Comentario Selfhood Servando



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“Selfhood, Identity and Personality Styles” Arciero, G. & Bondolfi, G. (2009). Selfhood, Identity and Personality Style.Oxford: Wiley – Blackwell. Servando David Trujillo Trujillo Psicólogo Clínico del Instituto de Psicología y Psicoterapia Post-racionalista de Tenerife. Profesor del Máster Universitario Especialista en el Tratamiento del Dolor. Universidad Europea Miguel de Cervantes. Facultad de Filosofía de la Universidad de La Laguna. Eduardo Cabrera Casimiro Psicólogo Municipal del Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana (Gran Canaria). Facultad de Psicología de la Universidad de La Laguna. Psicólogo Clínico del Centro Equilibro. Al final del viaje propuesto por los autores a través del libro Selfhood, Identity and Personality Styles, recibimos un “Message in the Bottle”. No es casualidad que Giampiero Arcicero y Guido Bondolfi hayan querido que su libro finalice de esta manera. Mediante un mensaje arrojado a la deriva para una recepción posible, están invitando a los neurocientíficos, psicólogos, médicos, psiquiatras y filósofos a continuar el estudio y diálogo entre ellos. El abordaje de la experiencia humana en su integridad es la consigna que repetidamente proclaman los autores, como ya se hacía ver en su anterior obra: “hace falta quizá defender la diversidad de los dominios fenoménicos a los que se refieren las diversas disciplinas y custodiar el libre juego para gobiernos transitorios dentro de la interdisciplinariedad”. Así, diversos espacios son configurados a lo largo del libro para hacer ver cómo disciplinas como la Psicología, la Psiquiatría, las Neurociencias, la Filosofía –entre otras- se ven necesitadas de encontrarse y dialogar entre ellas. La puesta en escena de este encuentro interdisciplinar llena las páginas del primer capítulo. En ellas se anima al lector a que lleve a cabo un análisis crítico sobre qué concepción del Sí Mismo se encuentra a la base de su práctica profesional. No podemos asumir sin más los prejuicios heredados sobre determinados conceptos, reza implícitamente en sus párrafos. Sobre la cuestión del Sí Mismo delineado para las Ciencias Humanas, la deconstrucción llevada a cabo por los autores pone en evidencia cómo esta noción es un derivado del legado dejado por la tradición filosófica moderna. La ingenuidad pretende así ser desnudada cuando los autores descubren que el Sí Mismo de la Cibernética, de la Psiquiatría y de la Psicología es el producto resultante de haber sido tratado como un objeto adaptado al método de las Ciencias Naturales. Como ya advertía él filósofo al psiquiatra, ni la vida ni el Sí Mismo son objetos, sino experiencias. Arciero y Bondolfi se plantean el desafío de adaptar el método al objeto de estudio. Para ello, piden al lector que se desprenda definitivamente de aquellos presupuestos científico-naturales, incitándolo a que se pregunte: ¿en verdad es necesario llevar a cabo una operación reflexiva para sentir día a día que, cuando se va al trabajo o regresas a tu casa, se es uno mismo? El lema cogito ergo sum de la modernidad es depuesto por otro lema que desde la hermenéutica fenomenológica heideggeriana proclama la actitud metodológica 10 bajo las formas diversas que tenemos los seres humanos de experimentarnos emocionalmente. otra vez el cuerpo vivido se convierte en el fundamento ontológico sobre el cual los autores proponen en el capítulo cuarto una Psicología de las Emociones. Una humanización de la filosofía pasa por llenarla de vida. ya se preguntaba: <¿qué recursos tiene el “relato” para hacer los dolores llevaderos?>. con nombre y apellido.las voces giran en torno a la del gran filósofo de la narración. con sus argumentos previos y posteriores al bautizo del término de Identidad Narrativa para resolver el problema de la Identidad Personal.de mantenernos fiel a la experiencia cotidiana tal como cada uno de nosotros vivimos nuestra vida. se convierte en el interlocutor válido para dar respuesta a aquellas cuestiones que. escapando de la “chachara psicológica” habitual. como ya viene haciendo su escuela en los últimos años. entonces. Si el cuerpo de una persona se convierte en este ámbito en el medio de estudio. Para el camino de vuelta desarrollado en el capítulo tercero – la persona que a través del lenguaje puede ahora referirse e identificar su experiencia vivida. los nuevos protagonistas puestos en juego son los psicólogos evolutivos y los neurocientíficos. Las exposiciones de las vidas reales de los 11 . Con la recuperación del término ipseidad desde la Filosofía. se nos muestra un camino de ida. Pero si desde la fenomenología los autores proponen “llevar la Ciencia al pensar”. en su encuentro con Richard Kearney. el mundo. se invita a la Ciencia que no siga permaneciendo de espaldas a aquellos temas que deben ser materia para su nueva reconstrucción: la movilidad y autosuficiencia de la propia vida. Sobre esta variedad experiencial –en el modo de vivir y regular las emociones y de construir la identidad personalArciero y Bondolfi van a plantear una Psicología de la Personalidad. Su fecundo diálogo no es óbice para cuestionar si sus investigaciones permiten verdaderamente aprehender y comprender la intimidad de quien ejecuta una acción o se expresa verbalmente. si se tiene en cuenta que aquellas son siempre experimentadas en primera persona. Previo a entrar de lleno a abordar el padecimiento psicológico de los hombres en la segunda parte del libro. Paul Ricoeur. pueda someterse a una posible refutación empírica a través de la confrontación con los neurocientíficos. La productividad de leer este libro en una doble dirección como destaca Gallager en el prefacio de la segunda edición se extiende a los siguientes capítulos.. una vez más. obligada para ello a tener como punto de partida y referente último el hecho que esa vida pertenece a alguien de carne y hueso. Aquel sendero que nos lleva a la adquisición del lenguaje a partir de la pre-comprensión personal que tenemos de nosotros mismos en el encuentro con los otros y con el mundo. los filósofos también son invitados a revisar sus presupuestos teóricos cuando se parte de la persona única y exclusiva que obra y padece. El diálogo fundamental con los psiquiatras y psicólogos se desarrolla en los siguientes cinco capítulos que componen la segunda parte del libro. cognitivista y construccionista es re-leído e integrado. la experiencia en primera persona. Sólo desde ella y a partir de ella ambos psiquiatras tematizan que la experiencia de “ser uno mismo” acontece de manera histórica y prereflexiva. Esta vez. de una confluencia de voces científicas y filosóficas. ¿este procedimiento de objetivación puede obviar que siempre estamos teniendo una experiencia personal e irreductible de nuestro propio cuerpo? La posible elaboración de una teoría integral del cuerpo humano requiere para los autores. pueda por sí sola explicarlas en su totalidad? El conflicto de las explicaciones neo-jamesiana.. Si se parte desde la perspectiva de que el emocionarse a nivel pre-reflexivo es el significado de la situación en curso advertido como un modo global de sentirse y simultáneamente como un dominio relacional. Una rigurosa Psicología que. el nuevo cuestionamiento de los autores es el siguiente: ¿hay alguna teoría de las emociones propuesta por los psicólogos que. los otros. En el segundo. el cuerpo vivido. Esta metodología de “explicar más para comprender mejor” los trastornos de conversión. la cleptomanía. sirviendo de enlace las neurociencias. etc. en el siguiente capítulo se describe la necesidad de una personalidad con tendencia a las obsesiones-compulsiones de anclarse a un sistema de coordenadas impersonales para percibirse y sentirse situado. obviando con ello la experiencia emocional en su relación con el mundo. a partir de la experiencia emocionalmente corporeizada del paciente hipocondríaco se comprende por qué difícilmente podemos seguir manteniendo el término “psicosomático” o por qué tienen fundamento las “creencias distorsionadas” que elabora sobre su salud y su enfermedad. agorafobia. la fibromialgia.son formas patológicas posibles de gestionar la relación con los demás desde este estilo. actualmente en debate. esta vez entre los psicólogos y los médicos. la hiperalgesia cutánea. la dismorfofobia. se da una repuesta a aquel “sentimiento de incompletud” que hablaba Pierre Janet y en el que los autores sitúan la génesis del posible trastorno.. en ningún otro capítulo se refleja tan bien que la respuesta obliga a tener en cuenta las investigaciones neurocientíficas en el marco de la experiencia subjetiva del paciente. la piromanía. El diálogo aquí continúa abierto. etc. arrancarse el pelo…. también es aplicada a los trastornos del espectro hipocondríaco. No comer. Así. Si este estilo de personalidad se caracteriza por la necesidad simultánea de identificarse y demarcarse a través de otras personas.pacientes y de las vidas ficticias de los personajes literarios ayudan a reflejar esta continuidad que quieren hacer ver los autores entre un determinado estilo de personalidad y el abanico de posibles trastornos psicopatológicos descritos en el DSM-IV al que pueden tender los distintos estilos. Las estructuras neuronales relevantes parcialmente compartidas entre aquella conciencia interoceptiva y la experiencia emocional no vienen sino a explicar en este estilo de personalidad aquel viejo dicho de por qué “hay pasiones que no atienden a razones”. En la discordancia entre lo que el paciente experimenta en su vida efectiva y la imposibilidad de poder interpretarlo según las reglas impersonales que tenga como referencia. el control de impulsos. la tricotilomanía. sin tener en cuenta los itinerarios evolutivos y contextuales de quienes los padecen? Retomando la tradición de la psiquiatría alemana de Kraepelin y Krestchmer y 12 . comprar compulsivamente. constituyéndose el propio cuerpo en una Alteridad manipulable que regule la pérdida o ausencia de sintonía con el Otro. exhibirse sexualmente. el dolor torácico no cardíaco. la dispepsia funcional. pueden predisponerlos al desarrollo de enfermedades funcionales tales como el síndrome del colon irritable. saciarse. La relectura de los trastornos psicopatológicos del DSM-IV en continuidad con un determinado estilo de personalidad se sigue en el capítulo séptimo. La manera en como los pacientes con este estilo de personalidad pueden hacer círculo con su propia experiencia corporal. el juego patológico. Los dos últimos capítulos están dedicados a los trastornos fóbicos y los trastornos depresivos.destacamos la relación recíproca que existe entre la capacidad de advertir la condición fisiológica del cuerpo y la intensidad con que experimentan las emociones. llama la atención cómo éstos y otros trastornos –el adictivo. cuando en el capítulo quinto se describe el estilo de personalidad con tendencia a los trastornos alimentarios. De los trastornos depresivos. son modalidades diversas de comportamiento que generan estados viscerales. Cuando los autores se preguntan “¿por qué los sujetos histéricos se paralizan o pierden la conciencia?”. etc. trastorno de angustia sin o con agorafobia. el exhibicionismo. ¿se puede comprender su división descrita en el DSM-IV. Del estilo de personalidad que preferentemente se relaciona con el primer grupo de psicopatologías –crisis de angustia. Una vez más. De la misma manera. . así como lo mejor de esta obra es que de ambas jamás podemos decir que está todo dicho. las condiciones estándares por las cuales cada uno de los estilos de personalidad ya comentados pudiera debutar en una reacción depresiva. Más allá de este estilo de personalidad. el sentido de un final como el de este libro sólo puede comprenderse si hacemos referencia al hilo conductor que enhebra y da forma a sus nueve capítulos: la persona.la del psicoanálisis. se delinea. El sentido específico de este episodio depresivo mayor sólo puede ser aclarado. Arciero y Bondolfi nos anuncian al final de su mensaje nuevos viajes que sobre ella queda por escribir. finalmente. 13 . a través de quien obra y padece su vida. Es más. los autores aúnan esfuerzos para relacionar el trastorno depresivo mayor. el trastorno depresivo de la personalidad y el trastorno distímico a través del nivel de patologización de aquella constitución melancólica que ya Aristóteles adelantaba en su famoso problema XXX. al igual que todos los trastornos esbozados en el libro. Lo mejor de la persona. precisamente porque de cada persona queda mucho por explicar y comprender.
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