitantes frecuentes. la literatura siempre está allá lejos. Luisa. Y nadie podría establecer qué es razonable y qué es locura. Su protagonista piensa y sus pensamientos irrumpen en la narración sin aviso de ninguna clase. siempre buscando cosas. cuando niña. su placer por el extravío y el enigma. fue de aviadora. a los veintiún años de edad escribió su primera novela. Empieza a arriesgarse. feroz. A su casa acudían los escritores más importantes de la época. después sabremos adónde”. Eso lo dijo el Martín Fierro: “Muy pronto llegaremos. Y además todo se ha sexualizado. sigue buscando. años más tarde en la revista Crisis. Los sueños son verdaderos. Jorge Luis Borges. La realidad no es real. muchas veces acusándolas de brujas. sigue otra escena de una historia que parece también sucedió realmente. en Novela negra con argentinos (1991). extrañamente. histéricas más tarde”. empezará a hablar de “la llamada realidad”. No es que se mezclen. ya ni hombres ni mujeres. obscenos. ¿O será que todo puede verse con ironía? Hasta lo más atroz. Alguien. mata a balazos al primate. o como muerte. episodios grotescos de la guerra conyugal. En ella una mujer mira al gorila enjaulado en un zoológico. excesos y antídotos. Alguien ha destacado que las dos víctimas están enjauladas. la lucha por el poder en una pareja. “El hombre siempre se encargó de amordazar a las mujeres. de lo cómico. Y los personajes inquietos y provocativos. difusamente hermafroditas. o incluso como imaginación. drama. es un arma violenta y le permite a uno asomarse a ciertos temas”. Y . andróginos míticos. que el militar que se enamora de las detenidas y las convierte en sus amantes por un tiempo. violentamente fálicos o afeminados. alterado por los celos. travestidos escandalosos. pero hay que usarlo también como un arma. de haberla. o como culto a un imaginario. es también algo que pasó realmente. denuncia. que su esposo. y establece una relación extraña con ese animal. a la que convierte en su amante y la lleva a vivir unas cuantas semanas a un departamento. especialmente cuando el tema es la pareja. A la vez esto es lo que busca Luisa Valenzuela en sus constantes búsquedas. Pero también hay otras obsesiones. escribió Luisa en “Mis brujas favoritas”. coincidencias siniestras… Sexo como alegría y liberación de impulsiones. otro militar. sería interna. paradojas estrepitosas. se mezclan. y que van a seguir desarrollándose hasta alcanzar toda su obra narrativa. tan extraña. ambiguos. Brujas primero.15 después. a una escena de esa relación. pero de lo que sólo se hablaba en rumores. Pero antes de López Rega y las juntas militares. Vamos a empezar por el humor y la violencia. en Theory and Practice of Feminist Literary Criticism (1982). Lo cierto es que en todas sus guerras Luisa Valenzuela siempre se presenta con su malicia y despiadada ironía. mientras en el otro relato. Luisa ha creído que como había censura. la manera que tenía de enfrentar temas como la tortura y los crímenes políticos era a partir de lo grotesco. otros subtemas que reptan y se enredan en las estructuras narrativas. de lo absurdo. El humor permite agredir. Pero como si se tratara de una baraja. ¿Qué les parece el contrapunto del cuento “Simetrías”? Un militar prepotente saca de la prisión y las cámaras de tortura a una de sus prisioneras. mutantes. pero para Luisa Valenzuela. la plana mayor militar mata a la amante del coronel lúbrico. la censura. Luisa dice que para ella “el humor es tan importante como respirar. los confusos y los perplejos contra el desvanecimiento de los géneros. las mujeres contra su fisiología. El mundo sigue andando —a los tumbos— y somos parte de este mundo y si invaden Granada o si gana el Partido Radical en la Argentina sabemos que para peor o para mejor las cosas en este mundo ya no son iguales y tampoco somos iguales nosotros. también miedo. los lúbricos contra la muerte. ¿Debemos escribir entonces sobre estos temas. Brujo primero. y quizá. Luisa aclaró: “El animal literario en cada escritor/a requiere paz e intenta sustraerse de las perturbaciones externas para poder crear a su antojo. “Uno empieza a absorberla por los poros”. “Escribimos para descubrir. de los vivos contra la muerte. Luisa Valenzuela number (1983). “y sale por la mano y aparece en la escritura”. los expertos contra la inexperiencia. histérico más tarde”. Las armas parecen ser siempre las mismas. los castos contra la lujuria. protestar o regocijarnos?” Luisa hacía periodismo y allí sus opiniones concretas tenían un valor directo. los informados contra el olvido. para develar. contra las viejas estructuras que se usaban para contar. los honestos contra los mentirosos. El que hace que uno pegue el salto y pase por encima de uno mismo. cada tanto lo despierta de su dulce ensueño con un zarpazo a traición. Los jóvenes luchan contra su inmadurez. al Brujo. los comprometidos contra los desinteresados. el miedo que impulsa. En un “Pequeño manifiesto”. publicado por la Review of Contemporary Fiction. donde nada está precisamente en su lugar porque no conocemos el lugar. Pero también acepta que debe haber violencia dentro de cada uno de nosotros. se desprende de su parafernalia mágica. La violencia está en todas partes. Del lenguaje contra sí mismo. allí afuera ahora mismo.16 Martha Paley de Francescato enmienda que “cuando la narradora de Cola de lagartija (1983). Pero su narrativa es otra cosa. pero también para señalar aquello que por comodidad preferimos olvidar. dijo Luisa. de la imaginación tras lo imposible. El miedo que hace que uno haga cosas que no haría jamás conscientemente. lo buscamos”. de los enmascarados contra los sin máscara. sigue ella en el manifiesto citado.” Sin participar en ninguna de las discusiones polémicas de los años sesenta sobre el compromiso literario. Luisa se inició como una escritora comprometidísima con las causas humanísticas. “Si creemos tener una respuesta a los problemas del mundo más nos vale ser políticos e intentar o no . la acusación del discurso masculino rebota al hombre. “La literatura es el cruce de las aguas —las claras y las borrosas—. El animal político no lo deja. sino el miedo creador. los transexuales contra los andróginos. no el miedo paralizador. y que es necesario reconocerla e interpretarla. ¿Sólo violencia? No. Y las malas palabras. folklorismo crítico. Piénsese en cuántos detalles nos muestra la historia del arte o cuántos vestigios utiliza la arqueología. que callan más de lo que dicen. más bien una mezcla de ambos con añadiduras varias para pintar esta realidad en la que quienes se creen dueños de la verdad. de media página. La literatura no pretende arreglar nada. Formal: expresar lo caótico. lo casual. Hay algunos cuentos de tres líneas y de dieciocho líneas. Nada de crudo realismo social ni de difuso surrealismo metafísico. hasta parece que estamos frente a muestras de escritura automática. sino “cómo lo escribe”. El fragmento como material creativo responde así a una exigencia formal y de contenido. Así escribe sus cuentos. aquellos que instauran los dogmas. Cuentos breves. Cápsulas de vida. más bien buscando formas. ceremonia de decisión entre el querer decir y el no poder decirlo. Buenos Aires bajo los abusos de las juntas militares. el ritmo. Simplemente testigos con las antenas bien alertas. testigos del mundo externo y también del interior. sin modelos definidos. entremezclados como siempre sucede. Realismo lingüístico. enemiga terrible. No le interesa tanto aquello que escribe. pretenden manipularlos a su antojo. amiga seductora.17 arreglar algo con el poder que la política nos otorga. herramienta. es más bien una perturbadora. La narrativa está del lado del goce pero también un poco en el infierno. Barthes elige como emblema propio una frase de Gide: “La incoherencia es preferible al orden que deforma”.” La tarea de escribir es desgarradora pero dichosa al mismo tiempo. De contenido: evitar el orden de las conexiones. como diría Cesare Segre en La era neobarroca. ritmos. pero tampoco debemos pretender ser la ciega y bella justicia. como una llamada autoritaria. el intervalo de la escritura. es la gran removedora de ideas porque las ideas no deben quedarse quietas hasta estancarse y descomponerse. Se respira una gran libertad. Pero nada más lejos de ese automatismo. Y sin embargo nunca llegamos a perder de vista el gran cuadro de referencia general: la Argentina de la Guerra Sucia. Aquí la sombra benéfica de . exabruptos y límites excéntricos. intensidades. alejar al “monstruo de la totalidad”. La escritura como una maldición de tiempo completo. Luisa reflexiona frente a la lengua. No sin razón. Una inteligencia vigilante detrás de cada palabra. Fragmentos para un vitral. Voces porteñas con acento y jerga. Se enfrenta al lenguaje como a una lucha.” “Pero es en esta perturbación de las aguas que se cruzan donde se vuelve necesario tener una ideología clara como base para presentar de una u otra forma los problemas y ofrecer nuevas ópticas de enfoque. No creo en absoluto que los escritores seamos o debamos ser jueces. dejar que las bocas sangren hasta acceder a ese territorio donde todo puede y debe ser dicho. lo tácito y lo omitido y lo censurado y lo sugerido cobran la importancia de un grito”. y todas las jergas que nos vedaron durante siglos. Limpiar. que sería más fácil. “las madres o los padres —por qué echarle la culpa siempre a las mujeres— nos lavaron a muchas de nosotras la boca con agua y jabón cuando decíamos alguna de esas llamadas palabrotas. Reading Luisa . desencadenar las diferencias amenazadoras que subvierten el cómodo esquema del discurso falocéntrico. habrá que tener conciencia del peligro de semejante tarea. James Joyce. Y las palabras se convierten en perros fieles. de semejante compromiso. Siempre ella consigue encontrar no sólo un tema inédito. En Cambio de armas. hasta hace pocos años. Con la conciencia de que hay tanto por explorar. “Durante la infancia”. las malas palabras. “de los que de todos modos es imposible hablar. Jack Kerouac. el muy paternalista”. ni el miedo a la castración. Para no hablar de los silencios. “Construir no partiendo de la nada. de transformación. Canjeando un orificio por otro (…) la boca era y sigue siendo el hueco más amenazador del cuerpo femenino: puede eventualmente decir lo que no debe ser dicho.” Y lo maravilloso. Y así se siguió practicando en las zonas más oscuras de Bretaña. y armarse de toda la valentía disponible. de espaldas a todos los discursos conocidos. Porque sus textos no se parecen a los de ningún otro escritor o escritora. Lo no dicho. “Olvidarse de las bocas lavadas. sino transgrediendo las barreras de censura. Ya lo sabían en la Edad Media. ni el llanto. Julio Cortázar. Si la escritura franquea los abismos. con furia. “cuchillos o dados”. en Review of Contemporary Fiction (1986). purificar la palabra: la mejor forma de sujeción posible. por ejemplo. en los cinco cuentos que integran el volumen. rompiendo los cánones en busca de esa voz propia contra la cual nada pueden ni el jabón ni la sal gema. revelar el oscuro deseo. de todas esas malas palabras. como lo ha destacado acertadamente Sharon Magnarelli en su libro Reflections/Refractions. A las brujas —y hoy todas somos brujas— se les lava la boca con sal roja para purificarlas. Cuando proferíamos nuestra verdad. tanta barrera por romper. Jacques Lacan. lo increíble. todavía…” Y así comienza una incansable y vital tarea de apropiamiento. pero esas interjecciones y esos apelativos nada cariñosos quedaron para siempre disueltos en la detergente burbuja del jabón que limpia hasta las manchas de la familia. escribe Luisa en “Dangerous Words”. es que Luisa Valenzuela encontró esa voz propia. Después vinieron tiempos mejores. las protagonistas resisten la opresión y la sumisión.18 Felisberto Hernández. sino una forma que lo comprenda. en Francia. La lengua como conciencia del propio sí mismo. La lengua como una máscara oculta la muerte. lectora y reescritora a la vez. 1988). en World Literature Today. Cuando el brujo se pone la . una preocupación constante por un país y por las condiciones de vida de unos exiliados políticos asilados en una embajada (Alfonso Callejo en “Literatura e irregularidad” en Cambio de armas. sólo así podríamos decir nuestra verdad. En “Ceremonias de rechazo” la máscara es el maquillaje que exalta la belleza femenina. En primer lugar.” La complejidad fascinante de otro de los cuentos del volumen. Y esta máscara de espejos es la cara del otro. pero añadiendo siempre fragmentos de las otras versiones además de sus propias opiniones. En su cuento “El fontanero azul” aparece una máscara de Tepoztlán. la elección de la máscara. y es el cuarto intento de escritura de un relato por parte de una narradora anónima. la riqueza de matices y la falta de fronteras entre lo real y lo ficticio es lo que caracteriza este libro. en Revista Iberoamericana 132-133. Focus on Luisa Valenzuela (1995). “La máscara es una manera de liberar el inconsciente. lectora. porque hay espejos en las máscaras. Palabras para ocultarse y para revelarse. de dejar que actúe el otro. para relacionarse con los demás. “De alguna manera nos ocultamos tras aquello que somos y no somos”. Esto lo saben muy bien las sociedades africanas. hay un claro interés político. confesó Luisa a Montserrat Ordóñez. de barba puntiaguda. Inventé esa máscara de espejos. La realidad. “el protagonista baila con una máscara de espejos. es analizada por Diana E. Describe los amores de Bella con un embajador. pero que yo sepa no hay máscaras enteramente de espejos. “Al mismo tiempo. la del humor.” Y también: “Creo más en la máscara que revela que en la máscara que oculta. En “Como en la guerra”. “Es decir. En segundo lugar. la del disfraz. La idea es hacer un juego especular con la máscara”. que quien transcribe el relato interviene también como protagonista. el perspectivismo. Eso lo dijo Oscar Wilde: dadme una máscara y os diré la verdad”. es plural. la de la voz. El relato entonces se cuenta a cuatro voces (protagonista. 1985). es una elección que revela al que la lleva. El cuento que abre el libro se titula “Cuarta versión”. Marting en “Gender and Metaphoricity in Luisa Valenzuela”. la de la pintura. “De noche soy tu caballo”. de Luisa Valenzuela. La lengua diluye el miedo. la del cinismo. el relato se construye en torno a la transcripción que la narradora (la propia Bella) hace de una de las versiones de su propia vida (que ella no ha escrito). para reconocerse. si existe. reescritora y transcriptora) y en cuatro tiempos (los de las cuatro versiones). Uno vive reflejando al otro y el único momento en que ve su propia máscara es cuando la tiene en la mano y se ve en ese espejo.19 Valenzuela (Peter Lang. para que no nos invada la desmemoria. Yo puedo perder el amor por hacer eso. Ironista y cosmopolita. Y lo que queda por decir… Gustavo Sainz Ciudad de México. Pero es cierto que un juego de palabras para mí era tan importante como el amor de mi madre o un amor. el 31 de enero de 1999. Pero todo esto con una gran dosis de malicia. de ironía. es el poder de los espíritus que responde en relación al movimiento inconsciente de toda la tribu. no se moría por cualquier cosa. para que no se cierna el olvido.” Cuando Luisa escribe ya no es ella. Crítica acerba de la injusticia y los autoritarismos. Mi amor por el lenguaje es aún mayor que mi necesidad de afecto humano. Y bueno. los que denuncian. Investigadora obsesiva de los nexos entre la sexualidad y el poder. de los buenos espíritus. es el poder de los espíritus. Luisa confió que “Borges decía que yo era capaz de matar a mi madre por un juego de palabras. los que acusan. Escritora comprometida y escritora experimental. y afortunadamente. es la lengua la que habla.20 máscara ya no es una persona. En una entrevista con Rosa Beltrán publicada en La Jornada. una capacidad de travesura inigualable y un rigor y un dominio de sus armas sin paralelo en la literatura contemporánea. los que testimonian para que no se vuelva a repetir el mal. mi madre era muy fuerte. es la máscara. 1998 . los que testifican. Después me muero de arrepentimiento”. • “Generosos inconvenientes bajan por el río” al desconocido que cierta tarde en el jardín botánico de Buenos Aires se me acercó para hablarme de la flor del irupé como una gran bandeja flotante. • “El hijo de Kermaria” a Théodore Marjak. enclavados en la montaña. entre otros. el guión cinematográfico de este cuento. sobre todo la Bretaña. que creyó en mí desde un principio y publicó éste mi primer cuento. • “La puerta” a mi madre. • “Proceso a la Virgen” a Arturo Cuadrado. Por lo tanto dedico estos cuentos a las siguientes personas por motivos infinitamente más ricos que los expresados: • “Ciudad ajena” a Juan Goyanarte. • “Los censores” a Rosario Santos. en su revista Ficción. que solía llevarme en sus giras de conferencias por las enigmáticas provincias. sirviéndome así el final para el cuento que yo estaba allí escribiendo. Ha llegado el momento de saldar viejas deudas y colmar vacíos. alma de la España republicana entre nosotros. la misma que años antes había inspirado este relato. quien un día sin saberlo me regaló una foto rojiza de los palacios de adobe de la cultura Anasazi. . • “Crónicas de Pueblorrojo” a Elaine de Beauport. otros sufrieron dedicatorias tácitas o sugeridas en el texto. porque me regaló la muy española anécdota central. por toda la Francia que brindó. y por nuestra adorada francesita. • “Unas y otras sirenas” a Christian Levasseur que entre tantas otras me brindó la experiencia de la navegación de ultramar.Dedicatorias Algunos de estos cuentos fueron expresamente dedicados en su primera publicación. por todas las veces —hablando literalmente— que encontró este cuento en su correspondencia. la escritora Luisa Mercedes Levinson. escrito a los 18 años y entonces titulado “Ese canto”. por impulsar y publicar esta recopilación de textos que bogaban al garete. • Todo Libro que no muerde a Margarita García Flores y a Margo Glantz. • “Una familia para Clotilde” a Adolfo García Videla porque juntos elaboramos. y a Doug Boyd de cuyo libro sobre Rolling Thunder tomé las citas verbatim del shamán. tezón y valentía. quien en 1975 me desafió a que escribiera un libro de cuentos en un mes. como hace cincuenta años. gracias a quien aprendí a amar y a habitar Tepoztlán. Puck. Línea Fundadora. ininventable. • “Tango” a Amalia Scheuer por descubrirme los ambientes milongueros que son tal cual. • “Estrambote” a Rusty. a Javier Wimer por abrirme grande las puertas de México y por ende las de Huautla. quienes me confirmaron la cara oculta y curativa del lenguaje. • “Cuarta versión” a México y Venezuela. • “Tres días” a Maxine que me contó la historia verídica en la que se basa este cuento. Sombra y Verushka. . • “El fontanero azul” a Angelina del Valle. mis perros que sucesivamente me fueron acompañando en cada letra escrita en Buenos Aires. Vanessa. • “La palabra asesino” a Araceli Gallo y Guillermo Maci. que brindaron asilo en sus respectivas embajadas a tantos perseguidos por la dictadura militar argentina. y por parte del diálogo final. por su apoyo incondicional a pesar de conocerme nada la una y demasiado el otro. por su fuerza. en la actualidad.22 • Donde viven las águilas (el volumen) a Susan Sontag y a Ambrosio Vecino. • “Donde viven las águilas” (el cuento). • Aquí pasan cosas raras (el volumen) a mi hija Anna Lisa Marjak. • “La llave” a Renée Epelbaum y por extensión a todas las Madres de Plaza de Mayo. Simetrías (1993) . Cortes . La novia quedó para vestir santos. frase que en este barrio todavía tiene connotaciones de soledad y soltería. se sabe del muchacho de este barrio que abandonó a su novia al verla salir del baño: yo creí que ella era puro espíritu. me consuelo con la idea de que en ese mismo momento podría estar bailando el tango en vez de esperar que un empleaducho desconsiderado se digne atenderme. no lejos de la caja registradora. parece que alegó el muchacho. habrá un salón donde se esté bailando en la penumbra. al descuido. . me insistieron. de tajo. así pueden ficharte los hombres que pasan hacia el baño. Aprendí con gran dedicación y esfuerzo. dispuestos a retomar la danza. a la izquierda. como me recomendaron. con zapatos de taco alto y pollera ajustada. el equivalente a llevar siempre conmigo la raqueta si fuera tenista. se entiende. y quizá. Allí no puede saberse si es de noche o de día.Tango Me dijeron: en este salón te tenés que sentar cerca del mostrador. En este salón el sitio clave es el mostrador. a nadie le importa si es de noche o de día. tomáte un vinito. Llevo los elásticos en la cartera y a veces en la cola de un banco o frente a la ventanilla cuando me hacen esperar por algún trámite los acaricio. Yo ando sola y el resto de la semana no me importa pero los sábados me gusta estar acompañada y que me aprieten fuerte. Me dijeron. un hada. pero menos molesto. y vuelven a salir aligerados. Ellos sí pueden permitirse el lujo. Sé que en algún lugar de la ciudad. sin pensarlo. Y sentada a una mesa cerca del mostrador. Empujan la puerta vaivén con toda la carga a cuestas. no tomés cerveza porque la cerveza da ganas de hacer pis y el pis no es cosa de damas. Por eso bailo el tango. cualquiera sea la hora. estirados como están de tanto trajinar en busca de trabajo. espero. y los elásticos sirven para sostener alrededor del empeine los zapatos de calle. no pidás algo más fuerte porque no se estila en las mujeres. una ráfaga amoniacal nos golpea. En la mujer. Ahora hasta ando con los clásicos elásticos en la cartera. El sábado por la noche una busca cualquier cosa menos trabajo. no sé. algo muy mal visto. Al tango. escuchando esa música interior a la que están bailando y que no siempre está hecha de nostalgia. pocos hablan. El resto de la semana transcurre banalmente y escucho los idiotas piropos callejeros. Pocos son sin embargo los que acá preguntan o dan nombres. Yo río cuando me sacan a bailar seguido (y permanecemos callados y a veces sonrientes en medio de la pista esperando la próxima entrega). Y los pies no se nos enredan porque él es sabio en señalarme las maniobras tecleteando mi espalda. Y con cuál. No me importa caminar las treintipico de cuadras de vuelta hasta mi casa. lo mamé a fondo como quien dice. Detecto ese muy leve movimiento de cabeza que me indica que soy la elegida. Algunos sábados hasta me gasto en la milonga la plata del colectivo y no me importa. al tango lo escoramos. sonreímos. Algunos sábados estoy en mis zapatos sin necesidad de elásticos. transmitiéndome con los dedos las claves del movimiento. Vale la pena. Lo aprendí de veras. Dejo volar un pie. me baila. A veces me detengo. Algunos sábados un sonido de trompetas digamos celestiales traspasa los bandoneones y yo me elevo. como para perdurar más allá de la vigilia. en algún insospechado acorde. que el bandoneón crezca hasta que ya estemos a punto de estallar y entonces. Eso es el tango. Vuelo. por parte de los hombres. me tenderá la mano. Es decir que acepto y no me muevo. esas frases directas tan mezquinas si se las compara con la lateralidad del tango. Nosotras también reímos. Y es tan bello que se acaba aceptando. por puro derecho propio. me escoro a estribor. río porque esta música de tango rezuma del piso y se nos cuela por la planta de los pies y nos vibra y nos arrastra. reconozco la invitación y cuando quiero aceptarla sonrío muy quietamente. Todo un ponerse. figuras que desconozco e improviso y a veces hasta salgo airosa. Y por ende a quien. Lo amo. no separo las piernas más de lo estrictamente necesario. él pone los pies con elegancia y yo lo sigo. que alude a otra cosa. me decía el maestro y una debía quedar congelada en medio del paso para que él pudiera hacer sus firuletes. . Hay algún corte nuevo. él me pondrá el brazo alrededor de la cintura y zarparemos. nos pararemos enfrentados al borde de la pista y dejaremos que se tense el hilo. Pongo la mujer en punto muerto. Me llamo Sandra pero en estos lugares me gusta que me digan Sonia.28 Ahora sé cuándo me toca a mí bailar con uno de ellos. Con las velas infladas bogamos a pleno viento si es milonga. Algunos eso sí se sonríen para sus adentros. él vendrá hacia mí. cuando con el dedo medio él me hace una leve presión en la columna. del entendimiento cósmico. ninguno está dispuesto a volver a su asiento despechado. El hombre me gusta. y en zona céntrica. Ahora sólo puedo preguntarle a la dama si posee departamento. Me dice vio doña. Antes podía pagarle a una dama el restaurante. Bailo pensando en la gorda. me consuelo. Éste me hace un comentario general. Un tan delicado cabeceo que es como si estuviera apenas. Son los que mejor bailan. enmudecida. Le sonrío con franqueza y sólo entonces él se pone de pie y se acerca. un poco escondido detrás de la columna. ni bailo tan bien como la gorda. tiempo atrás. y yo digo que sí. la Sonia: Sí señor. Y cuando la pieza acaba y mi compañero me vuelve a comentar cómo está la crisis. escuchándolo. aunque en este momento sí porque se dio el milagro. y ya no me gusta tanto de cerca. Porque a mí para un pollito y una botella de vino me alcanza. me hago la fina. no contesto. que sólo habló para disculparse de no volver a dirigirme la palabra. . La ética imperante no me permite hacerme la desentendida. la pucha que vi aunque no lo digo con estas palabras. bailando. No. la gordita que disfruta tanto. en el aquí y ahora. levemente. dicen—. le dejo espacio para añadir —¿Y vio el precio al que se fue el telo? Yo soy viudo y vivo con mis dos hijos. al tranco. yo lo escucho con unción. No se puede pedir un exceso de arrojo. casi pegada al mostrador para dominar la escena. entregada. él me conduce a un ángulo de la pista un poco retirado y ahí ¡me habla! Y no como aquél. réplica o quizá reflejo de la satisfacción que habrá sentido al tejer. es conmovedor. pero él no me deja elaborar la idea porque ya me está agarrando fuerte para salir a bailar al siguiente compás. Me gusta. Éste sabe que me tiene y se me va arrimando. y llevarla después al hotel. Yo no tejo.29 Entonces yo. qué espanto. El cabeceo me llega de aquel que está a la izquierda. Puedo hacer los ganchos como le vi hacer a la del vestido de crochet. poniéndole la oreja al propio hombro. Me pongo de pie. cómo está la crisis. digo. me fijo un poco detenidamente en algún galán maduro y le sonrío. un vestido vasto para su vasto cuerpo y la felicidad de soñar con el momento en que ha de lucirlo. me dijo. con sus años y con esa displicencia. A ver cuál se decide. Éste no me va a dejar ahogar. la que revolea tan bien sus bien torneadas pantorrillas que una olvida todo el resto de su opulenta anatomía. y fue la última vez que abrió la boca. que vi. en su satisfacción al bailar. Ninguno aquí presente arriesgaría el rechazo cara a cara. en su vestido de crochet verde —color esperanza. bajo la mirada burlona de los otros. Resulta un tango de la pura concentración. porque yo acá vengo a bailar y no a dar charla. —Lo siento. cubiertos. . de esas bien altas. y dos copas verdes de cristal. de esas filigranas. Y sin hacer ni una vuelta más. sí. limpia. nos separamos. —Blanco. pero yo al vino blanco no se lo toco. Y tengo platos. hasta se me despierta una sincera vocación por el tejido. —¿Verdes? Son para vino blanco.30 Me acuerdo de esos pies que volaron —los míos—. —Departamento no tengo —explico— pero tengo pieza en una pensión muy bien ubicada. Pienso en la gorda tan feliz con su hombre feliz.
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