Las Personalidades Psicopaticas Kurt Schneider

May 14, 2018 | Author: Luciana Gimenez | Category: Psyche (Psychology), Psychopathy, Concept, Pathology, Essence


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LAS PERSONALIDADES PSICOPÀTICASKURT SCHNEIDER I. PARTE GENERAL 1. CONCEPTO DE PERSONALIDAD PSICOPATICA LA PERSONALIDAD. Cuando se pregunta qué debe entenderse por una personalidad psicopática, se espera, en primer lugar, una definición de la personalidad. Sin embargo, sólo puede responderse indi- cando cuáles aspectos de la individualidad psíquica quieren incluirse en la personalidad y cuáles no. Las opiniones sobre lo que debe incluirse en la personalidad son muy divergentes. Sería injusto decir que una opinión es falsa y otra verdadera; se trata, en el fondo, de una cuestión de nomenclatura. Nosotros comprendemos por personalidad de un hombre el conjunto de sus sentimientos y valoracio- nes, de sus tendencias y voliciones. Ahora bien: los sentimientos, las valoraciones y las tendencias ne- cesitan una limitación, puesto que sólo incluimos en la personalidad los sentimientos, las valoraciones y las tendencias de naturaleza psíquica, pero no los sentimientos o las tendencias corporales, ni las valora- ciones que se basen en ellos. Excluimos, además, del concepto de personalidad todas las facultades del entendimiento, como la facilidad de comprensión, la capacidad de combinación, la de juicio y pensamie n- to lógicos, la crítica y la independencia del juicio, la memoria y todos los talentos; en una palabra: la inte- ligencia. Se obtienen, pues, tres partes del ser psíquico individual, a saber: la inteligencia, la personalidad y el conjunto de tos sentimientos e instintos corporales o vitales. Entre estas tres partes de la individualidad psíquica existen las relaciones recíprocas más íntimas. Así, dice JASPERS, con razón: una cierta inteli- gencia es condición para el desarrollo de una personalidad, y, por otra parte, la inteligencia es un instr u- mento que se atrofiaría sin la energía que le presta la personalidad. Mucho más estrechas todavía son las relaciones entre el conjunto de los sentimientos e instintos corporales o vitales y lo que llamamos aquí personalidad. A pesar de estas conexiones indestructibles, pueden estudiar se aisladamente la inteligen- cia, la personalidad y el conjunto de los sentimientos e instintos vitales. LA PERSONALIDAD ANORMAL. Si continuamos preguntando, ahora, qué es una personalidad ps i- copática, tendremos que dar un rodeo a través del concepto superior de personalidad anormal. Hay dos clases de conceptos de normalidad, según se adopte la norma del término medio o la norma del valor. Normal, en el sentido de la norma del término medio, es, precisamente, el término medio. No r- mal, en el sentido de la norma del valor, es lo que corresponde al ideal subjetivo personal; el hombre normal es, para uno, Goethe; para otro, Bismarck; para un tercero, San Francisco. En el sentido de la norma del término medio, puramente cuantitativa, es anormal lo que se aparte d e dicho término medio, de lo ordinario y frecuente. En la identificación de lo excepcional, extraordinario e infrecuente no interviene ninguna apreciación del valor. En el sentido de la norma del valor, es anormal lo que se oponga a la im a- gen ideal. Esta está determinada por la jerarquía ideológica personal de los valores. Con la norma del valor, cuyo contenido eventual se sustrae a la discusión científica, no puede trabajar, naturalmente, la Psiquiatría. Nosotros nos atenemos, por eso, a la norma del término medio. Por lo demás, ambos con ceptos de normalidad se entrelazan; pero sus relaciones no pueden describirse aquí con detalle. Apenas es posible, por ejemplo, trazar delimitaciones, en el sentido de la norma del término medio, sin que inter- vengan en absoluto puntos de vista valorativos o relacionados con valores, como ha demostrado MEZGER, considerando, precisamente, nuestra descripción. Sin embargo, la oposición de ambos conce p- tos distintos de normalidad sigue siendo útil y correcta. El hecho de que las determinaciones cuantitativas no puedan aplicarse rigurosamente al campo de lo psíquico, no impide el empleo del concepto de norm a- lidad media. Nosotros lo utilizamos como una idea directriz y no intentamos calcular exactamente el térmi- no medio. Tampoco impide su empleo la objeción de W. STERN, de que, según el concepto cuantitativo de normalidad, tendrían que ser normales, en las épocas de «sugestiones en masa», los fenómenos pr o- vocados de esta manera. El término medio, imaginado como idea directriz, no es tá adaptado al término medio de las reacciones momentáneas, aunque, naturalmente, tenga en cuenta, como medida, al hombre de nuestra época y de nuestra cultura. Desde ahora, y en atención al concepto de normalidad media, definimos las personalidades anormales del modo siguiente: Las personalidades anormales son variaciones, desviaciones, de un campo medio, imaginado por nosotros, pero no exactamente determinable, de las personalidades. Desviaciones hacia el más o hacia el menos, hacia arriba o hacia abajo. Es indiferente, pues, que estas desviaciones de la normalidad media correspondan a valores positivos o negativos en el aspecto ético o social. Partiendo de esta normalidad media, es exactamente tan anormal el santo o el gran poeta como el criminal desalmado; los tres caen fuera del término medio de las personalidades. Es evide nte que todas las personalidades, de alguna manera singulares o extrañas, especialmente destacadas por algún rasgo de su modo de ser, tienen que incluirse en este concepto. LA PERSONALIDAD PSICOPÁTICA. Nuestra tarea seria inmensa si quisiéramos describir todas las personalidades anormales. Pero nosotros separamos, como personalidades psicopáticas, dos grupos, y decimos: Personalidades psicopáticas son aquellas personalidades que sufren por su anormalidad o hacen sufrir, bajo ella, a la sociedad. Esta delimitación es arbitraria y se basa sólo en razones prácticas. La elegimos porque, dentro de tal definición, pueden comprenderse todas las personalidades anormales de las que ha de ocuparse profesionalmente el psiquiatra. Tiene, por tanto, ventajas prácticas, frente al concepto de psicópata más estricto y más exacto—tanto objetiva como etimológicamente—utilizado ante- s, en otro aspecto, por nosotros mismos, que sólo abarcaba las personalidad es que sufren por su psique anormal y no introducía ningún punto de vista valorativo, como sucede con la inclusión de los pertu rbado- res. Por lo demás, ya Koch había separado estas dos formas. Dicho autor dividió incidentalmente sus tarados, según fuesen «una carga y una molestia sólo para sí mismos o también para los demás». Y ad- vierte que existen también ciertos psicópatas que cambian de semblante. En efecto, muchos psicóp atas que sufren suelen perturbar en ocasiones, y muchos perturbadores sufren ellos también. No hay que olvi- dar, por otra parte, que, en nuestra fórmula, no se trata de un sufrir a secas, y tampoco del sufrir a conse- cuencia de la anormalidad, en el sentido en que sufren los asociales por el choque con la sociedad, sino del sufrir por la propia anomalía de la personalidad. Los límites entre los que sufren y los que perturban son, por tanto, imprecisos, y lo mismo los límites de estos dos grupos juntos, frente a otras personalidades anormales. Las distintas personalidades anormales se comportan de un modo diferente en distintas épocas, de tal manera que tendrían que ser calificadas, unas veces, de personalidades psicopáticas, y, otras, únicamente de anormales. Ad emás, el sufrimiento de la sociedad es un criterio cuyos límites no pueden trazarse más que de un modo aproximado. Hay que llamar la atención también sobre su gran subjetividad. El hombre anormal que dirige un grupo revolucio- nario es, para unos, un perturbador, y, para otros, un libertador de la sociedad; por tanto, según nuestra fórmula, para unos, un psicópata, y para otros, no. Así, pues, nuestro concepto de personalidad psicop á- tica, a causa del segundo grupo—elaborado según puntos de vista valorativos—, ha de manejarse con precaución. Tiene su origen en la necesidad práctica de la selección y debe mantenerse siempre, para las investigaciones científicas, dentro del concepto superior de personalidad anormal. Cuando hablemos, en este trabajo, de personalidades psicopáticas, habrá que tener presente que nue s- tro concepto de psicopatía está subordinado al concepto superior, libre de apreciaciones de valor, de pe r- sonalidad anormal. Nos referimos, pues, nada más que a una selección de personalidades anormales. Si un especialista en el estudio de los hongos escribe, por razones prácticas, un tr atado sobre los hongos venenosos, no transforma por eso su concepto botánico de los hongos en un concepto valorativo. Cient í- ficamente, los hongos venenosos son tan hongos como los no venenosos. Lo mismo sucede con nuestro concepto de los psicópatas. La selección se realiza, en la. segunda parte, según puntos de vista valorati- vos, pero éstos no afectan a la cosa misma, puesto que todas las personalidades psicopáticas son tam- bién personalidades anormales. Por tanto, cuando hablemos, sobre todo en las investigaciones de la par- te general, de personalidades psicopáticas, de psicópatas o de psicopatías, lo hacemos en el sentido, ajeno a todo valor, del concepto superior de personalidad anormal. Sería imposible recordar esto en cada caso particular. Nuestra definición de personalidad psicopática ha conducido, a veces, a que se pase por alto, en su s e- gunda parte, que la sociedad sufre bajo los efectos de una personalidad anormal. Si se califican como psicópatas, simplemente, los asociales, los perturbadores, los crim inales, es decir, todos aquellos que originen sufrimientos a la sociedad, se caerá en un concepto sociológico, incluso político, de los psicóp a- tas, que ya no tiene nada que ver, en ningún caso, con el nuestro. Los psicópatas son personalidades anormales que, a consecuencia de la anomalía de su personalidad, tienen que llegar más o menos, en toda situación vital, bajo toda clase de circunstancias, a conflictos internos o externos. El psicópata es un individuo que, por sí solo, aunque no se tengan en cuenta las circunstancias sociales, es una personali- dad extraña, apartada del término medio. Sólo en tanto que los perturbadores sean, según su propio ser, personalidades anormales, serán también psicópatas. Lo perturbador, lo socialmente negativo, es, frente a ta personalidad anormal, algo secundario. También G R U H L E defiende este concepto, en contra de M A U Z . Este último no modifica, naturalmente, nada positivo, cuando traduce lo socialmente perturbador como «biológicamente» indeseable. Al ocuparnos de un concepto de enfermedad que tiene en cuenta el valor social, tropezaremos de nuevo con el mismo problema, del que también se ocupó M Ü L L E R - SUUR. Las otras definiciones de personalidad psicopática corrientes en la literatura psiquiátrica contienen, casi siempre, algo muy facultativo. La fórmula de K R A E P E L I N es predominantemente genética. Los psicó- patas son, en parte, «grados previos no desarrollados de verdaderas psicosis»; en parte, «personalidades malogradas, cuya formación ha sido alterada por influencias hereditarias desfavorables, por lesiones germinales o por otras inhibiciones precoces. Los calificamos como psicópatas cuando sus defectos se limitan esencialmente a la vida afectiva y a la voluntad». B I R N B A U M define los caracteres psicopáticos como «naturalezas anormalmente predispuestas por la tara hereditaria, que muestran ligeras desviaci o- nes, especialmente en el campo de la personalidad; es decir, sobre todo (aunque no exclusivamente), en la esfera de los sentimientos, de la voluntad y de los instintos». Ambas definiciones comprenden, poco más o menos, los mismos estados que también nosotros llam a- mos personalidades psicopáticas. Lo mismo sucede en G R U H L E , aunque para él las psicopatías abar- can también los estados congénitos de oligofrenia. Como incluye también la inteligencia en la personali- dad y equipara por completo la psicopatía a la personalidad anormal, tal concepto es perfectamente co n- secuente. Psicopatía es para él «toda desviación congénita importante del tipo frecuente». Las desviaci o- nes de la normalidad que resulten favorables son «exactamente tan psicopáticas» como las desviaciones en el sentido de la inferioridad. El individuo genial es un psicópata a causa de su genialidad. Al médico, sin embargo, no llegan más que las «personalidades con conflictos»; es decir, aquellos psicópatas que sufren o que resultan lesivos para la sociedad. Si aplicamos este punto de vista a nuestro concepto más reducido de personalidad y de psicopatía, nos aproximaremos mucho a nuestra definición de personal i- dad psicopática. Por lo que se refiere a la inclusión de los estados 'oligofrénicos en las psicop atías —que, por lo demás, G R U H L E ha abandonado recientemente, aunque no como principio, sino como adapta- ción al convenio tácito general—,'ya K o c H había comprendido también los defectos intelectuales entre las formas más graves de la «inferioridad psicopática». Para K O C H , que fue el iniciador de las investigaciones en todo este campo, el concepto de inferior i- dades psicopáticas va todavía más lejos. Estas tienen una forma «permanente» y una forma «fugaz»; la primera de las cuales se divide en congénita y adquirida, sin olvidar tampoco la inferioridad psicopática «mixta». En sentido estricto, sólo coincide, pues, con nuestro campo la «inferioridad psicopática perm a- nente y congénita», a la cual, por cierto, también K O C H concede la máxima importancia. Exactamente lo mismo sucede con Z I E H E N , cuyo concepto de constitución psicopática no coincide tan poco con el nuestro, sino que comprende toda alteración total de la personalidad que no s ea una psicosis. De estas últimas las separa de un modo puramente gradual, ya que, para él, las constituciones psicopáticas son «estados de enfermedad psíquica funcional que ofrecen síntomas muy leves y dispe r- sos, tanto en la esfera afectiva como en la intelectual, sin llegar a síntomas psicopáticos graves y persis- tentes, como alucinaciones, representaciones delirantes, etc.». También Z I E H E N admite constituciones psicopáticas adquiridas —por ejemplo, tóxicas—e incluso agudas; admite, verbigracia, una constitución psicopática coreática. Lo que nosotros comprendemos por personalidad psicopática es, para ZIEHEN, aproximadamente, la «constitución psicopática degenerativa y hereditaria». Hoy día, apenas cuenta ya con defensores el concepto de ZIEHEN de constitución psicopática. Por constitución se comprende siempre, en la actualidad, algo permanente, dado incluso en la disposición; cuando, todavía ahora, se habla de constitución psicopática—lo cual sucede a menudo—, se hace referencia con ello a la personali- dad psicopática congénita, es decir, a lo mismo que nosotros. A lo sumo, se alude también a las bases constitucionales somáticas. Por lo demás, el sentido estricto actual de la palabra «psicopático» no es el que se desprende natura l- mente de ella. Antes, se utilizó consecuentemente, de un modo general, para todas las manifestaciones de las que se ocupa la Psicopatología. Se hablaba, por ejemplo, de los «estados psicopáticos de la hidr o- fobia». ZIEFIEN aduce estas razones, con justicia, en contra del uso limitado de la palabra psicopatía. En honor a la brevedad, hablamos también, a veces, no de personalidades psicopáticas—que sería lo correcto—, sino de psicopatías o de psicópatas. LA PERSONALIDAD PSICOPÁTICA Y EL CONCEPTO DE ENFER MEDAD. El concepto de en- fermedad se ha utilizado de muy distintos modos en Psicopatología. En primer lugar, se ha equiparado, a veces, simplemente, al concepto de anormalidad como desviación del término medio; se han llamado patológicos, especialmente, los grados altos de desviación de la normalidad. WILMANNS, por ejemplo, dice: «Sólo calificamos la anomalía como patológica cuando alcanza un cierto grado.» En segundo lugar, se utiliza el concepto de enferme dad en Psicopatología como un concepto de valor. Esto hace JASPERS: «Desde cualquier punto de vista, pero no siempre desde el mismo, patológico signi- fica nocivo, indeseable, inferior.» En realidad, un concepto de valor se halla implícito ya en el concepto gradual de enfermedad, arriba mencionado. Difícilmente llamará nadie patológicas a la s desviaciones del término medio que puedan valorarse como positivas. Nadie, por ejemplo, calificaría como patológicas una discreción o una energía superiores al término medio, lo mismo que, desde este punto de vista, pueden llamarse patológicas una capacidad de juicio o una energía inferiores a dicho término medio. También KRAEPELIN propugna esta combinación de los conceptos gradual y valorativo de la enfermedad. Para él, lo patológico es un grado, dentro del punto de vista teleológico de la. «consecución de los fines gene- rales de la vida». Dice, a este respecto: «Pero sólo podemos atribuir significación patológica a las desvi a- ciones personales de la dirección evolutiva trazada, cuando adquieran una gran importancia para la vida corporal o psíquica.» Cuando, también en Psicopatología, se quiere mantener firme un concepto valorativo de enfermedad, se plantea la cuestión de en qué sentido se orienta, frente a lo psíquico, dicha valoración. Frente a lo corporal es bastante sencillo; en tal caso, enfermedad es una disminución del estado de bienestar o, tam- bién, una amenaza vital, originada por trastornos funcionales. Pero, en lo psíquico, fracasan estos crit e- rios. Muchos anormales psíquicos no se sienten mal; se sienten, incluso, extraordinariamente bien. Además, en los procesos corporales que sirven de base a la mayoría de las enfermedades mentales, no existe, sistemáticamente, ninguna amenaza vital. Por tanto, la valoración de enfermedad no puede orien- tarse aquí de ninguna manera, en lo corporal. Se podría orientar, acaso, en lo psicológico, y calificar como enfermedad todo descenso de las funcio- nes psíquicas. Esta fórmula negativa podría mantenerse, con una cierta objetividad, en los trastornos funcionales muy groseros que afectasen al juicio, «a la actividad de la razón», y también en muchos otros; pero, en la ma- yoría de los casos, el trastorno funcional psíquico no posee ningún carácter de inferioridad. Aparecen simplemente funciones psíquicas distintas, nuevas; si, a pesar de ello, se quieren valorar negativam ente, habrá que dirigir la atención a valores extrapsicológicos, a valores sociales, a la comunidad, a la socie- dad. Por tanto, la valoración de enfermedad tampoco puede orientarse en lo psic ológico. Si apenas puede justificarse la transferencia del concepto valorativo de enfermedad desde lo corporal a lo psíquico, un concepto valorativo social de la enfermedad es algo que está completamente en el aire. Cuando se califica como patológico al perturbador social o al inepto, se emite un juicio de valor, a parti r de cualquier punto de vista preconcebido, ideológico o sociológico; es decir, se utiliza el concepto de e n- fermo de un modo puramente figurado y sin significación objetiva. Se llama entonces patológico a lo que se halla en pugna con la propia opinión o convencimiento o con la ideología reinante. Así, es patológico, para los creyentes devotos, que disminuya la devoción, y para los incrédulos, que aumente. Es una inge- nuidad equiparar simplemente las alteraciones funcionales de la esfera corporal y sus consecuencias sobre la esfera psíquica a la no satisfacción de las exigencias sociales, y comprender ambas bajo la expresión de enfermedad. En ocasiones, además, incluso un verdadero enfermo mental puede poseer un valor social superior, en comparación con los sanos mentales o consigo mismo en su período prepsicóti- co. Hasta ahora, pues, tenemos el concepto gradual de enfermedad—en el fondo, también valorativo—y el concepto de enfermedad expresamente valorativo, basado en una valoración corporal, psicológica o s o- ciológica. Ahora bien, hay todavía una tercera posibilidad, a saber: la de orientar el concepto de enfermedad en conceptos del ser morfológicos o fisiológicos, en la comprobación de procesos orgánicos de tal o cual índole, de sus consecuencias funcionales y de sus residuos locales. Tampoco el concepto médico de enfermedad es comprendido siempre, exclusivamente, como un concepto de valor, sino que trabaja, además, con tales puntos de vista. Pero, para el concepto corporal de enfermedad, con sus valoraciones terminantes, no es tan esencial, de ninguna manera, esta necesidad de apoyo. En lo psíquico, sin emba r- go, carecería de una base sólida todo concepto valorativo de enfermedad, incluso el concepto gradual con su valoración encubierta. Por eso, consideramos el concepto de enfermedad orientado en concep- tos corporales del ser como el único 'sostenible en Psicopatología. Tal concepto sigue siendo estricta- mente somático y no se desvía hacia lo psicológico ni hacia lo sociológico; es decir, hacia sectores en los que no hay enfermedades más que, a lo sumo, en sentido figurado. Calificar el padecimiento como pa- tológico dejaría de ser una simple imagen si fuese causado directamente por una enfermedad corporal. Sólo hay enfermedades en lo corporal; a nuestro juicio, los fenómenos psíquicos son patológicos úni- camente cuando su existencia está condicionada por alteraciones patológicas del cuerpo, en las que nosotros incluimos las malformaciones. Así, pues, son patológicas las psicosis en estricto sentido orgáni- cas o tóxicas y, seguramente, también las esquizofrénicas o ciclotímicas, aunque, hasta ahora, no sepa- mos nada concreto sobre las enfermedades que les sirven de base. La patología no puede responder siempre de cuándo las alteraciones del cuerpo son patológicas en el sentido de un concepto del ser no valorativo. Pero esto no nos impide mantener a la vista, como idea, el concepto no valorativo de enferm e- dad. Cuando hablamos aquí, en un lenguaje—por decirlo así—natural, de un «dualismo empírico» causal, no anticipamos con ello explicaciones sobre el problema cuerpoalma, desde el punto de vista de la m e- tafísica o de la teoría del conocimiento. ¿Puede hablarse también, en los psicópatas, de acuerdo con el concepto de enfermedad que hemos bosquejado, de personalidades patológicas? Se puede ver la esencia de la personalidad anormal, y, por tanto, también de la psicopática, en una determinada condición corporal. Pero tampoco entonces se tr a- taría de fenómenos patológicos en el sentido de procesos orgánicos, sino sólo de variaciones y anomalías morfológicas y funcionales. Por eso, resulta improcedente también llamar patológicas a las anomalías psíquicas que les correspondan. No existe, pues, ningún motivo justificado para calificar como patológi- cas las personalidades anormales (psicopáticas). Por último, no les llamamos enfermos nerviosos. Ni siquiera se sabe si, en la esencia somática de es- tos estados, desempeña el sistema nervioso un papel más específico que otros órganos; y, aun cuando fuese así, tampoco se trataría de enfermedades nerviosas, sino, a lo sumo, de constituciones y funciones anormales del sistema nervioso. En el fondo, sería indiferente que se hablase o no de personalid ades patológicas, si esta designación, utilizada casi siempre irreflexivamente, no hubiera conducido a graves consecuencias prácticas, sobre todo en el campo forense. Una de las primeras voces que se levantó en contra fue la de PELMAN, en el año 1892: «Se hace de cada anomalía una enfermedad y de cada individuo extravagante una categoría patológica, como si los manicomios fuesen museos de rarezas y no hospitales. Hemos de tropezar aquí, constantemente, con conceptos tan imprecisos como el de locura moral o el de delusión (1) de los litiga n- tes—una expresión muy en boga—, como si solamente litigasen los locos y ningún sano mental pudiera ser un perfecto bribón.» El término degeneración, aplicado a las personalidades psicopáticas, no es menos inadecuado que el calificativo de enfermedad o de patológico. Actualmente, el concepto de degeneración ha perdido mucha importancia, por lo cual nos limitamos a mencionarlo brevemente y a modo de apéndice. Dicho concepto sólo tiene sentido, como dice BUMKE, cuando se trate de un «empeoramiento de la casta que aumente de generación en generación». La mera existencia de «desviaciones del tipo, transmisibles por la heren- cia» (MÖBIUS), no es suficiente, según BUMKE. Tampoco ZIEHEN quiere emplear el término degene- ración «únicamente como sinónimo de grave tara hereditaria y de sus fenómenos consecutivos», e igua l- mente BLEULER previene ante su utilización puramente descriptiva. 2. EL PROBLEMA DE LAS BASES CORPORALES DE LAS PERSONALIDADES PSICOPATICAS Como las personalidades anormales (psicopáticas) son sólo variaciones de personalidades, la cuestión de sus bases corporales coincide con la cuestión de las bases corporales de la personalidad en general; es decir, en resumidas cuentas, con el problema cuerpo alma. Pero éste no es un problema empíricamen- te soluble. Sólo nos puede interesar aquí, en relación con los psicópatas, las «c oordinaciones» que se han encontrado o se han supuesto en el lado corporal, pero no podemos ocuparnos de la interpretación filosófica, del problema de la naturaleza de las relaciones. Trataremos de los puntos de vista localizatorio cerebral, científico constitucional, fisiológico y gene- alógico, en el estudio de los psicópatas. El último se halla, metódicamente, en un plano distinto de los otros tres, porque estos tres también pueden investigarse genealógicamente. E L PUNTO DE VISTA LOCALIZATORIO CEREBRAL EN EL ESTUDIO DE LOS PSICÓPATAS. Una primera posibilidad de aproximarse a las bases corporales de la personalidad normal y anormal (ps i- copática) es anatómica; a saber: el intento de localizar sus propiedades. Prescindimos de las investiga- ciones experimentales fisiológicas localizatorias sobre la organización central del sistema vegetativo y de sus relaciones con los afectos, que debemos sobre todo a W. R. HESS, y dirigimos la atención totalmente a lo caracterológico y lo clínico. Mientras que, durante mucho tiempo, se ha pensado sólo en la corteza cerebral, recientemente, bajo la dirección de REICHARDT, se busca el «asiento» del núcleo de la perso- nalidad en el tronco cerebral. Un apoyo para ello suministra la encefalitis epidémica, que conduce fre- cuentemente a alteraciones de la personalidad, del temperamento y de los impulsos. BONHOEFFER y KIRSCHBAUM, las han descrito, por primera vez, en los niños. Mientras que, sobre todo BONHOEFFER, se manifiesta muy reservado frente a una aplicación de estas experiencias a la caracte- rología normal y a las psicopatías, y sólo reconoce, de momento, «ciertos puntos de orientación», se tien- de a ver, en ocasiones, la esencia de la psicopatía o de ciertas formas de psicopatía en una «insuf iciencia subcortical». THIELE, continuando la labor de BONHOEFFER, ha diferenciado muy cuidadosamente los estados psíquicos residuales, consecutivos a la encefalitis epidémica, en niños y jóvenes. Lo más sorpre ndente es la «tendencia a la descarga sin finalidad y sin dirección, amorfa, completame nte primaria, que se descri- be, según su representación psíquica, como una inquietud y una tensión muy desagr adables y que, sólo en su repercusión, en su actuación sobre el objeto, o por su interferencia con actos intencionales y dirig i- dos, se transforma en una acción de un contenido determinado». Se trata de una impetuosidad (Drang) y de acciones impetuosas. La voluntad se fija en un objeto; el instinto busca su objeto; la impetuosidad e n- cuentra su objeto. (Nosotros diríamos que la voluntad elige su objeto.) THIELE previene ante la confusión de estos estados con las psicopatías, particularmente con la «oligofrenia moral»; pero, no obstante, exi s- ten también, entre los psicópatas, tales tipos «ágiles», con viva inquietud motora y, casi siempre, sin e s- tado de ánimo maníaco. Además, THIELE acentúa también la importancia de las propiedades caracte- rológicas premórbidas. En un caso de RUNGE, era especialmente clara la grave psicopatía anterior. También HOMBURGER exige, con la mayor energía, que se diferencien las verdaderas psicopatías de tales estados consecutivos a la encefalitis. En éstos se trata de una desinhibición de los mec anismos motores subcorticales, debida a la lesión de los ganglios subcorticales. Se produce así una regresión a un grado primitivo de la expresión, una independencia del mecanismo motor de la expresión, que ya no es una expresión de vivencias. Los modos de conducirse encefaliticos ya no son manifestaciones unívocas de la vida psíquica. Son un retroceso a la motilidad impulsiva y primitiva de la primera infancia. Los robos, las riñas, las destrucciones, corresponden al fondo impulsivo motor. Algunos detalles sobre las seudopsico- patias postencefalíticas se mencionarán todavía al hablar de los distintos tipos. La cuestión misma es ajena a nuestra tarea, por lo que no podemos seguir su evolución ulterior. Las concepciones puramente fantásticas de KLEIST son las que van más lejos, llegando incluso a una clasificación de los psicópatas sobre base localizatoria. Cree que la patología focal del cerebro reducirá un diferencia los anormales somatopsíquicos (histéricos. No nos referimos aquí a las investigaciones fisiológicas cerebrales sobre los afectos (W. especialmente en el cerebro orbital. se ha seguido exclusivamente por JAHN y por GREYING. Recientemente. no sólo el conjunto de las disposiciones. incluso. que. la in- fluencia del ambiente. en las personalidades anormales (psicopáti- cas). «psicopatías permanentes» y «desarrollos psicopáticos». K A H N . Aquí la constitución ofrece signos externos someto-estructurales. en contra de KOCH y de ZIEHEN. Este concepto de constitución abarca. las enfermedades correspondientes. Es cierto que JAHN y GREVING. HESS) ni tampoco a las investigacio- nes electroencefalográficas en psicópatas (HÓNCKE y otros). al niño. R. desempeñe ningún papel esencial lo exógeno. y el resultado obtenido está muy lejos de podernos suministrar una base fundamental para el estudio fi- siológico de las personalidades psicopáticas. no nos parece probable. y. no podr- íamos diferenciar de las auténticas tales supuestas psicopatías exógenas o. De acuerdo con esto. expansivos. la importancia que tiene. según nuestro criterio. del destino y de las vivencias. Por lo demás. los psicópatas con defectos autopsíquicos (despiadados. sin demasiadas contradicciones. ninguna de ambas hipótesis es demostrable. ninguna consecuencia para el asen- tamiento localizatorio de las psicopatías. muy a menudo. la timopsique (afectividad) y la autopsique (carácter). inconstantes. pues. El material investigado es muy pequeño. EL PUNTO DE VISTA FISIOLÓGICO EN EL ESTUDIO DE LOS PSICÓPATAS. de ninguna manera. con preferencia. como algo esencialmente disposicional. Esta vía de investigación es todavía muy joven. fanáticos. del crecimiento y del progreso de las bases predominantemente disposicionales y. Con JASPERS. Como esta doctrina constitucional de KRETSCHMER conduce inmediatamente a una clasifica- ción de las personalidades psicopáticas. coléricos. finalmente. desalmados) y. sino al intento de elaborar las personalida- des psicopáticas a partir de complejos sintomáticos pato fisiológicos. a los que corresponden determinadas propieda- des de la personalidad. lo provocado por las influencias del mundo externo) y la acción recíproca entre ambos. Apoyándose en W E R NICKE. lo disposicional a la disposición hereditaria. en contra de la opinión de RAECKE. se incluye también la personalidad en un concepto de la constitución equiva- lente a la disposición hereditaria. litigantes. Al concepto de personalidad y a la esencia de la personalidad anormal (psicopática) pertenece. sino que hay también oscilaciones. sobre aquellas direcciones y propiedades. nos ocuparemos de ella en el próximo capítulo. EL PUNTO DE VISTA CIENTÍFICO CONSTITUCIONAL EN EL ESTUDIO DE LAS PSICOPATÍAS. ha llamado la atención sobre los distintos cur- sos de las personalidades psicopáticas y ha diferenciado «psicopatías episódicas». se quebrantaría el criterio estricto de lo innato. diferenciar los psicópatas distónicos («esquizoides») y los timopáticos («ci- cloides») y hasta. es decir. KLEIST recurre tam- bién a la localización de propiedades de la personalidad en los hemisferios cerebrales. Aunque consideramos las direcciones y propiedades fundamentales y generales de la personalidad como congénitas y como dadas. recientemente. mejor. dentro del marco de las psicosis. Pero no se puede negar sistemáticamente que. pusilánimes. por otra. los psicópatas con defectos timopsiquicos (emotivos. defiende una estructura en tres pisos de la conciencia del yo. impulsivos. también. en su desarrollo. nos hallaremos con la doctrina de KRETSCHMER de la estructura corporal y del carácter. personalidades análogas a las que llamamos nosotros asténicas. sobre la base del descubrimiento de un determinado «metabolismo asténi- co». En este último caso. puedan haber intervenido también factores ambientales que afectasen al embrión o quizá. incluso. tanto lo disposicional como lo exógeno (es decir. comprendemos este desarrollo como un producto. por la constitución de la fachada. casi siempre. localizadas ambas en el tálamo y el pallidostria- tum. ni siquiera como causa coadyuvante. Si consideramos ahora las relaciones entre determinadas personalidades y determinadas constitucio- nes. obsesivos. «psicopatías periódi- cas». también el propio . Toda personalidad se desarrolla. en la substancia gris del tercer ventrícu- lo. de sus últimos conceptos sobre la localización de los trastornos de funciones psíquicas aisladas. con sus funciones espontáneas y reactivas. En todo caso. sin e m bargo. Si prescindimos de cuestiones marginales. como es sabido. en el más amplio sentido. sensitivos). por lo que informaremos brevemente sobre los resultados en el capítulo correspondiente. Diferencia la somatopsique (yo vegetativo). casi siempre. hasta donde alcanzamos nosotros. Innato o congénito es aquí equivalente a disposicional. de la educación. no despreciafnos. en la estructura de la personalidad. de acuerdo con KRETSCHMER. Se han investigado. Sus bases podrán imaginarse. Nosotros comprendemos por constitución. lábiles de ánimo (1). en la disposición. No es misión nuestra la exposición de los distintos modos de comprender el concepto de constitución. seudopsicopatias. Pero no es sólo por esto por lo que los rasgos anormales no necesitan existir y ser visibles durante toda la vida. no sólo de la hipótesis de constituciones. anormales sexuales). han intentado. sino la totalidad del organismo morfológico. Mien- tras que. quizá oscilaciones periódicas del fondo no vivenciado y no vivenciable. el concepto de lo innato o congénito. sino de constituciones comprobadas visiblemente por la estructura corporal. egoístas. Sin embargo. se equipara.día a la nada el «santuario» del alma. angustiados. Aquí se trata. de las vivencias y de las experiencias. por una parte. Actualmente. no ha sacado. por decirlo así. que están basadas en la disposición. impercepti- bles. han per- seguido este problema. en la oligofrenia congénita se han tenido muy en cuenta los factores externos. son los obstáculos prin- cipales. y considerar como esencial sólo los análisis aislados. En la parte especial.KRETSCHMER y sus alumnos han imprimido un carácter cada vez más fisiológico a sus investigaciones. Este segundo grupo de investigaciones genealógicas de criminales y. localizatorio cerebrales. porque presupo- nen una determinada actitud frente al problema cuerpo alma. especialmente. vistos de un modo puramente psicológi- co. ni como equivalentes. la inseguridad en el manejo de los conceptos. En el sentido de KLEIST. el amplio trabajo de PANSE informa también. también. de los que también existen datos oficiales. con el mismo material dedicarse al estudio de la estadística y de la psicología. en su mayor parte. corno expresión común. en gran parte. y de un modo decisivo. Hagamos mención de que STUMPFL. La relativa rareza de los tipos puros. Actualmente. también. Por lo demás. incluso. en el sentido de grupos radi- cales mixtos). PERCH y GERUM. Investigaciones genealógicas generales en los psicópatas. es condición previa de la investigación genealógica de los psicópatas que se piense en las personalidades psicopáticas como dependientes de lo corporal. ambos fenómenos. los trabajos de HOFFMANN. con el mis mo derecho. SCHNEIDER. pueden diferenciarse tres distintas direcciones: la primera dirección investiga los psicópatas genealógicamente. Veremos más tarde con arreglo a qué punto de vista intenta ésta la comprensión de los psicópatas aislados. en gran medida. Es posible. dir igida sobre todo al aspecto clínico. tienen a la vista miembros criminales de la familia. con mucho detenimiento. las dife- rencias en la apreciación personal. LIEBOLD y HEINZE. LOTTING y. la tentativa—casi siempre sin esperanza—de comprender las personalidades a partir de des- cripciones—es decir. con razón. en efecto. que no es accesible a una solución científica experimental. asienta sobre un terreno sólido. El hecho de que STUMPFL. Es imposible. BERLIT apenas llega a resultados apreciables. Así. citaremos todavía muchas investigaciones genealógicas sobre tipos psicopáticos ais- lados. por lo que tampoco citaremos aquí trabajos aislados. con la epilepsia. Los diferentes puntos de vista desde los que se ha planteado la cuestión influyen evidentemente. finalmente. PANSE y HEINzE escribieron sendas reseñas. es imposible que los trabajos así planteados puedan abarcar grandes números. como hacen SCHRÖDER. poner de relieve las propiedades esenciales. «no parece que puedan considerarse. CLASIFICACION DE LAS PERSONALIDADES PSICOPATICAS Puede renunciarse. está unida del modo más íntimo a la investigación científica constitucional. V. pero. puesto que parte de individuos que pueden estudiarse objetiva y documentalmente por sus tendencias antisociales y. la dificultad—incluso en investigaciones de larga duración—de juzgar de un modo unívoco las personalidades. Habrá que preguntarse siem- pre si el trastorno hallado es la causa o la consecuencia de los rasgos y de las quejas psicopáticas. por tanto. sobre las investigaciones genealógicas de psicópatas realizadas hasta la actualidad. los de BIRNBAUM. merecen citarse. han sido realizados por BERLIT y RIEDEL. JA H N se ha expresado a favor de la tercera de estas hipóte- sis. la investigación genealógica de los psicópa- tas se dirige más a la cuestión de la herencia de las constituciones que sirven de base a las psicopatías que a problemas aislados fisiológicos o. Este grupo sólo tiene. la actitud circunstancial de los psicópatas durante la exploración y. pues. a todas las personalidades psi- copáticas. Tales intentos de interpretación están ya fuera de los límites de la ciencia empírica. sobre la clínica de las psicopatías. también de psicópatas. trabajaron en nuestro campo A. por otra parte. heredo biológicamente (por ejemplo. La interpretación sistemática de los descubrimientos fisiológicos es difícil. Hay que citar aquí. comunes quizá. o si deben dejarse. Es indispensable un conocimiento directo. dentro de este marco. BAEYER y RIEDEL no hayan encontrado aumento de la frecuencia de las psicosis en el círculo hereditario de los psicópatas habla contra el concepto de KRETSCHMER de que las psicopatías sean atenuaciones de las psicosis. ni como igualmente homogéneos». en las que se detallan todos los trabajos. en todo caso. 3. Dentro de la investigación genealógica de los psicópatas. como los dos aspectos de la totalidad psicofísica. sobre todo. Entre los ensayos realizados en este sentido. ligados de un modo estrecho a los de KRETSCHMER. muy com- pletas. EL PUNTO DE VISTA GENEALÓGICO EN EL ESTUDIO DE LOS PSICÓPATAS. relaciones mediatas con el problema de los psicópatas. . Una integridad semejante está fuera de nuestra tarea. Una segunda dirección de los trabajos genealógicos parte de las unidades criminológicas. La tercera dirección: la investigación genealógica pura e inmediata de los psicópatas. No debe asombrar que hablemos de él en el capítulo sobre las bases corporales de las personalidades psicopáticas. uno junto a otro. sin tener en cuenta las psicosis y sin puntos de vista criminológicos. de juicios de valor—de terceras personas. de toda persona aislada que se quiera enjuiciar caracterológicamente. y RIEDEL deduce. lo más exacto posible. Se intenta hallar el parentesco de ciertas personalidades psicopáticas con las psicosis esquizofrénicas o ciclotímicas o. de sus investigaciones—para las cuales parte de nuestra clasificación de los psicópatas—que los tipos psicopáticos. tropieza con gran- des dificultades. las respues- tas. a una descripción especial de los ti- pos caracterológicos psicopáticos. en relación con las psicosis. STUMPFL emplean el método de los gemelos. La tercera forma. por eso. evitarla. por otra parte. los indiscretos. hay que tener . incorregibles. como inferioridades congénitas de la constitución cerebral. se encuentran esbozos caracterológicos: una clasificación en natural e- zas débiles—o. es decir. Es fácilmente comprensible el motivo de que escapasen muchas veces a los antiguos alienistas las personalidades psicopáticas. los justicieros. enérgicas. se ha descrito mucho de lo que hoy se incluye en las psicopatías. y. y que. Todos estos estados son interpretados como «dificultades condicionadas por alteraciones patológicas orgánicas». en parte. La expresión de KOCH «inferioridad». esto sucedía raramente. etc. la hipocondría. todos los restantes psicópatas. a ambas. sin embargo. Antes de KOCH. bajo el nombre de histerismo y de neurastenia. tipos esencialmente incomparables. en cuenta que son posibles distintas clases. las obtusas. ha conducido a interpretaciones erróneas. Esto tuvo lugar ya en 1888. los delicados y susceptibles. que debe ex- presar «siempre sólo algo relativo». También KOCH pudo menos realizar sus estudios en su manicomio que en la vida. a la que sirve de base la construcción de un sistema general de degeneración. a las que sólo se asem e- jan. en su conocida monografía sobre las «inferioridades psicopáticas». los huraños. lo que describiremos como psicópatas asténicos. mientras que—para nosotros—son estas mismas. alborotadores. pero. como soñadores tímidos. poco más o menos. de la cual nos mantenemos apartados. los soñadores y fantásticos. Junto con la primera. abarca. los burlones. traviesos. Es cierto que KOCH no se basa en juicios de valor morales. y.» En parte. en el constante engañarse a sí mismo. crueles. hasta cierto punto. DOCTRINAS TIPOLÓGICAS POSIBLES.Es totalmente extraño a la realidad el intento de KLAGES—con el que. EL SISTEMA DEGENERATIVO DE KOCH. mejor. y. de ver. repr esentan un estímulo imperecedero. talentos incomprendidos. A lo sumo. Por lo menos una Pato-caracterología simplemente descriptiva. Estas inferioridades psicopáticas congénitas y permanentes son divididas por KOCH en tres formas gradualmente diferentes: La primera. los vanidosos y los pr esumidos. Ciertamente. holgazanes. sino sociales. Debemos a KOCH la primera descripción sintética de las psicopatías y el reconocimiento de su impo r- tancia. caracteri- zados y designados sólo por sus rasgos más sobresalientes. Las construcciones que sirvieron d e base a sus observaciones han pasado ya. A KOCH le parece prematuro sobrepasar esta primera clasificación. y es mejor. etc. los apocados. sólo conserva una importancia histórica. los sentimentalistas lacrimosos. se pue den ordenar en serie. sólo en raras ocasiones ingresaban en los manicomios. en nuestro sentido. todavía en la actualidad. individuos con «delicadeza psíquica». Es significativo que KOCH intente separar tales inferioridades de las variaciones caracterológicas. se adquirieron las experiencias correspondientes y aument ó el interés por tales problemas. débiles irritables—. no se expresa ninguna tara psicopática. en parte.. La segunda fo rma. aquella expresión es interpretada fácilmente en el sentido moral. genios malogr ados. pueden alcanzarse por el camino de la inter- pretación constructiva. los trastornos obsesivos. estrafalarios caprichosos. se pueden ensayar doctr i- nas tipológicas sistemáticas. los malvados. se tropieza constantemente con ciertas configuraciones típicas: «Las almas impresionables. los estrafalarios. aproximadamente. Estas últimas pueden imaginarse también de distintos modos. Es posible derivar tipos de personalidades psicopáticas a partir de distintas propiedades psíquicas fundamentales. comprende los estados de debilidad intelectual y moral. y los numerosos casos forenses comunicados en la literatura psiquiátrica antigua se referían a psicosis con una frecuencia extraordinaria. en general. debemos hablar de la clasificación no tipo lógica de KOCH. esto es. Dentro del marco de esta segunda forma. sin embargo. no puede llegar a tales resultados. Antes de ocuparnos de las distintas posibilidades y clases de doctrinas tipológicas v de informar sobre las clasificaciones existentes. unos junto a otros. en su manual. los escrupulosos morales. como hipócritas rencorosos. la esencia de «la» psicopatía en el conflicto entre parecer y ser. la disposición psicopática congénita. y más detalladamente de 1891 a 1893. y únicamente cuando se trasladó a la clínica el centro de gravedad de la investigación. También se describieron ocasionalmente personalidades psicopáticas aisla- das. pero. los orgullosos. entre ambas. comprende. la tara psíquica congénita. tipos asistemáticos de personalidades psicopáticas. «simplemente en una manifestación única». exaltados. Hemos dicho ya que sólo interesan aquí las inferioridades psicopáticas congén i- tas y permanentes. los genios fracasados y no fracasados. en suma. los coleccionistas y los invento res. pertenecen éstos a las naturalezas enérgicas. sobrepasa. los lím i- tes de las personalidades psicopáticas. los trota- calles y los noveleros. los exaltados y los excéntricos. necesario para la vida. sobre todo fenomenológicamente descriptiva. los reformadores del estado y del mundo. concede KOCH mucho valor a que. no obstante. la degeneración psicopática congénita. los capri- chosos. Por una parte. ciertamente. cuando no solamente como individuos malvados e inacc esibles a toda corrección». a las débiles. . porque únicamente ellas coinciden con el concepto aquí desarrollado de las persona- lidades psicopáticas. más tarde. El profano considera a dichas personas como «ni- ños sensibles. está también de acuerdo ZUTT—de construir una sola forma de psicopatía. sólo se ha prestado atención a manifestaciones psicopáticas aisladas: la «moral ins anit y». los ter- cos y los porfiados. los inquietos. También aquí coexisten siempre otras inferioridades psicopáticas. En el problema de la diferenciación de las propiedades «fisiológicas» del carácter. Al pasar a las doc trinas tipológicas existentes. además. los románticos y fanáticos. las anomalías constitucionales de los instintos y la llamada locura impulsiva. Las enfermedades y r e- acciones paranoides forman un grupo aparte. El «cambio de temperamento constitucional». El número de tipos de personalidades psicopáticas fue aumentando. en las que se incluyen también la paranoia. describe. la locura impulsiva y las aberraciones sexuales. los embusteros y farsantes y los seudo-litigantes. «por ejemplo. «moral insanity») e inclinación a las pendencias (seudolitigantes). en atender a lo que también en- contramos dentro de nuestra propia tipologia psicopática. frecuentemente. como «tipos psicopáticos». «moral insanity»). timópa- tas (hipertímicos. Otros. dentro del marco de las «reacciones patológicas». seudologia fantástica (embusteros y farsantes). la inclinación patológica a las pendencias y a la extravagancia. la idea directriz de una estructura estratiforme de la personalidad. malhumorados. «distimia» irritable. IV. desde el punto de vista de la estructura en capas de la personalidad. idiotas e imbé- ciles morales. desvia- ciones éticas constitucionales (enemigos de la sociedad. los ilusos. los extravagantes. ante todo. la neurastenia. extravagancia. antisociales. según él. También debe citarse aquí a J. TRAMER intenta cimentar también en un sistema menestra propia doctrina tipológica. HOMBURGER y KAHN exponen doctrinas tipoló- gicas sistemáticas. «cada una de las distintas anomalías psíquicas puede ocupar alguna vez el primer plano del cuadro clínico». Para él también. En la quinta edición (1896) del manual de KRAEPELIN. fríos. según el punto de vista de la importancia psiquiátrica. los estéticos. pasan la distimia y la excitación constitucional a la locura maníaco-depresiva. Sólo en la octava edición (t. porque muchos clínicos incluyen algunas de las personalidades psicopáticas en la psicosis maníaco-depresiva. REICHARDT divide las personalidades psicopáticas en la neurótica obsesiva y neurosis obsesiva. la excitabilidad anormal constitucional. Una doctrina tipológica asistemática. y sólo describe aquellos tipos que llegan frecuentemente a ser observados por los alienistas. la llamada oligofrenia moral y los criminales natos y los enemigos de la sociedad. impresionables. se puede pasar por encima de lo psicológico y. los embusteros y farsantes. H. la neurosis obsesiva. la predisposición hipocondríaca e hipocondría. los presuntuosos. lábiles de ánimo. a partir de KRAEPELIN. los siguientes: esqu i- zoides (fanáticos esquizoides. a los «síndromes neuróticos».Para ello. teniendo en cuenta la constitución corporal y las relaci o- nes genealógicas. Nuestro resumen—de ninguna manera completo—se esfuerza. Por tanto. KRETSCHMER ha expuesto una doctrina tipológica sistemática sobre la base de la elabo- ración de las vivencias. y aparece un nuevo capítulo: «Las personalidades psicopáticas». esto es lo que llamamos nosotros una tipología reactiva. Finalmente. desde el punt o de vista del modo de elaborarse las vivencias. desviaciones del instinto sexual. como mezcla. la locura impulsiva y la delusión de los litigantes. BUMKE. en las reacciones psíquicas anorma- les. pertenecen al círculo de formas de las predisposiciones maníacas y depresivas (cicloides). los infatigables y los irritables. El número es. La histeria y la paranoia forman sendos grupos por sí solas. la neurosis de ansiedad y la neurosis obsesiva pertenecen. certeramente. los inconstantes. elaborada de un modo asistemático. 1904). La nerviosidad. excitabilidad anormal. se incluye la «distimia constitucional». En la sépti- ma edición (t. A la tercera forma la llama. se describen entre los «estados patológicos originarios». se incluye ésta. egoístas. malhumorados. arti s- . oligofrénicos morales. incalcula- ble. no siempre coincide el capí- tulo de los manuales consagrados a las personalidades psicopáticas con lo que nosotros describimos aquí. entre los cuales. La histeria. enemigos de la sociedad. También aquí los solamente eufóricos. en la neurastenia y en la histeria. se utiliza. la inestabilidad. Puede llegarse a la diferenciación de tipos psicopáticos comparables entre sí. los impulsivos. los exaltados y muchos otros». sintónicos. conteniendo los criminales congénitos—que antes se habían incluido en la oligofrenia—. Los tipos deteni- damente descritos son los excitables. aparecen «los estados psicopáticos». fue añadido recientemente. la neurosis de ansiedad y la delusión de los litigantes. los enemigos de la sociedad y los pendencieros. No resulta fácil la descripción. inconstancia. BIIEULER clasifica las psicopatías en nerviosidad. el carácter hist é- rico. que ya antes había tratado de la criminalidad congénita y de la homosexualidad. Entonces se llaman «predisposición depresiva» y «predisposición maníaca». la «predisposición excitable» y. También nosotros nos proponemos desarrollar aquí una doctrina asistemática. en los desarrollos paranoides. II. faltan. sobre todo en la época de la pubertad. la irritabilidad y te n- dencia a reacciones coléricas. derivada de ciertas propiedades fundamentales. distímicos. es también de KRETSCHMER una doctrina tipológica constitucional. los inconstantes. Comenzaremos con unas consideraciones sobre las doctrinas tipológicas asistemáticas. es la de G a n H L E . junto a los esta- dos obsesivos. DOCTRINAS TIPOLÓGICAS ASISTEMÁTICAS. a la que se ha adherido EWALD. Finalmente. en los «estados patológicos origi- narios». por tanto. SCHULTZ. con la «excitación constitucional». establecer tipos constitucionales. A las doctrinas tipológicas asistemáticas pertenecen las clasificaciones de los psicópatas habituales en todos los manuales psiquiátricos. la inconstancia y debilidad de la voluntad. La neurosis de ansiedad aparece entre las reacciones psicopáticas. las disti- mias constitucionales pertenecen a la locura maníaco-depresiva. a las que se agrega. la locura impulsiva y la homosexualidad. impulsos especiales. 1915). Lo más importante en las discusiones fundamentales sobre este tema se debe a KUHN. así como los depresivos. KRAEPELIN hace también una selección. que se apoya en nuestra tipología. entre las enfermedades «psicógenas». la «predisposición ciclotímica». Hay también agrupaciones de los psicópatas. TRAMER dio a conocer. . vagabundos natos. Separa. 4. muchas veces idénticos. que ha desarrollado distintas clasificaciones de los psicópatas. a menudo. También ASCHAFFENBURG ha agrupado los soldados psicopáticos. c) colérico: blasfemos. Transcribimos íntegramente su esquema de los ca- racteres anormales: Transcribimos íntegramente su esquema de los caracteres anorm ales: 1. prostitutas natas). los angustiados. inconstantes y psicópatas excitables e irritables (poriómanos y dipsó- manos). y cuya doctrina tipológica si s- temática mencionaremos en seguida. los inestables. dio últimamente. enemigos de la sociedad. cosas sumamente distintas. dominadores e inconstantes —trotamanicomios—fríos (crimina- les natos) y sentimentales—problema de la «moral insanity». por nuestra clasificación propia. los enfermos obsesivos y los ajenos a la realidad. los inconstantes. los excitables. junto con las psicosis maníaco-depresivas. 5. celoso. y. 3. maníacos. mencio- naremos. los disarmónicos. Está influida. los depresivos constitucionales. pendencieros. fantásticos y embusteros. Los nombres. tira-nos). los enfermos con representaciones obsesi- vas y los sensitivos. 6. en detalle. eréticos y tórpidos. que distingue. paranoides y litigantes. hipocondríacos. Sensibilidad afectiva: a) brutalidad. tímido. de acuerdo con las necesidades WOLLENBERG distingue. describe —en relación con lo que inter- esa para nuestro tema—la nerviosidad. fantásticos y fanáticos. la histeria. los débiles de voluntad e inconstantes. la de HOMBURGER. paranoide: ideas sobrevaloradas. Animo fundamental: a) alegre: manía constitucional (también los aventureros). una descripción desenvuelta y llena de vida de las siguientes formas: hipervitales —estafadores—. GRUHLE. Elaboración del mundo externo: a) intensamente afirmativa: ambiciosos. neurastenia constitucional). embusteros y farsantes. Sirven ya a fines particulares las vivas descripciones de los psicópatas jóvenes de L. ingenuo. tartamudos. El mismo nombre expresa. los extravagantes—a los cuales pertenecen también los fanáticos. los desalmados y fríos. afectivos. periódicos. b) sentimentalismo. paranoides y pendencieros—y. en su Psiquiatría de la infancia . criticones. como inútiles para el se r- vicio. por otra parte. inconstantes. inconstantes. nerviosos. «los que fracasan» y «los que perturban». b) triste: depresión constitucional (hipocondría. influibilidad. Autorreferencia: a) intensa (tipo desconfiado. Surgieron. c) intensamente negativa: fanáticos y profetas ajenos al mundo. anancásticos. DOCTRINA TIPOLÓGICA SISTEMÁTICA DE GRUHLE. en algunos puntos. Actividad: a) supranormal: tipo erético. como la primera. según puntos de vista sociales. desconsiderados. d) angustiado: tipo angustiado. depresivos. También corres- ponde aquí la clasificación de TOREEN en excitables. la seudología fantástica y la delusión de los litigantes. b) infranormal: tipo tórpido. alborotadores. «moral insanity»). finalmente. paranoia psicopática). fantásticos (también la seudología fantástica). actitudes y desarrollos psicopáticos». los cuadros hipocondríacos. obsesivos. una doctrina tipológica sis- temática. como los débiles. Una de las tareas de la parte especial será la de fijar un uso. esquizoides y epileptoides. cándido). seudología fantástica. personalidades histéricas y neurastén i- cas. estafa-dores. extrav a- gantes. b) débil: soñadores. el intento de GRUHLE de deducir tipos de personalidades psicopáticas a par- tir de ciertas propiedades psíquicas fundamentales. en el manual de WEYGANDT. insuficientes (en sentido objetivo). psicasténicos y anancásti- cos—. necesitados de estimación. susceptible. En tre las tipologías sistemáticas. no deben engañarnos sobre la diferencia real de las clasificacio- nes y de sus contenidos. y los califica. durante la guerra mundial. inferiores morales y anormales sexuales. envidioso. de la que citaremos su primera formulación. b) débil (tipo confiado. Sus ti- pos son: los indolentes. extravagantes. con intención evi- dente. Esfera de la voluntad: a) energía (enérgicos. 2. los fanáticos. dureza (criminales natos. los distímicos. según puntos de vista prácticos. los nerviosos. b) debilidad (tipo inconstante. Entre los «estados. también. lo más inequívoco posible. impulsivos.tas sentimentales y angustiados). los irritables. los fantásticos. caracteres histéricos. los coléricos. SCHOLZ. impulsivos. los ajenos a la realidad—entre los cuales incluye a los seudólogos—. por una parte. La «constitución pícnico-timopática» se estudia. por ejemplo. personalidades paranoides. los embusteros patológicos y los anormales sexuales. en su Psicopatología del niño. los estados obsesivos. los imbéciles. para cada término. a este respecto. psicópatas asténicos. Diferencia la disposi- ción del ánimo. un temperamento sanguíneo. malhumorados. el individuo puede tener la voluntad de modificarlo o de luchar contra él. por el hábito corporal. C . Como consecuencia del intenso apremio de los impul- sos. nacen frecuentemente distimias. etc. y 3. constantemente. ciertamente. deprimido. a un grupo de individuos. que en los sujetos normales se originan. un temperamento flemático. Hipertimicos. Se trata aquí de la disposición que determina el colorido del áni- mo. por decirlo así. paranoides—estos últimos con actitud desconfiada frente al ambiente y con inclinación a las autorreferencias—y depresivos volubles. Corres- ponden a ellos los hipertímicos pendencieros. que fracasan con facilidad. a saber: a) Estabilidad del ánimo. Los lábiles de ánimo propiamente dichos. por los mencionados estados de ánimo. a agresiones por los motivos más insignificantes. frecuentemente pertenecen. la autovaloración puede ser demasiado pequeña o demasiado grande. todavía. y . entre las personalidades psicopáticas. sensibles. de sí mismos. Entre ellos se encuentran. ad a) Si domina el ánimo alegre. que consiste en actos en corto circuito. es ya una «dis- timia». tipos pícnicos puros. Utiliza para ello el punto de vista de la disposición. los Depresivos. que reacciona con dificultad (refractario a la reacción). A éstos hay que agregar los que tienen disposición a las pasiones. de una manera comparable. Aquí se obtienen. que. Hipotimicos y atimicos. neurosis de angustia). en descargas afectivas. tendencia a síntomas o b- sesivos. además. Estos tienen. Por consiguiente. tenemos. teatralidad. dos posibilidades. que van inquietos de un lugar a otro. inseguridad de sí mismos. 7. en el sentido de W . No es rara la combin a- ción con el alcoholismo. en el sentido de KRETSCHMER. Del mismo modo. los tipos con pobreza. D. Débiles de voluntad y abúlicos (hipoéticos). que sólo se apaciguan cuando el impulso ha encontrado satisfa c- ción. Si domina el ánimo fundamental depresivo. en act os impulsivos y violentos. a causa de su grado y de su naturaleza. Desde este punto de vista. de ordinario. La d i s p o s i c i ó n de la v o l u n t a d . de estados de ánimo que son siempre temporales y sólo en ocasiones muestran brotes intensos. la disposición de la voluntad y la disposición del yo. tengamos que encontrar. La d i s p o s i c i ó n d e l y o . los morfinistas y otros toxicómanos. muchos de los incluidos en la ((moral insanity». dominado-res). originada por una hipertrofia de la impulsividad. Aquí diferenciamos: 8. del ha liarse dominada la personalidad. De ella derivamos: 4. llega a la siguiente adaptación—literalmente transcrita—de nuestros tipos. no raramente. entre los psicópatas. En relación con el mundo externo. casi siempre. Estos tienen. para escapar. por la acción de estímulos externos o de motivos conscientes y extra-conscientes. que corresponde. sin que. Pe r- tenecen a ellos los enemigos de la sociedad y los antisociales de KRAEPELIN y. 7. seguros. La verdadera energía de la voluntad es una propiedad positiva y. La d i s p o s i c i ó n de la a f e c t i v i d a d . de los 1. Los impulsivos. que reacciona de un modo fácil y rotundo. a ataques convulsivos histeriformes y a la producción de psicosis psicógenas. triste. falta o inaccesibilidad de los afectos. sino de la persistencia de estados de . es decir. esto es. según que se considere el yo en su orientación hacia sí mismo o hacia el mundo externo. inconstantes y seudólogos. B. levantado. No parte de los estados de ánimo de naturaleza alegre. STERN. b) débil: psicastenia (sentimiento de insuficiencia. Sus representantes se encuentran en los otros tipos. con una determinada intensidad y de un modo adecuado. podemos derivar los tipos psicopáticos de las restantes dispos i- ciones. irritada o malhumorada. incluso en los detalles: A. con tendencia a reacciones en corto circuito. no condiciona ninguna ps i- copatía. Psicópatas desconfiados paranoides e irritados. afán de producir sensación). a los cuales se atiene. ánimo. un tipo psicológico es una disposición pre- dominante. En relación consigo mismo. aunque con menos frecuencia que los hipertímicos el temperamento san- guíneo. c) aumentada de un modo no natural (falsa): carácter histérico (mendacidad. tenemos que diferenciar: 2. la disposición de la afectividad. Este ha hecho el ensayo de dar una base sistemática a nuestros tipos. ad b) La labilidad del ánimo puede ser primaria o secundaria. Hay depresi- vos melancólicos. suge stibilidad. a los pícnicos. La d i s p o s i c i ó n d e l á n i m o . LA FUNDAMENTACIÓN SISTEMÁTICA DE NUESTRA DOCTRINA TIPOLÓGICA POR TRAMER. como las psicosis de deseo o los estados crepusculares. a las descargas motoras más violentas. Hay que diferenciarla de la falsa. Confianza en sí mismo: a) intensa (presuntuosos. b) b) Labilidad del ánimo. es decir. como tal. Tipos explosivos. se trata. Aquí existen dos posibilidades. esto es. sitúa las conexiones psiquicas que intervienen en las relaciones entre el yo y el mundo externo. ten emos: 9. Están en relación con las psicosis histéricas. Fanáticos psicopáticos pasivos: ciertos mártires religiosos. a trabajar en Psicopatología y Caracterología con la imagen de las capas o los estratos. por KAHN y. la productividad. Necesitados de estimación. pero sin querer modificarlo. HOMBURGER diferencia partes formales simples de la personalidad. los seudoprofetas. individuos que poseen una ca- pacidad de impresión. SCHULTZ. Tales sistemas han sido expuestos al mismo tiempo por HOMBURGER. La disposición a las p asiones desempeña aquí un gran papel. Todos ellos utilizan también nuestros conceptos. De acuerdo con esto. su teatralidad y su modo de ser excéntrico. la tolerancia o la voluntad de hacerse valer en él. LA TIPOLOGÍA ESTRATIFORME DE HOMBURGER. De acuerdo con la tendencia. la diferenciación psíquica y la homogeneidad de la contextura psíquica). la formación y conservación de fines vitales) y las relaciones complejas entre el yo y el mundo externo (como. que se mantienen con pasión en sus ideas. por el ejemplo. Psicópatas irresolutos o quejumbrosos. Fanáticos psicopáticos activos. y en ellas diferencia. su puerilidad. muchas veces extravagantes. H. como el ánimo básico vital. que dudan de sí mismos. una capacidad de retención y una actividad intrapsíquica a umentadas. 11. se desarrollan las personalidades psicopáticas. Aquí pertenecen también los que padecen «esta- dos obsesivos». también por J. como los reformadores activos. que se distinguen por sus adornos fantasiosos. se han clasificado también las personalidades psicopáticas según estos puntos de vista. Frente a éstas. los hombres de acción psicopáticos. . por otra parte. la impulsión al rendimiento. ciertos revolucionarios. las relaciones afectivas sociales. en este último caso. apóstoles de la paz. tan difundida actualmente.esto todavía de un modo activo o pasivo. muy sensibles a las vivencias afectivas. las relaciones simples entre el yo y el mundo externo (como el sentido de la realidad. que elaboran dura nte mucho tiempo. en cierto modo. la resignación. Son individuos inseguros. el tempo vital y su influencia sobre el curso del rendimiento. 12. el curso del ánimo. sin llegar a ninguna conclusión y sin poder desecharlas. es decir. junto a una capacidad de derivación disminuida (KRETSCHMER). por una parte. de nuevo. los funda- dores de sectas. a partir de aquí. En todas estas esferas funcionales existen variedades. la capacidad de adaptación y. 10. llenos de sentimientos de insuficiencia. por su jactancia. En el cuadro anterior se muestra cómo. la capacidad de rendimiento. 2. . y describe los impulsivos. en verdad. El aumento de la d e- dicación al yo es un signo típico de los caracteres psicopáticos. nuestros tipos. fríos. en esencia. perversos sexuales. k) Angustiados (tímidos y fóbicos). b) Excitables. obsesivos. e) Alegres (eufóricos). Adopta. A) Atímicos f) Flemáticos. como psicópatas distónicos o tipos temperamentales psicopáticos. los débiles de impulsos y los psicópatas sexuales. o) Lábiles de ánimo. y. P o i q u i l o t í m i c o s . como punto de partida. Finalmente. impulsivos. pero después intenta considerarlos de un modo analítico-estructural. las dos finalidades posibles son el propio yo y el mundo externo. enfoca las personalida- des psicopáticas por el lado de los impulsos. la siguiente clasificación: nerviosos. de acuerdo con BOSTROEM. los siguientes: 1. Habla entonces. 3.LA TIPOLOGÍA ESTRATIFORME DE KAIIN. Después. sensibles. es decir. n) Lábiles de ánimo. llega el anterior esquema. de psicópatas distónicos. de las personalidades psicopáticas. En detalle. obstinados y extravagantes. Hipotímicos. d) Irritables. i) Desalmados. débiles de voluntad. lábiles de ánimo. que nos es imposible exponer en su totalidad. c) Explosivos. excitables. en gran parte. fantásticos. h) Fríos. los considera por el lado del temperamento. En primer lugar. considera las personalidades psicopáticas por el lado del carácter. angustiados. extraordina- riamente minucioso. y establece. m) Tristes. a) Vivaces (taquitímicos). Carácter significa gobierno finalista de la personali- dad. H i p e r t í m i c o s . depresivos. También KAHN ha construido. B) Distóricos. autóctonos. histéricos. g) Obtusos. de acuerdo con los puntos de vista de la estratificación. su sistema. l) Malhumorados. reactivos. hipertimicos. Las viven- cias son activadas intrapsíquicamente con especial tenacidad.» Hay también reacciones pri- mitivas «prolongadas». de este modo. la capacidad de retención. KRETSCHMER sustituye así «el punto de vista estático y materializador por el genético y dinámico». Sobre este terreno. Es propia de caracteres franca y marcadamente esténicos. que sólo ulteriormente analiza con arreglo a aquellos tres puntos de vista. las reacciones a la situación y la abulia. ampliamente ajustado en sus ideas fundamentales a los conceptos de EW ALD. los estados de angustia. Esta forma de reacción es inespecífica y se encuentra en los caracteres psicopáti- cos más distintos. existen psicópatas de los impulsos. se mencionan. J. como base de los tipos psicopáti- cos. los impulsivos. Esto tiene la ventaja de la comparabilidad de las propiedades caracterológicas. ha hecho una descripción biográfica de un delincuente psicopático contra la moralidad. propuso tomar como base la estructura psicológica de las formas de re- acción psicopáticas. LA TIPOLOGÍA REACTIVA DE KRETSCHMER. la reacción sensitiva. retención consciente de grupos de re presentaciones intensamente afectivas. los psicópatas anancásticos. La doctrina reactiva puede desarrollarse ind e- pendientemente de la doctrina caracterológica. La tercera forma. unas junto a otras. Propiedades de un carácter son sus posibilidades de reacción. distintas capas. SCHULTZ distingue propiedades neuropáticas y psicopáti- cas. los criminales. con una viva actividad intrap- siquica y una defectuosa capacidad de derivación. Lo siguiente es sólo una s e- lección: la más profunda contiene los trastornos de la capacidad de notación y de la atención. sin embargo. histéricos. En el paso de una vivencia por el alma. de acuerdo con SCHULTZ. las per- sonalidades psicopáticas clínicamente importantes. pendencieros. la actividad intrapsíquica y la capacidad de derivación. sino «en su relación vital con la vive ncia». como la inconstancia psicopática. Pero ésta es concebida de un modo tan a m- plio que abarca todas las propiedades psicopáticas. Como se ve. como un juego complicado de reacciones. SCHULTZ. Estos estímulos exte r- nos son las vivencias. como —por ejemplo—la histeria y la delusión de los litigantes. también. a estímulos externos que no cesan de renovarse». los estados obsesivos y la psicopatología sexual. se elimina de nuevo «en forma de una reacción». H. sensitivos. y de acuerdo con ello. Junto a los modos de vivenciar puramente esténico y puramente asténico. La causa de li reacción anormal es siempre el conflicto externo del in dividuo impotente frente a la organización sólida y todo poderosa de la sociedad. Por tanto. r. produce la «contención». con retención defectuosa. Se trata de . que nacen de nuevo constantemente y que persisten en sus efectos. y en ambas. la detención. crecer la neu- rosis de lucha y la paranoia de lucha. La segunda forma de reacción es la reacción expansiva. correspondiente a los mecanismos histé- ricos. de acuerdo con el «único modo correcto de representarse el alma. H. MOOS. se puede diferenciar: la recepción. los estados del soñar despierto y de fuga y. este modo de consideración no es caracterológico. sino que establece todavía tipos complejos. sin embargo. los no maduros. pero no existe ninguna posibilidad de descarga. «desviaciones» a lo paraconsciente. inmediatamente. entre otros. está caracterizada por la . prefiere. presta su sello a ciertos grupos caracterológicos. psicópatas del teunperamento (distímicos) y psicópatas del carácter (distónicos). También aquí existe una capacidad de impresión aumen- tada. antes de que el estímulo vivencial sea plena- mente recogido y elaborado por la conciencia total. La segunda contiene la de- presión vital. etc. esto es. KAHN no logra deducir de este sistema. La fórmula caracterológica reza: Facilidad de impresión y de expresión. hipoco ndr- íacos. los caracteres primitivos: los explosivos los inconstan- tes y. SCHULTZ aplica su punto de vista de la estratificación a la nerviosidad constitucional. los trasto r- nos de la dotación intelectual. Nos ocupa remos ahora de otra forma de doctrina tipológica sistemática: del intento de KRETSCHMER de considerar. de su temperamento y de su carácter. es vulnerable e hipersensible. Esta subforma. Las fuerzas correspondientes son: la capacidad de impre- sión. exactamente lo mismo que comprendía todo lo psi- copático el antiguo concepto de neurastenia. a su vez. despreocupado y desconsidera do. los sentimientos psíquicos. «Su curso vital psíquico se des- compone en actos aislados. los oligofrénicos morales. Las ideas fundamentales son las siguientes: A KRETSCHMER le pareció muy frágil. las distimias periódicas y la actitud pa ranoide. Sin embargo. Se recoge la vivencia e. La capa más elevada contiene la esfera del valor propio. los autistas fríos. En lugar de ello. de «magnitudes inconmensurables». dados por la situación. Pertenecen aquí los explosivos e inconstantes. sino piscopatológico general. aunque las formas particulares de reacción sean típicas para determinados caracteres. en el expansivo psicopático existe una «espina asténica». más o menos inconexos. No pode- mos entrar en detalles sobre todo lo que contiene cada una de estas capas. la colocación. la elaboración y la liqu4dacidn. los distintos modos de elaboración de las vivencias. La tercera. en la clasificación corriente de los psicópatas. como un movimiento temporal. En realidad. es también inespecífica. En las propiedades psicopáticas hay cuatro capas. hay tres formas de reacción: la p r i m e r a es la reacción primitiva. en general. Todavía. extravagantes y asténicos. Se trata de una doctrina tipológica dinámica. hay que considerar a toda personalidad desde el punto de vista de su vida impulsiva. los sent i- mientos de culpa y las tensiones por conflictos. Ahora bien: mientras el expansivo sano es alegre. entre las propiedades neuropáticas— ciertamente de la capa más elevada—. LA TIPOLOGÍA ESTRATIFORME DE J. El carácter no es considerado como una magnitud por sí. Aquí existe una alta dosis de capacidad de retención. como formas de contraste. se obtiene el carác- . como nuevos grupos. sensibles. Según sea alta o baja la capacidad de impresión. En la fase maníaca. distintas magnitudes de tensión vital. Lo que les conduce a reacciones anormales es la vivencia de la insuficiencia ética. Su concepto del temperamento parte de la locura maníaco-depresiva. en cierto modo. la expansiva y la sensitiva. en la personalidad. con un biotono intermedio. sino seres impresionables. el compo- nente impulsivo—ya sea que falte o que posea una acentuación intensa—. entonces. sino que son arrastrados a un conflicto interno por una delicada conciencia de culpabilidad y por una preocupación ética. escrupulosas. sólo por medio de esta proporción. estos individuos ya no son tampoco capaces de contención. importa menos la magnitud del radical aislado que la proporción entre estas magnitudes. «sin cáscara». No se entregan. está el aspecto cualitativo. hay un puro exceso de rendimientos. fundamentalmente asténica. la reacción consciente. Para ello. desde el punto de vista de la «actitud vital». internamente humillante. por lo cual. es decir. el número que debe corresponder a cada componente aislado. la expansión es fundamentalmente esténica. débiles de voluntad. Im. en cuyo comportamiento deprimido o exaltado habíamos visto nosotros mismos la esencia psicológica y clínica de la melancolía y de la manía ciclo-tímicas (endógenas). en comparación con el término medio (10). al sujeto medio equilibrado le correspondería la siguiente fórmula: En las distintas personalidades concretas. y D. la actividad intrapsíquica. crece la neurosis obsesiva y la delusión sensitiva de autorreferencia. y ha colocado. sufriendo inactivamente. para él. Aquí se sirve EW ALD de los conceptos de KRETSCHMER de capacidad de impresión. en el que tampoco es p e r - c e p t i b l e ningún colorido especial de los sentimientos vitales. la capacidad de retención . Aunque tienden más al lado asténico. Detrás de cada f a c t o r coloca EW ALD el índice 10. KRETSCHMER. la sensitiva. coartadas. las propiedades psicopáticas de la personalidad. que es. Este biotono es. EW ALD traslada también estos concep- tos a la caracterología normal. Sólo se aparta de KRETSCHMER en que introduce todavía. En estas dos clases de reacciones que dependen de la pro- porción entre lo impulsivo y lo «racional». en la capacidad de impre- sión. la actitud mediadora del conciliador y capaz de adaptación y la actitud vital evasiva. la capacidad de impresión para las vivencias impulsivas. y según se comporte. se calcula. incluye KRETSCHMER. a la acción de la vivencia. un factor impulsivo. Nos hace saber que la reacción primitiva es ines- pecífica. con un polo contrario esténico. que expresa del siguiente modo: En esta fórmula estructural. en la melancólica. y pone en relación el t e m p o y la intensidad especiales del sanguíneo hipo-maníaco con este biotono particular. que es opuesto al del temperamento melancólico. Al. en estas diferencias. las formas esténica simple y asténica simple y. apoyándose en una crítica nuestra. de un modo todavía más conciso y más sistemático. a las que caracteriza con el concep- to de biotono. por lo que no puede equipararse a las reacciones expansiva y sensitiva. la actividad intrapsíquica y la capacidad de derivación. EWALD ve. angustiadas. en que distingue las vivencias «de acentuación afectiva elevada» y las vivencias impulsivas. actividad intrapsíquica y capacidad de derivación. de esta fórmula estructural seudo- exacta. admitido como término medio. LA TIPOLOGÍA REACTIVA DE EWALD.personas cavilosas. ha separado también la reacción primitiva de las «reacciones especificas de la personalidad» expansiva y sensitiva. lo cual se refiere también a la vida física. la base biológica de los sentimientos vitales. Sobre este terreno. el aspecto cuantitativo del acontecer psíquico. Af significa la capacidad de impresión para las vivencias de acentuación afectiva elevada. ha expuesto. frente a ella. investigando la capacidad de retención para ambas clases de vivencias. la capacidad de derivación. como si se tratara de puntos de una calificación. Este autor se ajus tó estrechamente a la primitiva tipología re- activa de KRETSCHMER. excl u- sivamente. EW ALD intenta derivar también. capacidad de retención. blandas. El temperamento caracteriza. La reacción sensitiva está próxima a la forma de reacción puramente asténica. KRETSCHMER. se encuentra el temperamento medio o moderado. Son profunda- mente impresionables y elaboran las vivencias de un modo callado y persistente. inseguras. el mo- do psíquico de reaccionar. Se añaden. dentro del marco de su «psicobiograma». que afectan a personali- dades claramente opuestas. Diferencia. puede establecerse una multi- tud de variantes caracterológicas. estas formas de elaborar las vivencias. Llega así a una fórmula caracterológica. Frente a 6 1 . R. pues. En el centro. que resulta interesante a causa de su relación con el carácter histérico. con un polo contrario asténico. un puro defecto de rendimientos. una enfermedad evidentemente cuantitativa. dentro de los ocho grupos así determinados. que integra el carácter. Como se ha dicho ya anteriormente. sin poder defenderse contra ellos. para él. que sufren bajo los embates de la vida. dos aspectos: uno cuantitativo (el temperamen- to) y otro cualitativo (el carácter). existe en ellos una «espina esténica». con tendencia a la falsedad y a la teatralidad. después. la capacidad de rete n- ción para ambas clases de vivencias. Aquí debemos decir solamente que derivar una doctrina universal de la personalidad de las atenuaciones de dos o tres disposiciones patoló gicas y de las distintas mezclas de estas atenuacio- nes. una flexión enérgica. a menudo. diámetros verticales grandes. sobre todo. esbeltos. en los circulares. A consecuencia de la curva suave del maxilar inferior. por ello. Lle gamos a la última clase de tipología sistemática de los psicópatas: a la tipología constitucional de KRETSCHMER. esquizotimicos ps i- copáticos (esquizoides) y esquizotímicos psicóticos (esquizofrénicos). a menudo. la figura es r e- choncha. total o parcialmente. por ejemplo. una calvicie de localización notablemente irregular. de huesos finos. vertical. con la acromegalia y también. en los tipos atlético y asténico. a menudo. en su disposición total. la «forma de óvalo acortado». se ven miembros esquizotímicos sanos (esquizotímicos). Lo fundamental para EW ALD no es haber destacado. por lo que adopta la «forma de óva- lo alargado». die- ciséis tipos caracterológicos. Ra s- gos aislados de los tipos especiales displásticos. evidentemente. por combinaciones de los radicales. En una familia. Tales mezclas se Ilaman «aleaciones». aquí están inten- samente desarrollados el esqueleto. masivo. con disfunciones de las glándulas sexuales. sino la confección de un «caracterograma». Se comprueban así relaciones con el cretinismo. casi siempre. y la intel i- gencia. también. tiene lugar. Se encontró una pequeña cantidad de casos. en los que un tipo de estructura corporal mostraba signos de tipo corporal o psíquico contrario. hacia el tipo contrario. asienta entre los hombros sobre un cuello corto. muchas veces. los rasgos clínicos caracterológicos de un tipo constitucional son más claros en los parie n- tes próximos que en el enfermo mismo. LA TIPOLOGÍA CONSTITUCIONAL DE KRETSCHMER. de frente. la barbilla forma un ángulo muy obtuso. Tales tipos displásticos se dividen en el grupo del giga n- tismo eunucoide. En el próximo capítulo tendremos ocasión de hacer algunas observ a- ciones críticas. en los ángulos maxilares. cuya circunfere n- cia torácica suele ser inferior a la circunferencia pélvica. sólo un componente y. delgados. La línea que baja desde la sien hasta el ángulo maxilar es. a menudo. El creci- miento del vello corporal es. el grupo de la obe- sidad eunucoide y poliglandular y el grupo de los infantiles e hipoplásticos. a tal efecto. que. Un segundo tipo es el atlético. los esquizofrénicos. el tipo perfecto sólo se alcanza en la edad madura. la cara tiene. KRETSCHMER encontró distintos tipos en la investigación somato-estructural de psicóticos esquizofré- nicos y circulares (ciclotímicos. sonrosada y floreciente. de las que todavía hablaremos después. también en el rostro. a menudo. por cierto. al comparar estos tipos con los diagnósticos psiquiátricos. la de los esquizofrénicos. casi siempre pálida. el tórax robusto. la musculatura y la piel. KRETSCHMER. Unas veces. Los perfiles son proporci onados. es posible. en el sentido arriba indicado. El conocimiento de los p a- rientes consanguíneos puede explicar las aleaciones. Nos limitamos.ter. con rostro de tipo hipoplástico. frecuentes entre los esquizofrénicos. displásticas. Además. el contorno frontal de la cara adquiere la forma de un pentágono. especialmente sobre los correspondientes al rostro. La complexión de la piel de los circulares es. KRETSCHMER. hay que añadir todavía lo siguiente: los leptosomáticos tienen. que existe una afinidad biológica entre las psicosis y los correspondientes tipos de estructura corporal. durante el curso de la vida. con un desarrollo más bien débil del aparato de locomoción. sólo el otro componente. para la comprensión práctica de la personalidad concreta. Los circulares muestran una calvicie severame n- te delimitada y lustrosa. Todo esto conduce al problema de la herencia y a la investigación familiar. la pelvis parece grácil en comparación con la cintura escapular. se encuentran ya. la anchura del maxilar inferior aumenta todavía por acúmulos de grasa. a un simple informe. el tipo lepto-somático (asténico). el rostro. Deduce. tórax. un trofismo aumentado de la piel y de ios huesos. vientre) están muy desarrolladas en amplitud. ya que el contorno del maxilar inferior converge de un modo muy rápido y breve desde las orejas hasta el mentón. en lo psíquico. entonces. ha publicado árboles genealógicos de circulares y de esquizofrénicos. ofrecen un per fil angular. formas predominantemente asténicas y. A veces. encontró: entre los circulares. Vistos de lado. blando y ancho. lo más c a- racterístico es la proporción pechohombroscuello: junto a una gran circunferencia torácica. Tal discusión sería imposible en un espacio tan pequeño y nos apartaría demasi a- do del problema de los psicópatas. Cuando aparece. junto a un desarrollo normal de las dimensiones longitudinales: individuos magros. Sobre los detalles de la estructura corporal. sin discusión. los hombros son anchos. en lo corporal. habla KRETSCHMER de «entre- cruzamientos». acromicria e hipoplasias en el tronco. muy intenso. en lo esencial. . significa una reducción del campo visual. lo cual es válido tanto para lo corporal como para lo psíquico. al cual pertenecen los gigantes con cráneo en torre y los virilismos. ca- racterizado por un desarrollo reducido de las dimensiones transversales. las cavidades viscerales (cabeza. Los atléticos muestran. Muchas veces. entre los esquizofrénicos. los entrecruzamientos y el cambio de manifesta- ción. El rostro de los circulares pícnicos tiene te n- dencia a la anchura. una nariz aguda y estrecha y un maxilar inferior poco desarrollado. Un tercer tipo es el pícnico: existe tenden- cia a la acumulación de grasa en el tronco. tipos pícnicos y formas mixtas pícnicas. maníaco-depresivos). Como se ve. También se presentan cabezas altas y recias. Finalmente. hay que tener en cuenta siempre el temperamento. a la blandura y a la redondez. existe una anchura de hombros moderada. un «cambio de manifest ación»: un tipo puede evolucionar. no se trata sólo de los miembros familiares enfermos. sobrepasa mucho lo que nos interesa aquí. pesada. La curva de su temperamento es tenaz. junto al estilismo más fino y al formalismo más cincelado. generalmente. con inclinación a sentimientos de insuficiencia. los dominadores y egoístas fríos y. irritados e incomodados. su actitud social es afable. Más tarde. pero sin ningún rechazamiento hostil del trato social. ha elaborado una caracterología especial de los atléticos. de los poetas. No se puede saber nunca lo que sienten. Sus polos son la irritabilidad y el embotamiento. serios. «sin darnos cuenta. obtusos. dóciles. predominan los realistas y humoristas. Las partes hipomaníaca y melancólica del tempera mento cicloide pue- den mezclarse en distintas proporciones. torpes. excitados. están dispuestos a la conciliación. intermediarios conciliadores. los cicloides no se ponen «nerviosos». metafísicas y teór ico- sistemáticas. Pero los grados más intensos. Entre los ciclotímicos. los sujetos esqui- zotimicos normales. torpe. Todas estas formas se encuentran también como caracteres pre y postpsicót i- cos de los esquizofrénicos. cálida. a los que ha colocado independientemente. Su estado de ánimo oscila entre la alegría y la tristeza. Entre los investigadores. deben citarse aun brevemente sus consideraciones sobre los hombres geniales. por otra parte. por último. Entre ellos hav también individuos solitarios. es insociable o eclécticamente sociable. Los signos del «temperamento» cicloide y esquizoide son los siguientes: el cicloide es sociable. tranquilos. Entre estímulo y expresión. con su tendencia a la prosa no estilizada. la psicomotilidad es algo rígida. caminos distintos. junto a los ciclotímicos y es- quizotimicos. la sencilla objetividad ciclotímica se halla frente al clasicismo de formas bellas. sino tristes. se encuentra. ecuánimes. organizadores de grandes empresas. amort iguada. se celebran festejos. «nerviosos». tierno. los obtusos coléricos y los vagos desordenados. como un cuerpo extraño. Frente a los demás hom bres. existe. Entre estos cuadros y los individuos normales ciclotímicos y esquizotímicos no hay límites severos. la curva del tempera- mento no oscila. al contrario. pero a cuya luz interna. en extraño contraste. A menudo. En los esquizoides. animado. comunicativa. tranquilo. al grupo de los temperamentos predominantemente fríos y obtusos. puede haber mucho o nada. entre los refinados elegantes. A menudo. el satisfecho apacible y melancólico. que oculta la falta de co r- dialidad. domina una curva abrupta. sino que salta. sensibles. al mismo tiempo. déspotas. pesimista. predomina el «impulso a la forma» frente al «impulso a la materia». La sexual i- dad somática y la necesidad espiritual de amor siguen. amable. los sibaritas cómodos y los prácticos decidi dos. natural y vivo. su psicomotilidad adecuada al estimulo: lenta. Son de una objetividad gráfica e ing e- nua. pertenecen ya al dominio de la aleación. tímidos. Pertenecen a los cicloides: el tipo hipomaníaco garboso. En las situaciones difíciles. con frecuencia también. los sentimentales plácidos. reservados. delicados. sensibles y fríos. los idealistas ajenos al mundo. su fuerte es la lírica y el drama. alegre. en primer lugar. como casas que mantie- nen cerradas sus• celosías ante el sol deslumbrador. esto es lo que se llama la «propo rción diatésica» o «del ánimo». Su gran tenacidad tiene el inconveniente de la defectuosa agilidad y vive za. se salva dentro de aquel formalismo acompasado. calc u- ladores fríos. En el tempo psíquico. Los esquizoides son. se diferencian los superficiales y los profundos. los humoristas tranquilos. entre rostros perfectamente conoci- dos». flexible. lo mismo que las rarezas de los inventores y los rasgos litigantes paranoides.» Son huraños. los idealistas patéticos. el idealismo y el despotismo. Hay variantes: los cicloides angustiados y tímidos. Entre los dirigentes y héroes. pero tienen menos capacidad de pensamiento sistemático. No moralizan. La proporción de mezclas en las que se superponen factores hiperestésicos y anestésicos se co mprende bajo el nombre de «proporción psicoestésica». La vida afectiva de los cicloides es fácilmente abordable. los esquizotímicos cultivan las ciencias abstractas. las ciencias descriptivas concretas. La mayoría de los esquizoides son. los déspotas fríos. «Muchos individuos esquizoides son como edificios romanos lisos. son los ciclotímicos emprendedores audaces y espadones. dentada. se dan estrechamente juntos. en su actitud social.» El esquizoide. constantemente perturb ador. Hasta ahora. En los poetas esquizotímicos. humorista. sino que. los esquizotimicos idealistas y moralistas puros. medrosos. fanáticos. honrados. cordial. pulimentado y discreto de los círculos aristocráticos. Al grupo predominantemente hiperestésico pertenecen los temperamen- tos sensibles y con parálisis afectiva. como viscosos. fogoso. en el transcurso de la vida. se transforma lo uno en lo otro. KRET SCHMER. Mientras que hemos de dejar de lado las aplicaciones criminológicas de la doctrina constitucional de KRETSCHMER. Los cicloides tienen un instinto sexual sencillo. un craso amorfismo. Los temperamentos viscosos de los atléticos tienen una variedad Temática y otra explosiva. A menudo. mesurada. Tras la fachada silenciosa. Su psicomotilidad es natural y adecuada al estímulo. no se ha concedido todo su valor a los síntomas de la hiperirritabilidad. el instinto sexual. entre los ásperos e insuficientes. Las máscaras pueden ser compl e- tamente distintas. callado. con frecuencia. Trat a- remos. una distancia insuperable. nos encontramos entre individuos sanos. junto con ENKE y MAUI (1). En las artes plásticas. a menudo estilizada y retenida. en este aspecto. realis- ta. faltos de humor. los ciclotímicos. Son patéticos y románticos.'estr afalarios. por una parte. los aristócratas refinados e indif erentes. «Hay como un cristal entre los demás hombres y yo. el yo. mucho más complicados: tienen debilidad del instinto o inseguridad en la dirección del mismo. bonda- doso. a la narración épica extensa y a la construcción defectuosa. tímido y reservado. bonachones. pero tiene la ventaja de la forta- . Los sujetos ciclotímicos normales se distribuyen entre los alegres parlanchines. existe una incongruencia. La psicopatía no seria hereditaria.» EL PUNTO DE VISTA CARACTEROLÓGICO PLURIDIMENSIONAL DE HEINZE. Se . distimias breves). con razón. Los atléticos capaces se caracterizan por la formalidad. sencillo y sólido. Aunque metodológica- mente sería más correcto exponer este esquema antes de las doctrinas tipológicas. variedades de la tendencia a la estimación (necesidad y ansia de estimación objetiva). son favorables. llega al siguiente sistema: variedades de la afectividad (ricos de afectos y pobres de afectos). A continuación describe los inseguros de si mismos y los fanáticos. Finalmente. así como de las propiedades fundamentales del carácter. HEINZE se promete mucho de su punto de vista analítico- estructural para la heredo-biología de los psicópatas. En detalle. de los que corresponde uno a la escala afectiva diatésica. con su fortalecimiento unilateral de un grupo de hormonas. tristes. la regularidad y la fidelidad. Parte de las propiedades. otro al esquizofréni- co. un tercero al viscoso. Como orientación general. por una parte. actividad. HEINZE quiere renunciar a una tipificación unidimensional. para la realización de trabajos científicos. debe tener aquí su lu- gar. la nuestra. Recientemente se ha consider a- do también en ella a los viscosos. falta a los atletas todo lo que se llama «esprit». prescindiendo del estado de su cerebro. cautamente sostenida. En la mayoría de los hombres medios. lábiles de ánimo. En el campo espiritual. su sobriedad y falta de fantasía. variedades del ímpetu (iniciativa. con la epilepsia. «En todo caso. otro a la psicoestés ica.leza del carácter y de la impavidez en situaciones agitadas. variedades de la constancia (firmeza y seducibilidad). estos grupos hormonales existirían me z- clados en proporciones variables. se engendrarían por variantes heredit a- rias aisladas o por cultivo familiar consecuente. naturalmente. temperamento en oposición a lo que nosotros llamamos psicópatas asténicos). con su complicada estructura. Su modo de pensar circunspecto. mientras que los marcadamente ciclotímicos. variedades de excitabilidad (abordabilidad afectiva difícil v fácil). todo lo frívolo y variable. es factible imaginarse provisional mente que el tempe- ramento de un hombre. de las partes y direcciones psíquicas aisladas. con el círculo de formas e squizoides y. por otra parte. trata de las variedades del instinto. depende de grandes grupos químicos hormonales. también. reproducimos el cuadro sinóptico de KRETSCHMER sobre los temperamen- tos (véase cuadro de la página anterior). o dicho de un modo más general: uno al tipo temperamental ciclotímico. esqui zotímicos y visco- sos. variedades del ánimo fundamental (hipertími- cos. No podemos ocuparnos aquí más de las poco claras relaciones de los atléticos. en ocasiones. registra en cada caso las variantes plus y minus y señala el acoplamiento con otras propiedades psíquicas. porque es el más reciente y presupone además todas las clasificaciones anteriores de los psicópatas. La teoría de los temperamentos es. pero las distintas variedades y aspectos del carácter que participan en su estructura estarían dados hereditariamente. un tercero a la viscosa. Hay que valorar c o- mo intensamente positivas la gran capacidad de trabajo y la minuciosidad. pero que. Ciertamente. sólo que las expresan de modo diferente. Es cierto que. Las clasificaciones tipológicas de los psicópatas. los tristes constitucionales y los lábiles de ánimo. se obtiene un cuadro que. obtenidas por el análisis psicológico estructural. Decir que en este psicópata está en el primer plano la falta de afectividad. pero entonces la mayor parte de los lugares permanecerían psicopatológicamente vacíos. se expresa en el casi inevitable lenguaje de las tipificaciones. a pesar de su dominante difusión en la psiquiatría y aunque desde ellas pueda. nuestros tipos pueden reconocerse en él a la primera mirada. A ninguno de estos sistemas se llega por un camino realmente amplio s convincente. fuera de su caracterología sistemática. El resultado entonces es el mismo que si. los embusteros y farsantes. No podemos ocu- parnos más de estas cuestiones heredo-biológicas. KRETSCHMER se ha vuelto contra las formulaciones puramente psicológicas. no existiría ninguna diferencia objetiva en denominar a una personalidad según la propiedad destacada o en limitarse al esta- blecimiento de la propiedad. pero no a las otras. al gunas a las que tampoco él . es sólo cuestión del modo de hablar. a pesar de su recusación de las tipificaciones. sus líneas alcanzan a algunas importantes formas de psicópatas.impondría la tarea de comprobar heredo-biológicamente. También aquí se trataría nuevamente. Si de aquel sistema se recopilan sólo las propiedades psicopáticas. desde un comienzo. carece de interés. Una condenación por principio de toda concepción tipológica de los psicópatas alcanzaría también a las concepciones derivadas sistemáticamente. que él con- sidera. Además. en este psicópata. Esta objeción alcanza ciertamente a muchas de tales formaciones tipológicas. que HEINZE. cuando se acentúan (imaginadas como extremas) las propiedades aisladas. al menos para la clínica. por último. A partir de un hor i- zonte distinto. ya no se tendrá en las manos nada sistemático. Prácticamente. Y. porque. si se dice que. sino de su concordancia con todos los otros datos psíquicos. En el relleno de su sistema. de una discusión por palabras. podría adaptarse al sistema caracterológico de TRAMER. otearse un campo extraordinariam ente amplio. como meramente sociológicas. LIEBOLT. por lo que no se mantiene con carácter permanente. 4. como es sabido. sigue completamente nuestros co n- ceptos y descripciones. han sido a menudo criticadas. en la Parte especial. ELECCION Y LIMITES DE UNA CONCEPCION TIPOLOGICA DE LAS PERSONALIDADES PSICOPATICAS Nos proponemos exponer. se encuentra también la propiedad de la pobreza de afectos. Ya cuando habla. se hubiese renunciado a un sistema. también. por ejemplo. o si. En nuestra tipología. No se trata aquí de enjuiciar cada propie- dad fundamental aislada. por KLAGES. en último lugar. como tipos. es también natural en HEINZE que ponga el acento principal en las variantes minus. al menos. se tendría que poder mostrar todas las propiedades psicopáticas. El interés psiquiátrico se dirige precisamente a las variantes de algún modo negativas. La idea de KRETSCHMER sobrepasa por principio lo puramente psicológico y llega a los tipos constitucionales psicofísicos e incluso hasta una antropología universal. en el fondo. los enemigos de la socie- dad y los camorristas de KRAEPELIN. Y queda así un resto neutral desde el punto de vista científico constituci onal. en los que no encuentra su lugar n a tural ningún tipo psicopático concreto. por lo demás. Si. describe. Por lo que se refiere al intento de renunciar en lo posible a las designaciones tipológicas. SCHRODER y HEINZE. en general. Hay que advertir. pero no a los restantes. Sólo con violencia puede acomo- darse a menudo lo clínicamente importante. se opone al «explosivo». Esto sucede sobre todo por la casi siem- pre pretendida ordenación polar de las propiedades. se dice que se trata de un psicópata hipertímico con rasgos de pobreza de afectos o bien de un psicópata hipertímico pobre de afectos. en las variedades de la afectividad. quedan siempre lugares clínicamente vacíos y sólo construidos a causa del sistema. conciben también tipológicamente las circunstancias. que n o son en modo alguno extra- ñas a la vida cuando se usan de un modo elástico e inteligente. aquí también el polo superior caracteriza a una forma de psicópatas: a los hipertímicos. los inseguros de sí mismos y los fanáticos se encuentran. pero no una pato-caracterologia pura sistemática. Acaso sólo suceda de otro modo en las variedades del ánimo fund a- mental. como for- ma polar contraria necesaria. que. notoriamente como tipos. de ricos y pobres de afectos. son ellas y no las variantes plus las que caracterizan a las personalidades psicopáticas. En las variedades del ánimo fundamental. pero no tenemos interés en ello. está en el primer plano el ánimo fundamental hipertímico. como a los inconstantes. tam- poco se pasa sin los tipos. Sólo es posible un sistema de las propiedades en general. Quedan formas clínicas importantes y frecuentes junto a sus líneas de intersección. el punto de vista de HEINZE no se aleja tanto de las doctrinas tipológicas como parece por su expreso rechazamiento de las tipificaciones. el «inexcitable». más breve y sintéticamente. una doctrina tipológica asistemática. Si fuese necesario. Vimos esto con la máxima claridad en G x u x L E . en su validez como radicales. nosotros nos mantenemos en lo caracterológico. o decir que se trata de un psicópata desalmado. hemos concedido siempre la mayor importancia a la cuestión de las mezclas y acoplamientos. los alegres constitucionales. Todas las doctrinas tipológicas parten de propiedades aisladas y tampoco es en ellas ninguna rareza la contraposición de variantes plus y minus. en un sistema caracterológico amplio. junt o a él. sino que sólo se retendrán aquellas propiedades de acuerdo con las cuales suelen designarse los tipos psicopát i- cos. En realidad. finalmente. estas propiedades fundamentales. sobre todo la esquizoide. por supuesto del cuerpo. lábiles de ánimo. a un hipertímico equilibrado. de la configuración individual. a menudo sólo importantes para la conducta. superficiales. abarcan manifestaciones psicológicas demasiado heterogéneas. perman e- cen en lo formal. sólo de un modo aislado. se puede ser de muy distinto modo un hombre depresivo. que no sería plástica. nada esencial y decisivo sobre el individuo como totalidad. sucede así en un desalmado muy primitivo. casuísticamente. En las psicosis se intenta prescindir del contenido. ¿En qué ámbitos un ins e- guro de sí mismo es inseguro de sí mismo? ¿Qué clase de obsesiones tiene? ¿Qué pretensiones y final i- dades estimativas tiene un necesitado de estimación? ¿Cuál es su partic ular ambición cuando quiere ser más de lo que es y puede ser? ¿Qué es lo que hace fanático al fanático? Es evidente que tales propieda- des son raramente totales. También es comprensible que se hayan conservado con gusto y tenacidad estas formaciones. se podría hablar casi de «psicópatas nucleares» y «psicópatas marginales». ¡Cuán infinit amente distin- tos. A lo sumo. No todo lo que es designado igual es igual psicológicamente. depresivos. conserva también algún islote sentimentalmente cálido. no obstante. en cada caso. Pero esta es una analogía absolutamente injustifi- cada. éstas. pero no son alcan- zadas por la designación diagnóstica y permanecen en la oscuridad. de la distribución. Pero incluso las designacio- nes que proclaman lo más esencial. se puede mostrar. importantes desde los citados puntos de vista. lo visto más profundamente y en la totalidad del individuo. explosivos. es tan difícil describir gráfica- mente tos tipos psicopáticos. por ejemplo. habría que mantenerse estrictamente en la propiedad quede caracteriza como tal: en el estado de ánimo equilibrado. incluso de las psicopáticas. formal. El corte que les afecta radica unas veces más en el centro y otras más en la superf i- cie. Un psicópata depresivo. por tanto. Pero este contenido. sigue un camino completamente distinto que la de las psicosis. Son. por ejemplo. Si se quiere describir. del te- ma. Es decir. Pero si se diese más . tiene el hombre infinitamente muchas más. Los tipos psicopáticos aparecen como diagnósticos. Tam- bién tiene esto validez para los en alta medida desalmados. lo esencial es el contenido. que caracteriza muy profundamente la esencia de un individuo. lo mismo que el por qué. es sólo os- tensible en casos aislados. e incluso formas de las que 61 mismo se ha ocupado con especial minuciosidad. De una tal consideración surgen peligros que hay que conocer y tener en cuenta. destacar en ellos propiedades que las c a- racterizan de manera sorprendente. por lo menos a lo absolutamente esencial del lado psíquico del hombre. Por ejemplo. H. sus dos o tres «formas radicales de la personalidad». pero casi siempre. v sin la consideración de éste no se tiene ante sí más que velos. sin estar seguros. El corte radica profundamente en los inseguros de sí mismos. Se incluyen en la descripción rasgos que en modo alguno están ligados a la propiedad elegida como designación. de las personalidades. no se permanece en lo que pertenece al tipo. son no menos importantes. como los sensitivos o los histéricos. no se pueden etiquetar diagnósticamente como las enfermedades y las consecuencias psíqu i- cas de enfermedades. Junto a estas propiedades. Como acabamos de ver. especialmente el de la situación subjetiva. la crítica de los tipos psicopáticos. y también sólo las relativas al sentido y finalidad de la observación. es simplemente «un hombre así». en lo concreto. por razones teóricas y también prácticas. el qué. son los individuos que llamamos psicópatas hipertímicos. se cae en lo individual. más tarde. A menudo. porque se mantienen aparentemente con gusto en las vías habituales del pensamiento médico clínico. en ningún caso. Precisamente porque las propiedades destacadas con designaciones son sólo aquéllas. aciertan con propiedades especialmente importantes en hombres concretos. aleg re. que no puede bastar nunca para el conocimiento del hombre. en realidad. abúlicos y asténicos! Estas designaciones no enuncian. Con ello se llegaría rápidamente al fin y quedaría una impresión pálida. con una deliberada reserva. las etiquetas. y penetrar en lo formal. Hay que tener en cuenta. que las propiedades puestas de relieve existen en muy distintos gra- dos de profundidad. es decir. el del sentimiento existencial y vital o el de las dificultades que el mundo externo y la comunidad ofrecen a este hombre a consecuencia de dichas propiedades. Pero se resbala en seguida. También el diagnóstico de la enfe r- medad significa sólo un aspecto determinado del hombre. Pero las otras formaciones se dirigen hacia rasgos mucho más periféricos y están muy lejos de enunciar algo esencial para el «núcleo» de la personalidad. subrayar. son designaciones de las fachadas. Modificando conceptos de J. deliberadamente de acuerdo con lo médico y socialmente importante. desde puntos de vista particulares. además. aunque sea tan sólo la preocupación por un gato. entre otras m u- chas. con mucha más plasti- cidad que cuando se realice. por cierto. sin tener con ello en nuestras manos nada comparable a los síntomas de las enfermedades. están formuladas de acuerdo con lo que salta a la vista. necesitados de estimación y quizá también para los fanáticos. desde otros puntos de vista—por ejemplo. se puede hacer perfectamente y. las pers o- nalidades. Este destacar acontece siempre desde un cierto punto de vista. éticos—. tiene razón en mu- chos aspectos. La marcada inseguridad en sí mismo es. A lo sumo. Es histó- ricamente comprensible que la doctrina de los psicópatas haya comenzado con estas formaciones tipoló- gicas adaptadas a los diagnósticos y éstas hayan facilitado la hipótesis al médico habituado a pensar con categorías médicas. La investigación de los hombres. En los psicópatas. Y los hombres. Ahora bien: la designación tipológica de los psicópatas despierta fácilmente la impresión de que se refiere a la totalidad. SCHULTZ. Por otra parte. un rasgo caracterológico muy central.puede renunciar. en el retrato. pero esto es aquí natural. sea sin base sistemática o con ella. en su esencia profunda. En realidad. la autoobservación asténica y la hipocondría. La plasticidad reactiva o la falta de influencia y la posibilidad o imposibilidad terapéutica están en una exacta proporción. como «rasgos adicionales». la inseguridad en sí mismo. en ellos. se aparta en seguida del tipo puro. Estas extralimitaciones tipológicas son inevitables si se quiere caracterizar algo concreto. como ya vio y muy recientemente acentuó de nuevo KAHN. de varias designaciones tipológicas. Si. son divagaciones y conducen a lo arbitrario. se puede dominar conceptua l- mente a la manera del diagnóstico clínico. Puede alguien ser. los motivos y fundamentos psíquicos de las . otras muchas coinciden con frecuencia: un hipertímico equilibrado no puede ser inseguro de sí mismo. sin dema- siada violencia. mucho. Es raro que se pueda escribir con satisfacción ((psic ó p a t a depresivo» o «psicópata abúlico con rasgos de desalmado» y. Sólo en muy pocos casos se podría . Ya describirle como activo y laborioso sería una desviación. No obstante. fomentados. se añade que es cordial y complaciente. de lo «neurót i- co». además. SCHULTZ-HENCKE. es decir. pero cuya descripción gráfica sobrepasa casi siempre lo que. es una rareza que una propiedad predomine tanto y caracterice tanto al individuo que con ella se le pueda designar certeramente. ¿qué vamos a hacerle?» Pero. en una variedad «constitucional». ya ciertos acoplamientos. casi siempre. ha estudiado nuestros tipos a partir de su plasticidad vivencia]. por las vivencias y cuáles no. en aquel fondo no vivenciable que sirve de base al desarrollo y evolución de una personalidad. tender al fracaso asténico. Tales oscilaciones y transformaciones pueden estar bas adas. emplear los conceptos habituales o sus combinaciones. Pero. Cuando se utiliza una designación tipológica para un psicópata. sobre todo. Por el contrario. También esto es muy relativo. al aparecer y de s- aparecer. Hay. sean de base endógena o reactivos. fortalecidos. debilitados. Es evidente que apenas hay adultos socialmente abúlicos. puede considerarse regular. La consecuencia es que. desde el punto de vista. en otras propiedades. que se pase por alto el contenido. El campo i n- menso del modo de ser psíquico. O puede alguien. en cierto modo. se piensa en algo permanente. y pierde así su objeto. El temperamento hipertímico o la frialdad de sentimientos ap e- nas pueden influirse por ellas. con lo que ya se ha producido la desviación. puesto que ésta es también una vivencia. se aleja uno todavía más del punto de partida. Se llegaría a la situación más difícil si se quisiera distribuir y clasificar. permanecerá siempre igual. al tener en cuenta estas asociaciones de propiedades. con una disposición muy intensa. las vivencias y el destino. a los psicópatas vistos en la clínica durante un año. no se puede trabajar bien con estos tipos. inseguro de sí mismo o necesitado de estimación y. combinaciones. Hay también. asociaciones de propiedades que se repiten constante- mente. para darle todavía mayor plasticidad. que cada tipo no puede poseer cualesquiera otras propiedades y que se encuentran con prefe- rencia. en lugar de limitarse al ánimo fundamental. hay que limitarse a la simple calific a- ción de «psicópata». realmente. Y un desalmado auténtico. a lo fantástico. con una disposición más débil. incluso múltiples. se le describe. Pero los estudiantes. Y. por un lado. se extraviaría uno lo mismo.colorido. de lo «constitucional». ciertas cualidades. Es seguro que ningún clínico que utilice las designaciones tipológicas de los psicópatas se dará por satisfecho con poner etiquetas ni creerá haber «resuelto» así el problema de la personalidad de los designados. La psicoterapia puede ayudar mucho en los primeros y atacar act i- vamente en los segundos. pero. Muchas propiedades se excluyen franc amente. es por completo injusto reprochar. Todas estas circunstancias tienen consecuencias prácticas. según los tipos. en la juventud. no simulado. Ni siquiera suele bastar con la combinación. nada o poco o sólo por poco tie m- po. en muchas manos. de estas o de aquellas propiedades. porque de ninguna manera lo son todos los hipertímicos. según el modelo de las denominaciones de las enfermedades. O bien. en efecto. se ha prestado poca atención a qué rasgos de la personalidad pueden ser formados. No debe olvidarse. un fanático no puede ser abúlico. tampoco en sus variantes anormales. son inducidos fácilmente por las tipologías a mantenerse en estas desi g- naciones y a no ver ya ningún problema en los «psicópatas» aislados. sean episódicas o persistentes. aunque no se trate de polos opuestos que se excluyan lóg icamente. a veces múltiple. Sin embargo. pues ninguno de estos rasgos pertenece con regularidad al hipertímico equilibrado. más tarde. a lo visto y configurado poéticamente. episodios psicopáticos. Precisamente a causa de la multitud de las configuraciones y asociaciones individuales. a veces. pero sf. son claramente responsables del cambio las experiencias. el ánimo vital depresivo. como meditador religioso o como altruista taciturno o como celoso cumplidor del deber. frecuentemente alternativo. Ciertamente. ni tampoco con la adición de sim ples rasgos de este o de aquel tipo. en general. al tratar del depresivo. las vivencias no pueden alterar. dejar de serlo o mantener sólo pequeños rasgos residuales. a causa de la multiformidad o de la desviación tipológica. la plasticidad es muy grande. Pero no sucede así en los otros tipos. Sin duda. sean futuros médicos o auxiliares sanitarios. en una cierta edad. en el fondo. Donde las vivencias pueden ser activas lo puede ser también la psicoterapia. por supuesto. al psiquíatra que se limite a «imprimir el sello» de tales designaciones y caiga en un fatalismo resignado: «Es un psicópata. y en otras épocas no. no es raro que los hipertímicos sean explosivos. sólo dentro de ciertos lím ites. pues. un hipertimico manifiesto lo suele ser a lo largo de toda su vida. Surge. por otro. En una reseña crítica. y. el peligro de que el individuo aislado sea v isto sólo como una fórmula. Pero también estos rasgos. y a menudo los depresivos son asténicos. inclusive de las subformas. una tipología puede provocar algo así. además. aunque también en este caso puedan presentarse alteraciones. como leemos en DÜHRSSEN. puesto que no puede afirmarse ni siquiera que la mayoría de los psicópatas depresivos posean tales cualidades. Sin semejante optimismo no podrían dedicarse a su profesión. Una diferenciación más exacta de los conceptos congénito. a consecuencia de las viven- cias. también dentro de las que pueden concebirse y de- nominarse tipológicamente. prescindiendo quizá de groseros trastornos psicogénicos agudos desp ués de emo- ciones intensas. de las vivencias y del destino. de reacciones anormales a vivencias. y menos todavía a favor de sus propias fantasías de interpretación. Sobre todo. para lo biográfico y. Causa bastante asombro que se pueda pasar esto por alto. cuando en realidad sólo se ha coincidido con la oscilación no psicológica del fo n- do. s e cree haber realizado algo con el propio esfuerzo. es necesario para los psicoterapeutas y para todo educador conceder mucha importancia a las influencias psíquicas y no demasiada a la disposición. pero. con otras palabras. con una responsabilidad que parece quitarle «la neurosis». a situacio- nes instintivas internas. tiene lugar un movimiento extraordinario. a modos de manifestación gravemente anormales. es asombrosa esta ceguera para la disposición en los psicoterapeutas que proceden del campo internista. y querer comprenderlo de nuevo conduce a una oscuridad impenetrable que sólo puede aclararse con la fantasía. uno u otro aspecto. pero la distribución del peso es distinta: unas veces cae el peso principal sobre la disposición. En tanto que tales reacciones externas a vivencias y reacciones internas a conflictos pueden ponerse en conexión comprensible con determinadas personalidades y basarse en ellas.oscilaciones y fracasos. Concebir como consecuencias de conflictos de la primera infancia lo que nosotros consideramos como disposición. pero también a faltas de equilibrio. A menudo. ya que muchas veces se encienden aquéllas en estas últimas. Sin embargo. Las «neurosis». no se trata de una afección nerviosa. una vivencia indepe n- diente del psicoterapeuta. generalmente reconocido. a tensiones y. precisamente en las neurosis. fundamentales. lógicamente refutada y sólo históricamente comprensible. Aquí puede imaginarse perfe ctamente que. puede ayudar. en efecto. Se le persuade de que «tiene» una neurosis. a las propiedades con que ha sido dotado el hom- bre. sino que es un neurótico. Nos ref e- rimos simplemente a algo preexistente a las vivencias. las posibilidades de influencia psicoterapéutica. disposicionales. está fuera de toda duda. es decir. Nosotros hablamos. las propiedades preexistentes. por ejemplo. incluso con una disposición de ningún modo anormal. En las neurosis se pone el acento en lo que han hecho las vivencias de la disposición. se puede llegar. nosotros mismos no hablamos nunca de «neurosis». es también psicoterapéuticamente peligrosa. que existan psicópatas. Muy a menudo. Pero no se puede tampoco caer en lo contrario y pasar por alto las propiedades. el encuentro del paciente con una tercera persona. de un modo paradójico. Ya la expresión es engañosa y desafortunada porque se opone exactamente a los conceptos actuales. en muchas ocasiones se podrá valorar más alto. con absoluta firmeza. otras veces sobre las vivencias. con los inseguros de sí mismos. Pero no puede establecerse de ninguna manera una severa delimitación entre tales reacciones y las reacciones a viven- cias externas. se ha mantenido esta expresión. lo biográfico y. pero acontece a menudo que es imposible su coordin ación con un tipo . De lo contrario. Ya la presen- tación hereditaria de propiedades psicopáticas habla en contra de semejante interpretación. En toda enfermedad infecciosa se considera hoy a la constitución afectada no menos que al germen. bastante espacio para la valoración de las vive n- cias y golpes del destino. al menos. Resumamos brevemente nuestros conceptos sobre la relación entre «psicopatía» y «neurosis». sino endógenas del fondo. para la psicoterapia. Un principio fundamental. disposicionalmente anormales. sin duda. porque toda comparación con una enfermedad es aquí peligrosa. a favor de los conflictos instintivos. ¿Por qué no ha de valer esto exactamente igual para las «neurosis»? (De un modo ex- preso queremos subrayar el sentido meramente figurado de esta comparación. D esde luego. sobre todo. . Además. en realidad. de este trastorno. en lugar de neurosis. Por lo demás. en la vivencia del fracaso o de la vergüenza. sino de algo psíquico.) Que en la personalidad psicopática exista algo disposicional o. Hay siempre un íntimo entrelazamiento. una de sus condiciones. la conquista decisiva de la nueva psicopatología y psicoterapia es la de haber encontrado que. con ello. los puntos peligrosos y los escollos congénitos. él no tiene una neurosis. las debilidades. Ahora bien: nosotros no hemos afirmado nunca que las psicopatías hayan de atribuirse sistemáticamente a dispos i- ciones hereditarias. Hablamos de psicopatía cuando desempeñan un papel decisivo las dotes. se hará así en este trabajo. de todo método psicoterápico es el de hacer comprender al neurótico. se desarrollan siempre en personalidades psicopáticas. Otras reacciones anormales a vivencias dependen también íntimamente de la personalidad que reacciona. por ejemplo. de una personalidad. las disposiciones (pero de ninguna manera siempre las disposiciones hereditarias). Sin e m- bargo. por otra parte. Hay reacciones psíquicas a vivencias externas. Nosotros hablamos entonces de reacciones a conflictos internos. porque da al propio neurótico una imagen totalmente falsa de lo que padece. Si se mantienen los tipos elásticamente y se considera relativo el concepto de persistente. sobre todo. y tienen en ellas. en el marco de una personalidad psicopática. se (lega a muchos desengaños y también. Pero también es posible engañarse en lo psicológico. toda clase de reacciones anorm ales a vivencias guardan relación con determinadas personalidades psicopáticas: las reacciones a conflictos internos. En efecto. con ello. Pero la mirada crítica ve también lo otro: la personalidad constituida de este o de aquel modo y las oscilaciones no reactivas. a pesar del reconocimiento pleno de la disposición. queda todav- ía. Pero. a una ingenua hipervaloración de la propia actuación. disposicional y constitucional carecería aquí de importancia. en primer luga r. que ha de cargar con esta responsabilidad. algo equívoca también si no se la define con más detalle. pero sólo del nombre. pues. de personalidades anormales. que se orienta en el grado de los trastornos psíquicos y tiende. también por la personalidad anormal. Es un proceso análogo al de la «histeria»: un deslizamiento cada vez más evidente hacia la valoración y la moralización. largo tiempo utilizados. Mucho más importante que la cuestión de las relaciones de las personalidades anormales con las ps i- cosis orgánicas. pero es demasiado larga y. en primer lugar. todavía. lo que ha sido objeto de sus aspiraciones. arterioscleróticos e incluso paralíticos. las cuales abarcan siempre las personalidades psicopáticas. y sí a una reacción anormal grave. El hecho de que. en todos los casos. parece aquí que han sido inútiles muchos decenios de esfuerzo. sólo de trastornos cuantitativos o. Finalmente. Por lo que se refiere a las concepciones tipológicas de las personalidades psicopáticas. Su disolu- ción. se podría hablar. las reacciones anormales a vivencias como psicosis. durante mucho tiempo. en cada caso. se hace bien en ser reservado con la designación «psicópata» en los informes a médicos generales. si es necesario. algo ético o socialmente negativo. Sucede esto porque las psicosis endógenas pueden considerarse como asentadas sobre una disposición que comprende también a la personalidad. hay transiciones. de «personalidad psicopática» como una breve répl ica a la psicosis. 5. además. por ejemplo. con la que hemos tropezado ya al hablar de la doctrina constitucional de KRETSCHMER. el diagnóstico diferencial frente a las psicosis. no puede influir sobre el concepto científico de psicosis. hace decenios. es decir. una tal tipología. Es cierto que. en casos dados. Cuando. Es cierto que todos estos estados ofrecen también rasgos supraindividuales. no aludimos al uso médico práctico del concepto. ahora. especialmente juristas. la «histeria» es cultivada sólo aquí y allí. algo indolente. En la clínica corriente. Otros. a pesar de su limitado valor cognoscitivo. en el cuadro clínico. una fase depresiva leve no dé lugar a ingreso en una clínica o establecimiento psiquiátr i- co. Si se hace esto. quizá. en todas las investigaciones científicas. del tema «personalidad y psicosis» (TILING. cabe decir. no co nvenció en modo alguno. porque en la anormalidad meramente cuantitativa no se expresa la variedad. hay que mante- nerse bajo el concepto superior de personalidad anormal. Cuando la personalidad ya no es perceptible en la psicosis. en la Sociedad Suiza de Psiquiatría. por otra parte. La descripción de las dos formas últimamente citadas sobrepasa los límites de este trabajo. persisten claramente. Muchas veces se dest a- ca. Aquí se trata de puntos de vista más generales y fundamentales. personalidad anormal—y psicosis. no calificar. por tanto. de una caricatura de lo ya existente. PERSONALIDAD PSICOPATICA Y PSICOSIS Antes de ocuparnos de los distintos tipos de personalidades psicopáticas. También cuando nos ocupemos de los distintos tipos tendremos que estudiar. Muchos conceptos clínicos. por eso. para cuya comprensión no aporta nada decisivo el conocimiento de la personalidad. pero el sentido exacto se ha impuesto ya de un modo muy am- plio. que podría hablarse aquí de una personalidad psicopática. como—por ejemplo—una distimia grave motivada por vivencias o el «ataque de furor» de un encarcelado. Pero tampoco la designación parece todavía superflua. es decir. separadas de ellas por nosotros. desde diversos frentes. de psicosis . como «personalidad anormal» a un paralítico o esquizofrénico cur ado con defecto.humano o psicopático unívoco. como un grado previo. l o que ha vivido. NEISSER). Así. están ahora en regresión. Consideramos correcto. intentada en 1946. La «neurastenia» ha de s- aparecido. Describase lo m ás viva y gráficamente posible y sin «expresiones técnicas» qué clase de hombre es aquel de quien se trata y. para la arteriosclerosis cerebral o la parálisis. resulta todav- ía hoy útil y aprovechable. intensivos. no de la existencia efectiva. También el «psicópata» está ya en de cadencia y quizá pase su época. en viveros especiales. tómense con todas las reservas indicadas y sin olvidar la problemática que se abre tras de cada una de estas design a- ciones de tipos. mejor. hablaremos aquí. También puede calificarse. entre persona- lidad—en casos dados. como una forma leve de ella. a no considerar como psicosis una fase depresiva leve. la única designación indicada aquí y la más científicamente exacta es la de persona lidad anormal. El cuadro clínico de toda psicosis está más o menos configurado por la personalidad y. pero sí las graves reacciones anormales a vivencias. sus «contenidos». a menudo. científ i- camente. se trata. A menudo. después. La Psiquiatría—dicho sea de paso—se ha ocupado ya. de sus deseos y de sus sentimientos. hay también reacciones a vivencias más o menos supra- caracterológicas. también en qué conflictos se encuentra. Y esta es también una razón por la que la designación «psicópata» es utilizada para el exterior con la mayor parquedad posible y nunca sin la adecuada descripción. en general. Por eso. sin embargo. la variación de las personalidades. en la palabra «psicópata» se expresa esto todavía mucho menos. En ocasiones. hablemos de psicosis. Aquí. Difícilmente se trataría de lo mismo en la disposición que se admite también. piensan todavía en la «psicopatía» como una especie de pequeña psicosis. aunque no total. de un aumento de los rasgos de la personalidad. a empleados de instituciones menores y en los dictámenes periciales de toda clase. Esto se refiere tanto a la embriaguez alcoh ólica como a los trastornos seniles. Sin duda. de todos modos. incluso nada en absoluto. De acuerdo con nuestra advertencia de que. etimológicamente. muchas veces. en cierto sentido. es la cuestión de sus relaciones con la esquizofrenia y la ciclotimia. por tanto. tenemos que discutir todavía la cuestión de las relaciones entre personalidad psicopática y psicosis. se utiliza ya esta abreviatura. Así. Es inútil fantasear sobre cuál de estas posibilidades debe admitirse para los trastornos que sirven de base a la esquizofrenia. extremadamente perjudicia l para la prácti- ca.constitucionales de la personalidad. incluso entre determinadas personalidades dentro del ámbito medio y las esquizofrenias. con motivo de exigencias especiales o en la pubertad) co n- ducen a trastornos. hay malformaciones. Ahora bien: sobre la base de la simple experiencia clínica. ninguna dificultad para aceptar la existencia de transiciones. no existe. faltan todos los elementos de juicio. como m u- chos defectos cardíacos y el riñón quístico. Recuérdese a KOCH y a DICKHOFF. En todo caso. Era sabido. Frecuentemente. al principio. al enfermo esquizofrénico. se encuentran muchas personalidades raras. de la cuestión de las relaciones entre ciertos psicópatas y la epilepsia. no producen ninguna manifestación. según él. por lo menos. entonces. evidentemente fácil de aprender y de manejar. Por otra parte. se transformen lentamente. Por tanto. esto pensado desde el punto de vista teórico-somatológico. La psicosis esquizofrénica es. los casos en los que puedan existir dudas sobre si se trata de una pe r- sonalidad anormal o de una psicosis esquizofrénica son. que se trata de personalidades raras. Se sabe también que el naevus pigmentario. como melanoma proliferativo. Consecuentemente. transiciones insensibles entre personalidades anormales y psicosis. sin límites s e- veros. es algo muy distinto que se admita una determinada constitución corporal y una determinada personalidad como factores pr e- disponentes para la génesis de una esquizofrenia o que sólo se vean diferencias graduales entre estas constituciones y las bases somáticas de los procesos esquizofrénicos (y lo mismo en la esfera psíquica). fueron calificados como psicópatas esquizoides. muy a menudo. reservadas. Muchas veces se llegó a una desaparición de todos los límites. sucede. una personalidad pre-psicótica «hipo-paranoica». También ZIEHEN y BLEULER señalaron. frías. a lo sumo. KRETSCHMER. ya que aquí existe el estado orgánico anormal desde el comienzo de la vida. Pueden citarse. apenas se hacían ya esfuerzos para decidir si se tenía delante a un psicópata o a un enfermo psicótico. extravagantes. aunque no se manifieste por ningún síntoma. no se puede investigar directamente esta cuestión. que. tampoco de la epilepsia. Finalmente. desde hace ya mucho tiempo. Estos ejemplos de malformaciones son distintos de los anter iores. por primera vez. ha tenido una amplia aceptación. puede salir de su equilibrio histológico y llegar a ser. Más recientemente. La epilepsia no es ninguna psicosis comparable a la esquizofrenia o la ciclotimia. relaciones más o menos generales entre determinadas constituciones psíquicas y corporales y las esquizofrenias. que los estados constitucionales. como ejemplos. Naturalmente. PERSONALIDAD ANORMAL Y ESQUIZOFRENIA. Aquí hay. sería hablar de «casos dudosos». sensibles. en realidad. de órganos o de sistemas de órganos. No creemos que la cuestión de si hay transiciones entre determinadas personalidades y las esquizofr e- nias pueda decidirse sobre la base de consideraciones metodológicas o somatológicas. una agravación de temperamentos psi- copáticos y normales. más tarde. En todo caso. se tratará. Que sucede esto es indiscutible. tales relaciones. fuera de aquí. De éstas no nos ocupamos con más detalles. Lo mejor. existe una escala que condu- ce. entre la hipertonia esencial y la arteriosclerosis. SC sabe. se pueden buscar semejanzas en la pato- logía. Frente a la opinión de KRETSCHMER. sin límites severos. lo que existe en el fondo del proceso esquizofrénico es una variación cuantitativa de la total constitución corporal que sirve de base a determinadas personalidades psicopáticas y norm a- les. con muy pocas excepciones. A nuestro juicio. en un enfermo de paranoia de la involución. sin motivo externo. entre los parie n- tes de los esquizofrénicos. entre personalidad anormal y proceso esquizofrénico. extraordinariamente raros. hace veintiocho años. no pueden negarse teóric amente las transiciones insensibles entre anomalías constitucionales y enfermedades. En el problema de los psicópatas epile p- toides. en procesos patológicos. Pero. las relaciones de las pers onalidades anormales con la esquizofrenia y la ciclotimia interesan teórica y prácticamente—mucho más que sus relaciones con las otras psicosis. se halla otra que admite. pero no de . desde hacía mucho tiempo. Sea como fuere. Sin embargo. quizá de «sospechas de esquizofrenia». Se puede preguntar si. normales o anormales. en lo psíquico siguen afirmándose las transiciones. desde el individuo normal esquizotímico. la rela- ción entre las anomalías del metabolismo del azúcar y la diabetes manifiesta. para él. todos los psicópatas. evidentemente. ciertamente. la enfermedad de BASEDOW. por tanto. hemos de confesar que no encontramos ta- les transiciones. en una crítica de este libro. a través del psicópata esquizoide. es decir. una verdadera enfermedad. anormal. y que sólo durante el curso de la vida (por ejemplo. ha dicho que el aumento cuantitativo de los síntomas esquizoides en la esquizofrenia no excluye la adición de un «factor procesal» especial. en alguna parte. no se conoce ni el proces o corporal que existe en el fondo de la es- quizofrenia ni las constituciones corporales que sirven de base a las personalidades anormales. en virtud de tales experiencias. una diferencia puramente gradual entre determinadas personalidades anormales y los procesos esquizofrénicos. que. teórica- mente. pero que man- tiene los límites severos entre personalidad anormal y esquizofrenia. ha sido la doctrina de KRETS C H M E R la que. ha señalado. habrá que admitir también la posibilidad de estas transiciones en las esferas funcionales psíquicas correspondien- tes. La doctrina de KRETSCHMER. y también que KLEIST comprobó. consistente siempre en una malforma- ción congénita de los tejidos. que la personalidad primitiva de los que más tarde llegan a ser esquizofrénicos es. además. constantemente. Para las últimas. incluso aunque no pertenecieran a un círculo hereditario esquizofrénico. según su disposición general. de su sintomatología. El trastorno básico vital de la depresión ciclotímica es caracterológicamente neutral. sólo en raras ocasiones son definitivamente insolubles. no necesitamos hablar tan detenidamente.«psicópatas esquizoides». Por otra parte. lo mismo que en la esquiz ofrenia. con las constituciones generales pre-disponentes. como cree KRETSCHMER. Entonces. también aquí nos parece imposible la existencia de simples transiciones entre las personalidades permanentes. En las personalidades anormales y en la mayor parte de los esquizofrénicos. muchos estados p e- riódicos de excitación (casi siempre de muchachas oligofrénicas y asociales). PERSONALIDAD ANORMAL Y CICLOTIMIA. Tenemos que dejar a un lado mucho de lo que se ha escrito sobre lo «esquizo i- de». Nos parece también seguro que exista una relación de determinadas personalidades. Pero. Esto debe bastar aquí. aludi- mos con ella a fenómenos fásicos. WYRSCH ve en ello algo «formal». pero. por una parte. se trata de estados episódicos. la d esignación «maníaco- depresivo» no es descriptiva. Sólo relativamente pocos de estos enfermos tienen fases maníacas y depresivas. es decir. hay que admitir las transiciones como posibles. En todo caso concreto. Aquí sólo nos interesa la cuestión de las transiciones entre personalidades anormales y ps i- cosis esquizofrénicas. pero nada más. ciertos estados obsesivos. Para la teoría de la esquizofrenia. para una mirada observadora. en sus rasgos característicos. Los casos de diagnóstico diferencial dudoso son extremadamente raros. decidirse so- bre si existe una personalidad anormal y una reacción a vivencias o un proceso patológico. habría que admitir aquí que una constitución puede. una condición de la enfermedad. creemos que hay que optar por la negativa en la cue s- tión de los «estados limítrofes». a título de comparación. ciertos estados paranoides. si es que este calificativo conserva todavía algún sentido. Ambos hechos vuelven a hacer difícil. en aquellos estados. cuya sintomatología parece aproximarse a ciertas personalidades anormales y a ciertas reacciones anormales a vivencias. ponerse en movimiento y transformarse en enfermedad. se suscita siempre la cuestión de si tales casos son esencialmente insolubles. que una constitución deter- minada es. sin embargo. y solo depende de la . porque también es impertinente. fundamentales de la personalidad. se han expres a- do de un modo semejante. con BLEULER. De acuerdo con KRAEPELIN y con el sentido de la palabra. más o menos posible. Esta intoxicación crónica es una conditio sine qua non y. pueden darse raramente casos de esquizofrenia. sino teóriconosológica. tampoco aquí nos parecen bastan- te justificadas. la expresión locura maníaco-depresiva. amplifi- caciones de los rasgos. Sobrecarga. en realidad. Las mayores dificultades las ofrecen t o- davía ciertos extravagantes. Se deduce de ello que. y no a personalidades (permanentes). se trata de estados pe r- manentes. ya antes que él. que se origina bruscamente. en los cuales los trastornos psíquicos —por ejemplo. Tales conceptos. sin ninguna violencia. Sobre las relaciones de las personalidades anormales con las ciclotimias. Por lo menos. podría deducirse de esto que los pr ocesos corporales existentes en el fondo de la esquizofrenia no están en una relación tan íntima. representan transiciones reales. clínic amente. Así. episódicos. no la comparabilidad. Teóricamente. de resolverlos. a los casos más gr a- ves. También otros. ya que estos enfermos casi nunca son «locos». innecesario. a los enfermos de un modo innecesario. por otra parte. a veces las reacciones de pánico y al encarcelamiento y. con las fases ciclotímicas. Lo mismo que allí. por todos los medios. casi siempre. personalidades anormales y las esqui- zofrenias ni en el cuadro corporal ni en el psíquico. por ejemplo. quizá. bruscamente. tendremos que rechazar las transiciones. sin embargo. se califican también como sintónicas). Las transiciones no están suficientemente comprobadas. también. hay que procurar. y en contra de KRETSCHMER. desde el punto de vista clínico. muchas personalidades anormales oscilan también. Nosotros. así sucede en la mayoría de los casos. por tanto. con sus reacciones y oscilaciones básicas. además. en ocasiones. Por lo mismo que tampoco en otros casos es corriente elegir nombres dis- tintos para grados distintos de la misma enfermedad. también tiene validez aquí. a veces. y. casi siempre. es decir. de la embria- guez alcohólica o de la arteriosclerosis cerebral—sólo representan. Pero todos estos casos. cuyo cuadro esté tan ab- solutamente teñido por los rasgos de la personalidad (de la personalidad anormal). no creemos que haya transiciones entre las . Lo mismo puede decirse de la locura circular. Sin embargo. y en oposición a la mayoría de los autores. momentánea o pe r- manente. Esta expresión es des- afortunada. epis ódica y periódicamente. hipocondríacos obstinados. las fases ciclotímicas acentuadas podrán diferenciarse de las personalidades psicopáticas con menos dificultad que ciertos procesos esquizofrénicos. especialme n- te sobre las transiciones. naturalmente. el delirium tremens o la alucinosis. Y esta decisión se logra. También en estos casos se añade algo nuevo. y las fases ciclotímicas. Lo dicho de la esquizofrenia. hay fases ciclotímicas leves. que no pu eda ponerse de manifiesto en lo psíquico lo verdaderamente procesal. en ocasiones. Se puede pensar. Para la ciclotimia se usa. antes mencionados. o si sólo se trata de nuestra imposibilidad. clínicamente. no pueden nunca demostrarse ni refutarse. por otra parte. por lo menos. En las fases ciclotímicas. no existen transiciones insensibles entre ella y las psicosis alcohólicas agudas. el diagnóstico difere n- cial. a partir de la «constitución» alcohólica tóxica de los alcohólicos crónicos. sobre todo equilibradas (que. particularmente «sanas». patológico. que «corresponde a la estructura total del carácter» y puede dar un colorido esquizoide a cualquier grupo de psicópatas. llamamos ciclotimia. Lo mismo. no es mala persona. equilibradas y de un o p- timismo inquebrantable. utilizado antes por KRAEPELIN. Por las mismas razones. La expre- sión «expansivos». se ocupa incansablemente de todo lo que sea un simple juego. Pero. Entre los hipertímicos equilibrados y los excitados hay toda clase de transiciones. y más feliz también que su expresión «disposición maníaca». «prácticos decididos» y. por otro. de los fanáticos. por lo cual sólo se hallan al borde del tipo que nos ocupa. Es un individuo socialmente agradable. le es fácil no dar importancia a nada (vive ¡la bagatelle!). excitados. pero si un pecador difícil de convertir. o más malhumorado. y a veces imposible. Como consecuencia inmediata de ello. pero casi siempre también por el temperamento sanguíneo y por una cierta actividad. en primer lugar. al momento siguiente. por un lado. dulce. en los que el estado de ánimo alegre es menos marcado. han sido descritas del modo más gráfico por KRETSCHMER. bajo el epígrafe «El temperamento sanguíneo del hombre de sangre ligera». por la . A estos litigantes. fácilmente influibles y no muy fieles. no sólo porque también acentúa demasiado la inquietud. porque esto lleva consigo la variación y no es cosa de él la perseverancia. Especialmente como una forma de los pendencieros. a la depresión ciclotímica. suelen ser faltos de crítica. más esténicas y más cerradas. Para que no se desvanezca el tipo.» Parece cierto que la mayoría de los hipertimicos son corporalmente pícnicos. carecen de profundidad y de exactitud. Nosotros tomamos la depresión ciclotímica como ejemplo de estas circunstancias. Es mejor evitar también la calificación de GRUHLE «eréticos». pensaremos siempre. el «tipo hipomaníaco garboso» y el «camorrista molesto». sin embargo. En la manía ciclotímica son mucho menos claras. sin duda. puede ser difícil. Son aquellos activos desapacibles. y la ciclotimia. penetran los hipertimicos en el círculo de las perso- nalidades psicopáticas. sobre todo. especial mente si tiene un aspecto más melancólico. ha adquirido un matiz que recuerda las personalidades. los menos activos. imprudentes. «sentimentales plácidos» y siba- ritas cómodos». Y ésta corresponde casi siempre. También aquí surgirá sobre todo esta dificultad cuando aquel proceso corporal desconocido. por el ánimo alegre. a menudo. PSICOPAT AS HIPERT ÍMICOS Utilizamos esta buena expresión griega. estas personalida- des equilibradas. que llega fácilmente a la intimidad. Sin duda. tenemos a la vista. sino porque hace pensar habitualmente en los oligofrénicos. psicológicamente. equilibrados. Es bastante bondadoso para prestar ayuda a los demás. a consecuencia de la citada predisposición. fuera incluso de las fases. empleada más tarde. a cons e- cuencia de la «forma de reacción expansiva» de KRETSCHMER. Dice así: «El sanguíneo da a conocer su naturaleza sensible en las siguientes manifestaciones: es descuidado y optimista. pero. mas olvida pronto este arrepentimiento (que nunca llega a ser una pesadumbre). con suficiente profundidad. es decir. Las personalidades hipertimicas son alegres. especialmente. porque no ha meditado antes. puede derivar- se caracterológicamente. una desenvoltura alegre. casi siem- pre útiles. aptas. en oposición a los litigantes aferrados a una causa única. cuando los ciclotímicos no sean personalidades marcadamente sintónicas y se quejen constantemente. Las variantes. a la personalidad sintónica. a menudo bondadosas. ya no es capaz de pensar en ella. me parece más feliz la designación hipertímico que el nombre de «excitación const i- tucional». y es amigo de todos. una cierta deficiencia de formación. dentro de lo anorma . pero no creemos conveniente acentuar demasiado la actividad. empleada a veces como contraria a depresivos. capaces de rendimiento y en pleno contacto con la realidad. el ánimo alegre. activas. mucho más unitario que los excitados. como «alegres parlanchines». también conocemos otros hipertímicos. también. en los hipertímicos clásicos. como «humoristas tranquilos». KANT 1os ha descrito muy certeramente en su Antropología. para un grupo de personalidades que está caracterizado. como el rasgo más sobresaliente. sin embargo. siguiendo el ejemplo de la «constitución psicopática hipertím i- ca» de ZIEHEN. de oscilaciones de ánimo o de molestias corporales . Estas personalidades. inconmovible a toda experiencia. pero no mantiene la palabra. hay que considerar. concede una gran importancia a cualquier cosa y. en el momento mismo. sino sólo su configuración. Le fatigan sus quehaceres y. pero es un mal deudor y pide constantemente nuevos plazos. el cual. porque no prejuzga nada respecto al problema de su pertenencia a la locura m anía- co-depresiva. en primer lugar. seguros de sí mismos. Habitualmente. Del mismo modo. más que otra. no existe ninguna conexión entre la depresión ciclotímica y el modo de ser sintónico. entre sus individuos normales ciclotímicos. Los equilibrados son un tipo humano más frecuente y.personalidad afectada su colorido particular. irritado y gruñón. al describir nosotros los hipertímicos. en casos aislados. P AR T E ESPEC I AL 1. que hemos citado en las psicosis orgánicas y en la esquizofrenia. Es cierto que una constitución pícnicosintónica tiende. se arrepiente mucho de las cosas. Su conducta delata. En lo sucesivo. No ella misma. si sería capaz de mantenerla. Son fáciles de reconocer en su expresión. y una ingenua confianza en sí mismos. sería utilizable en sí. I I . son. chistoso y divertido. formular un diagnóstico diferen cial entre la personalidad anormal y la reacción a vivencias. Hablaría- mos simplemente de los «activos». Promete hon- radamente. conduzca solamente a un aumento de los rasgos de la persona- lidad. pasivo y elegíaco. naturalmente. pero con la misma rapidez las rompen. frecuentemente. esto. porque su temperamento sanguíneo. perturban en el colegio por su inquietud y agitación. en el sentido de KRAEPELIN. El modo de ser hipertímico puede ocultar la oligofrenia ante una mirada superficial. que. también. . no se puede hablar. que no es raro ocupe totalmente el primer plano del cuadro. y tiranizan y torturan a los niños más formales. pero no a los psicológicos. tienen su puesto. la perseverancia rígida ni la Lucha continuada por una misma finalidad. pues. aun cuando se comprenda por ella sólo un desarrollo psicopático y no una psico- sis. como es fácil de comprender. SCHULTZ ha dedicado a estos niños un estudio minucioso. con el aumento de edad. ZIEHEN y V. detenidamente. por muy distintos que sean. de la propia experiencia. STUMPFL encontró. con REICHMAN y KRAMER. son los incitadores de todas las travesuras. Tendremos que hablar todavía. TILING. A veces también. que KRAEPELIN y otros erigen en una forma propia de psicópatas. como dice BLEULER. muestran los hipertímicos. por ejemplo. se en- cuentra también entre jóvenes abandonados. en parte. tales caracteres «emplearían más sus energías en reyertas familiares íntimas». disminuir la provocación de conflictos. H. casi siempre exagerado. Son numerosas las combinaciones con otros estados psicopatológicos. entre ambos polos. También existen relaciones con la «oligofrenia moral». Los hipertimicos son a menudo inconstantes. los psicópatas hipertímicos aparecen. de una separación severa e n- tre los «seudo-litigantes» pendencieros y los litigantes «genuinos». Por último. lo cual. Pertenecen a los tipos sociológicos. se ven con mucha más frecuencia hombres hipertímicos que mujeres. También para KRAEPELIN pertenecen aquí mu- chos seudólogos. Según parece. desde los pendencieros hipertimicos se pasa. de ninguna manera. en el sentido de los expansivos de KRETSCHMER. su confianza en sí mismos y su optimismo les arrastra y les hace olvidar con rapidez los buenos propósitos y las lecciones. BLEULER cree que. son indómitos y desor- denados. Somos de la opinión. a los litigantes «genuinos». sobre todo si son débiles mentales. Además. En el juego. Los hipertímicos muestran numerosas relaciones con otros tipos de psicópatas. el aprovechamie n- to hábil de las debilidades humanas» hablan más a favor de los farsantes. DELSRUcK menciona la presenta- ción de la seudología fantástica sobre fondo maniaco. plantean exigencias extraordinarias a las personas que les rodean. la capacidad de adaptación. en el circulo hereditario de los criminales reincidentes. sin límites severos. de la distinta posición social de los sexos. pero muchas veces son conciliables y vuelven pronto a ser buenos amigos. dicho autor demostró la presentación hereditaria de este tipo humano. no es cierto en lo que se refiere a los desalmados puros. relacio- nes directas con determinadas personalidades. sobre la base de su exagerado concepto de sí mismos y de la propensión a darse importan- cia. incluso en la personalidad insegura de sí misma. H. sin embargo. Por último. de que los inconstantes no forman. «La intensa desviabilidad de la atención y el espíritu emprendedor. bajo la forma de inconstantes. Estos niños volubles siempre quieren algo nuevo. Así. un grupo unitario de personalidades. a conocerse tanto. de los desarrollos paranoicos de los psicópa- tas expansivos y sensitivos. El oligofrénico hipertímico es un tipo muy conocido y socialmente importante. corresponde al tipo alborotador y camorrista hipertímico una cierta explosividad„ pero hay también hipertímicos que no pie r- den por nada la serenidad. en general. ASCHAFFENBURG. no se resignan a nada. superficialmente asimila- das. un a actitud llena de dignidad. que toman precauciones y logran. por ejemplo. casi siempre. se les llama también seudo-litigantes. más bien. Este concepto no basta para la totalidad de la paranoia. que el tem- peramento hipertímico puede estar incluido «en las más distintas estructuras caracterológicas». «La tendencia a soñar despiertos. de los que hablaremos después. en las mujeres. a menudo. la animación hipertímica es considerada. No son propias de los litigantes hipertímicos puros la obstinación terca. éstas llevarían «el sello. Muchos hipertímicos aprenden. como una verdadera vivacidad espiritual. por lo menos.que luchan a menudo durante toda la vida. puede depender. el aspecto de la inestabilidad so- cial. así. Pueden tener rasgos de los necesitados de estimación. Se sabe poco sobre las diferencias de los sexos. Ya A. Sobre todo en los niños. Es evidente que también la paranoia. surge precisamente de personalidades distintas a las hipertímicas. Así. con la oligofre- nia. y en muchas comunicaciones casuísticas sobre seudolog- ía fantástica es evidente la personalidad hipertímica. sin embargo. BAEYER conocen también estas relaciones. hablan muy formalmente de sus enemigos. Los niños hipertím icos. Son más frecuentes los hipertímicos explosivos. no raramente. junto a desalmados y abúl i- cos. también hipertímicos. Tampoco se sabe mucho sobre la evolución durante el curso de la vida. de equivocaciones inmediat amente originadas por el apasionamiento». aunque las formas puras de ambos grupos son fáciles de diferenciar. Los pen- dencieros. SPECHT quiso comprender a todos los paranoicos como hipomaníacos crónicos. Hacen amistades con mucha rapidez. como tipos límites. están siempre dispuestos a disputar y a pro- testar. un talento inventivo fecundo y fluyente. SCHULTZ ha demostrado. el hipertímico pendenciero y el litigante fanático tranquilo. en los niños. Aunque se quiera hablar aquí de ideas delusivas. una tendencia a la fanfarronería y al embu s- te. A consecuencia de su amor propio. el gran desasosiego e inquietud» hablan a favor de la predisposición maniaca. Esta inconstancia puede adoptar. aunque tenga. cree francamente que la moral insanity descansa «sobre un temperamento excesivamente sanguíneo». sino sólo en lo que afecta a semejantes hipertimicos inconstantes y asociales. y no se llegaría nunca a un sistema. por facultades literarias y estéticas. demasiado elevadas. por eso. ya fuese una predisposición depresiva. en la lo- cura maníaco-depresiva. Las razones que indujeron a KRAEPELIN a considerar la «predisposición maníaca». formas de hipo- manía originaria y excitación constitucional de grado leve. en la imbecilidad relativa. SIEFERT describió detenidamente. ha dado al síndrome una fórmula más amplia. que les fija su personalidad hipertímica. BRAUN. entre las familias de sus farsantes. JORGER puso de relieve. en el círculo hereditario de los hipertímicos. por primera vez. El hecho de que el estado permanente hipertímico acostumbre mantenerse siempre en los límites de lo hipomaníaco y de que estos hipertimicos. Si bien BLEULER ya había visto también el síndrome de la imbe- cilidad relativa en esquizofrénicos. aun- que vio en ellas exacerbaciones de periodicidad insegura y breves depresiones. por el contrario. que siempre había sido así y. Por último. en lo que también le ha seguido BLEULER. correspondientes a fases de locura circular. Pero vio. demasiado altas. por la capacidad de apren- der. en el curso de la vida. Las oscilaciones de intensidad serían muy frecuentes. algunas veces. consisten en que el 73 por 100 de sus circulares mostraron particularidades permanentes. en esencia. Al parecer. B. Frente a los hipertímicos equilibrados. necesariamente. que sirve. el aspecto de la alegría. a los «estados psicopáticos per- manentes y sometidos a una evolución regular». tiene parentesco caracterológico y heredo-biológico con el hipomaníaco fásico. de intensos empeoramientos. casi siempre hipertímicos. que. que despierta la impre- . en sí sub- normal. Mientras. por lo menos manifiesta. Este encontró. individuos constitucionalmente sanguíneos. Es importante la cuestión de si los psicópatas hipertímicos deben incluirse o no en la ciclotimia. últimamente fueron trasladados por él como «predisposición manía- ca». de colorido maníaco. debe señalarse el hecho de que. por tanto. fue borrado de nuevo este concepto por BUCHNER. V. sino las personalidades hipomaníacas permanentes). sobre todo con la varian- te de los excitados. Sólo la presentación de ligeras oscilaciones de intensidad no dice mucho. en tanto que volvió a poner el acento sobre la inteligencia. apoyados especial- mente en sus investigaciones heredo-biológicas. casi siempre. antes. no en- contró ninguna locura maníaco-depresiva. BAEYER. una «diferencia esencial terminante» entre hipertímicos y maníacos crónicos. Las investigaciones más minuciosas son las de NITSCHE. Habría que pensar siempre en la posibilidad de su carác- ter transitorio. que se observa en ocasiones. que no regresaba ya al estado primitivo. VAN DER HOEVEN describió un enfermo. a pesar de ser tan frecuentes. con la que hemos ex- puesto aquí. sobre todo. complicado con alcoholismo. de cuya esquizofrenia no era posible dudar. aunque su defecto se halle encubierto por los buenos modales sociales. sólo en muy raras ocasiones lle- guen a tener fases maníacas o depresivas. sino «en relación» con las tareas. no son oligofrénicos en sí. que sirven de base a tales personalidades y a las fases maníacas. No nos parece que. además. cantador de cuplés. existentes desde la juventud. como gradualmente distintos. a la locura maníaco-depresiva. en ocasiones. J. se han adherido a este concepto: el individuo ciclotímico normal. todo lo más. aunque seria mejor llamarla «oligofrenia relativa». A esta constelación. la llamó BLEULER «imbeci- lidad relativa». sin embargo. las circunstancias son distintas en los distin- tos casos. esto es propio de todas las psicopatías. por tanto. bajo el nombre de «debilidad psíquica relativa». comenzaba ' una psicosis totalmente hipomaníaca. por eso. son factores. ya vista por LIEPMANN. cree MOLLW EIDE poder establecer. NITSCHE habla. de una «constitución maníaca progresiva». Tales individuos. KRAEPELLN los incluía. Hablemos. Nos hallamos. También KRETSCHMER y HOFFMANN. irritable o periódico-ciclotímica. junto con la «distimia constitucional'. No es la anomalía de la inteligencia la que hace fracasar a estos sujetos. el pensamiento confuso y la seudología. en los cuales. fijadas por la exa- gerada confianza en sí mismo. junto con la «pre- disposición depresiva». Recientemente. Es comprensible. en primer lugar. Faltan todavía investigaciones finas sobre la psicología de ambos estados. A veces. coincide todavía. Y también para SPECHT. dependiente de las tareas. ninguna tendencia a oscilaciones del ánimo. un caso semejante. jamás había tenido temporadas depresivas. maníaca. por lo menos al principio. la profunda conexión del exceso de actividad con el ánimo hipomaniaco. la manía crónica era una «forma de enfermedad absolutamente independiente». quizá idénticos. La combinación con el alcoholismo es también bastante frecuente. se trataba de un hipertímico. desde el punto de vista psicológico. sino el impulso optimista a la actividad. también los enfermos proce- sales esquizofrénicos pueden mostrar semejanza con los psicópatas hipertimicos. También él acentúa la psicopatía hipertímica. esta oligofrenia es sólo relativa. de base. Los estados maníacos crónicos no pertenecen. sobre la base de características diferenciadas. hacia los cincuenta años de edad. habla a favor de que la identidad no es tan evidente como creen muchos. pero no la necesidad de alivio y de aturdimiento. Al hipertímico le hacen alcohólico las alegrías y las jactancias sociales. que les arrastra a situaciones para las que no están capacitados. puedan considerarse como iguales o. que permanezca alejado de la morfina y de los hipnóticos. en los «estados patológicos originarios». STUMPFL no' encontró. ante la cuestión de si los hipertímicos son o no maníacos crónicos (bajo lo cual no comprendemos las fases man- íacas no curadas. de estos hipertímicos sinfónicos. a veces. situado todavía dentro del campo de la salud. pues. y hasta de depresiones. JUNG incluyó la distimia maníaca crónica en las inferioridades psicopáticas. cono- ce estados hipomaníacos de una duración anormalmente larga. Más tarde. Siquiera sea de un modo breve. por la habilidad y también. que pueden interpretarse a favor de un parentesco con la ciclotimia Recientemente. La presentación. No se sabe absolutamente nada sobre los dos estados somáticos. como grados previos de la locura maníaco-depresiva. porque. por su actividad incesante y por su tendencia a intervenir en todo. En la llamada manía senil existen relaciones.vacuidad. bajo la apa- riencia de una personalidad hipertímica. se hizo un asceta. todo está . hipertímicos. También entre los casos de JUNG y de NITSCHE se encuentran algunos casos sospechosos de esquizofrenia. inestables y seudólogos. en ocasiones. en este sentido. en las psicosis seniles. se hacen a menudo criminales. se niega la vida. Los grandes crímenes son raros en los hipertímicos puros. Los métodos médicos de investigación y la anamnesis facili- tan el diagnóstico. No prestan atención y quieren saberlo todo mejor que nadie. pero esto no tiene nada que ver con el reaccionar lento de los flemáticos. a menudo el de directores o jefes. De este modo.. PSICOPATAS DEPRESIVOS La elección de nombre no necesita aquí justificación. les arras- tra de nuevo. Un hipertimico había sido antes un comerciante activo v vividor y. se ven cuadros hipertfmicos. Se trata. No asimilan nada.sión de . configurando los síntomas. son frecuentes las ofensas. los veremos como indivi- duos con un concepto de la vida siempre pesimista o. son a menudo fáciles de conducir. que la personalidad previa hipomaníaco-esténica no sólo influye pato- plásticamente.. el dirigirles con habilidad y con energía benévola. probablemente. Por lo que se refiere al tratamiento. Russ ha publicado un caso de un hipertimico socialmente muy interesante. con la personalidad primiti- va. Le faltaba el interés objetivo y existía un abismo entre sus pretensiones y su cambio de vida. Se trataba de una simple «reforma de fachada». En sus círculos desempeñan un gran papel. Todo se toma demasiado en serio. En los establecimientos de asistencia. las false- dades. falta la capacidad de la alegría inocente. a menudo. comprende las psicosis pres- biofrénicas. Así. primeramente. en virtud de su temperamento bullicioso. estos sujetos son muy difíciles y temibles. que también una parálisis incipiente puede presentarse. más tar- de. pero. Frente a los excitados. en la primera situación crítica. antes «distimia constitucional». también aquí colocamos en el primer plano la anomalía del ánimo fundamental. Si nos atenemos. de su confianza en sí mismos y de su seguridad en el triunfo. se la rodea con una especie de amor no correspondido. en estas personalidades. Son evidentes aquí los rasgos de la necesidad de estimación. Su afán de gloria encontró nueva satisfacción en su actuación como profeta. puedan ser peligrosas. sobre todo cuando. Poco se puede añadir sobre la importancia social de los psicópatas hipertfmicos. de un modo muy bello. como hace JUNG. El escucharles con paciencia. tal como las ha descrito W EIGEL. muchos de los hipertímicos en peligro social. además. También después de traumatismos craneales y. Los síndromes hipertímicos agudos. inconstantes. la desintegración de la personalidad o la de- mencia son ya muy claras. pues. pues todo lo que se logra enseñarles es olvidado de nuevo. además. sobre todo. que se presentan en las más distintas psicosis—como en la embria- guez alcohólica o en la fiebre—. La impotencia sexual y la pérdida de la colocación y de los bienes fueron el motivo de este cam- bio. Especiales dificultades diagnósticas frente a la esquizofrenia crean ciertas muchachas hipertími- cas. los pendencieros. no obstante. Es cierto que los hipertímicos encefaliticos «ágiles» no suelen mostrar un ánimo verdaderamente alegre y que su inquietud motora tiene algo de impetuosa y de falta de dirección. es difícil con frecuencia obligarles a que se fijen en lo que se les pide. también. que las alteraciones de la personalidad pueden ser también aparentes. asimismo. Demuestra. hasta un cierto grado. el diagnóstico diferencial puede ser muy difícil. «una farsa fue toda su existencia comercial y una farsa. De acuerdo con su modo de ser. se puede hablar también de distimia consti- tucional maníaca. muy escéptico. BOST ROEM cree. Es importante hacer todo lo posible por evitar las ocasiones que. una protección para no caer en la demencia. casi siempre. de aquella «cons- tante acentuación afectiva sombría de todas las experiencias vitales» con la que KRAEPELIN ha caracte- rizado la «predisposición depresiva». por lo menos. no hay nada puro. momentáneamente. su naturaleza. las estafas y también los pequeños delitos de los vagabundos. Pero. puede aclarar la situación. siguiendo el espíritu domi- nante de la época. casi siempre abandonadas. Las relaciones entre este ánimo fundamental y una forma determinada de temperamento no son aquí tan íntimas como en los hipertímicos. son explosivos y oligofrénicos. lo que persiguen éstos es la ganancia. Hablar sólo de «distimia constitucio- nal» podría prestar se a confusiones. sino que tal disposición representa. RITTERSHAUS sub- raya el alto valor social que pueden tener en ocasiones. Pero. desde muy pronto. sobre todo jóvenes. Entre los jóvenes abandonados se encuentran. Estos son con mucha más frecuencia sanguíneos que los depresivos flemáticos. todo su as- cetismo». En el fondo. especialmente por determinadas personas. HEINZE separa severamente el síndrome del eretismo patológico en la infancia de la vivacidad dirigida a un fin de los niños hipertfmicos. Incluso cuando. Es cierto que los depresivos son casi siempre tranquilos. Citemos. Por otra parte. después de la encefalitis epidé- mica infantil. no tienen ninguna importancia desde el punto de vista diagnóstico diferen- cial. 2. se consigue meterles en razón. puede prevenir muchos daños. a lo que tienen de común todos los depresivos. De todo se ve el lado malo. a este respecto. que suele caracterizar a éstos. No- sotros aquí tomamos como base la segunda significación. a veces. una cierta preocupación estética. a la sintomatología delusoide (en el mismo sentido en que se habla de una psicosis paranoide). También la descripción está. Carecen de bríos y de confianza ingenua. por el contrario. dentro del marco de los tipos fundamenta- les. lleva a los que sufren a considerar el sufrimiento como algo noble y a sí mismos como aristócratas. se ve desarrollar una tendencia a la vanidad. rasgos de personalidades depresivas de toda índole. dudas sobre el sentido de la vida. lo mismo que su tendencia a reflexio- nar y a cavilar. en lo que también nos ha dado la razón una investigación de KOLLE. los depresivos son mucho menos homogéneos que los hipertímicos. llenos de comprensión y de indulgencia para los sufrimientos y las debilidades ajenas y. el futuro. Por tanto. Recuérdese. A veces. predominan los rasgos paranoides. Muchas veces. entre los depresivos.amargado y corrompido de alguna manera. tiene algo de fanático. Las relaciones con otros grupos de psicópatas son múltiples. más silenciosa y. Tales mani- festaciones encubridoras y tales compli caciones se encuentran en la mayoría de los depresivos de un nivel mental particularmente elevado. v por BLELLER. bajo el nombre de tipo «de sangre pesada». que. frecuentemente. también más rígida que la de los hipertímicos. el depresivo es.. pero no el hipertímico depresivo. que no corresponde a ningún bienestar interno. la escritura es la única delatora. y tampoco de- sean para los demás nada bueno. irritables y criticones e. No se sabe nada sobre las diferencias de los sexos. El depresivo no está siempre. PIEPER ha descrito tales depresiones constitucionales en los niños v encontró tanto la variante melancólica como la malhumo- rada. Con el adjetivo pa- ranoico o paranoide suele comprenderse dos cosas distintas: por una parte. Se atiende a lo pequeño. Otros depresivos están más bien malhumorados. Tales caracteres han sido designados por KRAEPELIN como «predispo- sición irritable». se alegran. volveremos a tropezar repetidas veces con los paranoides. tímidos y desalentados ante los acontecimientos y las tareas no habituales. difícil de reconocer. incluso. amenazante. Las experiencias tristes son profundamente vividas y conducen a crisis. de una rigidez inflexible. los siguientes tipos: Hay depresivos marcadamente melancólicos. el aspecto y la mímica no delatan nada de su estado de ánimo vital o tan sólo lo hacen en momentos inadvertidos de abandono y de fatiga. al mismo tiempo. En otros casos. sobre la curva del curso durante la vida. porque sólo los desesperados se ven forzados a ello. Un análisis más profundo de los depresivos encuentra. mientras que sucede más bien lo contrario en los depresivos malhumorados y paranoicos. externamente. Ya en los niños se encuentran. la tendencia a la delusión o. en los vestidos y en el modo de vivir. Se sabe poco. Son los «eternos descontentos y resentidos» de ASCHAFFENBURG. La época de la pubertad parece ser especialmente rica en crisis. Su conducta respecto al prójimo es mucho más reservada. bajo el . se encuentra. activos. las miserias reales son apropiadas para arrancarles de sus cavilaciones tortura- doras. que puede llegar hasta la presunción y que disimula el des- consuelo interior. muchas veces. en general. sin duda.. También aquí. con propensión a las autorreferencias. la actitud desconfiada. Temores hipocondríacos. celosos cumplidores de su deber. El pasado aparece sin valor. «Los bromistas»: «¿Siempre estáis jugando y bromeando?. las formas más acentuadas parecen pertenecer al sexo masculino.. por otra parte. delicados. En su expresión. bajo el nombre de «anfitimia». asimismo. porque lo grande parece demasiado problemático. No diferenciamos ningún grupo propio de psicópatas paranoides. a menudo. En muchos. Tales individuos son blandos. cuando sufren nuevos fracasos. sobre todo a causa de sus abundantes velos y máscaras. el dístico de H6L DERLIN. a veces. como los descritos por KRETSCHMER. exámenes de conciencia. Hay depresi- vos paranoides lo mismo que inseguros de sí mismos paranoides o fanáticos y litigantes paranoides. y. Sobre la herencia faltan todav- ía investigaciones especiales. originariamente. como «distimia irritable».. gruñones y ensañados. Conoce indi- viduos ocupados en múltiples asuntos. sobre todo. la amargura de la vida terrenal y la íntima necesidad de ayuda. al menos la forma melancólica. malvados y malintencionados. en el curso ulterior de la vida. la comparación con los que viven contentos y felices y el conocimiento de la sencillez. El hipertímico no se oculta. casi. muy habladores. siempre. tales enemigos les acechan constantemente. El depresivo puede parecer hipertímico. muy análogos a estos depresivos. HELLPACH ha hablado de caracteres análogos. No siempre existen estas cosas en la superficie. ¡No tenéis más remedio que hacerlo! ¡Oh amigos! Esto me llega al alma. Otros ven en el sufrimiento un mérito. de un modo más estricto.» Otros depresivos son.. También. No con mucha rareza. les conduce a un sólido refu- gio filosófico o religioso o les induce a buscarlo. Son fríos y egoístas. Su pesimismo frente a todas las cosas. de ánimo sombrío y abrumados por cons- tantes escrúpulos y cavilaciones sobre las consecuencias de sus actos y el juicio del mundo. taciturno y abatido. manifiesta una alegría y una actividad del tipo de la «manía por angustia» o de la «manía como fuga». La separación de los inseguros de sí mis- mos —sensitivos y anancásticos—es totalmente imprecisa. incluso de la simpleza. Pero no les alegra ningún éxito y todo descanso trae consigo el peligro de que irrumpan nuevamente los fantasmas ahuyentados. entre los ciclotími- cos. certeramente. figuras desaliñadas. Las cavilaciones les apartan de las tareas cotidianas y no les dejan reposar. bondadosos. y también frente a su propia suerte. parece perder su fuerza la predisposición depresiva. también. Pero también se ven. dependientes de la actitud fundamental depresiva. a menudo iracundos. No se sabe nada sobre las bases somáticas comunes de las personalidades depresivas y de las depresiones endógenas. Sin duda. Dificultades diagnóstico diferenciales surgen especialmente cuando un individuo depresivo sufre fuertes oscilaciones del ánimo no motivadas. se encuentran también manifestaciones falsas. son socialmente valiosos. tienen una de sus fuentes de inspiración en las luchas de un alma que sufre y se tortura a sí misma. tienen rela- ciones con los explosivos y. y se hará muy bien en utilizar. Desde el punto de vista psicológico. por otra parte. la angustia y la inseguridad vital de los depresivos no está necesariamente unida á una interna inseguridad de sí mismos. Por lo que se refiere a la combinación con otros estados psicopatológicos. También es frecuente. quisiéramos afirmar. de un modo inmediato. S610 en sus variedades totalmente asténicas pueden ser los depresivos una carga para los hospitales y para la asistencia pública. Muchos. tiene validez. las que vamos a des- cribir: los sensitivos y los anancásticos. por último. sólo formas ulteriores de manifestación del grupo depresivo. realmente. . de si deben o no incluirse estas personalidades depresivas en la ciclotimia o locura maníaco-depresiva. a la actividad y a los actos asociales. especialmente en el capítulo dedicado a los sensitivos. La importancia social de los depresivos es pequeña. también después de heridas craneales. muy explosivos y descargan de repente. que no significan nada intensamente perjudicial para la generalidad. que la mayoría de las formas de psicopatía depresiva son totalmen- te distintas de las depresiones endógenas. Sólo ya el de- jarles hablar detenidamente. en que de ninguna manera la distimia depresiva misma condu- ce. parece presentarse con menos frecuencia que en los hipertimicos la unión con las distintas formas de oligofrenia. transformables una en otra. los casos con estados de angustia y temores circunscritos. son muy complejas. 3. con habilidad. las cuales sólo conducen a torturas infructuosas. con más seguridad todavía que en la cuestión de las rela- ciones entre los hipertimicos y la mania. Es verdad que los depresivos pertenecen. casi siempre. Tales circunstancias.» La tarea de auxiliarles es de las más fructíferas. Para todas estas manifesta- – ciones es necesario que no predominen demasiado o. en todas partes. Nos limitaremos a mencionar que. que lleguen a hacerse morfinistas (POHLISCH). es decir. puede reportarles mucho beneficio. sobre todo la poesía. También existen relaciones con aquellos hipertimicos excitados. en general. por mucho que puedan molestar a individuos aislados. se consuelan con éI. . en los depresivos. y. depresiones básicas. KOCH dice. en – su mayor parte. este método. con razón. Tales cuadros depresivos ines- pecificos se presentan. en todo caso. refiriéndose a los «apocados»: «De las dificultades y las luchas internas que sufren. con los desalmados y los lábiles de ánimo. Estas formas son. PSICOPATAS INSEGUROS DE SI MISMOS Comprendemos bajo este nombre un grupo de psicópatas que está caracterizado por la interna inseguri- dad e insuficiencia. duros consi- go mismos y no/ quejumbrosos y los filántropos taciturnos. pero. su desconfianza y sus sentimientos de perjuicio. no pue- den hacerse idea muchos hombres felices. También éstos son. Hay que confesar. que no poseen ya ninguna base afectiva positiva. y tiende a excluir. precisamente. una personalidad hipertímica se parece a un hipoma- niaco mucho más y con más frecuencia que cualquier forma de personalidad depresiva a un depresivo endógeno. en los procesos cerebrales y en las enfermedades corporales de todo género. Son especialmente dos subformas. HINRICHSEN. se encuentran cuadros semejantes. pero deja abierta la posibilidad de que no suceda así en todas las formas de predisposición depresiva. que un ánimo marcadamente de- presivo no pertenece a ellos de una manera imprescindible. sobre todo depresiones con mal humor e irritabilidad. Surge la cuestión. El mejor amigo de tales hombres es el trabajo. que no se explayan con facilidad. naturalmente. para todos los inseguros. no se puede derivar la propia facul- tad artística de la contemplación del mundo a través del prisma vital depresivo. En ocasiones.peligro de desviarse insensiblemente hacia ellos. También son íntimas las relaciones con los asténicos. al trabajo creador. En efecto. de todos modos. largo tiempo acumulados. por la tendencia de éstos a la presunción. cuando menos se piensa. cuando han probado este remedio. que REISS investigó detenidamente. más bien. también. insiste. Sobre todo los depresivos cumplidores de su deber. Parece raro. También los depresivos malhumorados y los depre- sivos paranoicos son. por muy grande que sea la diferencia entre ambos polos: entre el fanático luchador y el depresivo inactivo con ideas de autorreferencia. Los paranoicos. KRAEPELIN ha afirmado esto últimamente. sobre todo. a los psicópatas vergonzosos. sino también en el mismo sentido en que se presentan en los necesitados de estimación. Mucho de lo que digamos de ellos. Es muy raro que ofrezca dificultades la diferenciación entre los depresivos malhumorados y paranoicos y los enfermos procesales esquizofrénicos. Los depresivos malhumorados. que no pre dominen constantemente las tendencias asténicas. que ha estudiado con mucho interés y con mucha penetración las relaciones entre psico- patía y creación artística. sin embargo. a veces. Pero puede ser también que los depresivos oligofrénicos se pongan sólo menos de manifiesto que los hipertimicos oligofrénicos. sujetos pacíficos. Muchas bellas artes. en cambio. el alcoholismo. conducen insensiblemente al grupo de ciertos fanáticos. Son esenciales la agitación interna y la emoción profunda. no sólo como una simple compensación nacida de los propios sentimientos de insuficiencia. de una pequeña incorrección—insignificante y hasta risible para otros—en las relaciones con un pariente del sexo contrario. Detrás de una actitud exigente y escandalosa. a veces de un modo exagerado. justificados o injustificados. antes que nada. bajo la forma de una ambición pretenciosa. inseguro de sí mismo. que utilizamos aquí co mo puramente expresiva. sino personalidades sensitivas en el sentido estrictamente señalado por KRETSCHMER. dando vueltas y revueltas a todos los síntomas. per- donan todo a los demás. Esta ambición es frecuentemente ética. Un apretón de manos demasiado prolongado. sobre todo en las mujeres. con cierta frecuencia y en agudo contraste. en tales almas y conducen a intentos deses- perados de represión. que no se desarrollan en una personalidad orgullosa y dispuesta a la lucha. y no. tal hipótesis. apoyándonos en la reacción primitiva de KRETSCHMER. para mejorar su aspecto exterior. una mirada demasiado afectuosa. sino también. sino en una personalidad depresiva y escrupulosa. suelen acicalarse. Esto nos conduce de lleno a la moderna doctrina de la paranoia y nos aleja de nuestro objeto. A los verdaderos sensitivos les corresponden rasgos esténicos. La vivencia clave que lo desencadena consiste siempre en una «insuficien- cia vergonzosa». Por lo demás. A pesar de todo. De ninguna manera pueden derivarse psicológicamente de la coincidencia de los tres factores: carácter sensitivo. por cierto. Nos referimos. la interna inseguridad y falta de libertad. mientras que. a causa del carácter inseguro de sí mismo. asientan. conducen a preocupa- ciones y mortificaciones. muchas veces. Puede tratarse simplemente. de una «reac- ción primitiva de autorreferencia». sobre todo en círculos regidos por severas normas éticas y religiosas. a vivencias externas. en un fracaso ético. la de los «escrupulosos morales» ( K O C H ) . de las que sólo son capaces las personalidades sensitivas inseguras de sí mismas. KEHRER ha investigado con especial detenimiento los estados paranoides. tales individuos no se perdonan nada. se originan terribles luchas. Estas vergüenzas interiores y estos fracasos éticos se asocian también a veces. no es raro que se esconda el miedo a pasar inadvertido o la timidez. Está fuera de dudas la existencia. GAUPP ha sido el primero que ha puesto de relieve. de contextura esquizofrénica. como es. de tales desarrollos sen- sitivos caracterógenos. vivencias delusivas agudas de autorreferencia. a la posición social y al aspecto corporal. la culpa de todo acontecimiento y todo fracaso. el sensitivo busca en sí. por tanto. psicosis alucinatorias y delusivas. reales o supues- tas. muchas veces. frecuentemente. pue- de obtenerse una paciente resignación. Sólo partiendo del carácter inseguro de sí m i s m o . entonces. en el sentido de ADLER. A la tendencia ética del carácter sensitivo—por lo demás. en ocasiones. Esto sucede. en las paranoias abortivas. por si ellos han dado motivo. con una viva actividad intrapsíquica y una defectuosa capacidad de derivación». En las personalidades más asténicas. cercana a la predisposición obsesiva. Tampoco aquí puede llegarse a graves autotorturas más que cuando existe la correspondiente ambición. Frecuentemente. con su conducta. no debe hacernos olvidar lo incomprensible de su existencia y de su sintomatología. de lo contrario. a me- nudo de índole perversa. en sí. El onanista sensitivo es el ejemplo más corriente. también del anancástico—parece oponerse. de esta interna y constante inseguridad de sí mismo. Es esencial que esta elaboración «retenedora» de todas las vivencias esté totalmente dirigida contra el propio yo. se obtienen coloridos paranoicos: los autorreproches. KRETSCHMER ha mostrado estas circunstancias con el ejemplo de la solterona que vive en un ambiente reducido. sobre todo. Las fantasías sexuales más desordenadas. como cuerpos extraños. Los individuos con deformidades corporales. Esta forma ética. y parece conveniente reservar s ó l o para ella el nombre de sensiti- vos. un giro demasiado familiar en una conversación. en general. de acuerdo con la ley de la «proyección afectiva» (KRETSCHMER. Hay no sólo una «delu- sión» sensitiva de autorreferencia. no es indispensable que a una tal vivencia reactiva de autorreferencia corresponda un carácter sensitivo. fue colocada por KRETSCTHMER en el primer plano. Es natural que. irritables y quejumbrosos. a vergüenzas y a desesperaciones. pues. pueden comprenderse los anancásticos. al rendimiento profesional. cuando la inseguridad se basa en sentimientos de inferioridad corporal o social. Por un terror pánico pueden desarrollarse. a aquellos sujetos con capacidad de impresión aumentada para todas las vivencias y con imposibilidad de descarga. porque casi nunca se realizan tales tendencias. Nada de esto suele presentirse desde fuera. Tales sujetos se examinan a sí mismos. Desde mu- . Siendo. El formalismo social más correcto oculta. Son frecuentes. conduciría a la m á s completa oscuridad. esto es. en las más esténicas. antes que nada. pero sólo se mantienen dentro de ciertos límites. para ser objeto de observación y de desprecio. y tan graves como las que ha derivado KRETSCHMER. se transforman fácilmente en un notar y saber del mundo externo. El hecho de que sea comprensible la estructura del contenido de tales estados y desarrollos. Empezamos por los sensitivos y consignamos que comprendemos bajo tal nombre no—por ejemplo— individuos sensibles. una anomalía cualitativa o cuantitativa del instinto sexual. tenga que llegarse a compensaciones e hiper-compensaciones para cubrir aquella inseguri- dad. a nuevas derrotas. Este es el núcleo de lo que más tarde ha descrito KRETSCHMER como «delusión sensitiva de autorreferencia» y como «desarrollo sensitivo». ambiente reducido y vivencia éticamente vergonzosa. no debe extremarse la hipótesis de la hiper-compensación. los conflictos éticos sexuales. a breves victorias. De una verdadera delusión no se trata en todas estas reacciones de- lusoides a vivencias. Pero los escrúpulos y los sentimientos de insuficiencia de los psicópatas inseguros afectan también. etcétera. especialmente. Nosotros hablamos. una delusión reactiva de autorreferencia. a aquella «retención consciente de grupos de repre- sentaciones intensamente afectivas. tenemos que emplear una palabra no alemana. como todo lo tipológico. en el pensamien- to. coacción) no puede formarse fácilmente un adjetivo para la designación de personalida- des. en una comunicación científica. ha sido el punto de partida de toda la doctrina de las obsesiones. acentuó JASTROWITZ la base «emocional» de la vivencia obsesiva y. fabricadas desde fuera. como un «vértigo de las plazas». en un caso. aunque. que no puede destacarse más que tipológicamente y que. es casi siempre lo esencial. es decir. Ya en las discusiones de aquella comunicación de WETSPHAL. La obsesión sólo es posible sobre el terreno de la vida psíquica dominable. pero. C. escrito por BIEN. de la historia de un síntoma que se sale mucho del campo de las psicopatías. como tampoco a nosotros mismos. compulsión. especialmente por ASCHAFFENBURG. Sin embargo. en parte. sólo estén insinuadas. La psiquiatría alemana se ocupa ya del síntoma de la obsesión en los comienzos del siglo xlx. WESTPHAL rechazó esta génesis y acentuó la importancia de la angustia. de los esquizofrénicos. Existe. BINDER y KEHRER. en todo caso. que éstas no están con- dicionadas por ningún «estado sentimental o afectivo». sobre la base de tres observaciones que se han hecho clásicas. cuya exposición completa produ- ciría hoy más confusión que claridad. sin m á s . fuerza. to- mada por ZIEHEN de los franceses. van más allá de las obsesiones psicopáti- cas. que se ocupaba de tres casos de «representaciones obsesivas en forma de preguntas» y de la «manía de profundizar». dentro del marco de las monomanías y de la doc- trina de la degeneración. en n i n g ú n neurasténico grave. el nuestro (desde entonces hasta co- mienzos de 1918) y el de BOOR (desde esta fecha hasta la actualidad). Una definición nuclear de la obsesión sería. en la cual dice. sino teniendo presente la compulsión o coacción (Zwang) que la distimia triste ejerce sobre el contenido del pensamiento. se ha llamado la atención sobre esta génesis. se ha generalizado también positivam e n t e . JUD. al menos. Quisiera afirmar francamente que. Como con la palabra alemana Zwang (violencia. En 1872. resalta ya de la formulación general que no puede tratarse de una obse- sión externa. más tarde. en la monografía de STEKEL sobre las observaciones. entre otras cosas. de la maladie du doute de los franceses. más tarde. faltan por completo estas representaciones obsesivas. la expresión representación compulsiva (Zwangsvorstellung). como in justificadamente dominantes y persistentes. está consignada en tres informes completos: el de WARDA (hasta 1903). se han ocupado especialmente de las obsesiones ZIEHEN. No podemos dedicarnos aquí a exponer ampliamente la historia de la doctrina de los estados obsesivos. Ya entonces se habló. en los sentimientos no corporales y en los impulsos de naturaleza corporal y psíquica. muestra transiciones insensibles en todas direcciones. describió la agorafobia. hay que justificar la elección del nombre. E. esto es. En 1877. también corresponde aquí. presentada en marzo del m i s m o año a la Sociedad médico-psicológica de Berlín. GEBSATTEL. a pesar de juzgarlos. BUMKE. el condicionamiento «por un estado sentimental o afectivo». una comunicación. al mismo tiempo. La que hemos elegido procede de DONHATH. La literatura es casi inabarcable. especialmente en Francia. es la intensidad de los sentimientos y de los impulsos la que hace más o menos dominable a una vivencia. perfectamente comprensible y. pero no en el sentido con que la utilizamos hoy. desde hacía mucho tiempo. STEKEL. «Una gran cantidad de representaciones obsesivas nacen de un sentimiento de inseguridad. Esta definición. la siguiente: Se habla de obsesión cuando alguien no puede reprimir contenidos de la conciencia. Precisamente lo que C. G. Se trataría. Es verdad que. como el ser perseguido por imágenes o melodías. apoyó todavía en una comunicación de autodescripciones y que le hizo imposible incluir la «angustia de las plazas» entre las representaciones obsesivas. un complementa de estos informes. Normalmente. Esta última. FRIEDMANN. son casi siempre obsesiones «formales» y tienen poco que ver con nuestro tema. Si se quiere ser muy crítico. que ya era conocida. WETSPH AL quisiera excluir de «las representaciones obsesivas». la expresión ananeástico (2) es. una idea que. además. E. como absurdos o. sobre todo KRAEPELIN y ASGHAFFENBURG. No citamos a muchos otros. en el sentido literal. Es- pecialmente notables son las transiciones hacia las simples preocupaciones sobrevaloradas y hacia muchas tendencias impulsivas predominantes. En 1868 se publicó. Citaremos las obras de LOWENFELD. prescindiendo en números redondos de los últimos veinte años.» En primer lugar. entre tanto. Más tar- de se trató de este síntoma. menos equívoca que la expresión «obsesivo». Sin embargo. Se da. WESTPHAL. del testamento de GRIESINGER. titulada: «Sobre un estado psicopático poco conocido». Aquí citaremos sólo lo más importante sobre los orígenes históricos. en 1867. pues. La obsesión es un modo de vivenciar sólo anormal por su intensidad. dígase contenidos de la conciencia «procedentes de dentro». atribuido a trastornos de la musculatura ocular. STÓRRING sobre los estados de angustia. En trabajos aislados. y también en la mayoría de los obsesivos. dio el mismo WESTPHAL una definición de las representaciones obsesivas. STORRING y V. HOFFMANN.chos lados. Es muy rara la existencia . KRAFTEBING utilizó por primera vez. para cerrar concep- tualmente de un modo hermético las vivencias obsesivas frente a las vi vencias. han llamado la atención sobre la importancia genética de la angus- tia. Sobre ninguna cuestión parcial de nuestro campo de trabajo existe un número tan grande de mono- grafías como sobre las obsesiones. En contra de ella ha objetado ZIEHEN su insuficiente difusión. por otra parte. el libro de G. Las representaciones obsesivas. Es cierto que la dominabilidad es muy distinta. por ejemplo. a menudo. en parte. de la «defectuosa confianza en si mismo». KRONFELD. El psicoanálisis. precisamente. lo que más se opone a sus propios y auténticos impulsos. un tremendo horror ante la imaginada posibilidad de hacerlo. cosa que está en pa- . Puede decirse de un modo general que la angustia y la inseguridad hacen pensar en lo peor. si acaso. podría mostrarse sólo casuísti- camente. de matarle. incluso aquellas que dominan después durante años.de sentimientos obsesivos. por una circunstancia a menudo aparentemente arbitraria. que la interpretación obsesi- va. de impulsos obsesivos. exactamente lo mismo. después. moralizadoras. Aunque. este contenido. lo que sí puede derivarse perfectamente de la personalidad insegura de sí misma. Todavía resulta más difícil en los impulsos obsesivos. ni impulsivos ni obsesivos. lavarse las manos o comprobar si se ha dejado cerrado un cajón. Podría decirse. todavía cabe realizar hasta cierto punto la conexión con la inseguridad en si mismo. provoca también una angustia reactiva o secundaria. En la génesis de las obsesiones se da una angustia primaria. sin embargo. se llena de contenido psíquico. es decir. ninguna verdadera impulsión. que cierra un círculo vicioso. con los temores o angustias preferentes. la angustia por las deudas y por la responsabilidad y tam- bién los escrúpulos de confesión. sólo la fuerza de la angustia y la inseguridad del paciente en sí mismo impiden el dominio de esta última. en ellos. en efecto. No es raro que el propio paciente piense en seguida: «¡Ya se me presenta otra obsesión! ¿Lograré librarme de ella? ¿Cuánto tiempo me torturará?» Una presentación tan fulminante tiene lugar. Y esta angustia. sería muy frecuente el suicidio entre los obsesivos. vacía. Hay aquí una pugna entre una interpretación obsesiva impuesta por la angustia y una interpretación normal. ya no es posible derivar ni comprender la existencia de tales impulsos a partir de la personalidad insegura de sí misma. aparecen repenti- namente. no se comprende por esto qué clase de ocurren- cias y de angustias obsesivas tiene un inseguro de si mismo. El contenido obsesivo no es francamente aceptado por el sujeto. pero el comprendedor inmediato no llega aquí muy lejos. física. mareo. por ejemplo. que el psicoanálisis es tino interpretación neurótica de tos neurosis. tente contradicción con la experiencia. Si fuese de verdad un impulso. Es cierto que la inseguridad y la angustia pueden inducir a la reali- zación de determinados actos. sensación de calor en la cabeza. de acuerdo con la excelente defini- ción nuclear de KURT SCHNEIDER. según la bella y gráfica expresión de KURT SCHNEIDER. que sólo secundariamente encuentra su tema o también sus temas cambiantes. no creo que puedan darse nunca verdaderos impulsos obsesivos. Y lo mismo puede decirse de los demás casos: tendrá la idea obsesiva de tirarse al tren sólo quien sienta un gran apego a la vida. Las ocurrencias obsesivas nacen del constante sentimiento de culpa y de insuficiencia de una persona- lidad insegura de sí misma. al contrario. Son individuos que tienen lo contrario de lo que se llama «manga ancha». es decir. Esto. y lo peor para cada uno es. neurótica. sino que. La «elección del síntoma» en el campo de las obsesiones. ya no se trataría tampoco de impulsos obsesivos.). en las ocurrencias ob- sesivas en el más amplio sentido. Como es natural. cifre su máximo deseo en la satisfacción de apetencias heterosexuales. o también. en las ideas sobrevaloradas. Las ocurrencias obsesivas (pensamientos obsesivos) están ligados muy estre- chamente a la personalidad insegura de sí misma. en semejantes impul- sos obsesivos. Pero no creo que pueda hablarse. posteriormente. en todos estos casos. Tampoco entonces se hacen obsesivos más que aquellos pensamientos que tienen algo que ver. por tanto. sino también espontáneo. al mismo tiempo se impone y se rechaza. perversos del ello y tendencias sociales. Aquí pertenecen el miedo a una desgracia. sería la idea angustiosa de la suciedad (en el más amplio sentido de la palabra) o de la omisión. La obsesión de arrojarse al tren no es. de tales personalidades. La aparición está ligada a una angustia muy aguda y. La elección de los temas depende del modo más estricto de las tendencias y valoraciones de la personalidad y de su biografía. A menudo precede un ánimo obsesivo angustioso sin contenido. la idea obsesiva de blasfemar en la iglesia sólo quien tenga una profunda fe religiosa. entonces. en general. El origen puede ser no sólo reactivo a algo oído o leído (lo cual actúa entonces como tema). por su contenido. después. sino sólo reactiva. se trataría siempre de miedo a sentir el impulso. Si son sólo temores de que podría hacerse esto o aquello —por ejemplo. la melodía encuentra sus pala- bras. recibe su contenido. sería la verdadera. pero los actos lógicos de defensa contra aquella angustia no serían. Por otra parte. todavía inexperto. para un padre que quiera entrañablemente a su hijo es la idea de hacerle daño. de que suceda algo. si se trata de impulsos obsesivos verdaderos—por ejem- plo. La verdadera obsesión crece siempre sobre el terreno de la inseguridad en sí mismo. un impulso a realizar este acto. en los inseguros de sí mismos. la idea obsesiva de ser homosexual o de ser impotente. por eso la angustia se ligará en él a este contenido. del super-yo. En tal caso. etc. por ello. a las sensaciones corpora- les correspondientes (palpitaciones. en sí. Resultaría. Realmente. Lo más horrible. lo obsesivo. contra cuya dominación injustifica- da se dirige la crítica. y la angustia no sería primaria. Todavía más: creo que no pueden darse es los llamados impulsos obsesivos más que en personas cuyos verdaderos impulsos y tendencias sean abiertamente opuestos a aquéllos. la angustia primaria impone un contenido obsesivo. de arrojarse al tren—. que. con los «complejos» de la personalidad. Pero. pero no del impulso mismo. Estos hombres viven en una angustia constante de haber omitido algo o de haber hecho algo malo. en tales casos. tampoco suele tratarse entonces. matar a un hijo—y. Esto no sólo hay que aceptarlo. sino que es comprensi- ble. sólo quien. con frecuencia. en modo alguno. A mi juicio. sino. Muchas ocurrencias obsesivas. cree que la pugna se establece entre impulsos libidinosos. la cuestión de por qué la obsesión es ésta y . mantenida por la capaci- dad crítica. «la melodía encuentra sus palabras». del miedo al contagio—y a medida que se presenten ceremo- nias y hábitos obsesivos absurdos. STÓCKEL. a las que. cuya complicada estructura y cuyas modificaciones no podemos describir. de lo puramente descriptivo. A menudo. pues es propia de m uchos de ellos una am- bición interna. Ya K O C H pensaba que no habría ningún tarado psicopático congénito «que. Hay que citar aquí. Las compensaciones de esta última con- tienen. frente a los depresivos. KEHRER. que no se limita a la esfera ética. KRETSCHMER. en general. una corrección y una escrupulosidad que pueden llegar a la exageración. El diagnóstico diferencial frente a los procesos esquizofrénicos puede. ofrecer dificultades. a menudo. postre. En las clases modestas se observan con mucha más rareza los estados obsesivos. se r e- trasan. Casi siempre. Pero es condición previa de estos «mecanismos» la personalidad insegura de si mis- ma. pertenecen casi siempre. Fleisch. Los actos obsesivos son símbolos. HEILBRONNER y V. es especialmente importante el hecho de que. Numerosos puentes conducen también a los asténicos. ya externamente. y sobre todo en aquellos anancásticos muy graves que ha descrito . MEGGENDORFER conoce un árbol genealógico totalmente anancástico. por ejemplo. en relación con lo que podrían dar de sí teniendo en cuenta su inteligencia ( S C H O R S C H ) . son tan raras las combinaciones con las toxicomanías. de individuos inteligentes. se ha llamado la atención constantemente sobre la relación existente entre las obsesiones y la sexualidad (por ejemplo. KEMPF ha dedi- cado un estudio a los estados obsesivos de los niños. con su actitud específica respecto a lo sexual. esto. Sobre la psicología expresiva de los anancásticos hay que decir que. de un modo innocuo. apoyándose en la tara circular de los enfermos obsesivos. tales sujetos pueden parecer extravagantes. GEBSATTEL.no otra. Las relaciones con otras personalidades psicopáticas son numerosas. quizá ni siquiera la mayoría. porque tam- bién fuera de tales crisis existe el carácter anancástico y se presentan leves obsesiones aisladas. En las coinbinaciones no pueden citarse muchas cosas nuevas. por la inseguridad. ha emprendido el ensayo desafortu- nado de interpretar las neurosis obsesivas como estados mixtos maníaco-depresivos. que la obsesión tiene un sentido. con medidas de protección y ceremonias. Para el problema de su diferenciación frente a las psicosis. Ya en el último decenio del siglo pasado desarrolló por primera vez su teoría de la obsesión. sobre todo. de un muchacho. antes que nadie. como es lógico. Además. algo forzado y falto de naturalidad. que sólo comía los platos en orden alfabético: Compott. compota. y aunque sólo fuese de un modo leve. No se sabe nada seguro sobre la participación de los sexos en el grupo de los inseguros. llaman la ate n- ción. por un esmero. según los cuales los anancásticos pertene- cen. En muchos casos. en parte homóloga. En ningún caso de KRAEPELIN tuvo lugar el comienzo después de los cuarenta años de edad. sobre los que se desarrollan aquellos estados. con frecuencia. Sólo en este tipo de personalidad existe una c o- nexión—por tanto. FREUD ha intentado demostrar. STROHMAYER refiere. reactivamente. indirecta—entre sexualidad y obsesión. PILCZ y JAHRREISS acentúan la tara homóloga. sin embargo. en parte circular y en parte esquizotím i- ca. Tampoco aquí. entonces. por ejemplo. Ya la simple inseguridad produce. y conducen. y también. Ya se citaron las íntimas relaciones de los inseguros con todas las formas de los depresivos. pueden aparecer procesos obsesivos. la i n- mensa mayoría de las veces. las neurosis obsesivas se presentan con menos frecuencia en las mujeres. aunque no quiera pasar. entonces. Precisamente tales aspiraciones se encuentran con frecuencia en los inseguros de sí mismos. Se trata. los estados obsesivos de los psicópatas aparecen. no hubiera sido acometido por pensamientos obsesivos». Estos se ven. esta impresión. una reducción cada vez mayor de la libertad de movimientos y una especie de «estado final». por lo menos alguna vez. pero. sopa). en fases depresivas ciclotímicas. no puede ocuparnos aquí en detalle. Suppe (carne. A medida que los anancásticos se rodeen de normas protectoras—a causa. con el tiempo. Muchas veces. una pedantería. en los sujetos con aspiraciones sociales. La diferencia de las clases sociales es clara en los obsesivos. También EW ALD p o n d e r a el factor circular. sugieren una interpretación semejante. a consecuencia de la defectuosa confianza en sí mismos. a veces. en efecto. incluso en personalidades por lo demás no anancásticas. Nachtisch. H0FFMANN alude a una tara. La presentación familiar de los síntomas obsesivos fue citada ya por GRIESINGER. los rasgos caracterológicos sensitivos y anancásticos se encuentran ya en la infancia. a veces. Llega a la con- clusión de que las obsesiones reciben su pujanza de deseos sexuales reprimidos. en parte. los niños inseguros. incluso. Una investigación minuciosa de LUXENBURGER muestra la complicación de este problema. inmediatamente. S T R O H MAYER. periódicamente y también. se produce. se trata sólo de un empeoramiento. en parte. el impulso a lavarse. en muchas. A menudo. De ninguna m a- nera todas las obsesiones. es del todo evidente. al esquizotimico. los impulsos obsesivos. el deseo prohibido. Esto corresponde a los conceptos de KRETSCHSMER. a menudo. Fuera también de la escuela psicoanalítica. con los que se satisface. HOFFMANN). al círculo ciclotímico y. sobre todo en los de miedo a la suciedad y al contagio. a conflictos comprensibles. a menudo. a menudo. no tiene la misma validez para los caract e- res inseguros. espe- cialmente a causa de las extravagancias. Según KRAEPELIN. se impone también al investigador imparcial una interpretación en el sentido de FREUD. como han demostrado sobre todo BOND OEFFER. la mayor parte de las veces. También en los inseguros de sí mismos. hizo el intento correspondiente. de la obsesión del contagio o de la obsesión de la comprobación—están coartados en su actividad. LO mejor. pudo fundamentar también genealógicamente. entonces. 4. incluso. una preponderancia tiránica. detrás de los hábitos obsesivos hay tendencias vitalmente importantes. simplemente una solicitud y unos consejos razonables producen alivio e infunden nuevos ánimos. El propio FREUD da informes poco optimistas. Casi nunca los actos obsesivos son actos punibles. ni siquiera en la mayoría de los casos. en la vida psíquica». a las sobrevaloraciones de los depresivos y de los inseguros. diagnósticamente insolu- bles—. Más lejos que na- die llega BLEULER. como es natural. cometió un delito contra la honestidad. sin embargo.) No puede admitirse que. y DOS otros. sobre todo. de estructuras tan complicadas y tan difíciles de penetrar. BURGER y MAYERGROSS y W EXBERG. en esto. tiene validez lo mismo que hemos dicho ya de los psicópatas depresivos. es dejarse guiar por KEHRER. una esquizofrenia latente. desde en- tonces.» Pero du: damos mucho todavía de que. no podemos diferenciar siempre los pródromos anancásticos de la esquizofrenia de los estados obse- sivos psicopáticos. PSICOPATAS FANATICOS No es sólo la sobrevaloración de ciertos complejos lo que tienen de característico y de común estas per- sonalidades. En todo caso. que intenta quitarles su «necesidad vital más sagrada». hay que aconsejar a los no ejercitados en el psicoanálisis que utilicen un tratamiento distinto. su necesidad de ayuda. poseen la supremacía sobre todos los otros pensamientos». pueden aplicarse. a causa de la incapa- cidad para realizar trabajos oficiales—. En parte. entre otros. los mecanismos obsesivos deben inhibir. diciendo que sería «aquel que. JAHRREISS. más lejos que el análisis conceptual. amenazan constantemente con surgir de nuevo. apenas se hacen merecedores de ninguna sanción. Así. dan definiciones que. Ciertamente. de que las verdaderas neurosis obsesivas no pueden terminar nunca en una psicosis. Para resolver la cuestión. en virtud de su exagerada acentuación afectiva. HASCHEKLÜNDER. llegando hasta la incapacidad total de movimientos. Es más: la definición de WERNICKE de las ideas sobrevaloradas como «recuerdos de cualquier vivencia especialmente cargada . como una simple experiencia y sin intención sexual. he perdido un mundo hermoso. Respecto a la importancia cultural y social de los inseguros. Es dudoso si se debe descubrir una posible génesis sexual del síntoma aislado. sobre todo por GOLDSTEIN. El criterio. MERCKLIN comunicó el caso de un maestro que sólo. se trate de una combinación causal (LEGEWIE). la desconfianza y la angustia. al parecer. En todo caso. STROHMAYER cree que el descubrimiento de las causas. La finalidad de la terapéutica es enseñar a refrenar y a dominar las obsesiones incipientes y sus consecuencias. a causa de la temida su- presión de los hábitos. porque un análisis incompleto parece perjudicar siempre. estos sujetos se oponen tenazmente a la terapéutica. ya no es sostenible. PILCZ. Un enfermo curado decía: «Desde que he dejado la obsesión. ante los tribunales de justicia. Prácticamente. Además. en suma.HEILBRONNER como «psicosis obsesiva progresiva» y JAHRREISS como «enfermedad obsesiva crónica sistematizada». se curen frecuentemente por medio del psicoanálisis. De las obsesiones en la encefalitis epidémica no podemos ocuparnos aquí. Todavía hoy se comete mucho abuso. ha adquirido una posición dominante. a consecuencia de su tono sentimental. HOFFMANN piensa muy mal de la voluntad de salud de los obsesivos. precisamente en tales esqui- zofrénicos. Por mucho que ellos lo teman—prescindiendo de castigos disciplinarios. mantenido todavía por PILCZ. Estos. aunque en los casos graves cueste un cierto esfuerzo superar el recelo. lo mismo que LUXENBURGER. Leyó en el periódico la falta cometida por otro maestro con una alumna y. por ejemplo. es característico de los anancásticos. la psicología de la personalidad y la naturaleza del acto conducirán entonces. Los anancásticos graves —afectos. se intentó aclarar con ellas la estructura de los procesos obsesivos psicopáti cos. la desintegración esqui- zofrénica. SCHWARD. Esto puede decirse también contra la comprensión por STUTTE de una incendiaria. especialmente con la hipnosis. Frente al rechazamiento autista. o cuando BUMKE describe las ideas sobrevaloradas como «pensamientos o grupos de pensamientos (complejos) que. En la epilepsia genuina ha visto FUCHS un desarrollo anancástico. KEHRER ve conexiones internas entre la psicopatía obsesiva y la esquizofrenia. muchas veces en modo alguno reprimidas. hemos demostrado la presentación de fenómenos obsesivos en enfermos indudablemente esqui- zofrénicos. muy escépticos. los actos obsesivos no son más que desahogos inofensivos. Hemos de ser. para quien quiera penetrar en este problema dificilísimo. las cuales. pueda suponerse esta actitud. pueden suprimirse algunos sínto- mas obsesivos aislados. Una investigación más detenida logrará casi siempre la formulación del diagnóstico. En general. Cuando BIRNBAUM define un complejo sobrevalorado. (Según STENGEL. que quieren satisfacerse (deberes de penitencia con motivo de fantasías sexuales). que se observa la mayor parte de las veces. Según él. que para todos los demás sería una insegura de si misma y nosotros colocaríamos entre las personalidades impulsivas lábiles de ánimo. Tampoco se tiene la impresión de que la mayoría de las neurosis obsesivas. por motivos obsesivos. empezó a cavilar obsesivamente si sería posible que una alumna se entregase a un maestro viejo. en tales casos—que pueden ser. con la palabra «obsesión». que tiene la sospecha de que la neurosis obsesiva sea. no puede curar. según el sumario. exactamen- te lo mismo. cuando el trastorno está más intensamente acentuado. aunque sea muy insignificante. adaptarse de un mo- do especial a estas sobrevaloraciones. Aquí confinan el problema de los desarrollos expansivos. a estas formas se unen otras. A KOPPEN le llamó ya la atención que. como en los sectarios. esténica. y el pro- blema de la paranoia de lucha. de residencia y de profesión. Es verdad que a los hipertimicos puros les falta la afición consecuente a una cosa. se procede contra el responsable del perjuicio. No se trata.. para el polo opuesto al ánimo depresivo y. en ninguna parte. se ateIran obstinadamente a cualquier apariencia. Lo que diferencia las sobreváloraciones del fanático de las del depresivo y del inseguro es que no necesi- tan tener ningún signo negativo y. que conducen a la lucha externa o. una propensión a la autorreferencia y. por estos fanáticos expansivos. sino hacia fuera. también. sensit ivas o expansivas— o. desarrollos y disarmonias internas. so- bre todo. a la propia persona del ta- rado. si son menos personales. muchos de ellos. precisamente. y no sólo a los pendencieros hipertimicos. de tal modo que todas las representaciones contrarias son reprimidas y «da lugar a actos que están en contradicción con los verdaderos intereses de la persona». en el sentido de KRETSCH MER. se ha terminado el círculo de las personalidades y reacci o- . provocan en todas partes disgusto. Podría pensarse en hablar de psicópatas «expansivos». por ejemplo. KRETSCHMER ha demostrado que lo que conduce a los desarrollos expansivos. tampoco nos parece feliz. por su parte. se profesan. además. a nuestro juicio. incluso. de los expansivos decididos. a menudo. En su mayoría. utilizado por KRAEPELIN. en el sentido de KRETSCHMER. y en ninguna parte. Pero cuando aparece la delusión—sobre todo en forma de percepciones delusivas—y otros síntomas esquizofrénicos. en la acepción de KRETSCHMER. Si las sobrevaloraciones son personales. muy especial- mente. Y como no encuentran jamás. Sólo llegan a serlo cuando. con una espina asténica clavada en sus carnes. que es «motivada y razonable». El adjetivo fanático. especialmente. a una parte de los sujetos incluidos aquí. en realidad. por lo menos. no en primer término. pero también el fanático puede litigar por motivos diferentes. cambian de un modo constante de empleo. y cuando surgen. se comprende. o. la descripción de los pendencieros de KRAEPELIN parece referirse también a éstos. por último. ante todo.» (KOCH). tampoco aporta una mayor aclaración. La vieja y antigua oposición entre el seudo-litigante y el litigante «genuino» (que litiga en torno a un complejo único) no coincide con la oposición entre los pendencieros hipertimicos y los pendencieros fanáticos. aquellos enfadosos «porfiados» o aquellos «justicieros» que «tienen escrupulosidad de conciencia para todos los demás hombres» ( K O C H ) En los justicieros. son naturalezas mejor dotadas y. cada vez más pálidas y más pacíficas. Tenemos grandes dudas respecto a la fecundidad de la consideración caracterológica de la delusión. en nuestro sentido. por una parte. dan lugar a conflictos. de que la delusión pueda derivarse comprensiblemente. parece. de un fanático que litiga por distintos motivos. sin conexión entr e sus conte- nidos. en atención a los depresivos obstinados. tan característico de los fanáticos. pero. nada perfec- to y. Critican con dureza a todo el mundo. esta designación se emplea. esto es: por aquellos individuos de «capacidad de retención tenaz». tal como se ha cultivado muchas veces. bien intencionadas. de naturaleza marcadamente esténica. hace. como en los liti- gantes. disimulados. sin embargo. El fanático es una personalidad activa. en personalidades tipológicamente indeterminadas—. pueden comprenderse inmediatamente como reacciones a vivencias. tam- bién los expansivos. pero se mezclan en cosas que no son de su incumbencia.pero que ocupa un espacio demasiado grande en el círculo de representaciones del individuo. como en los escrupulosos morales. Estos. los hipocondríacos. a la sobrevaloración y a la defensa anormal de un complejo. indica. sólo abarcan la mitad activa. a partir de determinadas personalidades. bajo la llamada actitud paranoide. discordia y perturbación. tendremos que quedarnos con el nombre de fanáticos. que se pierden. en Cormas más asténicas. se propalan o. como los que suelen observarse en los litigantes. por el pre- dominio de rasgos pendencieros. entre los fanáticos silenciosos. exista frecuentemente una injusticia real. Pero dado que tienen escrupulosidad de conciencia para todos los demás hombres. por tanto. de los pendencieros fanáticos el atr ibuir a sus asuntos «una especie de importancia pública». en el fondo de tales desarrollos. Es ver- dad que ciertos ' desarrollos paranoides. en el se ntido de su paranoia de lucha. El nombre de «obstinados». una nauraleza luchadora y sólo se adapta. de ningún modo. elaboración viva e intrepidez activa—en el sentido de «falta de contención»—que llamamos nosotros fanáticos luchadores. En parte. en muchas personalidades primitivas. en un sentido amplio depresivas. Es propio. un fanático concentrado en un punto. No es indispensable una conexión entre los motivos aisl a- dos. inconsiderados. no se dirigen las aspiraciones. Así. en sí. Aquí radican también las dificultades de la nomenclatura. les falta totalmente aquel desplazamiento del centro de gravedad desde el objeto al derecho. nada injusto o que ellos consideren injusto. pues. es el conflicto del individuo impotente frente a la organiz ación todopoderosa de la sociedad. Comenzamos la descripción. por lo menos. por lo menos. a la demostración. La designación «personalidades paranoides» no es afortunada.. «sanos». no pueden ver. no son necesariamente psicópatas. Y esta injusticia. sino de los expa n- sivos con una llaga oculta. a veces. La fórmula de KOPPEN de la idea sobrevalorada. apartados de la realidad y puramente fantásticos. como. de nuestros fanáticos. por otra parte. No se trata de los expansivos despreocupados.de afecto o también de una serie solidaria de semejantes vivencias». predominantemente hacia fuera. Y tampoco lo pueden tolerar. al programa. porque. hay otro grupo de fanáticos que tienen de común con ellos la sobrevaloración. predominantemente. pues no cabe duda de que también estas sobrevaloraciones son la expresión de cualesquiera vivencias personales. bajo el ropaje de la reacción de renta. pero. to davía. sin embargo. BIRNBAUM com- prende por «extravagantes degenerativos» psicópatas con un modo de ser falto de unidad. y la defensa y exposición pública de una idea. particularmente en los adeptos y simpatizantes de los movimientos. la rigidez y la obstinación. ya se ha hablado de la delimitación de los fanáticos lu- chadores frente a las psicosis esquizofrénicas. sólo de un modo secundario. pero. después de tumultos bárbaros. También WEYGANDT y E. es una experiencia que se repite todos los días. PERETTI. hay en ambos campos. pueden tener también. esto es. es decir. por ejemplo. hay que advertir que estos grupos parece que están integrados. personalidades que. Ya en los anancásticos encontramos tipos marcadamente extravagantes. el santurrón de Konigsberg. no obstante. sus sospechas y su odio. una coincidencia con la oligofrenia. que concierne a una familia de campesinos de la baja Lusacia. única en su clase. en el curso de los cuales fueron heri das mor- talmente dos personas. por varones. casi siempre impersonales. pero que. Los fanáticos extravagantes pacíficos son difíciles de separar . Respecto a las combinaciones. la consecuencia. de los modales. sin embargo. DAFFMER. Por lo que se refiere a la diferencia de los sexos. después. ideas sobrevaloradas. los «enfermos con delusión de los litigantes». son menos activos y abogan también con más rareza por asuntos personales. defienden ca- si siempre sobrevaloraciones estrictamente personales. etc. descritos por GROHMANN. frente al mundo externo. se inclinan hacia nue s- tro grupo. se encuentran también mujeres. Tienen tendencia a las extravagancias. en sus formas perturbadoras. pero una delusión de los litigantes sólo la hay en el pr i- mer grupo. ta mpoco son raras las formas intermedias. Estos fanáticos pacíficos. Los verdaderos fanáticos luchadores son siempre hombres maduros. los rasgos de nece sidad de estimación. fanáticos «pálidos» y otras personalidades anormales con sistemas filosóficos. con gran éxtasis. que el «investigador de la Biblia» use un lenguaje lle no de unción. del peinado.nes anormales y ha comenzado. Frente a los fanáticos luchadores. El calificativo se usa en doble sentido: primero. De todos modos. ras- gos activos. y KUJATH. etc. ligadas a menudo eróticamente. del modo de vestir. también. se pueden oponer también. alimenta. quisiéramos abandonar totalmente el concepto de paranoia y oponer la esquizofrenia paranoide o parafrenia al desarrollo paranoide psi- copático. MEYER han comunicado casos notables. con sobrevaloraciones personales. forman el pue n- te de paso. en conflictos externos o internos. por este medio. casi siempre. en los fanáticos pacíficos. También los individuos jóvenes parece que están contenidos en estos grupos. sin transición. se presentan con extraordinaria rareza. Por lo que se refiere al diagnóstico diferencial. El desarrollo de ésta es esencial- mente incomprensible. Aquí. Casos que no puedan incluirse en una de estas dos posibilidades. los hipertímicos excitados. Así parece haber sucedido también en la observación. a menudo de naturaleza fantástica. recuérdense ciertas cabecillas del antiguo feminismo im glés. más bien combinando falsamente que mintiendo. Con BOSTROEM. y. Esta es frecuente. de la personalidad y de sus azares. en forma subordinada: como miembros. impersonales. ha descrito KREUSER los «estrafalarios». sin embargo. siguen calladame nte su camino. de SCHULZE. Con los hipertímicos tienen de común los fanáticos—por lo menos los luchadores—la dirección hacia fuera. exaltada y extraña a la realidad. en el sentido de los pendencieros. casi sie mpre. El fanático luchador. descrita también por este autor. tampoco son raros. en los fanáticos pacíficos. aunque con desdén interno. en otros lugares. por el contrario. Así. Este tipo se ha descrito también. como adeptas.. avieso e in- armónico y con cierto sello paranoide. Litigantes. que. las fábulas seudológicas no siempre tienen por objeto granjearse est i- mación. Pero esto sólo puede demostrarse en algún caso aislado. extravagancias de la expresión. Que se ve a los fa náticos. Nosotros. muy frecuentemente. Litigantes hay aquí como allí. al Redentor y tuvo que ser conducida al manicomio. en los fanáticos luchadores. a los que pertenecen muchos sectarios. a los «psicópatas litigantes». sobre todo entre los fanáticos luchadores no inmediatamente personales. describe bajo el nombre de «fanáticos extravagant es» exactamente los mismos psicópatas a que nos referimos nosotros: individuos que defienden. que también— como en PERETTI—pueden formar el punto en torno al cual se sitúan los psicópatas extravagantes. STERTZ. de la conducta y del modo de vestir y de hablar. Esta familia esperaba. Quer e- mos decir con esto que los contenidos manifiestos son. como hemos dicho. Pero a menudo se mezclan casos indudables de esquizofrenia. sólo en parte. un grupo de «hombres verdaderos». Entre los fanáticos pacíficos se encuentran las mujeres. lo mismo que KOLLE. a menudo. aunque sus contenidos —como todos los contenidos—puedan derivarse. les diferencia de ellos. por ejemplo. tales fanáticos e x- travagantes se encuentran entre los vegetarianos de la colonia Ascona del lago Maggiore. Es lógico que el «naturista» vaya descalzo y con luengos cabellos. y entre los miembros de otra secta cristiano-comunista. la mayor parte de las veces. sumamente activos. Faltan investigaciones genealógicas. por las extravagancias de la expresión. en extremo unilateral. Muchos fanáticos luchadores son explosivos. Que con fr e- cuencia se unan a ellas. reiteradamente. Las relaciones con otros psicópatas son muy numerosas. de una familia sectaria. también por las rarezas del pensamiento y de las aspiraciones. no verdaderamente alegres. Del mismo modo. como puso de relieve STERTZ. la parafrenia psicótica. sólo es preciso mencionarlo. es probable que no se encuentre jamás. reactivo. también. sino signos de degeneración congénita. y también por interés público. fantasía. sobre todo. GAUPP. MEYER. es ella precisamente el objeto preferido del litigar recalcitrante. a men u- do. E. un litigante caracteroló- gico no es preciso que sea un litigante judicial. en ciertas circunstancias. también los litigantes pueden curarse prácticamente.. como ha señalado. en contra de lo que defienden los fanáticos. de un modo especial. De hecho. por su contenido. Concede valor. como denegadores del servicio militar. el amor propio. ya escriben otra carta. según él. entonces. Es fácil reconocer que se trata. excitabilidad desmesurada. en ocasiones. el «carácter histérico». sobre todo. JORGER. el ingreso en un establecimiento. Los fanáticos luchadores. pronunciar la última palabra. no debemos reaccionar nosotros mismos de un modo fanático y querer. facilidad para deja r- se influir. en todo este campo. De todos modos. todavía. el miedo a enfermar. seducción por lo nuevo. ciertamente. sobre todo si son explosivos. la religiosidad y los cambios bruscos entre la debilidad y los rendimientos vigorosos. Y. se pueden evitar los conflictos. sin más ni más. PSICOPATAS NECESITADOS DE ESTIMACIÓN Ya KOCH cita. KRAEPELIN encuentra una accesibilidad afectiva aumentada. no la respuesta. como ha mostrado WEtZEL en el caso del barón von Hausen. amor pr o- pio exagerado. a veces. ha defendido tales ideas. semejante separación no es ne- cesaria y ni siquiera. de dulce amabilidad y hostilidad. no ve en ello nada específicamente histé- rico. que este juicio depende de valoraciones. al carácter histérico. que solamente perturban. a lo sumo. Por estos botones de muestra—a cuyo lado podrían colocarse muchos más—. Los fanáticos pacíficos han llamado la atención. RAIMANN acent- úa. RECKE. contra el «calificar. a menudo. La afición a la calumnia y los vicios morales no pertenecen. la seguridad—a pesar de los imprecisos conceptos religiosos—y las contradicciones entre los actos que prescribe la creencia y los deberes vigentes. ASCHAFFENBURG encuentra «una extraña mezcla de frialdad y entusiasmo. pero. en relación con lo cual tenemos que recordar. Los llamamos psicópatas cuando son perturbadores. a toda costa. de rasgos de lo que se llama. que niega la posibilidad de utilizar. Sin esperar siquiera la contesta- ción. los ad- ventistas y otros sectarios. puede causarse un perjuicio al Estado. SPECHT. Apenas es posible considerar a los fanáticos luchadores como maníacos. hipocresía. chismografía. G. abnegación de la naturaleza más absurda. Sus escritos pueden dejarse sin contest a- ción. Y LOEB ha llamado la atención sobre la imposibilidad de comprender como «morbosas». B. falta de perseverancia. la sugestibilidad aumentada. 5. fanfarronería. pueden proferir injurias y cometer actos de violencia. Ya no hay mucho que añadir sobre la importancia social de estas formas. Este lógico rígido y sin humor luchó toda la vida por su derecho. en general. Mostremos. LANGE). Naturalmente. Es sabido cuánto pueden importunar los litigantes a los jueces y a las autori- dades. sin embargo. en suma. egoísmo y maldad». Piensa él que la fuerte acentuación del complejo del yo. en tiempo de paz (KUPPEN. tendencia a las escenas y al romanticismo y conducta impulsiva que puede llegar hasta el suicidio. con razón. ascensos y descensos bruscos del entusiasmo.a veces de individuos que han pasado un brote o que tendrán más tarde una esquizofrenia.AUPP ha prevenido. HORSTMANN y HOPPE han descrito estos «graves investigadores de la Biblia. curiosidad. tendencia a la mentira. Puede plantearse el problema de la incapacitación. Apenas hay un verdadero tratamiento. a la accesibilidad afectiva de los extravagantes psicopáti- cos. Así. a veces. habrá que cerrar los ojos frente a ellos y dejarles pasar algunas cosas. sin darse cuenta de los límites del derecho individual frente a ciertas necesidades del Estado y sin flexibilidad para comprender las perdonables deficiencias humanas. que. KRAEPELIN cree que la mayoría de las personalidades extravagantes pertenecen a la demencia precoz. para la diferenciación. pero. J. un «yo inconvenientemente trasladado al punto medio». representaciones hipocondríacas. sobre todo. en ciertos psicópatas. lo más importante es escribir. con una calificación psicológica no se ha dicho nada. afán de estar en el centro. pueden discutirse precisamente en relación con los litigantes y «paranoicos» hipertímicos. Según nuestra opinión fundamental. Algunos fanáticos extravagantes no pueden sostenerse en la vida social y necesitan. Para los litigantes. tales consecuencias de la fe religiosa. como hemos dicho ya al hablar de los hipertímicos. con algunos ejemplos. la bajeza del nivel ético. imaginable. nada más que algunos de tales individuos son de- votos consecuentes. e indivi- duos con un «afán fatuo y orgulloso de hacerse notar». no excluye la posibilidad de que la extravagancia tenga también. como pa- tológico» lo extraordinario. Es verdad que hay también fanáticos sufridores en sí. el concepto de enfermedad. Hasta. Muchas veces. hablarían a favor del vivenciar patológico. Sólo hemos de tener en cuenta aquí los fanáticos anormales. de veleidad y obstinación. veleidad. lo que suele comprenderse por dicho carácter. por lo menos. la duración y la intensidad extraordinaria de la vivencia aislada. Sobre todo. a causa de la perturbadora curiosidad que despiertan. se ve que apenas existe . si no se trata de fanáticos muy agresivos. exaltación. sensibilidad. LOEB. defectuosa voluntad de salud a pesar de todas las quejas. egoísmo. aun sin actitud antisocial del perjudicante. pero es- pecialmente durante la guerra mundial. pero esta forma se observa con rareza. otra significa- ción clínica. en primer lugar. y también los de la vida real. se abisman con e] mayor placer en sus ensueños. no son todavía seudólogos. ta m- bién. tanto más falta a estas personalidades toda emoción propia y verdadera. incluso en los paralíticos y maníacos. el seudólogo falsea su valor. por tanto. de un modo minucioso. no toda necesidad de estimación ha de ser interpretada como vanidad. DELBRUCK. se describe así un tipo humano perfect a- mente tangible. B. de las personas que ejercen autoridad y. por lo cual abandonamos la designación ansiosos de estimación. A menudo. Dicho autor encontró un rasgo fundamental: parecer más de lo que se es. Sin inco n- veniente alguno se puede pasar sin esta designación. Recientemente ha sido descrito el soñar despierto. en una cierta me dida. Otra posibilidad de pasar por más de lo que se es. éste es el estado extremo de la personalidad histérica. ante sí y ante los demás. «Cuanto más se desarrolla lo teatral. un mundo de imágenes. que—en casos raros—puede conducir a estados crepusculares psicógenos (Pica). concibe la seudologia como un «híbrido de mentira y de autoengaño». no el farsante.» De hecho. la vanagloria. en parte. son siempre huraños: «Muchos hasta buscan con gusto los lugares y las ocasiones en que concurran muchas personas y. El fantástico se engaña a sí mismo. de imaginación y de actividad para llegar a ser seudólogos. Dicho nombre se ha generalizado. no del simple dete- nerse en las representaciones e imágenes. se continúan como las novelas por entregas. a enfermos psicóticos. JORGEER mostró que. según ZIEHEN. También TOBBEN se ha adherido. porque a los trastornos corporales «histéricos» se les puede llamar perfectamente psicógenos. es la fanfarronería. llega a ser creída. Sólo un escenario de vivencias imitadas y teatrales. La necesidad de parecer—externa o. junto a su vida. para el mundo externo». JASPERS ha intentado esta- blecer una base más firme. porque dicho nombre implica siempre el peligro de una interpretació n más amplia y confusa. Tampoco mienten más que en ocasiones fortuitas. Casi siempre está implicada también la propia persona. de acuerdo con la propuesta de ASCHAFFENBURG. Es sumamente copiosa. la fina observación de que. Para las personalidades a que se refiere JASPERS —que quieren parecer. internamente—más de lo que se es puede satisfacerse por distintos medios. No hablamos de «carácter histérico». que utilizamos. el seudólogo engaña a los demás (el hecho de que. La literatura sobre la mentira patológica o seudologia fantástica comenzó en 1891. se pueden emplear ambas designaciones como grados distintos de lo mismo. por tanto. al que se aban- donan en sus sueños diurnos. su trabajo. La «hiperfantasía». Naturalmente. sobre todo antes del adormecimiento. DELBRUCK. recuérdese la ne- cesidad de estimación de muchos profesionales expertos. como mostró STELZNER. y que. de actos heroicos y de condecoraciones. qu e cita L. sin que la propia persona afectada tenga precisión de conocer los motivos. los fantásticos puros nos interesan menos. se representa un papel. en el fondo. incluso a costa del honor y de la salud. Para darse importancia. son demasiado sobrios y pobres de imaginación para poder inventar. espiritualmente ausentes y distraídos. en la situación soñada. la mayoría de las veces vergonzosa- mente ocultas. porque siempre se han descrito con gusto estos casos divertidos. incapaces de ninguna relación afectiva duradera o realmente profunda. re- cientemente. se trata de una mentira consciente. En el soñar despierto suele tratarse. Insistió ya en que este síntoma se presenta no sólo en los farsantes sanos y anormales. Naturalmente. de ningún modo. es uno de sus síntomas cardinales. como advierte ZUTT. HEILBRONNER ha descrito un fantástico. desempeñan un gran papel en estas fantasías. por KEHRER. casi siempre existe la necesidad de llamar la atención. surge del seudólogo sólo el soñador. también. con el libro de A. sino en cualquier f o r ma de trastorno mental. en la segunda edición de este libro. las transiciones se realizan de un modo muy paulatino. a menudo. más de lo que son. Los personajes de los libros. En los casos puros. que ya mencionó 'Coca' y que ha servido a KIRCHOFF para designar un grupo de sus estados limítrofes. se engañe también a sí mismo es un efecto accesorio). a estos criterios. co- rrespondían también. Dentro del marco de nuestro trabajo. sino del actuar. Este mundo soñado puede ser tan atractivo que la vida real se posponga a él por completo y aparezcan los niños sin interés. Sus casos. Si se quiere. para si. A la seudo- logía—la tercera y la más sensacional de las posibilidades de satisfacer el ansia de estimación— pertenece la fantasia. KOCH ha hecho. SCHOLZ como signo del carácter histérico. limitado a los psicópatas. J. Los niños y jóvenes fantásticos tienen a menudo. y cuyo atributo más profundo es la vanidad—utilizamos el nombre de necesitados de estimación.» BIRNBAUM ha descrito ciertos «fantásticos degenerati- vos<. son falsos. con ensueños de dinero. KRONFELD ha investigado las relaciones de los fantásticos con la seudología y llega a la siguiente conclusión: «El fantástico falsea el valor del Inundo externo. Hay también excéntricos no necesitados de estimación. que—en su descripción—recuerdan a nuestros fanáticos pacíficos extravagantes. KOPPEN asegura que los seudólogos mentirían con una determina- . Uno de tales medios es el modo de ser excéntrico. la fachenda y la petulancia. en efecto. Al principio.un rasgo desagradable que no se haya incluido ya en el carácter histérico. Se puede decir. pero también porque es conveniente renunciar en general al calificativo «histérico». sobre ellos. que dio también el nombre al síntoma. tales sujetos. sólo entonces. sobre todo las personas admiradas y queridas. representativamente. después. a veces. Es el «estar pendiente de lo extraordinario». la necesidad de estimación hipercompensadora de muchos inseguros de sí mismos. que jamás rea- lizó ninguna estafa y que no tenía la menor tendencia criminal. Un rasgo fundamental de estos fantásticos es el soñar despierto. está realizado desde un punto de vista estrictamente sintomatológico. pero. que los necesitados de estimación tienen que dispo- ner. si falta la actividad. en los seudologos. en efecto. correspondientes también a la necesidad de estimación. naturalmente. los datos propios. Al fin y al cabo. que nunca se pierde del todo la conciencia de lo imaginario. a pesar de ello. Cuanto más predominen estos fines. rechacen las ganancias materiales.» Y en otro lugar: «Por desgracia. de hombre rico y de director de sanatorio. es la razón de que el estafador encuentre constantemente personas que le crean. a menudo. de auto lesiona- mientos leves y de intentos de suicidio tienden más al segundo tipo. La expresión es. de todos modos. del deseo de hacerse interesante. WENDT excluyó la manía y la paranoia. Lo más importante—la vanidad. la necesidad de estimación. Los médicos conocen estas formas mixtas. JORGER un caso muy famoso. en una doble conciencia. en los seudólogos. Lo patológico sería que mintiera sin ninguna necesidad. desempeñó los papeles de teólogo. KRAEPELIN parece acertar. suele desaparecer._a menudo. muy gráficamente.da finalidad. «por medio de un movimiento de la mano. había cometido estafas. pero piensa. como sucede en el hos- pital. muy particularmente. puede despertar reactivamente la necesidad de estimación. Grün terminó como un picapleitos peligroso. mi capacidad de confundir un pensamiento con una realidad viva es dema- siado grande para que pueda discernir los límites entre ser y parecer. sería realmente absurdo preguntarles. Después de esta exposición. el motivo fundamental es la vani- dad. a menudo. no obstante. pero. no hay diferencias en los necesitados de estimación. Es la historia de un gran farsante: del estudiante Jorge Grün. sobre todo como farsantes inspiradores de compasión y como farsantes hospitalarios. De los embusteros y farsantes de KRAEPELIN. la arrogante seguridad de su porte. la presunción y la necesidad de estimación—fue pasado por alto.» El estudiante tenía intensos períodos de esta naturaleza. de un carácter necesitado de estimación. en los casos concretos. pero siguen urdiendo su trama. El trato incomprens ivo y vejatorio por parte de la familia. pero en el fondo falsos: «No guardaba nada de su dinero y sólo quería ayudar a los demás y hacer el bien. de una importancia extraordinaria. sino a satisfacer la necesidad de estimación. Son pocos los seudólogos que. pero sin ánimo alegre. cuando dice: «Los enfermos saben per- fectamente que abandonan el terreno de la realidad. marav i- lloso». no dicen mucho. sobre todo. frente a todas estas opiniones. como los «resignados tranquilos». sino sólo encontrar alguna consideración.. como los del estudiante de WENDT.» Su cochero daba de é1 estos datos. perteneciente «a los más hinchados tipos de DELBRUCK». ENGELMMANND. Al ser detenidos. un mentir sin estos motivos. JASPERS y ZIEHEN son también de esta opinión. Tam- bién. la tendencia a aparentar más de lo que se es. porque la conciencia fantástica cesaba cuando se presentaban las circunstancias externas adecuadas. Como tipos. Pero también la imaginación y una cierta actividad son indispensables para que surja el necesitado de estimación seudólogo. ya no es necesario decir que no existe ninguna diferencia esencial entre la seudología y ciertas patrañas. se unen también a ello finalidades materiales. sin darse cuenta de sus móviles internos. Más tarde. lo que le da el éxito es. a las personas que sufren. En una pomposa autodescripción. lo mismo que a los niños cuando juegan. tanto más se aproximarán a los farsantes puros. al menos como beneficio accesorio. ni siquiera en las formas seudológicas. la mentira patológica poseería «un carácter marcadamente activo». En este sentido. en el acto. se mezclan ambos. pues. en general. Escribió el prólogo para la segunda edición del segundo tomo de un tratado de psicología huma- na y una introducción encomiástica del «Profesor Dr. ocasionalmente. único. inimitable. aun en casos en los que no puede hablarse. de la aspiración comprensible a ser materialmente atendido y. tienen un aspecto bien conocido y. «se compenetran con la mentira». «daba por sabido todo el libro y escribió sólo sobre el genio del autor». en parte. KRAEPELIN refiere de un farsante. la cues tión de si estos individuos creen o no en sus pro- pias mentiras. muy significativos. casi siempre amable y hasta encantador. sobre todo del marido. Ta mpoco es la fic- ción. e hizo imprimir todo ello. Ahora bien: la experiencia nos enseña que. entonces. En cuanto a la posición social. sobre todo científicas. entre tanto. pero no se aspira a ningún fin material. se pueden mantener perfectamente separados los farsantes y los seudólogos.» Les sucede. No se quiere parecer más de lo que se es. lo mismo se encuentran pequeñas sirvientas que personas externamente libres de toda necesidad. por el placer de fabu- lar. aceptó la irresponsabilidad. un maestro o un soldado. de ninguna manera. en algunos momentos. También las variedades excéntricas y los necesitados de estimación más inofensivos. la «conciencia de la personalidad impos- tora». El «placer del martirio» (ANTÓN) depende. suceden ambas cosas al mismo tiempo. y a los modales distinguidos. decía: «Lo tragicómico o lo cómico de mi destino consiste. WENGERKUNZ se ocupó todavía de este Jorge Grün. junto al prólogo de la primera edición. a quien un policía fu e a buscar a la clínica. que. una finalidad en si. si «creen» ser una madre. . Pero hay tam- bién. ASCHAFFENDURG califica como un «hecho indiscutible» el de ser creída la mentira por ellos mismos. por doctor en Leyes y por hijo de un fabricante. WENDT describió también. haciéndose pasar por conde. KOPPEN piensa que. naturalmente. Los casos de «martirio afectivo-sentimental» (KOCH). Junto al modo de ser. que supo inducir a éste a llevar su maleta. Ha interesado siempre. W. Después publicó J. en la perpetua lucha entre realidad y fantasía. se tendría conocimiento de la propia mendacidad. a un estudiante de buena familia que cometió toda clase de fraudes. teatral. WENDT sólo habla de seudologia fantástica cuando es creída la mentira. y en muchos otros consignados en la literatura. en apariencia exactos. y como acontece. En todos estos casos. que son idénticos a los necesitados de estimación . y sólo en consideración al beneficio. en parte. es totalmente insostenible. existen relaciones con los fanáticos pacíficos y. como hemos dicho al tratar de los hipertímicos. anormalmente seducibles. sin em- bargo. BAEYER. MUNZER. en los que resume a las personalidades abúlicas. con enfermos delusivos esquizofrénicos. Ya DELBRÜCK dijo que la seudología puede ser síntoma 'de los trastornos mentales más distintos. Se encuentran también rasgos seudológicos en las manías fásicas. si no las provoca de un modo artificial o—simplemente—las simula. mencionaremos. también aquel caso de GORING que expusimos detenidamente en ediciones anteriores desarrolló un proceso paranoide. sonámbulo. por ejemplo. Pero su psicología. Como K O L L E mostró con motivo de sus investigaciones genealógicas de rufianes. Es íntimo el parentesco con algunas reacciones psicógenas anormales de distinta naturaleza. se ve el carácter necesitado de estimación. entre la descendencia de los psicópatas necesitados de estimación. ambas veces. RIEDEL. que se mezcla de un modo inseparable con lo realmente vivido. no tiene a su disposición las enfermedades. Los psicópatas seudólogos se han confundido. la frecuencia con que los rasgos seudológicos crecen sobre el terreno hipertímico. pero los seudólogos productivos son siempre inteligentes. ya no puede admitirse en la actualidad. de diez años de edad. éstas: el individuo que utiliza las enfermedades con el fin de satisfacer su necesidad de estimación. En el curso de la vida parece que mejoran muchos casos de seud o- logía. Un ejemplo de ello es el estudiante de WENDT. precisamente la tan frecuente seudologia infantil no siempre puede incluirse aquí. Sin embargo. porque a menudo falta el motivo de la necesidad de estimación. en primer lugar. ASCHAPEENBURG la vio en la epilepsia. Hay tam- bién en los niños. sin embargo. REDLICH. JORGER). sobre grandes regalos y. A los estados de excepción pertenecen también ciertos estados extático-visionarios. no existía motivo alguno para admitir una mania periódica. sobre todo seudológicas. una vez más. en las familias de los embusteros y farsantes. Se trata de engaños y fraudes de toda índole. quiso ver. por faltar el ánimo correspondien- te. Las relaciones de los necesitados de estimación con los trastornos corporales psicógenos son. En los casos dudosos —muy raros—. Las . entonces. no dio como resultado nin- guna tara homogénea. sino sólo los mecanismos psicógenos. se ajus- tará el diagnóstico a'Ios otros rasgos clínicos independientes de este síntoma. con mu- cho. La importancia social de los necesitados de estimación radica en la criminalidad de los fanfarrones y. los mismos rasgos. Las relaciones son. en la descripción de otras formas exógenas. sin duda. pasando por las mentiras impulsivas. sobre todo en las ja ctancias ante otros niños. Es una equivocación buscar la esencia de tales reacciones «histéricas" en el «carácter histérico». Es frecuente la presentación periódica de manifestaciones. existen todas las transiciones. frecuentemente. también. sin embargo. sobre enfermedades graves y casos imaginarios de muerte. MAYER en un profeta aldeano. sobre todo. La necesidad de estimación puede retroceder mucho tras los móviles del placer y del afán de las proezas. falsas-necesitadas de estimación y fantásticas. se trataba de individuos marcadamente necesitados de estimación. a favor de lo cual habla en realidad mucho de su de s- cripción. según KRAEPELIN. el cual. en los estados «hipnoides» de aparición periódica. con los asténicos. desde las simples confabulaciones. según GROSSMANN. periódicamente. de la necesidad de estimación. tan sólo. hasta los estados crepusculares psicógenos más severamente delimitados. de los que no podemos ocuparnos aquí. en el fondo de tales manifestaciones. Lo mismo V. después de los treinta v cinco años de edad existirían ya pocas esperanzas. en un caso. de los seudólogos. pare- ce haber pasado por alto la diferencia entre la seudologia y las conf abulaciones de origen orgánico. encontró muchas veces. KRAEPELIN. frente a la delusión. en el que. Para el problema de las relaciones de los necesitados de estimación con otras personalidades psi- copáticas y formas de reacción. el motivo principal de la seudología fantástica. inestables-toxicómanas. La excul- pación. donde tienen una psicología análoga a los correspondientes casos hipertímicos. Tenían más de veinticinco años de edad casi la mitad de los casos. sobre parientes ricos. A menudo. También en los esqui- zofrénicos parecen darse seudologias todavía poco aclaradas. muchos casos descritos como pertenecientes a la seudología fantá s- tica son. esquizofrénicos delusivos. no es siempre la misma. encontró de nuevo. son preferidas las promesas falsas de matrimonio. lo cual. y se trata de un puro fantasear y fabular. Una investigación de LUTZ sobre la herencia de la seudología. Los necesitados de estimación pueden mostrar todos los grados de inteligencia. las más débiles. una seudología como compensación de funciones —incluso cor- porales—verdaderamente afectadas. STEMMERMANN informó sobre psicópatas seudólogos con estados psicógenos de toda clase. como los descritos por BRESLER en los posesos del cuarto decenio del siglo pasado y el descrito por W. muy a menudo. será siempre la re- nuncia a la seudología cuando se comprueba la falsedad. BLEULER. las fugas sin pagar el hospedaje y las patrañas para inspirar compasión. WENGERKUNZ y MUNZER han llamado la atención sobre ello. Existe por eso la sospecha de que también en la época de la observación de GORING existiera ya una psicosis. STUMPFL confirmó esto en su material. los tipos que él llama «dis o- lutos" («Ungebundene»). También. más lejanas.seudólogos. en las exacerbaciones de una lúes cerebral y después de un traumatismo craneal. ha expuesto buenos signos dif e- renciales entre los seudólogos hipertímicos y los genuinos. frecuente en otros tiempos (KOPPEN. El signo distintivo más importante de toda seudologia. Además. puede observarse claramente el carácter necesitado de estimación. La inmensa mayoría eran solteros. KRAEPELIN demostró que. ya en la edad infantil. DELBRÜCK y W ENGERKUNZ informan sobre la seudologia en paralíticos. J. pertenecían al sexo masculino casi las tres cuartas partes. todo lo soportan. de descargas impulsivas secundarias. BAEYER). como resultado accesorio. También lo emplea WILMANNS. resultantes de la distimia. Casi nunca se mantiene mucho tiempo. sea porque intente crearse así una compensación de su mal humor. los excesos de bebida y las fugas. no se ve a los lábiles de ánimo más que. es también imposible ajustar este pequeño grupo residual de incendiarios y cleptómanos a un tipo determinado de personalidad. falsa y variable. en otros días. por lo pronto. con actos impulsivos secundarios. antes que nadie. carecen de valor los necesitados de estimación fantásticos. bebedores periódicos. algunos necesitados de estimación. Parece que. frecuentemente. Naturalmente. sin embargo. pueden dar también. por cierto. de un modo inmediatamente comprensible y sin forzar los hechos. Ahora bien: con frecuencia. en realidad. que describen. especialmente cuando son menores de edad. queda un grupo que sólo puede comprenderse. en gran medida. Tampoco nos aporta una mayor comprensión el hecho de que el robar y el incendiar se presenten. de un modo mediato. en todo caso. hay muchísimas personalidades con labilidad de ánimo. También se presentan. Aquí. Los seudólogos muy graves pueden ser incapacitados e ingresados en establecimien- tos psiquiátricos. A estas tres reacciones. beber y derro- char. inesperadamente. PSICOPATAS LABILES DE ANIMO Esta designación parece haber sido utilizada. un grupo sociológico y no psicológico. Sin duda. que se descargan de este modo. en pequeñas intrigas. y que tienden. de las crisis de labilidad anímica. Psicológica y clínicamente. en indiferencia y hasta en calumnias. basta con recordar los depresivos tornadizos. pero. Pero. hay que añadir. A nosotros sólo nos interesan aquí las formas que se deriven. al análisis de sí mismos. entonces. a través del rodeo de la interpreta- ción simbólica psicoanalítica. aún pueden realizar un trabajo útil. Se preguntará si estas distimias son reactivas o endógenas. todavía. de índole malhumorada e irritable. aportada por la disposición endógena. Aunque frecuentemente se llame impulsivos a los individuos que tiendan a tales actos. cuando han realizado determinados actos. para pasar bien.mujeres fanfarronas y seudólogas sexuales son. son importantes los fantásticos puros. lo utiliza en el sentido de nuestras personalidades depresivas. 6. en un huir. con ciertas reservas. en ellos. También la actitud respecto al médico es. su necesidad de est imación. Es cierto que la fantasía de estas muchachas suele superar. especialmente. tire todo lo que tenga. sino que creemos posible destacar una forma psicopática de ánimo permanente no depresivo. a reacciones depresivas frecuentes e intensas. Estos actos consisten. y tampoco son raros los psicópatas marcadamente lábiles. a veces. Los necesitados de estimación son inapropiados para toda clase de tratamiento. sin duda. no existe—por medio de fantásticos relatos de secuestros y seducciones. Semejante planteamiento de la cuestión es insuficiente. En la misma medida en que. Por lo demás. casi siempre. de tipo malhumorado. también en este mundo reducido. La falsedad de estos caracteres dificulta la relación con ellos. se llega a aburrir a tales sujetos. que quieren brillar por el ejemplo y el sacrificio. En efecto: la mayoría de los llamados impulsivos son indi- viduos primariamente perturbados en su afectividad. en los necesitados de estimación. Con los vagabundos. en períodos biológicos críticos. sea porque. en la clínica. es decir. por lo menos en sentido social. para el arte. las típicas auto- acusaciones (v. por SIEFERT. un par de horas. este autor. sobre todo cuando se deja de ca u- sarles admiración. Pronto. porque sólo sobre esta base puede mantenerse una buena amistad con los necesit a- dos de estimación. tenemos. de descargas impulsivas sobre la base de distimias más o menos periódicas. son psicópatas lábiles de ánimo. sin duda alguna. rendimientos extraordinarios. Hay. en la actitud nihilista de «¿qué más da?». En determinados días. derrochadores. siquiera. sobre todo en los días de la men s- truación o en momentos de excitación sexual. Se trata de una ten- dencia periódica. lo que serían capaces de hacer si est u- vieran realmente abandonadas. Si se separan los casos con motivación normal comprensible y los casos con motiv aciones psicopáticas. se trata. no dio ninguna definición concreta del concepto. e n- cuentran ocasión todavía para satisfacer. mientras que. sobre todo en cuestiones caritativas. fingen un desamparo sexual—que. una veneración deificadora se transforma a menudo. Se presentan imputaciones y denuncias falsas. asténicas e inseg u- ras de sí mismas. muy peligrosas. sobre todo. el robar y el incendiar —por lo menos el robar—no puede referirse ya. hasta en sus menores detalles. el incendiar y el robar se presentan. entre estos grupos hombres de ánimo variable. Algunos lábiles de ánimo ofrecen el cuadro de los psicópatas inestables. Kocii habla de egoísmo «con ropaje de altruismo». Así han de comprenderse. como ha sido pos i- ble en los individuos acabados de mencionar. a veces. incendiarios y cleptómanos. a una distimia. intensamente influidos por el mundo externo. no raramente. y. el incendiar y el robar. que está caracterizada de un modo especial por borrascas depresivas que aparecen y desaparecen de nuevo. También el derroche y despilfarro es comprensible. como reacción de un distímico. En ocasiones. en ciertas circunstan- cias. Pero ahora no nos referimos a és tos. muchas veces. bastan a tales personalidades estímulos mínimos para hacerles reac- cionar con suma rapidez e intensidad. muy rápidamente. se esconden en él las cosas más heterogéneas. para indi- viduos sensibles. como actos impulsivos primarios. lo cual debe exponerse tod av- . que pueden comprenderse a partir de la distimia. casi exclusiv amente. totalmente incomprensibles. los hipersociales con beatería. o incluso. un ansia indeterminada. pero también con ciertas reacciones anormales a vivencias. MAUZ. sobre todo. una gran serie de diferentes psicópata s: mu- chos hipertímicos. En este aspecto. de un modo reactivo. Una prosti- tuta decía: «Entonces. DOBNIGG y V. pudiera tratarse de distimias ciclotí- micas o epilépticas. puede preguntarse si tienen parentesco hereditario con los epilépticos. SLICE. Por lo que se refiere a las combinaciones. sino el perma- necer lejos. Los lábiles de ánimo muestran relaciones. hay que citar. como el miedo al castigo o la nostalgia. sin embargo. los incendiarios y los cleptómanos. En contraste con otros psicópatas. ECONOM O. lo más importante no es el correr lejos. con la edad. porque nos apartaríamos. en parte. lo mismo que muchos depresivos malhumorados. La pertenencia de estos lábiles a los epilépticos es otra cuestión. como hemos dicho. ningún modo de ser sintónico. En todas estas in- vestigaciones se tropieza con cosas muy. en parte. SCHULTZE y V. muchos necesitados de estimación seudólogos lo mismo que muchos abúlicos. No puede referirse aquí en qué distintos sentidos y en atención a qué distintas circunstancias se ha utilizado esta expresión. en ocasiones. a nuestro juicio. PERSC H y MÜLLERSUUR. en parte. En verdad. SSUCHAREWA y sobre todo. en un trabajo de G. Ahora hay que discutir si. con los depresivos malhumorados. PERSCH. que parece invadir a estos sujetos especialmente en la primavera. Clínicamente. con lo que se llega muy cerca de nuestros lábiles de ánimo. menciona la literatura más importante. Los lábiles de ánimo sin ataques no son. sobre todo en épocas en las que se prodigaba todavía la hipótesis de una epilepsia puramente psíquica. pero. el hecho de que tales individuos no tengan. todo habla en contra de la identidad con las distimias ciclotímicas. HEINZE acentúa con razón. en compar ación con los realizados por un distinto mecanismo genético. Habla en contra. en parte. DELBRÜCK. KREYENBERG. distintas. en parte. GERUM. con motivos comprensibles. se halla en primer lugar. los abúlicos y los explosivos. SCHEEFER. son bastante raros. en absoluto. LEUPOLD. los derrochadores. La literatura más completa sobre el impulso al vagabundeo se encuentra en la disertación filosófica de Wurtzburgo. con el vagabundear puramente social de los abandonados. individuos con crisis de labilidad de ánimo. como vimos. además.ía con más detenimiento. De la literatura sobre los bebedores periódicos. MAUZ. los bebedores periódicos. Al concepto de epilepsia pertenecen. Los «estados de fuga» de los niños fueron investigados especialmente por STIER. sobre todo. epilépticos. sin embargo. casi siempre. en oposición a la ciclotimia. No podemos ocuparnos con detención de la abundante literatura sobre los vagabundos. una inquietud. en las distimias de los lábiles de ánimo. un anhelo impulsivo de variación y de novedad. consid era la impetuosidad como específicamente masculina. la combinación con el alcoholismo. Este último encontró acumulados. que. Los vagabundos de KRAEPELIN mejora- ron. sólo se mostraron estas tendencias en edades más avanzadas. El problema de los incendiarios y de los cleptómanos se halla ya. por epilépticos en estado distímico o en estado crepuscular. Es un rápido fastidio y saciedad de todo. no sabríamos citar nada comparable respecto a la cuestión de la piromanía. sino la ausencia. por tanto. tam bién con distimias reactivas. una amplia información. en las familias sólo un polo del temperamento viscoso de KRESTCHMER y su escue- . STIER se ha ocupado de los desertores. no obstante. Es seguro que todos los citados actos son realizados también. Mientras que sobre la historia y el problema de la cleptomanía poseemos. no es la huida. Interesaron mu chas veces las fugas infantiles y las deserciones militares. En otros tiempos. Psicológica- mente fecundo es el trabajo de HOVEN. en parte. como si me bullese la sa n- gre. entre las investigaciones genealógicas. Los inestables en cierto modo caracterológicos son. Buenas casuísticas aportan HEILBRONNER. en el sentido social (en el resultado). sobre todo. Encontró. de nuestro tema. los trabajos de GAUPP. se ha discutido con preferencia sobre si tales estados pertenecerían a la epilepsia. PAPPENHEIM y BOLTEN. el problema más importante es el de las relaciones de los psicópatas lábiles de ánimo con la epilepsia. las de CONRAD. por el contrario. casi siempre. nunca se oye hablar de «psicópatas epilep- toides» (de los que nos ocuparemos en seguida) femeninos. lo que KRAEPELIN ha interpretado a favor de su concepto de que no se trata de una simple inhibición del desarrollo. La cuestión de la herencia nos ocupará después. de L. entre los tra- bajos predominantemente clínicos. viene de nuevo un cambio. FLECK. sino de una insuficiencia permanente. como los estados crepuscul a- res psicógenos. la im- pulsividad disfórica.» Son inestables. SCHMIDT. en los que se hacía girar la cuestión alrededor de la epilepsia. Esto nos conduce a la cuestión de los «psicópatas epileptoides». KRAEPELIN encontró pocas mujeres entre sus impulsivos. los de H. los ataques convulsivos. con el gusto romántico por las aventuras y el ansia por lo nuevo. la excesiva fugacidad de las distimias de los lábiles y la posibilidad (existente a menudo) de suprimir- las con rapidez. y no. en los confines más ale- jados de nuestro campo. los lábiles de ánimo y los explosivos. a menudo. pero. Citemos. MAYER. éstos. las de ROEMER. en el círculo hereditario de los epilépticos genuinos (en oposición a los sintomáticos). por tanto. pedantería y tendencia a la perseveración. aparentemente infundadas o no suficientemente fundadas. con razón. a lo sumo. No se sabe mucho sobre las diferencias de los sexos en los lábiles de ánimo. SCHEFFER y SCHRODER. SCHRODER dice. Piensa también en causas sociales. sin embargo. muchas de estas personalidades tenían más de veintici n- co años de edad. Para él. esto es. que se les notan casi siempre. de la explosividad. con nosotros. Casi siempre eran personas de menos de cincuenta años de edad. Las relaciones con otros psicópatas son numerosas. la curva de las edades. tales individuos son. Entonces. Entre las combinaciones. a veces. una reacción que se ha calificado. aunque la mayoría de estos delitos tengan que interpretarse de otra manera. por otra parte. incluso. todavía no desarrollada. se marchen sin permiso y deserten. a menudo. en muchos indiv iduos. muy certeramente. a delitos afectivos. a los psicópatas explosi- vos. por eso. para «ahogar» su indignación. con sus crisis. Con KRAEPELIN. sin duda. a menudo. ataques poco claros. a toda clase de delitos ocasionales. exactamente al revés (aunque en un material pequeño). son también explosivos —de un modo constante o transito- rio—los necesitados de estimación. Existen ciertas relaciones con los ataques convulsivos psicógenos. precisamente con explosivos—justifican. deberá hablarse de sospechas de epilepsia. sino el opuesto. faltan investigacio- nes especiales sobre la herencia. A menudo. Entre ellos están. La incapacidad de «contención de los afectos» y de autodominio es una característica de la personalidad infantil. Pero también aquí hay que recordar que son precisamente estas combinaciones la s que. PSICOPATAS EXPLOSIVOS Se podría poner en' duda que esté justificado destacar. Fuera de estas reacciones. en muchas personalidades (muy diferentes. hay que tratarlos con precaución. los desalmados.la. se presentan. Son aquellos individuos que. aunque más tarde no sigan siendo personalidades explosivas. a veces. otras veces. en un material criminoso. se entu rbia a veces la conciencia. según nos enseña la experiencia. La expresión está inspirada. los alborotadores hipertimicos. así. de prefe- rencia. ingresan los explosivos en los hospitales. también estas excitaciones explosivas se convierten ocasionalmente en estados crepusculares psicógenos. casi siempre. extremada- mente distintas. KRAEPELIN incluye en este grupo un tercio de sus psicópatas. Excitables en grado sumo pueden ser también los depresivos y los sensitivos. la explosividad es una cualidad que se presenta en personas. la frecuencia en las disti n- tas razas es. una descripción particular. también. además. Es un hecho conocido que. 7. En todo caso. sin consideración alguna. Puntos de vista prácticos—sobre todo el hecho de que el psiquiatra tenga que tratar. puede decirse que. Respecto a otras designaciones de estos psicópatas. los fanáticos. la calma. y pueden describirse con brevedad. la paciencia y la amabilidad pueden desarmarlos totalmente. Por lo que se refiere a la unión con estados . por el motivo más insignificante. CONRAD rechaza. tranquilos y dóciles. También existen relaciones con los estados crepuscula- res psicógenos. precisamente la excitabilidad y la explosividad no determinan el cuadro de la estirpe epiléptica. en los niños. no encontró este polo. como un tipo especial. y. los lábiles de ánimo. los depresivos malhumorados o paranoides. los inestables. Que. STAUDER. sólo hay que citar la de «brutales impulsivos» de BAER. El 50 por 100 de los excitables masculinos de KRAEPELIN eran alcohóli- cos. no aparecen los rasgos explosivos más que después de la ingestión de alcohol. Estos explosivos son muy conocidos en la vida y en la clínica. a favor de lo cual interpreta. no obstante. Por lo demás. existan también trastornos de la conciencia de origen induda- blemente no psíquico o. como «reacción en corto cir- cuito». muy diferente. se enfurecen ó. el con- cepto de «psicópatas epileptoides». tan esencial para este tipo. Estos rasgos se encuentran también. a consecuencia de crisis de labilidad de ánimo. esta cualidad se encuentra totalmente en el primer plano. debe evitarse todo lo posible un choque con ellos. Si se prescinde de lo ya dicho respecto a la cuestión de los psicópatas epileptoides. junto a tales distimias y a los actos resultantes de ellas. con los afectos intensos. ocupa el primer lugar la combinación con el alcoholismo. a veces. y. Por una parte. asimismo. los abúlicos y los asténicos. esto es: individuos ceremoniosos. con la cual. Evitamos aquí ese nombre porque en él no está expresada la dirección de la descarga hacia litera. Sin embargo. aunque breve. con sus descargas repentinas. comienzan a golpes. una «reacción primitiva» en el sentido de KRETSCHMER. la distribución según las edades. casi siempre bondadosos y conciliables. en el fondo. psicópatas lá biles de ánimo. sin duda. por cierto. a veces. A causa de ellos y a causa de la complicación con la embriaguez. unas veces. No es raro que. En aquellos casos raros en los que. el 60 por 100 eran mujeres. conducen al ingreso de los explosivos en las clínicas. los explosivos beben con gusto. Los lábiles irritados llegan. El tratamiento consiste en conducirse prudentemente con tales sujetos durante sus días críticos. éstos no son raros en el curso de aquellas explosiones. sin embargo. Soportan muy mal la disciplina militar. es perfectamente posible. La importancia social de este grupo es grande. sin embargo. incluso. a menudo después de inge- rir sólo una pequeña cantidad. se acent- úan demasiado los actos resultantes. Es una forma de reacción inespecífica. en sus excitables. que a veces duran mucho tiempo y que pueden co nducir también al suicidio impulsivo. en el círculo hereditario de los epilépticos. pesados y perseverantes. como un distintivo esencial. a la hipótesis de un desarrollo insuficiente o retrasado. se usa frecuentemente el nombre de «excitables». KRAEPELIN llega también. en otros muchos rasgos). Dificultades muy particulares ofr ecen estos sujetos bajo las circunstancias militares. y porque. Son frecuentes los delitos afectivos de toda clase. ta m- poco subordina a ellas su conducta. Frente a los explosivos. de pundonor. Este hallazgo nos sor prende. en los que aumenta la tendencia a la irritabilidad reactiva. en la convalecencia y en muchas enfermedades de toda clase. la resistencia y los daños materiales. a menudo. de un concepto muchísimo más amplio que el que nosotros tenemos en cuenta. sobre todo los de nivel cultural superior. 8. existiría un defecto. PSICOPATAS DESALMADOS Comprendemos bajo esta designación—empleada también. sobre todo (pero no de un modo exclusivo) frente a tos otros hombres. La abundancia de literatura sobre este problema—muchas veces apasionada. los ntimientos. «acromatopsia moral» (LIEPMANN) y «complejo sintomático anéti- co» (ALBRECHT). no provocativa ni desdeñosa. GAUPP. acentúa mucho la falta de compasión: «Quien. las ve. MULLER y al resumen reciente de DUBITSC HER. según la cual tienen que estar se alterados siempre. en la formación de los conceptos morales. El desacato y la desobediencia son cometidos. Son individuos carentes de compasión. algunas veces. Muchos. WESTPHAL. Pasaron los tiempos en que se discutía el problema de una enfermedad «moral insanity». no es difícil entenderse con ellos. desde los pocos compasivos a los indiferentes. pero no las siente y. estuviera enc u- i bierto. incluso sobre la base de motivos que no tienen nada que ver con el objeto del disgusto o de la tensión. « Infinitas especulaciones fisiológicas. Tampoco es raro que el abandono de servicio dependa de semejantes tormentas afectivas de los explosivos. La autoeducación. SCHOLZ. por eso. Estos últimos estados disponen a las explosiones. Así sucede también en muchos otros estados. porque ésta tiene en cuenta. que se caracterizan por el embotamiento afectivo. entonces. también los abú licos. Muchos hombres explosivos. deberá adoptarse una actitud prudente. sino. por lo menos. por lo demás. sino sólo de anormales. Es especialmente desfavorable para el explosivo la estrecha convivencia con otros. sobre esta base tiene que actuar el tratamiento. y desde éstos a los fríos o desalmados. de vergüenza. «estupidez moral» (BAEZ). en su incapacidad para la educación de los hijos y en la criminalidad. encontró KRAEPELIN que la capacidad intelectual de los excitables era superior. en su modo de ser. en general. que en los estados 'de disgusto y de tensión psíquica. igualmente. sobre la base de toda clase de disestesias. remitimos al informe. como en los estados de agotamiento. según este autor. Scxocz. no sólo los esalmados. No podemos entrar aquí en la larga historia de estas cosas.de oligofrenia. aunque este defecto. Otras expre- siones para lo mismo son las de «locura moral». Todavía. a nosotros nos parecen frecuentes los explosivos oligofrénicos. las lesiones corporales. casi siempre. por lo que no podría darse aisladamente una locura moral. incluso a los modos de manifestación asociales de las enfermedades mentales. al término medio. de conciencia moral. con ellas. la anormalidad de los sentimientos: «El anestésico moral conoce perfectamente las leyes morales. es un hombre patológico. los hipertímicos y hasta los seudólogos. entre otros. lo mismo. También SCHLOSS intentó demostrar que la idiocia ntelectual sería la esencia de la locura moral. en épocas de escasez de vivie ndas (BORN). permanece incapaz de sentir compasión. . porque roza cuestiones ideológicas—se ocupa. en sus actos. incidentalmente. muchas veces hoscos. como expresión fisiológica. por KRAEPELIN—a per- sonalidades anormales. Se refiere. Forman también el núcleo de los «enemigos de la sociedad» y «antisociales» de KRAEPELIN. por indivi- duos explosivos. casi siempre. en la actualidad. psicológicas y metafísicas se desarrollan sobre la base de la mo- « ral insanity». «imbecilidad» e «idiocia mo- ral» «oligofrenia moral» (BLEULER). podrían comprenderse también otras formas totalmente distintas dé personalidades perturbadoras de la sociedad. pero hay que dudar de que l a herida cerebral sea una causa inmediata. Próxima a nuestra fórmula—muy limitada. se ve a menudo la presentación de una fuerte explosividad. al mismo tiempo. La importancia sociológica de estos «botafuegos» radica en la acción destructora de tales caracteres sobre el matrimonio. Lo que sucede casi siempre es que. sobre todo en estado de embriaguez. se halla en el punto central del interés la cuestión de si el defecto moral se in presenta también sin defecto telectual. se origina una mayor tendencia a un modo de reaccionar iracundo. como se ve— está la «anastesia moral» de F. que acentúa. También aquí desempeña un papel importante la embriaguez. Nosotros evitamos estas expresiones porque no son caracterológicas. Se encuentran las ideas del «sistema de fibras morales» y de la parestesia del lóbulo occi- tr pital». a pesar de su buena plasticidad. muy completo. las representaciones y los apetitos.» Nos o- tros no hablamos de «patológicos». casi siempre. difieren estas descargas hasta que están solos. sino sociológicas. a los asociales en general y. y vemos transiciones insensib les. Entre los que ponen el acento principal en es la falta de los conceptos morales hay que citar pecialmente a C. han aprendido a dominarse y apenas llegan alguna vez a tener explo- siones. puede lograr muy buenos resultados. Lo mismo que F. asociales. brutales. en estas personalidades. Después de heridas craneales. lo mismo que ansacciones con la doctrina de la unidad del alma. de E. Tampoco en este problema podemos recurrir a la literatura más d que con reservas. gruñones. a menudo. en gene- ral. no nos parece feliz. de arrepentimiento. desde el nacimiento. Sobre el diagnóstico diferencial hay poco que decir. fríos.» La expresión. recientemente por PANSE. sustenta la otra opinión. Pero. Muchos trabajos sobre «moral insanity» se basan. la «seudomoral». Una conducta brutal y sin consideración puede estar condicionada por un ambiente desfavorable. se ha señalado la frecuencia de la presentación muy precoz de la frialdad de sentimientos. BLEULER. Las comunicaciones presentadas por PACHANTONI y KRONFELD sobre crimina- les habituales que se hicieron de nuevo sociales. se debe ser reservado. con la hipótesis de una personalidad desalmada.Todo podría reducirse a la oligofrenia. ha refutado definitivamente la opinión de que los criminales sean parientes de esquizofrénicos. Por otra parte. como en los casos de BLEULER. la crueldad infantil no sería siempre más que una reacción a daños del mundo externo—va demasiado lejos. LEITER y. Precisamente los desalmados fríos y brutales no son sanguineos. MULLER y GAUPP—a la demostración de que la anomalía existe desde la juventud y a la imposibilidad de educación. BINSWANGER ha descrito gráficamente tales desalmados infantiles. Existen también las más íntimas relaciones con los psicópa- tas que nosotros llamamos abúlicos. Aunque la concepción de KRAMER y VON DER LEYEN—según la cual. Tales niños. que es. que se mantuvieron posteriormente. más desalmados masculinos que femeninos. el hablar de oligofrénicos. tampoco fuera de estos casos puede esperarse nada. MAIER y de LONGARD. Pero jamás se encuentran. en tanto que sean aso- ciales. los rasgos seudológicos. pero no carentes de sentimientos. MAIER Llegó al resultado de que existiría. de semejante facultad. sin embargo. a lo sumo. entre estos caracteres. es más frecuente la mala inteligencia. los enemigos de la sociedad oligofrénicos tienen el peor pronóstico. sobre todo. Se trata de una «i nsuficiencia del mecanismo de las deducciones». con una disposición intelectual normal. Son frecuentes. en la infancia. pero que no es preciso que esté disminuida. a pesar de ello. la que nos interesa. distintos en los extremos. W. También se presentan rasgos sentimentales (LONGARD. pueden ser crueles casi todos los niños. Tampoco deben confundirse con rasgos de crueldad la curiosidad ni la incomprensión infantil frente a cuestiones ajenas. Oligofrénico moral se podría llamar. además. sobre todo un pequeño torturador de animales que procedía de un modo muy reflexivo. MEGGEDORFER la afirmó para una parte de los de- salmados. KRAEPELIN cree que la inteligencia suele estar media- namente desarrollada. que comprendió bajo el nombre de paratimia. Por lo que se refiere a la herencia. Pero esto puede depender también de la situación social del hombre y de su mayor importancia criminal. «Una buena moral de la inteligencia puede encubrir el defecto de la moral de los sentimientos. afectan a formas psicológicamente distintas a las que nos referimos aquí. STUMPFL. una asociación con la oligofrenia. por tales motivos. sin importancia. Siempre se ha concedido un valor especial—verbigracia: por TILING. sin duda. por regla general. el oligofrénico moral no puede omprender la esencia de los deberes morales. SCHAEFER acentúa también la incapacidad para la f c ormación de conceptos superiores. la cual. se modifican en un ambiente favorable (HEINZE). TILING. no siempre saltaría a la vista. La ilustró con un caso que carecía por completo de d e- fecto intelectual y puso todo el acento en el «defecto de los sentimientos morales». en los niños. La terquedad y la exasperación pueden provocar cuadros externamente iguales. QUADFASEL ha infor- mado sobre ello con mucho detenimiento. Los casos de TILING y los casos de PACHANTONI.» En la clínica se ven. Hay que adherirse totalmente a KRAEPELIN. en los que tendría que construirse. como demuestra un caso de KRONFELD. No hay «ningún motivo para juzgar esta clase de malformación psíquica desde puntos de vista distintos. Para hablar con BERZE. naturalmente. No se puede negar que existen casos de semejantes de- salmados. verdaderamente. al de la debilidad mental con una buena disposición moral». a la situación ajena y—también—a la propia. la presentación familiar ha sido descrita con frecuencia por BLEULER. embotados por completo en lo que se refiere al honor y a la vergüenza. se investiga sólo la moral de la inteli- gencia. Natu- ralmente. al premio y al castigo. influye en la ocultación del defecto. W. LIEPMANN). El síntoma de la «moral insanity» se presenta. ocasionalmente. por ejemplo. Repetidas veces se ha investiga- do su conexión heredobiológica con la esquizofrenia. También H. se reducen todos lós intentos anteriores de investigar experimentalmente los sentimientos morales. a alguien que no pudiera enjuiciar moralmente. Según KRAEPELIN. en el sentido corriente. egoístas y frías del grupo depresivo y con ciertos lábiles de ánimo. sólo embotados afecti- vamente. como dice también BLEULER. el ambiente no parece influir de un modo digno de mención en el desarrollo psíquico. después de los veinte años de edad. imbéciles o idiotas morales o afectivos se presta a interpretaciones torcidas y erróneas. se encuentra. todo lo más. La «moral insanity» de la literatura abarca todos estos psicópatas. existen relaciones con aquellas formas malhumoradas. en muchas formas de psicopatía y en la . de H. en un gran material. en tales inconstantes pasivos y no en los desalmados activos. pero unidos por casos de transición. A la apreciación. pertenecen aquí. una «acentuación se n- timental defectuosa de los conceptos morales». un defecto de la inteligencia. preci- samente los desalmados puros son reconocibles ya. E. hasta quiso derivar totalmente la ―moral insani- ty‖ de la inferioridad psicopática sanguínea. a lo sumo dentro de los límites de la vida práctica. Al parecer. por STUMPFL. con toda seguridad. no se consigue. también los desalmados pierden actividad criminal en edades avanzadas. después. Desde muchos sectores. como hemos dicho. Algunas veces existen relacio- nes íntimas con los hipertímicos. Los casos completamente puros de desalmados no son muy frecuentes. En todo caso. no obstante. individuos verdaderamente dotados. Esto. casi siempre. incluso. no la moral de los sentimientos. En estos casos. «heboides». También KRAEPELIN caracteriza a sus inconstantes por una «influibilidad de la vo- luntad. sobresaliente. LANGE han investigado el problema del heboide. los de las ca- pas sociales superiores. Las cir- cunstancias delictivas son muy distintas. también son inconstantes muchos hipertímicos. 9. son. casi siempre bondadosos. en tal discusión. ya inmediatamente después del alta. Habrá que pensar. cuando los jóvenes no son. Las más distintas influencais m o- mentáneas. nos parece lícito—a lo sumo—en casos extremos. Los ll ama. que mostraban «desviaciones de las co s- tumbres y de la moralidad» y. En oposición a los hebefr é- nicos. sino que pueden responder también a ideales. no lo son. Los heboides representa r- ían una forma clínica particular de la oligofrenia moral. que «andan sobre cadávere s». sólo entonces sea legalmente posible la reclusión en un establec i- miento psiquiátrico. una cierta semejanza con los esquizofrénicos. En tales casos. conocen perfectamente los peligros que les amen a- zan y no se abandonan ellos mismos a los azares de la vida. El desarrollo en los años infantiles y juveniles sería especialmente importante. en su aspecto. . Pero también conoce formas que no tienen más que esta apariencia: faltas morales transitorias de la pubertad. porque. fáciles de seducir por otros individuos y también por las situaciones. se pone más de manifiesto. dependientes del «desenfreno que sobreviene con la emancipación escolar». sino a todos los psicópatas criminales. en el foro. los desalmados no criminales dan rendimientos asombrosos en pues- tos de toda clase. sobre todo. nada les detiene mucho tiempo Sin embargo. Estos sujetos. están los atentados contra la pr o- piedad y todos los restantes delitos y faltas. son accesible s también. bajo el « nombre de heboidofrenia». brevemente. como demuestran el arrepentimiento y los buenos propósitos. propugna este punto de vista. son razonables. no ofrecen la menor dificultad en las clínicas y en los establecimientos pedagógicos. laboriosos y modestos. HESS confirmó la existencia de semejantes crimi- nales. casi siempre. Lo mismo puede objetarse en contra de la expresión «inestables». casi siempre. Eludimos esta e xpre- sión porque es sintomática y sociológica. De acuerdo con su modo de ser modelable. todavía usada. se admitirá la disminución o abolición de la responsabilidad. Más tarde. junto a los crímenes brutales. a las buenas influencias. KRETSCHMER los ha descrito plásticamente. internas y externas. Pero nada de lo que se consigue con ellos bajo la acción de influencias favorables se mantiene mucho tiempo. dóciles. Pero los desalmados fríos y faltos de escrúpulos a que nos referimos aquí tienen también. Un rasgo especial de los desalmados es la incorregibilidad. como dice BLEULER. arrastran a tales hombres. siempre que sea necesario y legalmente posible. a men u- do. remitimos a lo que dijimos antes con mayor detenimiento (T H I E LE. STAEHELIN y otros). en el sentido de la «moral insanity». No se puede hacer mucho más que recluir a estos indiv iduos. sin embargo. sino que se hacen desalmados. y cuyos fines no necesitan ser egoístas. últimamente. Es bastante fr e- cuente la experiencia de que semejantes abúlicos. de que la llamada moral insanity arranque de tus manos la espada de la justicia!» Hov ha pasado este peligro y. Admitir una disminuc ión de la responsabilidad. próximos a los hebefrénicos. Jurisprudencia penal. sólo con existencia si- multánea de defectos intelectuales. se deslizan por la pendiente y nos hacen sufrir un grave desengaño. en contra de MEZGER. inducidos por cualquiera. los abúlicos tienden. llamó la atención sobre estos criminales juveni- les hebefrénicos. sobre todo. Los abúlicos. KOGLER ha descrito jóvenes asesinos desalmados. que domina todo el modo de vivir». de ninguna manera son criminales todos los desalmados. no puede suped i- tarse el enjuiciamiento de la culpabilidad a consideraciones político-criminales. sin duda.mayoría de las psicosis. formas análogas a la hebefrenia. entre sus formas esquizoides. STELZNER y RINDERKNECHT y. en un proceso esquizofrénico. buena. a menudo. «hombres de temperatura variable con el ambiente». Sin embargo. en ocasiones. separar los esquizofrén i- cos de los jóvenes desalmados. Son éstos individuos sin resistencia. falta toda base en la que pueda cimentarse la educación. ZIEHEN. La «locura moral». La decisión puede ser difícil. como dijo KNOP en 1875. exclamaba: «iGuárdate. Son como una pluma al viento. También BERINGER. Por principio. KAHLBAUM ha descrito. También después de traumatismos cerebrales se ve aparecer el cuadro de la falta de sentimientos mo- rales. igualmente. Es de una gran importancia. no se ha tenido en cuenta sólo a los psicópatas desalmados. Patéticamente. era idónea «para dar todo el crédito. PSICOPATAS ABULICOS El signo más sobresaliente de estas personalidades es la falta de voluntad. también desde el punto de vista práctico. necesitados de estimación y desalmados. o éste. al lado negativo. al médico legista». Nuestros abúlicos coinciden por completo con los inconstantes de KRAEPELIN. para esta cuestión. la inteligencia es. Los actos de brutalidad de los niños encefalíticos se diferencian por su fogosidad impulsiva de los actos semejantes de los desalmados. con arreglo a las normas actuales. POPHAL ha reunido casos de alteraciones exógenas infantiles del carácter. en todo caso. Son aquellas naturalezas aceradas. ulteriormente. «tendencias y actos criminales». la incapacidad de resisten- cia frente a todos los influjos. En los casos pronunciados. estos enfermos no caían «en la confusión ni en la demencia». pero es muy raro que sea imposible. A menudo. que en los establecimientos eran huéspedes mod elos. Respecto al diagnóstico diferencial frente a las psicosis. la más importante es la combinación con el alcoholismo. por otra parte. debe recordarse. encontró STUMPFL. fuera de estos casos. Los abúlicos son. casi es sólo la esquizofrenia la que puede plantear algún problema. depresivos o asténicos. entonces. m uchas veces. puede erigirse la abulia en el signo princ i- pal de la personalidad. junto a la criminaiidad. se piensa siempre que se les puede mantener así. A pesar de todo. desde el punto de vista psicológico normal. una gran cantidad de abúlicos. naturalmente. por medio de la reglamentación de su vida externa. Frente a los criminales activos. Pero lo exige. a aquellos individuos a los que suele dar se el nombre de «ner- viosos». La cuestión del tratamiento tropieza. razonables y pr e- ocupados muy en serio por cualquier acontecimiento. que KRAEPELIN tiene un concepto muy amplio del alcoholismo. Llamamos asténicos. Esto indujo a KRAEPELIN a interpretar la i n- constancia como una falta de madurez. del problema de la constancia psicológica. de «psicasténicos» que de «psic ó- . se destacan muy bien de los inconstantes (en el más amplio sentido) y de los jóvenes abandonados. Esta es una medida práctica de protección. entonces. también su criminalidad está «dominada. aunque. así absorbe mi hijo todos los malos ejemplos de su alrededor. También pueden ser desalmados. se encuentran frecuentemente entre los asilados. con la creciente madurez. ni siquiera en la mejor elección de alojamiento. que el alcoholismo es casi. incluso. En los casos más graves.Autos: cita estas palabras de un padre: «Como la esponja el agua. el edificio con tanto esfuerzo l e- vantado. PSICOPATAS ASTENICOS Rasgos asténicos en el más amplio sentido se presentan. pueden tenerse en cuenta todos los factores. exclusivo—por la astenia. Se abre aquí el ancho campo de la doctrina de la neurastenia. junto con otros «disolutos». Cuando se ve a estos abúlicos puros. Pero también hay aquí dégénérés superieurs. Pero. BAEYER los vio también en las familias de los farsantes y embusteros. De las combinaciones. como hemos visto. de m omento. en tal ambiente. Entre los inconstantes masculinos de KRAEPELIN. la oligofrenia disminuye las posibilidades de éxito. Muchos abúlicos son marcadamente oligofrénicos . en los más distintos psicópatas. en los inseguros de sí mismos y en los abúlicos. y en parti- cular los oligofrénicos. se vigoriza el carácter o que. por una parte. contra el peligro de una explotación o de un matrimonio disparatado. Estos abúlicos. casi siempre. Ocupan el primer l u- gar los robos. lo mismo podría hablarse. los abúlicos son las víctimas del engaño. que. en edades posteriores. junto a hipertímicos y de- salmados. hombres inteligentes. no puede esperarse nada seguro para más tarde. eran alcohólicos el 64 por 100. apenas suele influir en ellos. Ya KOCH quiso reservar el nombre de neurastenia sólo para los síntomas corporales de los inferiores psicopáticos y hablar. En muy pocos casos. el único motivo que lleva a estos sujetos a la clínica y. a los abúlicos. les falta la consecuencia y la sistematización. en general. tienen en cuenta también. Sucede a menudo. hipertímicos. La importancia social de los abúlicos se encuentra en el campo de la criminalidad. A menudo. aunque también se presenten formas apáticas (BLEULER). También llegan muchos al morfinismo. con frecuencia de personas muy s uperfi- cialmente conocidas. Estas personalidades. 10. en general. muy conocidas. en primer lugar. V. Casi siempre se las ve en la edad juvenil. sin oponer resistencia. a menudo. Los abúlicos oligofrénicos se dejan engañar fácilmente por proposiciones o consejos de cualquiera. en los abúlicos bien dispuestos. muy especialmente o de un modo exclusivo. tranquilos. Las investigaciones sobre los «heboides. Aunque. cuya exposición histórica no puede ocu- parnos ahora. Esta designación—muy difundi- da después—es buena en sí. se supone—. la incapacidad de prever las consecuen- cias facilita todavía más los actos impremeditados y las seducciones. por la abulia—y está justificada su descripción independien- te. en sentido estricto. de psicastenia. naturalmente. puede retrasarse la mayoridad por incapacidad de los menores. con grandes dificultades. Aun cuando. por su incapacidad administrativa» (KRA EPELIN). SCHORSCH se ha ocupado. definitivamente.» GRASSL ha estudiado minuciosamente la psicología de la abulia. las prostitutas y los abandon a- dos de toda clase. muy especialmente. marche todo bien. para el tiempo anterior a la m a- durez. por lo menos. sin embargo. la experiencia médica diaria. también. sobre todo en los depresivos. Las relaciones con otras formas psicopáticas son muy numerosas. precisamente la verdadera familia. se presentan en ambos sexos. cada vez con más rareza. sin embargo. en interés propio. En el círculo hereditario de los criminales reincidentes. la sirvienta de la casa contigua o un nuevo criado pueden ser la causa de que se derrumbe. parece discutible la justificación para destacar todavía una forma de psicópatas caracterizada —de un modo especial o. Pero es segura la existencia de semejantes individuos—que llaman la atención. a menudo con aptitudes artísticas. los desfalcos y los fraudes. quizá. no sea pequeña la influencia del ambiente. al mismo tiempo. se aprende a huir de la criminalidad. siguiendo a H OMBURGER—que asimis- mo con sidera el pronóstico mejor de lo que. muestran transiciones hacia todas las otras formas. También aquí. de los que. en muchos casos. sin que pueda ligarse psicológicamente lo somatopático coa lo psicopático. Tratemos de aclarar algo más todavía las relaciones. en general. si queda todavía una «nerviosidad consti- tucional» o una psicopatía asténica. entre los factores corpo- rales y psíquicos de este acontecer. por su auto-observación. es rara en extremo. es decir. inseguridad vital. que observa y vigila sus funciones corporales y por eso las perturba. pero que tienen por consecuencia trastornos funcionales (por ejemplo. Se observa en ella una determinada anomalía corporal. la extenua- ción aguda del sistema nervioso. casos en los que. A este tipo aludimos con nues- tros psicópatas asténicos puros de este primer grupo. sino. Según lo dicho. un psicópata. Lo primario es lo psíquico. a lo corporal y. los dolores de cabeza. Por supuesto. abarca mucho más que el tipo a que nos referimos nosotros. sobre to- do. Nuestra descrip- ción se refiere. que sólo es normal fuera del control de la conciencia. por eso. ciertamente. con mucha frecuencia. en estos cuadros. el quebranto del sistema nervioso y también. por la comprobación y la auto-observación hipo- condríaca. que esté justificada la expresión «neurastenia aguda». de somatópatas. sin duda muy intrincadas. se toma en consideración semejante trastorno funcional verdadero sólo. El funcionamiento normal del cuerpo depende de un cierto «turgor» psíquico. Si se quiere poner aquí un poco de orden. 5. ya no hablamos de neurastenia. se ha de pensar en una anomalía constitucional o. Si se dirige la atención al cuerpo. de los trastornos de las funciones corporales originados y mantenidos de un modo psíquico. mucho más a menudo. provoca el desorden—si se nos permite expresarlo tan groseramente—en un organismo que no es lábil en si. Esto sucederá con tanta más facilidad cuanto más Iábiles sean semejantes regulaciones corporales. Esto sucede al asténico. todo lo que ya se ha descrito en los otros psicópatas. es decir. no psicasténicos (BUMKE). además. sin duda. el número de síntomas corporales de los asténicos es infinito. secundariamente. Lo primario es una personalidad psicopática. a los asténicos por miedo. hay también. realmente. Un somatópata semejante puede ser. por trastornos corporales psicógenos. por motivos caracterológicos. aunque sólo sea una pequeñez. Ya en él desempeñan un papel los factores psíquicos. RIEDEL ha demostrado que. los más frecuentes son la fatiga rápida. realmente. Sería. y adelantaremos lo más importante para nosotros. En la psicastenia y neurastenia se han incluido casi todos los síntomas psicopáticos existentes. en sí norma les. no se encuentra ningún motivo claro. en parte. Hablaremos. En muchos casos. tienden a fracasar corporalmen- te. el insomnio (que puede citarse aquí).patas asténicos». A los trastornos de tina constitución somatopática reacciona una personalidad —que no puede calificarse. en lugar de mirar hacia fuera. en parte. en una superposición psicógena (STERTZ). y. con inclusión del sistema ner- vioso vegetativo. 3. se altera el funcionamiento del organismo. psicógenos? Pueden imaginarse los siguientes grados: 1. en efecto. de un trastorno corporal primario o de trastornos corporales condicio- nados por vivencias. serán anormales también. sobre todo nerviosa. pueda acentuarse. a lo psíquico. En la neurastenia constitucional o neuropatía constitucional se mira. lo demuestra el hecho de que los recién nacidos pueden ser ya «neurópatas». Estos son fisasténicos. cabe preguntarse. generalmente. y comprendemos por asténicos. porque les preocupa de un modo excesivo. Es más prudente hablar sólo de lábiles somáticos o. de los trastornos corporales psicógenos no ligados a ninguna personalidad determinada. que también encuentra su expresión en el sistema nervioso. El médico no ve con mucha frecuencia psicópatas asténicos puros. sin que las vivencias des- empeñen ningún papel. en sí. por otra parte. Ahora bien: ¿se trata. El asténico mira hacia dentro de sí mismo. 2. Junto a los asténicos por miedo. De este modo. a los que. En gene- ral. Si la personalidad reaccionante es psicopática. incluso pequeñas molestias y trastornos funcionales transitorios. realmente. sin embargo. vascula- res y vesicales y las alteraciones de la menstruación. Pero evitamos aquel nombre porque. asté- nicos por deseo. a los que normalmente no se presta atención y que por eso desapare- cen rápidamente. «existe algo». aunque se piense en una anomalía corporal. el asténico será tanto más impelido a su auto-observación y fortalecido en ella cuanto más labilidad somatopática exista realmente en él. y precisamente en forma de vivencias y reacciones psíquicas. casi siempre. . se mantienen vivos y se fijan. muy general. también. más justo hablar sólo de agotamiento agudo. Que existe algo así. también. por su magnitud y por su naturaleza. también. una somatopatía sin anomalías psíquicas. que la neurastenia aguda. se trata de un agotamiento corporal agudo. Probablemente. estas reacciones. Es discutible que. los trastornos cardíacos. ansiedad y distimias depresivas. en primer lugar. Nosotros creemos que si. una determinada manera psíquica de reaccionar. hay que excluir. sobre todo. como tampoco de histeria. que se manifiesta. por motivos caracterológicos. Se admite hoy. como psicopática—con hipocondría. precisamente. Cuando un agotamiento semejante persiste más tiempo. tienden a fracasar corporalmente y a determinados individuos que se sienten psíquicamente débiles. los psicópatas asténicos están. en parte. vegetativos). objetivamente enfermos y que son preferidos determinados trastornos. es también discutible que pueda acentuarse tan intensamente el trastorno del sistema nervioso. Hay una labilidad somática. en el asténico. en primer lugar. Es cierto que. Esta. neuropatía o neurosis. La razón más profunda es el miedo de estar enfermo. Si se prescinde después. y da origen a toda clase de trastornos corporales psicógenos. sobre todo con el morfinismo y con el abuso de hipnóticos. junto a aquellas molestias corporales. etc. según el grado de inteligencia. aparece con frecuencia un fallo corporal y se presentan trastornos corpora- les psicógenos. aunque de ninguna manera puede deducirse. caracterizado por un proceso de hiper- compensación que se manifiesta en trastornos del equilibrio ácido-básico y del metabolismo del azúcar. Los psicópatas asténicos se encuentran. Las relaciones con otras psicopatias son muy numerosas. no existen. principalmente. en este trastorno asténico del metabolismo. citaremos una vez más las investigaciones de JAHN y de GREYING. de tales insuficiencias corporales! Frecuentemente. muchas veces. y sus relaciones con las «neuropatías» y. en sentido inver- so. frente a la propia conducta. un signo del hábito asténico y de la personalidad distónica. hay atléticos que son caracterológicamente asténicos. como veremos todavía. mala «memoria». Otros asténicos. es probablemente distinta. ingenuidad a la que es difícil volverse a acostumbrar. para ser vivenciados como auténticos. y recopiladas recientemente por HAUG—se presentan también en estados muy heterogéneos: en la depresión ciclotímica (v. es ver- dad que la naturaleza de los sujetos investigados sólo coincidía de un modo aproximado con nuestros asté- nicos. a menudo. Pero tampoco aquí es esto siempre evidente. por sus mimos y perpetuas exhortaciones. una modificación de la excitabilidad galvánica indirecta de los músculos. lo cual conduce de nuevo a la primera subforma de los asténicos. Lo mismo que se pierde la «ingenuidad» frente a las funciones corporales. realizadas principalmente en asténicos. asimismo. Los trastornos corporales psicógenos son in- separables de las psicopatías asténicas. los tipos con «delicadeza psíquica» descritos por KOCH. en la esquizofrenia (sobre todo incipiente). no pueden ver sangre. incluso. En esto influyen mucho las madres exc e- sivamente preocupadas. frías y sin vida. la psicopatía asténica ad- quiere un aspecto muy distinto. Las investigaciones genealógicas de RIEDEL hablan a favor de que los asténicos son. aunque no siempre. se descubre casualmente cualquier fallo momentáneo anodino y se le atiende y se le observa tan- to que ya no desaparece. por sus órdenes—a causa del motivo más insignificante—de no asistencia al colegio y de reposo en la cama. la personalidad asténica se presenta también totalmente libre del carácter depresivo. oír ningún ruido. como expresión de la falta de ingenuidad frente a las propias vivencias. también las funciones psíquicas se perturban y se hacen inseguras por la observación y la vigilancia. aproximadamente. Las vivencias de extrañeza—que corresponden al cuadro de la despersonalzai- ción y que han sido descritas. los más expuestos. en los que utilizaron como orientación. relaciones regulares entre las vivencias graves y los empeoramientos. asimismo. La psicología. frente a las funciones psíquicas. sobre todo. el hábito corporal asténico. a veces. extraño. lo mismo que el cuerpo deja de funcionar normalme n- te cuando se le observa. sin embargo. y W. A menudo. del control de sí mismo y de la auto-observación constante. se pierde también. Todos los sentimientos parecen falsos. en los momentos precisos. en oposición al círculo de formas pícnico-timopáticas en el sentido de BUMKE. Son muy frecuentes las combin aciones con las tóxicomanias. R. en igual proporción en ambos sexos. todas las relaciones. No obstante. Se deshacen cuando se dirige a ellos toda la atención. que todas estas reacciones requieran una personalidad asténica. se encuentran. Frecuentemente. por sus constantes preguntas y tomas de temperatura. Muchos niños aprenden precozmente a explotar la angustia de su madre.) Encontraron un cierto desequilibrio de las reacciones metabólicas. frente a los sentimientos. Las viven cias y el des- tino son. Por último. pero sobre todo existen relaciones íntimas con los anancásticos. Ta m- bién esta forma de psicopatía parece mejorar. ¡Cuántos adultos asténicos sabían ya. Estos fenómenos pueden considerarse. son particularmente sensi- bles. sin embargo. lo contrario. Reiteradas veces se han investigado también los trastornos funcionales con métodos fisiológicos. (Dicho hábito no desempeña ningún papel en los asténicos a que nos referimos nosotros. Todos los actos. A con- tinuación de tales reacciones. en los asténicos (según nues- tro concepto). merecen citarse especialmente las vivencias de extrañeza frente al mundo de las per- cepciones. por OSTERREICH y SCHILDER. Ultimamente. cuando eran niños astén i- cos. incapacidad de concentración. Por su atención exagerada a toda pequeña indisposición. Son asténicos muchos depresivos e inseguros de sí mismos. de una importancia decisiva. al parecer. tomados como punto de ref e- rencia. heredo - biológicamente. También estos trastornos dependen. lejano y encubierto. pero no los domingos ni los días festivos. etc. Igual que el acontecer corporal. quejas sobre disminución de los rendimientos intelectuales. con lo que puede llegarse a verdaderas «enfermedades escolares». mucho menos unitarios que los necesitados de estimación. Todo parece irreal. el hecho de que HOPMANN ha comprobado. huyen en cuanto sucede algo desacostumbrado. en suma. Casi todos los morfinó- . pueden cultivarse las tendencias asténicas. en el exceso de fatiga. GEBSATTEL). tam- bién se encuentran ya entre los niños. los pequ e- ños asténicos tienen sus molestias sólo los días de colegio. disponer. No existen relaciones definidas con el estado de la inteligencia. en modo alguno. requieren una cierta semi-oscuridad psíquica. en- tonces. se ha querido ver. naturalmente. etc. frente al amor. JAENSCH sobre el «tipo T. frente a todos los actos psíquicos. Los hijos únicos y los «benjamines» de madres asténicas son. muchas veces. en el transcurso de la vida. se observa. de los síntomas obs e- sivos y de los trastornos corporales psicógenos. En este aspecto. Recordamos aquí las investigaciones de E. sin embargo. realmente. Una edu- cación adec uada a este efecto es lo único que. Muchas veces. Las tan frecuentes distimias de los asténicos exigen todavía una mención particular. sin conexiones comprensibles. sólo porque les molesta ser considerados como deficientes psíquicos. se confunden con fases ciclotímicas. Los asténicos oligofrénicos no pueden ser tratados más que de este modo. en lo fundamental. a la astenia. . Hay indiv i- duos con tendencia. A menudo. ya no les mortifiquen tales vivencias. tendrá que reconocerse también. que se conocen y se denominan admirablemente. contribuyen a la mejoría los recursos medicamentosos contra las distintas molestias. Quizá se trate. se hace. sin embargo. A menudo. se ven. Después de graves enfermedades corporales de toda clase. casi siempre de índole desazonada. un carácter necesitado de estimación. incluso los acci- dentes y las demandas de indemnización. especialmente aquellas que se acompañan de intensos trastornos de los sentimientos corporales. la importancia de los fact o- res somáticos. en aquella inversión. En otros casos. rigurosamente. lo contrario: las depresi o- nes ciclotímicas. Otras veces nacen sobre el fondo de toda clase de disest e- sias corporales. también. en el fondo. en aquella mirada hacia dentro. autoobservador. Tanto las enfermedades corporales como las vivencias sobrevaloradas. hasta entonces ingenuamente seguro. de rasgos caracterológicos que. Muchas veces. pu e- de persistir una cierta perturbación o bien mantenerse artificiosamente el estado por la tendencia a mirar- se al espejo y a compadecerse a sí mismo o por la necesidad de la compasión ajena. pueden instruir a muchos hombres en la actitud vital asténica. ya no propiamente depres i- vas. Pero sucede. después de reac- ciones a vivencias. que conducen a una mayor y más intensa reaccionabilidad depresiva. junto a ello. en relación con el diagnóstico diferencial. existe. psicópatas depresivos. Muchos asténicos prefieren el tratamiento corporal. le levantó en vilo. de la base no vivenciada y no vivenciable que sustenta a todo lo psíquico. ta m- bién estas distimias tienen sólo el colorido de la insuficiencia y de la abulia. vitalmente inseguro y.» La importancia social de los psicópatas asténicos consiste. sobre todo. muchas veces. por la vivencia de la enfermedad. a consecuencia de ello. certeramente—no pueden recobrar el ánimo. son consideradas erróneamente como «neurasténicas» o «histéricas». a lo psíquico. A menudo.manos son psicópatas asténicos en constante inquietud y con una sensibilidad corporal aumentada (POHLISC H). es decir. El tratamiento tendría que dirigirse. sobre todo. o no podrá excluirse. Pero las vivencias emotivas pueden. «A pesar de todo. también. en el fondo. puede aportar un remedio. también en hombres cultos. en lugar de hacia fuera. únicamente. en el sentido de LANGE. forzar la mirada hacia fuera y volver «sano» a un individuo hasta entonces v asténico. En otros casos. estados que recuerdan mucho a los psicópatas asténicos. un hombre. fue su sal ación. son casi siempre. aunque. los asténicos —como vio KRETSCHMER. hasta entonces. dominan la angustia y la hipocondría reactivas. en la carga que representan p a- ra las instituciones de beneficencia v de asistencia pública. Surgen a veces. Los individuos con «depresiones psicógenas». Durante algún tiempo. permanecieron ocultos o pasaron inadvertidos y que sobresalieron después de perderse la capacidad general de resistencia.
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