Dramaturgia Mexicana

March 23, 2018 | Author: musset18476394 | Category: Theatre, Comedy, Mexico, Entertainment (General)


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DÉCADAS DE LA DRAMATURGIA MEXICANA DEL SIGLO XXArmando Partida Tayzan La dramaturgia mexicana del siglo XX fue la manifestación más precisa del proceso de transformación vivido por el país a lo largo de éste. Expresión literaria que no sólo constató las transformaciones estilísticas y formales por los que pasara mundialmente, sino además los cambios políticos, sociales, económicos e ideológicos que la nación mexicana experimentara. 1a DÉCADA PERÍODO PRE REVOLUCIONARIO De ésta manera nos encontramos en la primera década con una dramaturgia con varias tendencias estilísticas, a través de los cuales se puso de manifiesto el estado de cosas que guardara el país. Uno de los géneros más populares en esta década fue el género chico, que ya había cobrado carta de naturalización siguiendo el modelo hispano de la zarzuela; además de la influencia de los géneros musicales franceses del teatro frívolo, que dieron como resultado la revista mexicana. Múltiples fueron los libretistas y compositores que llamaron la atención de un público heterogéneo, como Rafael Medina y Luis G. Jordá con su Chin-Chun-Chan (1904), primera revista que llegó a las cien representaciones, y que aún sigue reponiéndose con éxito; Federico Carlos Kegel y Roberto Contreras con La hacienda (1907), que por igual se representó muchas veces y hasta fue llevada a la pantalla en 1921. Particular mención merece la revista Madero Chanteclair (1910), escrita por el renombrado poeta José Juan Tablada, partidario de Díaz; aunque no fue estrenara. Así mismo encontramos en la escritura dramática las corrientes estilísticas dominantes de fines y principios de siglo. Federico Gamboa (1864-1939) nos presenta en La venganza de la Gleba (1903) la profecía revolucionaria en este drama de la tierra, en la que el costumbrismo predominó sobre ciertos acentos naturalistas y posrománticos; estos últimos determinaron estilísticamente El último capítulo (1906), de Manuel José Othón (1858-1906); en tanto en Así pasan (1908), el simbolismo jugó un papel muy importante en la fábula y en el desarrollo del tema, en un paralelismo entre la vida de una actriz con la historia patria: del segundo imperio a la dictadura porfirista; otro drama sobre la tiranía de Díaz, también de Marcelino Dávalos (1871-1923): La sirena roja (1908), podemos considerarla como expresión de la profecía revolucionaria, no obstante ser un breve drama simbolista. Por su parte, los demás dramaturgos siguieron el camino fácil de repetir los modelos de las comedias y dramas de costumbres de la escuela española, sólo que referidos a los problemas familiares de las clases sociales a las que pertenecían los propios espectadores; de allí que la lista de autores resulte bastante extensa. De manera que en esta primera década del siglo XX, nos encontramos en el teatro mexicano prerrevolucionario con las tendencias estilísticas que van del postromanticismo al costumbrismo, en búsqueda de la identidad nacional. 2ª DÉCADA REVOLUCIONARIA. Durante este período el género chico se vio enriquecido por el tema revolucionario, que en sí mismo se constituyó en un género: la revista política, que acaparó la atención de los espectadores. Los títulos de las revistas de mayor éxito nos indican la actualidad de los temas tratados: El tenorio maderista (1911), de Luis G Andrade y Leandro Blanco; El surco (1911), de José Rafael Rubio y Lauro Uranga, además de algunas canciones de Rafael Gascón; El país de la metralla (1913), con canciones de este último; Las musas del país (1913); El país de los cartones (1919), con libreto de los famosos Carlos M. Ortega y Pablo Prida, al igual que La tierra de los volcanes (1918). Guz Águila es otro creador 1 por otra parte. sino como una de las manifestaciones experimentales del Teatro Sintético. En torno a la quimera (1918). de Jiménez Rueda. o a la comedia de costumbres. gracias a lo cual logró en esta década su mayor auge. por igual. ya no sólo de la revista musical o folklórica. de Noriega Hope. entre sus más sonados éxitos de se encuentran: La huerta de don Adolfo y Peluquería nacional (1920) . Como en la vida (1918). como los anteriormente señalados. Víctor Manuel Díez Barroso (1890-1936). en la que volcara su rencor y resentimiento contra la Revolución. El arte escénico y la dramaturgia pusieron de manifiesto tal proceso. Vencida (1917). El teatro costumbrista de la década anterior. Los Revillagigedo (1925). Lázaro (1902) y Carlos (1899) Lozano García. que incursionaron posteriormente en la búsqueda y experimentación de la escritura dramática. con un amplio espectro estilístico. de María Luisa Ocampo (1907-1947). Via crucis. Véncete a ti mismo (1925). mediante el desplazamiento económico.indudable de revistas. que por otra parte. a la manera de Georg Kaiser: Gas (1918). al igual que el drama y la comedia de costumbres. no sólo hacia arriba sino también hacia abajo. ante el amplio panorama que le brindara el desarrollo de los eventos revolucionarios. y Francisco Monterde. con fuerte tendencia expresionista. además de la incursión en la dramaturgia por parte de Mimi Derba (1894-1953). El corrido de Juan Saavedra (1929). junto a dramaturgas de nuevo cuño como Teresa Farías de Isassi (1878-?): Como las aves (1918). en la obra inicial de varios dramaturgos. de José Joaquín Gamboa (1878-1931). Ricardo Parada León (1902-1972). de Parada León. trataron de dejarlos atrás los denominados Siete Autores. subiendo al escenario el vernaculismo. de Francisco Monterde (1894-1985). de Eugenia Torres (1897-?). Asuntos cuyos discursos políticos fueron presentados a través de las corrientes estilísticas de la época. La tendencia dominante en el teatro de este período fue indudablemente la que dio paso tanto al teatro de género chico como al de género dramático de la Revolución. como Julio Jiménez Rueda (1896-1960): Balada de navidad. 3ª DÉCADA DE LA RECONSTRUCCIÓN DEL PAÍS Al inicio de la década de los años veinte. la conformación de nuevos grupos sociales dominantes. el drama social: Hacia la meta (1930). y Rosas de amor (1917). Modelo. por la influencia evidente que el dramaturgo italiano ejerciera sobre éstos. Por otra parte el teatro de género chico mostró una amplia gama de tendencias. en cuya escritura encontramos por igual la presencia de las enseñanzas de Freud: La señorita voluntad (1925). conocidos también como los Pirandelos: José Joaquín Gamboa. además de otros dramas escritos bajo los modelos dramáticos predominantes de la época. de Barroso. como el anarquista de Carlos Barrera (1888-1970): Esclavos. y de Rafael Pérez Taylor (1980-1936): Un gesto (1916). de José Gorostiza (1901-1973). Viraje que propició. Modelo al que tampoco pudo escapar Marcelino Dávalos en esta década. se acercó en muchas ocasiones al del melodrama. La silueta de humo (1927). la Revolución dio un viraje que trajo consigo la posibilidad de transformar el estado de cosas mediante la reconstrucción del país. o el político panfletario del anarco sindicalista Ricardo Flores Magón (1873-19222): La venganza de la gleba. Víctimas y verdugos (1917-1978). de Federico Gamboa. Así mismo el movimiento revolucionario impulsó el desarrollo de la dramaturgia nacional de este siglo al convertirse en asunto que motivara a diversos dramaturgos a escribir sobre éste desde diversas perspectivas y posiciones ideológicas. Mismos que siguieron inspirando a algunos dramaturgos en sus dramas y comedias de costumbres: En el remolino (1923). Grano de anís (1924). como el drama de costumbres a la manera hispánica: Entre hermanos (1918). 2 . en el que no pudo faltar el drama y la comedia de costumbres. siguiendo el modelo del teatro futurista: Desde la ventana (1925). Por una parte tuvo lugar la reconsideración del arte autóctono. Carlos Noriega Hope (1896-1934). de María Luisa Ross Landa (1885-1945). (1915). algunas de éstas surgidas de las tablas como actrices. de Rodrigo Cifuentes (seudónimo de Guillermo Prieto Yeme). el teatro metafísico de Monterde: Proteo (1930) y. a través de temas soslayados. la explotación petrolera. como el reparto de tierras. Oro negro (1927). Más allá de los hombres (1929). con la intención renovadora de la dramaturgia de abandonar el modelo del teatro de costumbres. indigentes del campo. alcanzó por igual la cúspide de la popularidad. Al segundo lustro de los años veinte corresponde la tercera etapa creativa de José Joaquín Gamboa. siguió atrayendo a la nueva clase media revolucionaria y a la burguesía en el poder. S. 1902-1986): Cuando las hojas caen (1929). intención presente en las primeras obras de Celestino Gorostiza (1904-1967): La escuela del amor (1933). al igual que la de Amalia de Castillo Ledón (Amalia González Caballero de Castillo Ledón. Un cojo se echó a volar (). obra que aunque sigue el mismo modelo. por lo que no participó directamente en el proceso de transformación y desarrollo de la dramaturgia nacional de esta década.(1930).. Temas planteados a través del drama social o político: Mauricio Magdaleno (1906-1986): Emiliano Zapata. Trópico y Pánuco 137 (1932). ¡En qué piensas? (1934). Cándido Cordero. farsa. El paradigma de este teatro sobre la reconsideración de la revolución mexicana lo encontramos en la trilogía de “comedias impolíticas”. El presidente y el ideal (1935). Antonio Mediz Bolio (1884-1957). Si la juventud supiera (1927). Sea usted breve (1934). empleado público (1925). Masas. que al realista: Espíritus. pero ya desde otra perspectiva: la de su primera reconsideración. 4ª DECADA DE LA INSTITUCIONALIDAD La Revolución acaparó de nuevo la atención de los dramaturgos nacionales. además de aspirar a una composición dramática con temas de “más mundo”. el poema dramático de Alfonso Reyes (1889-1959). se aparta un poco por su tema. Los dramas y comedias de María Luisa Ocampo: La hoguera (1924). sin duda alguna. Ser o no ser (1934) y Escombros del sueño (1938). de Julio Jiménez Rueda. A. Viviré para ti (1925). en la que podemos incluir por igual: El caballero. Alucinaciones --Ella-. se estrenó hasta 1934. a la Georges Bernard Shaw. por ejemplo. cambios populares. Sed en el desierto (1927). Padre mercader. de Francisco Monterde. como lo indica el propio título. Así lo muestra el repertorio de la Comedia Mexicana: Lo que ella no pudo prever (1923). La jauría (1925). El compadre Guadalupe (). de Rodolfo Usigli (1905-1979). resulta ampliamente conocido con La tierra del faisán y del venado (1928). al igual que el de Don Jacinto Benavente. siguiendo el modelo de la “alta comedia”. fueron los que determinaron el panorama escénico. como fuera denominada por el investigador Carlos Solórzano: la renovación de la escritura dramática iniciada en esta década. con su Noche de estío (1933-5). de Alberto Michel (1867-1947): El novio número 13 (1923). como lo fueron sus primeras obras: 3 . con un nuevo estilo más próximo al simbólico y abstracto. a lo largo de más de veinte años de ejercicio de la dramaturgia. en su intento de escribir un teatro de carácter más universal que el modelo hispano. ya que si bien fue escrito en 1923. que siguieron por igual ese mismo modelo. Por igual. El gesticulador (1938). Estado de secreto (1935). La que volvió a la vida (1923). de Catalina D’ Erzell (1897-1950). en el que el género chico. En el remolino (1923). la muerte y el diablo (1931). Tanto el drama y comedia de costumbres como el teatro de tendencias universalistas. además de haber sido escrito en Europa. Los que vuelven (1932). cuya culminación vino a ser. y Juan Bustillo Oro (1904-1989): El corrido de la Revolución.. El mismo caso (1929). Junto a la temática revolucionaria nos encontramos. Justicia. o sea. espaldas mojadas. tendencia ya iniciada en los años veinte con su Égloga de los ciegos (1925) y El pájaro colorado (1928). la realidad social del país como consecuencia de la Revolución. gracias a los eventos políticos que tuvieran lugar. Sin embargo. Es importante señalar que El mismo caso la escribió a manera de un tríptico con tres posibilidades dramáticas diversas sobre un mismo concepto: comedia. como lo indican los títulos de estas obras. Carlos Díez Dufo: El barco (1934). San Miguel de las Espinas (1933). Ha llegado el momento (1934). Teatro breve cultivado también por Don Alfonso Reyes: Cantata en la tumba de Federico García Lorca (1937) y Landrú (1929-52). drama.Un apartado especial requiere Ifigenia cruel. en particular la revista política. al inicio de esta década. y El ausente (1937).. (1923). el modelo del teatro español de Serafín y Joaquín Álvarez Quintero. al igual que en el teatro breve de Xavier Villaurrutia (1903-1950): Parece mentira (1933). Las primeras obras de Usigli podemos considerarlas por igual como experimentales. cuyo fin fue el de apoyar ideológicamente la nacientes clases media y burguesía nacionales. Lira: Linda (1941). cuyo interés principal fue el de constituir nuevos repertorios. El rencor de la tierra (1942). Teatro de Ahora. La que se fue (1945). San lunes. Basurto (1921-1990): Los diálogos de Suzette (1940). La tragedia de las equivocaciones (1950). cuestionador del curso seguido por la Revolución. 4 . por lo que cobró auge inusitado la “revista de evocación”. Particular lugar ocupa la dramaturgia que rescata las formas lírico populares. Miguel N. Tema que de inmediato pasó a la pantalla cinematográfica. su política nacionalista no generó una gama más amplia de productos escénicos. de María Luisa Ocampo. 4 chemins 4 –escrita pedantescamente en francés-. remembranza nostálgica reaccionaria de la vida social de principios de siglo. Faustina (1941). El camino y el árbol (1942. El cuadrante de la Soledad (1950). de los cuales no todos trascendieron más allá de los años cincuenta. quien en la década posterior se dio a conocer ampliamente. El yerro candente (1944). de Concepción Sada (1899-1981). El diablo volvió al infierno (1943) . En esta misma década el teatro de revista política cedió el lugar a la revista de variedades. iniciada con México de mis amores (1931). La hiedra (1941). La casa en ruinas. la escritura experimental y la modernización del drama de costumbres. La casa sin ventanas (1945). El aria de la locura (1948. Emilio Abreu Gómez. con su Medio tono (1937). de Manuel N. al igual que a fines de los veinte: Teatro de Ulises. De allí también el surgimiento de nuevos experimentos de grupos de jóvenes teatristas. cuyos intentos fueron considerados como la culminación de los esfuerzos realizados por los hacedores de teatro a lo largo de un cuarto de siglo. Mansión para turistas (1944). distintivos de la clase media. Y. Teatro de Orientación. a la que le siguieron muchas más. La hora del festín (1936). Edmundo Báez (1914-?): Ausentes (1940). Bodas de plata (1943). Carlota de México. gracias a la influencia ejercida por García Lorca. Lira (1905-1961). junto a Magdalena Mondragón (1913-1989). Voz como sangre. en la que se muestra admirador de los atributos personales. Laberinto. (1925-1985). al agotarse el modelo con los cambios políticos ocurridos. Falso drama (1932). Muérete y sabrás. Como yo te soñaba. y principios de los treinta: Escolares del Teatro. En tanto se consolidó la carrera de varios dramaturgos surgidos en los años treinta. fueron los que caracterizaron la dramaturgia de los años treinta. La mujer legítima (1942). aunadas a la revaloración de lo autóctono. Gilberto Cantón (1923-1979). El anticristo (1942). Luis Spota. Ave de sacrificio (1945). misma de la que se convirtió en su defensor y principal teórico un año después con su Gesticulador. Xavier Villaurrutia. Clemente Soto Álvarez. De nuevo Rodolfo Usigli fue quien vino a sacudir este modelo. en la década anterior: Vuelta a la tierra (1938). de lo vernáculo. impregnada por la nostalgia porfirista. e Ignacio Retes (1918-): El día de mañana (1944). Un mundo para mí (1937). estrenada hasta 1943). casi al finalizar los cuarenta. ¡Quiero vivir mi vida! (1948). después de haber concluido. El pobre Barba Azul (1946). de Ortega y Prida. El solterón (1945). al igual que del teatro poético francés de esta década. Cubos de noria (1934). José Attolini. Castillos en el aire. de Amalia de Castillo Ledón. 5a DÉCADA DEL CIVILISMO NACIONAL En esta década es cuando surgieron varias compañías y grupos teatrales. María Luisa Algarra (1916-1957): La primavera infantil (1944). El teatro social y político. El afianzamiento de la nueva clase media y de la burguesía nacional siguió manteniendo la presencia del drama y comedia de costumbres en el repertorio de la Comedia Mexicana. principalmente escritas por las dramaturgas: Más allá de los hombres. María Luisa Ocampo. en los que se le pudiera ridiculizar. Un alfiler en los ojos (1950). (1894-1971). su reescritura del Misántropo de Moliere. Duda infinita (1943). Repertorios que se alternaron entre autores nacionales y extranjeros. desde diversas perspectivas estético ideológicas. Xavier Villaurrutia: Invitación a la muerte (1940). Juego peligroso (1949).El apóstol (1933). de manera que si bien la figura del General Lázaro Cárdenas motivó la escritura de algunas revistas. Julia Guzmán (1906-1976): Divorciada (1941).(1932) y Alcestes (1936). El tercer personaje (1935). Margarita Urueta (1918-): Una hora de vida (1941). el surgimiento de José Revueltas (1914-1976) dramaturgo: Israel (1948). Entre los nuevos dramaturgos nos encontramos con: Luis G. iniciada por el Teatro Sintético y los estridentisas. Humberto Robles Arenas (1921-1984): Dos boletos para México (1954). misma que dominó todo el panorama del resto del siglo XX. Felicidad (1955). La vacas flacas. El día que soltaron los leones (1957). Cacahuates japoneses (1956). El duelo (1951). localista. provinciano si se quiere. Déborah. La llave del cielo (1964). un carácter y un estilo propio”. Los desarraigados (1956). Los cuervos están de luto (1960). Moctezuma ll (1954). El reloj y la cuna (1952). Provincia (1955). Los sordomudos. Una mujer para los sábados.. Detrás de la puerta (1959). Renuncia modestamente a sus pasadas ambiciones de universalidad y se hace nacionalista. (1957). Debiera haber obispas (1954). Felipe Santander (1934-2001): Luna de miel para diez (1959). Héctor Mendoza (1932): Ahogados (1952). A los anteriores les siguieron: J. Ante varias esfinges (1959). Escribir. Luisa Josefina Hernández (1928): Aguardiente de caña. Los duendes (1957). ejemplarizado en los conflictos planteados. Federico Schoeder Inclán (1910-1981): Luces de carburo (1950). (1950). Homenaje a Hidalgo. y la solución de los mismos.. La hebra de oro (1956). La costra. Saber morir (1950). La danza que sueña la tortuga. Una esfinge llamada Cordelia (1958). Hidalgo (1953). El plan de Iguala (1955). como manifestación de su búsqueda de identidad social. La última noche con Laura (1952-57). Estrella que se apaga. después de haber bebido en otras fuentes diferentes al de la tradición hispánica. La ilustre cuna. fue la vuelta al modelo aristotélico.El rasgo dominante de la dramaturgia de los años cuarenta. El corrido de Pedro Damián (1959). gracias a lo cual las nuevas clases sociales en el poder encontraron su lugar sobre el escenario. Tema y variaciones (1958). El peluquero del rey. Los huéspedes reales (1958). Espaldas mojadas. Dos crímenes (1963). Escuela de cortesanos (1954). Cuartelazo (1960). Amén de otra larga lista de creadores dramáticos que se dieran a conocer a lo largo de esta década con alguna obra. fue la que apostó por una escritura que reuniera esas características. La corona del ángel. El relojero de Córdoba (1958). Jorge Ibargüengoitia (1928-1983): Susana y los jóvenes. Hugo Argüelles (1932): En el faro (1957). Trágico amanecer (1957). gracias a la producción de quienes se dieran a conocer en el primer lustro de esta década: Emilio Carballido (1925): La zona intermedia. El rey tiene cuernos (1954). Junto a éstos nos encontramos con otro grupo de dramaturgos. por ejemplo. Lázaro ha vuelto. Medusa (1950-158). El viaje de Nocrecida –en coautoría con Emilio Carballido (1953).. Sergio Magaña (1924-1990): El suplicante (1950). Clotilde en su casa –Un adulterio exquisito--. Arpas blancas. El loco amor viene (1960). conocida como la de los años cincuenta. a su imagen y semejanza (1957). El seminarista de los ojos negros. Estatuas de marfil (1960). ¡Malditos! (1958). como: Wilberto Cantón: Cuando zarpe el barco (1948). Hoy invita la Güera (1955). tan sólo para aspirar orgullosamente a merecer la universalidad por el hecho de ser mexicano. Rafael Solana (1915-1992): Las islas de oro (1952). Sólo quedaban las plumas (1953). La sinfonía doméstica. El pequeño caso de Jorge Lívido (1958). El alfarero (1958). La paz ficticia (1960). Los signos del Zodíaco (1951). Rosalba y los Llaveros. Los desorientados (1959). La lucha con el ángel (1955). 5 . conejos dorados (1959). 6ª DÉCADA DEL PROGRESO CIVIL Celestino Gorostiza señala que en este período “se establece en el teatro mexicano actual una curiosa paradoja. La edad media. El deseo llega al anochecer (1956). Cada noche muere Julieta. Pecado mortal (1957). Antonio Magaña Esquivel: (1909-1987) Semilla del aire (1956). Las cosas simples (1953). Nocturno a Rosario.. La casa de la Santísima (1960). Héctor Azar (19302000): La Appassionata. retomado por el drama y comedia de costumbres. Botica modelo (1953).. en el que se vieron sus conflictos internos y contradicciones personales y de clase. El viaje de Nocrecida –en coautoría con Sergio Magaña (1953). Agonía (1951). D. La venganza del compadre. La producción dramática de una nueva generación. Asunto que en el primer lustro de la década siguiente se manifestó a través del afianzamiento que alcanzaran estas clases sociales. Los frutos caídos (1955). La ilustre cuna. de tener su propia fisonomía. F. La fuga de Nicanor. El otoño y las hojas. además de la reconsideración temática del pasado prehispánico. volviendo para ello los ojos hacia la provincia. la atención de las nuevas clases medias y de la burguesía nacional. y Margarita Urueta. Los hombrecillos de gris (1958). vinieron a ser la excepción en esta década. junto con Elena Garro (1917-1998): Un hogar sólido. Nilo. Luis G. Las manos de Dios (1956). mi hijo. El día más feliz (1956). esos cambios en el medio urbano trajeron consigo nuevas formas de producción y de relaciones sociales. Columna social (1955). Ventura Allende. La ira de Dios (1969). Tendajón Mixto (1957). El canto de los grillos (1957). Juan García Ponce (1932): Alrededor de las anémonas. Los reyes del mundo (1959). y el afianzamiento de estas clases sociales. Antonio González Caballero (1931): Señoritas a disgusto (1958). El nuevo panorama político. quien lograra destacar en ésta década gracias a seguir el modelo dominante de la década anterior: Una pura y dos con sal. 7ª DÉCADA LA BRECHA GENERACIONAL El primer lustro de esta década no fue muy prolífico respecto a la presencia de nuevos autores. La Malinche –La leña está verde-. Los pilares de Doña Blanca. Los jóvenes asoleados. que trajo consigo la modernización del país. que al afán localista señalado por Gorostiza. 6 . El increíble. El medio pelo (1964). Río blanco (1960). Los sueños de papel. Toda una dama (1953). Cuestión de narices (1966). Mea culpa. Un país Feliz (1964). A caza del amor (1965). comedia musical (1966). El crucificado. La mudanza (1959).(1958). Cuentos de una estrella (1967).Tal eclosión de dramaturgos le permitió al teatro nacional alcanzar la popularidad. Octavio Paz (1914-1998): La hija de Rappaccini (1956). Doña Beatriz -La sin ventura-. Por su parte el guatemalteco-mexicano Carlos Solórzano (1922). En esta misma década Felipe Santander alcanzó también el éxito con una comedia musical: Las fascinadoras (1961). Basurto: Frente a la muerte (1951). El hombre y la máscara (1964). lo que provocó la necesidad de afianzar la identidad nacional. La feria distante (1958). A ocho columnas (1956). Por otra parte. Los fantoches (1958). De allí que junto al costumbrismo nos encontremos con los modelos del drama social y filosófico. Sombras (1959). fueron determinantes para la dramaturgia de los años cincuenta. El milagro.(1963). Celestino Gorostiza: El color de nuestra piel (1952). Juan José Arreola (1918): La hora de todos (1955). en ésta década de los sesenta fue cuando el público la conoció más de cerca. ya que siguieron dominando el panorama los surgidos en el decenio anterior. La culta dama. El joven ll (1951). que si bien sus inicios se remontan a los años cuarenta. La señora en su balcón (1960). con una escritura atípica más acorde a la vanguardia europea de la posguerra. Cruce de vías. Los dos hermanos (1982). --Espejo de novelas (1946)--. El hechicero (1954). Las vírgenes prudentes. Esta noche juntos amándonos tanto (1970). También nos encontramos con viejos conocidos. El nueve (1965). El Encanto. ya presentes a fines de la década anterior gracias al plan de desarrollo del período presidencial de Miguel Alemán. El Rey mago. donde el estado de cosas siguió manteniendo una identidad propia. El sueño del ángel. Miércoles de ceniza (1956). respecto a los modelos dominantes de drama y comedia de costumbres y del costumbrismo. Maxtla. ante las transformaciones provocadas por la penetración cultural y económica que sufriera el país. sobre todo por la escenificación de algunas de sus obras efectuada por Alejandro Jodorowsky: El señor perro y su Nuevo Teatro –obras en un acto-. que reiniciaron su producción dramática como: Salvador Novo (1904-1974): --quien en 1937 escribiera en francés El tercer Fausto--. El zapato. seguidores del drama y comedia de costumbres. La noche transfigurada (1955). Andarse por las ramas. Cada quien su vida (1954). La locura de los ángeles (1957). además del surgimiento de otras clases sociales urbanas dedicadas a los diversos servicios que requería la gran urbe en desarrollo. particular. El escándalo de la verdad (1960). Tres dramaturgas se hacen presentes también en el primer lustro de los sesenta Maruxa Vilalta (1932): Los desorientados (1960). económico y social propiciado por los sucesos que trajo consigo la posguerra. excepción hecha de: Pablo Salinas (1926-1991): El cordón de San Benito (1956). Tres en Josafat (1967). por una parte. extraordinario y nunca bien ponderado caso del convento de las monjas de las Palmitas o Una reverenda madre (1969).(1952). mismo que refrendó en la década de los ochenta con El extensionista (1980). al igual que la de Ballesté –Vida y obra. Basurto: Olor de santidad (1961). se debió al hecho de que los surgidos en esa consolidaron su obra: Hugo Argüelles: El tejedor de milagros (1961). Verano negro (1968). Federico Schoeder Inclán: Doroteo –Pancho Villa-. El corrido de Pedro Damián. Cosa de muchachos. Marlon Brando es otro (1968). El renacimiento (1967).Poderoso caballero es Don Dinero (1965). Ensalada de Nochebuena (1963). Sergio Magaña: Los motivos del lobo (1965). Luis G. La dama de la luna roja (1969). El señor y la señora. El milagro y su retablo.(1967). Los cambios evidentes de su discurso escénico dramático está relacionado con la adopción de algunos recursos del teatro no aristotélico del teatro del absurdo. Diálogo de ilustres en la Rotonda (1963). Los encantos del relajo (1968). o costumbristas. más no dialécticos de este renovador del teatro. cuya irrupción vino a quebrantar el dominio del modelo usigliano de inspiración aristotélica seguido por la generación anterior. Norma Román Calvo (1924): --Ni tanto que queme al santo (1956). Mañana será otro día (1968). Este cambio lo marcó la brecha generacional que cobró forma en el primer lustro de los sesenta. Hay que señalar que al efectuar un análisis de la producción dramática de algunos de éstos se percibe la presencia de la dramaturgia no aristotélica de Brecht. La vida difícil de una mujer fácil (1970). obra que por otra parte. Alfa del alba (1968). quienes abrieron el camino a las generaciones posteriores. aunque ellos la niegan. Abolición de la propiedad (1968). Willebaldo López (1944): Lo arrieros con sus burros por la hermosa capital (1967). Inmaculada (1963). Cadena perpetua (1965). Mínimo quiere saber (1968). además de que los repertorios se vieron saturados por los autores que dominaban las carteleras teatrales del mundo. mitote y casorio (1967). Diálogos. ¡Silencio pollos pelones ya les van a echar su maíz! (1963). Una noche con Casanova (1964). Olímpica-(1962). 7 .(1961). provocada por la presencia de la dramaturgia no aristotélica del teatro del absurdo y el teatro brechtiano. Jorge Ibarguengoitia: El atentado (1962). Y todos terminaron ladrando (1964). Los compadre –trilogía--. Yo también hablo de la rosa (1965). el predominio de la búsqueda y experimentación escénica. Los argonautas --Cortés y la Malinche-. Una familia de gorilas en su ambiente natural (1970). a diferencia de quienes lo habían intentado hacerlo anteriormente. Vida y obra de Da Lo Mismo (1969). Super ocho (1969). La muerte de un soltero (1966). Pollo. Un vals sin fin por el planeta (19571970). brechtiano y teatro documental. Héctor Azar: Olímpica – Las vacas flacas. Oscar Villegas (1943): La paz de la buena Gente. Una mujer para los sábados (1965). Los asesinos (1969). Elena Garro: El árbol (1963). El mundo que tú heredas (1970). In titicictezcatl o El espejo encantado (1965). Pilar Campesino (1945): Los objetos malos (1967). Medea y los visitantes del sueño. Por otra parte. Luisa Josefina Hernández: Historia de un anillo (1961). Emilio Carballido: Un pequeño día de ira (1961). Acapulco los lunes (1968-9). císcale. La ronda de la hechizada. ya que en su escritura didáctica sólo encontramos los recursos escénicos.. El arca de Noe. La calle de la gran ocasión (1962). Íntimas enemigas (1962). Vestida y alborotada (1965). Te juro Juana que tengo ganas (1965). No fue hasta el segundo lustro cuando en el panorama teatral nacional se distinguió un pequeño grupo de nuevos autores. a partir de la siguiente década. Pero en el fondo tienen razón. Almanaque de Juárez (1969). algún tiempo (1967). Doña Belarda de Francia (1970). Santa Catarina (1969). La dama boba (1964): Los perros (1967). La pira. y José Agustín Ramírez (1944): Los privilegiados atardeceres de la Prepa 6. Higiene de los placeres y los dolores (1967). Salvador Novo: Yocasta o casi (1961). Héctor Mendoza: Salpícame de amor (1964). Císcale. en tanto en los demás se vuelve más presente el modelo aristotélico-usigliano. El hombre de una sola mujer (1970). Concierto para guillotina y cuarenta cabezas (1967).. La galería del silencio. Turco para señoritas. la razón de que no encontramos el mismo número de autores que en la década anterior. generación a la que pertenecen principalmente: Enrique Ballesté (1946): Alguna parte. Los engañados –Alias lo gueyes-(1969). Octubre terminó hace mucho tiempo (1970). diablo panzón (1968). con mayor razón en sus trillados dramas y comedias de costumbres. Cuauhtémoc (1962). plantearon los sucesos del 68 sobre el escenario. ¡A la Beocia! (1965). Frida Kahlo (1967). Ensayando a Moliere (1966). Asesinato de una conciencia (1969). Por una parte. In pipiltzin o La guerra de las gordas. Rafael Solana: Sólo quedaban las plumas (1961). Con la frente en el polvo (1967). Teseo (1962). La gobernadora (1963). determinó que los directores de escena se desentendieran de la dramaturgia propia en aras de su indagación escénica. Todos los gatos son pardos (1970). Compañero (1969). traficante de sombras (1976). quienes a través de la dramaturgia expresaron su sentir personal sobre las relaciones familiares y sociales del entorno que los rodeaba después de los sucesos del 68 y de principios de la década de los setenta. José Agustín: Círculo vicioso (1972). Retablos mexicanos (1973). procedencia social e intereses estéticos en la dramaturgia. cuya semilla ya había sido engendrada en el segundo lustro de la década anterior. La noche de los sin calzones. Tomás Espinosa. Los hijos de Sánchez (1972). Orinoco (1979). La cabeza de Apolo. Médico. José Ruiz Mercado. Una reverenda madre (1973). El estupendhombre –Viaje al centro del ombligo de yo-.(1980). Héctor Berthier. Los enemigos. en el presente aún se encuentran los vestigios del pasado. --26 obras--. La pesadilla (1978). Lucifer? (1974). en sus obras nos encontramos con que los temas y conflictos planteados se refieren a una amplia gama de aspectos sociales que. Las noches blancas (1980). Héctor Berthier. agudizados por el populismo y el autoritarismo estatal. Una rosa con otro nombre (1972). Este es el juego (1971). tal vez (1979). Felipe Galván. Maruxa Vilalta: Nada como el piso 16 (1975). Silvia Marín. Dante del Castillo. La característica fundamental de la Nueva Dramaturgia fue la de no obstante pertenecer sus representantes. Carlos Fuentes (1928): El tuerto es rey (1969). Luisa Josefina Hernández: Danza del urogallo múltiple (1971). Historia de él (1978). que siguen en activo. El papá de las conchitas (1978). Vine ví y mejor me fuí (1975). Los albañiles. Calaca (1972). Antonio González Caballero: La ciudad de los carrizos. Eusebio Rubalcaba. El juicio (1971). Jesús González Dávila. Popol vuh (1974). al igual que dentro de este presente ya encontramos la semilla de lo que posteriormente dominara en el panorama futuro. La seda mágica. Un gran número de estos creadores lograron afianzarse a lo largo de la siguiente década en la que. Junípero. Norma Román Calvo: Patas de Hilo. Doña Belarda de Francia. Sergio Magaña: Santísima. Pilo Tamirano Luca (1973). con relación a lo que inventariamos. Malinche Show (1977). sonata en travesti síííí. a la década de los cuarenta-cincuenta.(1973). los aglutina. al teatro documento: Pueblo rechazado (1968). La mudanza. que podríamos considerar como la generación de los babyboomers. Óscar Villegas: Atlántida (1973). Las cartas de Mozart (1971-1974). ¿Cómo te quedó el ojo. Pablo Salinas: Sonata en miau menor para gato indiferente (1973). Sociedad Anónima (1978). Tiempo de ladrones (1980). Wilberto Cantón: La República. Emilio Carballido: Conversación entre las ruinas (1971). como es el caso de una nueva generación de dramaturgos. Gringo el dragón (1976). La cantata de los emigrantes-. Enrique Ballesté: La junta nacional de ratones (1975. Auto del divino preso (1976). Vicente Leñero: La carpa. Antonio Argudín. poeta y loco --tríptico--. D. Los amores criminales de las vampiras Morales (1980). Felipe Reyes. juglar (1975. F. Sabina Berman. Willebaldo López: Yo soy Juárez (1972). Mexicanos al grito de guerra (1977). Alicia. Oscar Liera. como lo veremos posteriormente. sí por su adhesión al teatro testimonial. La vacas flacas. Asesinato imperfecto. Por su parte las obras de los dramaturgos surgidos en las dos décadas anteriores no fueron menos abundantes: Hugo Argüelles: El gran inquisidor (1971). Carlos Eugenio Cruz. Valerio Rostro. El listado de ésta resulta extensísimo: López Arellano. 8ª DÉCADA DEL POPULISMO A LA RIQUEZA EFÍMERA PETROLERA Si bien los cortes efectuados por razones prácticas pueden resultar arbitrarios.A este mismo grupo de avanzada pertenece Vicente Leñero (1933). Reynaldo Carballido. Leticia Tellez. José López Arellano. Orquídeas a la luz de la luna(1982). como rasgo distintivo. como La Nueva Dramaturgia. como fue el caso de los representantes de lo que llegó a conocerse a fines de los años setenta. Una extraña relación erótica (1974). se les abrieron las puertas de los principales escenarios del país y del extranjero. Alejandro Licona. no obstante las diversidad de edades. Sergio Peregrina. quien si bien por edad no corresponde a esta generación de la brecha generacional. De allí que en su diversidad podamos encontrar la unidad de esta característica cohesionadora. El que vino a hacer la guerra. Miguel Ángel Tenorio y Gerardo Velásquez. Fotografía en la playa (1974-1977). por otra parte. 8 . Héctor Azar: Los juegos de Azar –La copa de plata. entre otros más. Pilar Campesino: Super ocho (1980). Víctor Hugo Rascón Banda. El mundo que tú heredas. en la mayoría de los casos. no podemos dejar de señalar que al igual que todo movimiento dialéctico. formaciones. y principios de los ochenta. o se le conoció más ampliamente. Tomás Urtusástegui (1933). De la calles. Solo para ardidos. La millonaria. Carlos Olmos (1947). al igual que los recién mencionados. Castigo ejemplar para infractores de la ley. una nueva generación de autores nacidos en los años sesenta hizo su aparición a mediados de este decenio. joven? (1987). Con el corazón en la picana (1978). Estela Leñero (1960). y Luis Eduardo Reyes (1959).. Raptóla. Usted abusó. Humo en tus ojos. ¿Qué comedias que advinas?. La noche de los bandidos (1983).. Bill (Yanqee) (1979). Ricardo Pérez Quitt (1958). que a los de la generación de la ruptura o a la Nueva Dramaturgia. El capiro (1985). Colorín. La amenaza roja. El diablo en el jardín. La fábrica de juguetes (1970). Luis Mario Moncada (1963). El jardín de las delicias (1984). violóla y matola. El buque de más potencia. Las loperas. El diablo y el smog.(1987). El diablo en el jardín (1976). Los cazadores de cuentos. Eso fuimos tú y yo. Abuelita de Batman. Armando García (1952). Cancionero popular (1981). En particular. El día de mañana. Había una vez un pequeño libro rojo --Los riesgos del gutemberreo--. alcanzaron tanto el éxito como la madurez. se hicieron presentes en este período. Jaime Chabaud (1966). La antesala. Gerardo Velásquez (1949). Alejandro Aura (1944). Un buen trabajo de piolet (1981). El camino (1969). David Olguín (1963). Pastel de zarzamoras (1982). El amor existe –El pecado de mi madre-. Crónica de un desayuno (1987). Leonor Azcárate (1955). Verdad de Dios (1988). Las negras intenciones. aunque no fueron presentados en esos ciclos de la Nueva Dramaturgia. Los niños prohibidos (1981). Un solo de teléfono (1980). 9 . (1951). Los desventurados (1985). Un actor se repara. Miguel Ángel Tenorio (1954). como el caso de Maria Elena Aura (1940). Detrás de la margarita (1984). a otro grupo de autores. Otto Minera (1948). Cuentas por cobrar (1982). Victor Hugo Rascón Banda (1948). Silvia Peláez (1959). Guillermo Schmidhuber (1943). Salud papá (1986). ¡Guau!. Jorge Galván (1935). La torre acribillada (1977). Todos los negros tomamos café. como por las diversas propuestas dramatúrgicas que presentaran éstos. Jesús González Dávila: Siesocinde (1968). Los gatos (1972). Anatema (1983). Solamente una vez (1983). En otoño los gatos tienen colita (1987). Corajín corajón corajote (1990). Muchacha del alma. El bien perdido.. Por otra parte en este período nos encontramos con otros dramaturgos de generaciones posteriores o. Alejandro Licona: Huélum o Cómo pasar matemáticas sin problema (1973). colorado. Sótanos (1988). Polo pelota amarilla (1978). durante esta década. Haz de cuenta que fuimos basura. este cuento no se ha acabado (1983). Hernán Galindo 1960). La imprescindible Miravale (1981). Juan Tovar (1941). José Ramón Enríquez (1945). Los cofrades (1984). pero que curiosamente. que por igual. Oscar Liera (1946). Hugo Salcedo (1964) y Gonzalo Valdés Medellín (1963). De cierta manera. Hugo Hiriart (1942). Águila o sol (1984). Felipe Galván: La historia de Miguel (1975). en particular: Sabina Berman (1958). Teresa Valenzuela (1951) y Luis Zapata. El día que la señora Cooper fue raptada por los salvajes y perversos indios. ya que como si fueran poco los anteriormente señalados. se encuentran más cercanos al modelo usigliano-aristotélico. Muerte súbita (1988). Amsterdan Bulevard (1986). Pasajes de amor y desamor (1988). La vida es una (1990). Entre las obras de los mencionados dentro del primer grupo encontramos: Sabina Berman: El suplicio del placer. El verdadero pájaro Caripocápote (1979). también se dió a conocer. Tiempos furiosos (1989). Vida de perros. Jesús González Dávila (1940). Para decir adiós. No cabe la menor duda de que en esta década nos encontramos con un inventario más amplio al que alcanzara la dramaturgia mexicana en los años cincuenta. La fundación de Tenochtitlan (1986). Fernando Muñoz (1951). Érase una vez Ernesto (1990). entre los que nos encontramos a Guillermo Alanís (1954-1996). Caracol o colibrí (1990). Alejandro Licona (1953).9ª DÉCADA DEL FRACASO PETROLERO AL NEOLIBERALISMO En la década de los ochenta casi todos los dramaturgos presentados en el ciclo de la Nueva Dramaturgia. Esta es su casa (1980). por igual de diversas edades y características dramatúrgicas. ¿Chicles. Máquina. Su yo tuviera el corazón. tanto por el número de creadores. no puede dejarse de mencionar a: Gabriel Bárcenas. Las tres heridas. Jorge Celaya (1960). La maravillosa historia del niño Pinguica (1982). El mesías hollywoodense (1985). Víctor Hugo Rascón Banda: Nolens volens. Deux machina (1975). Intimidad (1984). Gerardo Velásquez: Ahí vienen los aleluyas (1969). Un misterioso pacto. Máscara vs cabellera (1985). El machete. Camille o Historia de la escultura de Rodin a nuestros días (1987). Guerrero negro. El níspero y la alcachofa (La piña y la manzana). Cuauhtémoc. (1978). El poder de los hombres –Los lisístratos- 10 . Los axiomas y la ley (1975). Los ilegales (1979). El oro de la Revolución Mexicana. ¡Ah. Hugo Hiriart: La ginecomaquia (1972). Repaso de indulgencias (1984). El caso de Juanito y los libros (1983). Los caminos solos. Dormía sintiéndose bella. Las juramentaciones (1983). Las Ubarry. Sobre las lunas (1978). Hécuba. Casandra (1979). Cuarteto de mi gentedad –Fuegos truncos. El edificio. Naufragio (1974). ¡Ey. La huerta –Mujer sin paraíso-. Querido Diego. Naufragio sobre una pareja de enamorados. Fuegos impuros (1974). Lamentaciones (1985). el mito (1989). El camino rojo a Sabaiba (1987). Juegos centrífugos. Lacandonia (1982). De acá de este lado (1984). Manuscrito encontrado en Zaragoza (1984). Las dos Fridas –Farías.(1973). Voces en el umbral (1977). La casada imperfecta. Aunque vengas en figura distinta. La ñonga. La otra. En español se dice abismo (1978). El baile de los montañeses. Ámbar (1986). Mata Hari. Canal cero (1986). Fuegos profanos (1976). Amapola. Los camaleones. La pasarela (1988). Antígona. María Santísima (1986). El fuego (1982). La fiera del Ajusco. Los herederos se Segismundo (1980). El abrecartas--. La tercera dinastía (1973).. Loa para una ciudad que espera. Salón Plaza. Vamos cuentiando (1990). Vacilaria (1988). que no. Orestes parte (1978). El día que Javier se puso águila (1979). La ventana. Victoriano Huerta (1984). La gudógoda. Cucára y Mácara. Tomás Urtusástegui: Al fin niños (1980). El destierro (1982). La fuerza del hombre (1977). El camino de los locos (1973). Ya viene la guerra (1985). El robo del penacho de Moctezuma (1985). La verdadera Revolución. Los fantasmas de la libertad (1980).. El sismo. El brillo de la ausencia (1983).Oscar Liera: Martha (1972). Etcétera --Al pie de la letra--. No sé nada: no se nada (1987). El hombre del sureste. Armas blancas –La daga. Manos arriba (1984). La mala leche (1986). La banca (1989). Te quiero lo mismo (1990). Las fuentes del derecho (1974). Luces de Thermidor (1990). Guillermo Schmidhuber: La catedral humana. Alucinada (1987). Bajo el silencio. El cielo nuestro que se va a caer (1984). María Terrones. Baldomero. Vía libre (1979). Una pastorela en apuros (1990). Al romper el alba (1989). Juego de damas (1982). Jubileo (1989). Que sí. El cuarto más tranquilo. Alicia (1990). Felicidad instantánea. El día que Mona Lisa dejó de sonreír (1988). la ciencia!. Clase a medias (1984). Era sólo rock’n roll (1987). Miguel Ángel Tenorio: ¡Adiós Malena! (1970). El gordo. El progreso fugitivo o el portentoso. Las adoraciones (1983). Vivir y beber (1990). Las sirvientas y las tentaciones (1976).(1977). ciertísimo viaje en ferrocarril por el universo de Guadalupe Posada (1981). Simio (1972). Leoncio y Lena (1981). El armario de las abuelitas (1989-90). Hasta hacernos polvo juntos. Dónde quedó la revolución (1979). Entre las obras de los dramaturgos mencionados en el segundo grupo: encontramos: Guillermo Alanís: Pastorelas (1978 y 1979). La víspera. Colgar la vida. El Dandy del Hotel Savoy (1990). Por las tierras de Colón (1986-7). Las viudas (1974). Nuestro señor Quetzalcoatl (1979). Los héroes inútiles. La cuadrilla (1985). José Ramón Enríquez: Ritual de estío (1972). Una ciudad grande y lejana (1976). Soy el hombre. vestida para espiar (1988). El eclipse. Chana volante –La jaula de los canarios-. Fuegos fatuos (1972). Los siete pecados en la capital (1983). Los negros pájaros del adiós. Cierren las puertas. ¿Y después y después y después? (1987). Para burlar el tiempo (1988). la perra. No me hables en cuarto menguante. La botana (1973). El jinete de Divina Providencia. Entre convivios te veas (1987). verdadero. La maestra Teresa. Córcega— (1987). La infamia (1989). El jefe invita. te abraza Quiela (1988). alarmante. Playa azul (1982). porque era de la clase media (1988). Héctor y Aquiles. La pesadilla de una noche de verano. Carlos Olmos: Los años luz (1970). Ciudad sin sueño (1980). Las palabras de la tribu (1988). La navaja. Todos somos el rey Lear. Simulacros (1983). que todo se acabó (1985). Réquiem por una esperanza (1982). Detrás de una margarita (1983). Minotastas y su familia (1980). Cambio de valencia o El espíritu de la lucha (1975). Otto Minera: Los niñitos de San Juan. Perros bravos o El avance del ladrido--(1986). Madre Juana (1986). La clínica (1980). Las visitas (1979). El Crescencio. Armando García: El coyote (1972). El quinto viaje de Colón (1987-8). De lo que le aconteció a Litigonio y su esposa Prudenciana con Fraudonio (1976). Manga de clavo (1985). La cultura popular (1981). Familia! (1990). Abraham Oceransky: Conejo Blanco (1971). Jorge Galván: Mi hermana la viuda (1958). Tablero de las pasiones de juguete. Tina Modotti (1981). Juan Tovar: La madrugada (1979). El Lazarillo (1979). En la tupida oscuridad. La rosa de oro (1981). Aquí no pasa nada. La víbora. Salón calavera (1982). Las fábulas perversas (1986). El presente perfecto (1982). Alejandro Aura. Fábrica de sueños (1978). 12+1. La fuerza del amor --Melodrama-. de las de los dramaturgos cuya producción se diera a conocer ampliamente en esta década. Ensayando a Medea (1976). Mundo nocturno (1984). voy a tener un hijo. El canto del cencuate. Los caracoles amorosos (1986). Una nariz muy larga y un ojo muy saltón. Sábado sin fin. La nueva arca de Noe (1981). Espectros de papel amarillo – Lecciones particulares. El que volvió el sol (1990). Cercados. En tanto la producción dramática de los dramaturgos ya consagrados siguió enriqueciendo la historia de la dramaturgia nacional: Hugo Argüelles: El ritual de la salamandra (1981). Inacabado amor –El tercer Novo-(1989-90). El viaje de los cantores (1989). Gonzalo Valdés Medellín: Corazones apasionados en manos del buzón sentimental (1985). Cuando la soga aprieta (1986). Todos los días (1982). Misericordia (1986). El hombre más desgraciado más. Exhibición (1990). Insomnio –Tiempo muerto-. Cuando las aves se acercan al sol (1975-6). San Juan de Dios.. Habitación en blanco (1987-8). velorio. Carretera del norte. Estela Leñero: Casa llena (1981). El retablo del gran relajo (1982). Luis Zapata. Jubilación (1985). yo sólo sé que me quedo (1987). Cumbia (1987). entre otras docenas más de obras estrenadas e inéditas. Dijeron que a todas. Cuando veas la cola de tu vecino arrancar. El dragón de los ojos verdes. Sobre las olas del mar. Silvia Peláez: La espera (1989). Lucha Reyes (1987). Alicia a través de la pantalla (1989). La mujer rota –adaptación-(1990). Música maestro (1989). La vida es así (1988). Las máquinas de coser (1983-4). El hombre orquesta. Más sabe el diablo por viejo (1987). Yo solo sé que te vas. Me lleva el tren. El fantasma de Canterville (1982). Doce obras infantiles y una pastorela (1989). Teresa Valenzuela: Estela y la geografía política (1982). El vals de los buitres bicéfalos (1989). volveremos a empezar (1985). en tanto éstos últimos adquieren definitivamente un lugar en la dramaturgia nacional de la siguiente década de los noventa: Gabriel Bárcenas: Juego de niña (1983). Fernando Muñoz: Eugenio (1970). Vampiros jóvenes (1989). Pesadilla inconclusa. Chispas. Los hierros del hereje. Descubiertos. Los frutos de la redención (1976-85). El fabricante de nubes. La vida comienza mañana.(). La Duda (1990). Acorazados— (1989-90). Astrakán (1988).. ¿Sabes?. Lobo. Vida. Dos a uno. Los cabellos de Sansón. Esquinados. de peso completo: mi madre. La hoguera. El tribunal del demonio. La tarántula art noveau de la calle del oro (1988). Alegría (1987). El cerco de la 11 . Ansia de duraznos (1989). Los gallos salvajes. Perro de ciudad (1984). Leonor Azcárate: El sueño de los peces (1976). El cocodrilo solitario del panteón rococó (1982). El pasajero del sueño. Jaime Chabaud: El cordoncillo gesticulatorio (1987). La clave. El palacio rojo (1986). David Olguín: La representación (1985). Crujido (1990). Un cuento para Cristina (1986). De petalos perennes (1981). se distinguen en su mayoría. Mutación en un solsticio de verano (1972). A tu intocable persona (1986). Cubrir los huecos (1989). ¿Huele a gas?. Las fantásticas aventuras de Agapo Agapito Agapón (1976). se solicita lector. El otro perfil de Judas (1978). Fauna rock. regina 52 (1985). volveremos. Obsénikus. Cupo limitado (1989). Drácula gay. El árbol de tiempo. Libertad de expresión (1988). Estridentismo. Te toca a ti-. Escaleras abajo. Agua clara. Luis Mario Moncada: El destino (1983). Ora pro nobis. La monja. estamos en paz (1986).(1988). de sangre helada-. Nos gustábamos tanto (1984). Nosotros lo pollos. Las obras enlistadas de los autores de un cuarto grupo. Volveremos. Aguas con las aguas. Enconténtate. Instantáneas –Arroz rojo. Luis Eduardo Reyes: La subasta. ¡Las vacas piensan. Noche de brujas (1989). Una llorona corazones grandes--. Yucatán es maya (1985). Jorge Celaya: Voces (1988). Las bestias escondidas (1991). La sala número seis (1987). Arde el desierto con los vientos que llegan del sur (1990). Clamoroso silencio (1990). Entre todos sí se puede. Sacrilegio (1986).-.(1990).(1989). Hugo Salcedo: En la oscuridad del laberinto (1982). Muerte en segundo B (1987). Nuestro lado oscuro. Y retiemble en su centros la tierra (1984). Tempranito y en ayunas (1988). Caída vertical (1990). Sangre de coyote (1977). chavos! (1989). Ofrenda de muertos. Haremos el mar para navegar (1983). Escarabajos. Baúl de sueños (1982). La visita. Fascinación por lo verde. Un día de dos (1982). Juanete y Picadillo. Si escuchas a una rana croar. Margarita resucitó (1987). La coincidencia (1990). Hernán Galindo: Todo queda en familia (1988). La bolivariada. rayos y centellas –Esencias del diablo--. Plastic Surgery (1990). Vapor (1988). Los huesos del amor y de la muerte. Noviembre comienza con llanto. Entre la producción dramática de los autores pertenecientes al tercer grupo encontramos la de: Maria Elena Aura: La nueva Penélope (1989). Romeo y Romeo (1981). Ricardo Pérez Quitt: Cuando las aves se acercan al sol (1974). En esta esquina. Tierra caliente (1988). Auto de fe. Sangre de mi sangre. Doña Macabra. Poesía en voz muda (1984). De interés social (1986). La pequeña rebelión (1974). Mamá calabaza (1990). Profanación (1983). ¡Que viva Cristo rey! --De piedra ardiendo. El talón del diablo (1994). Poker de reinas (1993). tanto formal como ideológico. Cada quien su vida -. ya se habían hecho presentes en el segundo lustro de la década anterior. no pudo abstraerse de las corrientes estéticas y del pensamiento dominantes en el mundo. Gerardo Velásquez: Tiro de dados (1995). Por los caminos del sur (1995). Veracruz. Nadie sabe nada (1988). El gigante y el enano. Mujeres –Las tres. Tereso y Leopoldina (1989). algún tiempo (1985). Una isla llamada California (1992). por ejemplo (1983). Norma Román Calvo: Los mimos parlantes (1983). Entre Villa y una mujer desnuda. en la producción dramática del último grupo de los dramaturgos más jóvenes de la década anterior. Escándalo en paraíso (1984). Martirio de Morelos (1983). Vicente Leñero: La visita del ángel (1981). ¡Te acuerdas de Rulfo. Norma Román Calvo: En un lugar de la mancha (1983). La hora de los hombres. Héctor Azar: Las Alas sin sombra (1981). la estética del posmodernismo y la ideología dominante durante este período. La cabeza reducida de Pancho Villa. El secreto (1988).(1985). Mi pequeño Tristán. Willebaldo López: Felipe de la vida (1985). Hermano sol. Luisa Josefina Hernández: El orden de los factores (1983). Diablicia. Puente alto (1988). por lo que los modelos dramáticos tradicionales. Los heraldos negros (1996). Las devoradoras de un ardiente helado (1989). 12 . Del corazón a la palabra. Pablo Salinas: La hora de las locas (1985). La dama de las camelias (1988). Verano en la muerte. T. Señora (1990). El árbol de humo (1993). Juan José Arreola? (1987). Las urracas. El caso Santos. Pequeña historia de horror –y de amor desenfrenado-. flores y tamales. La maraña.cabra dorada (1990). Veracruz (1994). Emilio Carballido: Los esclavos de Estambul (1982). Sergio Magaña: Ana la americana (1987). Hace ya tanto tiempo (1985). La gran pastorela mexicana. cuya generación o características estilísticas corresponden a los distintos grupos: Sabina Berman: Ladrones del tiempo --adaptación-. percibido ya entonces por algunos de los dramaturgos del grupo inmediatamente anterior. La clave de martinillo (1993). Entre ratas.(1991). Felipe Galván: El general Julio (1995). tú eres el amo. El ángel de oro. La partida. se visten niños Diós. Peculiaridades estilísticas ya señaladas por la crítica y los investigadores en la producción dramática de estos años. Adán retorna (1982). La Malinche (1997-1998). Luto. particularmente al final de éste. Campanas al vuelo (1989). Las perlas de la virgen (1993). No mata el rayo sino la raya. Ceremonia en el templo del tigre (1983). La última diana. Carpa nacional (1989). Campanas al vuelo (1989). 10ª DECADA DE LA GLOBALIZACIÓN A lo largo de los años noventa nos encontramos con una dramaturgia que. Krisis (1996). La grieta (1997). Los Flores Guerra (1983). Se visten niños Dios (1987). Jesucristo Gómez. Me quieres a pesar de lo que dices. que paradójicamente negó la vigencia de las ideologías. Héctor Mendoza: Bolero (1981). Mi querido Tomás (1989). Maruxa Vilalta: Una mujer. Dos tragedias de amor (1990). quienes tampoco pudieron abstraerse de tal influencia. Alejandro Licona: En la madre. El plop o cómo escapar de la niebla (1990). Josefo el Magnífico (1992). Lotería de pasiones (1987).(1989). al igual que el propio país. Actuar (1982). Jesús González Dávila: El mismo día por la noche (1991). Miguel Ángel Tenorio: Remambaramba (1991).adaptación—. siempre seremos las tres-. Lo mismo que Guillermo Alanís: Vamos al circo. Las bellas imágenes públicas (1987). Hagan cola . Fenómeno notorio. Fugitivos (1992). K. a querer o no. A partir de las once. Homicidio calificado. Incoherencias. Travesía guadalupana (1994). la pícara seductora (1991). dominantes en el ámbito teatral. La cuerda. Escándalo en paraíso (1984). Brown. suscitada por la globalización. algunas no estrenadas como: Tizoc. Se llama Marina y vive en el pantano (1998). Feliz nuevo siglo Doktor Freud (2000). Alguna parte. El criminal de Tacuba (1991). Vuelo de campanas. Me lleva el diablo. hermana luna. Sabor de engaño. Señoritas egoístas. Al igual que de quienes les siguieron: Enrique Ballesté: Un cuatro. Víctor Hugo Rascón Banda: Contrabando. Los ejecutivos. Moliere (1998). Rosa de dos aromas (1985). Diálogos de la clase medium (1985) El Sr. Pilar Campesino: Flor y canto del pueblo (1983). El rey no muerde (2000). Amorosos amorales (1986). sufrieron cambios notorios que. además de varias obras más. Hamlet. de los autores anteriormente señalados. Vuelo de campanas. La mujer que cayó del cielo (2000). El mundo de los Morales. a los que hemos agregado otros más hasta el final. Pelearán 10 rounds. Antonio González Caballero: El mago (1982). por otra parte. Noches islámicas. Mi marido en crisis (1992). dos hombres y un balazo (1981). presentados en el mismo orden. Lisístrata –adaptación-. San Agustín Pro. Cuarteto con disfraz y serpentinas –Coreografía—(1992). Julieta --adaptación-. Amores obligados. de cómico a santo (1993). Y los ojos al revés (1997-8). Al igual que algunos otros.. Entre los mismos. Aventurera -adaptación-. Vivir sin conocerte.. Bajo distintas formas (1996). Modernidad. sí (1991). Los encuentros. Tomás Urtusástegui: La duda. Una primavera más cruel. pudor y lágrimas (1991). Tallas extras para corazones grandes--. Filosofía en el baño turco. Habitantes de las sombras. El búcaro azul. Opción múltiple (2000). La 13 . Juan Tovar: El monje. Retorno a Jerez (1996). Búfalo herido (1999). Crónica de una tuerca. Jorge Galván: 1929. La representación o Los peligros del juego (1993). Tríptico. La séptima morada (1991). Sexo. Café americano (1995). Suicidio a dos manos (1993). Ignacio Solares. Los mochos (1997). La manta que nos cobija. En la boca el fuego (1993). Sin pies ni cabeza (1999). Jorge Celaya: La virgen y el niño (1992). Talk show. Silvia Peláez: Luna de sangre. Las bestias escondidas (1991). Luis de Tavira: Novedad de la patria (1983). Obituario (1991-2). Carlos Olmos: Final de viernes (1983). La cueva de Montesinos (1995). David Olguín: Bajo tierra (1992). María Muro: Antonieta en ausencia (1990). Las niñas grandes no lloran. La parábola de la mala posada. José Ramón Enríquez: La ardilla que vuela. tengo 28 años (1991). La flor amenazada (1995). Lo mismo podemos agregar de Gabriela Ynclán: Nomás que salgamos (1988). puedo vivir sin ti. Desenlace (1992). Descripción de un animal dormido (1993). Quezatcoatl o La búsqueda de la sabiduría. volvió a los escenarios al filo de esta década: El jefe máximo (1990).. Adictos anónimos (1998). Chocolate amargo. yo no lo sé. Los gritones (1995). Abraham Oceransky: Guacha’chi (1991).(1992). Primero de mayo. Fernando Muñoz: Soy Jasón. Jaime Chabaud: Baje la voz! (1991). Las divinas liviandades. La necrofílica y mística historia de la alacrancita. El ajedrecista. Hugo Salcedo: En la oscuridad del laberinto. Insomnio (1993). Las ventajas de la epiqueya (1998). Atardecer en el trópico (1996). Día de muertos. Los ladrones del tiempo. Suave patria (1992). Déjame que te cuente. Utopía “Q”. Perder la cabeza (1995). Los invitados (1991). Guillermo Schmidhuber: Video-Marriage (1991). Momo –adaptaciones: Maribel Carrasco: El pozo de los mil demonios (1992). Luis Mario Moncada: El motel de los destinos cruzados (1991-2). Los niños de sal. Bar y desierto (1995). La visita. El regreso.(1994).(1993). Hernán Galindo: Serpientes y escaleras --¡Unios. Qué lágrimas tan negras (1992). Doble filo. Puerto esperanza (1998).. Deseos ocultos. como: Maria Elena Aura: El hogar de la serpiente blanca.(1988). el detective (1996). La cajita rosada. Poquita cosa (1994). Me acordaré de agosto. Tríptico minihistérico (1993). Despertar al sueño (1994). Fuera de lugar (1993). Tilín clarín. Ángel de mi guarda (1995). Adam Guevara: ¿Qué si me duele?. Estela Leñero: Los volcanes (1990-1). Jaime Humberto Hermosillo: La tarea prohibida (1992). La vida secreta de dos cualquieras –15 antes de la década--. Herbolaria. El cuchara de oro (1994): Armando García: Alicia (1992). un tornillo y un cornudo (1998). La legión de los enanos (1995). Ricardo Pérez Quitt: Deseos (1990-1). Dolores o la felicidad (1995). El viejo de la Condesa –Los prudentes-. Segismunda (1994). Que veinte años no es nada. Luis Eduardo Reyes: El robo de los juguetes. para abandonarla de inmediato por la narrativa. Genesio. La pasión de Pentesilea (1988). El caballito de sal. La mano del hombre. La rodaja (1996). El gran elector (1993).Alejandro Aura: Margarita. El más negro de todos los teatros. Cortés y Pizarro. Los pasos lentos (1991). Las panaderas (1992). camaradas!. Simulacros (1997). Las dos hermanas (1991). Linares. Dos lunares negros. Fort Bliss (1991). Aniversario (1993). Verbo líquido (1997). Aristéminis (1997). Jerez de la memoria (1995). Las repugnantes aventuras de Clotario Demoniax. De paso (1994). habiéndose iniciado en la dramaturgia en los años sesenta. me matas--. El mejor de los mundos posible. Romeo y Gertrudis. Pepito mi corazón (1999). Pasajero de media noche. Una soledad demasiado ruidosa (1994). Virginidad (1991). Escaleno (1995). El hombre más desgraciado. Bang! (1995). El guayabo peludo. de acuerdo al orden establecido anteriormente. El marasmo (1992). La verdadera venganza del gato Boris (1997). Una de vaqueros. Escombros. Cura y locura (1992). Paisaje interior. Infidencias (1994). Las alas del poder (1994). sinfonía tropical. Lecciones particulares. Los ejotes son judías. Inversión térmica. Dudas –Te mato. Antonio Serrano: Doble Cara --coautor-. Leonor Azcárate: Trabajo sucio. entre otras muchas más. Tú no lo sabes. La mil traumas (1993). Gélidas caricias. El vampiro de Londres. Teresa Valenzuela: Miren el paisaje (1991). Aquí levanto mi voz. Confesiones de Cristóbal Colón (1991). Cuando el gallo ya no canta. ¿Quién mató a Seki Sano? (1998). En defensa propia (1995).. Superhéroes en la aldea Global (1995). La puerta del fondo (1993). El que la hace la paga. Atrás de la catedral. Morir de risa (1995). La mujer dormida. Su estrellita navideña. Ley fuga (1994). Never say adiós to Christopher Columbus (1992). Baile en condominio (1993).(1997). Rojos zapatos de mi corazón (1994). Hugo Hiriart: 120 leguas de viaje submarino (1991). Garzas en desliz (1991). . La Bufadora. Cuatro X (1995). Mauricio Pichardo: Campo de plumas (1993). Alejandra Trigueros: Una de las tres (1995). Fuera del alma (1997). Lear instamatic (1995). Poe. Ana María Vásquez: Pan de muerto (1991).. Selena –La reina del Tex-mex—(1997). Rosa Segubal: Amor de Luna (1995). Escrito en el cuerpo de la noche (1995). Asesinato en los parques (1993-4). Luz intermitente. 14 . Bárbara Gandiaga. El árbol del deseo (1998). Adrián Sotomayor: La vela de la luna loca (1990). Mutis (1997). Tres meseras y un pachuco (1996). del que Guillermo Alanís. Rosario. Jorge Gidi y Ricardo Ezquerra: El arte de la fuga (1997). Ay. Amor-didas o cómo se inventó la pornografía. Norma Román Calvo: ¿Dónde vas Román Castillo? (1991). Uno de octubre.porque me dijeron que aquí vivía mi padre (1999). Nigeria está en otra parte. como fueron los surgidos del medio urbano centralizado y los de la periferia. Elena Guiochins: Dos en su papel (1994). Las gallinas matemáticas (1998). Como hemos podido ver. Emilio Carballido: Los esclavos de Estambul (1991). El burlador de Tirso (1997). y otros muchos más. Alberto Castillo: El Edipo imaginario (1992). Noticias de última hora (1995). Confesiones de un payaso (2000). cuya madurez la alcanzarán indudablemente en la primera década del tercer milenio.(1991). El lado oscuro de la luna. Humberto Leyva: Naturaleza muerta y Marlon Brando (1995). Héctor Azar: El premio a la excelencia (1994). Vuelve el pájaro a su nido. Descubiertos. quienes incluso llegaron a constituir un estilo dominante. de los dramaturgos nacionales mas destacadas de generaciones anteriores fueron: Hugo Argüelles: Águila real. Comida para gatos (1993). Corazón de melón (1997). la mayoría de ellos son de la generación posterior a los más jóvenes de la década anterior. Delito en el escenario (1994). principalmente. Carmina Narro: Credencial de escritor (1995). Bulevar (1995). Endless Love. Juan de Dios o La divina tragedia de amar o ser amado. Adrián Sotomayor: La vela de la luna loca (1990). mi vida. Héctor Mendoza: Secretos de familia (1991). Principium creatorum (1996). En tanto las obras estrenadas o publicadas. qué tragedia o. Maruxa Vilalta: Una voz en el desierto –vida de San Jerónimo-. Hamlet (1997). De la naturaleza de los espíritus (1999). Cocinar el amor. Don Juan en Chapultepec (1997). Luis Mario Moncada – Martín Acosta (1964): Carta al artista adolescente (1994). Los amigos o La ploliferación (1991). Fuga en mí (1995). Willebaldo López: La primera dama o La inutilidad del poder (1999). Óscar Liera. Ayer el silencio. Gerardo Mancebo de Castillo Trejo: Las tremendas aventuras de la capitana Gazpacho (1988). La boda de las alacranas (1992). Vete al diablo vida mía. ¿Quién eres? (1993).llorona. Vicente Leñero: La noche de Hernán Cortés (1992). Viajero sin equipaje. que aunque de edades distintas. Paulino y Rosa Segubal: El otro exilio (1992). Ejemplo de ello resulta el llamado Teatro del Norte. (1990-6). en la última década del Siglo XX nos encontramos con los modelos dramáticos más diversos y opuestos. Las historias que se cuentan los hermanos siameses (1998). José Dimayuga: País de sensibles (1996). (Amanda en la noche). Mariana Lecuona: Gatos en celo. La señora y sus amibas (1996). Los huesos de la vida y de la muerte (1997). a largo de toda la zona fronteriza. a partir de la cultura regional. Aplausos para mariana (). La esfinge de las maravillas (1994). Gerardo Luna: El cielo de monstruos (1995). de la cultura patrimonial de cada uno de los Estados localizados. Que pronto se hace tarde (1996). Fuera del alma (1997). En blanco y negro. La noche de las aves cabalísticas (1993). Reflejos carmesí (1998). Arturo Sastré: Casa de comedias (1991). algunas de sus obras son: José Acosta Nava: De nota roja (1991). Los endemoniados. La amistad castigada. Helena Garro: Parada San Ángel (1993). El mar y sus misterios (1996). Ignacio y los jesuitas (1997). Delgadina (1994). Las embarazadas (1992). Juicio suspendido (1994). El siniestro y escalofriante doctor Frederick Ludwing Von Mamerto o Antes de ver a un psicólogo consulta a tu abogado o ¿Y tú. hoy su voz (1997). Los perdedores. La condesa llegó a las cinco. El espíritu de la pintora (1997). Antonio González Caballero: Cuestión de opinión en regla de tres cerca del yo. La estrella del norte. Anatomía de lo femenino (1996). Cecilia Lemus: Bestiario de brujas (1992). Jesucristo entre nosotros (1994). Los amantes (1996). Hugo Salcedo. Todos somos Marcos (1995). ¿Quiere usted concursar. San Francisco de Asís (1992).. Permanencia involuntaria (1996). . Hernán Galindo. Concierto para un corazón marchito. Algunos cantos del infierno (1994). que responden a otros intereses y situaciones. Susana Robles: Mishima (1993). La prisionera (1994-5). Tríptico perverso (1995). Stabat Mater (2000). En esta misma década hicieron saber de sí diversos autores. María Luisa Medina: tren nocturno (1994). Mar blanco (1996). o regionales. Vivo o muerto. (1999). Cinco para las cinco. La boca del lobo (1988). Primero muerto que perder la vida --Narcocomedia musical-. El maléfico Dr.(1992). Enfermos de esperanza (1997). Elba Cortez Villapudua (): Alma de mi alma (1977). que el violín está tocando (1996). Amores de lejos (1996).(1997). circulando. nos encontramos las de los antes mencionados. Durmientes. La esperanza (1994). ¡Herraduras al centauro? (1995). Dos amigas. El complot de los ladrones del tiempo. Gabriel Contreras (1959): Todos morimos en 1909 (Aguamuerte) (1990). De perros y gatos. El puente de papel (1999). Le pusieron precio a su cabeza. La casa de las paredes largas (1998). Enrique Mijares (1944): Montaña mágica y otras obras de teatro. La fiesta. Ángel Norsagaray (1961): Mexicali a secas (1988). Barracuda (1992). Así. Operación tarea verde vs. que consideramos como las más relevantes del panorama dramatúrgico nacional del siglo xx. además de las de: Roberto Corella (1955): El estanque (1994). entre las jóvenes promesas y los ya consagrados. Novenario (1991). Yo. Cutberto López (1964): Calle del Oro –5 de mayo. El velorio de los mangos. Perro del mal. Príncipe caballito de mar (1995). Mujer lagartija . Claroscuro . hombre. Cantata a Carrera Torres (1990). Amparo (1996). Medardo Treviño (1959): Andrea (1981). Carnes frías. Hora cero. Bajo llave. Desierto (1992). sentencia de amor (1994). El calendario . Una isla llamada California --coautor-. Ampárame. Árbol de la esperanza. El rey y la reina en el reno de los miserables reinados. Mazorcas coloradas. cerramos esto que pretende ser un recuento de los autores y sus obras dramáticas. Virginia Hernández (): Vudú (1997). El álamo santo (1991). Hernando Garza (): Crímenes mojados. en las dos últimas décadas del siglo pasado. en la ceiba –Frankenstein en Catemacaco--. Manuel Talavera : Los granos de oro y el resto del tesoro (1986). Nox. Mujer cotorra—(1990). (1996). Amigos (1999). El niño del diamante en la cabeza (1998). La solitaria del cuarto de la puerta cerrada. Mano dura . Teoría y práctica de la muerte de una cucaracha (sin dolor). Terapia intensiva (1997). Teatro infantil (1991). El señor de los vientos. Noche de Albores . Arriba. Manos impunes. me acuso de soñar. Bárbara Colio (1969): Intimidades (1997). Frankenstein Bajo el fuego (1999). Border Santo (2000).Entre las obras de los dramaturgos que se destacaron en esta región. Donde canta la gallina (1998). En la tierra de las urracas (1997). En el centro del vientre. Reencuentro. ¡No apaguen la luz! (2002). La vuelta (). Niño y bandido (1991). Ventana amarilla. Helada madrina (1996). 15 . El cerro es nuestro. Circulando. Píntame un sueño. Lupe-hombre.
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