Hall- Quién Necesita Identidad

April 2, 2018 | Author: Juan Pablo Guerra Lopera | Category: Jacques Lacan, Michel Foucault, Subjectivity, Ideologies, Psychoanalysis


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Por último, los autores de los capítulos soportaron con 1.Introducción: ¿quién necesita estoicismo las series sucesivas de alteraciones y enmien- das. Nuestro agradecimiento a ellos y a Pauline Turner, «identidad»? por su maravilloso desempeño como secretaria durante Stuart Hall todo el proceso de producción. En los últimos años se registró una verdadera explo- sión discursiva en torno del concepto de «identidad», al mismo tiempo que se lo sometía a una crítica minuciosa. ¿Cómo se explica este paradójico proceso? ¿Y en qué posi- ción nos deja en cuanto al concepto? La deconstrucción se ha realizado en el interior de varias disciplinas, todas ellas críticas, de una u otra manera, de la noción de una identidad integral, originaría y unificada. La filosofía planteó en forma generalizada la crítica del sujeto autó- nomo situado en el centro de la metafísica occidental pos- cartesiana. El discurso de un feminismo y una crítica cul- tural influidos por el psicoanálisis desarrolló la cuestión de la subjetividad y sus procesos inconscientes de forma- ción. Un yo incesantemente performativo fue postulado por variantes celebratorias del posmodernismo. Dentro de la crítica antiesencialista de las concepciones étnicas, ra- ciales y nacionales de la identidad cultural y la «política de la situación» se esbozaron en sus formas más fundadas algunas aventuradas concepciones teóricas. ¿Qué necesi- dad hay, entonces, de otro debate más sobre la «identi- dad»? ¿Quién lo necesita? Hay dos maneras de responder a esta pregunta. La pri- mera consiste en señalar un rasgo distintivo de la crítica deconstructiva a la que fueron sometidos muchos de estos conceptos esencialistas. A diferencia de las formas de crítica que apuntan a reemplazar conceptos inadecuados por otros «más verdaderos» o que aspiran a la producción de conocimiento positivo, el enfoque deconstructivo some- te a «borradura» los conceptos clave. Esto indica que ya no son útiles —«buenos para ayudarnos a pensar»— en su forma originaria y no reconstruida. Pero como no fueron superados dialécticamente y no hay otros conceptos ente- 12 13 o de restaurar un enfoque afinca en la contingencia. y el surgimiento invasor de un nuevo "concepto". aunque ahora desplazada o descentrada dentro del paradigma. sin limitarse a ninguno de los dos. minado. No está deter- bién a las dificultades e inestabilidades notorias que afec. que funciona «bajo borradura» en el tico. Aunque no carece poráneas de «política identitaria». sino pero nunca una proporción adecuada. mejor. la cuestión de la identificación. un to cognosciente. Derri. no requiere un abandono o una abolición del «sujeto». xiv). lealtad establecidas sobre este fundamento. su pertinencia para la tarea en cuestión. Hall.) La identificación es. pensar intento de rearticular la relación entre sujetos y prácticas en el intervalo. tacar el proceso de sujeción a las prácticas discursivas. Una vez consolidada. la identificación es en definitiva condicional y se centrados de la práctica social. debemos señalar también el nos comprendidos: casi tan tramposo como «identidad». dentro de un momento. Este campo se- intervalo entre inversión y surgimiento. y. no cancela que «coloca su propio punto de vista en el origen de toda la diferencia. y ron en un principio (cf.ramente diferentes que puedan reemplazarlos. 1981). o «perderlo». Su uso implica extraer signifi- en el régimen previo» (Derrida. (Freud siempre habló de trascendental» (Foucault. en realidad. una sutura. Co- 14 15 . que pone abajo lo que estaba aunque preferible a este. Coincido con ella en relación con «consumir al otro». so nunca terminado: siempre «en proceso». no constituye ga- arriba. historicidad. en síntesis. lleva a una conciencia una fantasía de incorporación. «Por medio discursivas. el cual. intervalo entre la inversión. base del reconocimiento de algún origen común o unas ca- ductibilidad del concepto de identidad. pág. proceso de articulación. entonces. se reitera en el da describió este enfoque como pensar en el límite. si se prefiere des- y no funcionen ya dentro del paradigma en que se genera. puede pensarse a la vieja usanza. la identificación se construye sobre la y en relación con qué conjunto de problemas. La línea que los tacha la política de exclusión que todas esas sujeciones parecen permite. entrañar. una sobredetermi- Creo. rantía alguna contra las dificultades conceptuales que un concepto que ya no puede y nunca podría ser incluido han acosado a este último. en el sentido de que siempre es posible «ganarlo» taron de manera característica todas las formas contem. 1970. con el «naturalismo» de esta definición. la cuestión de la identidad o. una especie de doble escritura. no hay una reconceptualización: pensarlo en su nueva posición más remedio que seguir pensando con ellos. sino una teoría de la práctica discursiva». La fusión total que sugiere es. En contraste tica me refiero a la significación del significante «identi. pero sin la cual ciertas pero al menos resulta útil establecer de manera indicativa cuestiones clave no pueden pensarse en absoluto. sin embargo. que —como lo muestra con claridad la nación y no una subsunción. Siempre hay «demasiada» o evolución de la obra de Foucault— este descentramiento «demasiado poca»: una sobredeterminación o una falta. una idea que no mántico es demasiado complejo para desentrañarlo aquí. La identidad es un cados tanto del repertorio discursivo como del psicoanalí- concepto de este tipo. En el lenguaje Un segundo tipo de respuesta nos exige señalar dónde. Cuando hablo de polí. de esta doble escritura desalojada y desalojadora y de. 1995). La identificación resulta ser uno de los conceptos me- talladamente estratificada. y con el vallado natural de la solidaridad y la cuestión de la agencia y la política. que incluyen expreso deseo alguno de volver a una noción no mediada y los recursos materiales y simbólicos necesarios para sos- transparente del sujeto o de la identidad como autores tenerla. paradójicamente. surge la irre. pero tam. Al pare- sus formas se encuentren destotalizadas o deconstruidas cer. el enfoque discur- dad» en las formas modernas de movilización política. del sentido común. como veremos Foucault en que no necesitamos aquí «una teoría del suje. Creo que en este racterísticas compartidas con otra persona o grupo o con caso la respuesta radica en su carácter central para la un ideal. su sivo ve la identificación como una construcción. que se los siga leyendo. Al decir «agencia» no de condiciones determinadas de existencia. sostenerlo o abandonarlo. una totalidad. un proce- relación axial con una política de la situación. sin duda. «La identificación chos otros "yos". idéntico a sí mismo a lo largo del (Freud. a menudo cruzados y antagónicos. y es devuelto al yo inconsciente con igual fre. proceso de cambio y transformación. Se funda en identidades nunca se unifican y. Aunque parecen invo- el ideal del yo está compuesto de identificaciones con idea. tiples maneras a través de discursos. 208). y que pue- es lo que nos ata a un objeto existente. En primera instancia. Necesita lo que queda afuera. tica preestablecida. este concepto de identidad no señala para consolidar el proceso. sino entraña un trabajo discursivo. el fragmento del yo que ya es y sigue siendo mera expresión de un lazo emocional con otra persona» siempre «el mismo». de manera direc- de límites simbólicos. Obedece a la lógica del más de uno. pero las menciono mos» sino en qué podríamos convertirnos. ciones diferentes. ese núcleo estable del yo que. en los tiempos de la mo- la fantasía. Tampoco es —si trasladamos esta concepción sin embargo. la marcación y ratificación estratégico y posicional. con lo cual instala la ambiva. por lo tanto. Vale decir que. que en mi opinión son coextensos sistema relacional coherente. que un pueblo con una historia y una ascenden- (Freud. Es- boró la distinción crucial entre «ser» y «tener» al otro con tán sujetas a una historización radical. En «Duelo y melancolía» no cia compartidas tiene en común» (Hall. se desen- De su uso psicoanalítico. El concepto de identi- puesto que como proceso actúa a través de la diferencia. están cada vez más fragmentadas y frac- con igual probabilidad aquel que se odia como aquel que turadas. no «quiénes somos» o «de dónde veni- reflexiones en torno de la «identidad». del llamado mundo «poscolonial». 1996) y los procesos de migra- el superyó. 1921/1991). 134). De manera similar. nunca son singulares. «yo colectivo o verdadero que se oculta dentro de los mu- lencia en el centro mismo del proceso. sino a una elección den estabilizar. pág. pág. Freud ela. El concepto acepta que las placeres libidinales del narcisismo primario. 1990). mos los debates sobre la identidad dentro de todos esos de- en la que el objeto que deseamos se asimila comiéndolo y. de la historia. coexisten demandas que son di. sarrollos y prácticas históricamente específicos que per- de ese modo. Es preciso que situe- vado de la primera fase oral de organización de la libido. por ejemplo. sobre todo en relación con los pro- planche y Pontalis (1985)— no son en modo alguno un cesos de globalización. está sujeta al «juego» para indicar los novedosos repertorios de significados con de la différance. las identificaciones —señalan La. tiempo. Dentro de una agencia como con la modernidad (Hall. Su objeto es dernidad tardía. ción forzada y «libre» convertidos en un fenómeno global versas. historia. que ver con las cuestiones referidas al uso de los recursos No sugiero con ello que todas estas connotaciones de. conflictivas y desordenadas. dad aquí desplegado no es. subyacente a todas las deado a imagen del otro» que compensa la pérdida de los otras diferencias superficiales. la proyección y la idealización. es un «mol. En el contexto del complejo de Edipo. Freud lo llama «la pri. y en un constante referencia a la identificación: «Se comporta como un deri. Y los cuales hoy se declina el término. esencialista. 135). poblaciones y culturas. más superficiales o artificialmente im- es. su exterior constitutivo. se aniquila como tal» (1921/1991. cómo nos han 16 17 . de principio a fin. en realidad las identidades tienen (pág. tenencia cultural sin cambios. sino construidas de múl- se adora. la producción de «efectos de fronte. car un origen en un pasado histórico con el cual continúan les culturales que no son necesariamente armoniosos» en correspondencia. turbaron el carácter relativamente «estable» de muchas «Vistas en su conjunto. toma las figuras parentales como objetos a la esencializadora al escenario de la identidad cultural— ese vez amorosos y de rivalidad. ambivalente desde el comienzo mismo» puestos. la lengua y la cultura en el proceso de de- ban importarse al por mayor y sin traducción a nuestras venir y no de ser. de hecho. tamente contraria a lo que parece ser su carrera semán- ra». fijar o garantizar una «unicidad» o per- objetal abandonada. el concepto de identificación vuelve sin cambios a través de todas las vicisitudes de la hereda un rico legado semántico. prácticas y posi- cuencia con que «nos saca de nosotros mismos».mo todas las prácticas significantes. 1921/1991. que son casi homófonas. La unidad. es equi- vas específicas.. poder y la exclusión y son el resultado. 1994): no el presunto retorno a las raíces sino una dad nombra como su otro necesario. la relación con lo que él no es. 1994. términos marcados) en contraste con los específicas de poder y. al menos. Lo peculiar del segundo término queda así dentro del discurso y no fuera de él. reducido a la función de un accidente. material o política. mediante estrategias enunciativas especí. valente a "ser humano". Derrida demos- como en lo simbólico) y. vale decir. 1981. rácter esencial del primero. aun cuando la per- tenencia.) 18 19 . dades se construyen.* unidad idéntica y naturalmente constituida: una «identi- dad» en su significado tradicional (es decir. no de una totalidad mo se las evoca constantemente. con lo go de la diferencia en un punto de origen y estabilidad. por ello. marcación de la diferencia y la exclusión que signo de una 1990. só- gen las identidades resida. «Si (. cial es un acto de poder» dado que. Tbda identidad tiene como «margen» un Se relacionan tanto con la invención de la tradición como exceso. etc. ¿có- 1993). "Mujer" y "negro" son entonces ficas. se sólo debido a su capacidad de excluir. en realidad. mo podemos entender su significado y teorizar su surgi- miento? En su importante artículo «Difference. las identidades se cons. específicamente no como aquello que fija el jue- lación con el Otro. abyecto.. debemos considerar. 1993). Las identidades. tácito. aunque silenciado y aceptación de nuestros «derroteros». las identidades pue. quía violenta entre los dos polos resultantes: hombre / Precisamente porque las identidades se construyen mujer. 33). una mismidad De modo que las «unidades» proclamadas por las identi- omniabarcativa. Esto lizado y sobredeterminado de «cierre» (Bhabha.) una objetividad logra afirmarse parcialmente. la «sutura en el relato» a través de la cual sur. de omitir. natural e inevitable o primordial. diversity * El autor hace aquí un juego entre las palabras roots. rumbos. la homogeneidad interna con la tradición misma.* Surgen de la narra. Laclau. «afuera». ción negro-blanca. pág. 1990. aquello que le «falta». y nos obligan a leerla no como una que el término identidad trata como fundacional. de dejar constituyen dentro de la representación y no fuera de ella. del T. es constantemente desestabilizado por lo que excluye. no al margen de ella. y toda identi- (Gilroy. en consecuencia. dentro del juego del Sobre todo. siempre se construya tró que la constitución de una identidad siempre se basa en parte en la fantasía o. Butler. implica la admisión radicalmente perturbadora de que el Hall. sino tes. en lo imaginario (así lo lo hace reprimiendo lo que la amenaza. en oposición al ca- las producidas en ámbitos históricos e institucionales es. algo más. son más un producto de la términos no marcados de "hombre" y "blanco"» (Laclau. significado «positivo» de cualquier término —y con ello su Si las «identidades» sólo pueden leerse a contrapelo. por lo tanto. y en contradicción directa con la forma co. (N. tividad discursiva. caminos. Sucede lo mismo con la rela- pecíficos en el interior de formaciones y prácticas discursi. y rou. derroteros. Laclau (1990) sostiene con vi- tivización del yo. emergen en el juego de modalidades "marcas" (esto es. «identidad»— sólo puede construirse a través de la re. (N. pero la naturaleza necesariamente gor y persuasión que «la constitución de una identidad so- ficcional de este proceso no socava en modo alguno su efec. en que el blanco.representado y cómo atañe ello al modo como podríamos den funcionar como puntos de identificación y adhesión representarnos. dentro de un campo en la exclusión de algo y el establecimiento de una jerar- fantasmático. inconsútil y sin diferenciación interna). sino del proceso natura- truyen a través de la diferencia. no es reiteración incesante sino como «lo mismo que cambia» una forma natural sino construida de cierre. * «Marcados» debe entenderse aquí no sólo como «señalados». en parte. raíces. con lo que se ha denominado su sino como lo que se construye en o través de la différance y afuera constitutivo (Derrída. desde luego. que justamente le falta.) también con el matiz de «sospechosos» o «condenados». A lo largo de sus trayectorias. Por otra parte. del T. del debate. todavía deben emprenderse muchos tra.and differentiation». los procesos que producen sub. sino que resulte investido en tividad poscolonial racializada y de género? El hecho de la posición. me he la teoría marxista clásica de la ideología. las identidades son puntos de que Althusser empezaba a plantear» (Barrett. Este artículo introdujo la noción de Lo que sigue es un intento de empezar a responder esta interpelación y la estructura especular de la ideología en decisiva pero perturbadora serie de preguntas. lo que Stephen ferentes»). pág. las posiciones que el sujeto está obligado a tomar. que aquel sea «convocado». ¿limita su valor explicativo en lo concer. adhesión temporaria a las posiciones subjetivas que nos 96. por un lado. los discur- sos y prácticas que intentan «interpelarnos». subjetivos investidos en ellas. el ensayo sobre los aparatos. sostuvo en Sexuality in the Field of los efectos de sutura. por ejemplo. 1985. 20 21 . tículo de Althusser «La ideología y los aparatos ideológicos de Estado» (1971). dades. si no las identi- niente a ayudarnos a comprender las dimensiones psíqui. resultó ser un momento «Suture» (1981. ¿Cómo debe analizarse la subje. un intento de eludir el economicismo y reduccionismo de En algunos trabajos recientes sobre este tópico. la efectuación del enlace del sujeto Vision (1986) que «la cuestión de la identidad —cómo se con estructuras de sentido». Mi- sos particulares y. Uso «identidad» para referirme al punto de en- ducción (marxismo) como (por medio de los elementos to- cuentro. pág. pág. pág. pág. los dos aspectos del difícil problema de la ideología queda- Son el resultado de una articulación o «encadenamiento» ron fracturados. cas de fenómenos sociales como el racismo? ¿Cómo se ar. Heath llamó «una intersección» en su artículo pionero como ha llegado a conocérselo. No obstante. desde el lugar del Otro. que nos construyen como sujetos susceptibles profundamente dividida y contradictoria del argumento de «decirse». significa que la sutura debe pensarse como que el psicoanálisis privilegie la "diferencia sexual" y la una articulación y no como un proceso unilateral. 143) formula lenguaje de la conciencia) que son representaciones. por así constituye y mantiene— es por lo tanto el tópico central decirlo. ¿cómo debe teorizarse cuerdan que este debate tiene una prehistoria significati- el vínculo entre la realidad social y la realidad psíquica?» va e inconclusa en los argumentos suscitados por el ar- (1992. y esto. por otro. En su reciente análisis de este debate. una división. en la agenda teórica. De tal modo. que una significativa serie de preguntas planteadas por estas la representación siempre se construye a través de una nuevas maneras de conceptualizar la identidad: «falta». 106). de los sujetos. y desde entonces se asignaron a polos di- exitoso del sujeto en el flujo del discurso. 102: «En ese artículo. hecha al sujeto por el discurso —la interpelación— nos re- ción del sujeto? En otras palabras. Avtar Brah (1992. Jacque- debe iniciarse con el sujeto sino como una descripción de line Rose. su vez. a primera infancia. Las identidades son. 1991. pone firmemente la identificación. eficaz del sujeto a una posición subjetiva requiere no sólo do en el dominio psíquico. 1995). «Una teoría de la ideología no muy significativo. La idea de que una sutura bajos sobre el tema de la constitución del "otro" racializa. por medio del cual el psicoanálisis entra en el campo a la vez que siempre «sabe» (en este punto nos traiciona el político». construyen las prácticas discursivas (véase Hall. hablarnos o mados de Lacan) su función simbólica en la constitución ponernos en nuestro lugar como sujetos sociales de discur. véase también Hall. aunque no exitoso. 142). y de reunir en un apropiado del término identidad de una forma que. y por eso nunca puede ser adecuada —idéntica— a los procesos «Pese a Fanón. el punto de sutura entre. chele Barrett hizo mucho para demostrar «la naturaleza jetividades. Las referencias al término que describe la convocatoria ticulan el "orden simbólico" y el orden social en la forma. no es compartida por muchos y tal vez no sea bien esta en la reproducción de las relaciones sociales de pro- entendida. sin único marco explicativo tanto la función materialista de duda. al parecer. utilizando la noción fou- lizado para desacreditar a los tres). se debe a que actúa a la vez «en los niveles más rudi- mentarios de la identidad psíquica y las pulsiones» y en Dicha «correspondencia». nificados de los cuales es un efecto). quietantemente sin resolución. el punto de su correspondencia» (1981. 101-2). jetos» (Heath. La crítica de Hirst logró mos- mitad del ensayo de Althusser en términos de «la pesada trar que todos los mecanismos constituyentes del sujeto ausencia de una articulación conceptual elaborada entre en el discurso como una interpelación (a través de la es- 23 . 1986. «Los individuos se constituyen como sujetos por medio de El cine. 1979. y los verdaderos problemas continúa usándose como un modo general de describir el conceptuales radican en la articulación de estos campos «emplazamiento» del sujeto. la exigencia de que así lo hagan. no puede desistirse. cia a los mecanismos de la puesta en posición de sus su- mo y el análisis cinematográfico (un hecho a menudo uti. analítico. Althusser en lo concerniente al carácter especular de la ra del cine— sólo se admiten en su mayor parte en el di. vía el concepto althusse. es porque funciona en los ni. pare. y provocó en cual. 1995) pero del chos de los ulteriores lectores de Althusser. si no queremos pasar directamente de un miento. es necesario agregar que. en sus. así el argumento de Pécheux: ce mantener una relación fundamental con las formas de desigualdad y subordinación que aquel procura cambiar. Si la ideología es eficaz. un proceso de sujeción en el cual en los mecanismos de identificación y fantasía sexual en [abrevando en los elementos lacanianos adoptados por los cuales. estaba sometida a la famosa mutuamente constitutivos pero no idénticos. lo ideológico. La interpelación da nombre al mecanismo de esta estructura de desconoci- Sin embargo. 5). 1981. el sujeto debía ser capaz de sección entre ellos— es así el lugar de la dificultad. do como sujeto de esa formación en una estructura de des- veles más rudimentarios de la identidad psíquica y las conocimiento (y presentado así como la fuente de los sig- pulsiones» (Rose. Pécheux trató de elaborar un tratamiento del discurso La crítica era sin duda formidable. aunque tituyentes del campo social. El término crítica de Hirst. concreto una intempestiva interrupción en todo ese cam- El artículo de Heath (1981) nos recuerda que Michel po de investigación. págs. Heath presenta varones o mujeres. en sustancia. 1981. por ese motivo. Vale la efectuar antes de haberse constituido como sujeto dentro peña añadir que es improbable que alguna vez podamos del discurso. la interrupción de toda investigación ulterior en ese punto tancia. pág. permanecía in- el nivel de la formación y las prácticas discursivas cons. pág. 106). El feminismo. Dependía —sostenía este— de un recono- identidad —que surge precisamente en el punto de inter. porque caultiana de la formación discursiva como factor «deter- la cuestión de cómo se reconocen los individuos en cuanto minante de lo que puede y debe decirse». pero que —fue. «Ese algo que no es un sujeto debe tener ya armonizar estos dos constituyentes como equivalentes: el las facultades necesarias para respaldar el reconocimien- inconsciente actúa entre ellos como la barrera o el corte to que lo constituirá como sujeto» (Hirst. caz. 101-2). sin embargo. en concreto el término del sujeto en lo discursivo y reduccionismo economicista a un reduccionismo psico. 65). a través de los caminos del feminis. si la ideología es efi. pero es posible que dentro de la perspectiva althusseriana y constató. llegó a la vida intelectual inglesa. porque su poder como aparato ideológico se apoya la formación discursiva. La interpelación. todos participamos. constitución de la subjetividad] el individuo es identifica- ván.«Esta es una razón por la que el psicoanálisis lacaniano la ideología y el inconsciente» (citado en Heath. pág. cimiento que. págs. que lo convierte en «el sitio de una perpetua postergación Este argumento demostró ser muy persuasivo para mu- o aplazamiento de la equivalencia» (Hall. la brecha insalvable entre la primera y la segunda haya resultado prematura. Pécheux intentó hacer una «descripción con referen- riano de la ideología. . tículo sobre «El estadio del espejo». tasma: la imagen misma que sitúa al niño divide su iden- Su respuesta a esto es un tanto superficial. 1979). aunque sea en forma embrio- los ardorosos evangelistas lacanianos. por lo tanto. No parece necesario dotar al «pequeño animal» problema se postergó. ese momento sólo tiene senti- jas contra los Niños ni quiero calificarlos de ciegos. reconocer su propia imagen en el constituye como sujeto empresarial liberal tardío también espejo». punto las apuestas parecen haber sido efectivamente puesto previo que podía emprender esa constitución. El estadio del espejo no es el comienzo de algo. Sin embargo. De manera inexplicable. poner que el «reconocimiento» es un atributo puramente poner un sujeto ya constituido. formación instantánea de alguna capacidad cognitiva in- thusseriano de la ideología (. la consolidación de la diferencia ción con una fuente de placer —la relación con la Madre sexual y la entrada en el lenguaje. Después de todo. la crítica parece instalarse en una for- en este momento?) ma lógica más bien binaria. ¡La «resolución» de la crisis dad corporal y el aparato de la sensación. lugar del Otro. «No tengo que. Para Lacan. e improbable que deba propuso renunciar a la idea del sujeto constituido en el aparecer en el niño de una sola vez y establecer con ello discurso como un efecto. (1977a) describe a uno de los «padres sosteniéndolo frente citación como seres sociales». en un momento en que. el propio Lacan señaló tas condensaciones polémicas y equivalencias hipotética. renciado (y el inconsciente). Peter Osborne pacidades de sujetos filosóficos y tienen los atributos de (1995) señala que en «The field of the Other». y menos aún «filosófico». a fin de que pueda establecerse una relación de producía por medio del mecanismo equivalente a la sumi. Ya existe una rela- sión a la Ley del Padre. sino que do con Freud. no obstante. mientras el niño mira a la Madre en busca de 24 25 . «el complejo y azaroso proceso de for. de la el lugar del otro. es mente alineadas se disuelve la noción más compleja de un superado por el chimpancé en inteligencia instrumental. sino de la ruptura dislocadora de la mirada desde el permanezca en el estadio del espejo de Lacan o que llene. madre.) terna. parecían deberse a la excesiva tener la capacidad de «desconocerse» en la mirada desde aceptación a su valor nominal. y esto depende no sólo de la mal" no corresponde necesariamente al mecanismo al. El excesivas. el placer y el do- edípica. en el lenguaje extremadamente condensado de lor ya debe estar «enjuego». bólico en términos de Lacan. sino Barrett llama «el Lacan de Althusser». y sin restricciones. (¿El sujeto se racializa. antes/después u o bien/o También Hirst parece haber asumido lo que Michele bien. en este era el mecanismo no susceptible de ser considerado un su. cualquier tipo con el mundo externo... como nadie cognitivo. tidad en dos. en el Imaginario— y. era idéntica y se naria. y de acuer- te mecanismo de resolución de la crisis edípica. Pero es injustificable su- el estadio del espejo lacaniano) corrían el peligro de presu.. sujeto en proceso. por breve que sea. inicia el proceso «fundador» del sujeto sexualmente dife- mación de un adulto humano a partir de "un pequeño ani. Algunas de de todo el aparato filosófico para explicar por qué puede las dificultades. ya hay un fan- mos su cuna de supuestos antropológicos» (Hirst. que «el niño. aún quedaba por demostrar cuál un antes y un después. modelada sobre pacidad de autorreconocimiento. Por otra parte. así como —según Al. que garantiza al niño su realidad.) a menos que el Niño (. Lacan sujetos "cognoscientes" al margen de su formación y capa. tal la interrupción —la pérdida. que es todo lo que necesitamos para po- propuesta un tanto sensacionalista de Lacan de que todo ner en movimiento el pasaje entre lo Imaginario y lo Sim- lo constitutivo del sujeto no sólo se produce a través de es. la falta. tructura especular del desconocimiento. Aquí está en discusión la ca. sin embargo. también debe haber al- thusser— a la afiliación a las ideologías patriarcales de go que sea capaz de «reconocer» qué es el placer. al espejo». la división— que como él lo expresa. Más aún. al menos. sordos do en relación con la presencia y la mirada de apoyo de la o mudos con el mero objetivo de negar que poseen las ca. Sin embargo. la investidura básica de las zonas de activi- ocurre en el mismo momento. En su ar- las sociedades occidentales del capitalismo tardío! En es. nacionaliza y ya puede. sin haber sido resuelto. 76-7) cita la ob- triz simbólica en que el yo [I] se precipita en una forma servación clave de Brown y Cousins de que Foucault tien- primordial». con las hebras del ción lacaniana del encuentro del niño con su imagen cor. callejón sin salida en que nos ha dejado esta discusión. guión lacaniano. parecen justifica- Podríamos agregar que la de Lacan es sólo una de las das. mo secuela del «Lacan de Althusser». Con un ataque despiadado contra «el gran mito de la inte- bargo. En el tra- constituye plenamente hasta que no «se resuelve» la crisis bajo «arqueológico» foucaultiano (Historia de la locura. co- te a la discrepancia entre la temporalidad de la descrip. El edípica no exige una pantalla en blanco. La afirmación de que la subjetividad no se trascendental de una posición subjetiva a otra. la filosofía de la conciencia como por su lectura negativa so. cuyo sin salida en que nos deja la crítica de Althusser por Hirst. McNay (1994. hilado psíquico y discursivo sueltas en nuestras manos. ninguna continuidad o identidad da de Lacan. págs. poral en el espejo como un "estadio" y el carácter puntual A mi modo de ver. . pero revelan poco sobre la causa por la cual algunos relación con el otro.confirmación y la ve como un «punto de referencia (. sugiere Osborne. . con la madre)». En su tivas discursivas «vacías». con capacidades individuales de llenarlas» (Brown y Cou- 27 . individuos con la construcción de ciertas posiciones subje- ción que suscitó en nosotros el texto de Althusser. ¿por qué no se desarrolla?— o bien introduce una lógi. de a elidir aquí las «posiciones subjetivas de un enunciado va. existencia y. Así. también Foucault aborda el callejón de su retrato de ese encuentro como una "escena". Peter las ocupan. Este es produ- ulterior de Lacan. 257). iniciado queología del saber). Aunque estas obras son intensa- problemática entre «el individuo» y el sujeto. cido «como un efecto» a través y dentro del discurso. (¿Qué es el mente fascinantes y originales. las críticas planteadas «pequeño animal» individual que todavía no es un sujeto?) contra ellas. Las palabras y las cosas. ción del niño con la imagen al abstraería del contexto de Las posiciones subjetivas discursivas se convierten en ca- sus relaciones con otros (en particular. del psicoanálisis. nera no problemática. Estos textos proponen una descripción formal de la muchas versiones de la formación de la subjetividad que construcción de las posiciones subjetivas dentro del dis- toman en cuenta los procesos psíquicos inconscientes y la curso. Jessica Benjamin. o bien representa una adición rioridad». por así decirlo. sin duda. momento dramático se limita a las relaciones entre sólo pero lo hace. Estos son indicadores útiles más allá del to. los discursos construyen posiciones por una especie de coup de théátre. «explota la indeterminación inheren. y no tiene existe ningún elemento del sujeto es una lectura exagera. Al omitir ahora que el «diluvio lacaniano» comienza a amainar un analizar cómo interactúan las posiciones sociales de los tanto y ya no rige el poderoso impulso inicial en esa direc. y el debate tal vez parezca diferente individuos ocupan ciertas posiciones y no otras. como dice Osborne. Foucault también lleva a cabo una his- ca diferente cuyas implicaciones no se abordan en la obra torización radical de la categoría del sujeto. desde la dirección opuesta. en el La idea de que hasta el momento del drama edípico no interior de formaciones discursivas específicas. Foucault reinscribe una anti- reciente y meditado análisis de los orígenes hegelianos del nomia entre las posiciones subjetivas y los individuos que concepto de «reconocimiento» antes mencionado. al menos en este aspecto. La ar- la concepción de un antes y un después del sujeto. Este argumen. aun cuando —como lo subjetivas por medio de sus reglas de formación y «moda- señaló acertadamente Hirst— deje sin zanjar la relación lidades de enunciación». a la tegorías apriori que los individuos parecen ocupar de ma- vez que la hace ontológicamente constitutiva de «la ma. una tabula rasa o nacimiento de la clínica. su arqueología presenta un tratamiento Osborne criticó a Lacan por «su absolutización de la rela.) no finadas dentro del reconocimiento falso y alienado del su ideal del yo sino su yo ideal» (pág. formal crítico pero unidimensional del sujeto del discurso. y movido tanto por su crítica del humanismo y crítica al argumento del «estadio del espejo» —en cuyo ca. dos "personajes": el niño y su imagen corporal». Sin em. Laplanche) que no están tan con. y considera algunas otras variantes (Kriste. que estaba ausente en cault. vuelve a sujetar o «su- ción de Foucault de la formación discursiva a algunas de turar» las cosas que la teoría de la producción discursiva las cuestiones clásicas que Althusser trató de abordar por de los sujetos. su invocación del cuerpo como punto de discusión foucaultiana del carácter bilateral de la suje. problema que debe enfrentar Foucault para teorizar la timo residuo o refugio del «Hombre». las modalidades disciplinarias. en un lugar cen. La sumisión del cuerpo a través del «al- tas» (el cuerpo se vuelve infinitamente maleable y contin. pero por un ca. ciones de las nuevas concepciones del poder elaboradas en La crítica mejor establecida. de su reduccionismo de clase y sus insinuaciones adquirió un valor totémico en la obra posfoucaultiana jus- economicistas y con pretensiones de verdad. tamente a causa de ese status talismánico. Más aún. si se la llevara a sus extremos. «es exponer el cuerpo totalmente marcado por consideración de los factores susceptibles de interrumpir. Para expresarlo con crudeza. para servir de base al autorreconocimiento o a la posibili. dispersaría de manera irreparable. lo cual se nota en especial en la mero hecho de que. no sea cierta. acercan la concep. sin embargo. y esta función no puede dejarse de lado por el de sus primeros trabajos. genealógicas y gilar y castigar y en la Historia de la sexualidad. por esos discursos. como lo muestra efectivamente Fou- vigorosa reintroducción del poder. 87). se refiere al este corpus es la «deconstrucción» radical del cuerpo. de un modo diferente. cepción integral de autovigilancia del sujeto que surge de delado por la intersección de una serie de prácticas discur. pág. tuye una poderosa manera de repensar la llamada «mate- pañar a Foucault en la proposición de que «en el hombre rialidad» del cuerpo (que fue productivamente abordada nada —ni siquiera su cuerpo— es suficientemente estable por Nikolas Rose y la escuela de la «gubernamentalidad». modelado y remo. Es casi la úni- En el área de la teorización del sujeto y la identidad. po. que el cuerpo es ese referente estable y fiel para la auto- mino diferente. El cuerpo es construido. el úl. pág. por su. ma» a los regímenes normalizadores de la verdad consti- gente). no estoy seguro de que podamos o debamos acom. cu. y en las estimulantes posibilidades abiertas por la dos de Foucault. Además. sino a que —aunque pueda tratarse de un El pasaje crítico en la obra de Foucault de un método «reconocimiento falso»— así actuó precisamente como sig- arqueológico a un método genealógico contribuye en mu. confesionales y pastorales sivas disciplinarias. —una materialidad residual—. 1994. pág. cursivamente para «resolver» o aparentar resolver la rela- der que impregnan el reino social. Una de las implica. declara del poder analizadas en esos libros. Si bien podemos aceptar esta de los individuos en las posiciones subjetivas construidas afirmación. y la ausencia de toda Foucault. y de ese modo opera dis- ya entrada queda «determinada por las relaciones de po. nificante de la condensación de las subjetividades en el in- cho a hacer más concreto el «formalismo» un tanto vacío dividuo. el individuo y el cuer- tiva de ellas» (McNay. «significante trascendental». 63). La tarea de la genealogía. con sus radicales implicancias «constructivis. por Judith Butler en Bo- 28 29 . la posición tiende a prestar a esta teoría de la regulación disciplina- central de las cuestiones de poder y la idea de que el dis. a la vez que es constitu. aplicación de una diversidad de prácticas disciplinarias ción / subjetivación (assujetissement). ca huella que hemos dejado en la obra de Foucault de un empero. a pesar de los desmenti- tral. desprovisto. por lo cual tropieza contra la misma dad de comprender a otros hombres». 272). la historia y los procesos de destrucción del cuerpo por la impedir o perturbar de cualquier forma la fluida inserción historia» (1984. comprensión. mi impresión es que. 1980. persisten algunos problemas. así como. ria una especie de «concreción desplazada o descolocada» curso mismo es una formación reguladora y regulada. Creo que «el cuerpo» puesto.sins. ción no especificada entre el sujeto. fracturaría y medio del concepto de «ideología». la con- discursivas. Esto no se debe a dificultad que Althusser no logró resolver. el tratamiento más formal del discurso. y su «reconstrucción» resistencia dentro de la teoría del poder desplegada en Vi- en términos de sus formaciones históricas. produzca y regule. para luego agregar críticamente to (exactamente el punto a partir del cual comenzó a de- sentrañarse la teoría marxista clásica de la ideología. deseo» (1987. fuera natural o caído. reconocerse y admitirse como sujetos de de- producir las relaciones sociales de producción»). Foucault admite bertad que impiden que este sujeto sea nunca un mero y tácitamente que no basta con que la Ley emplace. normativamente la función de la ideología como la de «re.dies That Matter. sin alejarse de. en la medida en cault sobre los juegos de verdad. la intención y la volición (aunque tivo de la regulación normativa (no hay sujeto al margen existan. un úni- masiado de su perspicaz trabajo sobre el carácter produc. y «las prácticas mediante las cuales los individuos se vieron la dificultad misma que Althusser reinscribió al definir en la necesidad de concentrar la atención en sí mismos. Pero tenemos la producción del yo como un objeto en el ción correspondiente de una respuesta (y. «la relación con el yo» y la constitución y el reconocimiento El hecho de que esto resultó obvio para Foucault. co pasaje a la «agencia». sin duda. psíquico o de los procesos internos mediante los cuales es. va. cas»—. dócil cuerpo sexualizado). formulación de Foucault. de su obra que indican los últimos volúmenes (inconclu. la elaboración del trabajo que podemos colegirlo. Parecía apropiado buscar las te instalada que satura todas las relaciones sociales. que los sujetos así construidos son «cuer. Por otra seo. debe existir también la produc. una hermenéutica del negociarse. la verdad de su ser. Fou- acarrea: a saber. en sí mismos y en otros. las prácticas de autoconstitución. ser resistidas o practicar. tución del sujeto deseante. pline. incapaz de Foucault. y. es notorio en el nuevo cambio distintivo establecidos. las prácticas de la li- de la Ley. disci. 1993). cault enumera lo que para entonces cabía esperar de su pos dóciles». con ello. 5). 1987. a como una tendencia dentro de formas modernas de control nuestro juicio— como «un tercer cambio. 1988. reconocimiento 30 31 . obra —«la correlación entre campos de saber. y en un lugar muy central. en los términos antes como una crítica. No hay ninguna descripción teórica que ex. entonces. la capa. lo que se denomina "sujeto". los regímenes de autorregulación y autoconfigura- punto de vista de la crítica recién mencionada— crítico so. pero creo que con del cuerpo "dócil"» (McNay. tipos de nor- plique cómo o por qué los cuerpos no deben aparecer siem. matividad y formas de subjetividad en culturas específi- pre y para siempre en su debido lugar y el momento jus. sigue siendo cierto. a fin de analizar social a postularlo como una fuerza monolítica firmemen. con esta genealogía la tas «interpelaciones» automáticas podrían producirse o idea era investigar cómo fueron inducidos los individuos a —de manera más significativa— fracasar. como lo expresa Judith Butler). que aquí «Foucault pasa con demasiada ligereza de describir el poder disciplinario Foucault describe este aspecto —correctamente. No hay aquí. en el deseo. Aunque esta obra es sin duda rica y producti. Esto formas y modalidades de la relación con el yo mediante las lo lleva a sobrestimar la eficacia del poder disciplinario y a cuales el individuo se constituye y reconoce como sujeto». no hay un planteamiento teórico del mecanismo que les permitía descubrir. mundo. poniendo en juego entre unos y otros cierta relación parte. Puesto que aquí. descifrarse. con todas las dificultades que En la introducción crítica a El uso de los placeres. ción y las tecnologías del yo que intervienen en la consti- bre «Las perversiones»). sin duda. pág. 104). No es este el lugar para describir de principio a fin las sos) de su llamada Historia de la sexualidad {El uso de los muchas ideas productivas que fluyen del análisis de Fou- placeres. plantear una idea empobrecida del individuo. En suma. no haría nada tan vulgar como desple- explicar las experiencias que están al margen del reino gar realmente el término «identidad». 1994. pág. el volumen inédito y —desde el ético. pertenece a la problemática «identitaria». La inquietud de sí. aun de «sí mismo» [«himself»] (sic) como sujeto nos aproxima- cuando muchos de sus seguidores todavía lo rechacen mos a una parte del territorio que. Pero es difícil no tomar en serio la cidad y el aparato de la subjetividad) por el lado del sujeto. En resumen. es tanto más fascinante constatar se demuestran con la mayor eficacia en las prácticas de que. una fenomenología discursiva del su- jeto no es su destrucción y el «centramiento» de la práctica jeto (abrevando tal vez en fuentes e influencias anteriores discursiva no puede funcionar sin la constitución de suje. estilizan. zación deliberada de la vida cotidiana. dujo fue. el cuerpo y la identidad. se identifican (o no se identifican) con el sujeto se construye discursivamente y que no lo hay an- las «posiciones» a las cuales se los convoca. Este es un avance o se embarcan en un proceso agonístico constante de significativo. Resta saber si tam. Para Marx. impedido de moverse en crupuloso de su pensamiento empuja a Foucault. te. así como su fuerza objetivamente pendiente la exigencia de pensar esta relación del sujeto disciplinadora. como sujetos. para cisamente porque no podía enfrentarse con el inconscien- Foucault. que el rigor es. más. producen y «actúan» esas posi- sa atención a la regulación normativa. Con la adopción de la postura de que duos. y en esta obra Fou. para Althusser. Para bien o para mal. resistencia. y que indique 33 . Pero se trataba complementar la descripción de la regulación discursiva y de una fenomenología que corría el riesgo de caer bajo el disciplinaria con una descripción de las prácticas de la au. Judith Butler abordó. del feminismo. el trabajo teórico no puede cumplirse plenamente sin una genealogía de las tecnologías del yo. na y psicoanalítica. nunca bastó con elaborar una teoría que expli. 1990. cuando por fin Foucault se movió efectivamente en autoproducción. desde luego. antemano. peso de un énfasis excesivo en la intencionalidad.y reflexión. en modos específicos de conducta y en lo esa dirección (en una obra después trágicamente inte- que por obras ulteriores hemos llegado a reconocer como rrumpida). to. das las articulaciones son verdaderamente relaciones de tes de Vigilar y castigar. a la autorregulación normativa y a tecnolo. cómo modelan. una estili. y las coacciones de ciones. como el descentramiento del su. cuya importancia para él ha sido un tanto subestimada) y tos. cerrar la bre. cómo se constituyen los sujetos. Siempre fue preciso exponer. por decirlo de algún modo. a través esa dirección por su propia crítica de este como una mera de una serie de cambios conceptuales en diferentes etapas red más de relaciones disciplinarias de poder. tructuras discursivas. ciertos mecanismos internos de través de las cuales se autorregulan. dado que aborda por primera vez en las lucha. junto con la escrupulo. la relación con la regla. del yo como una «estética de la existencia». las transacciones complejas entre el suje- bién necesitamos. en cambio. 35). cf. una teoría que señale co analítico ideas extraídas de una perspectiva foucaultia- cuáles son los mecanismos mediante los cuales los indivi. para lo cual reunió en un mar- cha entre una y otra cosa: vale decir. se fundan en la muy acabadamente en esta obra la ética y las prácticas contingencia que «reactiva lo histórico». mientras que otros no lo hacen nunca subjetivación» [«subjectification»]. queda acatamiento a la regla. esto es. se vio impedido. con referencia a prácticas That Matter (1993). pre- toconstitución subjetiva. a admitir que. de acudir a una una especie de performatividad. esa puerta ya estaba cerrada de cara cómo se convoca a los individuos a su lugar en las es. de una las reglas sin las cuales no se produce ninguna «sujeción/ vez y para siempre. y sus tecnologías En consecuencia. olvidado. que impide la caída de la descripción en el con las formaciones discursivas como una articulación (to- «behaviorismo» y objetivismo que amenazan algunas par. negociación y adaptación a las reglas obras fundamentales de Foucault la existencia de algún normativas o reguladoras con las que se enfrentan y a paisaje interior del sujeto. no permaneció cerrada por mucho tiempo. A menudo. En Gender Trouble (1990) y más especialmente en Bodies cault se esforzó por mostrarlo. a saber. interés en «los límites discursivos del "sexo"» y la política gías del yo históricamente específicas. entonces. a partir de su discursivas. Por suerte. pág. Foucault describe «correspondencia no necesaria». ade. de las principales fuentes de reflexión sobre este aspecto Creo que podemos ver aquí. y por qué nunca lo hacen completamente. el psicoanálisis. Laclau. Lo que pro- de su obra. 1). porque materialización tiene un sólido fundamento en una teoría se desarrolla en el contexto de la discusión del género y performativa del lenguaje y el sujeto. "sexuado" en términos que establecen el carácter indistin- 1993. 5). 2). servado al género y la sexualidad (aunque el ejemplo me- car la forma como las dos perspectivas. desde luego. pero la performati. Butler despliega este argumento 1993. junto con la problemática del sujeto que cialización del sujeto: un argumento que exige ser elabo- «asume un sexo». moldeada por el feminismo. a través de la 1993. enton- ces. desde el principio. guible de la formación psíquica y corporal» (1993. y por lo tanto vidad queda despojada de sus asociaciones con la volición. y que el poder no sólo se impone externa- cuerpos que gobierna. En es- bra. pág. al margen del campo de lo simbólico. el sexo no sólo funciona como una norma. 23). dades actúan por medio de la exclusión. La idea de que el sujeto se produce en el curso de su mento es mucho más pertinente. Este lugar central asignado a la cuestión de con eficacia en lo concerniente a la sexualización y la ra- la identificación. es lo que Fou. Sea como fuere. través de los efectos regulatorios normalizadores del dis- que es enormemente productivo. aparentemente que se desarrolla aquí. sino más bien como el poder reiterativo del discurso te punto Butler argumenta con vigor que todas las identi- de producir los fenómenos que regula y constriñe» (Butler. más allá de una sugerente indicación: «Tal vez haya rigurosamente fundamentado en el cual sostiene que un modo de someter el psicoanálisis a una redescripción foucaultiana. el poder de tivo gracias al cual se forman los sujetos. pág. En este sentido. entonces. circular. sino que es «este texto acepta como un punto de partida la idea de parte de una práctica regulatoria que produce (por medio Foucault de que el poder regulatorio produce los sujetos de la repetición o reiteración de una norma sin origen) los que controla.) el "sexo" es un constructo ideal que se saber cómo ciertas normas regulatorias forman un sujeto materializa forzosamente a través del tiempo» (Butler. La materialización se replantea aquí como un efecto de La significación de la postura de Butler para el argu- poder. pág. sin embargo. el cambio decisivo es «una vincula. pág. Butler elabora un argumento texto. la sexualidad.. rado si se pretende que la constitución de sujetos en y a logo crítico y reflexivo entre Foucault y el psicoanálisis. lo representable ción de este proceso de "asunción" de un sexo con la cues. «se piensan» en conjunto en su con la producción de las formas de abyección sexual e 34 . 22)—. diferenciar— los cuerpos coanálisis. cuya fuerza regulatoria se mente sino que actúa como el medio regulatorio y norma- ilustra como una especie de poder productivo. cault llamó un "ideal regulatorio". —«la producción de un "afuera". construcción discursiva de un afuera constitutivo y la pro- Sin embargo. El retorno al psi- producir —deslindar. Es cierto que Butler no curso racial alcance el desarrollo teórico hasta ahora re- propone un metaargumento teórico elaborado para expli. tornar y perturbar las exclusiones prematuramente lla- caciones sexuadas e impide o desaprueba otras» (Butler.. desde el punto de vista del argumento ducción de sujetos abyectos y marginados. posibilidad». o la relación entre jor trabajado por esta autora tiene que ver.tes o al margen de la Ley. lo discursivo y lo psíquico. recurre directamente a las cuestiones de la identidad y la la elección y la intencionalidad y (contra algunas de las política identitaria y a las antes planteadas por el trabajo lecturas erróneas de Gender Trouble) se relee «no como el de Avtar Brah sobre la función paradigmática de la dife- acto por medio del cual un sujeto da origen a lo que nom. está orientado por la inquietud de que controla (. es decir. rencia sexual con respecto a otros ejes de exclusión. que luego retorna para tras- cuales el imperativo heterosexual permite ciertas identifi. un dominio de efectos in- tión de la identificación y los medios discursivos por los teligibles» (1993. normativo. madas «identidades». aun cuando el propio Foucault rechazó esa «el sexo es. da acceso en la obra de Butler a un diá. pág. las identificaciones pertenecen a lo ima. de que el cuestio- universalidad y unidad de su sujeto. (1972) The Archaeology of Knowledge. Cambridge: Polity gor. Londres: Tavistock. M. en efecto. [Cuerpos que importan. recorta e impugna constante. en The ficación como una parte crítica de su argumento. leal. México: Paidós. Race. Son lo Foucault. Esta «unidad». Chicago: University of Chicago mente. Location of Culture. M. 2001. cohabitaciones ambiguas y transcorpóreas que per. consolida. L. Buenos Aires: de la alteridad en la formulación misma del yo [/]. Althusser.] cesarios de la política identitaria». B. Una arqueología de las ciencias mente y. págs.] 105). (1994) «The Other question».. de pensar la cuestión de la distintivi. 2002. 126-45.) y en la priorización normativa quico y lo discursivo en su constitución. sostiene Souter. 1968. (1981) Positions. como también afirma Souter. (1992) «Difference.] están sujetas a la volátil lógica de la reiterabilidad. pág. Press. Donald y A. [El género turban al yo [/]. «los límites ne. (1971) Lenin and Philosophy and Other Essays. (1991) The Politics of Truth. Rattansi. se reconozcan de de las relaciones heterosexuales como fundamento de la manera plena e inequívoca.] etnicizado se constituye de manera discursiva. & Society 9(3). Bhabha. es una «unidad ficticia». Londres: Sage. La paradoja es que. A. sin embargo.] identificaciones nunca se construyen plena y definitiva.ininteligibilidad vivida habitualmente «normalizadas» co. abandonarse debido a sus defectos teóricos. se ve forzado a ceder el paso» (1993. política feminista». (1980) «The linguistic fault». esto no induce a Butler a Londres: New Left Books. [Lenin y la filosofía. [Vigilar y castigar. incorporarse meramente a los argumentos antes esboza- na que Butler hace de la política identitaria feminista y dos con brevedad. en J. J. J. el presente estructurante Londres: Routledge. Londres: Tavistock. ginario. una categoría incon. hoy. ende. son la sedimentación del "nosotros" en la en disputa. y la sutura de lo psí- mujeres "diferentes" (. Valencia: Pre-Textos. [Las palabras y las cosas. Economy tad. Londres: Routledge. constitución de cualquier yo [i].] (1993) Bodies That Matter. más allá de toda duda. El esfuerzo. 2003. Nacimiento de la prisión. sostener que todas las nociones de identidad deberían. namiento y la teorización de la identidad son un asunto sútil de mujeres». esta identidad «se basa en la exclusión de «imposibilidad» de las identidades. compulsivo» (a falta de una palabra diferente). (1990) Gender Trouble. Culture and Difference. Brah. Pero ad.. De manera significativa. diversity and differentiation». México: Siglo XXI. Harmondsworth: Penguin.] (1977) Discipline and Punish. humanas. por eso. Press. México: Era. «producida y restringida por las mis- mas estructuras de poder mediante las cuales se busca Referencias bibliográficas la emancipación». 1976. «la crítica inter. (1970) The Order of Things.. México: Siglo XXI. Derrida. Las Paidós. y Cousins. cultura. México: Siglo dad de la lógica dentro de la cual el cuerpo racializado y XXI. [Posiciones. no puede Según lo señaló James Souter (1995). como en todas las de considerable significación política que probablemente otras identidades tratadas políticamente de una manera sólo será promovido cuando tanto la necesidad como la fundacional. Londres: Routledge. por 1970. esta autora toma la estructura especular de la identi. eds. por medio 36 37 . [El lugar de la mite que tal argumento sugiere. se reconstituyen de manera incesante y. En ri. [La arqueología del saber. del ideal normativo regulatorio de un «eurocentrismo mo patológicas o perversas). a veces. son esfuerzos fantasmáticos de alineación. Butler. M. H. que se ordena. 1972. Pero estos recibieron un enorme impul- sus premisas fundacionales cuestiona la adecuación de so original de esa enredada e inconclusa argumentación. 1977. 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