Kenneth Frampton - Hacia Un Regionalismo Crítico

May 4, 2018 | Author: kiki 77 | Category: Technology, Politics, Nature, Science, Physics


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Kenneth FramptonHacia un regionalismo crítico: seis puntos para una arquitectura de resistencia Perspecta: The Yale Architectural Journal 20, 1983. Si bien el fenómeno de la universalización es un en la civilización moderna, es necesario al mismo avance de la humanidad, al mismo tiempo consti- tiempo tomar parte en la racionalidad científica, tuye una especie de destrucción sutil, no sólo de técnica y política, algo que muy a menudo requie- las culturas tradicionales, lo cual quizás no fuera re el puro y simple abandono de todo un pasado una pérdida irreparable, sino también de lo que cultural Es un hecho: no toda cultura puede llamaré en lo sucesivo el núcleo creativo de las soportar y absorber el choque de la moderna civi- grandes culturas, ese núcleo sobre cuya base lización. Existe esta paradoja: cómo llegar a ser interpretamos la vida, lo que llamaré por anticipa- moderno y regresar a las fuentes, cómo revivir do el núcleo ético y mítico de la humanidad. De una antigua y dormida civilización y tomar parte ahí brota el conflicto. Tenemos la sensación de en la civilización universal. que esta civilización única mundial ejerce al Paul Ricoeur, Historia y verdad1 mismo tiempo una especie de desgaste a expen- sas de los recursos culturales que formaron las grandes civilizaciones del pasado. Esta amenaza 1. Cultura y civilización se expresa, entre otros efectos perturbadores, La construcción moderna está ahora tan por la extensión ante nuestros ojos de una civili- condicionada universalmente por el perfec- zación mediocre que es la contrapartida absurda cionamiento de la tecnología que, la posibili- de lo que llamaba yo cultura elemental. En todos dad de crear formas urbanas significativas, los lugares del mundo uno encuentra la misma se ha visto en extremo limitada. Las restric- mala película, las mismas máquinas tragamone- ciones impuestas conjuntamente por la dis- das, las mismas atrocidades de plástico o alumi- tribución automotriz y el juego volátil de la nio, la misma deformación del lenguaje por la pro- especulación del terreno contribuyen a limi- paganda, etc. Parece como si la humanidad, al tar el alcance del diseño urbano hasta tal enfocar en masse una cultura de consumo bási- punto que cualquier intervención tiende a co, se hubiera detenido también en masse en un reducirse a la manipulación de elementos nivel subcultural. Así llegamos al problema crucial predeterminados por los imperativos de la con el que se encuentran las naciones que están producción o a una clase de enmascara- saliendo del subdesarrollo. A fin de llegar a la ruta miento superficial que el desarrollo moderno que conduce a la modernización, ¿es necesario requiere para facilitar la comercialización y el desechar el viejo pasado cultural que ha sido la mantenimiento del control social. Hoy la razón de ser de una nación? He aquí la paradoja. práctica de la arquitectura parece estar cada Por un lado tienen que arraigar en el suelo de su vez más polarizada entre un enfoque de la pasado, forjar un espíritu nacional y desplegar llamada “alta tecnología” basado exclusiva- esta reivindicación espiritual y cultural ante la per- mente en la producción y, por otro lado, la sonalidad colonialista. Pero a fin de tomar parte provisión de una “fachada compensatoria” 3 para cubrir las ásperas realidades de este civilización tiende a estar cada vez más sistema universal. Vemos así edificios cuya enredada en una interminable cadena de estructura no guarda ninguna relación con la “medios y fines” en la que, según Hannah escenografía “representativa” que se aplica Arendt, “el a fin de se ha convertido en el tanto en el interior como en el exterior de la contenido del ‘por el bien de; la utilidad esta- construcción. blecida como significado genera falta de Hace veinte años, la interacción dialéctica sentido”.3 entre civilización y cultura todavía proporcio- naba la posibilidad de mantener cierto con- 2. Auge y caída de la vanguardia trol general sobre la forma y la significación La emergencia de la vanguardia es insepa- de la estructura urbana. Pero en las dos últi- rable de la modernización de la sociedad y la ma décadas se ha producido una transfor- arquitectura. Durante el último siglo y medio mación radical de los centros metropolitanos la cultura de vanguardia ha asumido diferen- en el mundo desarrollado. Las estructuras tes papeles, unas veces facilitando el proce- de la ciudad, que a principios de los años so de modernización y actuando como una 1960 seguían siendo esencialmente del forma progresista y liberadora, a veces opo- siglo XIX, han sido cubiertas progresivamen- niéndose virulentamente al positivismo de la te por los dos elementos simbióticos del cultura burguesa. En general, la arquitectura desarrollo megalopolitano: el edificio alto de vanguardia ha jugado un papel positivo autosuficiente y la sinuosa autopista. El pri- con respecto a la trayectoria progresista de mero ha llegado a adquirir su plena significa- la Ilustración. Ejemplo de ello es el papel del ción como el principal instrumento para obte- neoclasicismo que, desde mediados del ner los grandes beneficios por el aumento siglo XVIII en adelante, sirvió como símbolo del valor de la tierra que propicia la segunda. y como instrumento para la propagación de El típico centro de la ciudad que, hasta hace la civilización universal. Sin embargo, a veinte años todavía presentaba una mezcla mediados del siglo XIX la vanguardia históri- de barrios residenciales con industria tercia- ca asume una postura adversaria hacia los ria y secundaria, se ha convertido en poco procesos industriales y la forma neoclásica. más que burolandschaft - la victoria de la Es la primera reacción de la “tradición” al civilización universal sobre la cultura modu- proceso de modernización, mientras el rena- lada localmente. La penosa situación plante- cimiento gótico y los movimientos arts & craft ada por Ricoeur -es decir, “cómo llegar a ser adoptan una actitud categóricamente negati- moderno y volver a las fuentes”-2 parece cir- va hacia el utilitarismo y la división del traba- cundada por el empuje apocalíptico de la jo. A pesar de esta crítica la modernización modernización, mientras que la esfera continúa y, durante la última mitad del XIX, el donde el núcleo mítico-ético de una socie- arte burgués se distancia de las ásperas rea- dad podría arraigar es erosionado por la lidades del colonialismo y la explotación rapacidad del desarrollo. paleotécnica. A fines de siglo, el Art Nouveau Desde los inicios de la Ilustración, la civiliza- se refugia en la tesis compensatoria del “arte ción se ha preocupado esencialmente de la por el arte”, retirándose a mundos de ensue- razón instrumental, mientras que la cultura ño nostálgicos o fantasmagóricos inspirados se ha dirigido a los detalles específicos de por el hermetismo catártico de las óperas de expresión, a la realización del ser y la evolu- Wagner. ción realidad psicosocial colectiva. Hoy la Sin embargo, la vanguardia progresiva 4 emerge poco después del inicio de siglo, con este conflicto comporta necesariamente), el el advenimiento del futurismo. Esta crítica mundo moderno no puede seguir acarician- inequívoca al ancien regime da origen a las do la perspectiva de desarrollar una cultura principales formaciones culturales de los marginal, liberadora, vanguardista que rom- años veinte: purismo, neoplasticismo y cons- pería (o hablaría del rompimiento) con la his- tructivismo. Son la última ocasión en que el toria de la represión burguesa. Cercana a vanguardismo radical es capaz de identifi- l’art pour l’art, esta posición fue propuesta carse sinceramente en el proceso de moder- primero en “La vanguardia y el kitsch”, escri- nización. Tras la primera conflagración mun- to por Clement Greenberg en 1939. Este dial -”la guerra para poner fin a todas las ensayo concluye de una manera más bien guerras”- los triunfos de la ciencia, la medici- ambigua: “Hoy nos volvemos al socialismo na y la industria parecían conformar la pro- simplemente para la preservación de cual- mesa liberadora del proyecto moderno. Pero quier cultura viva a la que tengamos derecho en los años treinta el atraso prevaleciente y ahora”.4 Greenberg volvió a formular esta la inseguridad crónica de las masas recién posición en términos específicamente forma- urbanizadas, los trastornos causados por la listas en su ensayo “Pintura moderna” de guerra, la revolución y la depresión económi- 1965: ca, seguidos por una súbita y crucial necesi- Habiéndoles negado la Ilustración todas dad de estabilidad psicosocial frente a las las tareas que podían realizar seriamente, crisis globales políticas y económicas, indu- [las artes] parecen asimilarse al puro y ce a un estado de cosas en el que los intere- simple entretenimiento, y éste parece ser ses tanto del capitalismo monopolista como asimilado, al igual que la religión, a la tera- del Estado están, por primera vez en la his- pia. Las artes sólo podrían salvarse de toria moderna, divorciados de los impulsos esta igualación a un nivel más bajo si liberadores de la modernización cultural. La demostraran que la clase de experiencia civilización universal y la cultura mundial no que proporcionan es valiosa por derecho pueden servir como base para sustentar el propio y no puede obtenerse de ninguna “mito del Estado”, y una reacción-formación otra clase de actividad.5 sucede a otra como los fundadores de van- guardia históricos sobre las piedras de la A pesar de esta postura intelectual defensiva guerra civil española. las artes han seguido gravitando, si no hacia Entre estas reacciones, no es la menor la el entretenimiento, hacia la mercancía y -en reafirmación de la estética neokantiana el caso de lo que Charles Jencks ha califica- como sustituto del proyecto moderno cultu- do como arquitectura posmoderna-6 hacia la ralmente liberador. Confundidos por la inter- pura técnica o la pura escenografía. Los lla- vención del estalinismo en la política y la cul- mados arquitectos posmodernos se limitan a tura, los anteriores protagonistas de izquier- alimentar a los medios de comunicación y la da de la modernización sociocultural reco- sociedad con imágenes gratuitas y quietis- miendan una retirada estratégica del proyec- tas, en lugar de proponer una llamada al to de transformar totalmente la realidad exis- orden creativa tras la supuestamente tente. Esta renuncia se predica en la creen- demostrada bancarrota del proyecto moder- cia de que mientras persista la lucha entre no liberador. Como ha escrito Andreas socialismo y capitalismo (con la política Huyssens, “la vanguardia norteamericana manipuladora de la cultura de masas que posmodernista, no es sólo el juego final del 5 vanguardismo. También representa la frag- cionamiento de la tecnología avanzada mentación y el declive de la cultura critica de como de la omnipresente tendencia a regre- oposición”. sar a un historicismo nostálgico o lo voluble- Es cierto que la modernización no puede mente decorativo. Sólo una retaguardia tiene considerarse de manera simplista como libe- capacidad para cultivar una cultura resisten- radora in se, en parte porque el dominio de te, dadora de identidad, teniendo al mismo la cultura de masas desde los medios de tiempo la posibilidad de recurrir discretamen- comunicación y la industria (sobre todo la te a la técnica universal. televisión que, como nos recuerda Jerry Es necesario calificar el término retaguardia Mander, expandió su poder persuasivo un para separar su alcance crítico de políticas millar de veces entre 1945 y 1975)7 y en tan conservadoras como el populismo o el parte porque la trayectoria de la moderniza- regionalismo sentimental con los que a ción nos ha llevado al umbral de la guerra menudo se la ha asociado. A fin de basar la nuclear y la aniquilación de toda la especie. retaguardia en una estrategia enraizada Así el vanguardismo ya no puede mantener- pero crítica, resulta útil apropiarse del térmi- se como un movimiento liberador, en parte no regionalismo critico acuñado por Alex porque su promesa utópica inicial ha sido Tzonis y Liliane Lefaivre en “La cuadricula y desbancada por la racionalidad interna de la la senda” (1981); en este ensayo previenen razón instrumental. Este “debate” ha sido contra la ambigüedad del reformismo regio- bien formulado por Herbert Marcuse: nal tal como éste se ha manifestado ocasio- El a priori tecnológico es un a priori políti- nalmente desde el último cuarto del siglo co, en la medida en que la transformación XIX: de la naturaleza implica la del hombre, y El regionalismo ha dominado la arquitectu- que las creaciones del hombre salen de y ra en casi todos los países en algún vuelven a entrar en el conjunto social. momento de los dos siglos y medio últi- Cabe insistir todavía en que la maquinaria mos. A modo de definición general, pode- del universo tecnológico es “como tal” indi- mos decir que defiende los rasgos arqui- ferente a los fines políticos; puede revolu- tectónicos individuales y locales contra cionar o retrasar una sociedad (...) Sin otros más universales y abstractos. Sin embargo cuando la técnica llega a ser la embargo, el regionalismo lleva la marca forma universal de la producción material, de la ambigüedad. Por un lado se le ha circunscribe toda una cultura y proyecta asociado con los movimientos de reforma una totalidad histórica: un mundo.8 y liberación; (...) por el otro, ha demostra- do ser una poderosa herramienta de 3. El regionalismo crítico y la cultura del represión y chovinismo... Desde luego, el mundo regionalismo crítico tiene sus limitaciones. Hoy la arquitectura sólo puede mantenerse La revuelta del movimiento populista -una como una práctica crítica si adopta una posi- forma más desarrollada de regionalismo- ción de retaguardia, es decir, si se distancia ha sacado a la luz esos puntos débiles. No igualmente del mito de progreso de la puede surgir una nueva arquitectura sin Ilustración y de un impulso irreal y reaccio- una nueva clase de relaciones entre dise- nario a regresar a las formas arquitectónicas ñador y usuario, sin nuevas clases de pro- del pasado preindustrial. Una retaguardia gramas... A pesar de estas limitaciones cri- crítica tiene que separarse tanto del perfec- ticas, el regionalismo es un puente sobre 6 el que debe pasar toda arquitectura huma- tenemos otra alternativa que considerar nística del futuro.9 debidamente su interacción en la actualidad. En este sentido la práctica del regionalismo La estrategia fundamental del regionalismo crítico depende de una doble mediación. crítico consiste en reconciliar el impacto de Tiene que “deconstruir” esa cultura mundial la civilización universal con elementos deri- que inevitablemente hereda y, a través de vados indirectamente de las peculiaridades una contradicción sintética, tiene que mani- de un lugar concreto. De lo dicho resulta festar una crítica a la civilización universal. claro que el regionalismo crítico depende del Deconstruir la cultura mundial es apartarse mantenimiento de un alto nivel de autocon- de ese eclecticismo de fin de siècle que se ciencia crítica. Puede encontrar su inspira- apropió de formas extrañas, exóticas a fin de ción directriz en cosas tales como el alcance revitalizar la expresividad de una sociedad y la calidad de la luz local, una tectónica enervada. (Pensemos en la estética “forma- derivada de un estilo estructural peculiar, o fuerza” de Henri van de Velde o los “arabes- la topografía de un emplazamiento dado. cos-latigazos” de Victor Horta). Por otro lado, Pero, como ya he sugerido, es necesario la mediación de la técnica universal supone distinguir el regionalismo crítico de ingenuos la imposición de límites al perfeccionamiento intentos de revivir las formas hipotéticas de de la tecnología industrial y postindustrial. La los elementos locales perdidos. El principal necesidad futura de volver a sintetizar princi- vehículo del populismo, en contraste con el pios y elementos procedentes de orígenes regionalismo critico, es el signo comunicati- diversos y tendencias ideológicas muy dife- vo o instrumental. Este signo no trata de rentes está presente en la afirmación de evocar una percepción critica de la realidad, Ricoeur: sino sublima un deseo de experiencia direc- Nadie puede decir que será de nuestra ta a través del suministro de información. Su civilización cuando se hayan conocido objetivo táctico es conseguir, de la manera diferentes civilizaciones por medios distin- más económica posible, un nivel preconce- tos a la conmoción de la conquista y la bido de gratificación en términos de compor- dominación. Pero hemos de admitir que tamiento. A este respecto, la fuerte atracción este encuentro aún no ha tenido lugar en del populismo por las técnicas retóricas y la el nivel de un auténtico diálogo. Esta es la imaginaria de la publicidad no es en modo razón de que nos encontremos en una alguno accidental. A menos que uno se pro- especie de intervalo o interregno en el que teja contra semejante contingencia, es posi- ya no podemos practicar el dogmatismo ble confundir la capacidad de resistencia de de una sola verdad y no somos todavía una práctica crítica con las tendencias capaces de conquistar el escepticismo en demagógicas del populismo. el estamos inmersos.10 Puede argumentarse que el regionalismo crítico es portador tanto de la cultura mundial Aldo Van Eyck expresó un sentimiento para- como vehículo de civilización universal. lelo cuando hacia la misma época escribió: Resulta erróneo concebir nuestra cultura “La civilización occidental se identifica mundial del mismo modo en que nos senti- generalmente con la civilización como tal, mos herederos de la civilización universal, en la suposición dogmática de que lo que sin embargo, en la medida en que estamos no es como ella es una desviación, menos en principio sujetos al impacto de ambas, no avanzada, primitiva o, como mucho, exóti- 7 camente interesante a una distancia segu- puede ilustrarse concretamente con la igle- ra”.11 sia de Bagsvaerd, de Jorn Utzon construida cerca de Copenhague en 1976, una obra Que el regionalismo crítico no puede basar- cuyo complejo significado surge directamen- se simplemente en las formas autóctonas de te de la conjunción entre la racionalidad de la una región específica fue bien expresado técnica normativa y la irracionalidad de la por el arquitecto californiano Hamilton forma idiosincrásica. En tanto el edificio está Harwell Harris hace casi treinta años: organizado alrededor de una cuadrícula Opuesto al regionalismo de restricción hay regular y se compone de módulos repetitivos otro tipo de regionalismo, el de liberación. de bloques de hormigón y unidades murales Consiste en la manifestación de una de hormigón premoldeado, podemos consi- región que está específicamente en armo- derarlo justamente como resultante de la nía con el pensamiento emergente de la civilización occidental. Semejante sistema época. Llamamos a esa manifestación de construcción, que comprende una estruc- “regional” sólo porque aún no ha emergido tura de hormigón in situ con elementos de en todas partes... Una región puede de- hormigón prefabricado, ha sido aplicado sarrollar ideas. Una región puede aceptar innumerables veces en todo el mundo de- ideas. La imaginación y la inteligencia son sarrollado. No obstante, la universalidad de necesarias para ambas cosas. En este método productivo (que en este ejem- California, a fines de los años veinte y en plo incluye la vidriería patentada del tejado) los treinta, las ideas europeas modernas resulta abruptamente controvertida cuando encuentran un regionalismo todavía en uno pasa de la corteza modular externa a la desarrollo. Por otro lado, en Nueva bóveda de hormigón reforzado que cubre la Inglaterra, el modernismo europeo conoce nave. Se trata de un método de construcción un regionalismo rígido y restrictivo que pri- relativamente antieconómico, seleccionado mero presentó resistencia y luego se rin- por su capacidad asociativa directa (la bóve- dió. Nueva Inglaterra aceptó el conjunto da significa espacio sagrado) y sus múltiples del modernismo europeo porque su propio referencias culturales cruzadas. Mientras regionalismo se había reducido a una que la bóveda de hormigón tiene desde hace colección de restricciones. mucho un lugar establecido dentro del canon tectónico admitido de la moderna arquitectu- La oportunidad para alcanzar una tímida sín- ra occidental, la sección adoptada en este tesis entre civilización universal y cultura caso resulta apenas familiar, y el único pre- Jorn Utzon, Iglesia de Bagsvaerd, 1973-76. Elevación norte sección. 8 cedente en un contexto sagrado, es más plano de Rotterdam era revisado cada diez oriental que occidental: el tejado de la pago- años teniendo en cuenta lo construido en el da china al que se refiere Utzon en su ensa- intervalo. En 1975 este procedimiento se yo de 1963 Plataformas y mesetas.12 abandonó inesperadamente sustituyéndolo Aunque la bóveda principal del templo de por la publicación de un plan de infraestruc- Bagsvaerd expresa espontáneamente su tura no físico concebido a escala regional naturaleza religiosa, lo hace de una manera que se interesa casi exclusivamente en la que impide una lectura exclusivamente occi- proyección logística de los cambios en el dental u oriental del código por el que se uso de la tierra y el aumento de los sistemas constituye el espacio público y sagrado. La de distribución existentes. intención es secularizar la forma sagrada En su ensayo de 1954 “Construir, habitar, evitando el juego habitual de referencias reli- pensar”, Martín Heidegger nos proporciona giosas y la gama de respuestas automáticas una perspectiva crítica desde donde obser- que las acompañan. Resulta una manera var esta indeterminación universal de lugar. más apropiada de construir un templo en Contra el concepto abstracto latino del espa- una época altamente secular, en la que cual- cio como un continuo más o menos intermi- quier alusión simbólica a lo eclesiástico nable de componentes igualmente subdividi- suele desembocar de inmediato en las bles a los que denomina spatium y extensio, vaguedades del kitsch. No obstante, en Heidegger opone la palabra alemana equi- Bagsvaerd esta desacralización reconstituye valente a lugar: Raum. Heidegger argumen- sutilmente una base renovada para lo espiri- ta que la esencia fenomenológica de este tual, fundada en una reafirmación regional y espacio/lugar depende de la naturaleza con- ofreciendo una base para algún modo de creta y claramente definida de sus límites, espiritualidad colectiva. pues “un límite no es eso en lo que algo se detiene, como reconocían los griegos, sino 4. La resistencia del lugar y la forma que es aquello a partir de lo cual algo inicia La megalópolis -reconocida como tal por el su presencia”. Aparte de confirmar que la geógrafo Jean Gottman en 1961-13 continúa razón abstracta occidental tiene sus oríge- proliferando en tal extremo que, con la nes en la cultura antigua del Mediterráneo, excepción de las ciudades que se levantaron Heidegger demuestra que, etimológicamen- antes del cambio de siglo, ya no podemos te, la palabra alemana correspondiente a mantener formas urbanas definidas. En los construcción está estrechamente unida a las últimos veinticinco años, el campo del dise- formas arcaicas de ser, cultivar y habitar, y ño urbano ha degenerado en tema teórico que esta condición de “habitar” y en última con pocas relaciones con las realidades del instancia la de “ser”, sólo pueden tener lugar desarrollo moderno. Incluso las disciplinas en un dominio que esté claramente limitado. administrativas de la planificación urbana Si bien podemos mostramos escépticos en han entrado en crisis. El destino del plan que cuanto al mérito de basar nuestra práctica para la reconstrucción de Rotterdam promul- en un concepto tan herméticamente metafí- gado después de la segunda Guerra sico como el de “ser”, cuando nos enfrenta- Mundial es sintomático y atestigua la actual mos con la falta de concreción espacial en tendencia a reducir toda planificación a la nuestro entorno moderno, nos vemos impul- asignación del uso de la tierra y la logística sados a plantear la precondición absoluta de de distribución. Hasta hace unos años el un dominio limitado a fin de crear una arqui- 9 tectura de resistencia. Solamente un límite visión. Tales actitudes reaccionarias hacen definido permitirá que la forma construida se hincapié en la impotencia de una población yerga contra -y así resistir- el interminable urbanizada que, paradójicamente, ha perdi- flujo procedimental de la megalópolis. do el objeto de su urbanización. El lugar-forma limitado es también esencial Mientras que la estrategia del regionalismo para lo que Hannah Arendt ha denominado crítico delineado más arriba se dirige princi- “el espacio de la aparición humana”, dado palmente al mantenimiento de una densidad que la evolución del poder legítimo siempre y resonancia expresivas en una arquitectura se ha fundado en la existencia de la “polis” y de resistencia (una densidad cultural que en unidades comparables de forma institu- bajo las condiciones actuales podría consi- cional y física. Si bien la vida política de la derarse potencialmente liberadora en si polis griega no procedía directamente de la misma, puesto que posibilita al usuario múl- presencia y representación física de la ciu- tiples experiencias), la provisión de un lugar- dad-estado, exhibía en contraste con la forma es igualmente esencial para la prácti- megalópolis los atributos cantonales de la ca critica, puesto que una arquitectura de densidad urbana. Así Arendt escribe en La resistencia, en un sentido institucional, condición humana: depende necesariamente de un dominio cla- El único factor material indispensable en la ramente definido. Tal vez el ejemplo más generación de poder es la convivencia de genérico de semejante forma urbana sea la la gente. Sólo cuando los hombres viven manzana, aunque pueden citarse otros tipos tan juntos que las potencialidades para la relacionados, introspectivos, como la gale- acción están siempre presentes, el poder ría, el atrio, el atrio o el laberinto. Y mientras permanecerá con ellos, y la fundación de que en la actualidad estos tipos se han con- ciudades, que como ciudades-estado han vertido en los vehículos para acomodar seguido siendo paradigmáticas para toda ámbitos pseudo públicos (pensemos en la organización política occidental es, en recientes megaestructuras de viviendas, consecuencia, el requisito previo material hoteles, centros de compras, etc.), ni siquie- más importante del poder.14 ra en estos casos podemos descartar por entero el potencial latente político y resisten- Nada podría estar más alejado de la esencia te del lugar y la forma. política de la ciudad-estado que las raciona- lizaciones de los planificadores urbanos 5. Cultura contra naturaleza: topografía, positivistas tales como Melvin Webber, contexto, clima, luz y forma tectónica cuyos conceptos ideológicos de comunidad El regionalismo crítico implica necesaria- sin proximidad y de ámbito urbano no locali- mente una relación dialéctica más directa zado no son más que eslóganes ideados con la naturaleza que las tradiciones más para racionalizar la ausencia de todo ámbito abstractas y formales que permite la arqui- público verdadero en la moderna motopía. El tectura de la vanguardia moderna. Parece sesgo manipulador de tales utopías nunca evidente que la tendencia a la tabula rasa de se ha expresado más abiertamente que en la modernización favorece un uso óptimo de Complejidad y contradicción en la arquitec- equipos de excavación, dado que un funda- tura (1966) de Robert Venturi, el cual afirma mento totalmente plano se considera como que los norteamericanos no necesitan pla- la matriz más económica sobre la que basar zas, dado que están en casa viendo la tele- la racionalidad de la construcción. Nos 10 encontramos de nuevo en términos concre- membrana exterior del edificio, pues el ven- tos con esta oposición fundamental entre tanaje tiene una capacidad innata para ins- civilización universal y cultura autóctona. La cribir en la arquitectura el carácter de una excavación de una topografía irregular para región y por ende expresar el lugar en el que convertirla en un solar llano es claramente la obra está situada. un gesto tecnocrático que aspira a una con- Hasta fecha reciente, los preceptos admiti- dición de falta localización absoluta, mien- dos de la moderna práctica de los conserva- tras que, terraplenar el mismo solar para dores de museos favorecía el uso exclusivo recibir la forma escalonada de un edificio es de la luz artificial en todas las galerías de un compromiso con el acto de “cultivar” el arte. Quizá no ha sido suficientemente reco- solar. nocido que esta encapsulación tiende a Está claro que semejante manera de obser- reducir la obra de arte a una mercancía, var y actuar nos acerca de nuevo a la etimo- dado que ese ambiente debe colaborar para logía de Heidegger; al mismo tiempo evoca despojar la obra de lugar. Esto se debe a el método al que alude Mario Botta llamán- que nunca se permite a espectro de la luz dolo “construcción del solar”. Es posible local iluminar su superficie. Vemos como la argumentar que en este último caso la cultu- pérdida de aura, atribuida por Walter ra específica de la región -su historia tanto Benjamín a los procesos de la reproducción en sentido geológico como agrícola- se ins- mecánica, surgen también de una aplicación cribe en la forma de realizar un trabajo. Esta relativamente estática de la tecnología uni- inscripción, que procede de la “incrustación” versal. Lo contrario a esta práctica “sin lugar” del edificio en el solar, tiene muchos niveles sería hacer que las galerías de arte estuvie- de significado, pues tiene la capacidad de ran iluminadas en lo alto mediante monitores encarnar en la forma construida, la prehisto- cuidadosamente ingeniados, de modo que, ria del lugar, su pasado arqueológico y su mientras se evitan los efectos nefastos de la consiguiente cultivo y transformación a tra- luz sola directa, la luz ambiente del volumen vés del tiempo. A través de esta estratifica- de exhibición cambie bajo el impacto del ción del solar, las idiosincrasias del emplaza- tiempo, la estación, la humedad, etc. Tales miento encuentran su expresión sin caer en condiciones garantizan la aparición de una el sentimentalismo. poética consciente del espacio, una forma Lo que es evidente en el caso de la fotogra- de filtración compuesta por una interacción fía es también aplicable en un grado similar entre cultura y naturaleza, entre arte y luz. a la estructura urbana existente, y lo mismo Este principio es claramente aplicable a todo puede afirmarse de las contingencias del ventanaje, al margen del tamaño y la locali- clima y las calidades temporalmente modu- zación. Una constante “modulación regional” ladas de la luz local. Una vez más, la modu- de la forma surge directamente del hecho de lación juiciosa y la incorporación de tales que en ciertos climas la abertura vidriada factores deben ser, casi por definición, fun- está adelantada, mientras que en otros está damentalmente opuestas al uso óptimo de la retirada tras la fachada de mampostería (o, técnica universal. Esto quizá resulte más alternativamente, protegida por postigos gra- claro en el caso del control de la luz y el duables). clima. La ventana genérica es con toda evi- La manera en que tales aberturas proporcio- dencia el punto más delicado en el que estas nan una ventilación apropiada también cons- dos fuerzas naturales interfieren con la tituye un elemento poco sentimental que 11 refleja la naturaleza de la cultura local. Aquí Hoy la tectónica sigue siendo para nosotros el principal antagonista de la cultura es el un medio potencial para poner en relación omnipresente acondicionador de aire, apli- los materiales, la obra y la gravedad, a fin de cado en todo tiempo y lugar, al margen de producir un compuesto que, de hecho, es las condiciones climáticas locales que pue- una condensación de toda la estructura. den expresar al lugar específico y las varia- Aquí podemos hablar de la presentación de ciones estacionales de su clima. Cada vez una poética estructural más que de la repre- que estas variaciones tienen lugar, la venta- sentación de una fachada. na fija y el sistema de aire acondicionado accionado por control remoto son mutua- 6. Lo visual contra lo táctil mente indicadores de la dominación por la La elasticidad táctil del lugar y la forma y la técnica universal. capacidad del cuerpo para interpretar el A pesar de la importancia crítica de la topo- entorno con datos distintos a los aportados grafía y la luz, el principio esencial de la por la vista, sugieren una estrategia poten- autonomía arquitectónica reside en lo tectó- cial para presentar resistencia a la domina- nico más que en lo escenográfico: es decir, ción de la tecnología universal. Es sintomáti- que esta autonomía se encarna en los liga- co de la prioridad dada a la vista que nos mientos revelados de la construcción y en la parezca necesario recordarnos que la manera en que la forma sintáctica de la dimensión táctil es importante para la per- estructura resiste explícitamente la acción cepción de la forma construida. Baste recor- de la gravedad. Es evidente que este discur- dar toda una gama de percepciones senso- so de la carga soportada (la viga) y la carga riales complementarias que son registradas que soporta (la columna) no puede existir por el cuerpo lábil: la intensidad de la luz, la cuando la estructura está enmascarada u oscuridad, el calor y el frío; la sensación de oculta. Por otra parte, la tectónica no debe humedad; el aroma de los materiales; la pre- confundirse con lo puramente técnico, pues sencia casi palpable de mampostería cuan- es más que la simple revelación de estereo- do el cuerpo percibe su propio confinamien- tomía o la expresión de la estructura esque- to; el impulso de una marcha inducida y la lética. Su esencia fue definida en primer relativa inercia del cuerpo cuando camina lugar por el esteta alemán Karl Bötticher en por el suelo; la resonancia de nuestras pro- su libro Die Tektonik der Hellenen (1852); y pias pisadas. Lucchino Visconti fue muy tal vez lo resumió mejor el historiador de la arquitectura Stanford Anderson cuando escribió: “Tektonik” referido no sólo a la actividad de hacer la materialmente necesaria construc- ción... sino más bien a la actividad que eleva esta construcción a la categoría de una forma artística. La forma funcionalmen- te adecuada debe adaptarse a fin de dar expresión a su función. La sensación de apoyo proporcionada por el énfasis de las columnas griegas se convirtió en la piedra de toque de este concepto de Tektonik. Alvar Aalto, Ayuntamiento de Saynatsalo, 1952. 12 consciente de estos factores cuando rodó la da. De acuerdo con su etimología, la pers- película Los condenados, pues insistió en pectiva significa visión racionalizada o vista que el decorado principal de la mansión de clara, y como tal presupone una supresión Altona debería estar pavimentado con par- consciente de los sentidos del olfato, el oído quet de madera auténtico. Creía que sin un y el gusto, y un distanciamiento consiguien- suelo sólido bajo los pies los actores serían te de una experiencia más directa del entor- incapaces de asumir posturas apropiadas y no. Esta limitación autoimpuesta se relacio- convincentes. na con lo que Heidegger ha llamado una Una sensibilidad táctil similar resulta eviden- “pérdida de proximidad”. Al tratar de contra- te en el acabado del espacio para la circula- rrestar esta pérdida, lo táctil se opone a lo ción pública del ayuntamiento de escenográfico y a correr velos sobre la Saynatsalo, construido por Alvar Aalto en superficie de la realidad. Su capacidad para 1952. La ruta principal que conduce a la sala despertar el impulso de tocar remite al arqui- del consejo en el segundo piso está final- tecto a la poética de la construcción y a la mente orquestada de una manera que es tan erección de obras en las que el valor tectóni- táctil como visual. La escalera de acceso no co de cada componente depende de la den- sólo está franqueada por paredes de ladrillo, sidad de su objeto. La unión de lo táctil y lo sino que los escalones y montantes también tectónico tiene la capacidad de trascender el están acabados en ladrillo. Así el ímpetu mero aspecto de lo técnico de modo muy cinético del cuerpo al subir la escalera es fre- parecido al potencial que tiene el lugar y la nado por la fricción de los escalones, que forma para resistir el ataque implacable de la son “interpretados” poco después en con- modernización global. traste con el suelo de madera de la misma sala del consejo. Esta cámara afirma su con- dición honorífica por medio del sonido, el olor y la textura, por no mencionar la suave desviación del suelo (y una visible tendencia a perder el equilibrio en su superficie puli- mentada). Este ejemplo deja claro que la importancia liberadora de lo táctil reside en el hecho de que sólo puede descodificarse según el punto de vista de la misma expe- riencia: no se puede reducir a mera informa- ción, representación o la simple evocación de un simulacro sustitutorio de presencias ausentes. De esta manera, el regionalismo crítico trata de complementar nuestra experiencia visual normativa reorientando la gama táctil de las percepciones humanas. Al hacerlo así, se esfuerza por equilibrar la prioridad concedi- da a la imagen y contrarrestar la tendencia occidental a interpretar el medio ambiente en formas exclusivamente de perspectiva aleja- 13 Notas 1 Paul Ricoeur, «Universal Civilization and National Cultur» (1961), History and Truth (Evanston: Northwestern University Press, 1965), pp. 276/ 7. 2 Ricoeur, p-277 3 Hannah Arendt. The Human Condition (Chicago: University of Chicago Press, 1958), p. 154 4 Clement Greenberg, «Avant-Garde and Kitsch», en Gillo Dorfies, ed., Kitsch (Nueva York: Universe Books, 1969), p. 126 5 Greenberg, «Modernist Painting», en Gregory Battcock, ed., The New Art (Nueva York: Dutton, 1966), pp. 101-2. 6 Véase Charles Jencks, The Language of Post- Modem Architecture (Nueva York: Rizzoli, 1977). 7 Jerry Mander, Four Argumenis for the Elimination of Television (Nueva York: 1978), p. 134. 8 Herbert Marcuse, El hombre unidimensional (Barcelona: Seix y Barral, 1971), P. 181. 9 Alex Tzonis y Liliane Lefaivre, «The Grid and the Pathway. An introduction to the Work of Dimitris Antonakakis, Architecture in Greece, 15 (Awnas: 1981), p. 178. 10 Ricoeur, p. 283. 11 Aldo Van Eyck, Forum (Amsterdam: 1962). 12 Jorn Utzon, «Platforms and Plateaus: Ideas of a Danish Architect», Zodiac, 10 (Milán: Edizioni Communita, 1963), pp. 112-14. 13 Jean Gottman, Megalopolis (Cambridge: MIT Press, 1961). 14 Arendt, p. 201. 14
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