El Futurismo Como Vanguardia

May 19, 2018 | Author: Adriana Fv | Category: Avant Garde, Movements, Aesthetics, Arts (General), Philosophical Science


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EL FUTURISMO COMO VANGUARDIAEl primer manifiesto futurista, titulado Fundación del manifiesto del Futurismo, fue escrito por el poeta italiano Filippo Tommaso Marinetti y publicado por primera vez en febrero de 1909 en el diario parisino Le Figaro. A este le siguieron varios manifiestos de los cuales tomaremos en cuenta el Manifiesto de los pintores futuristas y La pintura manierista: Manifiesto técnico, ambos publicados en 1910 y firmado por los mismos artistas: Umberto Boccioni, Carlos Dalmazzo Carrá, Luigi Russolo, Giacomo Balla y Gino Severini. Estos tres manifiestos nos permiten aproximarnos a las actitudes, valores y aspiraciones del movimiento futurista, conocido como Futurismo, entendiendo este como una típica vanguardia heróica del siglo XX, por lo que numerosos teóricos han analizado los manifiestos y obras de los movimientos de las vanguardias heróicas para estimar sus contradicciones y sus logros. En este sentido, en nuestro breve estudio del Futurismo como vanguardia nos apoyaremos en los planteamientos y conclusiones de diversos autores como Matei Calinescu, Victoria Combalía, Antoine Compagnon, Nicos Hadjinicolaou y Eduardo Subirats. Los artistas que fundan y se suscriben al movimiento futurista proclaman la violencia e incitan el comportamiento destructivo, específicamente sobre las bases sociales y culturales de la sociedad que desean cambiar, ya que aspiran que al dejar atrás todo indicio de la tradición se de paso al futuro y al progreso. Ven en la violencia y la guerra la posibilidad de destruir lo antiguo para reconstruirlo según sus intereses y nociones de progreso, que para ellos incluye la tecnología, y por ende la velocidad y dinamismo. La crítica de arte española Victoria Combalía explica que los teóricos han desarrollado dos teorías acerca de las vanguardias: una basada en la idea del rechazo y otra que considera la idea de la construcción de nuevas percepciones e interpretaciones del objeto.1 Sin embargo, Combalia considera que la ruptura formal o las nuevas interpretaciones del mundo no son lo que diferencian a las vanguardias de sus precedentes, sino que es "su específica relación respecto a la sociedad, en la incómoda postura de alguien que se siente fuera y que se propone, deliberadamente, un proyecto activista, transformador frente a ella"2 En este sentido, el Futurismo se refleja tanto en la opción analítica, en la que el hecho artístico recibe un afán reflexivo 3, como en la opción constructiva, en la que el arte se considera como un medio para el cambio efectivo en el mundo4. El historiador francés Antoine Compagnon nos aproxima a las contradicciones de las vanguardias. El autor explica que una de estas contradicciones es la paradoja conformada por la conciencia de que toda propuesta artística tiene un tiempo útil finito y la declaración de sí mismos como un modelo superior de progreso. Efectivamente el Futurismo no escapa de esta contradicción, sin embargo, estos parecen entenderla y aceptarla al declarar que, una vez cumplan los 40 años de edad, “que otros hombres más jóvenes y más valiosos nos arrojen a la papelera como manuscritos inútiles. ¡Nosotros lo deseamos!5” El carácter militante del término vanguardia implica la idea de destrucción y construcción, al igual que lo son la negación y la afirmación propia de este movimiento de revoluciones constantes. En este sentido, el autor explica que la vanguardia consiste de pares opuestos como la negación y la afirmación, la destrucción y la construcción, y el nihilismo y el futurismo6. 1 Victoria Combalía y otros. El descrédito de las vanguardias artísticas. Barcelona: Blume, 1980. p.116 2 Ibídem. p.117 3 Ibídem, p. 120 4 Ibídem, p. 120. 5 Mario de Micheli, Las vanguardias artísticas del siglo XX. Madrid: Alianza Editorial, 1992, p.374 6 Antoine Compagnon. Las cinco paradojas de la modernidad. Caracas: Monte Ávila Editores, 1991, p. 36. Compagnon plantea que hay dos vertientes de la vanguardia: la política y la estética. La primera es aquella en la que los artistas disponen sus servicios al fin de la revolución política, y la segunda aquella en la que es la revolución estética el proyecto que interesa a los artistas. De igual manera explica que en un principio el arte vanguardista estaba al servicio del progreso social y que es solo más adelante que se interesan por el progreso desde la perspectiva estética. El primer manifiesto futurista se concentra más en la idea de progreso social que en el progreso artístico, parece un llamado a la guerra en búsqueda de la renovación de una sociedad estancada, que aunque sin duda implica la renovación estética, esta no es principal preocupación. Este interés inicial del Futurismo hacia el campo político se manifestará en sus últimas etapas en su alianza con el fascismo italiano, lo que presenta otra contradicción de esta vanguardia: su rechazo inicial contra la academia y lo tradicional, y su posterior institucionalización al convertirse el arte oficial promovido por el gobierno. El historiador griego Nico Hadjinicolaou también se interesa por la relación entre la vanguardia y la política. El autor propone que aunque “la innovación permanece como un elemento importante del vanguardismo artístico, debe estar al servicio de la revolución nacional, del combate anti- plutocrático y anti-burgués”7. La noción que Hadjinicolaou refiere como tendencia contra- revolucionaria nos es de utilidad para entender la visión de los artistas futuristas con respecto a su rol en el progreso nacional. De igual manera nos ayuda a aproximarnos teóricamente, más allá de aspectos económicos, sociales y políticos, a la última y mayor contradicción del Futurismo: su institucionalización y oficialización cuando en un principio deseaban destruir lo establecido por la academia y los museos. 7 Nicos Hadjinicolaou, Arte, sociedad e ideología, Paris, N° 7, 1978, p.45. El escritor y crítico rumano Matei Calinescu considera que la vanguardia moderna tiene como vocación la lucha por el futuro y el progreso8, por lo que su necesidad de revolucionar se extiende no solo al arte y la literatura sino a la política y a todo aspecto de la sociedad. La crítica hacia el pasado es intrínseca a su meta de cambiar los valores, paradigmas y reglas de una nueva sociedad, teniendo como enemigo principal lo burgués y tradicional por considerarlo, en los mejores casos superficial y en los peores muerto y acabado. Efectivamente, observamos como el Futurismo desea desbaratar y demoler todo aspecto de su sociedad y cultura, empezando con la mujer y los vestigios del pasado en las ciudades italianas y, continuando con las academias y los museos, por lo que llaman al renacer político e intelectual de su nación9. Marinetti proclama que “ya no hay belleza si no es en la lucha. Ninguna obra que no tenga un carácter agresivo puede ser una obra de arte”10 y en esta lucha, como bien recalca Calinescu, es el artista quien disfruta “el honor de estar en la parte delantera del movimiento hacia la posteridad social”11. El intelectual español Eduardo Subirat nos acerca a los aspectos estéticos de las vanguardias, explicando que la mimesis es una aspiración superada y que ha sido remplazada por “la producción de los elementos formales de la composición plástica a partir de sí mismo” 12. Este considera que el arte futurista “desintegra el orden formal de la perspectiva, destruye la concepción homogénea del espacio, la unidad de la línea o las armonías cromáticas”13. 8 Matei Calinescu, Cinco caras de la modernidad. Madrid: Tecnos, 1991, p.99. 9 FilippoTommaso Marinetti. Fundación y Manifiesto futurista, en: Mario de Micheli. Las vanguardias artísticas del siglo XX. Madrid: Alianza Editorial, 1992, p.372. 10 FilippoTommaso Marinetti. Fundación y Manifiesto futurista, en: Mario de Micheli. Las vanguardias artísticas del siglo XX. Madrid: Alianza Editorial, 1992, p.372. 11 Matei Calinescu, Cinco caras de la modernidad. Madrid: Tecnos, 1991, p.106. 12 Eduardo Subirats. “Cinco tesis sobre las vanguardias”, en: El final de las vanguardias. Barcelona: Anthropos Editorial, 1989, p.175. 13 Ibídem, p. 177. En este sentido, podemos concluir con el análisis de las siguientes obras: la pintura Tren blindado (1914) de Gino Severini, la escultura Formas únicas de continuidad en el espacio (1913) de Umberto Boccioni y la pintura de Giacomo Balla Niña corriendo por el balcón (1912). En la pintura Severini (Fig.1) se representan claramente El progreso y la violencia como características fundamentales del Futurismo. En esta obra observamos un tren cargado de hombres disparando armas. Esta obra, de carácter amenazante, nos muestra los valores del Futurismo: el movimiento como fuerza vital y simbólica del progreso, la agresividad y violencia de los hombres modernos y tecnología, y la idea de la destrucción como paso necesario para la reconstrucción. En la escultura de Boccioni (Fig.2) observamos el movimiento dinámico de formas que se desplazan y desintegran en el tiempo y el espacio. Estas formas, que han sido destruidas a través de la abstracción, se reconstruyen en nuestra percepción como un guerrero en movimiento. La pintura de Giacomo Balla (Fig.3) nos presenta otro tratamiento futurista de la velocidad. En esta observamos la búsqueda de la representación de la sensación dinámica al intentar capturar en un medio estático el carácter dinámico del movimiento y la aplicación la desmaterialización de los cuerpos a través de la luz y el movimiento. ANEXOS (Fig.1) Gino Severini Tren blindado 1914 Óleo sobre lienzo 116.8 x 87.8 cm (Fig.2) Umberto Boccioni Formas únicas de continuidad en el espacio 1913 Bronce 111 cm x 88 cm (Fig.3) Giacomo Balla Niña corriendo por el Balcón 1912 Óleo sobre tela 125 x 125 cm BIBLIOGRAFÍA CALINESCU, Matei. “La idea de Modernidad”, en Cinco caras de la modernidad. Madrid, Tecnos, 1991. COMBALÍA, Victoria y otros. “El descrédito de las vanguardias artísticas”, en El descrédito de las vanguardias artísticas. Barcelona, Blume, 1980. COMPAGNON, Antoine. “La religión del futuro”, en Las cinco paradojas de la modernidad. Caracas, Monte Ávila, 1993. HADJINICOLAOU, Nicos. “Rasgos característicos de la ideología del vanguardismo”, en Sobre la ideología del vanguardismo. París, 1978. MICHELI, Mario de. Las vanguardias artísticas del siglo XX. Madrid, Alianza, 1992, pp. 369-382 SUBIRATS, Eduardo. “Cinco tesis sobre las vanguardias”, en: El final de las vanguardias. Barcelona: Anthropos Editorial, 1989.
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