Los prólogos e iluminaciones de Florencio de Valeránica en el Smaragdo de la Catedral de Córdoba

June 11, 2018 | Author: J. Martín Barba | Category: Documents


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José Julio Martín Barba

Los prólogos e iluminaciones de Florencio de Valeránica en el Smaragdo de la Catedral de Córdoba* José Julio Martín Barba

Resumen: La Biblioteca Capitular de la Santa Iglesia Catedral de Córdoba custodia en sus anaqueles uno de los códices más originales de toda la producción monástica altomedieval hispánica. Es digno de mención y estudio porque representa la plenitud del arte caligráfico de su escriba, Florencio de Valeránica, pero es más excepcional aún por los prolegómenos que trazó en los primeros folios del manuscrito. La traducción hasta ahora inédita de su proemio y sus tres prólogos, así como el estudio de sus iluminaciones nos mostrarán aspectos muy reveladores del alma de monje y la mente de artista de aquel que fue llamado «el príncipe de nuestros calígrafos españoles».

En el Catálogo de Manuscritos e Incunables de la Catedral de Córdoba aparece con la signatura ms.1, uno de los códices más antiguos de sus fondos1. El autor de la obra es Smaragdo de Mont *

Agradezco a D. Manuel Nieto Cumplido, canónigo archivero-bibliotecario, sus conocimientos y disponibilidad para ayudarme en la elaboración de este trabajo, así como a D. Jesús Daniel Alonso Porras y las demás personas que trabajan en el archivo capitular. 1 Dos son, tan sólo, los manuscritos del s. X. Uno es el que tratamos, el otro es el ms. 123, con obras de Álvaro de Córdoba y otros opúsculos. Hay otro anterior, de procedencia carolingia del s. IX, el ms. 139. Sobre el manuscrito que estudiamos cf. A. GARCÍA Y GARCÍA, F. CANTELAR RODRÍGUEZ, M. NIETO CUMPLIDO, Catálogo de los manuscritos e incunables de la catedral de Córdoba (Salamanca 1976) 3-4; M. NIETO CUMPLIDO, La miniatura en la catedral de Córdoba (Córdoba 1973) 13-14. Además, cf. C.U. CLARK, Collectanea Hispanica (Paris 1920) 231-240, n. 65; A. MILLARES CARLO, Manuscritos visigóticos. Notas bibliográficas (Madrid 1963) 14, n.15; IDEM, Corpus de códices visigóticos. I. Estudio (Las Palmas de Gran Canaria 1999) 44, n. 39; M.C. DÍAZ Y DÍAZ, Códices visigóticos de la monarquía leonesa (León 1983) 303, n. 4. Destaco especialmente el estudio codicológico y paleográfico de este manuscrito realizado por Elena García Molinos en su tesis doctoral: cf. E. GARCÍA MOLINOS, «Florencio de

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Saint Mihiel. El título de la obra es Collectiones in epistolas et evangelia o Liber Comitis. El nombre del copista o scriptor2 que lo copió e iluminó es Florencio. El lugar donde fue producido es el monasterio de San Pedro y San Pablo de Valeránica (Burgos). La datación, entre el 954 y el 960. Este códice, escrito en pergamino y encuadernado en cuero de color marrón oscuro, fue restaurado hace poco tiempo3. Consta de 456 folios. El final abrupto del texto y la falta de colofón con que siempre concluía Florencio de Valeránica, hacen suponer que perdió el último cuaderno desde antiguo, de modo que en origen debieron ser 464 folios. El formato de la página es in-folio, de 442 x 320 mm. Está escrito en perfecta letra visigótica a tres columnas, con 39 líneas que forman una caja de escritura de 362x246 mm. En los folios 327v. y 328r. aparece el ‘Canto de la Sibila’, al que se le añadieron las notaciones musicales neumáticas después de la segunda mitad del siglo XI, haciendo de nuestro códice uno de los testimonios más antiguos del medievo hispano que contiene musicalizado este canto4. Valeránica, calígrafo y notario del siglo X» en El Reino de León en la Edad Media XI: Estudios (León 2004) 360-381. 2 El propio Florencio se autodenomina scriptor. En este tiempo parece que ya había dejado de utilizarse para este oficio el término librarius, que definía San Isidoro de Sevilla en Etym. 6,14,1, como los que escriben y copian libros antiguos y modernos: cf. M.C. DÍAZ Y DÍAZ, «La vida literaria en el mundo altomedieval»: Acta historica et archæologica mediævalia 14-15 (1993-1994) 57-72. 3 En el catálogo de 1976 se dice «buen estado de conservación, si se exceptúa la encuadernación». Gracias al esmero en el cuidado del Archivo en los últimos años, el códice ha sido restaurado en 2005. En la restauración quizá habría sido oportuno colocar el cuaternión XV en su lugar correcto, pues estaba y está en la actualidad detrás del XVI. El error de la encuadernación viene de antiguo, pues cuando se añadió la numeración arábiga moderna de los folios, ya estaba mal colocado el cuaternión XV, lo que nos hace pensar que o bien fue mal encuadernado desde su origen, o que en algún momento de sus casi once siglos de existencia fue reencuadernado con el error mencionado. 4 Para un estudio sobre la evolución de este canto cf. M. GÓMEZ, «Del Iudicii signum al Canto de la Sibila: primeros testimonios» en S. ZAPKE (ed.), Hispania Vetus.

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No hay explicación, hasta el día de hoy, de cómo llegó este códice a la Catedral de Córdoba. La primera noticia del manuscrito ya en nuestra ciudad es de en torno a 1560, en una inscripción en las guardas del códice que dice Este libro es de la librería de la Iglesia Mayor de Cordova. Llévalo prestado Su Señoría el Señor Obispo de Plasencia. Se refiere a Don Pedro Ponce de León5, que fue obispo de dicha diócesis entre los años 1560 y 1573. Lo llevó prestado, pero lo devolvió. El erudito cordobés Ambrosio de Morales, cronista de Felipe II, hace constar en 1586 que este códice formaba parte de la biblioteca capitular cordobesa: Y aun en la libreria de la iglesia mayor de Cordova ay vn homiliario grande tambien de la letra gótica y en pergamino, que lo escriuio este monje Florencio en el monasterio de Valeranica, dõde escriuio el Cassiodoro, para el abad Martino, mas no señaló en este libro el año, sino es que falta la hoja, dõde esto estaua. El monesterio de Valera no podre yo dezir donde estaua6. Algunos apuntan que uno de estos dos cordobeses bibliófilos y amigos pudieron favorecer a la catedral de Córdoba con este manuscrito7. 1. Smaragdo y su Homiliario De las obras espirituales que se podían encontrar en una biblioteca monástica del s. X en los reinos peninsulares8, atendiendo a los códices conservados en la actualidad, podemos Manuscritos litúrgico-musicales. De los orígenes visigóticos a la transición francorromana (siglos IX-XII) (Bilbao 2007) 159-173. Para el comentario de nuestro códice en particular cf. Ibíd. 372. 5 Cf. F. GONZÁLEZ CUESTA, Los obispos de Plasencia. Aproximación al Episcopologio Placentino (Plasencia 2002) 161-166. 6 A. DE MORALES, Los cinco libros postreros de la corónica general de España (Córdoba 1586) 212. 7 A. GARCÍA, CANTELAR, NIETO, Catálogo de los manuscritos… xxii. 8 Cf. J.M. RUIZ ASENCIO, «Escribas y bibliotecas altomedievales hispanos» en J.I. DE LA IGLESIA DUARTE (coor.), La enseñanza en la Edad Media: X Semana de Estudios Medievales (Nájera 1999) 151-174. Este autor, revisando el Corpus de códices visigóticos de A. Millares Carlo, hace una aproximación de los autores que estaban presentes en una biblioteca monacal peninsular en los siglos altomedievales.

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decir que Smaragdo fue el autor extranjero que más difusión tuvo, después de San Gregorio y sus Moralia in Job. Smaragdo fue un monje benedictino, que junto con Benito de Aniano, dedicó sus esfuerzos a la unificación benedictina en los cenobios del imperio de Carlomagno. Murió siendo abad de Saint-Mihiel (diócesis de Verdun, Francia) hacia el 840. Sus obras tuvieron gran difusión en los scriptoria hispanos desde finales del s. IX9, lo que hizo que fray Justo Pérez de Urbel lo llamara el ‘gran maestro de la espiritualidad entre los monjes castellanos en la época condal’10, aunque la benedictinización de los monasterios en territorio peninsular no llegaría hasta un siglo después. Obras de Smaragdo presentes en los monasterios de los reinos hispánicos son la Explanatio in regulam Benedicti -un comentario a la Regla de san Benito, que tuvo más difusión que la Regla misma-, la Diadema monachorum -una obra sobre las virtudes de la vida monástica- y las Collectiones in epistolas et evangelia antología de comentarios patrísticos a los textos bíblicos que se leían en la liturgia-. De esta última, es la copia que se conserva en el archivo capitular de la catedral de Córdoba. Aunque nuestro manuscrito lleva en el fol. 2r. el título de Collectiones in epistolas et evangelia o Liber Comitis de Smaragdo, en realidad reúne yuxtapuestos en un solo volumen las Collectiones del abad de Saint Mihiel (fol. 3v.-181r.)11, el homiliario de Pablo el Para la presencia de las obras de Smaragdo en los monasterios hispánicos en este momento cf. J. PÉREZ DE URBEL, «La literatura extranjera en los escritorios españoles del siglo X»: Revista portuguesa de historia, 13 (1971) 73-92; A. LINAGE CONDE, Los orígenes del monacato benedictino en la Península Ibérica II: la difusión de la Regula Benedicti (León 1973) 794-801. Sobre algunos manuscritos en particular y su circulación por la Península, cf. M.C. DÍAZ Y DÍAZ, «Textos altomedievales extrahispanos en la Península» en Coloquio sobre circulación de códices y escritos entre Europa y la Península en los siglos VIII-XIII. Actas (16-19 septiembre 1982) (Santiago de Compostela 1988) 239-265. 10 Cf. PÉREZ DE URBEL, «La literatura…» 79. 11 PL 102, 13-552. 9

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Diácono12 (fol. 181v-448v)13, y el Tratado de la Encarnación de Fulgencio de Ruspe (454r-456v)14, de ahí las dimensiones colosales del códice. Según Raimond Etaix el homiliario de Smaragdo y el de Pablo el Diácono se habrían unido en un solo volumen en algún scriptorium castellano en la primera mitad del s. X. Este supuesto ejemplar actualmente perdido sería el que Florencio habría utilizado para copiar la obra que conservamos en Córdoba15. Este estudioso propone que nuestro códice se realizó para la lectura pública en el refectorio16, mas pienso que, por la riqueza del manuscrito, cabe pensar que más bien tuvo una

R. GRÉGOIRE, Homéliaires liturgiques médiévaux (Spoleto 1980) 427-478. Pablo el Diácono (c. 720 – 13 de abril de 800), también conocido como Paulus Diaconus, o Cassinensis o Pablo Warnefred, fue un monje benedictino e historiador de los lombardos. En la abadía de Montecassino conoció personalmente a Carlomagno. Sus obras fueron muy influyentes y se le considera uno de los autores del renacimiento carolingio. 14 CCL 91-1, 312-356: Liber ad Scarilam de incarnatione Filii Dei et uilium animalium auctore. 15 R. ETAIX, «Le ‘Smaragde’ de Cordoue et autres manuscrits apparentés»: Miscel·lània litúrgica catalana 4 (1990) 13-27. El autor analiza en este artículo los 13 ejemplares completos o fragmentados de origen hispano que se han conservado de la obra. Pocos años antes, Díaz y Díaz nos dice: «De un estudio somero de las abreviaturas y formas del texto copiado por Florencio no se deducen pruebas de que éste haya trabajado sobre un manuscrito carolingio. Pero parece normal que haya que suponerlo así, en primera o segunda fase, si se considera que Florencio siempre ha utilizado modelos muy seleccionados, como correspondía a la calidad de su trabajo, y a su propia formación». DÍAZ, «Textos altomedievales…» 261. El historiador fray Justo Pérez de Urbel sugirió que la colección de homilías de Smaragdo llegó primero a Córdoba en torno al 850, donde el beato Álvaro pudo hacer una recopilación, como queda constatado en los folios 94-118 del cód. 80 de la Real Academia de la Historia. Después Florencio de Valeránica o el mismo comitente Abogalebh trajo esta colección para ser copiado a orillas del Arlanza. Cf. J. PÉREZ DE URBEL, «La literatura…» 73-92. 16 ETAIX, «Le Smaragde» 26-27: «Dans quel but a-t-on copié et fait transcrire ces compilations couteuses, énormes et, expérience faite, difficilement maniables? Non pas certainement pour la lecture privée, et pas plus pour la liturgie de l’office: les textes proposés sont trop nombreux et trop longs pour pouvoir être lus durant les matines. Il faut donc supposer qu’ils servaient pour la lecture publique, probablement au réfectoire». 12 13

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finalidad litúrgica que pudiera ser la de lectura en el oficio nocturno de maitines17. 2. El monasterio de Valeránica, monasterio de repoblación El manuscrito que nos ocupa se escribió entre el 954 y el 960 en el monasterio de Valeránica18, en la actual comarca burgalesa de Tordomar. Se han utilizado a lo largo de la historia varios términos para este lugar: Valeránica, Valeria, Barelanicas, Baralanicas, Baralangas, Berlangas… pero el primero es el que se suele mantener en la bibliografía. Cuando Florencio copia este códice, el monasterio estaba integrado en el territorio de Fernán González, conde de Castilla, bajo el reinado de Ordoño III, monarca del reino de León. Eran tiempos de fuertes enfrentamientos con los musulmanes, tiempos de victorias y tiempo de derrotas. El rey leonés, como premio a las campañas victoriosas de Fernán González en el Duero y Simancas y las expediciones de Madrid y Toledo, le había concedido el gobierno de una tercera parte de su reino: el condado de Castilla y de Álava. En este mismo momento en Córdoba reinaba Abd alRahman III, se acababa de concluir el alminar y la ampliación del patio de los naranjos, y estaba en plena obra la ciudad-palacio de Madinat al-Zahra. Cf. J. YARZA LUACES, «La memoria del pergamino: tareas y producción de códices iluminados en el scriptorium monástico» en J.A. GARCÍA DE CORTÁZAR (ed.), Monasterios románicos y producción artística (Aguilar de Campoo 2003) 189. 18 L. HUIDOBRO SERNA, «El monasterio de San Pedro de Berlangas y su célebre calígrafo el monje Florencio»: Boletín de la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos de Burgos 4 (1935) 245-250.286-290; J. DOMÍNGUEZ BORDONA, «Diccionario de iluminadores españoles»: Boletín de la Real Academia de la Historia 140 (1957) 99-100; J. PÉREZ DE URBEL, «El monasterio de Valeránica y su escritorio», en Homenaje a Don Agustín Millares Carlo v. II (Madrid 1975) 71-89. Este mismo artículo fue publicado con distinto título: J. PÉREZ DE URBEL, «Florencio, el miniaturista famoso del monasterio de Valeránica», en P.T. BRANNAN (ed.), Classica et Iberica: a festschrift in honor of the Reverend Joseph M.-F. Marique, S.J. (Worcester 1975) 393-416. Cf. También M.C. DÍAZ Y DÍAZ, «El escriptorio de Valeránica» en Codex biblicus legionensis: veinte estudios (León 1999) 53-72. 17

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Se fundó el monasterio de San Pedro y San Pablo de Valeránica junto al río Arlanza en torno al 925, territorio recién conquistado por Fernán González, y con una función claramente repobladora para asegurar la continuidad de la zona bajo dominio cristiano. Con la misma intención se habían fundado en aquellos territorios a principios del siglo X los monasterios de San Pedro de Cardeña (902) y San Pedro de Arlanza (912). Sorprende que estos tres monasterios lleven el mismo titular19, explicable si Arlanza fue fundado con monjes de Cardeña, y Valeránica con monjes de Arlanza o Cardeña. Entre Valeránica y Cardeña hay menos de 50 km. y con Arlanza no dista más de 40 km. Dice el historiador fray Justo Pérez de Urbel sobre este momento que Fernán González había comprendido la importancia que tenían las fundaciones eclesiásticas en la vida de aquellos pueblos de la reconquista, donde ellas imponían la parte de orden, de cultura y de educación que era posible hallar; y esto le mueve a favorecerlas, a multiplicarlas y a enriquecerlas, haciéndolas brotar en cada valle y creando en todo el condado una red de iglesias y monasterios que por su importancia y su influencia no tenían nada que envidiar a los de León20. Por tanto el conde Fernán González estaba detrás de estas fundaciones monásticas, actuando del mismo modo que había hecho Sancho Garcés I de Pamplona en los territorios conquistados de la Rioja para restaurar y fortificar la vida cristiana de la región con las fundaciones de San Martín de Albelda y San Millán de la Cogolla entre otros21, o el rey de León Alfonso III al reconquistar los territorios de la actual Zamora

El pr. Díaz y Díaz intuye que por las tensiones crecientes entre el condado de Castilla y el reino de León, muy devoto del apóstol Santiago, el primero se mostraría antisantiaguista, al inclinar más su afecto al apóstol Pedro al que intitulaba sus monasterios, hasta el punto que en un documento de Florencio de Valeránica hace al apóstol jacobeo evangelizador de la Judea y no de Hispania. Cf. DÍAZ, «El escriptorio…» 56. 20 J. PÉREZ DE URBEL, Historia del condado de Castilla (Madrid 1945) v. II, 499. 21 S. SILVA VERÁSTEGUI, «Los monasterios riojanos y el arte de la miniatura en el alto medievo» en III Semana de Estudios Medievales (Logroño 1993) 213-231. 19

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instando la fundación de los monasterios de San Salvador de Tábara y San Miguel de Moreruela22. En un primer momento fray Justo Pérez de Urbel consideró que el monasterio de Valeránica había sido fundación de monjes mozárabes provenientes de Al-Ándalus, entre ellos nuestro Florencio, que habrían venido huyendo de la persecución23. Unos años después descartó esta suposición, aunque afirmó que todo este territorio sí tuvo que ser repoblado por gentes provenientes del sur por el gran número de toponímicos de ascendencia árabe, y lógicamente algún monje mozárabe ingresaría en este cenobio de fundación reciente24. Constatamos el progreso de este monasterio por la producción de sus manuscritos y el aumento de sus reliquias. Parece que en muy pocos años se puso en funcionamiento el scriptorium que dará a luz códices que brillaron por su perfección y riqueza. La existencia de un scriptorium en el monasterio muestra que éste ya tenía un cierto poderío económico teniendo en cuenta que para la factura de nuestro códice hizo falta la piel de más de cien ovejas. El aumento de las reliquias indica que el monasterio tenía benefactores que les proveían de ellas, y a su vez éstas proporcionaban consecuencias muy ventajosas al cenobio por los peregrinos que atraían25. La adquisición creciente de reliquias lo conocemos por el número progresivo de advocaciones con que se nombra el monasterio en los documentos.

F. REGUERAS; H. GARCÍA-ARÁEZ, Scriptorium: Tábara visigoda y mozárabe (Salamanca 2001) 29-63. 23 J. PÉREZ DE URBEL, «Un islote de mozárabes en Castilla»: Archivo Español de Arqueología 45 (1972) 607-611. 24 PÉREZ DE URBEL, «El monasterio…» 84-85. 25 A. GARCÍA DE LA BORBOLLA, «El papel de los monasterios en las peregrinaciones hispanas medievales: cultos locales y tráfico de reliquias» en Monasterios y peregrinaciones en la España medieval (Aguilar de Campoo 2004) 60-61. 22

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Pero poco duró su progreso y su existencia. Un documento del 7 de septiembre de 972 nos muestra que en este cenobio de Valeránica habitaban tan sólo el abad Belasco y 9 monjes más26, comunidad muy reducida si se tiene en cuenta que por este mismo tiempo los monasterios vecinos de San Pedro de Cardeña y San Martín de Albelda tenían 200 y 100 monjes respectivamente. Pocos años después desapareció el monasterio, muy probablemente por la destrucción de las razias perpetradas por Almanzor27. Desde el s. XI ya no hay más referencias al monasterio de Valeránica si no es a la propiedad de sus dominios territoriales. 3. Florencio, copista de San Pedro de Valeránica La fundación de monasterios de repoblación en los territorios reconquistados conllevó el florecimiento en muchos de ellos del scriptorium, lugar para la producción y copia de los códices, absolutamente necesarios para la liturgia y la espiritualidad de los monjes, tanto para uso propio de los cenobios como para intercambiar o vender a otros monasterios, ya que como decía el adagio medieval claustrum sine armarium, castrum sine armentarium. Y hemos podido conocer a varios de sus copistas porque plasmaron el nombre en sus obras: Gómez, Endura, Sebastián y Dídaco de San Pedro de Cardeña; Magio, Emeterio, Senior y la monja Ende de San Salvador de Tábara; Vigila, Sarracino y García en San Martín de Albelda; Velasco, Sisebuto y Jimeno en San Millán de la Cogolla. Y en el monasterio de Valeránica, Florencio.

Cf. M. ZABALZA DUQUE, Colección diplomática de los condes de Castilla (Salamanca 1998) 380-382. Comunidad monástica muy reducida si se tiene en cuenta que por este mismo tiempo los monasterios vecinos de San Pedro de Cardeña y San Martín de Albelda tenían 200 y 100 monjes respectivamente. 27 Cf. DÍAZ, «El escriptorio…» 56. 26

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Florencio nació en torno al año 918, según las noticias de su edad que nos da en uno de sus manuscritos28. De 937 es el primer documento que se ha conservado, un diploma notarial de cesión de Fernán González, firmado por él (Florencius scriba depinxit hoc)29. Su último trabajo conservado es del 24 de noviembre de 978 y son dos diplomas a favor del conde García Fernández con su firma (Florentius scriba licet indignus exarabit)30. Por lo que murió con más de sesenta años. A lo largo de su vida combinó sus trabajos como notario y como copista e iluminador31 en el scriptorium de Valeránica. Por orden cronológico, éstos son los códices de los que tenemos noticia que fueron realizados por Florencio: 1. Biblia de Oña, terminada el 11 de junio de 94332. En el colofón de su Comentario a los salmos de Casiodoro escrito y fechado por él mismo en el año 953, dice tener 35 años. Cf. DÍAZ, «El escriptorio…» 66. 29 Este documento notarial lo encontramos transcrito y comentado en ZABALZA 186192. Últimamente se ha identificado como obra de Florencio de Valeránica un documento notarial de Fernán González, conservado en la British Library de Londres: Cf. J. ESCALONA, I. VELÁZQUEZ, P. JUÁREZ, «Identification of the sole extant original charter issued by Fernán González, Count of Castile (932-970)»: Journal of Medieval Iberian Studies 4 (2012) 259-288. 30 Texto transcrito en ZABALZA 396-400.410-411, y comentario en ZABALZA 400-407. Así analiza la escritura de su último documento conocido el paleógrafo M. Díaz y Díaz: «Florencio imagina un documento de excepcional solemnidad y brillantez, con sus líneas en colores alternados, con su letra alargada, esbeltísima. Pero un análisis cercano de la grafía deja ver que el pulso es ya el de un sexagenario: cierta inseguridad, un casi invisible temblor, apenas disimulado con las ondulaciones caligráficas de los trazos, acusa el paso de los años. Sabe Dios cuántos esfuerzos tuvo que hacer Florencio para lograr dar cima a tan insignes escrituras. Después de este brillante remate de su vida de calígrafo, ya no volvemos a saber nada de él». DÍAZ, «El escriptorio…» 66. 31 Cf. J. WILLIAMS, «A Contribution to the History of the Castilian Monastery of Valeranica and the Scribe Florentius»: Madrider Mitteilungen 11 (1970) 231-248. El autor en este artículo enumerando los documentos y manuscritos de Florencio de los cuales se tiene noticia, junto con unas piezas conservadas en el museo provincial de Burgos, hace una reconstrucción de la historia del monasterio. 32 Aunque fue escrita para su propio monasterio, se la llama de Oña porque allí fue a parar después de la destrucción del monasterio de Valeránica. De los dos volúmenes 28

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2. Moralia in Iob de San Gregorio Magno, concluida en la hora prima del viernes de Pascua, 11 de abril de 945)33. 3. Comentario a los salmos de Casiodoro, finalizado el 9 de julio de 95334. 4. Homiliario de Smaragdo, realizado entre los años 954 y 96035. 5. y, finalmente, la Biblia de San Isidoro de León terminada el 19 de junio de 960, siendo iluminada por Florencio y copiada por su discípulo, el presbítero Sancho36.

que constituyeron esta «Bibliotheca» (como se denominaba a las Biblias en este momento), apenas quedan 12 folios; 11 de ellos están en la Casa General en Roma de los Sacerdotes Operarios Diocesanos y el otro folio en el Monasterio de Santo Domingo de Silos, fragmento 19. Para la historia lamentable de este códice cf. T. AYUSO MARAZUELA, La Biblia de Oña: notable fragmento casi desconocido de un códice visigótico homogéneo de la Biblia de San Isidoro de León, Zaragoza 1945; DÍAZ, «El escriptorio…» 56-58; GARCÍA MOLINOS 284-287. 33 MADRID. Biblioteca Nacional, mss. 80. Está copiado del ejemplar del escriba Gómez de San Pedro de Cardeña realizado en el año 914 (MANCHESTER. John Ryland’s Library ms. lat. 83). Estuvo en la catedral de Toledo en el s. XVI. Para el estudio de este códice y la bibliografía anterior cf. DÍAZ, «El escriptorio…» 58-59; GARCÍA MOLINOS 300-355. 34 El modelo de copia fue el ejemplar del escriba Endura de San Pedro de Cardeña realizado en el 949. Estuvo en la Real Colegiata de San Isidoro de León y se perdió en el s. XIX. Lo que sabemos es por distintos eruditos de los siglos pasados que lo describieron. Para ver estudio y bibliografía de este manuscrito perdido cf. DÍAZ, «El escriptorio…» 59-62; GARCÍA MOLINOS 355-359. 35 No podemos precisar la fecha por la falta de los folios finales donde suponemos que iría el colofón, pero como el número de advocaciones es superior al que aparece en el Comentario de Casiodoro (953), se considera que es posterior. También porque en el prólogo Florencio reproduce las misma fórmulas utilizadas en el Casiodoro, que a su vez había copiado de la misma obra realizada por Endura de Cardeña (949). Para el estudio de este manuscrito cf. DÍAZ, «El escriptorio…» 62-63; GARCÍA MOLINOS 360-381. 36 LEÓN, Archivo Capitular de la Real Colegiata de San Isidoro, ms.2. El modelo que utilizó Sancho para esta biblia fue la Biblia de Oña del año 943 de Florencio de Valeránica. Los últimos estudios consideran que este códice fue encargado por la infanta Elvira, hija de Ramiro II, para su comunidad monástica de San Salvador de Palat de Rey (León) de la que fue abadesa. Cf. V. GARCÍA LOBO, «Génesis del códice» en Codex biblicus legionensis: veinte estudios (León 1999) 73-86.

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Barbara Shailor en su tesis doctoral sugirió la posible procedencia de otros códices del scriptorium de Valeránica37. Ann Boylan habló también en su tesis de un supuesto Comentario al Apocalipsis de Beato de Liébana copiado por Florencio de Valeránica38. 4. Los prólogos del Homiliario de Córdoba 4.1 El colofón en los manuscritos Se denomina colofón a la inscripción que registra información relacionada con las circunstancias de producción de un manuscrito o de un libro impreso (el nombre del copista o editor, el lugar y la fecha de producción), colocada generalmente al final de un libro. Hasta el siglo X, el colofón en los manuscritos apenas se distinguía del texto de la obra. A partir del siglo VI en Europa se comenzó a realzar el colofón a través de un cambio de letra o color distinto del resto del texto. Florencio de Valeránica es el primer copista en territorio hispánico que coloca el colofón fuera del texto enmarcándolo en una orla. Así lo podemos ver en sus obras conservadas: los Morales de San Gregorio del 94539 y el

MADRID, Real Academia de la Historia, cód. 76 (Etimologías de San Isidoro); PARIS, Bibliothèque Nationale, nouv. acq. lat. 2178 (compilación de Valerio del Bierzo) + fragmento de MADRID, Biblioteca Nacional, Ms. 822 (fols. 1-22) y SILOS, Biblioteca de la Abadía, ms. 1 (Comentario de Smaragdo a la Regla de San Benito) y ms. 2 (Diálogos de San Gregorio) y ESCORIAL, Biblioteca del Real Monasterio, a.II.9 (compilación de Valerio del Bierzo (fol. 59-132), concluida por el escriba Juan en el 954). Cf. B. SHAILOR, The scriptorium of San Pedro de Berlangas (Cincinati 1985) 85-204. 38 Este beato habría servido de modelo para el Beato de Silos (LONDON. British Library, Add. Ms. 11695). Cf. A. BOYLAN, Manuscrit Illumination at Santo Domingo de Silos (Xth to XII th centuries) (Pittsburg 1990) 73-78. 39 Éste lleva dos colofones. En el fol. 499r. se encuentra el primer colofón, separado del último explicit, con tipo de letra uncial (diferente a la visigótica de todo el códice) y alternando el color rojo y negro en las líneas. El segundo colofón está en el fol. 37

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Smaragdo de Córdoba. Por testimonios escritos de testigos de visu sabemos que también los llevó la Biblia de Oña del 943, y los Comentarios a los Salmos de Casiodoro del 953. Nuestro manuscrito carece de colofón porque se perdieron los folios finales. Pero cuenta con cuatro prólogos a toda página, enmarcados en una orla, que hacen de él un códice único y originalísimo. 4.2 Proemio Lo distinguimos de los tres prólogos siguientes con el término de ‘proemio’ porque también lo distingue Florencio en su elaboración, al insertarlo en el interior de una orla completamente diferente a las otras y con una escritura realizada con colores diversos a la de los otros prólogos. Se encuentra en el fol. 2r. [Ilustración 1], enmarcado en una ancha orla. Las 20 líneas de escritura en minúscula visigótica alternan las tintas roja y azul, cubriéndose los espacios vacíos con rayas azules finísimas interrumpidas por cuatro puntos del mismo color, con la intención de evitar añadidos posteriores al folio. Inicia Florencio la obra, nada más abrir el códice, con una invocación al nombre de Jesucristo. Después da el título de la obra. E inmediatamente se dirige a sus lectores para que rueguen por su salvación. Dice lo siguiente40: 500v., distribuido a lo largo de 30 líneas en las que se alterna el color negro y rojo de la escritura y enmarcadas en una vistosa orla con decoración de grecas y lacería. 40 Presento a continuación la traducción inédita al castellano del título y de los prólogos. Agradezco al pr. D. Anastasio Murcia Valencia las valiosas sugerencias para traducirlos. En el Anexo I de este artículo ofrezco para comodidad del lector los textos latinos originales, éstos sí, publicados en distintos lugares: C.U. CLARK, Collectanea Hispanica (Paris 1920) 232-235; M.C. DÍAZ Y DÍAZ, Códices visigóticos de la

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“En el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Comienza el Libro de las Colecciones u Homilías editado por el beato Smaragdo en honor de todos los santos y de todos los apóstoles. Suplico y ruego a los que inclinados leéis u os acercaréis para leer esta obra, que os dignéis de acordaros de mí, Florencio, el copista, para que esté libre de pecados y llegue sin culpa al Redentor de los hombres. Amén. Que cada uno elija lo que quiera y me juzgue más estudioso que malintencionado. Oh, hermanos queridísimos, acordaos del peregrino Florencio. Amén y aleluya”. Florencio realiza este códice para sus hermanos de comunidad monástica a los que denomina hermanos queridísimos (O, fratres karissimi). Esta invocación fraterna parece inspirada en la que hace con caracteres griegos en el año 949 el copista Endura, del cercano monasterio de San Pedro de Cardeña, en su Comentario a los Salmos de Casiodoro (O bone Lector charissime, misselli Enduræ Presbyteri, sui Scriptoris, tua in prece mei memento. Amen)41. Así como Endura en su obra dice que es presbítero, Florencio se autodenomina aquí peregrino (peregrino Florentio memento). Pérez de Urbel pensó que se consideraría a sí mismo peregrino en el sentido de extranjero o emigrante del sur42. Pero ni su escritura tiene características meridionales ni motivos ornamentales árabes significativos, ni su nombre de pila, que tiene clara ascendencia romana. Parece por tanto que es más bien una autodenominación figurada del cristiano de paso por este mundo. Al dirigirse a sus hermanos, sorprende la petición que hace pidiéndoles que cada uno juzgue la obra y le consideren más estudioso que malintencionado (Eligat unusquisque quod uult et monarquía leonesa (León 1983) 514-516; DÍAZ, «El escriptorio…» 62-63; E. GARCÍA MOLINOS 367-370. 41 MANCHESTER. John Rylands Library, ms. lat. 89, fol. 4r. 42 PÉREZ DE URBEL, «Un islote…» 609-611.

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studiosum me magis quam maliuolum probet). Da la impresión de que Florencio temía que le desaprobaran la obra, bien por desconocimiento de ésta, bien porque no la consideraran útil, pues hemos de tener en cuenta que todavía en los territorios hispánicos se seguía la liturgia mozárabe, mientras que el Smaragdo sigue la distribución de la liturgia romana; es por lo que Florencio pide que se le valore como aquél que ha proporcionado a su cenobio una obra que será de gran ayuda no sólo para la oración, sino también para el estudio y conocimiento de sus hermanos. Y como hermanos de comunidad, pide oraciones por la salvación de su alma. No será la primera vez, en los siguientes prólogos veremos que insiste de nuevo en su intercesión. En los monasterios peninsulares del siglo X (excepto los de la Marca Hispánica que estaban bajo la órbita carolingia) el sistema monástico era pactual entre el abad de cada monasterio y sus monjes, por lo cual se comprometían a cumplir una serie de obligaciones recibiendo a cambio la protección y manutención de parte del cenobio. Se regían a través de una regla que cada abad escogía para su comunidad, de modo que variaba la observancia de un monasterio a otro. Así encontramos reglas de San Agustín, San Jerónimo, Casiano, Juan Biclaro, San Leandro, San Isidoro, San Fructuoso de Braga… La unificación a través de la observancia de la regla de San Benito en los reinos hispánicos será realizada por los monjes franceses de Cluny a partir del s. XI43. En el reverso de este folio está representada a toda página la cruz de Oviedo que comentaremos más adelante.

A. LINAGE CONDE, Los orígenes del monacato benedictino en la Península Ibérica I: el monacato hispano prebenedictino (León 1973) 291-325. 43

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4.3 Primer prólogo Este primer prólogo se encuentra en el folio 3r. [Ilustración 3], tiene 29 líneas de escritura en minúscula visigótica a dos tintas, roja y negra, a diferencia del proemio que eran roja y azul, enmarcadas en una orla. Dice así: “Impulsado por la inspiración celeste de la santa Trinidad divina, yo, Florencio, que llevo indignamente el orden de confesor, comencé a copiar cuidadosamente el inicio de este libro, encomendándome la obra mi señor Jesucristo, prefiriendo tener por señor en la obra al pedagogo que me dirigió a la erudición de la escritura desde los rudimentos de mi infancia. Inicié esta obra o este trabajo en el monasterio de Valeránica, que conserva dentro de sus muros las reliquias de los santos mártires apóstoles Pedro y Pablo, también las de la Virgen María y santo Tomás apóstol, y las de san Sebastián y los santos Vicente y Leto, testigos de Cristo. Se añadieron a estas venerables reliquias las de san Pelagio, mártir de Cristo. [Hice este códice] con la finalidad de que lo tengan en sus manos los presentes y pueda ser dejado ininterrumpidamente a los que les sucedan en el gobierno o en la obediencia, para que ellos también se beneficien. Este libro contiene en si un admirable comentario de las homilías de todos los evangelios y los hechos de los apóstoles que ofrece reunidas: suplico humildemente que este trabajo de escritura, que llegué a su conclusión con la ayuda de Dios, me merezca la misericordia de Cristo. Os ruego a vosotros presentes y futuros que inclinándoos sobre este libro leeréis dulces palabras de los evangelios y de los apóstoles, que no desistáis de recordar en vuestras santas oraciones al copista de esta obra. Igualmente por vuestras oraciones alcanzaré de Cristo el premio del reino de los cielos y el júbilo de la eterna felicidad. Mas si el peso de mis delitos merece los tormentos del infierno, el talento de esta obra, junto con vuestra piadosa oración me conduzcan felizmente al reino 38 • Stvdia cordvbensia

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celestial. Para que allí consiga participar a una con todos vosotros de la suerte de los santos, donde una multitud de innumerables ángeles y mártires y todos los santos cantan sin cesar gloria, alabanza y honor a Cristo rey, sentado a la derecha del Padre, y con éstos pueda vivir eternamente por los siglos de los siglos. Amén. Todos aquéllos que leáis esto, tened la bondad de acordaros de mí, Florencio, copista y pecador. Que esté libre de pecados y llegue sin confusión al redentor de todos los hombres. Amén”44. Para Florencio, según expresa en este prólogo, esta obra ha sido inspirada por la Santísima Trinidad (Alme trinitatis diuine caelitus inspiramine conpulsus) y encargada concretamente por el mismo Jesucristo (mici opus domino meo Ihu Xpo). Esto nos indica la concepción tan alta que tenía de su labor. Aunque Florencio dice que su maestro ha sido el mismo Hijo de Dios, que le enseñó los rudimentos de la escritura desde pequeño (eligens presertim liuenter hoc in opere habere dominum quem eruditio huius scriptionis mici ab infantie meae rudimento extitit pedagogum), aquí reproduce el colofón que Endura de San Pedro de Cardeña había hecho unos años antes para su Comentario a los Salmos de Casiodoro del 94945, cambiando los datos particulares de su nombre propio, el nombre del monasterio y sus titulares. Este final es casi igual que el utilizado por Sancho en el fol. 12r. de la Biblia del 960: Quisquis anelanter hic lecturus accesseris, pro me Sanctio presbitero orare dignes, forsan deuitis caream et ad omnium Redemtorem sine confusione pereueniam. Amen [Quienquiera que seas el que te acerques con avidez para leer este libro, dígnate pedir por mí, el presbítero Sancho: que esté libre de pecados y llegue sin confusión al redentor de todos los hombres. Amén]. Años más tarde fue copiado por los escribas Domingo y Muño en el Beato de Silos (LONDRES. British Library Add. Ms. 11695, fol. 277v.), con los debidos cambios en el nombre de copista y el título de la obra. 45 Florencio reproduce aquí también el colofón que Endura de San Pedro de Cardeña había hecho unos años antes para su Comentario a los Salmos de Casiodoro del 949, cambiando los datos particulares de su nombre propio, el nombre del monasterio y sus titulares. En la actualidad este colofón de Endura ya no está en el manuscrito ms. lat. 89 de la John Ryland’s Library de Manchester porque en algún momento fue 44

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En este prólogo presenta de nuevo su códice como una obra de erudición que servirá para el conocimiento de los monjes. Ciertamente nuestro monje de Valeránica no sólo fue copista de códices, y como tal debía conocer y poder leer otros tipos de escritura y sus abreviaturas propias, sino también fue un erudito notario que supo escribir en dos o tres tipos diversos de grafía (visigótica cursiva, semicursiva, y a veces incluso la sentada o libraria); y que dominó ciertas técnicas gramaticales latinas, como es el caso de latinar topónimos, o vocablos extranjeros46. Muestra también su vinculación con el monasterio de san Pedro de Valeránica como confesor (ego Florentius confessionis licet indigne gerens ordinem). En el siglo X se consideraba confessus al monje profeso lego que se vinculaba a una comunidad monástica por medio de un pacto de obediencia al abad del monasterio, pero sin obligación de estabilidad en el mismo47. A pesar de no tener voto de estabilidad, parece que Florencio permaneció casi todo el arco de su vida en Valeránica, si observamos que todas sus obras conservadas han sido realizadas en el monasterio de San Pedro. Bien es cierto, que en la Biblia del 960 no se menciona a Valeránica, pero es debido a que fue realizada por encargo de la infanta Elvira, hija de Ramiro II, para su comunidad monástica de San Salvador de Palat de Rey (León) de la que fue abadesa, de modo que no era preciso indicar el lugar de producción.

mutilado, pero lo conocemos gracias a la obra del benedictino Francisco de Berganza, que trascribió el texto. Cf. F. de BERGANZA, Antigüedades de España propugnadas en las noticias de sus reyes y condes de Castilla la Vieja: en la historia apologética de Rodrigo Díaz de Bivar dicho el Cid Campeador y en la coronica del Real Monasterio de San Pedro de Cardeña. Parte primera (Madrid 1719) 221-222. Este prólogo está copiado también en el colofón del Beato de Silos (LONDON. British Library, Add. Ms. 11695, fol. 277v.). 46 Por ejemplo el nombre del lugar donde está su monasterio: Valeria, Baleranicas... Cf. DÍAZ, «La vida literaria…» 63-64. 47 J. PÉREZ DE URBEL, «Los monjes españoles en los tres primeros siglos de la reconquista»: Boletín de la Real Academia de la Historia, 101 (1932) 51.

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El aumento de santos titulares del monasterio consignados aquí con respecto a los anteriores documentos de Florencio indica que han aumentado las reliquias de santos en el cenobio y por tanto un auge creciente del mismo. En un diploma de Fernán González y su mujer Sancha al monasterio el 15 de marzo de 942 por el que donan 60 eras de sal y el uso de la salmuera en las Salinas de Añana48, aparece con el nombre de Santa María, San Pedro y San Pablo. En el 953 Florencio de Valeránica escribe los Comentarios a los Salmos de Casiodoro y en el colofón añade a los tres anteriores el nombre de los mártires San Vicente y San Leto (s. IV-V). En las Homilías de Smaragdo, que sabemos que es posterior al anterior precisamente porque aparecen más advocaciones, el número asciende a ocho, las cinco citadas y además, San Sebastián, Santo Tomás y San Pelagio. Las reliquias de San Vicente y San Leto nos muestran además una vinculación del monasterio con la región meridional francesa de Aquitania, y las de San Pelagio su conexión con Córdoba, lugar donde pocos años antes había sido martirizado este joven cristiano49. 4.4 Segundo prólogo En el fol. 3v.50 [Ilustración 4], se encuentra el segundo prólogo que lo constituyen 29 líneas alternas de color rojo y negro que conforman una caja de escritura con forma de cruz, de clara influencia de la Biblia carolingia de Teodulfo51 y la visigótica de Danila52. En los cuatro cuadros que forma la cruz están

Para texto y comentario de este diploma f. ZABALZA 229-238. Cf. DÍAZ, «El escriptorio…» 69. 50 Este colofón se repite en el Beato de Silos, fol. 278r. (LONDON. British Library Add. Ms. 11695). 51 PARIS, Bibliothèque Nationale, nouv. acq. lat. 9380, fol. 3r. 52 CAVA DEI TIRRENI, Archivio della Badia ms. 1. Esta Biblia por siete veces presenta a toda página un texto que conforma una cruz. Se encuentran en los folios 143r. -en el comienzo de Is.-, 194r., 194v., 220r., 220v. -folio teñido de azul, en el comienzo del NT-, 224v. y 225r. -en el comienzo de Mt.-. Cf. A. GARCÍA, «La ornamentación de la 48 49

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representados cuatro árboles, muy simplificados con grandes hojas que invierten de nuevo el color, siendo rojas las de los árboles superiores y verdes las de los inferiores, en el fondo de las copas hay puntos de colores verde y rojo. Todo enmarcado en una bella orla de colores puros y brillantes. Dice el texto: “En el nombre del Ingénito y del Hijo y del procedente siempre de la naturaleza de un solo Dios. Comienza el libro de las Colecciones u Homilías de diversos doctores, las colecciones de sermones, santos evangelios y palabras de Cristo comentados a una por los mismos grandes doctores a saber: Jerónimo, Hilario, Ambrosio, Próspero, Agustín, Cipriano, Cirilo, Gregorio, Víctor, Fulgencio, Juan, Casiodoro, Euquerio, Ticonio, Isidoro, Fidolio, Frigulo, Beda, Primasio, Pelagio, Orígenes. Estudio llevado a cabo con gran diligencia. Aquel que compareció ante el gobernador y guardó silencio, [también guarde silencio] conmigo como Rey para liberarme a mí, el aprendiz Florencio. En la segunda venida en su gloria o día del juicio final goce yo de su gracia y su premio por [este] trabajo. Finalmente, en el tercer día, cuando el Señor resucite del sepulcro a todos los padres y los restituya al paraíso, me halle a mí sin pecado y me resucite y disfrute teniéndome a la derecha de los patriarcas del reino de los cielos, por Él que vive y reina eternamente siempre por los siglos de los siglos. Amén. A Dios gracias siempre”. Esta invocación trinitaria (In nomine ingeniti prolisque ac procedentis unius semper natura deitatis) aparece en varios documentos diplomáticos de Florencio, y no hay constancia de que la haya tomado de otros copistas pues sólo aparece en obras

Biblia de Cava» en La Biblia de Danila. Codex Biblicus Cavensis, Ms. 1 de la abadía de la Santísima Trinidad de Cava dei Tirreni. Estudios (Asturias 2010) 161-162.

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de su mano o en posteriores, por lo que podemos concluir que pudo ser una creación propia53. Tanto la invocación trinitaria del inicio del primer prólogo (Alme trinitatis diuine caelitus inspiramine conpulsus) como la del segundo (In nomine ingeniti prolisque ac procedentis unius semper natura deitatis) parece que quisieran mostrar el deseo de Florencio por declararse ortodoxo doctrinalmente. Después de la crisis adopcionista de la segunda mitad del s. VIII54, hasta la unificación litúrgica realizada por la imposición del rito romano por el papa Gregorio VII en el último cuarto del siglo XI, la liturgia hispana fue mirada con desconfianza y sus libros sospechosos de contener errores doctrinales. El motivo fue que Elipando en su defensa epistolar ante los teólogos carolingios había aducido textos de sus predecesores San Eugenio, San Ildefonso y San Julián, así como textos litúrgicos hispanos en los cuales, según él, aparecía el

Para las distintas invocaciones trinitarias en los documentos de los condes de Castilla, cf. ZABALZA 97-98. Los documentos notariales de Florencio en los cuales ha plasmado esta invocación trinitaria son: Permuta del abad Velasco de Valeránica con los condes de Castilla García Fernández y Ava de la villa de Covarrubias a cambio de otras villas, del 7 de septiembre de 972 (ZABALZA 380-382), Acta fundacional del infantado de Covarrubias creado por los condes de Castilla García Fernández y Ava como dote para su hija Urraca, del 24 de noviembre del 978 (ZABALZA 396-400) y Donación de los condes de Castilla García Fernández y Ava a su hija Urraca del monasterio de San Quirce de Yesares en Salinas de Añana, de la misma fecha (ZABALZA 407-410). Cf. GARCÍA MOLINOS 401414. 54 El adopcionismo hispano surge en la segunda mitad del siglo VIII, sostenido por Elipando, arzobispo de Toledo y Félix obispo de Urgel. Tuvieron como adversario a Beato de Liébana y a Eterio de Osma. El origen estuvo en el deseo de Elipando de congraciarse con los árabes, en cuyo territorio se hallaba su arzobispado. Éstos consideraban a Cristo como un profeta, pero puramente hombre. Elipando propone a Cristo como hijo adoptivo de Dios en cuanto hombre, hijo natural de Dios en cuanto creador del universo. Esta disputa tuvo mucha repercusión en Europa que intervenir el mismo Carlomagno. Para conocer el origen y desarrollo del adopcionismo cf. R. ABADAL, La batalla del Adopcionismo en la desintegración de la Iglesia visigoda (Barcelona 1949) y J. F. RIVERA, El adopcionismo en España –siglo VIII-. Historia y doctrina (Toledo 1980). 53

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término ‘adoptivo’ y ‘adopción’ referidos a Cristo55. La respuesta de los carolingios en el Concilio de Frankfurt del año 794 fue demoledora: «…así queda al descubierto qué clase de predecesores tuvisteis y se explica que hayáis sido entregados en manos de los infieles. Puesto que negasteis que Cristo hombre sea verdadero hijo del Padre, Él no quiso ser vuestro defensor y os entregó en manos de sus enemigos […] Mejor es creer en el testimonio de Dios acerca de su Hijo que en el de vuestro Ildefonso, que os compuso esas oraciones para las misas, que no concuerdan con la santa y universal Iglesia de Dios. Y si vuestro Ildefonso en sus oraciones llamó a Cristo adoptivo, nuestro Gregorio, pontífice de la Iglesia romana y clarísimo doctor en todo el orbe, nunca dudó en llamarle Unigénito»56. Aunque más moderado que los anteriores, Alcuino de York en su epistolario muestra también una gran desconfianza en la iglesia hispana con expresiones como «toda España está infestada por el error adopcionista»57 o territorio que «fue fértil en tiranos que solían hostigar sin tregua a Roma, agrede ahora los oídos santísimos del Imperio cristiano con novedades de cismática perversidad, lo que resulta todavía mucho peor»58.

J.F. RIVERA RECIO, «La controversia adopcionista y la ortodoxia de la liturgia mozárabe»: Ephemerides liturgicae 47 (1933) 506-536. 56 Monumenta Germaniae Historica II.1: Concilia (Hannoverae et Lipsiae 1906) 145: …ut manifestum sit, quales habeatis parentes, et ut notum sit omnibus, unde vos traditi sitis in manus infidelium. Quia hominem Christum verum Dei patris filium esse negastis, vobis defensor esse noluit, sed tradidit vos in manus inimicorum suorum, […] Et melius est testimonio Dei patris credere de suo filio quam Hildifonsi vestri, qui tales vobis conposuit preces in missarum sollemniis, quales universalis et sancta Dei non habet ecclesia. […] Et si Hildifonsus vester in orationibus suis Christum adoptivum nominavit, noster vero Gregorius, pontifex Romanae sedis et clarissimus toto orbe doctor, in suis orationibus Semper eum unigenitum nominare non dubitavit. 57 Carta de Alcuino al arzobispo Arno de Salzburgo Alcuini Epist. 146. 58 Carta de Alcuino a Leidrado, obispo de Lyon, Nebridio obispo de Narbona, Benito de Aniano abad y a los obispos, abades y monjes de la provincia de la Gotia. Alcuini Epist. 200. 55

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Debido a este ambiente de desconfianza, fueron enviados a lo largo de los siglos X y XI varios legados pontificios para la revisión de los libros litúrgicos a distintos monasterios, período en que está trabajando Florencio. Dejó constancia de ello el Códice Emilianense59. El papa Juan X (914-928) envió en tiempos del rey Ordoño II de León (910-924) al presbítero Zanellus o Janelo al monasterio de San Martín de Albelda para investigar la situación religiosa de la Península y en particular la liturgia. Cumplida su misión satisfizo al Papa y la iglesia de Roma los informes presentados, tan sólo pidiendo que se introdujera en la liturgia hispana la fórmula de consagración de la liturgia romana60. Aunque no quedó con esto zanjada la cuestión, pues continuarán las sospechas a lo largo de estos dos siglos hasta que irremediablemente sea suprimido en todos los reinos cristianos de la Península el rito hispano en favor del romano, decretado en 1080 en el Concilio de Burgos presidido por el rey. Conocidas las relaciones existentes entre el cercano monasterio de San Martín de Albelda y San Pedro de Valeránica, no es de extrañar que Florencio quisiera poner de manifiesto la ortodoxia de su monasterio a través de los códices que realizó para su librería. Da esta impresión porque escribe Florencio en su prólogo la lista de autores eclesiásticos que Smaragdo presenta en el prólogo de la obra, y que de nuevo vuelve a copiar en el fol. El título de este documento es De officio ispane ecclesie in roma laudato & confirmato, que se encuentra en el llamado Códice Emilianense (EL ESCORIAL. Real Biblioteca d-I1, fol. 395). Para el desarrollo de la percepción de la liturgia hispana por los carolingios y los pontífices romanos entre el período que va desde la crisis adopcionista hasta la reforma de unificación litúrgica de Gregorio VII, ver el interesantísimo artículo de J. ORLANDIS, “Toletanae illusionis superstitio”: Scripta Theologica 18 (1986) 197-213. 60 Narra estos hechos H. FLÓREZ, España Sagrada. Teatro geographico historico de la Iglesia de España. Tomo III: De la predicación de los apóstoles en España: propagacion de la Christiandad desde el siglo primero, origen, progresso, y mutacion de la Missa antigua en estos Reynos, justificado todo con Escritores de buena fé, y con algunos Documentos ineditos (Madrid 21754) 272-277. 59

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5v., y de los veintiún padres enumerados en esta lista sólo hay un autor de la tradición hispana, que por otra parte, estaba fuera de toda sospecha: San Isidoro de Sevilla. Recuerda por otra parte al prefacio del Comentario al Apocalipsis de Beato de Liébana, en el que también presentó una enumeración de los doctores que utilizó para la confección de su obra. Quizá Florencio estuvo en algún monasterio carolingio o en alguno ya reformado de la Marca Hispánica del cual trajo esta obra y su ideología de apoyo a la unificación benedictina61. Con la frase Ille qui ante presidem stetit silens mecum Florentio incipiente ad liberandum sit regens62 está haciendo referencia al texto bíblico de la Vulgata Mt 27,11: Iesus autem stetit ante praesidem… Igual que Cristo ante Poncio Pilato y los sumos sacerdotes que le acusaban guardó silencio, ruega Florencio que Aquel que fue su maestro -como dice en el prólogo anterior-, cuando le juzgue como rey después de su muerte también guarde silencio para no ser condenado, es decir, que desea que use de misericordia y no le acuse de sus pecados para que pueda gozar de la salvación y que el esfuerzo de copiar este códice como aprendiz le merezca de su Maestro el premio de la vida eterna. Ciertamente se considera que la técnica caligráfica de Florencio en este códice llega a su plenitud. El experto Díaz y Díaz dice:

Así lo supone El profesor Díaz y Díaz. Cf. DÍAZ, «El escriptorio…» 62. Este texto aparece también en el Comentario a los Salmos de Casiodoro (MANCHESTER. John Ryland’s Library, ms. lat. 89) realizado por Endura y su discípulo Sebastián en San Pedro de Cardeña el 949. Así como el prólogo y el colofón se perdieron por el maltrato al códice, sí se ha conservado este segundo prefacio situado en la primera columna del fol. 4r.: Ille qui ante presidem stetit silens mecum / incipiente Endura presviter scribenti / In hoc volumine ad liberandum sit regens. / In secundo aduentus sui gloria uel futura / examinationis die fruar gratia / et mercedis pro hoc labore. / Tertio demum die e sepulcro Dominus / resurgens omnes patres paradiso / restituens inciden/tem me in peccatis / nunc resurgam et cum patriarcis / dexteram tenens regna polorum / fruar per secula. amen. amen. 61 62

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“Florencio es el genial renovador de la caligrafía hispánica, siguiendo las huellas de la escuela navarro-burgalesa, que desde finales del siglo IX y primeros decenios del siglo X, por influencia de las grandes escuelas caligráficas del centro y norte de Francia, produjo un nuevo estilo de enorme impacto, quizás tras los pasos de otros escribas como Danila, el genial copista de la Biblia de Cava dei Tirreni, y de Jimeno, que eleva la dignidad de copista a cotas excepcionales, desde el momento en que combina su rara habilidad escriptoria con un conocimiento serio de las técnicas poéticas y retóricas del tiempo”63. 4.5 Tercer prólogo Se encuentra en el fol. 4r. [Ilustración 5]. De nuevo el texto está escrito en 32 líneas que alternan las tintas negra y roja. En el centro del folio se estrecha hacia el centro la caja de escritura para representar otros dos árboles muy particulares, cuya copa tiene forma como de molinillo de viento, conformado con hojas grandes rojas centrífugas y pequeñas hojas verdes centrípetas. Igualmente está enmarcado en una bella orla de colores intensos. “Este libro lo escribí para vosotros, mandado por mi Señor Jesucristo, [en el que encontraréis] un santo tesoro universal del riquísimo monasterio de Valeránica, mas os ruego insistentemente que, cuando leáis en este códice, dirijáis frecuentes oraciones al Señor por mí, pobre Florencio, para que merezcáis en esta vida complacer al Señor Jesucristo. Amén. Y cuando seamos liberados de los lazos internos o externos en esta vida perecedera por la voluntad del creador del cielo y la tierra, llamados a lo alto desde esta lacrimosa peregrinación nos gocemos formando parte del coro de los santos cantando sin cesar en la larga y feliz eternidad en el cielo, unidos eternamente a nuestra cabeza Cristo que nos atrae. Amén. Este trabajo, de 63

DÍAZ, «La vida literaria…» 63.

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hecho, quizá me substraiga del fuego para que merezca conseguir el santo reino de los cielos. Amén. Que Él mismo se digne a concedérmelo. La labor del copista aprovecha al lector. Aquél fatiga su cuerpo, éste nutre su mente. Así pues, quienquiera que seáis, que os beneficiáis de este trabajo, dignaos no olvidar al que ha hecho este trabajo, para que invocando al Señor se olvide de tus pecados. Amén. Y por la voz de tus oraciones recibas el premio en el tiempo del juicio, cuando el Señor decida retribuir el premio a sus santos. Pues quien no conoce la labor de la escritura piensa que no es ningún trabajo. Pues si quieres saber, te voy a explicar en detalle cuán pesado es el trabajo de la escritura. Los ojos se nublan. Se curva la espalda. Se doblan las costillas y el vientre. Te duelen los riñones y da fastidio a todo el cuerpo. Así pues, lector, pasa lentamente las páginas y mantén tus dedos lejos de las letras, porque así como el granizo daña la fecundidad de la tierra, así un lector inútil arruina la escritura y el libro. Así como es dulce para el navegante el puerto de llegada, así es para el escritor la última línea. Fin. Siempre gracias a Dios. Amén. Recibid de parte de Santa María madre y virgen, de los grandes apóstoles Pedro y Pablo, de santo Tomás apóstol y de san Sebastián este regalo, es decir, este libro que el presbítero Abogalebh ofrece en vuestra aula. Interceded por él al Señor. Amén”. Este prólogo se dirige de nuevo a sus hermanos de comunidad monástica como miembro de ella, poniendo de nuevo su vista en el juicio Universal. Afirma en este prólogo que fue el Hijo de Dios el comitente de la obra para beneficio de los monjes de aquel monasterio y que por tanto, eleven oraciones por su salvación cada vez que lo lean, porque gracias a su trabajo tienen el libro que Jesucristo mismo había querido para ellos. Tanto valor le da a su obra que considera que ésta le puede librar de la condenación por ser una obra buena a los ojos de Dios.

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El trabajo para la manufactura de un códice no era cosa de un solo escriba. Entendemos scriptorium al lugar en el interior de un monasterio con un grupo de personas que se ocupaban de esta tarea, con un operario que aseguraba los materiales (pergamino y tintas) y dirigía todas las fases y funciones para la producción de los manuscritos. Estas fases eran seleccionar y solicitar los modelos que se iban a reproducir, preparar los materiales (pautado del soporte pergamino, así como los pigmentos), copia escrita de uno o varios copistas y posterior decoración con miniaturas, para finalmente concluir el códice con la encuadernación. Al ser un lugar donde se transmiten una serie de técnicas y oficios de expertos maestros a aprendices se creaba una tradición escriptoria hasta poder hablar del scriptorio como una escuela artística con sus características propias64. Así podemos entender que en Valeránica fuera Florencio el responsable de este lugar, con una serie de monjes a su cargo, pues en los códices encontramos partes escritas por otras dos manos. En el Smaragdo distinguimos claramente una mano más tosca desde el fol. 408v. hasta el fol. 450r. con letra de módulo más grande y menos asentada en el renglón en comparación con la de Florencio65. Aquí se propone reclamar a sus lectores la valoración del códice por el trabajo que le ha conllevado. Para ello, vuelve a copiar el texto del colofón que hallamos en el fol. 500r. del Moralia in Job que había elaborado en el año 945 a partir de fórmulas estereotipadas presentes en otros códices carolingios del siglo anterior. Florencio es el primer copista que utiliza en territorio peninsular estos tópicos de escriba. La copia de manuscritos exigía un gran esfuerzo físico y concentración intelectual, que provocaba gran cansancio en el Para un estudio más profundo del scriptorium altomedieval cf. Díaz, «El escriptorio…» 53-54. 65 Cf. GARCÍA MOLINOS 375-379. Creo distinguir otra mano en el fol. 260r. 64

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escriba. Los atriles eran muy inclinados, en los cuales no se apoyaba la mano o el brazo, sino que se escribía a pulso, en otros casos el soporte no era otro más que sus rodillas66, lo que hacía que los copistas frecuentemente expresaran en el colofón el esfuerzo realizado y los males contraídos: Quia qui nescit scribere laborem nullum exstimat esse. Nam si uelis scire singulatim nuntio tibi quam grabe est scripture pondus (quien no conoce la labor de la escritura piensa que no es ningún trabajo; mas si quieres saber, te voy a explicar en detalle cuán pesado es el trabajo de la escritura). Y a continuación, especifica los males con la conocida fórmula: oculis caliginem facit, dorsum incurbat, costas et uentrem frangit, renibus dolorem inmittit et omne corpus fastidium nutrit (los ojos se nublan, se curva la espalda, se doblan las costillas y el vientre, te duelen los riñones y da fastidio a todo el cuerpo). Por esto, concluir un códice era motivo de gran satisfacción, expresado con la fórmula que lo compara con el gozo del navegante que llega a puerto: Nam quam suauis est nauigantibus portum extremum ita et scriptori nobissimus versus. Curiosísima fue la expresión de alegría de Florencio al concluir la Biblia del 960, retratándose junto con su discípulo Sancho, ambos con una copa de vino en la mano en una actitud de brindis. Le dice uno a otro en una inscripción adyacente: A mi carísimo y dilectísimo discípulo el presbítero Sancho, cuyo solo nombre ya es para mí una alegría. Demos gracias al Rey que nos permitió llegar sanos y salvos al fin de este libro. Y le contesta el otro al uno: Insisto, maestro, bendigamos eternamente a Nuestro Señor Jesucristo que es quien ha de conducirnos hasta el Reino de los Cielos67.

Así podemos ver el autorretrato del copista Vigila en el fol. 22v. del Códice Albeldense o Vigilano (EL ESCORIAL, Real Biblioteca del Monasterio, d-I-2) o los copistas Emeterio y Magio escribiendo sobre sus rodillas en el fol. 167r. del Beato de Tábara (MADRID. Archivo Histórico Nacional, códices, L.1097). 67 fol. 514r. 66

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Nuestro copista demuestra en este prólogo su alto grado de autoestima, considerándose un monje intelectualmente cualificado y especialista en su trabajo hasta el punto de dar instrucciones a sus lectores sobre el uso del códice que él había elaborado. Conociendo la funesta costumbre de los monjes de seguir la lectura corriendo los dedos sobre el pergamino, exhorta a sus lectores a mantener las manos limpias y lejos de la escritura para no borrarla y cuidado y delicadeza en el uso del libro. Esta alta autoestima del copista la constatamos también al ver que Florencio se cita hasta en 6 ocasiones en estos prólogos, y dos veces su monasterio al que denomina Baleranica. Por último, ¿quién fue este presbítero citado al final del prólogo de nombre Abogalebh, que suena tan árabe? Hasta el momento sólo se han hecho suposiciones. Pérez de Urbel le dio el honor de abad fundador, pienso que fruto de su imaginación un tanto romanticista68. J. Williams rechazó esta hipótesis proponiendo la suya no menos imaginativa, a saber, que Abogalebh sería un monje del monasterio San Martín de Córdoba, donde se guardaban las reliquias de San Pelagio que habría venido a Valeránica en busca de manuscritos para su monasterio por la fama del scriptorium donde trabajaba Florencio, a cambio de una reliquia del joven mártir 69. Fray Justo Pérez de Urbel lanza otra hipótesis posteriormente: Abogalebh sería uno de los tantos mozárabes emigrados de Andalucía, hombre rico que habría costeado como benefactor el pergamino y la manufactura de este códice para la comunidad de Valeránica70. Manuel Díaz y Díaz, tomando esta última hipótesis como fiable afirma que Abogalebh, cuyo nombre es mozárabe sin lugar a dudas, pudo ser un primer difusor de la

Cf. PÉREZ DE URBEL, «Los monjes…» 43. WILLIAMS, «A Contribution…» 244-247. 70 PÉREZ DE URBEL, «El monasterio…» 85. 68 69

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devoción y culto a san Pelagio71. No deja de ser curioso que este códice finalmente fuera a parar a Córdoba. 5. Las miniaturas altomedievales del Smaragdo de Córdoba72 En 1919 D. Manuel Gómez Moreno publicó su obra Las iglesias mozárabes en el que instauró la categoría de ‘arte mozárabe’ para todas las creaciones artísticas de los siglos IX y X en España; pocos años más tarde volvió a escribir otra obra de gran difusión sobre el mismo asunto73. Larga ha sido la discusión entre los historiadores del arte sobre lo apropiado del término y uno de los lugares donde se produjo este debate, fue aquí en Córdoba, en el I Congreso Nacional de Cultura Mozárabe (Historia, Arte, Literatura, Liturgia y Música), celebrado del 27 al 30 de abril de 1995. ¿Es apropiado denominar ‘mozárabe’ a las creaciones artísticas realizadas en los siglos IX y X en territorios ya reconquistados? Sensu stricto no, si por mozárabe entendemos a las obras realizadas por cristianos que vivían en Al-Andalus bajo dominio musulmán74. Joaquín Yarza, que ha dedicado la mayor parte de sus estudios a la iluminación de manuscritos medievales, afirmó que sí existe miniatura mozárabe, pero representada tan sólo por DÍAZ, «El escriptorio…» 69 n. 37. Cf. M. DÍAZ Y DÍAZ, «La pasión de San Pelayo y su difusión»: Anuario de Estudios Medievales 6 (1969) 97-116. 72 J. DOMÍNGUEZ BORDONA, Manuscritos con pinturas II (Madrid 1933) 110-111 n. 215; M. NIETO CUMPLIDO, La miniatura en la catedral de Córdoba (Córdoba 1973) 13-15.41. 73 M. GÓMEZ MORENO, Iglesias mozárabes (Madrid 1919). La segunda obra a la que nos referimos es M. GÓMEZ MORENO, Arte árabe español hasta los almohades. Arte mozárabe [Colección Ars Hispaniae v. III] (Madrid 1951). 74 Cf. I. BANGO TORVISO, «El arte mozárabe» en Actas del I Congreso Nacional de Cultura Mozárabe (Córdoba 1996) 37-52. Este autor, catedrático de Historia del Arte en la Universidad Autónoma de Madrid, afirma tajantemente: “En resumen, algunas de las más conocidas creaciones de la cultura española calificadas de mozárabes liturgia, miniatura, beatos, etc.- no tienen nada que ver o, al menos, no deben a las personas de esta minoría étnica su existencia o desarrollo. No importaría mucho el mantener el nombre para todas las obras de arte cristianas de esta época, si no fuese que transmite una visión simplificada y equívoca de su realidad (p. 40). 71

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dos códices conservados, prefiriendo llamar a todo lo demás miniatura altomedieval o de repoblación o del siglo X75. Otros autores, por lo general extranjeros, persisten en denominarlo mozárabe, aunque ciertamente, cada vez son menos76. Y curiosamente, aunque en ninguna ponencia se mencionó el códice ms. 1 de la Biblioteca Capitular de la Catedral de Córdoba,

Cf. J. YARZA LUACES, «¿Existió una miniatura mozárabe?» en Actas del I Congreso Nacional de Cultura Mozárabe (Córdoba 1996) 53-71. Éste, catedrático de Historia del Arte en la Universidad Autónoma de Barcelona afirma que efectivamente, sí hubo una miniatura mozárabe, realizada por cristianos en al-Andalus, que la reduce a dos obras conservadas: La Biblia Hispalense (MADRID, Biblioteca Nacional, Vitr. 13-1) y San Ildefonso, De virginitate perpetua Sanctae Mariae (FLORENCIA, Biblioteca Laurenziana, Ashb. 17). (p.59). Concluyó esta ponencia Joaquín Yarza diciendo: “¿Por qué elegir entonces un solo nombre y no contentarse con el nada comprometido de “miniatura del siglo X” o de la Alta Edad Media? Tal vez existan para mantener el atractivo apelativo de “mozárabe” motivos que poco tienen que ver con el deseo de reflejar la vieja realidad. Ante todo resulta muy sugestivo imaginar un pasado en el que las comunidades mozárabes, huyendo del sur, pero totalmente impregnadas de cultura musulmana, se instalan en el norte más bárbaro y dejan constancia de ello creando un arte tan islámico que marca las diferencias con el resto de Europa, aunque esta visión teñida de cierto romanticismo esté lejos de lo que ocurrió. Se palpa además aquí algo del Spain is different, caro a tantos extranjeros, pero también seductor para muchos aborígenes. Es curioso, en ocasiones, espigar textos en la obra destacada de Manuel Gómez Moreno, teñidos de fuerte nacionalismo, algo despreciativos con lo que viene de fuera, más de una vez calificado de decadentemente refinado, sobre todo si supone un cambio respecto a lo que se alaba como autóctono y recio. Tampoco se debe olvidar que existe una inercia difícilmente vencible de seguir manteniendo lo que ya se ha asentado con firmeza, sea o no válido, inercia que esconde o trasluce una pereza intelectual de la que no se escapa casi nadie. Son motivos que ayudan a mantener la ya vieja denominación”. 76 Cf. J. FONTAINE, El mozárabe (Madrid 1984) 46-60; M. MENTRÉ, El estilo mozárabe: la pintura cristiana hispánica en torno al año Mil (Madrid 1994) 13-14.25-26. Así justifica esta autora el uso del término: “Actualmente se discuten muchos puntos de la obra de Gómez Moreno: se duda de la pertenencia de buen número de formas y de monumentos al arte ‘mozárabe’, e incluso se pone en tela de juicio la viabilidad misma de esta palabra. […] Manuel Gómez Moreno enriqueció la historia del arte, si no de manera definitiva, sí al menos durable, con la expresión ‘arte mozárabe’; este adjetivo permite designar con una palabra especial un hecho artístico peculiar y, aunque hoy no resulte convincente, sigue usándose después de casi setenta y cinco años de existencia” (p. 26). 75

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la imagen de una de sus páginas se puso como ilustración de la cubierta en las actas de dicho congreso. 5.1 La cruz de Oviedo del Smaragdo de Córdoba Utilizar formato grande, generalmente in folio, para dar importancia a un códice fue una de las características de la miniatura altomedieval. Esto ya daba mucho valor al libro si tenemos en cuenta que este formato implica que dos bifolios es la piel de una oveja (es decir, que para nuestro códice se utilizó la piel de 114 ovejas para producir los pergaminos). Otro de los modos de enriquecer un manuscrito fue colocar al comienzo del mismo una serie de ilustraciones que ocupaban toda la página, quizá por influencia de los manuscritos carolingios del siglo anterior77. Así podemos encontrar el laberinto (rombos que forman un losange; cada rombo alberga una letra, que alineada con la de los otros rombos forman el nombre del copista)78. Otras representaciones en estas páginas fueron la letra Alfa mayúscula muy ornamentada y de gran tamaño -con su correspondiente Omega minúscula en el último folio-; o una representación del Pantocrátor junto al Tetramorfos -Cristo en majestad junto a las figuras de los cuatro evangelistas-79. Pero sin duda el símbolo que MENTRÉ, El estilo… 120-136. Cf. J. DOMÍNGUEZ BORDONA, «Ex-libris mozárabes»: Archivo español de Arte y Arqueología 11 (1935) 153-163. 79 En los Moralia in Job de Florencio de Valeránica que concluyó en el año 945, encontramos un amplio repertorio de varias de estas páginas tapiz: la letra Alfa en el fol. 1v. -y la Omega en el fol. 499 r.-; en el fol. 2r. la visión del profeta Isaías, de Dios entre dos serafines en el carro de la presencia de Dios, con el Tetramorfos en la parte inferior y dos ángeles en la superior, acompañados del texto bíblico correspondiente; por el otro lado del folio está representado un crismón, de cuya Xi cuelgan mediante cadenillas el alfa y la omega, y enmarcado en un rectángulo decorado con entrelazos, en el interior del cual las palabras EMANUEL NOSTER / NOBISCUM DEUS; en la página siguiente una página de laberinto, en la que coloca las palabras FLORENTIUM INDIGNUM MEMORARE; y en el fol. 3v. un sorprendente pavo real a toda página. Cf. J. WILLIAMS, «The Moralia in Job de 945. Some iconographic sources»: Archivo Español de Arqueología 45 (1972-1974) 223-250. 77 78

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más abunda en la iluminación de los códices del s. X (y se prolongará durante todo el s. XI) es la cruz de los ángeles o cruz de Oviedo80. Y una de las más bellas de todos los manuscritos que la portan es la del Smaragdo de Córdoba. Iconográficamente se denomina “cruz de Oviedo” a la cruz de brazos trapeciales, ensanchados hacia fuera, iguales o ligeramente más largo el inferior, que se presenta sobre un astil insertado en una base. De sus brazos horizontales penden las letras alfa y omega. Podemos decir que el astil es lo específico de esta cruz. La localización en los códices de esta iconografía casi siempre coincide, encontrándose en el reverso del primer folio escrito. Así es en el Smaragdo de Córdoba. Ocupa la página entera en el fol. 2v. [Ilustración 2]. El primer folio está en blanco por ambas caras. La cruz dentro de un marco se presenta espléndida con un medallón en el extremo de cada uno de los brazos y en el centro de la misma, en el interior del cual hay cuatro nudos de tres vueltas. Alterna los colores rojo, verde y amarillo entre los brazos verticales y los horizontales. Sobre éstos últimos están representados los antiguos soportes para velas con forma de tulipán y por la parte inferior penden de una cadenilla el alfa y la omega coloreadas con rojo y amarillo. Ocupa el interior de los brazos y de los medallones una lacería perfecta, proporcionada y simétrica. En la parte superior e inferior de la cruz aparece el letrero PAX, LUX, LEX, REX delineado con tinta roja. Se rompen los espacios libres del interior del marco con finas líneas rectas interrumpidas con minúsculos círculos o puntos de tinta negra. El pergamino es blanquísimo y realizada la ilustración por el lado de la carne. Los tonos de gran pureza, intensidad y brillantez, se han dado planos, uno por uno, dentro de contornos con tinta negra trazados previamente. Una línea de Presento en el Anexo II una relación de todos los manuscritos conservados y producidos en la Península que tienen representada la cruz de Oviedo. 80

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distinto color recorre el centro de los lazos para evitar la monotonía cromática81. ¿Cuál es su origen? ¿Por qué se llama de Oviedo? ¿Cuál era su uso? ¿Qué significado tiene en los códices?82. Debió ser frecuente que reyes y nobles visigodos ofrecieran coronas y cruces de materiales preciosos a los templos, como las encontradas en las excavaciones arqueológicas de Guarrazar (Toledo) y Torredonjimeno (Jaén)83. No sólo fue frecuente entre visigodos, también encontramos ejemplos de esta costumbre piadosa entre los emperadores bizantinos y los reyes longobardos, merovingios y carolingios84. El carácter votivo de estas cruces lo confirman las fórmulas litúrgicas que recoge el Liber Ordinum85. También había otras oraciones para el envío de los reyes a la guerra, con la entrega de la cruz como estandarte. Esculturas de las iglesias visigodas de San Pedro de la Nave y Quintanilla de las Viñas nos hacen idea de cómo eran estas cruces y la forma de portarlas. Los reyes visigodos la tomaron en cierto modo como emblema de su reino, como podemos ver en monedas de los reinados de Leovigildo y, sobre todo, Recesvinto86.

MENTRÉ, El estilo… 171. G. MENÉNDEZ PIDAL, «El lábaro primitivo de la reconquista: cruces asturianas y cruces visigodas» en ÍDEM, Varia Medievalia I (Madrid 2003) 177-202 (reedición del artículo publicado en el Boletín de la Real Academia de la Historia 136 (1955) 276-296). 83 C. GARCÍA DE CASTRO VALDÉS (ed.), Signum salutis. Cruces de orfebrería de los siglos V al XII (Oviedo 2008) 54-84. 84 Cruz del emperador Justino II en Roma, del duque Gisulfo en Cividale, del rey Agilulfo en Monza, la de Desiderio en Brescia, de Berengario I en Monza, la de Lotario en Aquisgrán… Todas estas cruces se pueden ver en el catálogo citado (GARCÍA, «Signum…» 111-117). 85 Si son simples cruces de oro o plata, sólo se leerá hasta cierto punto del ordo: Si crux tantum simplex est, usque in finem legitur, y continúa la oración con alusiones al ornato de piedras y perlas con que la cruz se enriquecía: Rutilet huius muneris auro ignita sinceritas offerentium. In margaritis nitescat fidei candor. In lapidibus iaspidinis bone spei viror appareat. In hyacinthinis… (Cf. MENÉNDEZ, «El lábaro…» 182-183). 86 Las monedas fue el mejor modo de difundir este emblema. Menéndez Pidal en el artículo citado recoge el dato numismático curioso de que hasta el reinado de 81 82

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Después de la invasión musulmana, la incipiente monarquía asturiana hizo suyos los modos y costumbres visigóticas, pues en mostrarse heredera de estos visigodos residía su más prestigiosa razón de ser87, como así lo recoge la Crónica Albeldense88. De este modo Alfonso II el Casto en el año 808 dona la llamada Cruz de los Ángeles89 a la basílica del Salvador de Oviedo, cruz griega de oro y piedras preciosas, con una inscripción en el dorso en recuerdo de la entrega fervorosa. Alfonso III el Magno ofrece la denominada Cruz de la Victoria, otra cruz con una inscripción de dedicatoria. Ambas fueron acompañadas de narraciones legendarias que tuvieron mucha difusión90, en las que se parangonaba la victoria de Pelayo contra los musulmanes en Covadonga con la de Constantino contra el pagano Magencio en la batalla del Puente Milvio. Estas dos cruces coinciden en una parte de la inscripción que dice HOC SIGNO TVETVR PIVS, HOC SIGNO VINCITVR INIMICVS (con este signo el pío es protegido, con este signo el enemigo es vencido). También este tipo de cruz en bajorrelieve se colocó en edificios de fundación real, con o sin inscripción, como Santa María del Naranco, San Salvador de Valdediós, el arco de entrada de la Foncalada, o San Martín de

Fernando VII, en el revés de la “cara” del rey siempre iba la “cruz”, de ahí la expresión «cara o cruz». 87 MENÉNDEZ, «El lábaro…» 180. 88 Omnesque has Domini domos cum arces atque columnis marmoreis auro argentoque diligenter ornarvit; simulque cum Regiis Palatiis picturis diversis decoravit; omnemque Gothorum ordinem sicut Toleto fuerat, tam in Ecclesiam quam Palatio in Oveto cuncta statuit. [Y adornó rápidamente todas estas casas del Señor con arcos y columnas de mármol, con oro y plata; decoró igualmente con pinturas al fresco los Palacios Regios; estableció tanto para la Iglesia como para el Palacio de Oviedo todas las costumbres godas que se habían seguido en Toledo]. Cf. H. FLÓREZ, España Sagrada. Teatro geographico historico de la Iglesia de España. Tomo XIII: De la Lusitania antigua en común y de su metrópoli Mérida en particular (Madrid 1866) 453. 89 Nunca tuvo astil y se ignora qué colgaba de sus brazos horizontales, pero se conservan tres enganches como los de las cruces visigóticas. 90 Cf. C. CID PRIEGO, «Las narraciones en torno a las dos cruces prerrománicas asturianas» en Príncipe de Viana 52 (1991) 57-84.

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Salas en Oviedo91. Aparece también en trabajos de orfebrería, como las Arqueta de San Genadio (Museo de la Catedral de Astorga) y Caja de las Ágatas (Cámara Santa de la Catedral de Oviedo), ofrecidas por el rey Alfonso III. Hacia el 940 el rey Ramiro II donaba otra cruz similar a la iglesia de Santiago de Peñalba, en honor a la victoria en la batalla de Simancas. Igualmente el incipiente reino de Aragón lleva esta cruz en los escudos de sus ejércitos y acuña monedas con esta cruz griega de brazos trapeciales y un pequeño astil de empuñadura. En una inicial del Corpus Pelagianum se representa a Pelayo victorioso sobre los musulmanes en la batalla de Covadonga portando el lábaro en la mano de la misma forma que los anteriores92. Como dice Menéndez Pidal todos ellos testimonios evidentes de lo enraizada que estuvo en toda la España cristiana la tradición visigoda y cómo todos los focos de reconquista buscaban restablecer ese mismo lábaro que por una parte testimoniaba su fe ante el invasor y por otra justificaba su legalidad encadenándose en lo visigodo93. Esta cruz aparece en más de una veintena de los manuscritos conservados que se produjeron entre los siglos IX y XI 94. Su L. ARIAS PÁRAMO, Enciclopedia del prerrománico en Asturias, 2 v. (Aguilar de Campoo 2007). 92 MADRID. Biblioteca Nacional mss. 2805, fol. 23r. Aunque sea del s. XII es muy elocuente la concepción de la Reconquista y el uso del lábaro. Cf. R. A LONSO ÁLVAREZ, «El origen de las leyendas de la Cruz de los Ángeles y la Cruz de la Victoria (catedral de Oviedo): cruces gemmatae al servicio de la propaganda episcopal»: Territorio, Sociedad y Poder. Revista de Estudios Medievales 5 (2010) 23-33. 93 MENÉNDEZ, « El lábaro…» 195. 94 H. SCHLUNK, «The crosses of Oviedo. A contribution to the history of jewelry in Northern Spain in the ninth and tenth centuries»: The Art Bulletin 32 (1950) 91-114; J. M. FERNÁNDEZ PAJARES, «La Cruz de los Ángeles: origen y formación de la leyenda»: Archivum 12 (1962) 102-112; ÍD., «La Cruz de los Ángeles en la miniatura española»: Boletín del Instituto de Estudios Asturianos 67 (1969) 281-296; C. CID PRIEGO, «Relaciones artísticas entre Santo Domingo de Silos y Oviedo: las cruces del beato» en: El románico en Silos: IX centenario de la consagración de la iglesia y claustro, 1088-1988 (Burgos 1990) 511-522; ÍD., «Las joyas prerrománicas de la Cámara Santa de al 91

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simbolismo no es otro que poner de manifiesto la fe de la cristiandad de los incipientes reinos hispánicos en la victoria de Jesucristo en la batalla que tenían entre manos contra los musulmanes. La proliferación de esta representación no se debe a que los copistas o iluminadores conocieran de visu la cruz de Oviedo que se conserva en la Cámara Santa, sino que se difundió y se tomó ésta como símbolo de victoria. De ahí las grandes variaciones entre unos manuscritos y otros. Suponemos que la difusión de este símbolo en los reinos hispánicos partió de los códices de la monarquía asturiana. Así, se conservan en el Escorial dos códices que pertenecieron a la biblioteca real del palacio de Alfonso III (866-910) que presentan la cruz de Oviedo de una forma muy esquemática y parecidas entre si, todavía no a toda página95. Son los códices de las Etimologías96 y las Sentencias97 de San Isidoro de Sevilla. Nos resultan muy interesantes por representar el tránsito de la joya a su representación en los códices. La cruz del primero nos muestra dos cadenillas de las cuales cuelgan las letras griegas alfa y omega. Muy parecida en forma, tamaño y ubicación es la representada en el segundo. Pero el ejemplo más antiguo que Catedral de Oviedo en la cultura medieval»: Liño: Revista anual de historia del arte 9 (1990) 7-44; ÍD., «Las joyas prerrománicas de la Cámara Santa de la Catedral de Oviedo en la cultura medieval (continuación)»: Liño: Revista anual de historia del arte, 10 (1991) 7-46; ÍD., «Inventario iconográfico medieval de la Cruz de los Ángeles de la Cámara Santa de la Catedral de Oviedo»: Anales de Historia del Arte 4 (1994) 731-746. Sorprendentemente, en todos estos artículos de D. Carlos Cid Priego no se menciona la cruz de Oviedo representada en los Moralia in Job de San Gregorio de la catedral de Toledo. Ofrezco en el Anexo II una relación de los manuscritos que tienen esta ilustración y su ubicación dentro del códice. 95 Cf. DÍAZ, Códices… p. 222-224. 96 EL ESCORIAL. Real Biblioteca, P-I-7, fol. 6v. 97 EL ESCORIAL. Real Biblioteca, T-II-25, fol. 2r. El pr. Riesco tras un análisis paleográfico del manuscrito proponen una datación más tardía, de finales del s. X o principios del XI. Cf. A. RIESCO, «El manuscrito T.II.25 de la Real Biblioteca de El Escorial. Un códice en escritura visigótica con el texto de la obra isidoriana: ‘Sententiarum libri tres’» en Homenaje a Juan Uría Ríu (Oviedo 1997) v. I, 81-104.

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conocemos es un manuscrito de las Etimologías de San Isidoro, de origen pirenaico, de finales del s. VIII, conservado también en el Escorial98. El canon 17º del IV Concilio de Toledo (año 633) obligaba a leer el libro del Apocalipsis durante el tiempo pascual en todas las misas99, lo que hizo que el Comentario de Beato de Liébana tuviera una extraordinaria difusión y la idea del Juicio Final estuviera presente en la mentalidad de todos en general y de los copistas en particular. Esto, unido a la identificación paulatina del musulmán como el Anticristo mismo, cuya presencia es anunciadora del final de los tiempos, hizo que los habitantes de los territorios hispánicos identificaran su situación con la descrita en el libro del Apocalipsis. Once son los Beatos que se abren con la cruz de Oviedo, pero además algunos de ellos muestran otra más al comienzo del duodécimo libro100, en el que habla de la Jerusalén Celeste, reino en paz en el que gobernará Cristo. Y no sólo son estas imágenes. La victoria del Cordero en los Beatos siempre se representará con un cordero portando con una de sus patas esta cruz o lábaro.

EL ESCORIAL. Real Biblioteca, P-I-8, fol. 6r. Apocalypsum librum multorum conciliorum auctoritas te synodica sanctorum praesulum Romanorum decreta Ioannis evangelistae esse praescribunt, et inter divinos libros recipiendum constituerunt: et quia plurimi sunt qui eius auctoritatem non recipiunt atque in ecclesiam Dei praedicare contemnunt, si quis eum deinceps aut non receperit aut a Pascha usque ad Pentecosten missarum tempore in ecclesia non praedicaverit excomunicationis sententiam habebit [La autoridad de muchos concilios, y los decretos sinodales de los santos obispos romanos, declaran que el libro del Apocalipsis es del evangelista san Juan, y lo cuentan entre los libros divinos que han de ser recibidos, pero porque hay muchos que no aceptan la autoridad de este libro, y rehúsan su lectura en la Iglesia de Dios; si alguien, de ahora en adelante, no le aceptare, o no lo leyere en la misa desde Pascua a Pentecostés, será excomulgado]. J. VIVES (ed.), Concilios visigóticos e hispano-romanos (Madrid-Barcelona 1963) 198. 100 Así lo encontramos en los Beatos de Valcavado (fol. 180v.), Silos (fol. 205v.), Morgan (fol. 219r.) y Turín (168r.). 98 99

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5.2 Pax, lux, rex, lex Es frecuente en los manuscritos altomedievales que la representación de la cruz de Oviedo vaya acompañada de una inscripción que confirma este simbolismo de victoria de la cruz. Algunos llevan la frase de la cruz de la Victoria de la cámara santa de la catedral de Oviedo, que dice HOC SIGNO TVETVR PIVS, HOC SIGNO VINCITVR INIMICVS (con este signo se protege el que tiene fe, con este signo se vence al enemigo)101, otros códices llevan MUNIENS AGMINA (protección de los ejércitos)102, otros portan la frase CRUX ALMA ECCE ANNET DEFENDENSQUE AGMINA PERENNITER BEATORUM FULGET (He aquí la santa cruz eterna, que brilla defendiendo a los ejércitos de los santos por siempre)103, otros SIGNUM CRUCIS CHRISTI REGIS (El signo de la cruz de Cristo rey)104, y por último, otros muestran los cuatro monosílabos PAX, LUX, REX, LEX, epítetos referidos a Cristo, como hallamos en el Smaragdo de Córdoba105. Parece que estos cuatro monosílabos fueron utilizados por primera vez en el epitafio que Angilbert de Saint-Riquier (†814), compuesto por él mismo e inscrito en su lápida situada a la entrada de la iglesia de la abadía francesa106. Posteriormente Beato de Valcavado (VALLADOLID. Biblioteca Universitaria mss. 433) fol. 1v.; Beato Emilianense (MADRID. Real Academia de la Historia cód. 33) fol. 1v.; Beato de Gerona (GERONA. Museo de la Catedral nº de inv. 7) fol. 1v.; Antifonario de León (LEÓN. Archivo Catedral cód. 8) fol. 5v. 102 De virginitate Mariae (EL ESCORIAL. Real Biblioteca a-II-9) fol. 1v. 103 Codex Vigilanus o Albendense (EL ESCORIAL. Real Biblioteca d-I-2) fol. 18v.; Codex Emilianense (EL ESCORIAL. Real Biblioteca d-I-1) fol. 16v. 104 Liber Comitis (MADRID. Real Academia de la Historia cód. 22) fol. 3v. 105 PÉREZ DE URBEL, «El monasterio…» 88s.; WILLIAMS, «A Contribution…» 247s; R. FAVREAU, «Rex, Lex, Lux, Pax. Jeux de mots et jeux de lettres dans les inscriptions medievales»: Bibliothèque de l’École des Chartes 161 (2003) 625-635. 106 Cf. FAVREAU, «Rex..., 628: REX, requiem Angilberto da, Pater atque pius REX LEX, legum vitam eternam illi da, quia tu es LEX LUX, lucem semper concede illi, bona qui es LUX 101

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fueron utilizados entre los poetas carolingios, en poesías que formaban acrósticos107. Por las conocidas influencias carolingias en los monasterios castellanos108 hubieron de entrar estos títulos dedicados a Cristo para acompañar la cruz de Oviedo en la página de inicio de los códices. Así, en el pantocrátor del Evangeliario de Prüm, procedente de Tours, de mitad del siglo IX, lleva las palabras LUX, REX, LEX en el nimbo crucífero109. En el famoso manuscrito de Godescalco, obispo de Puy, en el que el escriba Gómez de san Martín de Albelda copió el tratado de San Ildefonso De virginitate perpetua Beatae Mariae por encargo del prelado en 950110 tras pasar por este cenobio en dirección a Compostela, hay un breve tratado sobre el pan ácimo escrito en minúscula carolina que precede al de Gómez, atribuido al obispo ‘Eldefonsus Hispaniae’ donde se muestran dibujos del grabado que había de hacer el molde a la hostia que luego sería consagrada. En uno de los dibujos aparece la cruz con el alfa y la omega pendientes de los brazos transversales. En otro hay una cruz patada con inscripción abreviada de los nombres de los cuatro evangelistas en negro -MAT, IOA, MAR, LVC- y de títulos cristológicos en rojo -VERITAS, REX, DS, IHS, XPS, LUX, PAX, GLA, VITA, VIA-111.

PAX, pacem Illia perpetuam dona, es quoniam PAX. En un poema anónimo escrito en un manuscrito de la biblioteca capitular de Verceil (ms. CCII, fol. 127) hay una composición en cuatro versos, que comienzan con una T y terminan con los cuatro monosílabos rex, lex, lux, pax. Cf. B. BISCHOFF, «Kreuz und Buch im Frümittelalter und in den resten Jahrhunderten der spanischen Reconquista» en Mittelalterliche Studien: Ausgewählte Aufsätze zur Schriftkunde und Literaturgeschichte, v. 2 (Stuttgart 1966-1967) 284-303. 108 J. KUME, «Aspectos de la influencia iconográfica carolingia en la miniatura hispánica de los siglos X y XI» en M. CABAÑAS (coor.), El arte foráneo en España: presencia e influencia (Madrid 2005) 207-214. 109 BERLIN. Staatsbibliothek, Ms. theol. lat. 733, fol. 12v. 110 PARIS. Bibliothèque nationale Ms. lat. 2855, fol. 63v. 111 R. REYNOLDS «Christ’s Money: Eucharistic Azyme Hosts in the Ninth Century According to Bishop Eldefonsus of Spain: Observations on the Origin, Meaning, and Context of a Mysterious Revelation»: Peregrinations: Journal of Medieval Art & Architecture 4 (2013) 1-69 107

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Como vemos, salen tres de los cuatro títulos de nuestro códice, falta el LEX. Varios son los manuscritos de origen hispano, a parte del Smaragdo de Córdoba que llevan el lábaro o cruz de Oviedo con esta inscripción PAX, LUX, REX, LEX:  

 

De virginitate Mariae (EL ESCORIAL. Real Biblioteca a-II-9) fol. 1v. (año 954)112. Ascarici et Tuseredi epistolae (EL ESCORIAL. Real Biblioteca &-I-3) fol. 6v. (año 1047) elaborado por el presbítero Dominico para la reina de León doña Sancha y su hijo Sancho, el futuro rey Sancho II de Castilla113. Beato de Fernando I (MADRID. Biblioteca Nacional Vit. 14-2) fol. 6v. (año 1047). Beato de Silos (LONDRES. British Library Add. Ms. 11695) fol. 5v., 277r. (año 1091).

Muy probablemente la vinculación a la cruz de Oviedo de estos cuatro títulos monosílabos referidos a Cristo pudo tener su origen en la liturgia de la Vigilia de la Solemnidad de la Natividad114, en la que entre otros textos sagrados, se leía el pasaje de Is. 9,2-7. Así lo recoge Florencio en el fol. 5v. del Homiliario de Smaragdo: “Populus, qui ambulabat in tenebris, vidit lucem magnam (LUX); habitantibus in regione umbrae mortis lux orta est eis. Multiplicasti En fol. 132v. a dos col., a dos tintas y a toda plana: "In Ihesu Christi nomine explicitus est codix iste a notario Ihoannes indigno in era DCCCC et nonagesima secunda VIII idus Martius regnante rex Ordonio in Legione comiten uero Fredenando Gundesalbiz in Castella deo gratias". Procedente de Castilla. 113 Perteneció después a la Basílica del Pilar de Zaragoza y posteriormente al CondeDuque de Olivares. Copista y fecha en fol. 242r: "Explicit liber feliciter deo gratias. dominico presbiter fecit XII kls. stbr. era TLXXXV" 114 MªA. SEPÚLVEDA, La iconografía del Beato de Fernando I. Aproximación al estudio iconográfico de los Beatos, (Madrid 1987) v. II, 222. 112

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exsultationem et magnificasti laetitiam; laetantur coram te sicut laetantes in messe, sicut exsultant, quando dividunt spolia. Iugum enim oneris eius et virgam umeri eius et sceptrum exactoris eius fregisti, sicut in die Madian. Quia omnis caliga incedentis cum tumultu et vestimentum mixtum sanguine erit in combustionem, cibus ignis. Parvulus enim natus est nobis, filius datus est nobis; et factus est principatus super umerum eius (REX); et vocabitur nomen eius admirabilis Consiliarius, Deus fortis, Pater aeternitatis, Princeps pacis (PAX). Magnum erit eius imperium, et pacis non erit finis super solium David et super regnum eius, ut confirmet illud et corroboret in iudicio et iustitia (LEX) amodo et usque in sempiternum: zelus Domini exercituum faciet hoc”. Dos capítulos más adelante, el profeta Isaías dice que el retoño que brota del tronco de Jesé se levantará como enseña para todos los pueblos y que lo seguirán con ansia. Este signo se relacionó en la Alta Edad Media con la cruz, pues este pasaje de Is. 11,10-11 era leído en la Solemnidad de la Exaltación de la Santa Cruz: “In die illa radix Iesse stat in signum populorum; ipsam gentes requirent, et erit sedes eius gloriosa. Et erit in die illa: rursus extendet Dominus manum suam ad possidendum residuum populi sui”. En este mismo día se proclamaba el evangelio en el que el Señor narra como será su segunda venida. Después de los días de tribulación y oscuridad, et tunc parebit signum Filii hominis in caelo: et tunc plangent omnes tribus terrae… (Mt 24,30). Aparecerá la señal en el cielo que indicará la venida del Hijo del Hombre. Esta señal se relacionó con la Cruz o Lábaro que da la victoria a los fieles. También el Canto de la Sibila vuelve a retomar estas ideas de PAX, LUX, REX, LEX: la cruz será el signo del juicio que precederá a Jesucristo en su segunda venida que ha de venir como Rey del Universo (REX), para traer luz (LUX) e iluminar a todos los pueblos y para juzgar a todos los hombres según la ley (LEX) que 64 • Stvdia cordvbensia

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ya nos dio en su primera venida, y concederá la paz (PAX) a los hombres que lo quieran recibir. Paulo el Diácono reprodujo en su homiliario un sermón atribuido a San Agustín titulado Sermo de symbolo contra iudaeos, paganos et arianos como homilía de la Feria III ante Natale Domini que copió Florencio en los fol. 327v.-328r. de su manuscrito custodiado en Córdoba (en el Anexo III presento texto y traducción). En los siglos XI y XII proliferarán en la zona pirenaica francesa crismones tallados en piedra con estos cuatro monosílabos en la clave del arco de entrada a la iglesia. Algo curioso de estos crismones es que de la parte inferior del marco del crismón surge una mano que agarra con fuerza el astial del crismón, a modo de lábaro115. Así tenemos los ejemplos de Saint Avit, Saint Orens y Simacourbe. Por tanto podemos deducir que estos cuatro monosílabos atribuidos a Cristo salvador los tomaron los miniaturistas de los reinos hispánicos del s. X de una tradición carolingia del s. IX y terminaron plasmados en los crismones románicos tallados de algunas iglesias francesas de los siglos XI y XII, influenciados y reelaborados por la tradición hispana de representar la cruz con un astil. 5.3 Otros elementos decorativos 5.3.1 Orlas Uno de los aspectos más destacables y que sin embargo no se ha destacado lo suficiente, es la presencia en los primeros folios de las cinco orlas de gran belleza cromática, todas distintas, que enmarcan los prólogos y la cruz de Oviedo. Florencio, como decíamos más arriba, es el primero que comienza a separar el R. FAVREAU; B. MORA; J. MICHAUD (eds.), Corpus des inscriptions de la France médiévale, v. 10. Chrismes du sud-ouest (Paris 1985). 115

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colofón del cuerpo de la obra a través de este elemento decorativo particular, pero este códice es más particular aún porque además del colofón perdido que suponemos que tuvo al final, antepuso a la obra de Smaragdo nada menos que un proemio y tres prólogos. De modo que parece que quisiera darse importancia colocando su mensaje de copista, en el que se menciona a sí mismo hasta en seis ocasiones, por delante de la obra copiada y resaltándolo con orlas. La primera de las orlas, en el fol. 2r. enmarca el proemio. Mide 340x270 mm., con un ancho en las franjas verticales de 60 mm. y de 50 mm. las horizontales. Es más ancha que las siguientes y conformada por roleos vegetales de tallos amarillos de los que brotan flores de color rojo y azul en los márgenes externo e interno, y verde y azul en el eje de la orla. Ésta es completamente diferente en composición a las de los tres prólogos siguientes. La estética de esta orla nos hace presente la tradición decorativa clásica romana, presente en mosaicos de escenas enmarcadas de distintas villas hispanorromanas (como la cercana villa romana de la Olmeda), así como decoraciones escultóricas visigodas (como los frisos del exterior de Quintanilla de las Viñas o el friso, cimacios y basas del interior de San Pedro de la Nave) o pictóricas asturianas (sobre todo la pintura mural de la iglesia de San Salvador de Valdediós, de sorprendente parecido). Encuadra la cruz de Oviedo en el fol. 2v. la segunda de las orlas. Es un marco rectangular de 20 mm. de ancho que mide 350x250 mm. El interior del mismo está decorado con subdivisiones rectangulares que han sido rellenadas de color rojo, verde, amarillo, morado y azul; para romper la monotonía cromática en cada parte, han sido pintados encima de los colores planos unos puntos y unas líneas rectas u onduladas de distinto color. Dentro de este marco hay un pequeño motivo decorativo que consiste en la representación de un cuadro con cinco puntos

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en los ángulos y el centro del mismo, como la cara del número cinco de un dado. Este elemento decorativo se repetirá con mucha frecuencia en la iluminación de orlas y capitales de manuscritos posteriores producidos en los scriptoria del entorno geográfico de Valeránica durante el s. X y XI. Así lo vemos presente en obras producidas en San Millán de la Cogolla, San Pedro de Cardeña, Santo Domingo de Silos… En los ángulos externos hay un motivo vegetal lanceolado rojo con núcleo verde y en el centro de cada uno de los lados otro motivo vegetal verde con el núcleo rojo, en total ocho. Este motivo ornamental se repite también en la Biblia del 960, obra también de nuestro copista. Las orlas de los tres prólogos son de la misma medida y están decoradas con parecidos motivos y colores que la anterior, siempre buscando la simetría entre los lados verticales y horizontales, pero en cada una de ellas Florencio añadirá una elemento decorativo nuevo con respecto a la anterior. Así en la orla del primer prólogo en fol. 3r. aparece el entrelazo simétrico inscrito en rectángulos o cuadrados de distinta medida, así como los elementos lanceolados en color amarillo con el núcleo negro. En el fol. 3v. está la orla del segundo prólogo que tiene en su interior rectángulos más grandes de entrelazo y las hojas lanceoladas todas verdes con núcleo rojo. En la última orla del fol. 4r. aparece además unos motivos florales insertos cada uno en un rectángulo. Ninguna orla es igual a otra. Florencio en su monasterio de San Pedro de Valeránica y Gómez en su respectivo de San Martín de Albelda fueron los primeros que introdujeron en territorios hispánicos los motivos de entrelazado, de origen nórdico, que podemos ver en las orlas del proemio, de la cruz de Oviedo y de los tres prólogos consecutivos116. Cf. MENTRÉ, El estilo… 47; G. MENÉNDEZ PIDAL, «Sobre miniatura española en la Alta Edad Media. Corrientes culturales que revela» en Varia Medievalia II (Madrid 116

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5.3.2 Iniciales y títulos Las iniciales y los títulos o epígrafes en un códice cumplen la misión de señalar de una forma visual el inicio de un nuevo capítulo, articulando así el cuerpo de todo el libro. Florencio utiliza en este manuscrito tres métodos para articular el texto: las iniciales capitales, para marcar el comienzo de cada una de las homilías; el texto en rojo, para resaltar los textos bíblicos que a continuación van a ser comentados; y los epígrafes, para dar preeminencia a algún autor eximio o para indicar las fiestas litúrgicas en que deben ser leídos los textos bíblicos y sus comentarios. Las iniciales de este códice son más pequeñas y sencillas que las que realizó en los Moralia in Job del 945 o la Biblia del 960, aunque los motivos ornamentales característicos de lacería y apéndices vegetales siguen apareciendo, al igual que los colores: verde, amarillo, rojo, naranja, morado y azul. La simplificación obedece a la funcionalidad buscada en este códice de gran volumen, en el que no se podía desaprovechar el espacio para grandes iniciales cuando el texto era extraordinariamente largo y en el que era a su vez necesario incluir muchas de ellas para marcar el inicio de cada una de las homilías. El códice cuenta con un número elevadísimo de ellas. Así, son más de 1500 las que su medida ocupa dos renglones (2 UR); de 2003) 117-152 [reedición del discurso leído en la Real Academia de la Historia, Madrid, 29 de junio de 1958]. Jacques Guilmain ha dedicado varios trabajos al estudio de las iniciales y el entrelazo en la miniatura altomedieval: J. GUILMAIN, «Zoomorphic decoration and the problem of the sources of mozarabic illumination»: Speculum 35 (1960) 17-38; ÍD., «Interlace Decoration and the Influence of the North on Mozarabic Illumination»: The Art Bulletin 42 (1960) 211-218; ÍD., «Observations on some early interlace initials and frame ornaments in mozarabic manuscripts of LeonCastille»: Scriptorium 15 (1961) 23-35; ÍD., «On the chronological development and the clasification of decorated initials in Latin manuscripts of tenth century Spain»: Bulletin of the John Rylands Library 63 (1981) 369-401.

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entre 3 y 10 UR hay 443; de más de 10 UR hay 13 iniciales, la más grande de ellas es una F de 24 UR, en el fol. 75v. [Ilustración 8], con la que se inician los textos de la Vigilia Pascual. Las dos únicas iniciales que tienen motivos zoomórficos son la A del fol. 18v. y la F del fol. 75v. Con decoración de entrelazo aparecen varias a lo largo del códice: fols.13v. (M), 15r. (I), 15v. (Q), 124v. (H) [Ilustración 7]… Con respecto a los epígrafes ocurre lo mismo. Al haber en esta obra de Smaragdo un número muy elevado de ellos, Florencio simplificó la decoración. Muchos de ellos los distingue del resto del texto por el cambio de color y tipo de grafía. Así en unos casos utiliza las unciales en rojo o rojo y azul, y en otros el cambio de color lo hará en letras simplemente minúsculas, o rellenando las letras con color amarillo. El epígrafe más destacable es el que aparece en el fol. 5r. [Ilustración 6], que ocupa casi el espacio de toda la tercera columna. Las letras está perfiladas en rojo y rellenadas con los colores amarillo, verde, azul, morado que alterna por este orden en cada renglón. El texto dice: INCIPIT PROLOGUS IN LIBRO AB SMARAGOD COLLECTUM PER TOTIS ANNI DOMINICORUM FESTIVITATUMQUE DIES. LECTOR FELICITER UTERE LEGENS. *

*

*

Ex fructibus eorum cognoscetis eos. Por la magnífica obra que alberga la Biblioteca Capitular de la Catedral de Córdoba hemos podido conocer mejor a Florencio, el príncipe de los calígrafos y su circunstancia. Por sus prólogos nos hemos adentrado un poco en su alma y en su pensamiento. Hemos visto su natural vanidad de artista y su espiritualidad monacal sincera. Hemos podido contemplar claras influencias carolingias no sólo en el texto copiado del carolingio Smaragdo, sino en muchos de sus aspectos

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decorativos como son los textos enmarcados con orlas, el entrelazo en las decoraciones, la inscripción REX, LEX, PAX, LUX, la disposición en forma de cruz de la caja de escritura en el folio o los tópicos de escriba de los colofones. Insisto en que esta influencia no significó una ‘carolingización’, sino más bien un elemento exógeno, fruto de la convivencia eventual del copista en monasterios carolingios o bajo su órbita, o por la circulación de códices procedentes de estos cenobios extranjeros, que fue perfectamente adaptado en el scriptorium de Valeránica. De hecho, si comparásemos cualquier códice de los que hemos considerado ‘influyente’ con el nuestro ‘influenciado’, encontraríamos muchas más diferencias que coincidencias. La excepcionalidad de este manuscrito copiado e iluminado por Florencio de Valeránica, en el que plasmó la cruz de Oviedo y los originalísimos prólogos, lleva a las cotas más altas de perfección la obra libraria de este escriba del siglo X.

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ANEXO I TEXTO LATINO ORIGINAL DEL PROEMIO Y LOS TRES PRÓLOGOS DEL SMARAGDO DE CÓRDOBA PROEMIO: In nomine Domini nostri Ihesu / Christi. Incipit liber collectarum / siue homeliarum in honorem / scilicet omnium sanctorum / et omnium apostolorum / a beato Zmaracdo editus. / Obsecro atque adclines exposco / qui hec legitis uel lecturi acces/seritis mi Florentii scribtoris / memorare dignetis / forsitan deuitis caream et ad / hominum redentorem sine / reatu perueniam. / Amen. / Eligat unusquisque quod uult / et studiosum me magis quam / maliuolum probet. / O, fratres karissimi, peregrino Florentio / memento! Amen / et alleluia. PRÓLOGO I: Alme trinitatis diuine caelitus inspiramine conpulsus ego Florentius confessionis / licet indigne gerens ordinem libri huius prescribere sollerter cepi initium iniungente / mici opus domino meo Ihu Xpo eligens presertim liuenter hoc in opere habere dominum / quem eruditio huius scriptionis mici ab infantie meae rudimento extitit pedagogum. / Extat praeterea hoc opus incoatum Baleranicae in acisterio sub atrio reliquias ferente / martirum sanctorum Petri et Pauli apostolorum. Simulque beatae Mariae uirginis et sancti Thome apostoli. / et sancti Sabastiani, atque sanctorum Vicenti et Leti testium Xpi. / Inseritur his uenerauilibus reliquias sancti Pelagi martiris Xpi. Hac enim condicione ut et / praesentes eum incunctanter possideant a successoribus siue in regimine / seu in subiectione perpitim habendi gratia derelinquat. / Igitur hic liuer uidelicet homeliarum exStvdia cordvbensia •

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planationem in se mirificam continens / ominium euangeliorum seu actium apostolorum quem fertur collectarum. / Et ut deo iubante hanc quem scribendi lauorem suscepi ad perfectu peruenire / merear Xpi clementiam humiliter obsecro. Vobis autem presentibus et futuris adclines / exposco qui in hoc libro dulciflua euangeliorum et apostolorum carmina / legeritis huius operis scriptoris uestris in orationibus sacris memorare non desistatis. / Qualiter uobis intercedentibus prestetur mici a Christo bradium regni celestes / iubilumque perpetuae felicitatis. Praeterea si dilictorum meorum honus me dimerserit / ad baratri tormenta huius tamen lauoris sollertia simulque cum pia exoratione uestra / proueant feliciter ad celestia regna. Vt illic obtinere merear una pariter / cum omnibus uobis consortium beatorum ubi Xpo regi in dextera patris / sedenti incessauiliter gloria laus honorque canitur ab innumerauilium / turmis angelorum martirumque et omnium sanctorum atque cum ipsis uibere / ualeam per infinita semper secula seculorum amen. / Quisquis hic lecturus accesseris mi Florentii scriptoris / et peccatoris memorare digneris. / Forsitan deuitis caream et ad hominum redemptorem / sine confusione perueniam / AMEN. PRÓLOGO II: In nomine ingeniti pro / lisque ac procedentis unius / semper natura deitatis. / Incipit liber collectarum / siue humeliarum / ex diuersis doctoribus / collectum euangeliorum / siue sermonum sacra / quidem euangelia / atque sermones Christi / simul consistentium / ex ipsorum etenim doctoribus magnorum id est Hieronimi. Hilarii. Ambrosii. / Prosperi. Agustini. Cipriani. Cyrilli, Gregorii. Victoris. Fulgenti. / Iohannis. Cassiodori. Eucierii. Ticonii. Ysidori. Fidoli. Friguli. Bade. Primasi. / Pelagii. Origenis. Magne studium diligentiae constructum. / Ille qui ante presidem 72 • Stvdia cordvbensia

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stetit silens mecum Florentio incipiente ad liberandum / sit regens. In secundo aduentus sui gloria uel futura examinationis / die fruar gratia et mercedis pro labore. / Tertio demum die e sepulcro Dominus resurgens omnes patres / paradiso restituens inciden/tem me in peccatis nunc resurgam et cum patriar/cis dexteram tenens / regna polorum fruar / per eum qui uiuit et cunc/ta regit per infinita / semper secula seculorum / amen. / Deo gratias semper. PRÓLOGO III: Hic nempe liber ego Florentius exaraui imperante mici domino Ihu Xpo uel universa / congeries sacra monasterii Baleranice copiosissime uobis praecor et affatim rogo / qui in hoc codice legeritis ut frequens uestra pro me Florentio misero ad dominum dirigatur / oratio ita ut in hac uita placere mereamini domino Ihu Xpo. Amen. / Et ita in hoc labili exemti euo fore queamini annuente arbe polique conditor ab in/terno externoque neuo qualiter ex hac sursum adsciti deflenda peregrinatio iucundemur / almorum adglomerati beatorum coro longo felicique euo obantes iugiter in polo innec/ti capiti nostro traente Xpo. Amen. Hoc opus hoc etenim forsan me subtraet ab igne ut merear / adipisci regna beata poli. Amen. quod ipse prestare dignetur. / Labor scribentis refectio est legentis hic deficit corpore ille proficit mente. / Quisquis ergo in hoc proficis opere operarii laborantis non dedignemini meminisse / ut Dominus inuocatus inmemor / sit iniquitatibus tuis. Amen. / et pro uocem tue orationis / mercedem recipies in tempore / iudicii quando Dominus sanctis suis / retribuere iusserit retribui/tionem. Quia qui nescit scri/bere laborem nullum***/**exstimat esse. Nam si uelis scire singulatim nun/tio tibi quam grabe est scrip/ture pondus. oculis caliginem facit. dorsum incurbat. costas et uentrem fran/git. renibus dolorem inmittit. et omne corpus fastidium nutrit. ideo tu lector / lente folias Stvdia cordvbensia • 73

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uersa. longe a litteris digitos tene quia sicut grando fecundi/tatem telluris tollit sic lector inutilis scripturam et librum euertit. / Nam quam suauis est nauigantibus portum extremum ita et scriptori / nobissimus versus. Explicit deo gratias semper. amen. / Sanctae Mariae puerperam uirgo. magnorum apostolorum Petri et Pauli. / sancti Thome apostoli et sancti Sabastiani hoc munus accipite id est hoc librum / quod in aula uestra Abogalebh presbiter offert. / Pro eum ad dominum intercedite. Amen.

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ANEXO II RELACIÓN DE CÓDICES HISPANOS CON LA REPRESENTACIÓN DEL LÁBARO O CRUZ DE OVIEDO 1. S. Isidori Hispalensis etymologiarum libri XX; praemissis epistolis ejusdem et S. Braulionis (EL ESCORIAL. Real Biblioteca p-I-8) fol. 6r. 2. S. Isidori Liber Etymologiarum (EL ESCORIAL. Real Biblioteca p-I-7) fol. 6v. 3. Biblia de León 920 (LEÓN. Archivo Catedral cód. 6) fol. 1v. 4. Moralia in Job (TOLEDO. Archivo Catedral ms. 11-4) 5. Liber Scintillarum (MADRID. Real Academia de la Historia cód. 26) fol. 147r. 6. De virginitate Mariae (EL ESCORIAL. Real Biblioteca a-II-9) fol. 1v. 7. Homiliario de Smaragdo (CÓRDOBA. Archivo Cabildo Catedral ms. 1) fol. 2v. 8. Codex Vigilanus o Albendense (EL ESCORIAL. Real Biblioteca d-I-2) fol. 18v. 9. Codex Emilianense (EL ESCORIAL. Real Biblioteca d-I-1) fol. 16v. 10. Ascarici et Tuseredi epistolae (EL ESCORIAL. Real Biblioteca &-I-3) fol. 6v. 11. Antifonario de León (LEÓN. Archivo Catedral cód. 8) fol. 5v. 12. Liber Comitis (MADRID. Real Academia de la Historia cód. 22) fol. 3v. Los siguientes son ejemplares del Comentario al Apocalipsis de Beato de Liébana: 13. Beato Emilianense (MADRID. Real Academia de la Historia cód. 33) fol. 1v.

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14. Beato de Valcavado (VALLADOLID. Biblioteca Universitaria mss. 433) fol. 1v.; 180v. 15. Beato de Gerona (GERONA. Museo de la Catedral nº de inv. 7) fol. 1v. 16. Beato de Magius o Morgan (NEW YORK. Pierpont Morgan Library ms. 644) fol. 219r. 17. Beato de Fernando I (MADRID. Biblioteca Nacional Vit. 14-2) fol. 6v. 18. Beato de Silos (LONDON. British Library Add. Ms. 11695) fol. 2v., 3v., 5v., 205v., 277r. 19. Beato de Turín (TORINO. Biblioteca Nacional Universitaria sig. I.II.1) fol.168r. 20. Beato de Cardeña (MADRID. Museo Arqueológico Nacional sign. 1962/73/2) fol. 1v117. 21. Beato de Saint Sever (PARIS. Bibliothèque nationale Ms. lat. 8878) fol. 26r. 22. Beato Manchester (MANCHESTER. John Ryland´s Library ms. lat. 8) fol. 1v. 23. Beato de las Huelgas (NEW YORK. Pierpont Morgan Library sign. M-429) fol. 1v.

Este beato se encuentra fragmentado. La mayor parte del códice está en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, pero también hay folios sueltos en el Metropolitan Museum de New York, uno de ellos es en el que está representada la cruz de Oviedo. 117

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José Julio Martín Barba

ANEXO III TEXTO LATINO ORIGINAL DEL CANTO DE LA SIBILA EN SMARAGDO DE CÓRDOBA

Quid Sibylla vaticinando etiam de Christo clamaverit in medium proferamus, ut ex uno lapide utrorumque frontes percutiantur, iudaeorum sicilicet atque paganorum, atque suo gladio, sicut Golias, Christi omnes percutiantur inimici: audite quid dixerit: Iudicii signum: tellus sudore madescet. E caelo Rex adveniet per saecla futurus, Scilicet in carne praesens, ut iudicet orbem. Unde Deum cernent incredulus atque fidelis Celsum cum sanctis, aevi iam termino in ipso. Sic animae cum carne aderunt, quas iudicat ipse, Cum iacet incultus densis in vepribus orbis. Reicient simulacra viri, cunctam quoque gazam, Exurent terras ignis, pontumque polumque Inquirens, taetri portas effringet Averni. Sanctorum sed enim cunctae lux libera carni Tradetur, sontes aeterna flamma cremabit. Occultos actus retegens tunc quisque loquetur Secreta, atque Deus reserabit pectora luci. Tunc erit et luctus, stridebunt dentibus omnes. Eripitur solis iubar, et chorus interit astris. Volvetur caelum, lunaris splendor obibit. Deiciet colles, valles extollet ab imo. Non erit in rebus hominum sublime vel altum. Iam aequantur campis montes, et caerula ponti Omnia cessabunt, tellus confracta peribit. Sic pariter fontes torrentur, fluminaque igni. Sed tuba tum sonitum tristem demittet ab alto Stvdia cordvbensia • 77

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Orbe, gemens facinus miserum variosque labores, Tartareumque chaos monstrabit terra dehiscens. Et coram hic Domino reges sistentur ad unum. Recidet e caelis ignisque et sulfuris amnis. Haec de Christi nativitate, passione et resurrectione, atque secundo eius adventu ita dicta sunt, ut si quis in graeco capita horum versuum discernere voluerit, inveniat Ihsouj Creistoj Qeou Uioj Swthr. Quod it in latinum translatis eisdem versibus apparet, praeter quod graecarum litterarum propietas non adeo potuit observari. Credo iam vos, o inimici iudaei, tantis testibus ita obrutos confutatosque esse, ipsa veritate ut nihil ultra repugnare, nihil quaerere debeatis.118 A continuación ofrezco la traducción: Proclamemos lo que la Sibila vaticinó de Cristo, para que tanto las frentes de los judíos como las de los paganos sean golpeadas con una piedra y para que todos los enemigos de Cristo, lo mismo que Goliat, sean abatidos por su espada. Oíd lo que dijo: La señal del Juicio: la Tierra se empapará de sudor. / El Rey eterno descenderá del cielo, / encarnado, para juzgar el orbe, / de donde tanto los fieles como los infieles reconocerán a Dios, / en lo alto con los santos, en el mismo fin de los tiempos, / ante cuya presencia acudirán las almas reencarnadas para que las juzgue. / El orbe yacerá abandonado, con espesos matorrales; / los hombres arrojarán lejos de sí las imágenes y también todas las riquezas; / el fuego abrasará la tierra y, por el mar y por el cielo / discurriendo, forzará las puertas del abominable infierno. / Entonces será

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PL XLI, 579.

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dada la luz a todos los cuerpos de los santos, puestos en libertad, / y la llama eterna abrasará a los culpables. / Todo el mundo, tras examinar su conciencia, confesará / sus culpas y Dios abrirá los corazones a la luz. Y Entonces habrá aflicción y a todos les chasquearán los dientes. / El resplandor del sol desaparecerá y cesará la armonía de las esferas; / el cielo se agitará y la luna se pondrá; / los collados se derrumbarán y los valles se alzarán. / No habrá en las cosas humanas nada sublime o elevado. / Los montes se nivelarán con los campos y la inmensidad del mar / todo lo anegará; la tierra resquebrajada, perecerá; / el fuego secará fuentes y ríos. / Entonces la trompeta emitirá un sonido triste desde lo alto / del orbe, lamentando el mísero crimen y sus varias fatigas. / La tierra, entreabriéndose, pondrá al descubierto el caos de los infiernos. / Hasta el último de los reyes comparecerá entonces ante el Señor. / Del cielo caerá un torrente de fuego y azufre. Quedan dichas estas cosas sobre la Navidad, Pasión y Resurrección de Cristo, y asimismo de su segunda venida. Si alguien quisiera saber en griego las iniciales de aquellos versos, encontrará que son “Iesus Christus Dei Filius Salvador”, traducidos al latín, en cuyo caso la propiedad de las letras griegas no puede mantenerse al cien por cien. Creo que vosotros, enemigos judíos, habéis sido abrumados y refutados con tantos testimonios que no debéis seguir rechazando ni buscando la verdad misma”119 .

Texto latino y traducción tomados de ZAPKE, Hispania… 160 y 170 n.8 respectivamente. 119

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ILUSTRACIONES

Ilustración 1: Proemio (fol. 2r.) 80 • Stvdia cordvbensia

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Ilustración 2: Cruz de Oviedo (fol. 2v.)

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Ilustración 3: Prólogo primero (fol. 3r.)

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Ilustración 4: Prólogo segundo (fol. 3v.)

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Ilustración 5: Prólogo tercero (fol. 4r.)

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Ilustración 6: Incipit (fol. 5r.)

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Ilustración 7: Inicial con entrelazo (fol. 124v.)

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Ilustración 8: Inicial de Vigilia de Pascua (fol. 75v.)

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