Christian Ghasarian (dir.) - De la etnografía a la antropología reflexiva - nuevos campos, nuevas prácticas, nuevas apuestas.pdf

May 11, 2018 | Author: Jose Antonio Monje | Category: Artificial Intelligence, Technology, Knowledge, Ethnography, Anthropology


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Christian GhasarianMarc Abeles , Irene Bellier, Patrice Cohen, Philippe Erikson, Sylvie Fainzang, Patrick Gaboriau, Maurice Godelier, Fram;ois Laplantine, Anne-Marie Losonczy, Paul Ottino # DB LA BTNOGKAFIA A LA ANTKOPOLOGiA KBFLBXIVA Nuevos campos, nuevas pn?tcticas, nuevas apuestas Serie Antropol6gica EDICIONES DEL SOL De Ia etnografia a Ia antropologia reflexiva: nuevas campos, n uevas practicas, n uevas apuescas I Christian Ghasarian . . . [et. al.]. ; dirigido por Adolfo Colombres. - 1 a . ed. - Buenos Aires : Del Sol, 2008. p. 264; 22x 1 4 em.- (Serie Amropologica) Traducido por: Labado, Silvia Nora ISBN 978-987-632-402- 1 1 . Antropologia. 2. Ecnografia. I. Colombres, Adolfo, dir. I I . Labado, Silvia Nora, trad. I II. Titulo C O D 930. 1 Director de coleccion : Adolfo Colombres Disefio de coleccion: Ricardo Deambrosi Ilustracion de tapa: Estuardo Maldonado, Estructura No 4, oleo sabre corteza, 80x70 em . , detalle, 1 962. Titulo original: De /'tthnographie a /'anthropo/ogie rif/exive. Nouveaux terrains, nouvelles pratiques, nouveaux mjrox ©ARMAND COLIN, 2002 Traductora: Silvia N. Labado Nota: en Ia presence edici6n no figuran los capitulos tercero "De l 'autre cote du miroir. Reflexions sur l'echnologie des anciens alcooliques" y cuarto "Le Chercheur et son double. A propos d'une recherche sur le vecu des jeunes de Ia Reunion face au sida" de Ia edicion origi nal. Esce libra fue publicado con el apoyo de la Embajada de Francia en Ia Argentina. © Ediciones del Sol S.R. L. Av. Callao 737 (C 1 023AAA) Buenos Aires- Argentina Distribucion exclusiva: Ediciones Colihue S.R. L. Av. D!ai! Vttez 5 1 2 5 (CI4 0 5 DCG) Buenos Aires - Argentina www. colmue.com. ar ecolihue @colihue.com.ar I S BN 978-987-632-400 Queda hecho el deposito que marca la ley 1 1 .723 I MPRESO EN LA ARGENTINA - PRINTED I N ARGENTINA Los autores y el editor dedican este libro a !a memoria de Paul Ottino. Por los caminos de Ia etnografia reflexiva CHRISTIAN G HASARIAN Las ciencias sociales legitiman el saber que producen a traves de sus herramientas conceptuales y metodol6gicas; teorias y metodos consrituyen una i nterfaz en Ia que las primeras son -ideal mente- pues­ tas a prueba de los segundos. I nspirada durante mucho tiempo en las ciencias naturales, Ia antropologia aspi ra a dar cuenta de lo real construyendo un saber basado en el empi rismo de Ia observaci6n y en Ia comprensi6n de las relaciones de causa-efecto. Si bien las ciencias sociales, disti nguiendo los metodos cuantitativos (concebidos como analiticos y tendientes a Ia generalizaci6n) de los metodos cualitativos (concebidos como interpretativos y centrados en Ia comprensi6n de casos precisos, a traves de un trabajo de campo), roman mucho de los merodos de Ia etnologia, a menudo no roman en cuenta, no obstante, las problematizaciones internas de Ia disciplina a lo largo de roda su h istoria. La relaci6n complej a entre Ia representaci6n abstracta del campo antropo16gico y lo que es, concreramente, un campo dado exige una atenci6n particular. En efecto, el "trabajo de campo" puede tomar rantas formas como antrop6logos, proyectos y circunstancias haya (Ia selva amaz6n ica en Ia que uno se exilia temporariamente; los diferentes rubros concernientes a Ia construcci6n, en Ia ciudad, que le perm iten a uno trabajar en su casa, etc.) . Ademas, el ambito de estudio se com­ plej iz6 por Ia multipl icaci6n de los campos y Ia i nvenci6n de nuevos objetos de i nvest igaci6n . AI m ismo tiempo, las realidades elaboradas a traves del uso de los sentidos y de Ia "raz6n referenda l " son cada vez mas relativizadas con relaci6n a Ia subjetividad del i nvestigador, que abandona Ia mascara de Ia objetividad. En lo sucesivo, el campo y Ia escritura son concebidos como dos procesos inti mamente vinculados en Ia practica ernografica. (Que estatuto se le p uede dar al saber de Ia antropologia, que actual mente ya no i nvoca el positivismo cientifico y que ya no tiene, como objeto de estudio pri ncipal, un Otro lejano y portador de una alteridad absoluta? El esbozo de respuesta que se puede dar a esta pre­ gunta requ iere un pequefio retorno -necesariamente rapido, suci nto e 9 una vez mas. una historia particularmente agitada y acelerada desde hace una vei ntena de afios en los Estados Un idos*1• Tratamiento de los datos La primera etnografla esta marcada por una disrancia considerable entre el investigador y su objero de estudio. m iembros de expediciones ciendficas. 1 85 1 ) es su intento por describir Ia estructura y el funcionamienro de Ia sociedad iroquesa (el parentesco matrilineal. Ia vida econ6m ica y polftica. que se refieren a el muy a menudo en terminos de propiedad personal (afectiva y/o i n relecrual). lo que distingue Ia primera etnografla de Lewis Hen ry Mor­ gan (Ltagutoftht Iroquois. Las in formaciones obten idas por esros observadores de Ia diferencia con dedicaci6n parcial eran rapidamenre abordadas. los materiales antropol6gicos no esraban basados en esrudios de primera mano sino en Ia lectura de documenros. al i mpacto de los colonos blancos y a las pregunras de Ia epoca acerca de los derechos del hombre sienra las bases de una con­ textual izaci6n del campo que hoy sigue i n fluyendo en Ia antropologia. misioneros. Ia culrura material y Ia religion) desde el punto de vista de los i roqueses. i nduso cronistas que inrerpretaban espontaneamenre lo desconocido -el comportamienro de otros seres humanos. avenrureros. No es ames del siglo XX que los antrop61ogos. es con Franz Boas y Bronislav Malinowski. Con Franz Boas y sus estudiantes. los datos a anal izar. sino a una ernografla de urgencia para salvar Ia memoria de las culturas en vias de desaparici6n . No obstante. este esfuerzo de conrexrual izaci6n dej6 el Iugar. el merito no corresponde ramo a Ia observaci6n participanre directa de Ia vida humana tal como esta es. te6ricos evolucionistas). el campo es i nevitable para los etn6logos. Desde enronces. La atenci6n que presta a Ia historia.a Ia evoluci6n de las nociones de ernografla y de campo en Ia historia de Ia antropologia. que se impone a Ia disciplina antropol6gica Ia idea segun Ia cual el i nvesti­ gador debe "recoger". por un momenta.con los terminos de lo conocido -su propio com­ portam ienro y el de sus pares-. a Ia geografla. al evolucionismo y al difusionismo ernocenrrico.i ntrincado en relaci6n con Ia amplitud del rema. al proyecto comparatista de Edward Tylor y James Frazer. Los primeros anrrop6logos estaban movidos por el deseo de dominar Ia total idad de los hechos etnograficos en sus formulaciones te6ricas. por otros (fil6sofos. Sin embargo. los invenrores del campo ernografico. militares. exploradores. Bronislav Malinowski es considerado como el pri mero en haber dado verdaderamenre un Iugar preponderance al 10 . adm i n istradores coloniales . en verdad. el mismo. Hasta el fin del siglo XIX. comenzaron a inreractuar flsicamenre con los extrafios mundos sociales que inrerpretaban. Si bien Morgan vivi6 algun tiempo entre los i roqueses. in formes y carras de viajeros. Con el.. intuitivos y reproductibles. una coleccion de merodos y de tecnicas en el que el autor separa las actividades hu­ manas en "hechos estables" (objetos de coda clase. y dos cl:isicos en lengua francesa: el Manuel dethnographie [Manual de etnografia] (1947). experimentales. 1964. demasiado poco numerosos. cit. Intima y personal a sus objetos de estudio. revoluciona Ia investigacion reivindicando Ia exploracion in situ. Afirma las virtudes de Ia observacion participante. objetivo" est:i relativamente acreditada. por ejemplo. a craves del aprendizaje de Ia lengua local. aspiran a inscribir Ia disciplina en el ambito de las ciencias rigurosas y. Esta inmersion en Ia vida de las poblaciones estudiadas le permire combatir. Bronislav Malinowski tuvo una influencia muy grande en Ia practica antropologica. respetables. Oponiendose a los cientlficos de escritorio. le guste o no. etc. a Ia exploracion directa. No obstante. Ia entrada en Ia vida cotidiana de las poblaciones estudiadas y Ia toma de notas detalladas. Goldstein. que Marcel Mauss publico sin haber hecho nunca campo. el campo coma una dimension heroica y una merodologia que se pretende cientlfica. 1960. se encuentra el legendario y a menudo revisado Notes and Queries on Anthropology. como los ritos). La existencia de numerosos tratados de etnografia se explica par el hecho de que hay tantos puntas esenciales como autores. juzgado indolence y perezoso.) es. Evans-Pritchard (1940). una voluntad par confirmar Ia primada del mito y de Ia superesrructura sabre Ia infraestructura social y material y una enorme confianza en sus informantes. etc. . sin intermediario. los prejuicios y las im:igenes estereotipadas de los colonizadores sobre "el indfgena". pero a su trabajo y al de los investigadores que lo siguie­ ron se les atribuyen silencios significativos. pero que deben ser registrados. estos textos. en su introduccion a los Los Argonautas del Pacifico Occidental (1922). La idea del investigadoY . produjo dentro de esta tradicion una investigacion muy 11.campo.).. par ejemplo. y el Methode de lethnographie [Metoda de Ia etnografia] (1957) de Marcel Griaule. f:iciles de reunir) y "hechos en movimiento" (objetos que no pueden ser reunidos. por lo tanto. en las islas Trobriand fundan el nuevo abordaje de Ia emograffa: un campo prolongado y profundizado al termino del cual el emografo puede producir un rexto de genera monogr:ifico. En Ia medida en que Ia mayoria de ellos est:in constituidos por Ia mezcla de abordajes cientlficos. los defectos de su etnograffa son flagrantes hoy: un sentido lirerario apenas oculto. una forma moderna de campo que exige que el emo­ grafo este proximo de manera sostenida. que se propuso tratar todos los aspectos de Ia exploracion de campo y fue publicado a partir de 1874 par el Royal Anthropological Institute. Entre las primeras obras que introducen al estudio de los objetos tradicionales de Ia antropologia (los campos lejanos y las poblaciones con tradicion oral en via de desaparicion) y al estudio de los nuevas objetos (los campos cercanos). asf como otros (Mauduit. Los tres afios que el pasa. El manual de Marcel Griaule (op. Bell et a /. Cohen . las relaciones humanas y Ia etica en Ia investigacion en ciencias sociales* (Rynkiewich y Spradley. mas espedficamente. Moore. uso de las teorias. analisis de los materiales obten idos.(Glesne y Peshkin. Tyler. Algunas reflexiones se refieren a Ia i nvestigacion y a sus modalidades en general (Agar. Jackson. Bernard. las tecn icas de entrevista ( Blanchet y Gorman. a Ia que le falta. 1 992. 1992. 1993). Ia diferencia entre Ia traduccion y las relaciones d iscursivas de poder que bloquean el punto de vista del otro ( Fischer y Abeli. 1 992). 1980. 1990. las etapas de Ia i nvestigacion -definicion de Ia temarica. 1992. 1996). 1986. Wolf. 1992. de Singly. Ia contextual izadon historica. 1980. los es­ critos y narraciones que pretenden ser terapeuticos mas que pedagogicos (Crapanzano. Hortense Powdermaker ( 1 966) elige una image:-. 1994).pero el proceso real del campo y Ia idea de que es una experiencia cotidiana muy problematica son dejados de !ado. Ia siruacion 12 .i n fluyente. 1976. 1982. 1996). Desde entonces. tra­ bajo de escritura. 1986)2. sobre aspectos particulares de Ia i nvestigacion y sobre los nuevos estilos emograficos que rei nsertan Ia cxperiencia y las emociones vividas por el i nvestigador en el campo. hacia Ia manera en que los i nvestigadores definen su acci6n. Ia practica etnografica -siempre empirica y experimental. La participacion es comprendida como una forma su­ perior de obse1 vacion -cientifica. etc. n i ngun tratado puede responder todos estos interro­ gantes y. Whitehead y Conaway. Ia cuestion del genero y de las i nvestigaciones fem i n istas* ( Roberts. 1993). Georges y Jones. No obstante. sin embargo. Estas abordan. Estas reflexiones sobre los modos de produccion de los datos y las d imensiones subyacentes de Ia i nvestigacion contribuyen a una mas amplia sofisricacion de Ia i nvestigacion crnografica. etc. 1982. 1990). hubo una profusion de escritos sobre el trabajo de campo que van desde manuales para "reunir" las i n for­ maciones hasta las reflexiones regeneradoras sobre Ia exploracion en las sociedades u rbanas contemporaneas*. 1 98 1 . el a nalisis de los relaros -Ia manera en que las personas entrevistadas dan sentido a los hechos y acciones de su vida. Beauchamp. Ia posicion del autor. Ellen . Kauffman. 1980. (Fetterman. actuan con las personas con las que se encuentran . De mant:ra signi ficativa. Maranho. 1988). otras se orientan. Si i nvoca un metodo. este permanece bastante vago. Las idiosincrasias del antropologo. "recogen" los datos en el campo. a pesar de Ia existencia de numerosos textos sobre Ia metodo­ logia. Rei n harz. 1 987). igualmente.:vision critica de una antropologia puramente "cientifica". subversiva con respecto a Ia reivindicacion de Ia cientificidad: Ia del antropologo como " instrumento humano" que estudia a otros seres humanos. Ha) que esperar hasta fi nes de los afios 1960 para comenzar a ver una r . 1987. 1988. 1988. rica en detalles etnograficos. Warren. 1989.( Riessman. Sarris...no conoce n i nguna receta. Cesara. lector y sujeros de Ia emografia (Lavie. que supone Ia nocion de " descripcion" en etnografia ( Laplanti ne. 1993). 1984. Punch. 1990. que desde hace mucho disponen de numerosas obras sobre los metodos y procedim ientos a seguir para realizar exploracio­ nes "confiables". en gran medida. denom inada socio/ogla cua/itativa (Strauss. y los fi nes del i nvestigador no son siempre los que habla considerado al comenzar. un metodo que respete Ia evidencias y m i n i m ice las dis­ torsiones sin aspirar al racional ismo de las ciencias naturales. y los emo­ logos estan de acuerdo. los atolladeros. Fundada en lo i mprevisto y en los cambios de perspectivas. Contrariamente a los sociologos.notas de campo estandar (Sanjek. Quivy. nunca fue el paradigma dom i nante de esta discipl ina. que incluyen entrevistas estructuradas con protocolos de anal isis. poco inspirados por los abordajes cuantitativos. cada vez mas. Si bien los sociologos tambien hacen campo. los rodeos abundan. 1991 . Generalmcnte se disti nguen los inetodos formales de investigacion. Chabot y Macarez. 1 995). al menos para su investigacion i n icial. mientras que siempre se espera que los antropologos hagan "campo". u n acuerdo sobre lo que podrfan ser -a imitacion d e las notas d e labora­ torio. las cuestiones de confi­ dencialidad y Ia enorme variedad de personas estudiadas hacen que un manual de campo con instrucciones defin itivas sobre Ia exploracion emografica. ni emograffa ideal (�como po­ drla haberla?}. este tipo de gestion. y metodos i n formales como las entrevistas abiertas y Ia ob13 . 1 989. sobre todo. El reconocimento del hecho de que "cl campo es de rigor" no engendra siempre. los antropologos. que su trabajo se funda. Ia "vaguedad artfstica" que caracteriza su trabajo de i nvestigacion . Cada tipo de actividad genera sus propias preguntas. en Ia retah ila de equivocaciones a evitar en el campo. Shaffir y Stebbi ns. En realidad. Ia i nvestigacion no puede ser dom i nada. Las malas pistas. No hay. 1995). 1987. Si bien Ia referenda a "tecnicas de campo" es frecueme. El pri mer momenta de Ia etnograffa. no pueda surgir. el emografo sabe. por ejemplo. es el trabajo de campo. Ia lectura y recepcion de este por tal o cual audiencia. 1 990). reivindican. La observaci6n participante en cuesti6n Tres momentos estan asociadas con Ia emograffa: el acopio de Ia i n formacion sobre un medio humano espedfico.de campo. que fue objeto de Ia mayor atencion en el campo de las ciencias sociales. a lo sumo puede ser mejorada con un unico pri ncipia fundamental: el respeto por las personas estudiadas. fntimameme. Ia naturaleza de Ia i nvestigacion. ni consenso metodologico. en adap­ taciones personates y continuas a las ci rcunstancias. Ia elaboracion de un i n forme emografico. La experiencia del campo perfecto no existe. creer que es posible fiarse de estas i nduce al error. pues esto es considerado como una garantfa de trabajo de calidad (Hammersley y Atki nson. participar demasiado poco no perm ite salir. Efectivamente. de Ia m irada emocentrica y superficial. Estando presente. el investi­ gador puede ver lo que sucede desde el punro de vista de las personas cuando estas se preparan para un acontecimiento. y no favorece Ia comprensi6n 14 . menos i nvasivo. el i nvestigador participa.servaci6n participante. que el esrudio de los i ndividuos y de su cultura debe tener Iugar a traves de I a experiencia directa. Esre metoda de exploraci6n tambien da al em6logo Ia posibilidad de descen trarse y distanciarse de lo que toma. en efecto. La tipologia de los roles (que no existen en una forma pura} asumidos por el em6grafo comprende en real idad: el participante total. verdaderamente. Los defensores de Ia observaci6n participante (en semido amplio) afi rman. entregarse a con­ fidencias y rolerar facilmente Ia participaci6n del i nvestigador en los ritos. las personas estudiadas tienen mas posibi lidades de ser generosas en i n formacion. general mente. como el hecho de requerir mucho tiempo -un tiempo no siempre muy productivo (pero aun falta defi n i r Ia renrabil idad}. a veces dolorosas y desestabi lizadoras. Ia i nmersi6n total tiene inconven iences. al­ gunos autores como Spradley ( 1 980) se preguntan sabre el hecho de saber si Ia observaci6n participante es. los i nvestigadores uti l izan. este abordaje perm ite. Si participar demasiado conlleva el riesgo de reduci r el disrancia­ m iento. Por ultimo. es virtual mente imposible. En Ia observaci6n participante. por lo general. como censos. La i nmersi6n en su vida cotidiana le permite ser menos extraflo. Mas alia del hecho de que es Ia un ica manera de conduci r i nvestigaciones emograficas con personas que no hablan una lengua con escritura. con sus experiencias i n iciaticas. casi sistematicamente. Como Ia observaci6n participante no siempre es facil de explicar. estructuradas con un muestreo cu idadosamenre seleccionado. como evidence. mostrar de manera adecuada a los lectores de las emogra fias por que lo que el i n forma debe ser aceptado mas alia de Ia afirmaci6n: "esto es asi porque yo estaba ali i". el observador como participanre. las personas pueden desarrollar u n resenrimiento hacia aquel cuyo comportamiento consideran como i nquisidor o "entrometido". el campo constituye un "rito de pasaje". En esto. genealogias y entrevistas. lo cual afecta las practicas estudiadas. siguen las reglas o las rompen. si ven que este i ntenta hablar su lengua y comprender sus vidas en sus diferentes dimensiones. para deci rlo exactamente. el observador total y el simple hecho de "estar ahi". Por todas estas razones. el participante como observador. observar directamente el comportam iento mas que abordarlo a traves de relatos indirectos. tanto como sea posible. No obstante. para el i nvestigador. tecnicas adicionales de tipo cuantitativo. esforzandose por ponerse en el Iugar de elias. en las actividades de las personas esrudiadas.en Ia i nvestigaci6n. estadisticas. un metoda en si. Por lo demas. todo lo que contribuyo a acceder a esta y si habia borrado cuidadosamente las marcas de su impl icaci6n personal. Nuevas distribuciones Durante mucho tiempo. culrurales y lingiilsricas de observacion. si erda haber recogido hechos "objetivos". Iugar geografico y personas a esrudiar). Si bien se esfuerza por entrar en el campo con un "esplriru abierto". el objeto no es roral mente i ndependiente de las condiciones historicas. de Ia escritura. Su soledad en el campo. ldealmente. no Ia observa en las mejores condiciones. mas puede aprender que significa e1 comportamiento observado para los propios i ndividuos. esras preconcep- 15 . a Ia vez i neluctable y objeto de una eleccion metodologica para desarrollar un distanciamiento con su propio u niverso cultural. si se consideraba neutro. AI haber olvidado el proceso en juego en Ia investigacion . El proyecto malinowskiano de intentar comprender las razones o motivaciones de los comporta­ mientos observados dejando a un lado codas las referencias culturales y habiendo ocultado su propia vivencia representa hoy un recorrido oblicuo. cualesquiera sean sus buenas intenciones. e1 emografo. el paradigma de las ciencias naturales al que adh irieron grandes teoricos de Ia antropologla participa de Ia " ilusion metodologica" que consiste en tomar Ia dicotomla sujeto/objeto (el objeto listo para ser estudiado por un "observador neurro") como evidente. no expl iciradas. y los etn6grafos van y vienen entre Ia observaci6n y Ia participaci6n. Esta tension entre visiones desde adentro y desde afuera es particularmente examinada por Ia l iteratura de Ia antropologla reflexiva*. hacer comparaciones y tener experiencias di­ ferentes de las de los insiders. en este sentido. esta exento de preconcepciones y supuesros (que ya se encuentran en I a eleccion del rema. No controladas. sino un sujeto que observa a otros sujetos. todo " buen campo" combina los puntos de vista del insider y del outsider. En tanto outsider. Ahora bien. efectuaba una investigacion "cientifica". en Ia medida en que u no esta comprometido con una actividad. parad6jica (incluso un oxlmoron} pues. rambien puede ver cosas. no le impide l levar con el bloques enteros de su cultura (Ia mayo rCa de las veces) occidental. el etnologo penso que. segun las situaciones. de Ia interpretacion. con todo lo que esto representa. La noci6n de observaci6n participante es. e1 etn6grafo es el que debe ser capaz de vi vir en el la tendencia principal del medio estudiado e impregnarse de sus temas dominantes.desde el interior. no. El emologo no es un ser objetivo que observa objetos. En tanto insider. de los resu ltados de su investigacion. si habla eliminado. Pero su reivi ndicacion de neutralidad absoluta no toma en cuenta e1 problema de Ia retranscrip­ cion. es decir. Cuanto menos mediatizada esta Ia relacion. si el olvida anal izar sus propias reacciones hacia los orros. el desagrado. En este contexto. Ahara bien. Cada vez mas antropologos consideran que. sexo. resumido. durante mucho tiempo. pues Ia consideracion de los hechos subjerivos favorece. bajo Ia ilusion de Ia separacion entre lo personal y lo profesional . los que formaran Ia base de un cu rso. D urante Ia exploracion cualirativa.ciones pueden socavar Ia investigacion. esros sentim ientos son muy poco rrarados -por lo menos en los escriros. 1993) . Paul Rabinow ( 1 977) fue uno de los primeros en atraer verdaderamente Ia atencion hacia el hecho de que el rrabaj o de campo es un trabajo de produccion de Ia realidad social . el redia. el etnologo corre el riesgo de falsear sus resultados. Ia objerividad del trabajo. es necesario comprenderlos e integrarlos en Ia i nvestiga­ cion ( Klei n man y Copp. Esro permite plantear(se) preguntas 16 . los resultados no deben dejar a un lado Ia i nteraccion del invesrigador con aquellos que esrudia. Si bien Ia ira. Desgraciadamente. este se i nscribe en una relacion particular con el tiempo. Ia depresion. Por querer ignorar demasiado su subjetividad. y Ia di mension emocional del campo se di­ funde hacia las arras actividades de su vida (Hunt. pues el etnografo selecciona y clasifica los diferentes tipos de datos mucho antes de que un amil isis formal del campo sea puesro en juego. El esfuerzo por no juzgar los fenomenos observados en funcion de sus propios criterios puede limitar las i n fluencias restrictivas de los posicionamientos ideologicos. los que seran eli m i n ados y/u olvidados. Esta fase dererm ina aquel lo que sera rerranscripto. Ia con fusion. Ia presentacion que sera uri lizada. El campo es el Iugar en el que el invesrigador conoce una especie de con fl icto exisrencial entre el subjetivismo y el objerivismo. y. asociada al hecho de ser un restigo i ndiscreto. Ia profesion permanecio. Ia duda. El etnografo no es solamente aquel que registra casas. Su estatuto (edad. Ia separacion neta entre lo personal y lo profesional. As{. entre Ia buena conciencia debida a Ia idea de util idad ciendfica y Ia mala conciencia. mas que evirar.pues van contra el "principia de placer" i mplkiramente asociado con Ia "practica modelo". por orra. cuyos escritos finalmente ruvieron poca i ncidencia. AI margen de M ichel Leiris ( 1 946). en Iugar de aniquilar.) derermina su subjetividad. por una parte. los datos que seran explorados y desarrollados en arrkulos o Iibras. Georges Devereux (1980) puso de relieve Ia i mportancia de los deseos del invesrigador en Ia eleccion del campo y en Ia relaci6n con los datos. Su esfuerzo por anal izar las reacciones de los otros no alcanza. indizado. demasiado a menudo se silencia Ia experiencia etnografica (o se Ia relega a un diario Intima). etc. 1 989). los que seran arch ivados. Ia frustracion y Ia rurbacion esran bastante a menudo asociadas con el campo. cultura. negar o buscar controlar los elementos personates y las emociones en j uego en el campo. pero generalmente esto no alcanza. el observador y los observados es problematica. las mujeres y los marginados) en campos bien circunscriptos ya no es posible y sigue siendo insatisfacto­ rio.Que ignora uno y por que? (Se siente u no portador de una mision? ( EI estudio va a ayudarnos a resolver problemas personates? ( Cual es Ia parte que corresponde a las apuestas economicas (fi nanciamiento). el estilo l iterario elegido para unir al observador y lo observado (Ia h i s roria) y el rol del lector comprometido con Ia reconstruccion activa de Ia historia (cl publico). El recurso exclusivo de " i nformantes privilegiados" (viejos y notables. profesionales (ca­ rrera) en el trabajo de campo?. y son necesarios abordajes mas sofisticados para alcanzar los objetivos de Ia antropologia. 1997). incluido el etnologo. 1967). El rigor metodologico l leva a superar "el empirismo ciego" y a considerar varias dimensiones interrelacionadas entre las cuales se encuentran: Ia relacion entre Ia cultura y los com­ portam ientos. Esta actitud consiste en no ser ingenuo en su investigacion y en mantener una conducta reflexiva que tome en cuenta las estructuras cognitivas del investigador. El objetivismo imparcial no existe pues los agentes. Willis.oe donde viene nuestra simpatfa (o antipatia) por los i ndividuos estudiados? ( Estos Ia piden? . 1999. Ia objetivacion de Ia relacion subjetiva del investigador con su objeto. es decir. Aquel los que i nviran a los i nvestigadores a urilizar este principia tienen co mo punto comun Ia critica de los abordajes i ntelecrua l isras y las 17 . Ademas.importantes: (COmo y por que l leg6 uno a realizar su i nvestigacion ? . academicas (titulos) . olvidando a menudo a los jovenes. De ali i Ia importancia de lo que Pierre Bourdieu* denomina Ia "objetivacion participante". el sistema normativo y Ia vivencia de los actores sociales (lo observado). uno se pregunta sobre los fundamentos de sus pro pi as preguntas y sobre el hecho de saber si los datos acumulados son verda­ deramente con fiables y validos. su relacion subjetiva con el objeto de esrudio y el proceso de objetivacion de Ia realidad (el conocimiento cientffico). Ia etnografia se problematiza y favorece nuevas aprehensiones de sus objetos de estudio. Haciendo esto. Ia vivencia del i nvestigador en el campo (el observador). La reflexividad La compren sion de los multiples " basamentos" de s u trabajo constituye una necesidad para los i nvestigadores en ciencias sociales (Davis. etc. Todo u n abordaje. Lo que durante mucho tiempo fue una "emografia conveniente" ya no lo es hoy. actuan en conformidad con un sistema de reglas trascendentales. En adelante. las nuevas situaciones que conocen los etnologos que trabajan con nuevos objetos requieren ajustes y reformulaciones poco examinadas en los manuales de metodologia. Ia emometodologia* se da como practica social reflexiva en Ia medida en que toma en cuenta d contexro de elocucion de los sujctos de estudio (Garfin kel. De m anera atinada. los beneficios que estos prometen" ( 1978: 68). En efecto. el investigador debe trabajar con representaciones ambiguas de esta experiencia (declaraciones. Ante todo. el intelectualismo es un "objetivismo ingenuo" que aprehende Ia accion desde el exterior y como un objeto de cono­ cim iento. Clifford Geertz y Pierre Bourdieu. i nceraccion. los intereses ocultos que se encuentran invertidos. Clifford Geertz expuso claramence los problemas del estatuto del texto antropologico y de su creador. develar Ia esenciaj e una cultura. sin tomar en consideracion Ia relacion del agente con su accion . el "regreso a si mismo" y su actividad son los u n icos remedios contra el intelectualismo y los medios para mejorar Ia cal idad de una i nvestigacion . los limites de su mente. el antropologo no puede pretender. Contribuyo a Ia renovacion del pensamiento antropologico al considerar a Ia antropologia como una ciencia mas interpretativa que explicativa. puede presentar verdades i ncom­ pletas -y parciales. el analisis de los relacos no puede efectuarse con reglas de procedimiento estrictas.entre el autor y el escritor? Mas proclive a los desvios que a Ia linea recta. Ia reflexividad.sino tambien su propio trabajo de objetivacion. asocio Ia cultura con Ia metafora textual. por esta razon. los medios de investigacion y los objetivos que persiguen los i nvestigadores. anal isis y expl icacion.sobre esta. En este sentido. S u saber no es una copia de las realidades existences. objetivamente en estado bruco.teorias que reducen Ia accion al punto de vista que observa. En Ia medida en que las narraciones son representaciones que no hablan por si mismas. Para Pierre Bourdieu. Ia interpretacion es i nevitable. AI no tener acceso directo a Ia experiencia del otro. subrayando que el punto de vista interpretativo da 18 . el etnografo ya no es un simple observador o traductor. "el sociologo no tiene ninguna posibilidad de tener exito en su trabajo de objetivacion sino cuando. no obstante. descripcion y anal isis. A lo sumo. Ia antropologia inter­ pretativa desarrollada por Clifford Geertz* ( 1973) se propone restablecer un vinculo entre lo que es estudiado. Segun el. interpretacion). textos. somete a objetivacion no solo todo lo que el es -sus propias condiciones sociales de produccion y. se n iega a d istinguir explicacion y descripcion. es un interprete de los fenomenos sociales y de sus modos de representacion y un productor de explicaciones. Si bien no i nventa los hechos como un escritor. Resultante de eso que algunos Haman una "crisis"* y otros una "coma de conciencia" en las ciencias human as y sociales. Dentro de esta perspectiva. dos grandes figuras convencidas de Ia no­ neutralidad y de Ia parcialidad del etnologo. consideran que este debe efectuar un trabajo reflexivo para evitar los errores del incelectualismo. Sus preguntas: (COmo debe escribir un ancropologo? ( Que criterios diferencian a un texto emografico de otro texto? ( Que es un autor? ( Donde se ubica el l im ite -si lo hay. sino un saber que con figura una {o algunas) version(es) de Ia realidad. observador-observado. Las pregumas acerca del estatuto del autor. sino mas bien el de una sensibilidad. en Ia interpretacion. Es cierto que. varias lecturas. de las pretensiones del texto etnografico y del aspecto literario y poetico de Ia monografia l levaron.una pri mada al lenguaje o al elememo l ingiiistico en Ia configuracion de Ia experiencia. desde emonces. en presentar -o. Su nocion de "cultura como texto" no sugiere que Ia cultura es un texto. Ia valorizacion de los procesos en j uego en el campo. sobre todo. pero significaciones que permiten varias escrituras y. estas portan. un fenomeno social puede ser el objeto de una pluralidad de descripciones.). fuera de los circulos etnograficos. La etnografia como proceso En su semido mas general . Ver ya es captar significaciones. o si no hace mas que alimemar un puro relativismo. etc. Lo que se l lamo (de manera no necesa­ riameme peyorativa) " Ia etnografia de las confesiones" es. de todos modos. practicas y procedi mientos. a menudo. Entonces. Conlleva. Cada texto escrito por i nvestigadores en ciencias hu manas no es el reflejo de una real idad. De alii Ia actitud justificatoria que consiste. El proyecto i ntelectual es revelar a I lector como el narrador l lega a conocer una cultura dada. El punto comun de Ia hermeneutica (que asocia m irada y lenguaje) y de Ia fenomenologia* (que asocia m i rada y sign ificacion). a menudo. dos dimensiones imerrela- 19 � . La sofisti­ cacion epistemologica que. si bien las confesiones se distinguen abiertameme de los escritos realistas. textualizar. precisamente. fundada en sign ificaciones i n fluidas por sus propias formas culturales. el m ismo tipo de saber sobre Ia cultura que producen los trabajos realistas convencionales.sus descubrimiemos. Pues "traducir" es presemar l as cosas segun nuestras p ropias man eras de expresarnos. es i nsistir en el hecho de que Ia mirada y Ia escritura del etnologo estan conceptualmente determinadas. dos dimen­ siones de Ia amropologia i merpretativa. pero de una manera mas personalizada. a experi memar nuevas formas de escritura (empleo de las tecn icas del dialogo. i megracion explicita de Ia voz del amropologo en el espacio del texto. en un texto etnografico. La d i ferencia emre el ver y Ia escritura del ver se j uega. para un numero credence de etnografos. mas precisamente. Esta posicion engendro. i merroga­ ciones sobre el hecho de saber como una experiencia personal puede servir de base para un estudio ciemifico de Ia cultura. sino mas bien que Ia cultura puede ser comprendida como un texto por quien busca descifrarla e imerpretarla. el termi no "etnografia" se refiere al es rudio de una cultura mas o menos compartida por un grupo dado de i ndividuos. es aprehendida bajo Ia etiqueta de "reflexividad " se vuelve trivial cuando sign ifica si mplememe una i ntrospeccion psicologizante y autocemrada del narrador. Tematicas de i nvestigacion. casetes. mediatizados por construcciones conceptuales y maneras de ver el mundo. fil mes) son "reunidos" o "reco­ gidos" es muy poco adecuada. junto con el proceso emografico del que deri­ van. i nstitucional. En esto. estas son con figuradas. excepto raras excepciones. claramente. es i mportance tamar conciencia de que los modelos de analisis estructuran Ia vision. metodos de investigacion y anal isis de los datos no deben ser vistas de manera aislada. por lo demas. En una obra estimulame. practicas discursivas pol lticas. Por esta razon. del emografo.) de su propia formacion" ( 1 998: 177). etc.cionadas en antropologla: un proceso (Ia observacion participante) y un producto (el escrito emografico) . es necesario dar menos importancia a las disti nciones entre el campo. editado por 20 . AI elaborar sus emograflas. Detras de su reivindicacion de transparencia de Ia repre­ sentacion de Ia experiencia de campo. los antropologos hacen mas que simplemente "escribir" las notas de campo. dibujos. Ia emografla se refiere. en Iugar de otros? ( Las elecciones dependen del azar. La emografla como proceso sugiere Ia consideracion de Ia conex ion entre las actividades que tienen Iugar durante (y ames de) Ia i nvestigacion y los principios y procedi miemos empleados para dar cuema de esto. en principia. por Ia teorla. fotos. el resultado depende del metoda). Como resultado se refiere. pues Ia investigacion y Ia escritura son. 1990) . Ia exploracion no puede estar disociada del anal isis (Wolcott. dpicamente. de Ia ocasion? Principalmente desde Ia aparicion de Observers observed. En Ia medida en que Ia i nvestigacion es tanto un proceso como un producto (ademas. Por todas estas razones. en Ia medida en que estas "no hablan. i ncluso varios atios). el analisis y el escrito emografico. general mente durante un perlodo bastante largo (varios meses. econom ica. se construye bajo Ia accion de subjetividades multiples y recurre a estrategias particulares. exteriores a Ia historia (social. Como metoda. Ia emografla mezcla Ia escritura. Su "objeto" es siempre percibido y comprendido a traves de una organizacion intern a de datos. ( Por que se hace campo y para quien se escribe? ( Por que estos obje­ tos. Estos ulti mos parecen siempre ' descomextualizados'. y en sf productor de datos. La idea de que los datos (notas. Si las emograflas son las fundaciones de Ia teorla amropologica. Es presuntuoso e ingenuo operar una separacion emplrica entre Ia observacion y Ia representacion. de Ia produccion de sus propios discursos. a menudo dice mas sabre el observador que sobre el objeto mismo. para cal i ficar el rrabajo razonablemente i nteractive. a Ia representacion escrita de una culrura. Las pregumas plameadas (el proceso) estructuran los datos obtenidos (el producto). al trabaj o de campo realizado por un i nvestigador que "vive con y como" aquellos a los que estudia. El discurso de saber sabre un objeto pone en juego las cuestiones de poder y de control . tambien. Dan iel Dubuisson acerca as{ las ciencias humanas a los m itos. de memorizacion y de rest itucion de las cosas observadas y oidas. generaiizacion y totaliza­ cion ( Dodier y Baszanger. 1995: 76) . pues se trata de un rol construido. Algunos. Esforzarse por evitar el emocentrismo no es. no reflexiva. conscience de que existe una an­ terioridad y una exterioridad respecto del campo. una antropologia rigu rosa siempre debe plantearse Ia cuestion d e las motivaciones extracientificas del observador.George Stocking ( 1983). 1983. de Ia naturaleza y de las 21 . En Ia medida en que los datos "son Ia transformacion en huellas objetivas de fragmentos de lo real tal como fueron seleccio­ nados y percibidos por el i nvestigador" (Olivier de Sardan. lejos de ser neutro. l legan a preconizar Ia deconstruccion del discurso. Ia emologia usa sus herramientas analiticas con ella m isma. La emografia "convencional ". sino u n ejercicio de construccion y de traduccion en el curso del cual el i nvestigador produce mas de lo que reproduce. es deci r. La idea de Ia neutralidad del i nvestigador es Ia expresion de una i ngenuidad. i ncluso. Tambien se estigmatizan vigorosamente los metodos de campo h i perpositivistas por haber privilegiado el saber obten ido fijando a los i ndividuos a un momenro vago. Hoy. La historia y Ia cultura del investigador forman y determinan ampl iamente su perspectiva. Los i nvestigadores desempefian un papel muy grande en los estu­ dios etnogr:ificos al poner en j uego Ia observacion participante. por no decir obl icua. con el fin de exponer las multiples ambigiiedades y fisuras de un saber que se consideraba homogeneizante (ya que no era homogeneo) y u n ificado. los procesos de seleccion de los hechos perti nentes . ya no quiere separar el campo de Ia interpretacion antropologica. suficiente. es lim itada. Ia situacion estatutaria del i nvestigador en el campo (como Ia determi­ nacion colonial en los campos "cl:isicos"). y en espacios tan i rreales que solo existen como constructos ancropologicos. 1986). emonces. Mencionemos. Por lo dem:is. las monografias producidas por esta etnografia caen a menudo en los errores de Ia exhaustividad. La critica de Edward Said sobre Ia produccion occidental del oriencalismo* ( 1978) provee un buen ejemplo de esto. dado que est:in en el centro de Ia elaboracion de los datos. escriben y hablan con y sobre los otros. Ia de los que estud ian. arbitrario y esencialmente atemporal -Ia problc:m:itica emogr:ifica presence-. entre los numerosos problemas i nherentes a Ia pr:ictica emogr:ifica. un saber de tipo textual en su forma final y. El discurso etnogr:ifico se ve con mocionado por un gran mo­ vi miento de cuesrionamiento de Ia relacion del etnologo con su saber. 1997). lo cual refleja Ia pretension ah istorica o sincron ica de Ia antropologia (Fabian. La descripcion emogr:ifica nunca es u n si mple ejercicio de transcripcion o decodificacion. Ia pnictica emografica es considerada como una cultura en si. Ia retorica y las formas del texto antropologico denominado "d:isico". Crapanzano. La emografla critica. tanto cuando se efectua en campos " lejanos" como en aquellos en los que Ia alteridad no salta a Ia vista. por lo tanto. lo que lo expresa -e i ncluso lo que lo constituye. Con el reconoci miento del hecho de que Ia escritura del texto etnologico pone en relaci6n voces con estatutos diferentes y que Ia relacion entre las palabras y l as cosas esta lejos de ser transparente (Foucault. 1982. que funda su legitimidad en Ia formacion universitaria y Ia experiencia de campo. con el etnografo de u n !ado. Cada uno hace campo por sus propias razones y cada uno tiene su propia manera de responder a las necesidades que se desprenden de estas razones. Cuando uno esta de regreso en su casa. Es un modelo objetivista que conduce a creer que se puede construir un modelo de observacion i ndependientemente del observador mismo. perturbar una situacion dada e i ncluso crear una situacion nueva. ante todo. s iempre estuvo expllcitamente presente. detras de su escritorio. El observador no puede ser disociado de lo observado: no observa sino los compor­ tamientos que puede observar y no relata sino lo que entrevio en el campo.emergio como un tema de i nvestigacion digno de interes (Marcus y Cushman. La cuestion de Ia escritura El trabajo de campo comprende mucho mas que el tiempo pasado en el campo.es efectivamente el texto. el emografo como autor permane22 . heuristicas y metodologicas de Ia antropologia contemporanea. su presencia puede molestar. Clifford y M arcus. una real idad "otra". La suficiencia del investigador convencido de ser "objetivo" y de estar exento del determi nismo de Ia subjetividad es un error metodologico y epistemologico. que puede favorecer el co­ nacim iento de los fen6menos sociales. en tanto i nvestigador de campo. vector principal de Ia expresion del discurso sa­ bre el otro. 1966)*. y del otro el objeto de su discurso. 1 983)3. La cuestion de Ia escritura etnografica*. su trabajo de campo (Iugar y momenta en los cuales se opera Ia relacion con el Otro). esta a partir de entonces en el corazon de las preocupaciones epistemol6gicas. sobre todo cuando se trata de comprender a los humanos. cada vez mas autores reflexionan sobre el trabajo de es­ critura que consideran como parte integrante de Ia etnografia. 1986). Si lo que caracteriza al emografo es. Ademas. uno se con fronta con el fundamento m ismo del proyecto antropologico. continua interactuando laboriosamente con las personas estudiadas a traves del recuerdo y de Ia reconstruccion imaginaria. Efectuando un regreso al texto. pues emi efectivamente en el campo m ismo de Ia observacion. Observador y observado estan constantemente comprometidos en procesos dialogicos y se afectan mutuamente (Daniels. Conscientes de las apuestas de Ia produccion textual en Ia produccion de los saberes ciendficos. Si bien el emografo. 1988. el producto de Ia i nvestigacion -el i n forme escrito. Geertz.circunstancias de Ia i nteraccion en juego. Ahora bien. u n trabajo fundamental de creatividad comienza cuando uno regresa del campo con sus cuadernos de notas y sus grabaciones. rransformando o simplememe suprim iendo -conscience o i nconscientememe. Ia unidad de los sistemas culturales. Por esta raz6n . es necesario i merrogarse sobre e l hecho d e saber: "( Quien habla e n el texto etnografico? ( E l observador. La rraducci6n i mpl ica Ia rransformaci6n de lo desconocido en lo conocido: esta merafora probablememe debe ser abandonada. Desde el momemo en que se atenu6 en anrropologia Ia distinci6n entre lirerarura y ciencia. n i perspectiva absolura desde Ia que u no pueda el i m i nar su propia conciencia del objeto. Un punto te6rico importance es que verdaderameme no se pueden "rraducir" las otras culruras en nuesrros termi nos sin destru i r su especificidad. para algunos ( H astrup. S i n embargo. A ffergan. el hilo conductor de Ia reconstituci6n etnografica es Ia autoridad (una autoridad que comenz6 con el acopio de los materiales en el campo con Franz Boas y Bronislav Mali nowski y el saber enciclopedista de los i nvestigadores de escrirorio como E m i le O urkhei m y Marcel Mauss) y lo que mejor Ia caracreriza es Ia mo­ nografia. No hay mas evidencia de Ia escritu ra. al igual que. Por su simple presencia en el campo. Perrot et at. Ia 23 ..Ia voz de aquellos que estud ia. Para James Cli fford ( 1 9 83) . 1 990. principalmeme. 1 9 9 9 . 1 9 94)5. Esta plamea. mas prosaicameme. el etn6grafo esta i nvolucrado en Ia construcci6n de Ia real idad etnografica. Los rrabajos d e M ijafl Bajdn ( 1 9 8 1 ) proveen las herram iemas p ara una cririca de las afirmaciones e ideas recibidas de Ia auroridad t radicional en Ia descripci6n etnografica y en Ia teorla antropol6gica. La practica amropol6gica es u n proceso creativo que conduce al i nvestigador a desarrol lar o a il)hibir ciertas di mensiones y comprensiones. el hecho de vincular Ia etnografia con Ia l iteratura perm ite poner el acento sobre Ia sensibil idad creativa del autor. Ia noci6n de " i n formame" que esra asociada con ella.ci6 durante mucho tiempo implicitamente ausente. ideol6gicos y por que no personales del etn6logo que vivi6 varios meses (o af10s) en el seno de esta cultura? (Copans. es oportuno preguntarse acerca de Ia manera en que el i nvestigador procede en el texto etnografico para j usti ficar sus objetos. los famasmas c iendficos. En efecro. Ia cultura que estos represeman" o. La autoridad del etn6grafo esra marcada por una d israncia (real o simb6l ica) respecto del objeto de esrudio. los mecanismos d iscursivos de Ia monografia constituyen el objeto de una atenci6n particular (Adam et at. El narrador usa el texro para a fi rmar su auroridad adaptando.. El anal isis textual. de Ia experi mcia y del escrito etnograficos. 1 9 9 6: 1 5) . 1 990) . empezando por Ia cuesti6n del genero*4• La "comprensi6n etnografica" depende. a Ia vez. s u s i merlocutores locales . Las formas y los procesos d e i n formes autoritarios fueron analizados por Marcus y Fischer ( 1 9 8 6) y Clifford ( 1 983) . no hay posicion privilegiada. dialogica* o poli fonica. que hace aparecer Ia intersubjetividad. producen generos reconocibles . " fuente". de " heteroglosia". el empleo del "nosotros" cientifico. esto no es garantia de comprension de lo que verdaderamente es vivido por los actores sociales. Paul Atkinson ( 1992) reinscribe muy acertadamente estas convenciones asociadas con lo escrito sobre las culruras. La paradoja es que. El genera monografico opera asi un recorte del espacio y del tiempo de una sociedad. se supone. de Ia m isma manera que el pasaje de Ia idea de "actuar sobre" a Ia de " interactuar con". del " informante". testi monian una evolucion en Ia concepcion de Ia etnografia. Ia pasividad paradojica del actor con respecto a las normas que. Entre las convenciones narrativas podemos mencionar: Ia construccion de un rexto homoge­ neo. las herram ientas teoricas uril izadas para presentar los resultados del campo. "colaborador". si Ia legibil idad.i nobjetabil idad de las normas culturales. el texto y el lector. las fuerzas y debi­ l idades de los diferentes esri los en Ia relacion triangular entre el auror. El "real ismo etnografico". pero ram bien fuera del riempo. el texto debe ser trabaj ado de manera que Ia persona cuyas palabras se refieren no sea borrada y no pierda el control de sus palabras. Las convenciones lirerarias . el estilo consensual del escrito antropolo­ gico sobre las culturas. el uso de citas para legitimar su propio rexto. incluye igualmente Ia supresion de Ia perspecriva del m iembro cultural aislado. a favor de un punto de vista tipificado de los sujetos de estudio. el "sujeto" y el "Otro" al "participante". La manera en que uno presenta las cosas es tan i mportante como aquello que se presenta. que traduce Ia idea de una real idad objetiva existente fuera del etnografo. el "colaborador". de plurideterm inacion. a Ia que detiene en un ideal 24 . y el actor reflexiona sobre sus acciones y las de los otros (Weiss. El uso del presente etnografico sugiere que Ia descripcion etnografica es una representacion confiable de Ia cultura en un momenta dado. i ncluso si el discurso dom inante sigue siendo privilegia­ do. Ia vida social esta hecha de polisemia. Por esta razon. el discurso monologico marcado por el famoso "discurso indirecto". el empleo del presente que da una sensacion de " ficcion". 1 990). "entrevistado". Ia fluidez o Ia coherencia interna de un in forme son formas de autoridad. el contexto sign i ficante y Ia situacion de i nterlocucion. Ia ubicacion de una cultura en un presente etnografico atemporal y una reivindicacion de val idez descriptiva o interpretativa basada en Ia experiencia del auror que "estaba alii". determi nadas por el publico. La evolucion de los terminos. "consultante" (term ino que puede prestarse a confusion). que disimula Ia persona detras del emografo en un narrador omn ipotente que ve y sabe todo (incluso lo que pasa en Ia cabeza de las personas estudiadas) . guian su accion. Tributario del contexto. Para Bajtin. por medio del cual se " hace hablar" al otro. es atinado y honesto emplear una escritura discursiva. Los debates criticos en el seno de Ia discipl ina nos recuerdan que nunca hay que olvidar por que se hace campo y para qu ien se escribe (Ghasarian. Por esta razon. confesiones. Siguiendo el cam i no de Pierre Bourdieu. Obliterando asi Ia disti ncion usual entre el i nvestigador y s u objeto de estudio. Dentro de esta perspectiva. es cuestionada. a naves de I a i mpl icacion personal. 1994. el compromiso total en el campo. Es un proyecto uto­ pico. Como los temas de estudio. l legan a preconizar. literarios. i mpresionistas. no solo como son l as cosas. La tenden­ cia problematica a Ia exotizacion y a Ia fabricacion de Ia alteridad esta inscripta en Ia constitucion del proyecto etnogr:ifico. econom ico. los estilos del escrito etnogr:ifico y las lecturas de Ia antropologia cambiaron. los lugares. el etnografo puede dar l ibre curso a l i nvestigador apasionado y posicionado ideologicamente. cada vez mas autores. por qu ienes consideran que Ia experiencia de Ia adhesion puede entrar en contradiccion con el pri ncipia del distanciam iento y con el abordaj e i mpersonal que son garantes d e Ia "objetividad cientifica". La etnografia' critica ubica Ia cultura representada en u n contexto historico. Esta i nvestigacion ultima desde el punto de vista ernie. dado que lo real es defin itivamente demasiado rico en detalles. a l poner el acento en sus contextos coloniales o n acionales. criticos. pri ncipal mente a traves de Ia i n iciacion . pol i­ tico. La h istorizacion de Ia etnografia.6 No obstante. por lo dem:is . el real ismo etnognifico no es plenamente satisfactorio. los contextos. el escrito etnogr:ifico sigue siendo un asunto muy personal. como Jim Thomas ( 1993} . Van Maanen (1988: 140) precon iza Ia disposicion de di­ ferentes t ipos de relatos etnogr:ificos: relatos realistas. sino como podrfan ser. desde el punto de vista etnologico. etc. 1998). no obstante. i mplica general mente que Ia etnografia sea mejor comprendida como prueba documental de Ia desigualdad politica que como in forme de observaciones pertinentes . en Ia medida en que no quieren caer en una especulacion conceptual gratuita. La un ica manera de gobernar y de l i m itar los puntos de vista y las nociones preconcebidas es controlarlos.con Ia n itidez y Ia objetividad de una fotografia. La credibil idad epistemologica requiere mas precision . preconizan el desarrollo de una etnografia crftica que emerge de Ia reflexividad y que se pregunta. pero hoy se sabe 25 . El investi gador y el Otro El respeto por el Otro en su d i ferencia no i mpl ica el rechazo de tomar posicion . social y si mbol ico mas amplio que el que conciben los miembros de Ia cultura y los practicantes de " Ia etnografia con­ vencional ". y los generos etnogr:ificos no pueden ser exhaustivos. para captar las sign ificaciones internas. Algunos i nvestigadores orientados hacia Ia apl icacion . un discurso sobre Ia alteridad que magn i fica Ia distancia entre los otros y uno (Kilani. que ven alii una i ncompatibil idad con una practica de investigacion seria. 26 . Ia existencia de ese Otro. A pesar de las exigencias recientes de una multiplicidad de autores en Ia produccion del texto etnologico. el primero persigue un objetivo y se esfuerza por controlar Ia interaccion. i ncluso si el segundo puede extraer algun beneficia de esta relacion. Aunque problematizada. intentar plantear marcos anal iticos para contribu ir al cono­ cim iento global de lo humano y de sus realizaciones. Ia transformacion de Ia etnografia en una empresa uni­ camente textual le hace perder su razon de ser. 1991). siempre predomina Ia voz del i nvestigador. no hay que perder de vista que el derecho a Ia exploracion no es obvio. esta orientacion i n icial ya no puede ser hoy el principia motor de Ia antropologia. estas no pueden ser consideradas como objetos fijos. Si mplemente. principal mente. i ntrinsecamente. cuanto mas descubre los mecan ismos de su autoridad. a causa de un siempre posible posicionamiento sobre uno mismo.hasta que punto Ia diferencia est:i constituida hist6ricamente (Thomas. suscitadas por Ia investigacion . intenciones. Si Ia comprension de las diferencias culturales es esencial. Las antiguas comparaciones positivistas murieron. ponerlo en perspectiva con otros medios. legitim idad de Ia i nvestigacion. por Ia i ntroduccion de Ia palabra del Otro en el texto. Se desarrollo asi una variedad de formas textuales experi mentales. metodos. Ia reconstruccion pasa. Ahora bien. En una i nversion de las perspectivas. no obstante. El relativismo cultural es solo un modo de objetivacion y de presentacion de las cosas que i mpl ica construcciones particulares del tiempo. Cuanto mas profuso es el autor en relacion con las condiciones de produccion de su texto. 1994). De todos modos. La etnologia es. El hecho de que Ia interpretacion de las cultu ras este mas cerca de lo "verosimi l " que de lo "verdadero" tampoco i nval ida Ia existencia de las culturas. Descubrir las estrata­ gemas literarias que actuan en Ia produccion del Otro no i nvalida. no como medios. algunos llegan incluso a precon izar que se trate a los sujetos de estudio como fines en si. hay un riesgo de sobresemantizacion : el etnografo puede term inar por reunir las dos voces (conservando Ia autoridad normativa) y por hablar demasiado de si mismo (con una subjetividad romantica). Ia relacion observador/obser­ vado sigue siendo asi metrica en Ia medida en que. Si Ia reflexion sobre Ia produccion textual valoriza Ia colaboracion con el otro. El texto etnografico no debe contemplarse sino comunicar a los lectores un punto de vista sobre el medio cultural estudiado. El muy ampl io Iugar acordado a Ia subjetividad por Ia metodologia geertziana ex pl ica Ia frecuente antipatia hacia el proyecto reflexivo en algunos antropologos. mejor justifica su analisis. que van desde el uso del dialogo hasta Ia presentacion de las diversas exigencias materiales y de otro tipo. Despues del trabajo de deconstruc­ cion que se elabora a traves del examen critico de los objetos. En efecto. aun se buscaba un Iugar muy ex6tico para efectuar las i nvestigaciones . sino igual mente por Ia poli­ fonia. sus fundamencos y sus objetivos ram bien se en riquece por sus nuevos temas de estudio. dado que hay una multitud de elementos en inceracci6n que reubican Ia oposici6n -modernista. . siguiendo estandares eticos muy exigentes y sin compromiso. De todas maneras. Ia ancropologia ya no tiene. AI mismo tiempo que problematiza su pr:ictica. un campo de investigaci6n delim itado de manera estricta. para los i nvestigadores en ciencias sociales es i mportance ser consciences de las i mplicaciones eticas• y politicas de sus acciones (Menger. H ay que considerarla dencro de Ia perspectiva de una ampliaci6n de los incereses por Europa•. hace pensar. La ancropologia de lo cercano• no debe ser un "repl iegue" o una "repatriaci6n" como consecuencia de Ia desaparici6n de los campos leja­ nos. Para el. Bromberger. por sociedades y rematicas relarivamence dej adas a un !ado hasta ese momenco por los em6logos. que esta en el seno del proyecro (o del "gran reparto") ancropol6gico. 1 9 9 2. 27 . Ia buena incenci6n no excluye los excesos. Ia re­ flexi6n sobre Ia discipl ina. esencia­ l iza nces y totalizantes. i ndudablemente. encuentra un segundo aliento y plancea nuevas preguntas al ampliar su campo de i nvestigaci6n y al tomar el desafio de los campos denominados "cercanos" (en Francia: Althabe e ta /. los conceptos general izadores. L a i nvenci6n d e nuevos objetos en Ia propia sociedad engendra. La division tradici6n/modern idad se vuelve asi insuficiente. Recom ienda abandonar Ia idea de ciencia y sugiere una practica de Ia emografia como si esta fuera poesia. una prudencia. Mas alia de las estraregias empleadas. u n cierto oportu nismo d e los campos cercanos. nuevos dilemas Ademas de las cuestiones relativas a Ia producci6n textual. Nuevos contextos. homogeneizances. a desa­ rrollar una practica en Ia que l as incerrogaciones respecto del metodo forman parte incegrance de Ia i nvestigaci6n del objero. Stephen Tyler ( 1 9 86 ) se convierte en el abogado de un abordaje reflexivo que no esta un icamence caracterizado por el dialogo. decididamence. i ncluso cuando hay. el i nvestigador debe esforzarse mas por "evocar" que por "describi r". verdaderamente. en Ia medida en que. va mas alia de los limites de Ia emografia. incluso tal vez i mposible. 19 96). Su agenda es ideal ista. mantiene su acrualidad. incluso un recelo mayor de los ancrop61ogos hacia los Grandes Relatos• explicativos. una "ancropologia por defecto" (Auge. las criticas que condenan el retroceso posible de las metainvestigaciones condujeron. 1 9 9 2). Elegir sitios cercanos al propio domicil io y escribir disertaciones en Ia biblioteca era visto como una alternativa i n ferior. pero.ac:i/alla o nosotros/los otros. por lo demas. Hace poco. a los i nvestigadores i nceresados en Ia reflexividad. Hoy. 199 7). Para evitar cualquier positivismo. en d que Ia di mension relacional de las cul­ turas precede a Ia dimension territorial. " Estado-nacion" y "sociedad ". 1 996). " Estado". ya no se trata de reproducir sabre los nuevas campos los defectos del pasado (Ortner. his­ toricas y pollticas de Ia investigacion antropologica. No solo es necesario actual izar los temas si no tambien las pro­ blematicas de Ia discipl ina. La interconexion del mundo favorece un mosaico cultural. que deconstruyen Ia manera en que Ia ciencia social occidental considerada " hegemonica". ten iendo en cuenca las i mpl icaciones sociales. como Ia antropologla. As!. Por esta razon. es necesario oriemarse hacia los procesos de deslocalizacion y de (re)local izacion. lo extranjero puede ser buscado aqu f y lo famil iar alia. 1982). que se pretenden u niversales. por ejemplo. Los antropologos tienen una conciencia cada vez 28 . Nuevas nociones se revelan necesarias para plantear una mirada nueva sabre el mundo. 1 9 9 1 ) . AI mismo tiempo que complejiza Ia etnografla. Boon. 1991). ese "al ii" debe ser en verdad repensado (Fernandez. Para sali r de las dicotomfas si mpl ificadoras y volver a trabajar el metoda comparative. Las crlticas de muchos conceptos anallticos usuales revelan proble­ mas similares de cosificacion de las nociones de "cultura". se descon fla mas que nunca del exotismo cuando este es apl icado a Ia propia cultura. configura Ia alteridad y Ia identidad. una ''Aidea globa l " (Friedman. Ia nocion de "terrirorialidad " es cada vez mas problematizada por media de Ia de "transnacional idad " (Appadurai. como categorias de pensamiento mas que como hechos objetivos (Fa­ bian. Por esta razon. las apuestas que estan en Ia base del estudio demandado (Ia demanda social) deben ser examinadas. no son neutros sino que estan vinculados al media cultural del observador y constituyen a menudo rem iniscencias de Ia distincion entre nacion colon izadora y colonizados. 1994). algunos l legan i ncluso a sugeri r ademrarse en una "ernograffa de lo particular" (Abu-Lugdo. si se habla de "estar alii'' como de aquello que el amropologo sabe hacer principal mente. En el contexro de Ia ernologia de Francia*. Estos nuevas conceptos deben ser constamememe puestos a prueba por los fenomenos sociales para eva­ luar su pertinencia. es decir. 1 997). 1 983. las historias individuates estan atrapadas dentro de Ia historia general. La etnologla "exotica" o "exotizame" murio y. Por lo demas.perm ite a Ia amropologfa renovarse y conservar su uti l idad en el mu ndo contemporaneo. una fuente importance de problematizacion proviene de los estudios denominados "postcoloniales" *. sabre todo. Ia ampliacion de las investigaciones hacia objetos cercanos -aprehendidos con reflexividad. tanto como el objeto de esrudio m ismo.en el contexte de un discurso de Occidente sabre sf mismo7• Estos conceptos. 1985). una "ecumene global " marcada por Ia hibridacion [creolisation] y el cosmopolitismo (Han nerz. En Ia era de Ia globalizacion de las practicas y de las conexiones t ransnacionales en el seno de un mundo con perdida de terrirorio. La noci6n de lo " i ndlgena" queda as{ metonimicamente con gel ada en Ia medida en que deja a un !ado los contactos e i n fluencias redprocas de Ia sociedad. El distanciamiento con respecto al objeto ya no es Ia condici6n sine qua non de Ia agudeza y profundidad de Ia descripci6n objetiva. Cada uno hace campo por razones particulares y de una manera propia. etc. sino en conexi6n con significaciones localizadas en un alia temporario y/o geografico. delicadas y ambiguas en las que su estatuto como i nvestigadores debia ser j ustificado mas que nunca. En esta obra. Ia reflexividad i ntrinseca a Ia emologia del Iugar en el que uno vive contri­ buy6 ampliamente a Ia decodificaci6n de los procesos construccion istas que estan en Ia base de Ia producci6n textual. Los nuevos objetos no suprimen aquel los sobre los cuales los em6logos trabajaban antes. i ncluso si lo que esta escrito sobre sus aventuras en el campo no coi ncide siempre con lo que se dice en privado. en el Parlamento Europeo. Se preguntan sabre Ia legitim idad de 29 . 1983). fueron con frontados con situaciones nuevas. que pone en j uego Ia famosa "mirada distanciada" (Levi-Strauss. Estos i nvestigadores examinan las circunstancias en las que emprendieron sus investigaciones. igual mente. los complican. Aquellos que quieren reflexionar sobre su pr:ictica de em6grafos no tienen me­ jores materiales que su propia experiencia de campo. La actualizaci6n del contexto de las elaboraciones descriptivas y/o te6ricas permite apreciar el valor y los limites de estas. diferentes em6logos re� �jonan sobre sus practicas de campo como etn6grafos (en Ia ENA. nacionales y trans­ nacionales multiples. De pronto. el escrico et­ nografico depende de Ia experiencia m isma de investigaci6n. en Ia calle. incluso si no se concibe como tal. que se presenta como "neutra" y garante de Ia "objetividad cientifica" de Ia i nvestigaci6n. Ia emologia denominada oe los "objetos cercanos" es mas del icada y expe­ rimental que Ia emologla "chisica". Ia m i rada "distanciada".mas aguda del hecho de que Ia mayo ria de los fen6menos que observan no tienen sentido. no es mas que una mirada " localizada". Con codas las precauciones epistemol6gicas ligadas a esta noci6n. De manera sign i ficativa. pues favorece un cuestionam iento creciente sobre su legitimidad. los problemas encontrados en los campos cercanos y lejanos son a menudo los m ismos. Ia perti nencia de Ia distinci6n. Esto l leva a autores como George Marcus ( 1 995) a desarrollar el i nteresante concepto de "emografias multi-sites"*. Comprometidos con investiga¢fones rela­ tivamente inusuales y para l as que les falta formad6n m tft odol6gica. Los procesos de deslocalizaci6n que hoy actuan i ncluso reducen. Dialogos interiores De Ia turbulencia del campo al escritorio tranquilo. practica y finalidad.). Los medios locales son construidos por fuerzas culturales regionales. O'grofica son elaboradas con referenda a campos realizados denrro y fuera de Francia. Mas alia de las especulaciones conceptuales inciertas. sobre Ia manera en que manejaron su presencia (a veces impuesta. ponen en evidencia Ia i mpo­ sibilidad empfrica.tienen como punto comun el hecho de no satisfacerse con las herram ientas conceptuales habituates . AI hacer esto. 1980). Sus evocaciones no son anodinas pues las h istorias y debates de un antropologo siempre tienen senrido para sus pares. dudas e i ncertidumbres. Tambien reflexionan sobre los nuevos dilemas que encontraron en el campo. pero tambien el problema metodologico que hay en reproducir practicas del campo "de alta" en los campos efectuados "aquf". o ser i mpuesto entre los obreros. objetos de esrudio. u n dialogo interior entre el ernografo y Ia persona que asume el rol de investigador. en adelante. por Ia direccion de Ia empresa que subvenciona Ia i nvestiga­ cion. Los autores comparten aqui. (COmo?. pero siempre negociada) entre los sujetos de esrudio. c'\ tas reflexiones apunran a alentar a quienes practican Ia etnogra fia para que examinen sus ideas sobre lo que constituye un retrato cultural "consistence". epistemologico y ernologico. etc. sus dificultades para encontrar soluciones total mente satisfactorias. si bien Ia vigilancia epis­ temologica es fundamental. ( para quien?. El primer capitulo nos recuerda que. las respuestas que elaboraron para manejar situaciones que salen del marco de Ia etnografia "clasica" y. abordan lo que esta en juego en los nuevos campos incluyendo. Lo que sf es nuevo son las circunstancias de este tipo de i nvestigacion : el hecho de tener que conseguir una credencial o un carne como m iembro para poder sumergirse en el campo. sus interrogan­ tes. sorpresas. esta no debe engendrar un n i h i l ismo desmovilizador que constituya un proyecto en si. sobre las modalidades de sus exploraciones ((por que?. La existencia de dilemas en el campo no es una cosa nueva para Ia ernografia. comparaciones con sus campos anreriores. Los recorridos personates y metodologicos que los condujeron a recurrir a nuevas practicas -practicas que no son necesariamente defi nitivas n i general izables y cuyo caracter e s ampliamente experi mental. El uso de Ia experiencia personal contribuye a Ia necesaria problematizacion de Ia ernografia y es. eventual mente. etc. En Ia medida en que Ia mayoria tiene Ia ex­ periencia previa de un campo " lejano". (No se dijo: "comprender al Otro para comprenderse a sf mismo"? Las contribuciones presenradas en esta obra tienen un doble alcance. una herram ienra academica a menudo extremadamente uti l para los antropologos ( Favret-Saada. en sus reflexiones. con el lector. en Ia medida en que las reflexiones sobre Ia pr:icti�a eM.) . a veces desdeftada. Estas circunstancias requieren que se repiensen Ia practica y Ia etica profesionales. los errores que cometieron.sus exploraciones (el derecho de estudiar las poblaciones involucradas). Marc Abeles sugiere 30 . sobre Ia vivencia del etnografo. mas bien. diferentes datos. El orden en el que los diferentes campos son emprendidos determi na. no obstante. La relacion previa entre el investigador y su objeto. . "Ia movil izacion de recursos personates". indujo a elecciones teoricas que podrian haber sido diferentes si Ia cronologia de los campos hubiera sido otra. a los cuales se agrega. y luego al de Ia Com ision Europea. si en un acto de "caridad epistemologica". el pri mero siempre tiene Ia ultima palabra. en el propio campo. Ademas. principal mente. Es necesario adm itir que Ia construccion de un proyecto de investigacion se funda ampliamente en "Ia i ntuicion". con plena conciencia de los procesos en j uego (el campo y el "subcampo" etnograficos). Para reapropiarse de los comen idos del an:ilisis. por parte de sus i n formantes. Si I rene Bellier considera que 31 . El objeto de estudio nunca es "pasivo" y "el caracter contractual esta en el centro de Ia practica emografica". Ia mirada se completa con una "oreja atenta" y a menudo se puede encontrar Ia alteridad alii donde no se Ia buscaba. cuestiona Ia idea de una alteridad radical del objeto. AI antropologo se le plantea un dilema permanence que oscila entre Ia subjetividad selectiva (Ia sensibi lidad) y el abordaje cientifico objetivo (el rigor). con una situacion i nusual : Ia afi rmacion. . diferentes capacidades para emocionarse. el emografo da Ia palabra al otro. por el manteni miento de una curiosidad que. el emologo debe obtener. "Ia imprevisibil idad ". es Ia credibilidad un iversitaria obtenida. En el pasaje de lo lejano a lo cercano. Ia participacion a menudo deja Iugar a Ia observacion. Asi. plenamente conscience de los procesos actuales de globalizacion. por lo dem:is. sus orientaciones. el "vaiven retrospectivo" entre los desarrollos de una i nvesti­ gacion y su punto de partida participan de una situacion general que tiene un impacto directo sobre las formulaciones que se desprenderan de esto.no encerrarse en lo que denomina "el drculo encantado de Ia critica" si no. Ia "etapa de obser­ vacion". a craves de una negociacion simbol ica. despues de su campo lejano. lo que h izo posible su acceso a los campos cercanos en los que Ia emografa es con frontada. Pues. el lector debe poder hacerse una idea de Ia subjetividad del narrador. emplear esta critica para volver a movilizar y reorientar a los investigadores hacia caminos que abren perspectivas nuevas. Esta removilizacion pasa. Diferentes campos. Ia "credencial " que le da su legitim idad como i nvestigador. de Ia propia superioridad i ntelectual. no hay n inguna duda de que el pasaje del campo amazon ico al de Ia ENA. diferentes generos de escritura . Estos aspectos son ricos en datos y su aprovechamiento es mas perti nence para Ia i nvestigacion que Ia introspeccion egocentrica que llega al punto de ser esclerosante. para poder estudiar el Parla­ mento Europeo. La distancia ya no es una prueba de objetivismo: se impone una redefini­ cion de I a concepcion del campo y de las relaciones complejas hechas de "negociaciones" y "ajustes" reciprocos entre observador y observado. Para I rene Bellier. Marc Abeles nos recuerda que uno puede asumir "su version" solamente si Ia contextualiza. en su campo cercano deseaba. Trabajando en un campo particularmente dificil -la escuela. en el campo. son " in formantes" mas que " interlocutores". el investigador debe buscar en sus recursos personales y operar una gim nasia continua para mantener una disrancia intelectual sin ser indiferente. decidi­ damente. necesariamente debe ser tenido en cuenta en Ia produc­ cion textual. considera que es igualmente i mportante no caer en una antropologia demasiado subjetiva al punto de volverse prescriptiva. es necesario. Obtener el carne de m iembro sugiere un recorrido de i nsercion. dado que Ia relacion sigue siendo profundamente asimetrica y desigual.para considerar mejor a los sujetos de estudio. cuidarse de no caer en una reflexividad "narcisista" que se equivocaria de objeto. A traves de una reflexion sabre el sida como "objeto transcultural emergente". no obstante. algunos de ellos con 32 . para el. La responsabil idad del investigador queda comprometida cuando se trata de ser util a Ia causa de sus sujetos de estudio -en este caso una aso­ ciacion. S i bien el mundo interior del etnografo. ( pero hasta donde debe l legar Ia observadora? (Alcanza con el estatuto qe simpatizante? La etnologa observa que. Explica como Ia aprehension de este objeto y de su vivencia con Ia "mirada distanciada" constituyo.y en un media tambien dificil -el de jovenes sin rumba. Este es el error que condena Sylvie Fainzang cuando analiza las condiciones y l im ites de su observacion en una asociacion de ex a lcohol icos8• Recuerda. como un "material etnograflco" a analizar. para l as personas estudiadas. Frente a los problemas eticos vinculados con Ia dialectica entre Ia accion y el conocim iento. movilizado durante su exploracion. valorizando lo que denomina una "tentativa de neutral idad " y una " humildad metodologica" con respecto a los que. Entre los imperativos cientificos y Ia angustia humana. si en su campo lejano (en Africa) se esforzaba por acercarse a las personas estudiadas. transfor­ maria a Ia antropologa en m i litante femin ista (no revelada) o en Ia que el pretexto l iterario precederia al analisis. una antropologia que. Describe Ia relativa di flcultad que tuvo para encontrar un Iugar en el seno de Ia asociacion de ex alcoholicos que se proponia es­ tudiar. Dentro del debate entre Ia antropologia descriptiva y prescriptiva opta. Uno de los nuevas di lemas del etnografo que trabaja con objetos cercanos es delimitar su rol. negandose a "seguir Ia moda autocritica".o trabajar para acumular saber. en Ia isla de Ia Reunion. que Ia perspectiva reflexiva solo tiene interes si puede "aportar algo al conocim iento del otro". una "constriccion doble". por Ia pri mera. Patrice Cohen plantea Ia relacion entre Ia proxi m idad cultural y social y Ia cientiflcidad. por el contrario. Sylvie Fainzang privi legia su "mision cientiflca". que le hace tratar los datos del icados. por ejemplo. mantener una cierta distancia con respecto a los pedidos y expectativas de los sujetos de estudio.es crucial restituir los contextos de sus escritos -las posiciones teoricas e inti mas que emin en Ia base de los ancilisis de Ia observadora. con un "en igma reciproco". sabre el aspecto no verbal. por lo tanto.a. La paradoja de este silencio como fuente de conoci m iento proviene del hecho de que es necesario romperlo cuando se trata de dar cuenta de el al lector. El proceso relacional entre el investigador y sus anfitriones dentro del campo com ienza. Asi. Esto pone en j uego. en Ia medida en que el es sujeto de multiples i mpresiones. El trabajo emografico diflcil mente puede ser reducido a una activi­ dad. en que medida puede hacerlo. por lo demas. tambien. Este arre esta basado en un bricolaje constante en el cual la creaci6n de un "espacio de con fianza" permite Ia expresi6n de las emociones. Esta " i ntel igibilidad mutua" es el tel6n de fonda necesario para cualquier relaci6n emogr:ifica. La consideraci6n de esta recipro­ cidad. en Ia que Ia "sensibil idad personal " y las emociones constituyen una dimension i nevitable. Ocurre lo mismo con Ia experiencia emografica que no se l i m ita a un (o algunos) campo(s) de i nvestigaci6n. a menudo desesti mada por el i nvestigador. retomando a Wolcott ( 1995). si este es el caso. Para el etn6grafo constituye una especie de aprendizaje y comunicaci6n "por i mpregnacion ".el em6grafp es a menudo un " ultimo recurso". el estudio de los dejados a un !ado por Ia sociedad i ndustrial o postindustrial no puede obviar una comprensi6n desde el interior. En el conjunto de las voces que tejen el texto emografico. hay una que se olvida casi siempre: el si lencio. al que le puede hacer con fidencias. si bien el antrop6logo " hace campo". en un espacio-tiempo especifico. "el arre del campo". La soluci6n de Patrice Cohen es conjugar i nvestigaci6n y sensibil idad ((como disociarlas en antropologia?). fundamental en cualquier cultura y. El distanciam ienro psiquico del etn6grafo en relaci6n con su campo no signi fica Ia puesta en segundo plano del campo propiamente dicho. puede conduci r a lo que Ia aurora denomina un "saber con junto siempre en construcci6n y en parte imprevisible". sin por esto estar orientado hacia Ia i nves­ tigaci6n cientifica. i ncluso si esta no suscit6 mas que pocas reflexiones epistemol6gicas. en el proceso relacional dentro del campo. Atribuir un sentido y un estatuto de lenguaje al silencio supone u n trabajo de campo de larga duraci6n y con idas y vuelras repetidas. de manera atinada. Como tel6n de fonda de este coloquio se plantea Ia cuesti6n de saber si el em6logo debe actuar y. a roda su per­ sona. que escapan a su control. un "amigo de siempre". mas alia de las cual idades intelecruales del investigador. tambien es " hecho por el campo". que lo acompaii. No es facil aparrarse de su objeto de estudio cuando este es un SUJeto que lo considera a uno como un " intimo". por mas diversa que sea. a 33 . Esta asociaci6n de lo objetivo y lo subjetivo constituye lo que el autor deno­ m ina. a menudo desestabilizadoras. A nne-Marie Losonczy i nsiste. su merge al investigador en un "coloquio i nterior" con "su doble". Esta "cara oculra" del campo.rentativas de suicidio. An ne-Marie Losonczy nos recuerda que. que esta "arrapada" en esta relaci6n. e implica orro abordaje de Ia i nterpretacion simb6lica. Ia produccion textual. Ia loca­ lizacion epistemologica de Ia percepcion del i nvestigador y Ia recepcion de su estudio sabre los sin techo parisi nos despues de su publ icacion. el etnologo de overol puede comprender desdc el interior las modal idades de Ia socia l i zacion de 34 . cada vez mas frecuentemente. el etnologo debe distingu i rse del "pensador social " por el hecho de estar siempre presente en "carne y hueso" en su campo. con cuatro voces y seis partes. subraya Ia necesidad de estar cerca de las personas que se van a estudiar. Patrick Gaboriau yuxtapone una reflexion sobre el trabajo de campo. Philippe Erikson y yo m ismo proponemos una reflexion dialogica sobre el uso del etnologo y de su conoc i m iento en el sector privado. En un texto pol i fon ico. Su m a rgen de accion est:i defi n ido antes de I a exploracion por qu ienes solicitan el estudio. A menudo. permite sal ir de Ia precariedad econom ica.y de Ia presentacion de Ia empresa como un rodo " i ntegrado". las reglas elementales del metoda sociologico y su pretension de una neutral idad i ncon movible parecen vincularse con un distanciam iento temeroso de media social. a los etnologos para efectuar estos estudios en empresa. etnologos de los que se sabe van a "sumergi rse" en el media a estudiar. Ia pol ifonia experimental de este texto apunta a no privilegiar Ia voz del narrador. determ i nado por su propia vivencia. AI m ismo tiempo que condena los requerim ientos de distanciamiento cuando este no favorece Ia comprension de las personas. resulta a Ia vez ridicule y comico hacer i nterpretaciones sabre "Ia exclusion" sin i mpl icarse personal mente con exploraciones in situ. Patrick Gaboriau lleva Ia logica hasta considerar que el "punta de vista" del etnologo no es val ido mas que si asp i ra a ser el punta de vista de aquellos que intenta comprender. En efecto. con Ia esperan za de obtener un puesto fijo. como en muchos otros. I ncluso si el acceso a Ia "palabra escuchada" es ampliamente tributario de Ia i nstitucionalizacion del i nvestigador que. Ahora bien. No obstante. Constatamos que. No obstante. El proyecto epistemologico es clara: sal i r del "espiritu aristocratico" que alimenta Ia produccion de los conocim ientos cientificos. su participacion activa legitima su palabra. a menudo persiste u n malen­ tend ido al rededor de Ia espera i mplicita de exotismo -que el gran publ ico sigue considerando como i nseparable de los i nvestigadores {a veces con su compl icidad). Si produce un discurso es­ pedfico. si uno puede alegrarse de que se recurra. i ncluso si este sigue siendo "el di rector de orquesta" del conjunto. En su campo (Ia cal le). Ia precariedad econom ica conduce a algunos j 6venes etnologos a comprometerse con i nvestigaciones bajo contraro en los ambiros publ ico o privado.partir de una participacion activa en Ia vida de estos. en el caso de este autor. Contratados por I a d i reccion de una gran empresa de electricidad para trabajar j unto a los obreros en d i ferentes obras . y estos i nvest igadores pueden encon­ trarse bloqueados dentro de una logica institucional que los lleva a desarrol lar u n a "pseudoetnologia". entonces . u n "pensamiento de Ia relacion y de Ia traduccion".y de Ia " d i fusion" -como externo.I a condicion obrera y el s istema de resistencia que se instala frente a los superiores jenirquicos. el autor disti n gue Ia antropologia de "genero mayor" {con una literatura "oficial. ofrece un conocimiento "provisorio". explotando un "pensam iento de Ia multipl icidad". que se I ibera de Ia afirmacion o de Ia negacion pura. y muchos antropologos continuan construyendo su objeto dentro de Ia logica bi naria de Ia identidad.expresa tambien las dudas del antropologo que Ia emplea. La antropologia fr:igil celebrada aqui -fragi l idad que es su verdadera fuerza. El proyecto antropologico en su conju nto se basa en Ia alteridad . As!. pues estas investigaciones pueden tener u n i mpacto sobre las personas estudiadas y sobre Ia empresa en general. ( pero cuando y como?. Esta ultima. "no i mpl icado" no conciernen siempre al pasado. Fran�ois Laplantine propone el uso de una antropologia en crisis que se arriesga. insti­ tuida. problematiza Ia logica de Ia identidad y de Ia separacion. rara campos pensados como mestizos. mant iene un cierto nu mero de datos " fuera del texto". La tension entre el deber profesional (Ia clausula de con fidenciali­ dad suscripta con los demandantes del estud io) y el deber moral (el respeto hacia los sujetos de estudio) es i ntrlnseca a I a antropologla aplicada sobre obj etos cercanos. El tiempo de I a antropologla positivista no reflexiva esta acabado.son aqul. mas que nunca. que le resulta deseable. Los nuevos campos y los nuevos dilemas con llevan un nuevo modo de reflexionar de manera general sobre Ia practica de Ia antropologia. ( pero a quien ?. como el texto antropologico. La disposicion de conceptos anal iticos sigue siendo inse­ parable de Ia experiencia de campo que. Ghasari a n . una antropologia de "genero mestizo" que. por refl ej o deontologico. 1 997). que concierne al "pensam iento mesti zo".an esteri l c o m o sospechoso ( Fox. triu n fa nte") de Ia antropologfa de "genero menor" (cuyo rei­ vindicado estatuto de experi mentacion Ia lleva a ser constantemente reconsiderada) . Ia "d iscontinuidad " y Ia hetero­ geneidad de las perspectivas. y el acento puesto 35 . esta marcada por Ia intertextualidad. n i h i l ista. Pero las preguntas por Ia "restitucion" -como i nterno. numerosos di lemas eticos. (escritu ra mestiza? Para Fran�ois Laplantine. un "pensamiento dialogico". centrada en sl m isma {al punto de hacer pasar a u n segundo p l a n o el obj eto i n icial de estudio). 1 99 1 . Ia multipl icacion de los abordajes. Pero los G randes Relatos autoritarios del investigador que se pretende "distante". Se plantean. La antropologla reflexiva no puede perm itirse hablar u n icamente de s f m isma y caer en el error esteri l de una antropologla mea cul­ pa. escrituras y temas de escritura es Ia condicion de una antropologla reflexiva y con forme a l ideal que se plantea. Este error es t. problematicas. La pos ibil idad de eventua tes consecuencias negativas de su trabaj o no es nueva para el etnologo que. las fi nal idades operatorias de I a accion de los psicosociologos de O x fo rd. los marcos sociales determ i na ntes y cierta l i bertad ind ividu a l . l nsiste con Ia idea de que las real idades sociales contextuales ponen en juego. A lo largo de un analisis del iberadamente i n teraccioni sta y. Paul Ottino pone en perspectiva a D u rkheim y a Goffm a n . mas alia de los contex tos sociales . Pau l Ottino esrablece u n dialogo con otros etnologos que habian trabaj ado acerca de M adagascar. Ia suya o Ia de los otros (proxi mos o lejanos) . se i nc l i n a p o r l a s modal idades d e i mpl icacion c o n el otro y p o r l o s tipos de interaccion en Ia campi fia merina. el autor habia v uelto sobre este texto recientemente. y aqu i nos propone una reflexion de una extraord i naria riqueza. s i no sobre las herram ientas conceptuales que perm iten dar cuenca. y dar cuenta de ella con coherencia y perti nencia . La perspectiva 36 . para no mencionar sino algunas referencias. este texto apuntaba a i nves t igar abordajes adecuados para lo que llamaba. Schutz. una "antropologia modo de uso". de los fenomenos sociales y realidades vividas por los i nd ividuos. los guiones de las situaciones comu nes de los especial istas en i n tel igencia a r t i ficial y Ia nocion de "marco homeostatico" de los i nvest igadores de Palo A lto . no solo sobre el actuar y d hablar en las campi fi as malgaches . fenomenologico. del 7 al 11 de diciem­ bre de 19 87. Ia antropologia conserva una razon de ser que es co mprender Ia accion humana. las de los Apalaches . orga n izado por el Profesor Wol fgang M a rshal l de Ia Universidad de Berna. como "algunas d i recciones posibles de i nvestigacion". Escrito con u n a intencion pedagogica. modes tamente . Conj uga I a accion com u n icativa de H aberm as. abordaj es clasicos que toman en cuenca los s istemas y estan mas orientados hacia el agente. Siempre reflex iva y autocriti­ ca. H abermas. muerto brutal mente en 2 0 0 1 y a qu ien dedicamos esta obra. y con autores que habian anal izado sociedades muy d i ferentes como las de Japon. De esto deriva una abundancia de ideas creativas para una antropologia de I a cot i d i a n idad que el autor presenta. etc. Asi. a Ia vez. este texto puede ser considerado como un "pretexto" experi mental que apunta a desarrollar anal isis apl icables a cualquier clase de cultura o sub­ cultura. en Madagascar. Paul Ottino. Estaba des t i n ado a ser publ icado con otras comunicaciones en una obra colectiva que nunca se concreto9• A pedido m io . Si I a etnografia d e M adagasc a r es a q u i profunda y ejemplar.en las experiencias personales de los i nvestigadores no debe desviar Ia atencion de los hechos etnogr:ificos. en sus cursos en Ia Un iversidad de La Reun ion en los afios 1 9 8 0 . el ethos de Lebra y Erikson. del modo mas cercano posible. una "antropologia general i zada". I a etnometodologia y Ia sociologia cogn itiva de Garfi n kel y Cicourel . Mer­ leau-Ponty. sobre todo. con teoricos tan diversos como Foucault. Una primera version de este texto fue presentada en el Madagascar Kolloquium . p. 93. 7h� valu� of�thnographyfrom this standpo­ int is not found in its analysis and inttrprttation ofculturt. 1 987: 9). .womm and mm . Enquitt. to rtfoct on it. Maurice Godelier. . Marsella n° 6.que confirma que. Finalmente. Marsella n° 3. "Fieldwork. 44 S-46 1 ." !. is always a rtal learning �vmt. Cf. to conceptualize it. focf-to-foce inttractiom art thf prtdominant distinctive ftaturt and also the basisfor its most common prob/nm " {Glesne y Peshkin. tradicional y modern a .1 04 . objeto de reflexiones muy inreresan tes en Ia coleccion Qualitativ� R�s�arch M�thods &ri�s. Paris. l nalco. 1 988: 1 97) .'crits m Hommage izjfan Poiri�r. but b�caus� anthropologists . No 97-98. 37 .) " Dos fragmen tos fueron publicados en las obras de homenaje dedicadas a los pro fesores Jacques Dez. " l. 4 • 1 En Francia tambicn se desarrollaron reflexiones sobre estas cuestiones. NOTAS 1 Los rcrm inos seguidos por un asterisco (*) son objeto de un desarrollo teorico en Ia seccion " Explicaciones conceptuales" . I mplica tambien un dom in i c de Ia lengua empleada. "La description ethnographique". de Ia T. a pesar de sus dudas actuales sobre su fi nal idad . "Interpreter. Enquit�. Etudes rurales. J:. 1 996. 1 998. notftwer ways to tt/J ofculturt. ] male bias �xists notjust �caus� th� majority of�thnographm and informants art male. asi como rampoco el de Patrice Cohen { " Le chercheur et son double.have b"" using mal� mod�/s drawn from th�ir own culturt to ap/ain male mod�/s in oth�r cultum.. Presses Uni­ versitai res de France. Ia antropologla aun puede ser verdaderamente uti!. parricularmente. La pr. enero-junio 1 98 S . salvaje y avanzado. elabora un estimulante balance de recapitulaci6n y anticipo de Ia antropologla hoy. publ icada desde fines de los anos 1 980 por Ia editorial Sage Publ ications. • E n esta edicion no se incluye e l trabajo de Sylvie Fainzang {" De l'au rre cote du miroir. cuyo aporte a Ia disciplina es con­ siderable. 1 996. Reflexions sur l'ethnologie des anciens alcooliques" ) .ictica ernogr:ifica fue. Van Maanen { 1 988: 1 40). j "In qualitatiw m�arch. . 1 986: SO) . namzte it.] It is not that womm art si/mt. 1 992. to �valuat� it ". Etud�s ojfort�s au Proftssrur jacques D�z. "La description".as sociedades ya no pucden scr clasificadas en caregorlas binarias simplisras: culrura europea y 'arras culruras'. (.que propane consi ste en emplear las herram ientas conceptuales que parecen mas apropiadas para describi r los fen6menos sociales de los que se q uiere dar cuenta. it is just th� cannot b� h�ard" (Moore. A propos d'une recherche sur le vecu des jeunes de Ia Reunion face au sida"). Paris. 1 992) . •• '' · � nttd mort. ifdon� seriously {. but in its decision to examin� culturt in thefirst piau.es discours oraroi res (kabary) er les joutes de paroles (hain-ttny)" en L� scrib� �t /a gramk maison. y Jean Poirier: "Agir dans les campagnes merina des annees soixante" en De /a 7radition a /a Post-Modernite. {N. simple y complejo. (. p. ultimatt/y. sur-interpre­ ter". Etudes Ocean l ndien N" I S . ]. Todo u n p rograma -que Paul O t t i no se alegraba de ver d i fu n d i r a traves de esta publ icaci6n. comen rado en d p:irrafo siguienre de esta lntroduccion. . so you 'rt n�ver quit� th� sam� pmon after its owr " (Jackson. . economia preindustrial y economia industrial " (Cuisenier y Sc:galen. Reponse a quelques objections".) . Cultural Dimension of Globali­ zation. Routledge. Research methods in cultural anthropology. Nueva York. men and ethnography. Kilani . Paris. 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La referenda a l campo puede ser i n terpretada de dos maneras. es el sustrato terrestre. es bueno exh ibir. reflexiva. en el plano metaforico. mucho mas a l i a de las fran­ teras de I a antropologia. el campo es productor de legi tim idad : en Ia comu n idad dentifica. en comites espedalizados en los que se comparaban dosieres de postulantes a i nvestigadores. si no los titulos nobi l i arios. sodologos. esta al i i el punto de Arqufmedes en el que se fija u n recorrido u n ico en su genera que es. Pero (que es. o "es un campo solido ". a Ia vez. Como su nombre lo indi­ ca. en real idad. Por una parte. en muchos aspectos. me ocurrio escuchar este tipo de observadon : ''pero este hizo un verdadero campo ". i ncluso hisroriadores . del pensamiemo amropologico. o categoricamente critica que los antropologos consagra­ ron a sus experiencias . de tener algo profundameme tranqui lizador. Por orra parte. el campo? Ante rodo. desde el pumo de vista amropologico. una de esas evidencias que forman parte de todo lo que se presema en nuestras dencias sociales. lo que constituye Ia originalidad de esta disdplina en relacion con otras ciencias sodales. constatamos que Ia referend a al campo se convirti6 en una especie de Sesamo. y I a prictica del arch ivo es objeto de comentarios que evocan . (Cuamas veces. material. valorizan el field. agitada.Capitulo 1 El camp o y el subcamp o MARC ABELES La palabra magica "campo" es i ndisodable de Ia profesion de an­ tropologo. que ya se encuentra en los observadores del Hombre. En adelante. un cuestionamiento sobre el rexro ernografico. �y en que podia esra volver a movi lizar a los pracricantes del campo y orientarlos bacia nuevos borizontes? Si es seguro que este movim iento cririco respecto de los procedi m ientos can6nicos de Ia antropologia no surgi6 por azar. a Ia vez. que celebra Ia deconstrucci6n de estas narrativas que consrituyen. Un conoci miento ran profunda como sea posible de Ia lengua. Lleg6 un momenta en que ya no se pod ia practicar Ia ernografia sin plantearse algu nas preguntas. Ia evoluci6n de Ia antropologia se inscribe dentro de una bisroria marcada por los procesos de globalizaci6n . de manera demasiado sim­ pl i ficadora. en raz6n de su alejam iento y de su pureza con res44 . vivi mos en un mundo abierro. se subsum ieron bajo el vocablo "postmodernismo". � Era necesario recurri r a una perspecriva tan sofisticada para poner en evidencia los defecros de Ia exploraci6n ernografica? � No era encerrarse en el drculo encantado de Ia cririca?. o baya tornado algunas berram ientas de Ia semi6tica. que se orienta bacia el posicionamiento del etn6grafo y que condena Ia pseudotrans­ parencia de Ia observaci6n de campo. En efecto. su interes y su ambigiiedad. esta en el centro del proyecro del Ilumin ismo. por mas encerrada que pueda parecer.La exploraci6n etnogclfica: de Ia alteridad radical a Ia gl obalizaci6n La pracrica del campo que consriruye Ia caracrerisrica de Ia ex­ ploraci6n ernografica funcion6 durante mucbo riempo bajo el signo rranquilizador de Ia evidencia. y es i lusorio pensar que una comun idad. Ia idea de una alteridad rad ical del objeto. lo mejor era ir y ver lo mas cerca posible a los individuos que Ia componen. se reproduzca si n relaci6n con los universos englobantes. Esra reconsideraci6n tom6 dos formas: una cririca. pudo alimentar Ia sospecba. Para conocer una sociedad. una posicion de emparia con respecro a los sujeros ernografiados . Hubo que esperar basta el ulti mo rercio del siglo XX para que el ideal de conoci m iento que orientaba Ia invesriga­ ci6n ernografica y le daba una legitim idad fuerte fuera reexaminado por los profesionales de Ia antropologia. su­ mergi rse. una capacidad i l i mirada de asi milaci6n consriruyen cual idades requeridas en Ia formaci6n clasica de los antrop61ogos. Esros precepros se i nscriben en Ia perspecriva que i nspi r6 el desarrollo de los conocimientos ernograficos. codas esras maxi mas que nos inculcaron ponen el acento en Ia proxi midad entre el observador y su objero. El hecho de que Ia reflexi6n sobre el texto ernografico se baya fijado a corrientes fi los6ficas como Ia hermeneurica y el deconsrructivismo. No es este el Iugar para volver sobre discusiones que. de acuerdo con Blumenberg ( 1 976). Esros parricipan de esra "problematica de Ia curiosidad re6rica" que. observar parricipando (o parricipar observando) . En estas condiciones. Cuando un ochollo de Etiopla meridional me declara. El m ito de Ia alteridad sufre un duro golpe. las personas impl icadas son mucho menos lejanas de nosotros par su posicion social 45 . fascinados par Ia alreridad: poblaciones lejanas. entendido como un Iugar cerrado. "iQue indigena superficial!". Como lo sefialan Grupra y Ferguson. sino situaciones en las que interfleren presencias culturales.pecto a cualquier forma de modernidad.JUr own location while building epistemological and political links with other locations ( 1997: 5). parece que los antropologos y los sociologos han estado. esta claro que se rompe con una cierra rradicion que consisda en privilegiar. en el seno de Ia sociedad global. Esro impl ica rerminar con el privilegio acordado a Ia distancia y al exorismo. desde hace mucho. En efecto. La mulripl icacion de las investigaciones sabre lo "cercano" va en el mismo sentido. cultural. en Ia eleccion de los objeros de i nvestigacion. grupos situados en posiciones social mente subalternas. 1 989) o i nsti­ ruciones pol lricas comemporaneas (Abeles y Jeudy. i ncluso marginates. El antropologo ya no esta con fromado con ese extrafiamiento de lo lejano que hada sonar a los emulos de Malinowski y a otros Evans-Pritchard. Incluso ya no tienen otras preocupaciones mas que las nuestras. Cuando se estudian laborarorios cientiflcos (Latour y Woolgar. ya no tiene gra n sentido. se encuemra esra preocupacion par comprender y hacer que se conozcan u n iversos respecto de los cuales el i nvesrigador a menudo esta exrremadamente lejos a causa de sus orfgenes sociales o i ntelectuales. a veces muy hererogeneas. Desde Hobbo de Ia Escuela de Ch icago a La misere du monde [ La miseria del mundo] de Bourdieu. Tambien es m i representacion de m f mismo como emologo Ia que s e encuentra cuestionada. Esra nos obliga a redeflnir nuesrra concepcion del campo y de las relaciones entre observador y observado. culturas dominadas. aparrado de Ia hisroricidad mundial. esta ya no tendra par objeto el campo. culturas reducidas par los dominadores. siento como una ligera i mpresion. Si bien Ia alteridad aun puede motivar a quienes practican Ia emo­ grafia. exclamarfan en cora nuestros grandes ancestros venerados. and political location and a willingness to work selfconsciously or realigning . it seems more useful to attempt to redefine thefieldwork "trademark " not with a time-honored commitment to the lo­ cal but with an attentiveness to social. culturas peri fericas. un cuarto de siglo despues de mi encuentro con esta sociedad. que duda si gastar su di nero en una fiesta s untuosa o en Ia compra de u n material de video. Al i i se pue­ den observar modos de circulacion del sentido que impiden identiflcar al objeto de Ia emografia solamente en el site de Ia investigacion. El p acto etnografico Cuando se hace Ia emografia de los centros de poder. 1997}. Me present6 a u no de ellos. necesariamente. De acuerdo con las recomendaciones que nos habian hecho. una senora que se mostr6 interesada por mi proyecto y dispuesta a responder a mis preguntas. La practica de campo es algo complejo. para comenzar. tres campos d i ferenres rambien. medico de profesi6n. lo escuche lanzarse en un amplio despl iegue sobre las ulti­ mas obras de Bourdieu. y me propuso llevarme a ver a otros aveyroneses que podria enrrevistar c6modamenre. pero se trata de establecer una relaci6n ubicada bajo el signo del rendi miento y de Ia productividad. de Ia i nvestigaci6n. mozo de cafe en Cl ichy. hizo que me encontrara con su marido. pero. Gracias al padre de una am iga. Mientras participaba. el proyecto y. positiva o negativa. de manera satisfactoria. por su formaci6n .y. Elegi tres momentos de mis propias i nvestigaciones. por diversas razones. me doy cuenra de que. descubri un "campo" adecuado. Retrospectivamente. pero tambien ciertos elementos recurrences y signi ficativos. El procedi m ienro puede ser menos formal y limi­ tarsc a compromisos orales de una parte y de Ia otra. I mpHcitamente se planrea que el antrop6logo va a "producir" un saber pasible de ser apropiado por aquellos que constituyen sus objetos de i nvesrigaci6n . lo mejor era abandonar Paris e ir a esrudiar un grupo lugarefto. Estos pueden muy bien no estar convencidos. el acceso al campo va a i mplicar Ia negociaci6n previa de un conrrato. que perm ita acceder a los ind ividuos y a los grupos que constiruyen el objeto de Ia i nvesrigaci6n. Ia existencia de un documento en el que se especifican los derechos y obl igaciones de las dos partes. con respecto al anrrop6logo. esa persona nunca frecuent6 di recramenre. 46 . No enrendemos por contrato. hace un tiempo. De ninguna manera se podria trabajar an6ni mamente en este tipo de campo. Esra idea de contrato parece contradictoria con una cierta i m agen de Ia ernografia que pone de rel ieve el caracter muy i n formal de las ac­ ciones del investigador y Ia esponraneidad de sus interlocutores. en su fuero i nterno. Este genera de proxim idad tambien i mplica una expectativa. M i pri mera experiencia en Ia materia se efectu6 en el marco de una formaci6n en i nvestigaci6n y tuvo una i n fl uencia deci­ siva en el curso de mi existencia. En las paginas que siguen querria demostrar que Ia conrractual idad esta en el seno de Ia practica ernografica. de una cena con un comisario europeo (un "objeto" de i nvestigaci6n pa ra mi). Entonces. con el fin de poner en evidencia las d i ferencias de abordaje. Lo importance es Ia existencia de un acuerdo que permita llevar adelante. Entre sus pacientes se enconrraba un grupo de aveyroneses que rrabajaba en cafes parisi nos. permaned en Ia capital. Ia m ayor parte del tiempo. No dudan en exhibir sus conocimientos en materia de ciencias sociales. sobre todo. Tuvi mos varias entrevistas . y el se habia sorprendido por los vinculos muy estrechos que mantenian estas personas entre sf. No hay nada anodino en el encuentro entre una persona que se constiruye en observador atento y personas que. No. el termino contrato nunca fue pronunciado. yo reconstruyo nuestra posicion en el seno de Ia comun idad de Rouergue". este quebro. los contactos se habian relajado. cada vez mas comoda en Ia practica de campo. Algunas veces trabajaba solo. h icimos u n arreglo. y en un medio en el que las "rela­ ciones" son un elemento i mportante para el exito social. De modo que. Lo que comprendi muy rapido fue que I a i n formacion nu nca es una cuestion gratuita. Tuvo que retomar su trabajo i nicial de mozo de cafe. se inscribe dentro de una relacion que toma en cuenta Ia posicion del ernografo. para reanudar contactos con ese mundo del que ella y su marido se consideraban expulsados. En real idad. no era a mi a quien era uti!. Fue asi que vimos juntos al duefio de Ia cerveceria Lipp. de alguna manera. H ablaba de Ia situacion de su marido. que prededa bri llante. m i s pregu ntas desataban una multitud de anecdotas y otras consideraciones. sino al medico que siempre habia sido eficiente con ella y su fam ilia. pero mi i n formante se ocupaba de estar presente en los encuentros i mporrantes. Sin duda. Cerrado el acuerdo de esta manera. y todo ocurria como si ella retomara contacto con su medio mientras que. yo no era cualquiera. ella comprendio el provecho que podria sacar de mi pedido. ( Con que objetivo? Un poco mas tarde supe que el marido de mi i n formante habia sufrido un grave reves: poco despues de haber comprado un restaurante. una devolucion de favores. pronta a soplarme las preguntas (sa­ bre el parentesco. etc. En cada ocasion ten ia una manera muy ceremon iosa de presentarme.de alguna manera. durante varias semanas visitamos a un amplio numero de propietarios de cafes. se contaban las u lti mas historias de los pueblos de donde eran oriundos. Veia a esta senora que me acompafiaba. me fue uti! a m i ''. las costumbres. durante algunos afios. tan a menudo. detras del contrato explicito: "al ayudarlo. se encontraba un arreglo mucho mas concreto que se podria traducir asi: "vos vas a j u ntar datos que te seran utiles para tu diploma. Me uso. En real idad. Ella queria serme uti! y disponia de algo de tiempo durante el dia. La complicidad de mi i n formante era muy eficaz: las puerras se abrian. aunque no hubiera visto nunca a esas personas. el famoso Roger Caze. me exhibia. soy uti! al medico que. todo esto nunca fue dicho. AI m ismo tiempo.) que yo habria om itido. tanto para su parricipacion en mi proyecto ernografico 47 . Cuando su mujer me conocio. I a ayuda mutua. hacienda alusion a mis titulos y a m i carrera futura. En ese momenta conocio una verdadera perdida de estatuto y las " buenas familias" que hasta ese momenta habia frecuentado se apartaron de el . a un consejero de Paris y a varios i mporrantes duefios de restaurantes. Ciertamente. a cambio de esto. E iban a saris facer m i curiosidad y a facilitarme Ia tarea. me daba cuenta de que ella deslizaba sus propias observaciones en Ia conversacion. De alguna manera. desplegaba una estrategia. pero esta relacion era determi nante. 1992). Si final mente pude permanecer en Ochollo fue. En efecto. Como ya lo come en otro lado. fue necesario que se reun iera Ia asamblea soberana: tuve que expl icar las razones de mi presencia y. Ia crisis estall6. el caracter restrictivo de los participantes y Ia opacidad de su conten ido. No me detendre en los resultados obten idos. estud iando una sociedad de Etiopia meridional (Abeles. La gente me recibia y escuchaba pacientemente mis preguntas. que quiere decir "observaci6n participante". Lo que me interesa aqu i es Ia experiencia misma. (Que habia pasado? En verdad. Es el precioso y u n ico sesamo que material iza Ia posibil idad de Ia exploraci6n. No se. al cabo de un debate exhaustivo. Los dignatarios me pidieron celebrar una ceremonia. Pero las maneras de emplearlas pueden ser muy diversas. En los un iversos mas ex6ticos se encuentran formas conceptuales identicas.como para mi propia manera de encarar el campo. para el. sin duda. el beneficia de mi presencia. I ba a darme cuenta de esto algunos aftos mas tarde. El hecho de que yo hubiera escrito una obra sobre Ia pol ltica local en Francia testimon iaba. La situaci6n que describo no es propia del trabajo de campo en las sociedades cercanas. me dieron Ia autorizaci6n para continuar con mi trabajo1 • La cuesti6n del Iugar pol itico que estaba en el seno de las investi­ gaciones que desarrollaba en Etiopia merid ional tambien inspira mis trabajos mas recientes sobre el Parlamento Europeo (Abeles. muy a menudo i mpllcitos. Yo reun ia los "datos" i ndispensables para Ia redacci6n de mi tesis. en esos arreglos mas o menos equil ibrados. dos meses despues de mi l legada. En Ochollo. m i capacidad para conducir una i nvestigaci6n de esc tipo. 1983). con el apoyo 48 . Le presente mi proyecto durante una entrevista que accedi6 a concederme. solo para ellos. igual mente. Ia manera en que uno se introduce en ese tipo de instituci6n. m i llegada suscit6 un violento conflicto entre los viejos y los otros ochollos que les reprochaban el hecho de mantener. estas personas paredan bien dispuestas. pero hay que insistir en el juego que se establece entre observador y observado. Y esto ocu­ rre por una si mple raz6n: sin autorizaci6n oficial es imposible acceder a los edi ficios que albergan a los diputados y a los servicios publ icos. sin siquiera interrogarse sobre mis propias motivaciones y sobre el hecho de que yo tambien era capaz de manipularlos. Para hacerlo. me dirigi al secretario general del Parlamento Eu ropeo. Pero agrego que me beneficiaba. . Se denunciaba el tipo de acuerdo implicitamente conven ido. los com ienzos fueron mas bien favorables. Seamos daros: uno entra por Ia puerta grande. El punto esencial es obtener una credencial. . que condicionan toda nuestra practica. Ia ceremonia fue una tremenda ofensa: no vino nadie y ese dia me conm inaron a ir a etnografiar a otra parte. verdade� ramente. Y sin embargo . porque el sistema pol itico de asamblea perm itia i r muy lejos en el tratam iento publ ico de este genero de asuntos y daba Ia posibil idad de producir un nuevo acuerdo aceptable para los protagonistas. En resumen. en Ia medida en que estaba acordado que yo tomarla conracto con los diputados y con los grupos politicos. el hecho de tener el apoyo del Secretario General alcanzaba para ase­ gurarme Ia legitim idad indispensable. ( H abia una conrrapartida para las faci lidades que se me ofredan al darme Ia credencial e i nrroducirme en los arcanos admin istrativos del Parla­ menro? Como mi proyecto no era financiado par esa i nstitucion. En esta estrucrura politica. En Bruselas y Estrasburgo {las sedes del Parlamenro Europeo) . m i n i m izan Ia apuesra de Ia roma de conracro: "jEnroncrs . preparan el trabajo de los grupos y de las comisiones parlamenrarias. Seria util anal izar detal ladamenre el periodo en el que el etn6grafo hace sus primeros conracros. Pero aqui ten ia que tratar con una jerarquia idenrificable. me parece fundamental. tanto en este caso como en los precedences. tanto sabre el conten ido del trabajo parlamentario como sabre los protagon istas. el i mpacro del encuenrro. dado que los mayores habian senrido que su preemi nencia era cuestio­ nada. Enronces. enronces. alga se produjo en es� primer conracro en el que Ia presentacion de si juega un papel determinanre. Ia aperrura del campo esra cond icionada par Ia actirud de sus huespedes. El hecho de ser presenrado. m ientras que en Etiopia las casas se habian emponzofiado. No se supon ia que yo ruviera que presenrar un i n forme.de algu nos parlamenrarios franceses que se hablan i nteresado par m i trabajo anterior. Se podia conrar exactamente con que "escribiera alga serio. Pero. o bromas. los servicios adm i n istrativos j uegan un papel considerable. Para el inves­ tigador represenran una fuente de informacion esencial. prel i m i nar obl igado del campo. esra no ten ia n ingun derecho de observar el texto que yo produciria. Tambien fui presenrado a los responsables de los d i ferenres servicios. usred nos qu iere tratar 49 . Nadie es ingenuo respecto de Ia apuesra: hay un pedido fuerre par parte del ernografo. rambien perm ire poner a prueba a los compafieros. Y esros ulrimos a menudo rienen conciencia del poder que derentan. fue esta enrrevista previa Ia que cerro nuestro acuerdo. algunas formulas estereotipadas. Es evidence que no me habria podido beneficiar con su ayuda sin el aval del Secretario General. sabre Ia Asamblea Europea. Es una fase esencial en Ia que se consrruyen posiciones en un espacio en el que lo no dicho tiene ramo peso como las palabras inrercambiadas. en tanto universitario". Esra erapa de observacion. A menudo. En lo sucesivo se me permiti6 desplazarme l ibremenre par el interior de Ia i nstitucion. Mucha mas tarde se evaluara. de un lado y de orro. La instituci6n de una relaci6n entre el investigador y su objeto: el subcampo El acuerdo prel i m i nar no era muy diferenre del que se habla esta­ blecido con los ochollos. Todos esos procesos. Sin detenerse en Ia ingenui­ dad moralizante es. se intenta reintroducir las voces de nuestros interlocutores en el texto emografico. se tiene Ia intencion de comrabalancear Ia i ntrusion inaugural que caracteriza el desarrollo por este acto de caridad epistemologica.. Solo participan de estas los diputados y los fu ncionarios acreditados. Desde ei punto de vista etico. Penetrar en esta institucion no es algo faci l . Para realizar bien mi exploracion pedi. Por una parte. al fi nal de Ia exploracion. se encuemra reunido a l i i. Ocurre que. se podria argiiir que no hay campo sin subcampo. Laurent Fabius. precisamente. desde el punto de vista del grupo que constituye el objeto de Ia i nvestigacion. hay una ingenuidad doble. de un extremo al otro. cada semana. que condic10nan Ia busqueda de i n formacion no roman. Otra prohibicion concierne a las reuniones de las comisiones. todo el personal pol itico frances. Para hacerlo. Deben esperar a los elegidos en Ia Sala de las Cuatro Colu mnas. Existe una especie de perimetro sagrado al rededor del hemiciclo que solo es frecuentado por los diputados. a veces muy sutiles.como a salvajes! j Seremos su tribu! ". despues de que el presidente. Subrayo del iberadameme el caracter negociado del proyecto emo­ grafi. citare el mas reciente de mis campos. mas bien. Ia autorizacion para tener acceso a estos lugares. fue necesario un voto del despacho de Ia Asamblea. Sin cste acuerdo inicial. Ia presencia (dominante) del investigador. que se rebelan contra Ia autoridad del texto emografico. Ia pasividad imputada al objeto Ia que resulta problematica. Ni siquiera los periodistas tienen acceso a estos lugares. desde el comienzo. se preocuparan por oponerse al desequil ibrio inicial vinculado con esta intrusion. a saber: Ia arbitrat iedad i n icial de cualquier campo emografico. so . Ia Asamblea Nacional. me hubiera resu ltado imposible realizar esta in­ vestigacion (Abeles. haya explicado el semido y objetivo de mis exploraciones. Lo que me parece oponerse a esta vision demasiado unilateral de Ia rel acion de campo es. Para dar un ejemplo. esta posicion es respetable. quienes disponen de autorizaciones especiales. se presupone que los "emografiados" padecieron. en pri mer Iugar los m i nistros.: v . los m iembros del gobierno y algunos de sus colaboradores. El he­ cho de que alguien pueda decidir que va a estudiar a los "Fulano" o a los "Mengano" puede aparecer como una fantastica manifestacion de hybris. el reconocim iento del caracter altameme negociado de esta relacion. se instituye una relacion entre el investigador y su objeto que proviene de Ia intrusion2 • Todo ocu rre como si algunos antropologos. 2000). Pero oculta un dato i mportante. necesariamente. me dedan mis interlocutores del Parlamento Europeo. Antes de que el texto se escriba. Por otra parte. A riesgo de u n mal j uego de palabras. por mas legiti mas que sean las motivaciones cientificas que giran en torno a esta decision. Cuando. Este vaiven retrospectivo entre el punto de partida de una investigaci6n y sus desarrollos pos­ teriores perm ite hacer que emerjan pregunras que no estaban dadas ames del com ienzo de Ia exploraci6n. en el seno de una relaci6n compleja de Ia que el etn6grafo no es mas que uno de los elementos. sobre todo. de tener Ia ultima palabra. AI evocar el subcampo. Tambien me parece interesante que el autor asuma de un extrema al otro "su" version. y solo con referenda a Ia discursividad. no fue solo para conrextualizar mi posicion como observador. sobre todo. pon iendo de rel ieve las dificu ltades. Para escapar al imperial ismo del autor. un proble­ ma que concierne a una confrontaci6n entre actos y proced i mientos. de alguna manera el pre-texto de Ia emo­ grafia. Seria una l:istima que lo que algunos denomi naron un "repl iegue" sobre nuestra sociedad se convi rtiera en sin6nimo de un repl iegue sobre si. suscitando quiebres de Ia armonia. como provocaci6n final. uno se puede preguntar. Aunquc ya lejanas en d ticmpo. tal como se desarrolla. 51 . 1 90-22 1 ) . se propuso recurrir al dialogismo. aun no l legamos al texto etnogr:i­ fico. sino porque pensaba que Ia consideraci6n de este hecho era un dc:menro esencial para comprender d funcionamienro politico de esta sociedad. a veces. Ahora bien. y. Ia exploraci6n apunta. (Y si fueramos aun curiosos? NOTAS 1 Si quise exponer en mi tesis mis disputas con los ochollos. Efectivamente. La oposici6n rigida entre subjetividad y objetividad pierde mucho de su pertinencia. me parece. ese escrito que viene a coronar Ia empresa. Lo importante es el proceso. Nuestros colegas soci6logos. preocup:indose por contextualizarla. Se resuelve en el texto. Hacer hablar al Otro (a los otros). precisamente cuando se nos abren nuevas cameras que todavia requieren de todo nuestro entusiasmo. se sorprenden ante nuestro empirismo: para ellos . con su temporalidad singular.una forma discursiva. a lo arbitrario de un sentido i mpuesto desde el exterior. a val idar o invalidar un planreo previamente cons­ tru ido. Por lo dem:is. con los elementos de i nreligibilidad que produce. pienso en todo u n conjunto de procesos que riene un i mpacto directo sobre Ia problemarizaci6n ulterior. las reAexiones alii consignadas aun me parecc:n validas. z Sobrc este punro se enconrrar:in prccisiones en d capitulo 3 de mi obra: Anthropologi� n marxism� ( 1 976. si el enorme entusiasmo i ntrospectivo que manifestaron durante estos ulti mos afios los antrop6logos a prop6sito de Ia emografia no es Ia contrapartida de una cierta dificultad para i mpulsar nuevas estrategias de conocim iento. pp. pero siempre presente. todo el valor del campo emogr:ifico consiste en esta paciente elaboraci6n de una problem:itica. (alcanza para restituir Ia complejidad real de Ia exploraci6n etnogr:ifica? Lo que puede parecer problem:itico es Ia yuxtaposici6n de los discursos i nducida por esta modalidad ret6rica. con Ia ambici6n nunca claramente confesada. 52 .) . Henry Pierre (eds . . La Vie quotidimne au Parlement europem.1 992. Marc y Jeudy. Cambridge. 1 966) . 1 989. Bruselas. 1 993. Berkeley. La Decouverte. Paris. Paris. Hans.REFERENCIAS BI BLIOGRAFICAS Abeles. Le Lieu du politique. Editions Complexe. Akhil y Ferguson. (Die Legitimitiit der Neuzeit. Bru no y Woolgar. Paris. Stephen . Seuil. AnthropobJgie et marxisme.2000. Blumenberg. ) . Un ethnographe a l'Assemblee. Latou r. James (eds.1 98 3 . University of California Press. Paris. 1 997. The M IT Press. La vie de laboratoire. Odile Jacob. Armand Colin. 7he Legitimacy ofthe Modern Age. Bourdieu. Pierre (ed . Abeles. 1 976. Hachette. Societe d' Ethnographie. Paris. . M arc. 1 997. Anthropologie du politique. Gupta. 1 983. La misere du monde. AnthropobJgical Locatiom: Boun­ daries and Grounds ofa Field Science. . ) . cuya etimologia griega.Capitulo 2 De lo lejano a lo cercano Reflexiones sobre el pasaje de un campo ex6tico al campo de las instituciones pollticas hti:. que arcicula Ia referenda al pueblo {"etnia" observada) y al escrito (texto producido) . Esta a necdota testimonia Ia manera en que. La critica di rigida a los nuevos antrop6logos y a los otros especial istas de los estudios culturales (cultural studies) concern ia a su literatura. como si simple­ meme fuera necesario evocar los fundamemos de Ia discipl i na. se desarrolla una antropologia reflexiva mas consciente de Ia manera en que se producen los an:ilisis'. Cualquier estudio antropol6gico se basa en un campo. i ntroduce una distancia entre los actores de los hechos cul­ turales y el observador. ubicado muy a menudo en situacion singular? Sin embargo. cuando se privilegia Ia critica de las condiciones por medio de las cuales los etn6grafos construyen sus objetos de pensa­ m iento. Godel ier y M i mz suscitaron un entusiasmo igual entre los antrop6logos presentes. en un contexto de mutaci6n de los objetos de investigaci6n y de las condiciones de Ia exploraci6n. Pero (Cuando y de que maneras habla el etnologo de su campo? (No est:i ci rcunscripta Ia pregu ma por el termino "etnografia". Maurice Godelier y Sidney M i ntz dedicaron dos sesiones plenarias a tratar Ia i mporcancia del campo en antropologia. considerando a sus colegas norceamericanos tal vez demasiado distraidos por las sirenas de Ia postmodernidad. Se referia a las consecuencias que produce el hecho de considerar el campo como accesorio. Renato Rosaldo lo observa de esta manera: So called na­ tives do not "inhabit " a worldfully separatedfrom the one ethnographers 53 . pero tam bien interesada por Ia real izaci6n de trabajos de campo. Contra cualquier expectativa. pri ncipalmente para producir notas de campos sobre las cuales trabajar.NE B ELLI ER D urante I a nonagesima quinta reun ion anual de Ia Asociaci6n Norceamericana de Antropologia ( 1 996). (da cuenta mejor de Ia naruraleza del vinculo entre modelo te6rico y diversidad de las practicas que una antropologia estructural o funcional? (Se Iibera de las constricciories de Ia model izaci6n para construi r una poetica social (Herzfeld. se plantea Ia cuesti6n de saber si el campo constituye un dispositive experi mental desde el que el antrop6logo extrae una prueba de lo que afl rma. 1996. entre sujetos y actores. En el pri mer caso. Ia rel aci6n con el campo siempre fue representada como Ia esencia del abordaje y de Ia formaci6n antropol6gica. Se convierte en una apuesta profesional para una disciplina que quiere acreditarse como una ciencia y produce "expertos". pero tambien culturales). Alcanza con recordar que Ia construcci6n de Ia discipl ina. El antrop6logo se ocupa menos de comunidades cerradas sobre si mismas que de i ndividuos capaces o susceptibles de atravesar todo tipo de fronteras (geogr. No obstante. sobre Ia base de una distribuci6n te6rica y espacial en areas culturales. el campo deja de ser pri ncipalmente un Iugar de observaci6n de las practicas sociales y culturales. cuyos parametres se inscriben en una dinamica antes que en un marco estatico. en relaci6n con Ia sociologia o Ia ciencia politica. En el segundo caso."liv� in " ( 1 989: 45). El reconoci miento de las areas culrurales y Ia relativa separaci6n de las ciencias sociales. AI leer monografias o ensayos de antropologia. Este punta de vista cues�iona Ia gran distribuci6n discipl inaria que apunta 54 . Este movi m iento cuestiona Ia frontera entre em6logos e i ndigenas. Bromberger. hoy discu­ tido.iflcas. en una dimension igualmente reflexiva. o sobre Ia ambigiiedad polisem ica que representa Ia antropologia como "ciencia del hombre" en el cambio de m i lenio. No es necesario volver sabre Ia semantica del termino "emia" y sus efectos sabre los procesos de esencializaci6n culrural-nacionalista. hacer culrura. algunos de los cuales se convierten en antrop6logos. 1997). (eS mejor percibida por los terceros si el antrop6logo se define como escritorla o como autorla (Geertz. por el cual el exotismo del antrop6logo orienta el tema de sus investigaciones (Abeles. 1996)? ( lncluso volviendo i ntel igible los ni­ veles de subjetividad por medio de los cuales acopia los hechos y los ordena? Una antropologia reflexiva. terminaron por l i mitar las perspectivas ofrecidas a Ia antropologia de exponer diversas maneras de vivi r en sociedad. no todos los campos son considerados aun como igual mente impl icados por este abordaje. entre ob­ servador/observadora y actores/actrices necesariamente sometidos/as a un proceso de subjetivizaci6n. al com ienzo necesarios para su aflrmaci6n academica. prima sabre el valor objetivo del acontecimiento cientifico. construir Ia poHtica o las instituciones. La real idad del sujeto social mediatizado por Ia forma del escrito. Ia relaci6n que se establece entre observador y observado. o si constituye un espacio de i nteracciones m6viles en el plano temporal. conduce al proceso. y Ia manera en que se producen los grandes (y pequefios) textos antropol6gicos. 1996)? En Francia. exreriorizada de los enunciados consrruidos. de acuerdo con el principia de las areas culrurales o segun sus niveles esrarales de desarrollo. Se trata de una consrrucci6n cuyos andam iajes son. ere. el desarrollo de una antropologia postcolonial y los aportes del posrmodernismo. Forjando concepros ciendficos. El campo no se defi ne ex ante.para analizar las practicas politicas en un contexto multicultural y los beneficios respectivos del universalismo y del diferencialismo. en aero ambito. pero hoy admire una mayor diversidad de los objetos de invesrigaci6n antropol6gica. a los que Ia revisra Sciences Humaines dedic6 un numero especial en 1999 (Bellier. y su ambito se ampli6. en forma de rexro. Pero los conceptos no tienen el mismo poder. las in formaciones que obriene y los analisis a los que se l ibra. que se observa en Ia mayoria de las escuelas antropologicas nacionales. Ia mulriplicaci6n de los esrudios sa­ bre Ia mundial izaci6n (Appadurai. para conciliarlo con Ia di mension analirica. el inreres suscitado par Ia anrropologia cogniriva.vuelve "legible". acompafia un proceso de reflex ion sabre Ia naturaleza de Ia escriru ra anrropologica y sabre Ia manera en que el ern6grafo -rerm i no poco habitual en frances actual mente. Esra aperrura. Cualquiera sea el campo elegido. ni Ia m isma val i­ dez. Una de las funciones es trascender las fronreras de los contextos en los que naci6. No esra dorado de una auronom ia particular. consriruyen campos susceptibles de ser "ernologizados". 1 999a). esrimulan Ia reflexi6n sabre el marco te6rico de nuestra discipl ina. La experiencia de campos contrastantes. tanto como los esfuerzos par renovar las relaciones entre las discipl i nas de las ciencias humanas. objerivada. Las fronteras concepruales son igualmente m6viles. Asi. La real izaci6n de las exploraciones en campos muy comrasrantes. Ia anrropologia explica Ia i nmensa diversidad de las culruras y Ia extrema variedad de los campos. revelados par el anrrop6logo en sus proyecros de escrirura y comunicaci6n. como puede ponerse en perspectiva el caracrer inti ma y subjerivo de Ia experiencia del fieldwork. me permiti6 hacer Ia experiencia de lo cercano y lo 55 . profesionales. y sea su caracrer convencional o nuevo. sub-culture. o no. La discipl ina evoluciona lentamente. ran diferentes como pueden ser un pueblo a merindio e i nsrituciones pol iricas. el termi no "ernologia" no siempre parece adaptado a los estudios desarrollados en antropologia urbana y pol irica. Ia pregunra es saber como el amropologo habla de los seres que consriruyen ese campo. 1 997) o. En Ia medida en que codas las sociedades y codas las formas de culruras (locales.a disrribui r las sociedades del mundo entre ernologia. ex6ricos y end6ricos. en el conjunto de los campos frecuentados par los antrop6logos. Son testimonio de Ia validaci6n de los "nuevas objeros" de Ia antropologia.) esran porencial menre abierras a un abordaje sensible. AI mismo tiempo. sociologia y ciencia polirica. se observa que Ia ciencia pol itica francesa retoma el paradigma cultura/ernia -a su modo. Para un abordaje de tipo inductivo. que conducen a los antropologos a decir "entre los mios "para referirse a los grupos en los que se especializaron (Atki nson. Este genero de identificacion ali­ menta un proceso de apropiacion respecto del cual los terceros perciben que se trata de una desviacion en el momento en que dos antropologos presentan m i radas diferentes sabre el mismo grupo. La pregunta sobre 56 . economica. Esta perspectiva vuelve evidente una tension que. aunque reelaborados por hipotesis.lejano. social . uno y otro no deberian con fundi rse. algu nas veces. General mente particular. permanentemente confrontado con el di lema de Ia objetividad de sus observaciones y de sus analisis. como aquello que determina Ia cal idad de las observaciones sobre Ia base de las que se desarrolla el proceso anal itico (Klein man. segun si el trabajo com ienza o si se lo esta puliendo y se inscribe (o no) en una corriente particular de pensam iento. con registros diferentes que ponen en juego Ia distancia cultural. asi como tam bien Ia dimension afectiva. El antropologo. con el interes puesto en volver a examinar Ia subjetividad y Ia exclusividad de Ia relacion entre el emologo y su campo. para legitimar su abordaje ciendfico. Si Ia negacion del campo contradice el ser antropologo. El antro p ologo en su cam po: subjetividad y teoria Con excepcion de algunos teoricos.del pensamiento. y. volviendolo sensible a ciertos hechos y personas y no a otros. a menudo cae en Ia trampa de su propia subjetividad que. Ia necesidad de Ia teoria. Este texto constituye parcial mente su relato. toma el aspecto de un confl icto retorico entre. Ia mayoria de los antropolo­ gos construye sus analisis sabre Ia vivencia de una experiencia que se convirtio progresivamente en sinon imo de metoda: Ia observacion participante. Sabre Ia base de esta doble singularidad del observador y los observados. arte o tecn icas de los sujetos/objetos de Ia investigacion. grupos) nombradas e identifi­ cadas. por una parte. simbolismo. el antropologo analiza materiales reales. 1 993) . rel igiosa o politica y Ia transcripcion -en Ia lengua del emologo. lo inscribe en una relacion un ica que no es necesariamente defi n ida por u n vinculo con un i n forma nte privi legiado. Una especie de deformacion profesional induce a formas de identificacion con Ia sociedad estudiada. se real izan Ia comparacion de los hechos culturales. este abordaje es real izado con personas (pueblos. Ia descripcion de Ia organizacion social. geografica. como marco que apunta a precisar el contexto sabre el que se apoyan Ia investigacion y su di mension comparatista (Cresswell y Godelier. l ingiiistica. el valor de Ia emocion. sociedades. 1976). 1992). aunque las identidades reales a menudo sean encubiertas por razones eticas. etn ias. sistema de creencias. consagrando partes desiguales a Ia descripcion o a Ia teoria. por otra parte. largas estadias (casi cuatro afios consolidados) autorizaron una radical alternancia entre Ia sociedad de estudio y Ia sociedad de origen . una sociedad tukano de Ia Amazon ia peruana. en el mejor de los casos. (debe el antrop6logo proclamar Ia virtud superior de su subjetividad o si mplemente i n formar a los interlocutores acerca de las condiciones en las que se desarrolla su analisis? Este texto no busca una i mprobable respuesta acerca de Ia verdad de los hechos culturales observados y Ia racionalidad de las construcciones anal iticas. que ellos autorizan . Tres campos de referenda Con los mai huna. En este contexto. La secuencia de las idas y vueltas se revelo nece57 . La experiencia de campos muy diferentes muestra que Ia situacion del antropologo es eminentemente variable. De un modo mas prosaico. cultural. para volver sobre h ip6tesis y percepciones parciales."que antrop6logo tiene raz6n" es un fen6meno problematico. como lo observa Marc Abeles ( 1989: 335-361). a veces profesionales. a veces muy opuestas. pues se sabe que una evaluaci6n del rrabajo. fuera del contexto academico que define criterios de evaluaci6n. para hacer " idas y vueltas" entre el campo y el analisis. haria del sujeto del estudio antropologico un pretexto l iterario 0 poetico mas que el objeto de un analisis a parti r del que sigue siendo posible pensar Ia diversidad de las formas sociales y culturales. ya sea que se trate de reducirla en el campo lejano. para observar secuencias y construir el calendario de las actividades estacionales. Entre 1 979 y 1 986. yo experi mentaba Ia gran distancia: geografica. Todo es cuesti6n de distancia o de exacta medida. l i ngiiistica. En este movimiento regular se desarrolla el proceso de objetivaci6n y Ia formalizaci6n te6rica que son necesarios para los actos de enseiianza. Una objetividad excesiva desencarna al sujeto de Ia etnografia. una subjetividad demasiado grande le quita coda consistencia. Pero (quien lo puede apreciar? La exclusividad de Ia relaci6n con el campo funda Ia calidad de un abordaje antropol6gico y las posibilidades de su critica. pues construye jerarqu ias mentales. Pero. Ia aurora se pregunta como dar cuenta de Ia di mension emocional que especifica Ia calidad de las observaciones de campo y Ia forma de las notas tomadas del natural. o bien de i ntroducirla en el campo cercano. Ia distancia del antrop6logo es menos una cual idad del objeto que una cualidad del abordaje. no esta legitim ida por el medio profesional. El antrop6logo se distingue de sus colegas de las ciencias sociales por Ia toma de distancia que funda su capacidad de analisis. publ icaci6n y comun icacion en sentido amplio. El trabajo se apoya en un proceso temporal l argo. sin i mplicar a los/las lectores/ lectoras y receptores/receptoras potenciales en una subjetividad que. Ia sociedad de origen y el grupo estudiado. en Ia medida en que mis escritos estaban en frances. el anal isis y Ia forma de escrirura que le corresponden en Ia real izacion de una tesis doctoral debian inscribirse en un genera ernografico (Atki nson. 1 992: 29) que hoy esta bien pautado: el de los esrudios amazon istas (Bell ier. comentarla. aun poco desarrollado en Francia. los elementos discontinues reunidos a lo largo de largas estadias y exploraciones repetidas en los archivos rel igiosos y coloniales. El aprendizaje de Ia lengua y el interes renovado que man ifestaba por su mundo me perm itieron ser adoptada. Este angulo analitico importaba en un doble aspecto: por una parte. tuve Ia oportun idad de experi mentar un cambia 58 . mi manera de tratarlos se i nscribia en el ambito emergente. Los mai huna tuvieron conocim iento de una parte de mi trabajo. La crftica del ernologo. lengua hablada solo por los amerindios de este grupo lingiifstico. cuya natu raleza yo les especificaba. de los gender studies. Dentro de esta optica era concebida una publicacion. Es verdad que. 1 993b). por los miembros de una sociedad traumatizada por decenios de relaciones desiguales con los blancos. progresivamente. las condiciones pol iticas en las que evolucionaban los amerindios no eran las adqui ridas hoy por su presencia organizada en Ia escena i n ternacional. en los afios 1 980. tanto para famil iarizarme con el mundo mai huna. para verificar con el los algunos puntas de su h istoria y para intentar restituirles.saria. no tuvo Iugar en el campo de los mai huna. para evitar particularizarla. si no en tukano. en forma condensa­ da. cuando Ia tesis ( Bell ier. Pasando de lo escrito a lo oral quise. de su uso de los datos . lengua de comun icacion en Ia Amazonia peruana (Bell ier. pero cuyas impl icaciones acade­ micas difkil mente podfan captar. como para quitarme Ia marca de Ia identidad que me daban (gringa). sin tener Ia posibilidad de criticar sus fu ndamentos. no obstante. de los anal isis producidos. Cualquiera haya sido Ia cal idad o singularidad de m i abordaje. Algunos meses despues de mi ultima estadia entre los mai huna. Si el tema de las relaciones entre los hombres y las mujeres mai huna me habia sido inspirado por las luchas de las mujeres europeas de los afios 1970 y por una vision critica de las relaciones entre los generos en una sociedad industrial de clases. para cali ficar en su contexto el vinculo entre los hombres y las mujeres que me era dado observar en esta microsociedad. tal como las que defi nen hoy las condiciones de acceso a los grupos amazonicos. en Ia medida en que ellos mismos estaban totalmente margi nados en relacion con Ia i nstitucion escolar peruana. en espafiol mezclado con mai hiki. Pero las desigualdades de las formaciones escolares y mis dificultades para expresar en mai hiki los conceptos del saber occidental se i nterpusieron en el muy complicado proceso de " devolucion del saber" a! i n formante. lengua desconocida para ellos. Apreciaron el volumen del escrito y Ia dimension fotografica de Ia tesis. por orra. 1 9 9 1 ) . a! menos en espafiol. 1 986) habia sido defendida "muy honora­ blemente" en Pads. sigui6 el canal de los medios. en el corte vivido durante alrededor de cuatro afios entre mi universo domestico y universitario y su marco sociologico y profesional. El abordaje fue discutido por y con los colegas antropologos. El libro. responsable de u n proyecto d e i nvestigacion que y o formulaba. A cargo de Ia cooperacion internacional durante a lgu nos meses en 1 987. sobre e l fun­ cionam iento de Ia Comision Europea. por medio de un destino provisional en el Centro Nacional de l nvestigacion Cientlfica. para no ser tomada dentro del juego de su competencia. en parte. un corte con respecto a un grupo al que no me l igaba nada. Ia con fidencialidad. mientras que Ia critica tomaba el camino de las redes propias del sujeto del estudio. La preocupacion comparatista es. Para este grupo. Habla sido designada comisionada Ia Escuela Nacional de Adm inistracion. a reintroducir Ia distancia necesaria para Ia exploracion. La experiencia adqui rida en medio de los mai huna. para no tener ningun rol asignado e n una estructura rlgidamente jerarquizada. n i reapropiacion de una por los otros o re­ dprocamente. La alternancia entre dos modos de existencia (privado/publ ico) y entre dos modos de estar en situacion de antrop6logo (en el campo de Ia ENA y en el laboratorio de investigacion) se fundaba. constituy6 Ia sustancia de un metodo que trasladaba a un contexto total mente distinto. Por mas que fuera una condicion de mi presencia en el campo de los Enarcas. esencialmente. dentro del m icrocosmos del poder a Ia francesa. en el momenta en que el l ibro sobre Ia ENA estaba en prensa (Bel l ier 1 9 93a) . principal mente a traves de sus elecciones de escritura.radical en mi situacion de etnologa. Ia distancia se construy6 esencial mente de un modo imaginario. pero cuya reputacion era grande y cuya composicion sociologica era mas cercana a m i medio de lo que podia ser Ia de los mai huna. e n 1 993. La restitucion de Ia m i rada del antropologo. El recorrido urbano (en subterraneo o en bicideta) era i nsuficiente para i nstaurar. el genero emografico no estaba defi n ido por otra convencion que no fuera Ia imperiosa necesidad de marcar Ia diferencia con el marco te6rico cubierto por Ia sociologia de las el ites. No tenia que ser "confundida" ni con los Enarcas en formacion. n i con e l personal d e Ia Escuela. entonces dispersos en sus oficinas profesionales. Ia reflexividad. en el seno de m i sociedad de origen. Por el contrario. Ia i nstrumentalidad de un estudio sabre el objeto de poder que representa Ia ENA en Ia sociedad francesa debieron ser problematizadas. leldo por los Enarcas de las promociones impl icadas por Ia exploracion y aceptado por los ex alum nos que hicieron su presentacion en Ia revista mensual. en Ia base de mi doctorado y de m i legitimi­ dad como a ntropologa en esta instancia. fue aparentemente uti! para los candidatos de los concursos de acceso a Ia ENA y fue objeto de comentarios privados. Ia perspectiva de realizar alii un campo debla conducirme. La cu riosidad me l levaba a trabajar sobre Ia di mension cultura l de l as estructuras del en 59 . No hay ni nguna identificacion posible entre Bellier y los Enarcas. En este caso preciso. acefala. 1993).. En el campo de las instituciones europeas. consultores . con una relacion particular con el espacio natural) y mi estatuto como investigadora del CNRS. estos ulti mos estan. Pero por el si mple hecho de que se trata de una empresa europea. e1 espacio privado rem ite al universo singular de mis practicas personates. publ ico y med iatico. en rel acion con expertos (auditores. El trayecto semanal Paris-Bruselas perm itia volver sobre observaciones. Esta alteridad. representa nte de una discipl ina que ocupa u n Iugar singular en el mundo de los burocratas. a Ia vez. indizadas sabre Ia doble referenda a Ia sociedad de origen y a Ia cultura nacional que. "sobre­ imprime" sus efectos de identificacion sin que sea necesario afi rmarlo (Bell ier. Ia distancia geografica vuelve a cobrar importancia en Ia medida en que es. El desplazam iento continuo nutre a los funcionarios eu ropeos con un sentimiento de irreal idad que da nacimiento a metaforas como: "somos dnge/es sin cuerpo en un mundo sin territorio " (Abeles et a/. su car:icter oficial . un idos a m i conocim iento de las estructuras ad m i n istrativas. en el perf metro europeo. en un momenta historico de I a fabricacion de Europa: Ia ratificacion del Tratado de Ia Un ion Europea. pol itologos y tecnicos) que contratan para defi n i r programas de accion y pol iticas publ icas. es deci r. se basaba mas bien. me val ieron el reconoci m iento como especial ista. Ia alteridad del antropologo no es menos obvia que en Ia ENA o entre los mai huna. que es tanto una empresa de desfami­ l iarizacion como u n elemento de constitucion de si. documentos. corte y solucion de conti nuidad. denominado Tratado de Maastricht. Ademas del hecho de que conocen mal Ia evolucion de las ciencias humanas. en Bruselas. 1993). En el mundo de los expatriados y 60 . m i experiencia amazon ista (de una sociedad sin clases. En este contexto. Esta oposicion relativa se dupl icaba con Ia separacion introducida por ser antropologa. mas que para conocerse mejor. con mezcla de nacional idades y campos de experiencia ( Lequesne. hadan regularmente el viaje de ida y vuelta entre sociedad de origen y contexto profesional: menciono aqui a los naturales franceses de las instituciones europeas y a los interlocutores gubernamentales. se articulaban de una manera d i ferente que en el contexto de Ia Escuela Nacional de Adm i n i stracion . estos dos espacios. pluricultural por defi n icion. El espacio publ ico esta representado por Ia institucion pol itico-ad m i n istrativa.poder y sabre Ia relacion entre cultura e identidad. 1997a). Entre altos fu ncionarios europeos. y Ia inscripcion de las practicas pluriculturales de esos agentes en el juego de los poderes de decision y gobierno. entre los sujetos de estudio. y plantear puntos de referenda del analisis. al tiempo que me daba Ia posibil idad de completar en parte Ia vivencia de aquellos que. de lo privado y de lo publico. pero esta compuesta de otra manera. mas bien. en un sentim iento de oposicion entre Ia esfera de m i espacio privado y Ia del espacio publico en el que se i nscriben los sujetos de estudio. El i n forme pedido debia obedecer a las constricciones de Ia forma europea y del universo ejecutivo. entre 61 . luego "psicoterapeuta". El abordaje se construye de manera semejante. En Ia medida en que el campo era fi nanciado por Ia Comision Europea. es deci r. se afirma como una persona. los sujetos de Ia exploracion. los medias escritos y audiovisuales constituyen en nuestras sociedades complejas un reservorio de in formaciones y de analisis cuya propiedad. El genera etnografico. pero no se sale de Ia m isma manera. Naturaleza del camp o y manera de ser antro pologo No se " desembarca" en Ia Escuela Nacional de Adm i n istracion o en Ia Comision Europea como lo hice entre los mai huna. es ser inevitable. i ncluso como un alter ego. tuve asi Ia libertad de disfrutar de cambios del iciosos: entre los mai huna. fue organizada delante de asambleas generales que comentaron in vivo el producto final. el antropologo ocupa una posicion en Ia sociedad que observa. aun poco pautado. tema del estudio. en tanto que Ia division del trabajo entre antropologos de nacional idades distintas induda a una reflexion espedfica sobre Ia subjetividad de los abordajes y los modos de objetivacion necesarios para Ia redaccion de un in forme final bilingiie. ni conoci m ientos previos. En Ia medida en que Ia gestion antropologica presenta especificidades irreductibles a Ia forma del i n forme admi n istrativo. "espia i nternacional ". sin que esto formara parte de las obligaciones institucionales. el mismo problema de frontera respecto de Ia ciencia politica o de Ia mo­ nografia clasica que en Francia. sin anu ncio. En los juegos de etiqueta que los fam i liares de un sistema a menudo implementan sobre el ultimo en l legar. completado con un resumen. en Europa. "el personal ". una gran parte de Ia experiencia de campo habia sido discutida en diversos lugares de Ia peri feria institucional con los colegas antropologos. aun si no saben nada de el. los tres antropologos del equipo1 tuvieron l ibertad de movi mientos pero su trabajo fue seguido por Ia i nstitucion: un Steering Commitee sirvio de interfaz de presentacion del antropo­ logo a las direcciones generales y a Ia presidencia. La produccion burocratica.de Ia Europa en construccion. "al servicio de Ia direccion". Ia devolucion de Ia m irada de los antropologos. En los dos casos. Previamente. pishtaca2. luego comadre-\ por ultimo un nombre propio. "entomologa". respecto de los objetos institucionales. las publ icaciones de las ciencias sociales. las notas de campo no son n i Ia unica referenda del antropologo n i Ia un ica base de su analisis. Ia nocion de campo ya no puede ser comprendida con referenda a un territorio determinado. Convencido o a pesar de si m ismo. en el que se reagrupa Ia antropologia de las instituciones plantea. entre los Enarcas. fue difundido por via oficial. mostro un interes particular por los resultados de un estudio. En consecuencia. Asi. El modo en que se construye un proyecto de investigaci6n no se aproxima ni a lo arbitrario ni a Ia pura racional idad: una parte esencial corresponde a lo sensible. sino que !Iegan a serlo" (Bellier. a Ia intu ici6n y a Ia movilizaci6n de recursos personates gracias a los que se establecen los pri meros contacros de los que depende Ia posibil idad de permanecer en el campo y Ia calidad de las in formaciones reunidas. El caracter consecutive d e los campos amaz6n ico e instirucionales ruvo por efecro direcro orientar una parte de mi reflex ion : en Ia Escuela Nacional de Adm i n isrraci6n. sobre los modos de relaci6n entre i ndivi­ duo y colectividad y I a construcci6n de las l6gicas jerarquicas en una sociedad compleja. "Delors'sfriend ". sabre el multiculturalismo. entre el pri mero y los otros. "antrop6faga". Tomando por el media del cuerpo este nuevo objeto antropol6gico. m ientras que los sujeros de Ia instituci6n. pero su uso por sujetos que "no nacen Enarcas. El proceso de adopci6n no ruvo Iugar sino con los mai huna. en Ia Comisi6n Europea. mi condici6n de ern6loga habia sido confirmada por Ia un iversidad. El exotismo resultaba necesario para mirar de otro modo a " Ia tribu de los Enarcas". Estos campos no se disti nguen simplemente por los objeros te6ricos que permiten caprar. Entre los Enarcas. sociedad con Ia que compartia Ia vida cotid iana cuando estaba entre ellos. luego "experta". el pluril ingiiismo y Ia i nvenci6n de las formas comunes europeas. " Experto" entre los europeos da Ia ! lave de entrada al rei no de Ia decision en un espacio politico i ncierto y no homogeneo. "psicoterapeuta" evoca una urilidad que yo vela mas cercana de Ia mayeutica.legiti m6 este proyecro de estudio de Ia ENA. probablemente mis elecciones te6ricas habrian sido modificadas en beneficia de un ana Isis exhaustive de Ia construcci6n de lo politico de los mai huna en sus relaciones con el Estado peruano. al conjunto del personal y de los alumnos. La aparente i nversion en relaci6n con 62 . 1997d: 45) designa bien el sufrim iento de su transformaci6n -renacimiento. elegi analizar Ia transformaci6n de una persona comun en jefe. nacional o europea. Recibir un titulo de parentesco y luego un nombre mai huna sign ifica Ia entrada en Ia comunidad.los europeos. Ia diferencia entre el com ienzo y el fin del campo es sign ificativa . sino igual mente por el hecho de que. al mismo tiempo servi­ dor del Estado y cima jerarquica. Estas eti­ quetas defi nen un modo de reconocimiento cultural. tal como se des­ prendia de Ia presentaci6n que hizo. no hicieron mas que legiti mar una relaci6n profesional y rarificar un corte entre dos modos de exisrencia. en Ia Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales que senalaba m i Iugar e n Ia comun idad cientifica y e n e l campo amaz6nico. Si el orden de los campos hubiera cambiado. el director de este honorable establecimiento. En todos los casas.y de su necesidad de hablar "en campo neutro". el hecho de haber obten ido acreditaci6n ante Ia ENA por media de una triple formaci6n -en este arden: en el I nstitute de Estudios Pol iticos que me acercaba a los altos funcionarios. no me ensenaban nada. a diferencia de los Enarcas. Su postura es un valor de referenda revelador. Compete a Ia amropologa observar lo 63 . el conjunto de los protocolos de observacion. por parte de unos/as (Godel ier. de este modo. en donde mi legitimidad o condicion de amropologa no fue nunca cuestionada. no afirmaban su supe­ rioridad imelectual . Me incorporaban en sus discursos y me abrian los horizontes de Ia interculturalidad establecida. por parte de los/as otros/as.Ia sociedad acefala de los mai huna. La discribucion de los hechos en el tiempo de Ia institucion y Ia desmultiplicacion casi ad infinitum de los interlocutores y de los participa ntes de qui nce Estados miembro vuelve imposible Ia observacion exhaustiva de 20. se basaban en un lexica cuya problematica traduccion a las lenguas de trabajo de las instituciones europeas orienta Ia investigacion hacia nuevas comparaciones entre culturas adm i n istrativas. politicas. de hablar y de pensar su coti­ dianidad profesional y Europa. de los fu ncionarios europeos . del hecho de que el poder se apoya sobre un consenti miento a Ia subordinacion . con el tono de Ia con fidencia que i nvitaba al secreta. nacionales. de naruraleza. Ia exploracion de esre medio fue rica en una reflexividad . objetos de analisis y marcos de referenda cambia de comexto sin cambiar. daban testimon io Ia amropologa de sus conocim iemos antes de dejarse llevar. burocraticas o l i ngi. critica sin igual. Si el conocim iento del universo administrative frances me fami1 iarizaba con ciertas problematicas y con el funcionamiento de Ia Co­ m ision Europea. a priori excluida de esos lugares construidos racionalmente. los Enarcas.000 funcionarios localizados en cuarenta y siete sitios disti ntos y rres ciudades. Comrariameme a los mai huna.iiscicas. Del campo amazonico a los campos europeos. 1 982) y en el rechazo de esta. La impre­ visibil idad. A diferencia de los mai huna. que yo tenia Ia posibi lidad de interpretar. esta en el centro de las rutinas. brillantes con un saber dominance. Lejos de es­ car pautada. en otro contexto. Pero Ia posicion de exploracion se transforma. Ia i mpresion de un singular malestar cultural. El conocimiento de los usos en Ia Comision Europea me abrio Ia puerta de las administraciones centrales briranicas y espaflolas. carece de interes teorico respecto de Ia demostracion del rol de esra Escuela en Ia reproduccion del Estado-nacion a Ia francesa. que "no tienen jefe pues no saben como obedecer". segun sus propios term inos. que me rransmician su saber por una pedagogia activa. por palabras desenganadas que ten ian Ia extrafla propiedad de ser compartidas y recurrences entre las promociones y que daban. Las informaciones . La diversion in icial rapida­ meme cedia Iugar al interes de los interlocutores por evocar libremente hechos tangenciales en relacion con sus ocupaciones cotidianas y por permitirme analizar sus modos de ser. Ia posicion de amropologa me mantenia en el esrado de alerta necesario para Ia observacion de los modos de i meraccion entre culruras nacionales y de las practicas. profundameme. Para Paul Atki nson ( 1 992: 8) . Las pri meras se asemejan a fotografias. digna d e toda suerte d e palabras: oflciales. que permite poner a prueba las hipotesis antes de proceder a construcciones mas sofistica­ das. los papeles sin i mportancia que abundan en observaciones sensibles e i n forman sobre el contexto en el que se desarrolla Ia exploracion. more and more segmental. Las notas de campo Las notas de campo constituyen Ia materia a parti r de Ia cual la an­ tropologa reconsidera lo que vivio y observo para proceder a los analisis en los ambitos que privilegia. mas de lo que participa en el trabajo de analisis y redaccion de los temas . y si las dos dimensiones se excluyen mutuamente. sin i maginar cubrir Ia total idad del campo (Bellier. un 'campo' anterior e independieme del trabajo del etnografo". Esta asercion me parece aceptable hasta un cierto punto. Apoya su demostracion con Ia puesta en evidencia de una identiflcacion clasica del etnologo (como autor) con el pueblo que estudia y de un cierto rechazo (postmoderno) de identiflcacion por parte de los autores que. Pues las notas de campo son el reflejo de una experiencia. Ia antropologa observa y toma nota. las marcas del tiem­ po pasado. El proceso de inteli­ gibil idad del i mitado por las fronteras de los dos procedi m ientos lo l leva a reflexionar sobre lo "que puede ser escrito" y " lo que puede ser leido". we assume that field researchers's selves and emotions are always implicated in research [. c) . peripheral and even trivial data. I a transforma e n sujeto que oye. quien cita a Roland Barthes ( 1 974). Para Sherry) Klei nman. As Georges Devereux (1967: XVIII) noted "The refusal to exploit these difficulties creatively can only lead to the gathering ofless and less relevant. cualidad muy util y muy a menudo omit ida entre las que se le reconocen a Ia antropologa. term ina discutiendo Ia autonomia (aflrmada por algunos) del campo "como si existiera una real idad social. 52). los reverses de documentos de sintesis. . La mirada se completa con una escucha. Una pregunta importance es saber si se establecen notas de campo puramente descriptivas o anal iticas desde el comienzo. . } human about man [or woman}" ( 1 993: . y ofrecen al tiempo presence el un ico valor de veri flcacion posible. pero su posicion d e tercera. el etnografo esta sometido a una verdadera tension entre lo " legible" (readerly) y "lo que se puede escribir" (writerly). constituyen "una cierta mirada".que pasa. y a veces secretas. pero tam bien off the record. excluida d e l o s juegos d e poder internos. 1997b. las segundas forman las etapas de un abordaje i nductivo-deductivo. En este genero de campo.}. las hojas sueltas. para dar testimonio 64 . Entre ambas se ubican el cuaderno de bitacora. Asi. which shed almost no light on what is [. pero cuya productividad analitica no es cuanti flcable. . escritura estilizada. Las condiciones materiales no son las un icas reexaminadas. los mas importantes eran mi cuaderno de bitacora -en el que consignaba cotidianamente suefios. pues uno en­ cuentra mas tranqui lidad debajo de un mosquitero entre los mai huna que en una mesa de cafe en Ia calle de Ia Un iversidad. reubican sus es crito s en un contexto mas vasto. Junto con mis documentos personates aquellos constituian . en Ia selava amaz6n ica o en los pas i l los i n stitucionales. segun se trabaje en Amazonia. Jean Jackson observa que. para algunos antrop6logos. introducen una nueva relaci6n entre el campo y Ia escritura (op. Entre todos los cuadernos. que vehiculizaba una fuerte carga emocional. referencias i mplicitas que hacen dificil la uti l izaci6n por otros de esas notas de campo. pensar en el analisis. el conjunto de las notas de campo constituye un texto "sagrado" dotado de cual idades poderosas y pel igrosas ( 1990). y num erosos otros autores. . en el campo. de abreviaturas. en medio de los hechos brutos o frente a esbozos. grabador. citados por Atkinson. Es lo que experimente con estas i nvestigacio­ nes distintas en las que. cada una de las veces. pero esto es mucho mas practicable en campo lejano que en campo cercano. l:ipiz. El cuaderno de bitacora. Entre los mai huna.de su no exdusividad sobre los sujetos de su emografia. maqui na fotogra­ fica. pero por razones diferentes que reflejan Ia dualidad del antrop6logo en situaci6n "exotica". rico en imagenes e im­ presiones diversas que me i n formaban sobre Ia naturaleza de las ob65 . pues cada antro­ p6logo dispone de un corpus personal. en el marco te6rico. reflexiones. notas de humor y observaciones anodinas. mas concentra­ ci6n cuando se dispone de un papel escaso y codiciado que cuando se disfruta de una computadora y de un gama i n finita de cuadernos . Reubicar sus escritos en el contexto. Ia naturaleza de los materiales consignados en las notas de camf!O y Ia exdusividad de estas como soporte del analisis corresponden a generos diferentes. Mas alia de Ia forma. que hoy completo con Ia noci6n de "oreja atenta".: I S). co mo Michael Herzfeld o Vi ncent Crapanzano. cuatro utiles distinguian a Ia antrop6loga en situaci6n de exploraci6n: cuaderno. mis bienes mas preciados a los que me afanaba en proteger de Ia humedad y de Ia perdida. Es cierto que no se escribe en el campo de Ia misma manera que en Ia privacidad del escritorio. Estos ultimos.y los cuadernos de transcripci6n de los mitos y relatos que recogia y traduda en el campo. Caracteristicas formales singularizan al autor. Sobre este tema. vivi lo que Levi-Strauss ( 1 983) denom ina "Ia m irada distanciada". en Francia o en las institu­ ciones europeas. parcialmente convencional y com partido. cit. es necesario en todos los casos . compartido por otros vectores del sa ber sobre tal o cual cultura o segmento de sociedad. y Ia eventual verificaci6n que controladores orwellianos podrian decidir. antes de volver al Iugar de las observaciones. . pero distinguidos por el fondo. ni fascinaba al funcionario. los bloques de hojas formato A4 y un cierto numero de atributos en cuanto a Ia vestimenta. ya no trabajaba sentada en el piso. los origenes famil iares. m ientras que las notas (lingiiisticas. . . me fue imposible seguir usandolo entre los Enarcas por razones que dependian de Ia manera en que se desarrollaba Ia exploraci6n y de Ia lengua de los intercambios. Con el fin de adaptar el uti I a las circunstancias. el cuaderno de bitacora conserva su valor como memoria.) e i n formales 66 . m ientras que los segundos se desencarnan progresivamente. Entre los Enarcas no me disti nguia nada mas que Ia postura anal itica para legitimar a Ia em6loga en el universo de los gobernantes. Los cuadernos de transcripci6n constituyeron. Mientras que el cuaderno de bitacora estaba intimamente vinculado con mi experiencia emografica. fue marginal mente util en el proceso de amilisis que sigui6. sino sobre una mesa . Perdi el habito de transcribir m is grabaciones. en Ia medida en que ya fueron intensamente explotadas para otras exposiciones bajo una forma depurada. Entre los mai huna. guardaba el grabador (cuya vista sellaba las bocas y no prolongaba mis orejas. El primero se afirma como valor de referenda. una gran parte de mis noras concierne a los " hechos y gestos cotidianos" en un escuela de este tipo: sustancia de las ensefianzas. AI hacer esto. Vi nculados por Ia forma. cientificas. Entre los Enarcas. Ia dimension personal tenia un peso espedfico y Ia escritura en mi lengua se convert!a en un refugio. etc. aprendi a codificar lenguaje y signos no verbales para anocar todo. Ia base material sobre Ia que se apoyaron el trabajo de doctorado y los arciculos siguientes. Junto con estos datos individuates. con las otras comas de notas. esquemas de parentesco o croquis de Ia organ izaci6n espacial y territorial. inscribiendo en el tiempo y describiendo en detalle un modo de relaci6n entre el autor y los sujetos de su estudio. el director. a medida que el analisis que autorizaron agot6 su contenido. inteleccuales y socioprofesionales pesaron muy fuertemente en las relaciones entre los i ndividuos y con d aparato de Esrado. comence con cada uno entrevistas muy largas que apuntaban a reconstru ir genealogias para captar. Entonces. escolares. Ia lapicera (ya no temia que Ia humedad borrara mis escritos). delante del jefe de pr:icticas.servaciones que consignaba en los otros cuadernos. enunciados muy l ibres cuyo analisis me perm iti6 definir las sociabi lidades de grupo y las diversas expectativas. actitudes y discursos sobre el servicio del Estado o el ejercicio del poder. a partir de ese hilo conductor. los elementos constitutivos de mis notas de campo se leen en registros diferentes. para con fundirme con Ia poblaci6n estudiada. modos de interacci6n formales (en el curso. mi manera de trabajar se transformaba progresivamente. econ6micas) de los otros cuadernos no tienen mas que una util idad marginal. Qui nce a fios despues. con las piernas cruzadas. al reves que con los mai huna) para adoptar Ia agenda. faci lmente consultable en las publicaciones realizadas. } Por supuesto. Ia sensibil idad es menos uti l que el rigor para abordar sin temor Ia diversidad de los registros discursivos que marcan el ritmo de Ia vida cotidiana institucional . encuentros. los modos de representacion. sin que fuera necesario consignar mis sentim ientos en cuanto a Ia experiencia que se estaba desarrollando. las observaciones mas i n teresantes. El conj unto de estos datos esta. desplazamientos y nombres de los i nterlocu­ rores.mis notas de campo tomadas en los escritorios. vinculado con el analisis de los textos politicos europeos. a causa de Ia extrema modernidad del proyecto europeo. i ncluso en el caso de que sea instructiva. . tambien fem i nistas. una relacion a ncestral al servicio del Estado. En consecuencia. Ia asimetria de l as posiciones. en las fiestas internas de Ia escuela o en casa de al um nos). en Ia medida en que las paginas l ibres incluian reflexiones y notas humoristicas. pero debe el mismo explicitar estas elecciones y tener conciencia de sus consecuencias ( 1976: 9 . fuera necesario reconstruir genea­ logias para identi ficar. los termi nos para dirigirse. Entre los europeos. sino un proceso de hibridacion que iba mas alia de Ia experiencia indi­ vidual (Bell ier. Fue necesario casi u n cuarto d e siglo para que antropologas -si n duda. Junto con los protocolos de entrevistas con individuos muy diversos -si n que. c). 0 experto en parentesco 0 ritual]. Ia cantina o durante reuniones muy oficiales abundan en observaciones muy eclecticas y bastante clasicas sabre el uso de las palabras. entonces. era imperioso el iminar las monografias de genera establecido y hacer de Ia antropologia alga diferente de u n gabinete d e curiosidades sociales: Demasiadas monografias de campo no permiten [a los investigadores que sus in formaciones se vuelvan compa­ rables] y anaden a esta carencia Iagunas irremediables que obstaculizan muy rdpido el andlisis teorico e incluso impiden que este se desarrolle [. 1999b. todo ocurrio de un modo notablemente similar. una vision de Ia manera en que se construye un espacio comun europeo. Si el conjunto representa varios millares de hojas. Ia flexibilidad de los generos que dan. 1999d). que basto para consignar.propusieran resolver el dilema d e l as ex67 . un investigador no puede reunir todas las competencias {eco­ nomista.1 0) . . de tipo organiser. Ia referenda de campo mas i mportante siguio siendo Ia agenda.(en el bar de Ia esquina. � Emoci6n o teoria? Para Cresswell y Godel ier. como en el caso de los Enarcas. En esta perspectiva. excepto par el hecho de que Ia diversidad de sus pertenencias culturales y li ngiiisticas no condicionaba simplemente los juegos de rol y de grupo. concretamente. en arden cronologico. Ia sociologia de los actores no alcanza para dar cuenta de lo que se j uega en un recinto de este tipo. cuya carga semantica tiene efectos concretos en term inos de organizacion social y pol itica ( Bell ier. Por lo demas. Para esta cultura. o una institucion de poder que reproduce modos de dominacion e inscribe a sus sujetos en una posicion estatutaria que garantiza el respeto de sus derechos profesionales y les da un estatuto social privilegiado. This would shatter two unhelpful images ofthefieldworker: the perfectly emphatic researcher and the perfectly distant writer. sino demostrar que el analisis es producido por nuestras i nteracciones con los participantes. } (Klein man. 1993: 54). por lo demas. niega a adm itir que tanto el metoda como Ia escritura tendrian una vida propia. incluso cuando se intenta mantener distancia. a Ia vez. Ia cuesrion no es tanto reintroducir Ia dimension del sujeto en Ia posicion de observador. I ndependientemente de estas marcas lingiiisticas. Such accounts would serve as models for the future etnographers{. Que los " hechos no hablan por si mismos" es una evidencia que ningun antropologo serio podria negar. si ha de ser emprendida hoy tanto. como lo destaca Rosa! do: "there is a current tendencyfor rhe self-absorbed Selfto lose sight altogether of the culturally different Other" (1 989: 7). sabre todo en lo que respecta a Ia relacion entre genera masculino y femen ino\ pero tambien entre dom inances y subalternos (Chatterjee. politico y cultural que niega sus derechos a Ia ex presion y a Ia autodeterm inacion. Pero Ia negacion de Ia teoria como principia de con figuracion y anal isis de los hechos culturales. que se . m ientras que los sujetos del estudio antropologico son. conduce a Ia enumeracion de tipologias engendradas por Ia unica propiedad de Ia observacion.pectarivas de los lectores en cuanto a Ia escritura etnografica. sino por Ia invocacion para poner de man i fiesto los semi miemos de Ia amropologa en el campo y en el trabajo de escritura que sigue. en provecho de Ia emocion como media para preservar Ia diversidad de los pueblos gracias a Ia diversidad de las miradas. los sujetos de los estudios antropologicos nunca son percibidos de manera neutra por los que se interesan en los estudios de 68 . . en i ngles como en frances o en otras lenguas europeas. seres sensibles y susceptibles de provocar Ia emocion de los primeros. otros peligros. El concepto de emocion ocupa un campo semantico bastante vasto para que se disti ngan el autor y el lector como seres sensibles. el problema no me parece reductible a una relacion de identidad entre uno m ismo y los otros. No obstante. Ia capacidad del etnologo para conmoverse y dar testimonio de su sin­ gularidad sensible no tiene los mismos efectos segun que el/el la tome como s ujeto una etn ia minoritaria amenazada de desaparicion por Ia avanzada de un sistema economico. La expresion de estas sensibi l idades cruzadas pasa por una reforma del lenguaje y de los estilos escritos y orales para lo que. no hay unan i m idad. sin l legar a construir el vinculo teorico-analitico que se impone en cualquier proyecto de tipo comparative. El desencadenamiento de las subjetividades com porta. no por Ia definicion de metodos objerivos y cientificos. 1993). serla falso creer que Ia identi ficacion se defi ne in abstracto o que es u n a condicion d e su practica5• E s necesario que salgamos del punta d e vista global que representa Ia asignacion de identificacion con una cultura en su conjunto. La cuestion no carece de interes si se siguen las observaciones de Kleinman para quien fieldworker must build a com­ munity ofsentiment. una verdadera transformacion. comun idad e individualismo. al m i l itar por una etnogra fia sensible. Se plantea Ia cuestion de saber hasta que pu nto el etnologo hace de los sujetos de estudio Ia fuente de su identi ficacion. Estas dos observaciones . Sobre este punto se pueden introducir dos observa­ ci on es. esten mejor identi ficadas. What did they have to do to themselves? ( 1 986: 33). el vector de su d i ferencia en el universo academico que construye Ia discipl ina. . Si bien Ia intencion es generosa y el proyecto ambicioso. Asl. e l segundo considera a los seres que nos gobiernan como carentes de interes (vision del antropologo que se estremece con una excitacion pavloviana y se alimenta de "exotismo"). ciertos amigos americanistas no pudieron dejar de preguntarme: "�Como te podes interesar en los Enarcas y en los funcionarios europeos? �Cuando vas a volver a i r con los mai huna?". el antropologo se identifica con los sujetos de su estudio. tanto varones como muj eres . that opposes the competitive individualism ofacademia. with local and long distance members. como lo hace resonar Ia frase sigu iente: Knowing we are part of a shared tradition that crosses disciplinary boundaries lessens our feelings of marginality and strengthens our resolve. a veces. La segunda concierne a Ia calidad de los sujetos de Ia exploracion antropologica. concierne a dos juicios de valor: el primero considera al genero etnologico clasico como tedioso. La primera concierne a las tecnicas de escritura. Esta proposicion en favor de una etnografia sensible para i nvertir los modos de dom inacion en antropologla supondrla un cambio estructu ral de las relaciones entre "etnografo y u n iversidad. Si.lo s an tropologos. mientras que Ia materia serla muy estimulante (vision del antropologo como u n Indiana jones). lo que espera del publ ico y lo que el publ ico espera de el o ella. Esto serf a olvidar que Ia antropologla en su conj unto ganarla con el hecho de que las posiciones teoricas y sensibles de los observadores y analistas. Asl. que ponen en cuestion Ia sensibilidad del etnologo tal como puede ser percibida por los lectores o Ia audiencia. gain self-doubt rather than self-enhancementfrom postmodernist insight? Las antropologas serlan las u n icas en l levar ese mensaje. .} could such interesting people doing such in teresting things produce such dull books. already in a less authoritative position in the social sciences than their male colleagues. mujer y varon". asigna a las mujeres una posicion de exclusividad en el genero de escritura que esta ultima esboza: Willfemale scholars. independientemente del genero y de 69 . como si hubiera buenos y malos sujetos. como lo escribe M ary Louise Pratt: How [. y que nos preguntemos tam bien para qu ien escribe el etnologo. se observa que Klei n man. El cambio radical que represenra el pasaje de Ia emografia de una sociedad s i n clases a Ia etnografia de una escuela de clase o de una i nstitucion dom i na nce es. Conclusion La experiencia de diferenres campos no oculta las singularidades de las configuraciones sociales y de los modos de observaci6n. La alteridad radical que sienre Ia antrop6loga que desembarca en una sociedad amaz6nica. de una mas j usta consideracion de los sujetos del estudio. los medios pesan en Ia d i fusi6n de los escriros a un publ ico mas vasto. La cuestion se planrea de modos diferentes segun si se trata de pueblos aut6ctonos. a un contexto particular. sus palabras. a Ia salida del campo. En todos los casos. de indigenas poderosos que reivindican un derecho de observaci6n sobre el trabajo del antropologo o de i ndividuos que el publico situa. se vuelve relativa en una sociedad cuya lengua habla y cuyo contexto cultural comparee. Es esencial dar a todos los sujetos. me pareceria proven i r. y a i magen del sueflo del Verlai ne ( 1 866). sus derechos de hacer u n uso critico de los textos u n iver­ sitarios. cada vez. el anrropologo debe. a saber. en las anripodas de lo i ndigena. los medios para comprometerse con los estudios que los involucran. me parece que para aclarar Ia alqu i m i a de las relaciones que se establecen entre el etn6grafo y los sujeros de su estudio. Esto plamea el problema pol itico de las relaciones entre sociedades desiguales y lleva de nuevo a Ia cuestion del eventual compromiso del etnologo y a Ia manera en que sus estudios pueden ser reuti l izados. Ia i nstitucion exige u n formato particular y defi ne las condiciones de publ icacion . mas bien. lnvita a repensar Ia val idez de ciertos conceptos. tanto como de Ia sumision de nuestras practicas indigenas. ya sean habitanres de un pueblo o altos funcionarios. habitualmeme. los gobernanres. Ia ocasion de una reflexion sobre el modo de restitucion del saber a l suj eto de Ia exploraci6n . mientras que su abordaje de las culturas en cuestion se adapta. es menos i mportance i n formar a l lector de Ia subj etividad del autor de u n estudio sobre cierra poblacion que permitir a esta que se reapropie de los conte­ nidos del anal isis. a las m iradas "exoticas". en cuanto a Ia defin icion de su disciplina en un espacio un iversitario previamente construido y a Ia naturaleza de los escriros que se ponen en circulacion. Con I a distancia. m inoritarios en el plano politico. "no es ni totalmente Ia m isma ni total menre otra". En cierros casos. i ncluso institucionales.Ia posicion estatutaria del antropologo. de acuerdo 70 . ubicando al antropologo delante de nuevas responsabil idades. no "descripta" y cuya lengua no habla. tambien. Pero en los dos casos. En otros. al margen de su conrexto inicial. sc emprendi6 una re8exion sobre Ia feminizacion de los dtulos y funciones que n utre un recxamen del genero (gramatical) masculino dom inante. Paris. 1 989. 1 993). Sage Publications. rcalizadas por cada antrop61ogo. Un� approch� anthropo­ logiqu� d� Ia Commission �uropeenn�. Hill and Wang. M e Donald. Para los altos funcionarios eu­ ropeos es tan exotica entrecruzar el concepto de "significance flotante". ·1 El term ino comad" pertenece al registro del parentesco convencional . " i nmolador ritual ": ver Bellier y Hocqueng­ hem. . Las observaciones. Bellier. Atkinson. como para los mai huna representarse su sistema de parentesco como u no de tipo dravidiano. 1 974 . L'Homm�. Paris. Lima . hombres y mujcres. .jours tranquilks en 1989. Ensayo sobrt las r�lacion�s �ntrt las muj�m y los hombm mai huna. Paul. Odile Jacob. fue contratado en 1 992 para conduci r durante un afto ( 1 993) un estudio antropol6gico de Ia Comisi6n Europca. Barthes.Abya-Yala. NOTAS 1 Un equipo de tres antropologos. " Pour une anthropologie des institutions" . SIZ. . una identificacion de hecho y un distanciamiento electivo (en cam po cercano ) " . Bellier. Bruselas. 71 . resisten. Ia Academia Francesa y nu merosas personalidades. Nueva York. 65-8 5 . Marc. Newbury Park. 1 3 5 . . 1 996.1 996. Abeles. 1 986) . Cultural Dim�nsions of Globali­ zation. lnstitut Fran�ais d' Ecudes Andines . Roland.con mi parecer.. en circunstancias rituales diferentes ( Bellier. "Qualitative Research Methods Series 2 5 " . Es utilizado entre las abuelas. ' Mientras que. 1 986. con relacion a Ia nocion de interes comunitario (Abeli:s �t al. Ethnologi� politiqu� d'un diparu­ ment franrais. construir su posicion de exploraci6n. Moekrnity at larg�. madre y madrina de un niiio. Irene. . La part tksfomm�s: �ssai sur ks rapports entrt ksfomm�s �� les homm�s mai huna (Amazoni� ptruvienn�). Arjun. Deli . E/ t�mblor y Ia luna. Marc. 1 993. dieron I ugar a un informe colectivo . Appadurai. M . CA. amilisis y resti­ cuci6n en el marco de un d i:ilogo cuyos fundamentos varian segun si los interlocutores disponen o no de medics para comprender d espacio ceorico y cultural en el cual se inscribe. Irene. Mimeo. 1 992. 1 993). 1 99 1 . dos franceses y un britan ico. � Continuo aqui Ia re8exi6n de Jean Jamin ( 1 98 5 : 20) citada por Abeles ( 1 989: 344 ) : "A un distanciamiento de hecho y a u n a identificacion electiva ( e n campo exotico) se opondrian .Quito. tesis EH ESS . Para Ia significacion del temino pishtaca. REFERENCIAS BI BLIOGAAFICAS Abeles. Undmtanding �thnographic texts.1 99 1 . redactado en frances e ingles (Abeles tt a/. en varias direcciones generales de Ia Comisio n . bajo Ia egida del Conscjo de Europa. Oxford University Press. Varios padres mai huna me hablan elegido como madrina. . Bulktin tk /1nstitut Franrais d 'Etutks Andines. 72 .1 999c. Jean. Gabas}. 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Capitulo 3 Del eni gma redp roco al saber comp artido y al silencio Figuras de Ia relaci6n etno grifica ANNE-MARI E LosoNczy Hablar de Ia construccion del vinculo con su campo, y de las cues­ tiones tanto antropologicas como epistemologicas y ex istenciales que emergen constantemente de este, puede constituir para un etnografo un debate, a menudo evitado, con Ia naturaleza profundamente paradojica de su actividad: hacer emerger una especie de modelo de saber y de saber hacer, de una validez mas general, a parti r de Ia irreductible singulari­ dad de experiencias sucesivas, encuentros, aprendizajes y coexistencia l i mitada con mundos sociales y culturales otros, cuyas particularidades condicionan tanto Ia relacion etnogrifica como el saber hipotetico que proviene de este. Otro aspecto de Ia paradoja: �donde com ienza y donde termina una experiencia etnografica? �Comienza esta con el descubrim iemo, a veces deslumbrante, a veces perplejo, de las obras de los predecesores, con Ia consideracion intelectual de problemas ya plameados por ellos, o con su rechazo? �Com ienza, por el contrario, con el choque existencial e i ntelectual del exi l io en el campo1 , donde los conoci m iemos teoricos y etnograficos asimilados parecen impotentes para ordenar, para reducir Ia singularidad de los fragmentos deshilvana­ dos de discurso y observaciones, lo aleatorio cotidiano de las relaciones interpersonales, Ia i ncertidumbre acuciame sabre su propia posicion e n estas ulti mas y el sentimiemo abrasivo de Ia fragi l idad de cualquier saber, tanto sabre su mundo cultural de origen como sabre el que -se s upone- explora el trabajo ernogrifico? �Term ina este ultimo con el retorno, con Ia conclusion voluntaria dada a un campo, con vistas a s u cscrirura , adecuada para hacer franquear los ritos academ icos de pasaje e inscribi r, a Ia vez, en Ia duracion estabilizadora de una escritura y de un trabajo social meme reconocido, un conoci miento producido par y en una relacion cuyo modo de obtencion en el campo esd vinculado, ?5 Ia mayoria de las veces , con un estatuto permanentemente l i m i nar, ni completamente afuera, n i completamente adentro? " H acer campo": Ia expresi6n consagrada de Ia ocupaci6n y de Ia discipl ina abarca, a menudo, su corolario inseparable, "ser hecho por el campo". Volver del campo: suefios recurremes que ponen en escena a nuestros interlocutores lejanos, actos del etn6logo implicado en y por su vida -servicios, consejos, ayuda, representaci6n, pedidos o no-, esta­ tuto institucional del etn6logo confirmado y tambien desestabilizaci6n durable de las certezas culturales y sociales domesticas. La huella del campo en el em6grafo parece hecha con marcas tenaces que llegan a lo intimo, a lo etico y a lo social, cuya intensidad y duraci6n dependen del mundo social descubierto, de los componentes azarosos de Ia relaci6n instaurada con el y de los modos de implicaci6n del investigador con sus huespedes y en su propio ambito. (Pueden estos ultimos ser pensados y captados independiememente de un doble condicionamiento respecto del cual el trabajo de campo constituye, Ia mayoria de las veces, una de sus figuras? Desde el nacimiento de Ia etnografia denominada "exotica" y el de Ia del mundo de Ia campifia europea, este doble condicionamiento hace del em6logo en el campo, no solo un extranjero, sino tambien el representante del mundo dominante que apunta a controlar, reorganizar y transformar Ia sociedad de sus huespedes. En otros terminos, el etn6logo encarna a menudo ese mundo, a pesar de sf mismo, dentro de los grupos humanos que Ia ensefianza de Levi-Strauss le pide "estudiar e interpretar en su singularidad" (Levi-Strauss, 1958), pero a los que Ia sociedad asigna eficazmente un estatuto marginal, dominado o dependiente. Cargado de paradojas, que los procesos denominados "globaliza­ ci6n" y Ia emergencia por todas partes de reivi ndicaciones polfticas de caracter etnico no dejan de multipl icar, el trabajo etnogrifico, a Ia manera de un rio subterraneo, desaparece bajo su peso para sal ir a Ia superficie en otro lado, tumultuoso o evanescente, y tiene que vaciar nuevamente, cada una de las veces, su cauce y arrastrar siempre nuevos objetos que no dejan su paisaje intacto. En consecuencia, un iti nerario etnografico como el que se abordara aquf no es sino una de las posibles configuraciones de un conocim iento producido en un tejido relacional m6vil y parad6j ico, que conduce al descubri miento de objetos y cuestionamientos que estan lejos de ser previstos al comienzo de Ia i nvestigaci6n. Preguntas En sus com ienzos, mi investigaci6n apuntaba a paliar un importante deficit ecnografico en los estudios concernientes a los grupos y culturas de descendientes de esclavos africanos en America: construir, a craves del abordaje hoHstico aun inexistente de los grupos rurales negros de 76 Ia selva humeda del Choco, en Colombia, Ia comprension etnogra­ fi ca de esas sociedades de origen africano en las que lenguas, ritos y p racticas de este origen paredan haber desaparecido por completo2 • H asta Ia segu nda m itad del siglo X I X, el trauma del trafico y de un c xil io forzado i rreversible, Ia esclavitud brutal, Ia dispersion territorial volvian imposible u aleatoria cualquier reproduccion cultural y social, y cualquier permanencia residencial. Despues de Ia abol icion de Ia es­ clavitud y de Ia reorganizacion territorial que le sucedio, estos grupos debieron i nventar, a partir de materiales culcurales heterogeneos, una in scripcion en el territorio, formas de sociabi lidad y de ritual, relacio­ nes de parentesco y un sistema economico. Esta construccion cultural y social nueva plancea Ia cuestion del Iugar que alii ocupan el origen africano y el sistema esclavista. Por lo demas, Ia existencia social de estos grupos y el desinteres persistence de Ia etnologla en relacion con ellos permitlan modi ficar, gracias al material ecnografico reun ido, una concepcion difusa, pero poderosa, de Ia culcura en antropologla, concebida como un objeto de creencia y de adhesion casi rel igiosa para el grupo portador. Esta version de Ia antropologla, influida por Ia antropologia misionera, haec del deseo de reproduccion del si mismo colectivo a lo identico un " deber de memoria", defi ne Ia culcura por una fidelidad a los usos, en el sentido cristiano, y determina asi, normativamente, objetos et­ nogr:ificos "autent icos", descalificando otras formas de construccion cultural: aquellas que, por oposicion, se fundan en Ia i n fidel idad, el olvido y lo no dicho. Estas formas culturales aparecen, entonces, como propias de sociedades de Ia carencia, sociedades lumpen: carencia de african idad, carencia de famil ias estables, carencia de pater, carencia de rel igion propia. La gestion de Levi-Strauss es Ia que afianzo, en antropologia, Ia pri­ mada de Ia relacion por sobre los terminos o, mas exactamente, Ia idea de que Ia relacion es lo que mejor caracteriza los elementos vinculados por el la. Si el objeto i n icial de mi investigacion fue el develam iento de los contornos de una construccion social afroamericana, casi ausente del panorama etnografico sudamericano, otro objeto emergio de Ia observacion desde los primeros meses de m i campo. Se observo que Ia sociabi l idad negro-colombiana del Choco es i ncomprensible sin Ia consideracion consecuente de sus relaciones de intercambio con los grupos locales indios emberas ubicados rio arriba en Ia mayorla de los cursos de agua. El nuevo objeto de investigacion ya no era, entonces, Ia si mple descripcion de una sociedad afroamericana, sino su comprension a craves del tejido complejo de relaciones ya antiguas que construla, en parte, cada una de las dos sociedades presences, y el analisis de Ia funcion y estatuto de esos vlnculos, en cada una de elias, en Ia produccion y el manten im iento de una distancia proxima sin violencia, en el interior de u no de los paises mas violentos del mundo. Los i ntercambios �con77 trolados y ritualizados que prohiben el casamiento interetn ico- hacen circular tanto bienes econom icos como simbolicos: nombres propios, enfermedades, cu ras, espiritus sobrenaturales, padrinazgos rituales. Ademas, una constatacion se impone. En todo el mundo, al igual que en Colombia, numerosos trabajos de historiadores, politologos y sociologos an ali zan el surgim iento y el mantenimiento de los con flictos bel icos y violentos entre diferentes grupos. La mayoria de ellos parece construirse sobre Ia idea implicita de que Ia paz entre las colectividades humanas es producto de una ausencia de conflicto de interes y de in­ terpretacion o de la imposicion de un tercero dominante. Ahora bien, la esrabil idad duradera de una con figuarcion pacifica de los vinculos entre esras dos sociedades minoritarias y aisladas de la sociedad nacional colombiana cuesriona estos abordajes. A pesar de los intereses econo­ m icos y culturales de larga data, estas dos colectividades consrruyeron una paz interetnica, modificando Ia organizacion interna de cada sociedad, controlando las disrancias simbolicas muruas y elaborando una esrrategia compleja de desarme de los conflictos. Del enigma redproco al saber compartido Mi pri mer trabaj o de campo tuvo Iugar entre noviembre de 1 975 y el orono de 1 976, en un universo de selva tropical humeda -una de las regiones m as l l uviosas del mundo- en donde, con Ia excepcion de dos ca m i nos aptos para veh icu los3, todo c i rculaba sobre in nu­ merables cursos de agua. Entonces empezo u n Iento aprendizaje del marco espacio-temporal y social del mu ndo de los riberefios, entre rio abaj o y rio a rriba, entre negros e indios. La obl igacion de largas horas y dias de navegacion en piraguas con motor fuera de borda, entre la cabecera y los pueblos, entre rio abaj o y rio arriba, pasados en compa fi ia de negros e i ndios, marcados por las paradas , l a s averias, l o s saltos d e agua q u e habia q u e evitar, i mpri m ieron, al tiempo y espacios de l a i nves tigacion, el ritmo y Ia alternancia q ue acompasan el espacio-tiempo de los m iembros de estas sociedades. A pesar de que nunca emplee u n cuestionario convencion al, ten ia Ia obsesion por concl u i r, ter m i nar, poder empaquetar concept ual­ mente una experiencia cuya fluidez me desconcertaba. Fue gracias a Ia escucha si lenciosa -i mpuesta primero por las circunstancias- de las conversaciones, cantos , gritos e interjecciones entrecortadas de si lencios, en tre los ocupantes de las piraguas , que se revelo progre­ sivamente Ia i mportancia de Ia disti ncion entre Ia exegesis ex terna, "a saber, los enunciados producidos por los i n terlocutores a pedido del exrranj ero" (G a l i n ier, 1 997: 1 1 ) , y Ia exegesis i n terna, Ia s u m a d e las notas y conductas , espontaneamente producidas · d u rante acontec i m ientos , en situacion de i n t i m idad cu ltural entre los i nter- 78 l oc urores . En consecuencia, Ia adopci6n de una actitud de escucha, d e u n acompanam iento cada vez mas silencioso, h izo surg i r una reflexi6n acerca del estatuto y Ia fu nci6n de las (escasas) preguntas p l a nteadas a los i n terlocuto res. A partir de estas exegesis i nternas, probaba interpretacione� que so metia a m is interlocutores, 0 bien a modo de pregunta, 0 bien, mas a menudo, a modo de conductas i m itativas o complementarias de las suyas. Como contrapartida, estas conductas suscitaban comentarios, exegesis i ndigenas y modelos de conducta, que develaban indirectamen­ te el horizonte de sentido de sus pr:icticas y representaciones, al igual que las paradojas de Ia relaci6n entre variantes y el nudeo estable de su cultura. En el curso de mis retornos peri6dicos a estas dos sociedades, l legue a reflexionar sobre el modo de surgim iento de este material en rerminos de un proceso relacional, que com ienza por una situaci6n que se puede denom i nar "enigma redproco'04 • Para mis huespedes, mis conductas consistian tanto un en igma a di lucidar como las suyas para mi. Es a partir de esto que mis conductas, preguntas e interpretaciones, cruzadas con las de ellos, hicieron surgir un nuevo objeto rel acional, un saber com partido, una especie de representaci6n comun, compromiso negociado entre un saber externo y un saber i nterno, creando una rela­ ci6n alcanzada por un fuerte componente emocional entre observadores y observados. Este saber compartido parece construi rse alrededor de una consrante negociaci6n, tanto verbal como no verbal, acerca de Ia i mportancia y el estatuto de las variantes i nd ividuales de las pr:icticas, y el grado de generalidad de los enunciados. Crea un tej ido rel acional movilizado por tentativas mutuas de dotar con un sentido a cada uno de los habitus y observaciones del otro, y de aislar sus indicadores en cuanto a gesros , vestimenta y comportamiento. La singularidad de este saber compartido, siempre en construcci6n y en parte imprevisible, proviene del rol productivo que juegan los malentendidos -a menudo dolorosos, pero siempre muy instructivos- y los con fl ictos suscitados y sufridos. Multiples facrores personales y contexruales, remporal ida­ des ernogr:ificas difercntes convergen en Ia constituci6n de este saber compartido, lo cual es una de las razones , por lo dem:is muy raramente evocada, de Ia sorprendente diversidad de los resultados ernograficos de diferentes aurores referidos a Ia m isma sociedad, en Ia misma epoca. En consecuencia, Ia fidel idad ernogr:ifica seria Ia traducci6n del estado de ese saber compartido relacional pasado por el tamiz de Ia distancia geogr:ifica y a menudo temporal y reorgan izado por Ia fuerza y por el poder exami nador de Ia escritura. Oisrancia, tiempo de Ia­ renda y escritura convergen en el descubrimiento posterior de nuevas relaciones entre los conocimientos y, a menudo, induso de un sab..:r suplementario que permaneci6 latente en el campo. La constataci6n, en Ia l iteratura emogr:ifica antigua y reciente, de Ia di laci6n ocurrida entre el campo realizado y Ia publicaci6n de obras que le conciernen parece 79 una obra maestra de relaci6n con las personas y los lugares. el de los sobresaltos afectivos) parece ser. doble y representaci6n de Ia realidad viviente del campo y anclaje de una nueva relaci6n entre esta y el investigador. que ex peri mente. Ia consistencia temporal y relacional de las practicas culturales. alrededor de Ia experiencia del suefio y del ritual cham:in ico. Ia actividad etnogr:ifica en el campo aparece como creadora de una configuraci6n relacional muy particular. comu­ n icable. cuya textura sigue siendo incierta.aun forma parte del campo. el de las idas y vueltas. cambiante y sometida a los azares de las modificaciones del contexto social interno y externo. a menudo. Asi surge un nuevo Iugar: el l ibro. pero tambien entre este ultimo y sus lectores. entre los segu ndos. Es en este marco peren ne. a Ia vez. en Ia que ciertos mecan is­ mos profundos del habitus cultural emergen a Ia conciencia de unos y otros.es otra relaci6n de comprensi6n del saber cultural de una y otra parte. Una temporalidad espedfica. por lo tanto. En Ia figura de esta tension entre ciertos "decires" y el " hacer" pude captar algunos mecanismos subyacentes de Ia construe­ cion particular de los regimenes de memoria colectiva entre los negros y los i ndios emberas. es al rededor de lo no dicho de Ia esclavitud que parece organ izarse Ia memoria. extendido de traducci6n de lo extrafio en Ia vida cotidiana y academ ica del i nvestigador. vinculadas al descubrim iento de discontinuidades en el conoci m iento etnogr:ifico que l levan de regreso al campo. a los ojos del investigador y de sus interlocutores. en el doble sentido del term i no. creado por retornos anuales o bianuales durante veinte afios. consecuencia de su mayor sensibi l idad a los cambios del contexto na­ cional colombiano. hecha tam bien de discontinuidades y de disparidades. Por estos retornos se afirma. frente a Ia reaceleraci6n del ritmo de Ia nueva organ izaci6n en los discursos. el de Ia instituci6n academica. el marco peren ne de una relaci6n de saber compartido. Este es. perdiendo su caracter de evidencia.sugeri r que u n tiempo largo de "retorno" -como u n ritual impl icito. Si bien los retornos repetidos al campo perfeccionan e inscriben en el habitus del etn6logo este aprendizaje. me parece que emerge de cada practica de campo. El libro tambien es. que i ncluyen cada vez mas a los miembros de Ia sociedad estudiada. Ia fuente de nuevas preguntas. son. un dispositivo fundamental del trabajo etnogr:ifico y una de sus lecciones existenciales mas revulsivas. el de Ia rememo­ raci6n-traducci6n posterior. sustituto. Entre los primeros. 80 . a Ia vez. y que intercalar una rememoraci6n difusa es necesario para que el conoci miento vivido del campo se transforme en conoci miento escrito y. ante todo. La experiencia-aprendizaje de articular una multiplicidad de tiempos (el del trabajo de campo. Este proceso puede ser carac­ terizado como el lugar de emergencia de una relaci6n de imeligibilidad mutua (Menget. pri n­ cipal mente las que est:in vinculadas con los habitus corporales. Asi. 1996: 142) cuyo producto -siempre inacabado. o por el si lencio. con estatuto incierto. a evaluarme y a tratarme al margen de los c6digos (bastante flexibles. En efecto. localmente sabre todo m isioneros y funcionarios. entre mis inter­ locutores. hizo nacer. despues de haber resistido a Ia duraci6n discontinua de las idas y vueltas y de los retornos. Asi. y mi participaci6n en una multiplicidad de situaciones sociales y rituales con y entre los dos gr upos. Mi aceptaci6n precoz de este nuevo objeto etnografico (a saber. De lo no verbal al silencio Mi elecci6n de privilegiar las exegesis y conductas internas. i nscriptas y formalizadas. Se trataba de mi capacidad p ara callarme: cal lar aca y alia lo que sabia. de Ia soledad en el campo. de pasar de las preguntas directas a l as indirectas y a Ia escucha. Estos ultimos. doble y centrada en Ia i nterfaz. al igual que mi elecci6n de no tener campania en el campo. complementarias. una representaci6n especular de mi misma por media de Ia cual me convertia en una figura nueva. h icieron surgir. m i elecci6n emografica e i ntelectual. como aquella. asi como Ia conducta de los " blancos".de mi posicion entre u nos y otros. sabre las divisiones internas de cada grupo. a traves de su intersecci6n) . nuevas objetos etnograficos y un nuevo modo de entrada en dialogo con m is inrerlocutores de las dos orillas. a Ia vez. en ninguna de las dos sociedades existe exegesis explicita con­ cern iente al sentido y a Ia normatividad de las practicas sociales. Con el curso de los aflos y de las experiencias concernientes a mi capacidad de silencio aca y alia. despues de algunas dudas. marginal. Ia comprensi6n del universo de sentido de dos sociedades vecinas. incitaron a los dos grupos. poco a poco. l legue a representar una especie de " intermed iaria" relacio­ nal. es verdad) que rigen Ia conducta sexuada. las idas y vueltas entre am bas que se deriva de ello. perpetuos sujetos de burla. perm itieron a los negros y a los indios poner a prueba una ca­ p acidad que se convirti6 en Ia condici6n primera de realizaci6n de mi er nografia. centradas am bas en Ia configuraci6n de las relaciones.y por un estilo verbal alusivo. lo visual y las alusiones verbales} mas bien por conductas -im itativas. en relaciones rituales de co m padreria con m iembros de los dos grupos. rituales y 81 . mostraban una lealtad muy exclusiva hacia uno u otro de los grupos. de acompaflamiento. pero tam bien sabre el grado momentaneo de implicaci6n -o distancia.Este mismo marco perenne de las relaciones de saber comparti­ do. mas exis­ tencial. pero reconocida como una posibilidad suplementaria de esta interfaz em ica i ntegrada en cada una de estas dos sociedades. de "responder" a lo observado (lo gestual. pero que permitia el acceso a ambitos muy variados de Ia experiencia individual y colectiva de esos grupos. a veces inc6modo y angustiante. La asuncion e interrogacion de estas huellas emocionales hacen de elias un reservorio de constantes reformula­ ciones y "reorientaciones" de Ia experiencia emografica. Entonces. interjeccio­ nes. pragmatico y fantasmal. Entonces. de Ia realidad etnogr:ifica: el eco y Ia huella emocional. de lo que es observado en el observador. los comentarios verbales y gestuales que suscitan y Ia evidencia de ciertos modos de hacer en relacion con otros convergen para configurar un tipo de aprendizaje por impregnaci6n. . que adem:is reproduce fragmentado. como eco de mis preguntas. intimamente. surgian. a Ia vez Ia cuestion y el descubrimiento centrales de su investigacion y uno de los dispositivos privilegiados del dialogo con sus interlocutores. que se deje i mpresionar.' embera. bromas que puede deveJarse al observador Ia coherencia subyacente del mundo social. El saber compartido que emerge de este dialogo posee un andaje corporal fundado en un aprendizaje difundido por prueba y error. es por Ia articulacion interactiva de notas informales. ' . a partir de las relecturas del diario de campo. complementario de aquel "por informacion" y por observacion no implicada. mimicas. de mi practica de Ia exegesis externa5• En las entrevistas sem idirectivas. m:is como procesos de improvisacion que como pr:icticas fijadas.esteticas. ast como comentarios sabre mis respuestas que los volvian a en marcar en relacion con su experiencia local o exterior. Tambien terminan por convertirse en una prolongacion e imitacion del campo. Estos momentos de interrogacion mutua fueron prolongado•: " 82 ' . sentidos y gestos en la pr:ictica de las habilidades observadas. llegan a constituir.) " "(Y en B ogota. . . conductas gestuales. breve y menos intenso. . redprocamente. y a veces en discusiones . ) . en su habitus no verbal. nacional e internacional a su estatuto cognitive. contrapreguntas de mis . que el etn6grafo comprometa su cuerpo. no pensados. mediante Ia gestualidad. por el aprendizaje de las pr:icticas y de las habilidades de los que observa. En este dialogo estan implicados los cuerpos. un andaje de conocimientos latentes. Pero el aprendizaje por impregnacion moviliza una dimension suplementaria que forma parte. pero actualizables y pensables posteriormente. Otro saber compartido nada en estas conversaciones convertidas en intercambios. orientadas por representaciones poco discursivas de estetica y eficacia normativas. Estos ultimos se le presentan. en los mundos negro . m:is como itineraries entrecruzados que como estructu­ ras. Ia produccion de sonidos y mimicas. centrado en lo performativo. ). exige. cada vez mas a menudo. mas aun que modos mas discursivos y exegeticos. tanto en stn:apacidad emisora como receptora. ni justificacion de las creencias y representaciones. mter I ocutores ( "(Y en tu pats ' . asi. las miradas y los sen­ tides. las voces. ni especialistas debidamente legitimados para producirlas. capturar. El Iugar central tornado por Ia exegesis i nterna en mi practica et­ nografica modi fico Ia orientacion. que concernia a las relaciones con lo exterior. los mecanismos de inscripcion de Ia cultura en el cuerpo. a veces poderosos. Este modo de ser cultural. aquel que modelo Ia habilidad y la experiencia de los miembros de la sociedad. las pruebas y errores. en donde Ia pluralidad de las voces multiplica los pumos de vista i merpretativos: esa es Ia riqueza de Ia exegesis externa. Los negros que manejaban Ia pagaya plantandola en el fondo del rio detenian.parece construirse con una superposici6n de capas: pude atribuir un semido al silencio fijo a Ia vista de Ia selva cuando aprendi que. El si lencio -que no puede ser con fundido con el secreto. en las conversaciones mantenidas en el umbra) de casas apoyadas sobre pilotes. Objeto etnografico similar a "La carca robada" de Edgar A l lan Poe. Pumos de crisralizaci6n de un discurso suscitado. todo movim iento: in m6viles. Silencio y no dicho: el hueco de sentido Pero en el seno de esros conj umos hererogeneos y en los discursos producidos por pedido. Tambien en el acompafiamiemo del incesante ir y veni r de los negros y los i ndios. escrutaban Ia selva. acuerdo mas o me­ nos consensuado surgido del juego de pregumas y respuestas. gestos. sostenida por una idea subyacente vinculada con una representaci6n psicologizante del individuo para Ia cual lo esencial. De Ia m isma manera. lo que se puede decir y lo dicho. bromas. hide­ ro n a parecer el espacio nacional como horizonte analitico suplementario d e las dos sociedades. eran muy diferentes. sus lugares de pesca. esos dispositivos de fabricaci6n y refabricaci6n culrurales de las pcicticas y representaciones. emonaciones. el eje de todo. por excelencia. los gritos. subrayando. en momemos en que se evocaban real idades invisibles. y su Iugar en el pais. a veces. y los del aprendizaje modelado de los usuarios. Para mi. cuyas represemaciones en rorno a esta cuesti6n. codas las m i radas se fijaban en Ia l inea sombria de Ia selva en Ia ori l la opuesta. al observador. Una orientaci6n reciente de Ia ernologia apenas ayuda en esto: Ia pri mada acordada al discurso y Ia palabra. ma­ t iza ndo lo dicho o rransformandose. La escucha. el silencio. m imicas fu ncionan como productos no pedidos por el observador critico y como correcciones de errores en relaci6n con Ia norma. Por el comrario. cantos. en lenguaje aur6crono. es. y cualquier palabra se detenia. el silencio esra agazapado. entre sus diversos terrenos talados a orillas de Ia selva. y canalizan Ia impro­ visaci6n de variances local mente reconocidas como val idas. i nterrumpida cualquier conversaci6n al rededor de ellos. pude em rever. Ia observaci6n y Ia parcicipaci6n a craves de las conducras revelan. en las horas lentas y pro­ longadas de navegaci6n con ellos. el interior de esta no era abordable sin peligro (en Ia caza 83 . silenciosos. susurros. es hasta tal punto evidence que resulta casi imposible percibirlo.p or m is i nterlocutores en las conversaciones entre ellos. a veces. y l uego oir. sus visitas a otros grupos. para los colom­ bianos negros. lo visible. discursos alusivos. ten ia otra forma y otra temporal idad. Mis huespedes me ignoraban con palabras. al lado de los habitantes. veh iculizando a Ia vez una poderosa transmisi6n emocional que no remite necesariamente a representaciones comunes. en el que estos se vuelven compartidos. en donde esta se manifiesta como conversion en experiencia intima de una relaci6n no verbal con las representaciones colectivas. mas alia de cuales hayan podido ser mis intentos (r:ipidamente abandonados) para romper este silencio. si lencio gestual y lenguaje de Ia m i rada. mis huespedes se cal lahan largamente. luego. Asi. nun­ ca anotado ni comentado. a Ia vez que esperaba a cambia que le regalara un producto comestible. gritos de l l amado. sin palabras ni mi rada. me ordenaban si lenciosamente que rompiera el silencio por me­ dia de Ia pregunta que abrla cualquier i nteracci6n: "(C6mo les va?"6• En Ia i ntensidad de Ia vida sonora de esta cultura (musica i ncesante. asociada entre espanto y fasci naci6n con los emberas. un racimo de bananas. con una poderosa ambigiiedad emocional. Ia relaci6n etnografica que oscila entre el enigma redproco y los estados del saber compartido comporta tambien un dialogo de los si lencios. volviendo su m i rada hacia m i. cuando llegue al pueblo negro de do abajo. Lim ite de lo que se puede pensar. despues de discretos saludos mas bien gestuales que no paredan dirigirse a nadie en particular y de mi i nstalaci6n en mi alojam iento. Un gesto y despues otro me i nvitaban a sentarme un momenta en el umbra!. Despues de haber cruzado mi m i rada.o en Ia recolecci6n de plantas medicinales} sino al precio de un silencio obstinado frente a las tentaciones y persecuciones de figuras sobrena­ turales fascinantes y maleficas. Contrariamente a muchas otras. 84 . fijando Ia vista en el espacio delante de el los. con gestos y con Ia m irada a veces un dia entero. con las cuales ninguna relaci6n ritual era posible o imaginable. conversaciones de una casa a Ia otra} . Dos figuras diferentes del silencio fueron los nucleos al rededor de los cuales m is regresos proyectaron en lo observable dos modos ritualizados de recibim iento. los enmarca y les da sentido. bajo Ia forma de Ia aparici6n de una mujer de Ia casa que me regalaba. Seguir el hilo sutil de los si lencios perm ite entonces avanzar hacia las capas profundas y tacitas de Ia cultura. Si Ia exegesis externa se construye sobre un genera de convenci6n tacito de dialogo y si Ia entrada del observador en Ia exegesis interna puede producir una especie de convenci6n de conducta complemen­ taria. Ia selva y su penumbra se converdan en el emblema de todo lo que seftala los l imites del entendim iento y control humanos. el aspecto relacional de este ritual i n formal nunca comentado daba forma al vinculo establecido entre silencio sonora. Hecho esto. no existe en n i nguna de estas dos sociedades del Choc6 un ritual i nstituido de recibim iento del extran­ jero. El si lencio i ndio que envolvia mis l legadas entre los emberas. sal i hacia las casas. Se reservaban esa i n iciativa. Tanto como el indispensable aprendizaje de las lenguas y de Ia gesrual idad . La dimension relacional y cultural del silencio y su estatuto de lenguaje con figu rado en este entrecruzamiento particular de afectos y representaciones i m­ pl lcitas nunca dejo. De un campo al otro Tanto los silencios como las palabras se hacen eco. imperativas o argumentativas concernientes a un con flicto. comprometida entre una version lexical y gramaticalmente simplificada del espafiol dialectal de los negros y un vocabulario embera reducido. nu nca conclu ido. 1 997). Durante Ia observacion de las situaciones de confl icto entre los dos grupos (en torno a servicios que se deblan y no se cumplieron. el saber com partido en torno al silencio se me presento. Detr:is del vocabulario reducido del intercambio interetnico y en sus instersticios.e 1 j e fe de Ia casa apareda para i nvitarme con un gesto a que me sentara c erca de los hombres y participara entonces de su conversacion. Las palabras siempre se apoyan sabre el silencio y ambos se dan mutuamente espesor. segun los retornos. Una 85 . es total mente inapto para Ia formulacion de palabras emo­ cionales. Solo el aprendizaje r e lacional de este ultimo y su huel la emocional pueden abrir el acceso p ara el etnografo. Este ulti mo. desde entonces. aparecia una representacion tacita y compartida del silencio como pieza clave de una resolucion no violenta de los con fl ictos de interes e interpretacion. como condicion de Ia relacion de i ntel igibil idad etnografica. simplificando y canalizando los enunciados que se pueden decir entre miembros de las dos sociedades. l iteralmente informulable en el vado. e incluso como una di mension en Ia que el surgi m iento en esta relacion de aspectos no consciences del habitus cultural se une con Ia experiencia mas Intima y Ia alcanza. que es el un ico lenguaje urilizado en los encuentros entre las dos etnias. ocupaciones de terrenos talados. de plantearme pregu ntas. Del si lencio negro ante Ia extrafio fasci nante e inquietante a Ia au­ to riz acion si lenciosa de Ia entrada en el arden cultural par media de Ia p al abra. a craves del ali menta y des­ p ues par Ia palabra. etc.) comprendl la funcion subyacente de esta habla (Losonczy. M is idas y vueltas entre las dos sociedades y Ia observacion de sus con­ ractos tam bien me permitieron aprehender y describir un habla interetnica particular. del si lencio indio como prueba y observacion a Ia aceptacion e n Ia casa par los dos sexos sucesivamente. Este codigo reducido. se converda en un objeto verbal de exploraci6n de soluciones en el nivel interno de los grupos y no podia resolverse sino par aetas u omisiones que n inguna palabra hiriente o negadora impediria. un trabajo si mbol ico impllcito acerca de los Hm ites entre sf y el otro se instala par media del silencio. se responden a traves de los campos y los regresos sucesivos del etnografo. a cambio. concerniente a los nuevos ritos y formulaciones del vinculo de pertenencia patri6tica en Ia Hungria postcomun ista me condujo reiteradas veces a los campos de refugiados recientemente instalados para trabajar al i i con refugiados magiar6fonos origi narios de Ia ex Yugoslavia. Disponia paquetes de cigarrillos abiertos sobre Ia ventana y me insralaba en Ia penumbra. no habria podido ofrecer el t ipo de presencia mediadora de esta orra forma de si lencio e impregnarme. 86 . suspi res. que estaba superado por los acontecimientos y temia el estallido de crisis de violencia. c: Era. con un cigarrillo en Ia mano. cuando el ulti mo refugiado abandonaba Ia pieza. El si lencio y Ia pen umbra les restiruian una l ibertad. Seguia a los refugiados magiar6fonos de Vojvodina (provincia de Yugoslavia) en sus deambulaciones y conversaciones diurnas. y de Ia falta de habitaciones comunes.i nvestigaci6n nueva. La pieza se l lenaba lentamente de siluetas. A causa del toque de queda a las 22 horas. El director. de las pregunras y mo­ noronia impotence de las respuesras. parte del "campo" ? Pienso que estos refugiados intentaban enconrrar o salvar algo de el los mismos atravesando de esra manera su duelo. Durante el dia. accesos de ros. con Ia ayuda de inrerpreres. los lim ites de su espacio interior devastado. Sin m i aprendizaje de las figuras del si lencio negro y embera en el lejano Choc6. entre Ia l lama m6vil de Ia vela y las volutas de humo. esta ultima. El psic6logo del campo. ni con m igo. entre hombres. humo. las crisis de angusria. alej ado de los dormitories. que me h icieron arravesar y comprometer el m io. Ia oscuridad y el encierro en los dorm itories de veinticuarro personas agravaban los i nsomn ios. me ofredan sin decir nada una golosina hecha por ellos o un aprer6n de manos. pero chocaba contra Ia indiferencia u hosrilidad de los refugiados. y abria Ia puerta. se quejaba con m igo del caos que se instalaba cada noche. n i nguna palabra fue intercambiada entre los propios refugiados bosn ios. a Ia vez que los sustraian de Ia i mpl acable dicradu ra de Ia m i rada y palabra de los otros . En enero de 1994. las estructuras de recibi m iento del campo se encontraban desbordadas por Ia l legada de un m i l lar de refugiados bosnios que provenian de Ia zona de guerra. Mi habitaci6n se enconrraba en un pequefio edi ficio prefabricado desrinado a los i nvitados. de clausrro­ fobia y las violencias conyugales. mujeres y viejos. mujeres y viejos en estado de shock. entre los que habia muchos n i fios. Compartir el si lencio pareda ser el un ico medio posible de volver a rejer un vinculo sutil. luego. pero no obl igado con los semejantes. cada vez mas personas me saludaban con un gesro. y a l i i estaba sola. ruidos de sillas que se movian. mulriplicaba las visiras diurnas. su desconcierto y Ia huel la de Ia violencia e n ellos. hasra alrededor de las 3 de Ia madrugada. Todas las nochas a las 22 horas pon ia una vela encendida en mi ventana. retomaba cada noche Ia velada s ilenciosa . D u rante las rrece noches que precedieron a mi partida. luego volvia el silencio. su m iedo. se real iza casi emeramente en el performativo de Ia acci6n ritual sin doctrina n i exegesis. mexicanos.pueda continuar.vuelve a cejer una nueva memoria que recrea las huell as de los muercos abandonados. y el lenguaje performacivo de los aetas ricuales dirigidos a ocros muercos que si escan territorializados. en co nrrasre con los cuhos de african ismo manifiesto. NOTAS 1 1:-:S te ultimo exisre igual men re. segun mi criteria . n i especialista. promesas y pedidos dirigidos a los muercos. una cominuidad en Ia discontinuidad i nscalada cada vez par Ia violencia. entre orros. aspi ra a escablecer una relaci6n de i ntercambio de favores con las figuras samificadas. ecuatorianos y peruanas. los gestas. narcocraficantes muercos por el ejercico. que proliferan en Brasil. sino i ncluso aceptar sin revuelca Ia ecnografia discontinua. en a posicion con Ia iglesia cac6l ica y las aucoridades civiles de los cementerios. normative y afecrivo coridiano. careme de i nstitucionalizaci6n. guerril leros y polidas muercos en combace. Escos moertas. ritual mente transform ados en figuras de salvaci6n san tificadas. Cuba y Haid. La i mpresi6n del si lencio bosnio com partido en el campo me permiti6 no solo pensar el silencio del duelo i mposible como fundamento de un lenguaje ritual que conscruye ocra memoria de los muercos. l Es el caso de los grupos negros venezolanos. panameiios. me nos concenrrada. a menudo. con tropiezos. El deno­ m i nador comun de Ia mayoria es Ia muerce violenta y. Desde 1 996 observo en los cementerios u rbanos de Ia Colombia d eva scada par una violencia multiforme ya anrigua. en los campos denominados "cerca­ nos". del incuentes o asesi nos a sueldo asesinados. an6ni mos o conocidos como personajes de Ia vida pol icica nacional. constiruyen una pante6n abierco de una variedad de figuras emblemacicas de Ia sociedad colombiana. a menudo dejados derris de ellos sin sepulcura. ofrendas. ambulante y silenciosa de los cememerios e intentar acompaiiar a los vivos y a los muercos en las multiples figuras de sus encuentros para que Ia vida -y junto a esca el "campo". y en las sociedades de descc:ndien res de esdavos 87 . Por Ia posicion y Ia acrividad misma del etnografo. Esce constance trabajo ritual individual. pero se presen ra de manera mas insidiosa. La reaccivaci6n del recuerdo. que cada dia i ncrementa los barrios precarios con fugirivos del campo. no pueden aparecer sino descenrrados en relacion con su mu ndo espacio-temporal. del silencioso crabajo de duelo de los refugiados bosnios entre rememoraci6n y oculcam iemo me permiti6 capcar Ia relaci6n entre Ia imposibil idad de los practicames de escos culcos urbanos de hablar de sus muertos. pero cambien j6venes pobres. an6ni­ mos y con nombre.c on u n denso conocimiento no verbal del duelo entre memoria y 0lv ido. La rei nvenci6n de un vinculo continuo con los m uercos -inscripta en el nuevo cerritario de los fugitives. palabras. sus propios aetas de violencia a lo largo de Ia vida: pol iticos asesi nados. " Ethnologies". Le corps et le cosmos dans k rituel otomi. Levi-Strauss. 1 997) .000 km2• � Enigma: cucstion a adivinar. ) . "Anthropologie" . • En espaiiol en el original. a partir de una descripcion o de una defi nicion incom­ pleta. 1 95 8 . " Le sorcier et sa magie" . 1 997. Rituels. L' Harmattan. 1 996.fugitivos en G uayana y Surinam. 1 997. PUF. Paris. con Ia ayuda del observador" (Galin ier. Menget. en Dictionnaire d'ithique et de phi­ losophie morale. 88 . Colombie). Patrick. Pion. 1 990: 203). Jacques. sociiti et figure de l'ichange entre Noirs et lndiens Embera (Choco. de Ia 1:) REFERENCIAS BI BLIOGAAFICAS Galinier. Paris . 3 La region del Choco tiene una extension de 98. Claude. Monique Canto Sperber (ed . mas estudiados. Losonczy. Anne-Marie. PUF. La moitii du monde. (N. Paris. Les Saints et Ia Jorh. en Anthropologie struc­ turale. 1 Exegesis externa: "todas las proposiciones elicitadas y logicamente ordenadas por los informan tes. asi como en las sociedades amerindias (Losonczy. Cada una a s u modo trama Ia 16gica del conjumo. de acuerdo con su 89 . aseguran que Ia calle "desestructura" e incluso "an imaliza". Emprender Ia etnografia de un grupo de vagabundos parisinos significaba romar postura en esta apuesta confl ictiva. consideran medidas para resolver Ia "cuesti6n social" o disertan sobre " los problemas de Ia socie­ dad ". En cuanto a los ensayistas. Algunos periodistas. � Habfa en este terreno de tensiones sociales un Iugar para otro discurso que asociaria I a reflex ion te6rica y las observaciones directas? Algunos afios pasaron: aquf esta m i pu nto de vista como em6logo. anuncian su programa para term inar con " Ia fractura social " o " Ia exclusion". sobre el punto de vista y Ia practica que adoptaba. Los pol iticos " hacen trabajo de campo" en las afueras estrechando algunas m anos. sentado hoy en una silla detras del escritorio. si es posible. los del etn6logo en el campo que busca comprender el estilo de existencia de un grupo de personas que viven en Ia calle. que anda por las calles. l nvitados por los medios. Uno podra.Capitulo 4 Punto de vista sobre el p unto de vista Las apuestas sociales del discurso etnol6gico : el ej emplo de los sin techo 1 PATRICK GABO RIAU � Solo el i nteres por saber motiva Ia i nvestigaci6n etnol6gica? Leer. se habla de ella pero. En 1990 me aventure en un campo difici l : el estudio de un grupo de vagabundos que vivian en Ia calle en Paris. los directivos de asociaciones de caridad dicen hasta que punto Ia situaci6n se vuelve intolerable. pero siempre alii. reflexionar sobre Ia construcci6n de problemas: rodo eso supone una forma u otra de apoyo material o reconocimiento. a parti r de exploraciones rapidas. mas o menos im­ portance segun las coyunturas. a distancia. dura desde hace siglos. Este texto presema un contrapunto de cuatro voces. a saber. La pobreza "constituye" hoy u n a apuesta social. jOesgraciadamente! Y el discurso dominante se esfuerza en borrar esta m iseria. sin preocuparse en lo mas mfnimo por un estudio de campo. pasar horas en el campo. etc. a algu nos ki l6metros de Ia un iversidad de Stanford. c) un analisis teo rico y epistemol6gico mas general en relaci6n con Ia articulaci6n de las concepciones mentales con Ia posicion social ocupada. Estas vendran unas despues de otras. Del m ismo modo en que en el cine se orga nizan las i magenes. Ia construcci6n social de los saberes psiquiatricos. y le i ndican las seis reanudaciones de los cuatro temas. las circunstancias me habian l levado a practicar Ia etnologia en medias sociales variados. El conjunto de este cuarteto textual forma un relata entramado por cuatro preocupaciones. inadecuadas para Ia i nvestigaci6n que llevaba a cabo. en un orden aleatorio cada vez. en suma. 1998). en Francia o en el extranjero. En ese entonces efec­ tuaba un esrudio de campo en el marco de una tesis de Estado en La Sorbona.t falcaba un estudio etnogr. los determ i nantes sociales. ru rales o urbanos. cuando se pasa al siguiente. 1 988} . tanto en verano como en i nvierno. El parrafo constituye Ia "un idad vocal ". despues otra. varones. 1995. como etn6logo. viejos. 1 987. abordar el mundo de los vagabundos en funci6n de su punto de vista. 1 994. en S i l icon Val ley. Este estudio sucedia a trabajos llevados a cabo en Francia y Cal i fornia en el campo de Ia etnopsicologia (Gaboriau. mujeres . h ice un trabajo de campo junto a un grupo de vagabundos que vivian desde hacia mas de diez anos en Ia calle. sirven de guia a! lector. AI mediodia iba a al morzar con grupos de fi l ipinos y mexicanos en 90 . en Ia vida social de los carenciados habia ten ido Iugar en Cal i fornia. combi nadas. Las elecciones y los azares un iversitarios. asi como los espacios. o leer de entrada Ia poli fonia. Los subtitulos. El lector encontrar. repartidos entre octubre de 1990 y enero de 1 993. El recorrido etnol6gico es socialmente ubicable Durante vei ntiun meses. por lo menos en Frand. Deseaba comprender mejor sus 6pticas s � re el mundo y Ia vida en general. se cambia de voz. y habia frecuentado una olla popu lar en Mountain View. las cuatro voces estan montadas. y a reflex ionar sobre cuestiones diversas: las funciones de Ia hechicerfa rural en el oeste de Francia. b) un estudio sobre Ia forma y escritura de los textos en ciencias sociales: durante el desarrol lo se me ocurri6 Ia idea de volver a pensar una parte de las convenciones de escritura. sus concepciones de Ia ciudad. en Paris (Gaboriau . 1993. me cruzaba con el los todos los dfas y me pareda que. d) un breve resumen sobre Ia recepci6n y gesti6n del estudio luego de Ia publicaci6n del l ibro. entre j6venes.ifico.voluntad.i alii: a) una reflexi6n sobre el desarrollo seguido durante el trabajo de campo. (Por que aborde este tema de las personas en situaci6n de pobreza? Porque me pareda que faltaba un discurso: el punto de vista de las personas de Ia calle. Como cualquier parisino. seguir una voz. Mi primera participaci6n. Estos ejercicios me pareda grotescos . ten ia otro punto de vista sobre mi punto de vista: sabia. s obre todo. Ya estaba en funcionamiento el "si queres. Uno puede i maginar I a escena: hombres . nutrido con estos aporres. dos veces por semana. las lecturas. sobre Ia cual habria que constru ir una educaci6n. al rededor de ochenta. las reflexiones te6ricas . las observaciones y parricipaciones repe­ tidas me habian mostrado este relativismo en situaci6n . que no era mas que una manera de ver. en Ia cual es adecuado el " hacerse a si mismo". las notas tomadas en situaci6n (o in mediatamente despues. y. un especial ista ven ia benevolamente a dar algunas l ccc iones educativas.s i r uaci6n de precariedad. podes" y "nunca es demasiado tarde si crees en eso". una nutricionista expl icaba que a l imentos habia que comer para conservar" u n cuerpo sano y una buena memoria. Siempre recordare una escena: cada dia. es psicol6gicamente menos costoso pensar. Cuando regrese a Francia. ven ia una m ujer para presentarnos movi m ientos de gimnasia que debiamos cfectuar i n med iata e i n i nterru mpidamente. enderezar I a espalda conteniendo Ia respiraci6n. debian hacer m ovi m ientos hacia delante y hacia amis con los brazos extendidos. Me perm itieron com­ prender mejor una de las dimensiones de Ia cultura "cal i forniana". Un medico nos sermoneaba y nos decia lo nocivo q ue era tomar vino. Para dictar su modo cultural. como si esos hombres no contaran con n i ngun marco mental. lo " letrado" y lo "popular". los universos serios y c6micos. esta desprovisto de principios estructurales. por una experiencia q11 e completaba Ia adquisici6n l ibresca. los esbozos y las partes concluidas. voces que pueden disponerse para formar una poli fonia. . objeto de Ia i mposici6n de una norma. Concebi rlo bajo el modelo de Ia "tabla rasa". Se encuentra en una situaci6n favorable para reflexionar sobre las formas escritas de las ciencias sociales: los documentos diversos constituyen. Me quedaba comprender mejor los determ inames sociales de las "parricularidades i ndividuates": �cual es Ia fu nci6n social de las "elecciones" aparemes? � Como l lega Ia "elecci6n" mental a imponerse teniendo en cuema el I ugar social ocupado? Freme a su computadora. algunos minutos a ntes del almuerzo. constituyen generos en los cuales se asocian lo escriro y lo oral. al comienzo. el hacerse cargo con metodo y optim ismo. . La adopci6n met6dica del pumo de vista emol6gico. en lo que a ml concierne) . cfectuar rotaciones y movim ientos del craneo como para decir "si" o "no". a n tes de Ia com ida. El texto final. el em6logo dispone de materiales que provienen de fuemes variadas. antes de Ia comida.· era el deseo de "reeducar" de acuerdo con modelos de salud. perm ite quitarse Ia culpa de I a idea de una regia que le es impuesta. y de que una rel aci6n de fuerza existe entre estas concepciones y las que le son inculcadas. Los discursos. grabados o no. que el otro. "espiren". puede ser Ia multipl icaci6n de 91 . sentados en torno a dos g randes mesas. " i nspiren". cada uno de ellos. erda haber demostrado paciememente lo contrario. Ensayistas. De alguna manera.puntos de vista. es Ia posi­ bilidad de un conocimiento semejante y. por un conocimiento de sus puntos de vista. a disposici6n del pen­ samiento creador del lector. supuestamente. se mostraban de acuerdo conm igo en afirmar que estaban "desestructuradas" y "sin pumos de referenda" . Lo que plantea el problema.de Ia que esta no seria ni siquiera consciente? Se podria razonar por inversion. . en el propio pais. leer algunos centenares de obras en diversas lenguas acerca de ese tema. Daban su punto de vista sobre un vagabundo con el que habian hablado dos o tres veces. Numerosas personas con las que me cruzaba me contaban sus experiencias: una conversacion de un cuarto de hora con un vagabundo que vivia en su cuadra. comer y discuti r con ellos y reflexionar una parte de Ia noche en torno a esta cuesti6n . Despues de. en consecuencia. en un momento u otro. es dificil ser percibido como el experto en una cuestion. politicos escriben sobre el mismo tema aparente: Ia "pobreza". el texto de un etn6logo es u n discurso entre otros. se ubicaba en el campo social con flictivo de Ia mencionada "exclusion". para descubrir una logica -preocupaci6n ultima. haberme leido. humanistas. el 92 . Los fenomenos estu­ diados parecen demasiado cercanos. o que habian cruzado calle abajo. (Por medio de que hazafia es posible aprehender y sumergirse en "el punto de vista" de otra persona. esbozos. periodistas. 1970). justameme. y decir que un co­ nocimiemo profundo y una comprension del otro no podrian presemarse sin pasar. mientras que yo. Ia comprension seria segregada por el punto de vista del otro. En medio urbano. . fruto de este trabajo metodico. estableciendo de entrada Ia equivalencia de los discursos. como lo destaco Ia fenomenologia. pasar dias con un grupo que vive en Ia calle. El etnologo debe tener en cuenca este dato e investigar los determinantes sociales que autorizan Ia expresion de los modos de pensar o faci litan su censu ra. Pero esta idea no elude Ia cuestion gnoseologica. fragmentos: abiertos.dialogar con otros especialistas. Apenas sabian que se podia hacer de este campo un eje de investigacion. a saber. "recuperado" o simplemente "apartado" y "olvidado"? Colocado sobre Ia mesa del l ibrero. (Como puede el trabajo etnografico ser "utilizado". La publ icaci6n del libro C/ochard ( 1 993) [Vagabundo] . multiplicar las experiencias -en i nstituciones o en Ia calle. captado en su "realidad " profunda. El punto de vista del otro y Ia cuesti6n de Ia escritura (Que se entiende con Ia expresion "estudiar desde el interior"? El conocim iemo antropologico justifica su discurso por una inmersion en el mundo del otro. Ia val idez de sus adquisiciones (Husser!. directivos d e asociacio­ nes de caridad. en pri mer Iugar. No produce el milagro de Ia compren­ si6n " interior" i lusoria. Ia observaci6n directa objetivame. durante un tiempo largo (por lo menos un afio cuando el fen6meno estudiadado hace posible este compromiso). para los lectores i n formados de los trabajos etnol6gicos. o del "ser de arras de Ia aparici6n" del que habla Same-. permite solameme poner a distancia el obstaculo para el conocimiemo. "La reflexi6n ya no es el pasaje a otro orden que reabsorbe el de las casas actuates. percibida. en Ia ciudad. simple de seguir. La presencia -Ia "vida real ". multiplica los pumas de vista. 1986). El pumo d e vista " interior" remite a una metaflsica del "ademro" y del "afuera". su metoda in­ troduce Ia pluralidad explicativa. cada noche. El ot ro esta siempre mas alia del discurso para dar cuenca de el. vuelto a copiar y a trabajar luego en mi computadora. recones de diarios sabre el tema de Ia pobreza y de las personas sin techo. planes sucesivos. Estamos presences con l as personas esrudiadas. Diario de campo detal lado. segun el habito etnol6gico "clasico"? Me pareci6 que era necesario asociar los elementos reu n idos y organ izar un texto constituido por eslabones . el "no es evidence".reduce el esquematismo e i ntroduce Ia complejidad. ( Era necesario hacer tambalear las convenciones de escritura? (A que publ ico queria dirigirme? Despues de veimiun meses disponia de nu merosos materiales. una segunda. En consecuencia. "en carne y hueso". d el " i nterior" y del "exterior" -ahara bien. ideas te6ricas sabre Ia cuesti6n. ya no se plameaba Ia preguma de a quien se dirigia: el l ibro podia leerse de diferemes maneras. deben ser desarrollados simultaneameme (Turner y Bruner. narrativa. (Habia que distinguir los generos. En antropologia. como lo dice Nietzsche. Esta percepci6n radical. escribe Merleau-Pomy (1960: 1 3 1). in herence al proceso de comprensi6n amropol6gica. cada uno podia segui r Ia o las voces que le conven ia: una. en Ia cadena de nuestros recuerdos: seres delame de nuestros ojos. notas de lectura. cuando las notas se apoyan en el trabajo recieme y fresco de Ia memoria. Ia existencia. imema demostrar con rigor y proveer argumemos para una lectura critica. con las otras personas. Llamemos a esto. distingue al antrop6logo del pensador social. que es Ia supuesta comprensi6n espomanea del otro.h echo de que todo estudio etnol6gico enuncia de entrada un problema relaci6n con las posibilidades de conocer al otro. los problemas te6ricos y las experiencias directas se refieren redprocameme. y te­ nemos un rol definido y comprensible para nuestros imerlocutores. problema que se insistentemente mas alia de cual sea el metoda provisorio para ntea la p e scaparse aparemememe o resolver momentaneameme Ia cuesti6n. No anula con una raya Ia subjetividad. situada en los momentos de Ia percepci6n. alii. el matiz. es necesario desprenderse de I a " i lusi6n de los mundos de arras". es. sino que procede por comextualizaci6n. en 93 . cuando volvia a mi casa despues del d ia pasado con el grupo de vagabundos. escrito de manera rapida en hojas sueltas o cuadernos. una conciencia mas aguda de nuestro arraigamiemo en elias". por. al estilo de Albert Jacquart. ejemplo. Mas adelante agrega: "Un intelecrual desocupado no es u n hombre desmoralizado por Ia privacion de tra­ bajo. Palabras de un periodista antes de una emision televisiva en Ia que yo participaba: "Si es posible. una secuencia de Ia vida de una persona conocida en Ia calle: "Sabado 30 de marzo de 199 1 . puede trabajar mas. no se distingue de un intelecrual rentista. Ia necesidad de obtener un ingreso m inimo vital supone un gasto de energia costoso en tiempo (cuantas cartas de sol icitud de empleo que no fueron respondidas. especi fica los elementos sobrc los que carecemos de informacion (ignoramos el numero exacto de "SDF"3.). que a menudo no ha leldo a uno ((como podria leer las obras de los invitados cotidianos que se suceden ?). Por el contrario. o Ia den uncia periodistica. Solo las radios de menor importancia acuerdan amplios espacios para que hable. El et­ nologo explica que Ia situacion es compleja. al estilo de Hubert Prolongeau ( 1993) . proyectos de estudio redactados a pura perdida. El autor subestima un elemento esencial: las preocupaciones de Ia vida material pesan. cit. subraya las dificul­ tades. intervenciones previamente grabadas que quie­ bran cualquier posibi l idad de razonamiento. que navegaba de lo mas acotado -Ia mano de un vagabundo. el abordaje comparativo se revela d i ficil. lo que parece ser evidente necesita ser verificado o no es seguro. de veinte a trei nta segundos". el publico prefiere el "altercado". por ejemplo. el discurso human ista. Matiza. Estaba sin empleo cuando comenzaba esta i nvestigacion. Entonces. (Como puede convencer en los medios? Falta tiempo. uno "por" y el otro "contra". Los dialogos con un periodista.una tercera que jugaba con las escalas del estudio. incluso desfasado en relacion con los sa­ heres de las ciencias sociales. al estilo del Abate Pierre.: 1 5 1 ) . gestiones para obtener el derecho a Ia Seguridad Social -efectue esta investigacion sin tener segu ro social-). formule respuestas cortas. que de entrada opone a los interlocutores en dos campos. etc. Rodrigo mastico durante diez minutos dos trozos de al rededor de un cuarto de 94 . Los medios nacionales tienen otras exigencias. estin entrecortados por anuncios. Para el.a lo mas am plio: (Creen en Dios los vagabundos que conozco? El publico es inducido a apreciar Ia "exclamacion". mas entreten ido. sino por Ia falta de un ingreso de di nero asegurado" (op. 1968: 149). i ncluso su definicion plantea problemas. AI argumento. musica. Esta noche.pero no conoce un verdadero tiempo de descanso" (De Rougemont. El compromiso del etn6logo es el campo En mi diario de campo. Den is de Rougemont escribe: "Un desocupado intelectual rodavla puede trabajar -y es eso lo que lo diferencia profundamente de un desocupado i ndus­ trial. habitacion a Ia que se accedia sin ascensor. pero el que observa ese momen­ r o. Desen­ mascarar y criticar el "poder simbol ico" de los hombres sabre otros hombres.que provengo de un media obrero de provincia -(COmo decirlo?. el poder que se juega. en este hombre que mastica pan seco es obra del "cientifico". Rusia y los Estados Unidos. sin duda. (Puede el hecho social de Ia miseria s er considerado "como una cosa". con el fi n de pagar el alqui ler y comprar los ali mentos basicos. segun Ia regia de Durkhei m? (Puede s cr descripto sin sentimiento. sali. Final mente.b a guete. hada traducciones y "pequefias changas". alii. Encontro este pan en un cesto de basura.pan seco que provenia de un cesto de b as ura ubicado en Ia calle vecina. ese hombre que come pan. (Es util especificar. vivia -como mu­ chos parisi nos. op. pienso que es mejor l levar a Ia conciencia los semimiemos que unen al emologo con el "objeto" estudiado. por el contrario. los j uicios de valor que surgen espontaneamente en el " (prefacio de Weber. con una camara provista de un microfono exterior. tambien es politico. vin ieron a mi casa y no quedaron pas­ mados del "lujo" del Iugar. a real izar mi primera fil macion. cs en Ia eleccion del tema y en el punta de vista que esta el "politico". acababa de obtener Ia posibilidad de realizar una pasantia para aprender tecn icas cinematograficas. incluso sin resentim iento? El cientifico no es el pol itico (Weber.: 30). A lo largo del trabajo de campo que siguio a este filme (de 1990 a 1 993) . becario en l nglaterra. La descripcion "objetiva" es Ia del "cientifico". ( Por media de que proeza es posible una actitud como csta? Por temor al retorno de lo reprimido. 1 9 59). a menudo h ay que agregar este calificativo psicologico antes que explicar Ia verdad material que oculta: Ia falta de redes y medias fi nancieros mas que Ia "modestia" imaginada. esa noche. para que se com­ prenda. sin embargo. me dedan : "jMe costaria 95 . cit. La descripcion me parece "objetiva": mastico durante largo rato -pues le faltan dientes. incluso si no esta movil izado por Ia accion m i l itance. en una escuela de cine.en una habitacion de doce metros cuadrados ubicada en el sexto piso de un inmueble del distrito X V I I . No tenia otra cosa p a ra comer"."modesto"? Dado que. (desde donde habla? (Y que p ol itica sustentaria su supuesta neutral idad? Raymond Aron escribe: "El cientifico debe reprim i r los sentimientos que lo l igan al objeto. y ese rol . Despues de una formacion de algunas semanas. Formado en el oficio de emologo. sino por Ia preocupacion por clarificar una situacion que otros "olvidan". no por Ia mirada mantenida que tiende a Ia objetividad. estaba sin empleo cuando comenzaba esta investigacion sabre los "pobres". Los problemas emologicos no son "casas" {Monnerot. Durante Ia noche. con banos colectivos en el pal ier. 1 946). El tema que habfa elegido: Ia vida cotidiana de un grupo de personas sin techo. en un pais en el que Ia contratacion se hace ampliamente por cooptacion -por no decir por contactos. titular de tres doctorados. Daba mi direccion a los vagabundos SDF que conoda. Emonces es posible presentar algunos de sus fragmemos. retroceder. Hay que destacar en que medida Ia hisroria personal. buenas para ser contadas. los vagabundos eran cal i ficados como "desechos" de nuestra sociedad-. construirlo de manera consciente. Desde el comienzo. Vuelvo. el diario de campo coma otra dimension. "como un escritor". ir hacia delame. pequenos y variados regalos (vela. jMe niego! La vida en Ia calle est:i asociada de manera espom:inea con los cestos de basura -hace solo algunos decenios. yo habla sido cicl ista. j uegan un papel i mponame. como en el ci ne. con Ia forma del flash-back. con una tribu que ameritara el viaje. ). el desarrollo l i neal del riempo. que no pueden i nventarse. . "EI Io vio. . en carne y hueso. incertidumbres. Nunca les di dinero. Fue hablando de cicl ismo con un vagabundo que fui verdaderamente introducido en su grupo. La publ icacion parcial de mi diario de campo permitia escapar a Ia linealidad temporal. medalla de Ia vi rgen . Otro fotografo quiere sacarme una foro delante de un momon de desperdi­ cios. con mis alforjas repletas de historias pintorescas. no lejos de un grupo de vagabundos instalado en canones. un in­ tercambio se establecio: yo aponaba pan y ali memos (dado que comla con el los) . 96 . y hubiera sido necesario ser un ernologo sin es­ crupulos para dejarlos en las condiciones materiales que conodan. jVa a contarnos como viven esos salvajes!". mi trabajo en el campo. rompiendo con Ia ilusion irreflexiva de Ia continuidad. Contradicciones. organizaciones explicativas Un diario local (en el oeste de Francia) titula: " Un etnologo entre los vagabundos". ella querla que estuviera sentado sobre un banco publico. Durante diez aflos. el que organiza el relato del ernologo. era imposible invitarlos a mi casa. me permideron desarrollar. las acdtudes corporales conscientes o no. un salario regular. Con medios financieros m:is importantes.respirar en tu casa! ". Es Ia clave que ex plica m i abordaje y m i estudio de un grupo de vagabundos. La encargada de prensa de mi editor no estaba sadsfecha. jugando con los datos. Esros valores companidos. ellos me daban diarios. de manera panicipante. Incorporado en un conjumo m:is ampl io del que no constiruye sino uno de los eslabones. Ia relacion se habrla transformado en asistencia. Un fotografo de una agenda me fotografio a lo largo de las orillas del Sena. Como si me hubiera ido "con los" papues o "con los" bororos o. y habla vivido mi juventud con Ia esperanza de "converdrme en profesional". El problema que plamea Ia publ icacion de un diario de campo me parece el siguiente: es un elemento no construido. que se yo. vinculada principal mente con su medio social. En Ia medida en que era una de las voces del texto. el diario podia jugar con el dempo. . una voz entre otras. Otros puntos de vista se distinguen. mostrarse. Pero este no es sino un aspecto de su existencia.U n hombre con el que me encontri me plantea preguntas para las que h ay respuestas previas: "(No es cierto que son unos vagos?". yuxtapuestos. 1983) : sin un verdadero trabajo so bre si. ". El texto se abre: inacabado. " Son alcoh6licos. "si n . El modo de ex posicion polif6n ico perm ite no privilegiar de manera excesiva Ia perspectiva del que escribe. periodos de "fiesta". El lugar social ocupado por el investigador clari fica en parte el tipo de abordaje "elegido" -es decir. y este es el segundo aspecto. Ellos no piensan de Ia manana a Ia noche en su d rama. i ncertidumbres. de cuando en cuando. La comprensi6n de los vagabundos en Ia calle debe pensarse bajo u n doble aspecto: por un !ado. datos formulados en ci fras posibles. fotografias. social mente i mpuesto e interiorizado 97 . exponerse. . La auto­ nomia mental y social que se otorgan. y es p o r eso que estan en Ia calle". .tal vez favorece. ". SDF. no alcanza. docu mentos de arch ivos. Movi lizar las nociones previas va en el sentido de relaciones s ociales simpl i ficadas. que un Iugar social -principalmente el oficio de i ntelectual. Pensarlos a partir del si mple plano "privative". sigue siendo proveer un punto de vista argumentado a partir de observaciones directas met6dicas y de "materiales" variados (entrevistas flexibles. de las formas cerradas? Los encadenamientos pol i f6nicos permiten orientarse hacia formas abiertas: las dudas. debe no obstante ser analizada. este deseo de normal idad denota su margi naci6n. sin techo. es permitirse. viven en Ia miseria. contradictorias (Veyne. de tipo intelectual. que lo muestra como un ser de su tiempo y de un Iugar. . "Si se les 0freciera un trabajo. de los grandes sistemas expl icativos. en consecuencia. en apari encia. Este no es sino un elemento. "carecen": se los l lama sin refugio. a pesar de los sufrim ientos y dificultades. Es conven iente. fil mes). sufren. ( flO cs cierto que van a ir a comprar una botella. Por lo demas. La preocupaci6n por justificar su normal idad se enuncia mas cuando esta es cuestionada. no querrian tomarlo . raramente Ia argumemaci6n pone fin a las ideas precon­ ceb idas. (Como salir de los pensamientos dogmaticos. . su preocupaci6n cientifica. por ilusoria que fuera. y que es mejor no darles nada antt:s q ue convertirlos en borrachos?". el rigor mental favorece las disensiones. experi mental. El etn6logo narrador no desaparece por esto: es el que orquesta este conj unto pol if6nico que construye con rigor. Como lo sefialan Claude Grignon y Jean-Claude Passeron (1989) . evita tener que argumentar constantemente. "Si uno les da diez francos. "pequefios lujos". Con este libro aprendi que u n a m isma p ers ona puede asi m i lar y estar convencida de Ia verdad de ideas. contradicciones pueden decirse. dar cuenta de esto: vivir en Ia calle tambien es conocer momentos de "pequefia fel icidad". estos dos polos siempre deben ser conservados en el espiritu. . A menudo dicen : "Somos como todo el mundo". es rechazado h acia Ia esfera del dialogo argumentado. El vagabundo se cree "Iucido". los ensayos se multiplican (algunos centenares de textos) . Desde Ia Segunda Guerra. dos trabajos fra nceses me si rvieron como referenda a lo largo de m i estudio: los l levados a cabo e n los barrios d e emergencia d e l a s a fueras por Colette Peton net. los azares del "vinculo" o de Ia "cohesion social ": ( podria conservar sin esto su posicion social 98 . uno pueda pen�arse como causa de lo que es. (Varia en fu ncion del medio social de origen? Cuando se trata de Ia situacion de pobreza. Ia persona se organ iza y es organizada por un conjunto de valores. (que dice para autojustificarse? Emplea mecan ismos de defensa que i nvitan a pensar que se trata de una necesidad que depende del objeto de estu­ dio. los escritos abundan sobre el tema de Ia pobreza. a pesar de lo social que dicta en parte "elecciones". de una manera u otra. antes que hablar de sus i ncapacidades o carencias. en cuanto a los trabajos etnograficos hechos a parti r del campo. en un apartam iento de metodos perti nentes . de cierta forma. a saber. una especie de adhesion s i n d iscusion a Ia idea de que alcanza con hablar acerca del tema de Ia pobreza. Ia economia psi­ quica i mplica que. cuando habla de campo y no lo real iza. estos son poco n umerosos. AI i nterior de estos. autojustificcindose. de u n a ma nera mas d istante. La distancia si mbolica y real respecto del grupo de estudio (aqui los "pobres") . los publ icados en 1957 por Alexandre Vexliard. en con form idad con el metodo etnografico que habia aprendido desde h ada u nos vei nte afios. sin ocuparse en absol uto de l as personas que conocen esta situacion ? La rece p cion del texto y sus azares Cada u no se construye al rededor de "drculos de conviccion" mas o menos conscientes. (Se traduce Ia distancia social. era el deseo intelectual de comprenderlos mejor lo que. en algunos casos . a parti r de los afios sesenta. no puede. sino pensarse como "ganador" en uno u otro plano: ( podria sobrevivir s i n esto? De Ia m isma manera. En Francia. me hada actuar de esa manera. cuando habla de exploracion y Ia hace apenas. habituado al distanciamiento. (Se aleja uno tanto de las personas estud iadas como cuando se proviene de un medio prospero? El medio acade­ mico. interpreta los " hechos sociales". y.bajo Ia forma de u na necesidad cientlfica-. tiende a con fundir el estudio participante de u n med io con el gusto por este. "orientaciones". hay que decirlo. las "teorias de Ia exclusion". algunas dece­ nas de exploraciones cuantitativas existen . con un metodo de exploracion en algun modo supe­ rado. por experiencias reiteradas en campos variados. el supuesto investigador o un iversitario. Para vivir. Conod vagabu ndos y vivi de Ia manana a Ia noche como ellos du rante vei ntiun meses. pero. cuando se n iega a practicar condiciones que plantea como base de su metodo. El cine aporta una claridad original sobre el modo de concebir el montaje. escribe Alain Robbe-Gril let (1961). Las tecnicas ardsticas modiflcaron profundamente el modo de construccion de las obras. La forma condensada de los articulos de diario vuelve di ffci les las suti lezas. . "Se encontro . Un ano [en real idad vei nciun meses] com partido de incognito [ . La satisfaccion simbolica de Ia publ icacion. "Un 99 . Esos ultimos a nos. asocia los generos: "El l ibro crea para el m ismo sus propias reglas". dos temas seran retomados por los periodistas para dar cuenca de mi estudio etnologico: en pri mer Iugar. Hablando de m i libro.q ue se forcalece creyendo en su legitim idad? Los universos sociales con struyen puntos de vista mentales que "enganchan". en ningun caso j ugue a ser otro distimo del que era. Estar liberado de preocupacio­ osib p n es flnancieras faci l ita el acceso a una palabra escuchada. (Como pueden estos pensam ientos i ntegrarse de manera frucdfera en el campo de las ciencias sociales? A favor de Ia exp erimentaci6n de formas nuevas Muy a pesar de mf. tipos de relaciones sociales. los tftulos destacan elementos secundarios . de incognito [ . Otro tema: el de un mundo desconocido a las puertas del nuestro. el tema del incognito. las propias palabras. Las obras musicales o pictoricas aportan pistas de reflexion relativas a Ia forma. Entre al CNRS en 1996. ] y durance veimiun meses. como en Hermann Broch o M i lan Kundera. ene­ ro de 1 994). "Su experiencia es Ia mas extensa. 24 de noviembre de 1993). j Demonios! M i ambicion era mas modesta: estudiar u n problema a parti r d e hechos observados. . El hecho de que los periodistas deformen el pensamiento de uno es una cosa. ] con un grupo de cinco vagabundos" (Tilirama. en resumen. . Ia l iteratura experi menta. Esco hizo le Ia escritura del presence articulo. Ahora soy etnologo de profesion. y hacen esto sin referi rse al texto origi nal. El conocim iento cientfflco se nutre del espfritu aristocratico: parece ser evidence que u n i nvestigador pueda pasar una o varias semanas redactando un texto sin obtener a cambio alguna contrapartida flnanciera. con u n grupo de vagabundos· parisi nos" (Faim et diveloppement. . nunca me relacione " de incogn ito" con n i ngun vagabundo. . Es excepcional que un rexto escrito por un periodista no modiflque. Ia preocupacion por Ia difusion de u n rrabajo son consideradas suflcientes. No obstante. a su vez. solo escribfa artfculos por los que me pagaban . de una manera u otra. mas grave es que ciertos etnologos o sociologos de oflcio tomen como Ia tesis sostenida lo que un periodista habra escrito a proposito de u no. no deje de especi flcar los siguientes hechos: siempre dije Ia entera verdad sobre m i identidad. un periodista escribe: "Su objetivo: interpelar a Ia sociedad ". . si son etn6logos. de mas de dos afios. alejados de las contingencias de las vidas humanas -en este caso. lo cual nunca deje de especi flcar y apl icar. Ia igualdad s upuesta del conju nto de los pareceres . Patrick Gaboriau i nvestig6 sobre lo natural. exploraciones. observaciones clin icas .(Elias. Es mas faci l vender lo que va en el semido de las ideas comunes que explicar Ia exigcncia etica y Ia larga duraci6n del trabajo etnograflco. sean los que fueren (pol it ico. lo que se con figura como problema. Ahora bien . Asi. "de incogn ito". hist6rico. Estas discipli nas se caracterizan por Ia elaboraci6n de u n metodo para poner a un lado las opin iones espomaneas y volver a pensar. violencia. baj o Ia forma de const rucciones conceptuales. el modelo policial prevalece: el etn6logo seria el que "se introduce" en un grupo para "espiar". i ndagaciones. es un discurso complememario con otros puntos de vista i n formados y met6dicos. es un obstaculo para una mejor comprensi6n de los fen6menos estudiados. 24 de noviembre de 1993). que intente l levar adelante. s i son historiadores . sociol6gico que se fu nda n en el analisis de arch ivos. 1 9 9 1 ) . l mpide el esclarecim iento de tesis i n formadas y vuelve con fuso el debate 1 00 . los valores aristocraticos del parecer y de Ia desenvoltura verbal . trabajos en archivos. Ia i mportancia del "em pirismo" o del "pragmatismo". "sumergiendose". i ncluso el caracter esencial de Ia i nvestigaci6n o del trabajo de campo a l que ellos m ismos renunciaron? Se l lega asi al estad io extremo de Ia den igraci6n de los abordajes por observaci6n. "En Ia pie! de un vagabundo. con participar en esos debates que. por mas que vi van cerca de nosotros" (Le Courrier de / 'Ouest. tienen como objetos no construidos " los exclui­ dos". psicol6gico . a esca las semeja mes o d i fe­ remes ( Lah i re. y se comeman con discurrir aca y alia. las de los m iserables. si son soci6logos. et nol6gico) . 1969)? �Cuamos investigadores bien ubicados en Ia jerarquia un iversitaria apenas real izan trabajos de campo. por ej emplo. en el fondo de una po­ blaci6n ignorada por Ia literatura cientifica" (Ouest France.a. � se debe al hecho de que Ia "pobreza" es una apuesta pol itica importante? � Es el resultado de un proceso hist6rico que busca. se con fronta.testimonio humano accesible para el gran publico sobre esos exduidos acerca de los que ignoramos todo. Una in mersi6n. que se encomraban en Ia m isma situaci6n que el. con supuesramente conceptualizar subrayando. 1996: 3 8 1 -407. � De d6nde proviene el prestigio del distanciam iento? En relaci6n con este campo. periodistico. s i n conciencia de lo c6m ico de Ia si t uaci6 n . Soledad. Passeron. con un con junto de trabajos distanciados: son numerosos los ensayos que exponen las recetas que un autor preco­ niza para poner fi n a un problem a que solo conoce por Ia lectura de otros autores de decenios anteriores . Para los medios. Ia emologia. en el campo de Ia pobre7. basada principal mente en Ia observaci6n d i recta critica. 3 de enero de 1994). al menos en Francia. pienso en los abordajes hi st6rico. El abordajc riguroso. por otra parte. sin cuestionar de manera radical I a sociedad q ue organ iza las posibil idades de esa vida. El poder tambien es una ilusion creida y compartida (Bourdieu. ( Por que piensan los vagabundos lo que piensan. co n las herram ientas de su conoci m iento. que una fo rma de satisfaccio n mental asegura una doble funcion: por una parte. p robe ampliar Ia mirada y comprender por que el punta de vista era el que era. que solo el sen­ tido se arraiga profu nda mente. Ia l i neal idad. El com bate de las formas en Occidente fue tan encarn izado -si no mas. el equ i l ibria cuantitativo entre las partes . teniendo en cuenta el lugar social que ocupan ? (En que medida. (Sera el de las form as? U nos.como el de las ideas o valores" (Foucault. permite Ia supervivencia fisica de Ia persona. al servicio de los mas fuertes . el modelo t ipico ex trema de esto es I a tesis trad icional : construida 101 . recuperadas. El metoda que adopte consiste. A fi n de cuentas. emologos) que abordan los problemas de manera rigurosa. a saber. 1 9 8 9 : 1 9 -20). Ia dom i nacion perm iti ria aqui i nverti r procesos mentales. el caracter organizado y una forma de "sa tisfaccion menta l " de Ia vida en Ia calle. pero. Esto es desconocer en que medida las formas. en los do­ m i n ados . en funcion del I ugar socia l ocupado. geografos. El prox imo con flicto te6rico en ciencias sociales. asi. ( Sobre que valores s e construyen los puntas de vista de una persona? (En que "circulos de conviccion" se situa su optica? En un primer momenta. refuerzan el "yo". deci r. M ichel Foucault escribe: "Se cree de buen a gana que una cultura se apega mas a sus valores que a sus formas. so ci ologos. en intentar captar ci p unta de vista y l as construcciones psiquicas. gracias a "ventajas psicologicas" que.que podria i ns tau rarse entre las personas (historiadores. perm ite Ia posicion social dar cuenta de las construcciones mentales q ue una observacion etnopsicologica dcscubre? Se ve. sienta las bases para Ia reproduccion de los mecan ismos de dom i nacion: una forma de " beneficia" psiquico perm ite prolongar esa existencia en Ia calle. En un segundo momenta. hacer y pensar que a lo que se piensa. que estas pueden ser facil mente modi ficadas . Entonces . apegados a los modelos a n tiguos. abandonadas . en pri mer Iugar. Ia emopsico­ logia cedia el lugar a una sociologia. i n tente demostrar lo que me resu ltaba contradictorio con respecto a los d is­ c ursos dom i nantes. elementos psicologicos que los i n vi tan a pensar en term i nos mentales lo que no es sino el resultado de una margi nacion o de una explotacion social. 1989). es desconocer que uno se apega mas a las ma neras de ver. Uno puede preguntarse en que medida no es lo social lo que pone en fu ncionam iento. valorizaran I a busqueda de Ia coherencia. al deshacerse o al nacer. di rian los psicologos. pri ncipal mente en term inos de dom i nantes/domi nados. Pues no hay domi nacion independiente­ mente de procesos interiorizados que. producen I a ilusion inversa. pud ieron provocar sorpresa o despertar odio. dice o hace. . de Minuit. 1 02 . asi como tambien a Laurence Baudelet y Daniel Torrelle. Scimcts socia ks. que releyeron este texto y me dieron algunos consejos. Annaks dt Ia Rtchtrcht Urbaint. Moscu. Histoirt. . M ijall. 1 970. respecto d e los cuales este articulo pretende ser un eco. i nacabados . Sin domicilio establecido. Edmund. Grignon. Pierre. La pmsit msorctllt. 1 946. un plan tipo en dos o tres partes. Christian Bourgois. Patrick. Maurice. . Paris. en Pitrrt Boukz. 2. Paris. NOTAS 1 Agradezco a mi hermano. 2 Sans elomicikjixr. Modts dt pmsit tt savoirs psychiatriquts. Seuil/Ga­ llimard.al rededor de un idea central que evoluciona desde el com ienzo hasta el fi n . col . "Les rythmes journaliers et saisonniers des clochards". 3 volumenes. Calmann-Uvy. Merleau-Ponty.1 988. L'idit dtphinominologit.1 99 5 . " La variation des con textes en sciences sociales. Gallimard. Signts. . Paris. 1 969. La sorct!krit aautlk tn Anjou tt m Vmdit. L'univm dts mmdiants vagabonds au tournant dts XIX' tt � siecks. Pads. Clochard L'univm d'un groput dt sans-abri parisims. 1 989. Monnerot. jalons (pour unt dicmnit) col. . Jean-Claude. Bernard. Lah i re. Ed. . Paris. "Musique/passe/present" . Desclee de Brouwer. SDF a Ia Btlk Epoqut. Misirabilismt tt populismt m sociologit tt tn littiraturt. Paris. Bourdieu. Les Sables d'Olonne. 1 998. (N . Passeron. Julliard. " Essais". Ltsfaits sociaux nt sontpas dts chom. Paris. Philippe Gaboriau. Michel. Jules. Austral. Labirint. 1 989. 1 960. L o s otros practicanin modelos abiertos. Claude. Remarques epistemologiques" .) REFERENCIAS B I BLIOGAAFICAS Bajdn. una introducci6n y u n a conclusion . Le Cercle d'Or. Gallimard. Elias. Annalts. Tttralogija.1 994. Husser! . marzo-abril. Presses Universitaires de France. . La civilisation du trottoir. Gaboriau . 1 989. poli f6 n icos. 1 987. 6 1 . La civilisation dts mrrurs. Lille: Atelier National de Reproduction des theses.1 993. Foucault. Paris. Grandts icoks tt tsprit dt corps. " Pierre Boulez ou I' ecran traverse" . Norbert. Tesis de Estado: Universidad de Pads V-Sorbonne.1 998. experi mentales. La noblmt d'Etat. Lt savant tt k populairt. 1 996. Paris. u n esbozo . de Ia T. Pour un nouvtau roman. L'tspact non-po­ pperim du raisonnmzmt naturtl. Lt savant tt kpolitiqut. Paul. Hachette. Alain. Lts Grtcs ont-ils cru a kurs mythts? Essa i sur /'imagination constituantt. 1 993. 1 959. Sans domicik fixt. Nathan. . del aleman de Julien Freund. Turner. Espam habitis: Ethnologit tits banlituts. Lt raisonnmzmt sociologiqut. Trad. 1 98 3 . Paris. Paris. Colette. 7ht anthropology oftxpt­ rimct. 1 973. 1 03 . (ed. Paris. Hubert. Victor W. en journal d'unt epoqut 1926. Denis de. Galilee. G alilee. Ed. . Weber. 1 986. On tst tous dans It broui/lard: Ethnologit dts banlituts. Paris. Urbana. 1 957. col. 1 99 1 . Alexandre. Gallimard. Paris. Paris. 1 968. Veyne. Paris. de Minuit. Chicago. University of Illinois Press. Seuil. Lt clochard. Monographit d'unt cite dt transit.Passeron. Edward M. Max. . Robbe-Grillet.1 979. Pe to nnet. Paris. revisado por E. Rougement. 1 '"· ed. " 1 0/ 1 8" . Maspero. 1 998. Cts gms-lil. 1 96 1 . Paris.) . Jean-Claude. Desclee de Brouwer. Ed. Paris.1946.1 982. Pion. "journal d'un intellectuel en chomage". Fleischmann y Eric de Dam pierre (Prefacio de Raymond Aron) . Ed. Bruner. Prologeau. Vexliard. . No obstante. el flnanciamiento de Ia investigacion pasa. . en principia. lo cual tiene numerosas impl ican­ cias. Ia de comprometer a un investigador mal preparado metodologicamente en un campo que general mente no el igi6. Asi. Dos antropologos implicados en estas i nvestigaciones bajo contrato se preguntan aqu i. cada vez mas. . sean l levados a trabajar en el marco de exploraciones que responden a demandas de util idad social o. entre otras. a demandas presentadas como tales. se trata de u n concepto particularmente delicado para Ia antropologla. al menos. en Ia medida en que el crabajo sabre u n tema y u n campo de escudio particulares no se vincula. se mantiene una constante: cl desarrollo reciente de investigaciones de este tipo suscita un gran interes en el seno de Ia comu nidad etnologica francesa. La i nvestigacion subvencionada por el sector privado tiene Ia ven­ taja de liberar al etnografo de ciertos determ i nismos asociadas con Ia dimension emocional del campo. "Antropologla i ndustrial ". 1 05 . Esta ampl iacion del campo antropologico hacia Ia empresa proviene. acerca de los nuevas d i lemas y apuestas planteados a Ia etnografia y a Ia antropologla por estos campos emergentes. CH RISTIAN GHASARIAN: La situacion profesional precaria de nume­ rosos i nvestigadores en ciencias sociales hace que. par licitaciones m i n isteriales y contratos de estudio propuestos por el sector privado. "Exploraciones flnalizadas bajo contra­ to" . Mas alia del modo de nombrarlo. . Reflexiones dial6gicas sobre las interpretaciones de antropolo­ gia finalizada en empresas PH I LI P PE ERI KSON y CH RI STIAN G HASARIAN " Ernologla en empresas".Capitulo 5 Un campo de 35 horas . "Antropologia aplicada". de i nstancias exteriores a Ia discipl i nas. para mantenerse en el circuito de Ia i nvestigacion y sobrevivir econom icamente hasta Ia eventual obtencion de u n puesto defl n itivo. a modo de dialogo. ante todo. "Etnomarketing". . Uno toma el campo ofrecido. en real idad. sin duda Ia garanda de que su mirada estara doblememe alejada los vuelve mas aptos para "vender" a los que les encargan los trabajos. metodol6gico y etico. S H S Consultants no tiene el monopol io del mercado y cada vez mas j6venes eligen Ia madre patria para ejercer su sagacidad. a diferencia de especial istas de Ia etnologfa europea. en otros casos. Ia i mpl icaci6n no es Ia misma que en Ia i nvestigaci6n un iversitaria. a un especial ista en los papues para frecuentar a los marroqui neros en Ia marroqui neria y a u n especialista en Ia Amazonia para introduci rse en los ambientes de Ia siderurgia (Etchegoyen. i mpuestas por Ia necesidad de los j6venes investigadores . en todos los casos. lo esencial de su ambici6n ciendfica este depositado "en otra parte" les perm ite soportar mas f. sin duda. Supon iendo i ncluso que Ia elecci6n de su ca mpo "al i mentario" lo satisfaga. 1 9 9 1 ) . por lo tanto. que no se comprometen con elias si no a medias. o incluso " Ia etnologfa kleenex". los proveedores de fondos juegan a menudo con esto. Este es el caso de S H S Consu ltants. Ademas. impl icarse total mente. o l legue a fasci narlo (soy testigo de que eso pasa) . a sus temas de i nvestigaci6n habituales. P H I LI PPE ERI KSON: M uchos de estos n uevos campos son. Jaffrin.con las vivencias y fantasmas del investigador. los imperatives temporales {e incluso los plazos muy cortos para entregar los estudios) impiden demorarse y. lo cual no excluye nuevos dilemas de orden epistemol6gico. y aun cuando se dispone de un poco mas de tiempo f ibre para concluir sus exploraciones. Y probablememe es tanto menor cua mo mas corta es Ia duraci6n de su campo. Por mas que haya desempefiado un papel clave en Francia1 . a menudo. Una de las ventajas de las i nvestigaciones bajo contrato es que per­ miten penetrar en un iversos general mente cerrados para los i nvestiga- 1 06 . Ia i nversion emocional del i nvestigador es. La practica de lo que a veces se denomina " Ia etnograffa-reportaje". Algunas de las ofici nas que fi nancian estudios fi nalizados en empresas francesas prefieren sistematicamente con­ tratar amrop6logos que trabajan en campos ex6ticos. 1990. Ademas. menor en su "campo de 35 horas" que en su campo de elecci6n. AI margen d e las competencias incomestablemente originates adqui ridas " lejos" por estos investigadores habituados a campos mas "clasicos". Ia contrataci6n de los candidates para un estudio fi nal izado se adecua mejor a su perfil academ ico o. posibil idades a falta de otras mejores .icilmente el deber de reserva (y a veces Ia prohibici6n de difusi6n) que i mpone. apenas deja Iugar para los semim iemos. Es cierto que. al menos. Pero. el hecho de que. que el ige contratar a un especial ista en los oj ibways para sumergi rse en el agua m i nera l . Ia empresa que fi nancia esos estudios. no produje hasta el momento mas que i n formes de difusion restri ngida y un articulo muy corto (Erikson. una prueba de cin ismo. Si este es el caso. 1 997). con Ia investigaci6n que se le pide? Las "verdaderas investigaciones" no son solamente las que uno elige. 1 990). como por Ia fuerza. todas las herramientas te6ricas y metodol6gicas adqui ridas en el curso de su formaci6n. Uno puede preguntarse. La presencia relativamente corta en el campo.no se plantearia. en tanto profesional. El problema fundamental es que este tipo de campo pueda ser tornado a Ia ligera por el i nvestigador porque sus apuestas i nmediatas estan en otro lado. es cierto que los metodos empleados por los etn61o­ gos no son sistematicamente los mejores cuando Ia duraci6n otorgada al trabajo de campo es excesivamente reducida. una "verdadera i nvestigaci6n" y. Entonces. no bien termina el contrato. con Ia complicidad de camaradas sindical istas (Terrail. el i mpacto sobre Ia investigaci6n de las condiciones nuevas en las que esta se de­ sarrolla. Entonces habria. que volver a un lejano pueblo en el que vivi6 hace muchos afios. en suma. Las propias condiciones que permitieron Ia realizaci6n del estudio al que acabo de referirme. CG: Recibir una remuneraci6n para llevar a cabo una investigaci6n para Ia que uno no esta preparado no es en si. felizmente. mas que en calidad de mercenarios. no es el unico factor que va a l i m itar Ia cal idad del analisis etnografico. de noche. entonces. Tres breves recorridos. PE: No obstante. en el marco de un estudio final izado. pero para las cuales uno despliega. una pseudoetnologia. debido a las constricciones presupuestarias caracteristicas de las investigaciones financiadas por las 1 07 . de permanecer largo tiempo en un sitio en el que un eminente soci61ogo y colega no habia podido entrar sino brevemente. (no habran inhibido si multaneamente Ia difusi6n de sus resultados? De manera mas dnica. uno puede preguntarse igualmente si los j6venes investigadores comprometidos en investigaciones bajo contrato aun actuan movidos por su vocaci6n de etn6logos o si no se manifiestan. Tuve Ia oportunidad. intrinseca a Ia invesrigaci6n bajo contrato. ( nO es mas bien Ia del "pseudoetn6logo" que no se compromete. no obstante. Ia calidad de Ia investigaci6n surge. un abultado ((?) cheque y despues se van . por Ia otra. Mi colega escribi6 una obra (por lo demas excelente) sobre el sitio en cuesti6n. por mi parte. m ientras que yo. por una parte. La "pseudoetnologia" de Ia que se habla aqui. tambien son las que uno no elige.do res. Ia cuesti6n que discuti mos aqui -a saber. en primer Iugar. si las condiciones muy particu­ lares en las cuales se desarrollan l as investigaciones final izadas no mo­ di fican Ia naturaleza misma de sus resultados. las puertas se cierran y es parad6ji­ camente mas dificil para un etn61ogo volver de "visita" a una fabrica en Ia que trabaj6. de Ia motivaci6n y del compromiso personal del o de Ia que Ia lleva a cabo. Pero. considero que este trabajo concierne plenamente a Ia etnologia y que habria sido dificil mente realizable sin permanecer en el campo2• Aclarado esto. por medio del hecho de llevar tal o cual ropa en tal o cual momento. El valor agregado que puede aportar Ia emologia no surge sino des­ pues de una mayor i nversion de tiempo. 1997). por parte de los sol icitantes. los horarios nocturnos. me sorprendio (y casi molest<'>) ver que otros investigadores. . lo "maxi mo" que pudo aportar Ia observacion participante se referia. Cuando trabaje en Ia industria siderurgica. como se explica Ia omnipresencia de Ia CGT. sobre rodo. Lo que vuelve atrayente a Ia etnologia a los ojos de los que sol id tan el trabajo es m:is el merodo (el campo) que sus problem:iticas. etc. donde las investigaciones en empresa me parecen pecar demasiado a menudo. necesariamente. en Ia medida en que el metal se encuentra antropomorfizado. Los que encargan el trabajo quieren mas bien saber como es percibido el cambio de di reccion. mientras que los humanos se verian paralelamente "metalomorfizados" (Erikson. pero no hay que olvidar que esto tambien participa de una gestion. Todo esto pudo dar Iugar a un trabajo de antropologia simbol ica en el que me esfuerzo por demostrar que el proceso de elaboracion del acero y cierros procesos fisiologicos son considerados de manera completamente si metrica. Ia tierra. con 1 08 . las quemaduras. Ia sociologia del trabajo ofrece herram ientas to­ tal mente aptas para reun i r i n formaciones de esta clase.empresas. ? En Ia siderurgia. Ahora bien. .conl leva el riesgo de aislar al i nvestigador en perspec­ tivas que lo conducen a emplear una ernologia pura mente simbolica o a representar una "cultura de empresa" -si es posible integrada-. es precisamente sobre este punto. sus esfuerzos para abri rse a los nuevos campos de lo contempor:ineo. CG: Recurri r a ernologos antes que a sociologos para efectuar estos estudios en empresa es una buena senal para Ia disciplina. a me­ nudo ambigua. el cansancio. por ejemplo. ( para que usar un m icroscopio si una buena vista es suficiente . tal como se man ifestaba a traves de bromas hechas en el marco del trabajo. La di mension exotica de Ia ernologia -tal como es percibida por el gran publico que no sigue. el de Ia duracion del campo. a fin de cuencas. A hora bien. Por mi parte. Entonces. convocando a obreros por algu nas horas a una oficina para desarrollar entrevistas sem idirectivas. etc. como son recibidos los soportes de comun icacion i nterna. pero esta plusva l ia a menudo no concierne sino a aspectos que no son necesariamente los que van a interesar a los que encargan el trabajo. no es seguro que este genero de analisis sea lo que mas interesa a los cuadros a los que se destinan los in formes fi nales del ernologo. a lo que pude aprender de Ia actitud de las personas con respecto al metal en fusion. obtenian i n formaciones completamente similares a las que yo reunia por mi cuenta con cuentagotas y con un alto costo: expuesto al ruido. Mon ique Jeudy ( 1 9 9 1 ) escribio algunas paginas i nteresantes sobre esto. se podria considerar que uno de los beneficios si mbolicos que una di­ reccion maquiavelica esperaria de una intervencion emologica puede ser reafirmar su superioridad expulsando al objeto ((el sujeto?) del estudio a los l imbos del pri mitivismo. casi en todos !ados . como el malestar interno en Ia empresa. en efecto. En ultima i nstancia. en este caso Ia direcdon. Ia actitud despreciativa que pregonan algu nos empleadores con respecto a su personal. 1 09 . (pero no es manten ida esta i lusion. El hecho de que el efecto buscado (mas o menos inconscientemente) por los sol icitantes sea o no este no impide que sea experi mentado de esta manera por los actores sociales consagrados al destino de i n for­ ma ntes. de cierta manera. puede satisfacer a los que solid tan el trabajo. " Ia tribu de los policias". Y. Ia prueba: uno los entrega como forraje a los emologos . a menudo con nuestra complicidad. Joseph ( 1997: 1 1) incluye ademas "to embarass or punish the staff " entre los "questionable mo­ t ives for hiring [an anthropologist] on contract". "M anana ven i mos con nuestras plumas" . uno se preocupa por Ia presencia de un especial ista "en razas en via de exti ncion". Por supuesto. cuando el investigador al que se convoca focaliza su atencion en asp ectos "exoticos" o sobre cuestiones de identidad para responder a Ia demanda implicita que le es formulada. . de un deseo de exotizar -Ia "mi rada alejada" a Ia que haces alusion. que a veces traiciona. no escaparian a un sociologo que se apoyara en Ia teo ria de los con fl ictos. a veces ocurre que se prefiera Ia emologia a Ia sociologia por muy malas razones. pero si esta in mersion se acompafia de una esp era de exotismo. "Pero no somos papues". . cruciales. probablemente. En una fabrica amenazada de cierre. Sin duda. El deseo de un exotismo artificial es una de elias. el hecho de recurrir al emologo forma parte del reco­ noci miento de Ia i nvestigacion cualirativa. . No se puede sino deplorar Ia reciente abundancia de etiquetas como " I a tribu de los especial isras en i n formatica". Este defecto para Ia an­ r rop ologla. por un buen numero de nuestros colegas? Lo exotico se adhiere a nuestra pie!.ro do lo que esta ex presion tiene de ideologico. Ciertamente. La mejor prueba de esto es Ia propension a emplear lo tribal en cualquier oportu n idad con cl pretexto de ser a priori mas "emologico". las personas se i ndignan cuando ven que desembarca un emologo: "e Nos toman por pigmeos o que?". La mirada exotica tam bien rendera a dejar de !ado puntos que. sin duda. principalmente el malestar obrero. " Ia tribu de los sacerdotes".la emologia en empresa es entonces verdaderamente p roblematica. PE: La cuestion de Ia dema nda y el problema de una eventual ex­ p ectativa equivocada por parte del solicitante son. . estos discursos testimonian una vision muy poco so­ fisticada de Ia disciplina. con Ia i n mersion esperada (Ia vista desde adentro). "Los obreros son salvajes". el etn6logo es. (Dibie. atributos del periodismo de bajo n ivel. . Es inutil decir que sus expectativas corren el riesgo de verse frustradas y que el atractivo que ofrece Ia etnologia en el mercado de auditoria se derru mbaria rapidamente si este solo dependiera de ello. y se sac6 -por no decir que se censur6. Ia dimension politica que evods me parece depender de malentendidos del mismo genero.uno de mis i n formes en el que citaba una canci6n m i litance que dccia: "caramba. antes de flrmar mi contrato. ". etc. 1 10 . 1993). aunque competentes en ciencias humanas. CG: En efecto. casi no queda espacio para el opti mismo . . en cierta manera. mal i n formados."Ia tribu de los enarcas". le habria dicho sustancialmente. Asi. . a menudo me pregunte.a considerar Ia d imension i ntrerpetativa en Ia restituci6n de los hechos. El di rector de una oflcina consultora me decia. cual era mi posicion respecto de los sindicatos. Un colega que habia trabajado {en nombre de Ia m isi6n del patrimonio etnol6gico) en una empresa siderurgica me relata que el di rector del estableci m iento esperaba poder poner en ecuaci6n el factor humano como consecuencia de su intervenci6n: "Gracias a usted podremos flnal mente poner todo eso en Ia computadora . Final mente. recientemente. que vivan los obreros del mundo entero"3• Si Ia imagen como i nvestigadores ingenuos y "tradicional istas". un am pl io numero de los que deciden siguen si ntiendose atraidos hacia nuestra discipl ina por muy extrafias razones (y si n duda muy malas). los campos de 35 horas condu­ ci rian a i nvestigaciones I) apresuradas e imperfectas. . i ncluso cuando algunas de las obras i ncri minadas sean . las i nvestigaciones en empresa tambien pueden ser consideradas desde u n :ingulo mas positivo. poco motivados y 3) destinadas a solicitantes malintencionados y. muy a menudo. En efecto. ricas en i n formaciones. una vez que ha sido contratado por Ia empresa o Ia consultora. 2) realizadas por i nvestigadores no aflanzados. es lo que i ncita a los sol icitantes a preferi r a los etn6logos por sobre los soci6logos. los soci6logos aparecen como pel igrosos agitadores de izquierda. El malentendido acerca de Ia naturaleza real de Ia etnologia contem­ por:inea toma a veces visos mas i nesperados. A pesar de Ia reciente traducci6n al frances de algunos textos de Geertz ( 1996) que habrian podido i ncitar a los cuadros que los leyeron -jconozco a algunos!. Afortunadamente. en Ia h ip6tesis mas s6rdida. el duefio de Ia situaci6n. Todas estas tribus son. y recurri r a los etn6logos ofreceria entonces una alternativa mas aceptable para i ntroducir las ciencias sociales en Ia empresa. a pesar del malestar epistemo16gico que traduce su titulo. a los ojos de nume­ rosos cuadros . En realidad. que Ia etnologia ten ia u n poder de atracci6n bastante i mportance sobre sus clientes en raz6n del aura de cienti flcidad que se desprende de ella. cada una de elias. su lado "mercenario" es excusable y se puede considerar Ill . esta puede d i ferir de acuerdo con Ia posicion de sus interlocutores (sus empleadores o los sujetos de esrudio).S i bie n no es el iniciador de un estudio que se real iza en un marco b as rante restrictive que no puede aboli r. le resulta posible. que no sirvieron de mucho. Por mi parte. puede no vender s u alma y verdaderamente tratar los aspectos candentes de su campo. au n cuando el hecho de enunciarlos moleste a quienes le encargan el r rab ajo e. En una palabra. ariemas. No se trata. se vuelva contra ellos. Esto ultimo concierne al margen de accion del ernologo. CG: Esto nos lleva a Ia cuestion del ca mpo "al i mentario" al que hiciste alusion . ( Como podria ser de otro modo. no obstante. pienso en e l m alestar obrero que surge de los abusos jerarquicos. estara en mejor posicion para proponer soluciones. de que "acepte" una investigacion pues. Ia presion por el rendi miento. PE: Frente a Ia insistencia de Ia direccion. rc defi nir su posicion -y en cierra medida su proyecto. dado que se circunscribio su campo de investigacion solo al de los obreros de Ia empresa. En cuanto a I a percepcion de Ia que es objeto en el seno de Ia empresa. . Entonces. Ia direccion de Ia empresa que me pago para comprender "que es lo que hace que los obreros 'se escapen"' me atribuyo el segundo rol . como vos lo explicas. que queria absolutamente que formularas proposiciones concretas para mejorar las cosas. de que el ernografo "el ija" sino. el examen de cierros organos. teniendo en cuenta que el asesoram iento de gestion consiste en un trabajo total mente diferente? No se le pide a un maratonista que participe de una carrera de den metros con Ia excusa de que ambas pruebas se desarrol lan en el mismo estad io. Respecto de los que sol icitan el esrudio. tiene que encontrar los medios fi n ancieros para permanecer en Ia Carrera por un empleo dentro de su ambito.para no perder c1 eq uilibrio con respecto a si m ismo y a Ia deontologia de su disciplina. por lo demas. segun mi opi n ion. etc. Entre estos aspectos. Ia falta de reconoci m iento de que son objeto. no obstante. i nduso. Ta mbien puede producir un texto anal itico que no carezca de base material o que no este demasiado marcado por el sello de las concesio­ nes hechas a su empleador puntual. sin estatuto i n s titucional. los e r nologos. pueden ver que se les asignen roles que no les resultan adecuados: proveedores de exotismo o consultores de empresas. seguro de su comprension del medio obrero. Un medico al que un paciente muy "pudico" no permitio. posteriormente. ante todo. pura y exdusivamente por Ia di reccion . en un anejo al final de tu i n forme ernografico u n cierto numero d e "sugerencias practicas" respecto d e l a s cuales pensas. . Se me explico daramente que los problemas de morivacion encontrados con los cuadros serian tratados. Pero vos lo h iciste porque te lo pidieron y te pagaban por eso . hiciste figurar. Fui ubicado en Ia situacion del medico que va a detectar l os problemas de Ia empresa y que. . . no elegi ria si dependiera exclusivamente de el . Despues. La particularidad de estos can tpos. La ernografia participante que real izastc en algunas fabricas siderurgicas . etc.o.ndiscutiblemenre. Esto mismo me ocurrio a m f con los obreros de Ia m isma empresa de electricidad en el sudeste de Francia. favorece .por Ia direccion de Ia empresa que. Habria que ser muy i ngenuo para no darse cuenta de que uno aterriza con paracafdas en los campos de 35 horas. sus "colegas". Las puertas del medio a estudiar solo pueden ser abiertas -durante un t iempo preciso y en lugares precisos. los guanres y anreojos de proteccion. Ia genre no se anima a decir casi nada. el relativo desinreres i n icial con respecto al sujeto de estudio cede rapidamente el Iugar a una cierta identificacion con los informanres que son tambien.. El hecho d. el cas::. Este es.odigos inreractivos impHcitos. usar overol. reciben bien al investigador y no admiten haber sido i n icial menre reticences a su llegada. quiere controlar su territorio tanto como busca controlar a su perso­ nal impon iendole un etnologo. las obras) no es espedfico para estos campos de 35 horas por semana. provisoriamenre. precisamente. Una vez. Ia inregracion del investigador. PE: El hecho de que el investigador que trabaja en una empresa sea impuesto en su campo por Ia di reccion de esta es sin duda una evidencia sobre Ia que creo tendremos ocasion de volver. En contra de los que piensan que es inutil que el etn6logo participe activamente del trabajo de aquel los que estudia (Sel im. justamente. 1991). Muy a menudo. 1 12 . No obstante. Las personas se prcgunran a menudo por que ellos. sino cuando ya se establecieron buenas relaciones con el. solo depende de el desarrollar relaciones cordiales y amisrosas con los que frecuenta.-.que su vocacion de etnologo se afirma a traves de su persistenda y su comprom iso en campos que. que se comportan con el casi in mediatamenre como con un nuevo colega que se integra con Ia i ntermediacion de r. como lo sefialas. con toda Ia panopl ia para i nterpretar sus ro!es en buenas con­ diciones -Ia caja de herram ientas . te " i mplico " i nevitablemente con tus "sujetos de estudio". u no de m is compafieros de obra me con feso haber ten ido pesadillas con esta situacion. de acuerdo con m i pu nto de vista. A menudo me ocurrio ofr observaciones del tipo: "tuve m iedo cuando me dijeron que vendrias a trabajar con migo". fucron elegidos para soportar al etnologo. es que generalmenre son hermeticos para el i nvestigador antes y despues del estudio. asf como tambien Ia de los electricistas en diferentes obras en Lorena y Ia region parisina. estamos de acuerdo con Ia idea de que trabajar con aquel los cuya vivencia se quit>re comprender. Por lo demas. naturalmente. el aspecto verdadera mente ambiguo planteado por este tipo de i nvestigacion. los z:tpatos. que el etnologo l i mite su i nversion personal a sus esta­ dfas propiamente dichas en el campo (aquf. de u n mu ndo pol itica y economicamente dom inante. rem ian sobre todo que mis hermanos -o. al comienzo. mas o menos " i mpuesta". como lo sugeris muy claramente. ante mi i nsistencia en permanecer y asum i r los riesgos del oficio. para algunos. . en el mundo o b rero. . si puedo decirlo. La fabrica estaba al borde de Ia huelga y algunos.vinieran a vengarme si me ocurrfa una desgracia. entonces. los matis me confesaron q ue. incluso en campos bastante poco neocoloniales como Ia Amazon ia. 1989). asi como tampoco sugiero que Ia etnologia. e l ejercito. 0 Y111 p res i6n � CG: Parece que Ia imposicion del emologo a sus sujetos de estudio es peor vi vida por estos ultimos cuando trabajan en un espacio cerrado como Ia fabrica. Es habitual que uno desembarque regularmente en una obra y solo trabaje alii durante un tiempo dado que no conoce ni maneja -algunos 1 13 . i ncluso. e i ncluso cuando el i nvestigador es acogido muy calurosamente. llegaban a n ega rse a estrechar Ia mano que yo les tendia. Ia presencia del emologo es siempre. crei que actuaban por interes hacia mi. Tome conciencia de esto el dia en que mis compafleros matis de trabajo. En resumen. I n mediatamente. en el extrema de Ia selva tropical de Brasil. como un emisario del mundo de los blancos. Pero. ciertamente con to no de broma. o sepase o no. como me ocurri6 entre los matis. no pienso que esto sea espedfico de los campos de 35 horas. de alguna manera. a veces Ia hostilidad se manifiesta desde el comienzo. � t o m e demuestra que uno no descubre necesariamente rapido los s sc nr i m ientos profundos de sus informantes y que un estudio demasiado � o rro puede conllevar muchas impresiones falsas. en primer term ino. despues de haber sid o estigmatizada como hija del colonial ismo. Nunca olvidare m i primer d ia en � s t a fabrica siderurgica en Ia que los mil itantes sindicalistas esperaban m i l legada distribuyendo volantes que denunciaban mi i ntervencion. cs deci r. mas que una nueva cabeza entre otras. quisieron alejarme de los jardi nes en los que trabajabamos juntos por Ia un ica razon de que casi habia sido aplastado por Ia caida de un arbol . Ta m b ien en Ia Amazonia -quierase o no. lo sea ahara como hija del capital ismo4• Pido solamente lucidez. tiene una significaci6n particularmente fuerte (Weber. concier­ nen a Ia geopolitica. Pero que las cosas queden bien claras: no precon izo reunirse con el grupo de los sufrientes blancos. Asi. el emologo con uniforme no es. y Ia aco­ g i da p uede ser francamente glacial . en realidad. En virtud de las relaciones de fuerza que. . Asi. 1 nduso se sugiri6.uno es perci­ b ido. I a d i mension "lucha de clases" es in herente a Ia etnologia de empresa y amerita ser tomada en consideracion. En las obras. . donde se acostumbra a "rotar". lo cual.es raba alii desde hada mas de una semana y nunca habia tenido Ia de que m i presencia le provocara Ia menor incomodidad. que corria el riesgo d e rerminar mi exploracion (y mi existencia) devorado par un horno de fundicion de acero . un etn6logo? En una fabrica en Ia que los trabajadores tienen un puesro fijo. maqui n istas y embaldosadores.� dias. ! ". de los aprendices y pasames con buena volumad. principalmeme al com ienzo de m i estadfa en una obra. sin duda. "jNO me provocaste un i ncendio . En una fabrica es. Tanto Ia practica de Ia observaci6n participame como m i atenci6n e interes hacia l o que los electricistas hadan y tenfan para decir sobre Ia obra.ames de ser "transferido" otro Iugar. El hecho de estar alH temporariamente. PE: El difereme recibi m iemo hecho al etn6logo en un sitio cerrado (tipo fabrica) y uno abierto (tipo obra) es tanto mas cierto cuamo que los oficios del BTP (Bdtiments et Travaux Publics)6 recurren a muchos comratistas e intermediaries y ven relacionarse. tambien hay personas exteriores que participan en Ia fabrica (comratistas) para los cuales existe un protocolo de recibimiemo completameme estanda­ rizado: conserve preciosameme en mis archivos personates el i ngreso a Ia obra que un dla se estableci6 para mf y en el cual. . etc. s u oficio o su vida. ascensoristas -y no sigo-. Si hay que habituarse a Ia presencia -y a menudo colaborar con ellos.de albati i les y carpi nteros. todo tipo de gremios. el reflejo de defensa del territorio es. sin duda. se habfa escrito "estudio de los hombres". periodistas. mayor. fogoneros y especialistas en calefacci6n central. historiadores. En esta fabrica ya habfa habido i nvestigadores. . Cuando comence a ejecutar mi trabajo bastante correctameme. desde m i pumo de vista. plomeros y especial istas en bombas. no todos ten fan un conoci miemo preciso de mi estatuto de investigador. soci6logos. ( por que no. M i i nexperiencia para ciertas tareas propias del oficio de electricista casi no fue estigmatizada porque fui clasi ficado demro de Ia categorfa de los "j6venes". mas d i ffcil pasar desapercibido. Exceptuando el trabajo muy tecnico que evitaban confiarme.. por lo demas. entonces. se condudan con migo como con cualquier otro colega.llevaba a defi n i rme como un "pasame". De alguna manera. contribuy6 considerablememe a i megrarme entre ellos. consideraron humorfsricamente el beneficia personal que podrfa extraer de esta nueva experiencia ("La semana que viene va a hacer chan gas en las casas . fot6grafos. As£. vidrieros. todos habfan creado precedences que tend ian a " bal izar" (por no decir bana· 1 14 . donde se considera que sera mas util . con un objetivo clarameme anunciado -comprender el oficio de elec­ tricista y las condiciones de trabajo en Ia obra. me dijo un jefe cuando le pregume si mi presencia en su obra (que dejaba por otra) no le habla provocado problemas. barrenderos. "5 ) . l Si bien yo explicaba sistematicameme m i posicion de etn6logo a los electricistas que me pregumaban de d6nde (de que obra) ven ia -pues. era impensable disi mular Ia naturaleza de mi presencia en los lugares de trabajo-. estudiames. algunas semanas o algunos meses. en Ia secci6n "naturaleza de los trabajos".. . Dicho esto. vidence o m i ron". tienen prejuicios negativos respecto de Ia idea de ser emografiadas. que lo emplea para que los explore mejor. como cuando uno de mis compafieros de trabajo no . no era. 0. Tambien podria decir "ostemar" cual idades humanas. esto i ncluso podia s u l c ar hirieme. para los que piensan que un emologo es una especie de ojo de Moscu. lo pri mero que se suscita es una reaccion de inquietud. llidente para los cuadros. jA mi tam poco! Pero. a las personas no les gusta ser emo­ a r a fi adas.: �1ucria renunciar a Ia idea de que. siempre visible7• El emologo impuesto en su campo de 35 horas por semana debe desplegar cualidades humanas para hacer que lo acepten s us colegas de un cierto tiempo. que a veces confian en los talemos extralucidos de los i nvestigadores. es altameme signi ficative de los problemas plameados para Ia emologia en empresa. por ultimo. Como me lo deda una amiga profesora: "no rne g ustaria que un emologo viniera a instalarse en el fondo del aula c uand o cloy clases". ames que como investigador. . El etnologo solameme puede obtener Ia legitimacion de Ia investigacion en empresa haciendose aceptar como persona. El sindicalista que habia organizado esta manifestacion para i mpugnar t u presencia entre los obreros de Ia fabrica y que se negaba a dane Ia mano. en regia general. cuando uno dice que es lo que va a hacer. CG: Del incueme. en defin itiva. miron. "Entre los Derechos del Hombre deberia figurar el de no ser estu­ d iado". m i ron. Pero � por que no vecino? En simesis. en el que algunos sindicalistas. siempre hay que sacarse de encima Ia alternativa del emologo como " delincueme. . pero que nadie querria ve� i rse despues de que permaneci6 un cierto tiempo. Digo "desplegar". el buen emologo serla alguien que todo el mundo detesta cuando lo ve l legar.M) Ia llegada de un emologo. mas bien. veci no en el mejor de los casos. vidence. como yo habia ido para "hacer un c s r udi o". Esto no significa necesariameme ponerse Ia mascara del "tipo simpatico" que no se cree superior. como me lo expl icaste. muy difereme de un estudiame. luego. Pero no hay que engafiarse: incluso en las obras de electricidad. habria dicho M ichel Serres .l i !.:Se puede ser emologo sin ser cordial y respetuoso de los otros en Ia vida? El episodio que describis. No se trata de ser hipocrita. evidemememe. En algunos casos. En suma. Esto se basa en un malemendido: Ia idea falsa de que el emologo serla como una especie de pesado que lo segui rla a uno por ro dos lados con su mirada lubrica e inquisidora y con su cuaderno Jc no tas en Ia mano. emerados de tu l legada. que piensan que el emologo csra pagado por Ia patronal. vieron en esta algo sospechoso. Esto muestra el ca mino recorrido por Ia persona · 115 . Delincuente para los sindicalistas. esto no es lo q ue h aria u n emologo en el ambito de Ia educacion. u n poco perverso. te i nvito a cenar a su r sa al final de tu exploracion. . . 1 16 . tam bien obtuve un sonoro "iCallense. El conoci miento de mi posicion como etn6logo pareda. un grupo de colegas incluso habia decidido simpl ificar las cosas llamandome "el sex6logo" o "el radi6logo". En un momenta. cuando me dirigia a un grupo de colegas. Pero lo que es parad6jico es que no ocurre de otra manera con el espionaje. por el simple hecho de que yo trabajaba en Ia obra. en Ia cantina de una empresa. M i presencia tambien era usada para burlarse de los colegas ("el [el etn61ogo] esta ad para estudiarte". en que los electricistas con los que trabajaba me presentaron colegas de otras obras. tambien habria podido decir palabras tranquilizadoras sobre Ia i nocui­ dad de m i presencia. en efecto. es un caso raro". i nevitablemente engendrar:i preguntas sobre el oficio de etn6logo ("( Que pensas de Nicolas Hulot? (Tambien es un etn6logo?"). por m i parte. "a el [u n colega] hay que estudiarlo. alguien a Ia vez "adentro" y "afuera". J La importancia de las relaciones interpersonales en el trabajo de� etn61ogo es. . e n e l juego d e I a broma ritual.). Como nuestra profesion es bastante poco comun. PE: Para ser exacto. Esta i ndumentaria me ubicaba automaticamente en su terreno y favoreda tanto nu merosas confidencias espontaneas como el manten i miento de actos y actitudes habituates en Ia obra. CG : De acuerdo con m i propia experiencia. Sin duda tenia raz6n. muy a menudo. nunca se perdia de vista Ia raz6n pri ncipal de mi presencia. . engendraria actitudes que i rian de Ia sospecha marcada al interes redproco. y fu i yo el que pag Ia cuenta. Uno de mis compafteros de 35 horas respondi6 i n mediatamente: "podes segui r. . Me acuerdo de un dfa. ahi viene!". etc. exclamaci6n que fue acompaftada por un gran estall ido de risas al que. yo ya le hable". si bien se me integraba de buena gana en Ia categoria de los obreros. privi legio que me toc6 tanto mas natural mente cuanto qu en esa epoca podia presentar a m i empleador tantas facturas de gas to . Volviendose hacia mf.detras -( O delante?. .del i nvestigador en el campo. eclipsado. como quisiera. debia responder entrando. por el hecho de que usaba overol y trabajaba con los electricistas. pero en ese momenta no pude evitar pensar que. En una obra. mas bien organize una cena de despedida e un restau rante de un ex empleado de Ia fabrica. Un d ia. No obstante. que se interesa en el oficio y escucha a los tra­ bajadores. no obstante. de acuerdo con los c6digos de Ia sociabil idad. no hay problemas con el. . Ia presencia no habi­ tual de un aprendiz que tambien es un i nvestigador. No hay etnografi val ida sin con fianza redproca . primordial. pasando por Ia indiferencia. le pregunt6 en ese momenta a los otros si podia hablar en mi presencia. Ia conversaci6n se centro en el campo de las protestas sociales y uno de los tipos de Ia otra obra se paraliz6. . Sin duda vos conociste situaciones si milares . si yo hubiera sido un espia pagado por Ia patronal. .). Pero es Ia condici6n sine qua non para no desacreditar Ia profesi6n en su conjunto (Boas. . el jefe del e quipo me habia considerado suficientemenre experi mentado para dejarme trabajar solo en mi ri ncon. Como lo sefialaste de manera muy precisa. En real idad . . En el caso que nos ocupa. era el "gi nec6logo". un buen etn6logo siempre l legara a hacer bien su trabajo. no por deferencia hacia mi titulo de do ctor un iversitario o por mis eventuates talenros en mayeutica. Ia fuerza de Ia ernologia. pero. i ncluso si l leva overol y casco. induso cuando juega el j uego de Ia r ransparencia y permite genti lmente que se burien de el. Otro etn6logo consultor. etc. Ciertamenre es penoso estar obl igado todo el tiempo a explicar lo que a u no le i nreresa. "porque seguro va a termi nar dando a luz algo de eso". 1 996). expl icar que uno no es u n espia. tal vez. expl icar veinre veces por dia que es Ia etnologia. Es muy raro que u no pueda enconrrar a los mejores fot6grafos entre los ro paparazzi. un u n i versitario proven ience de las d ases medias dificil menre pasara desapercibido en el medio obrero. cualquiera sea su laxitud etica. como este especial ista en etnometodologia -cuyo nombre no dire por piedad. Todos escuchamos cosas como: " lc deds dos palabras y te pone doscienras pagi nas de i n forme .que real iz6 u n trabajo de campo en una ciudad un iversitaria haciendose pasar por u n estudianre (CROUS. cs to es lo que constituye. muy perceptible en el medio obrero. tam bien rccibi6 como sobrenombre "el ginec6logo" por parte de los obreros con l os que habia sido llevado para trabajar . como cualquier otro obrero. a fi n de cuenras. Se que algunos lo hacen. pers. c PE: S i n duda. u n ernol6gico sobre Ia imagen d e los etn6logos e n las empresas c s r u io en las que intervienen . precisamente. 1 9 1 9) y para re ner Ia expectativa de dar los pri meros pasos de una relaci6n sana y du radera con sus i n formanres. Ese 1 17 . en I a sid erurgica. rod o CG: La burla de camaraderia es un modo de manejar lo desconocido i nregrarlo en el campo de lo conocido. seg u n algunos. . segun otros. es deonrol6gicamenre i nadmisible no deci r de entrada lo que uno tiene que deci r y disimular el estatu­ de investigador a Ia poblaci6n huesped. sino. Yo. porque " habia venido para hacer que los tipos den a " l uz o. Un dia. Hasta que se pruebe lo conrrario. en un tiempo cercano habra que hacer. esta se inscribe dentro de un c6digo de sociabil idad basado en Ia broma redproca convencional. Sorprende constatar hasta que punto las repre­ d se n tac iones son homogeneas.". A vos te llamaron "el sex6logo". Eric Minaert (com.pE: Tu observaci6n despertara ecos. l os/ l as brasi lefios/as del bois de Boulogne. De todos modos. pienso. en un obra de el ectricidad en Ia que estaba desde hada bastante tiempo. en todos los que real i­ 1 r o n es te tipo de exploraci6n y compartieron con sus informanres car­ ��ja d as irrepri m ibles acerca del tema de Ia observaci6n participante con . pero lo olvidan con el vertigo de Ia acci6n. Esto es. sino porque es practicamente i mposibl hacerlo de otra manera8• Lo ideal es que las personas sepan quien es uno y que es lo que vien a hacer. Esto conaria Ia dinam ica relacional. no obstante. el observador-participante pro sional que soy participaba m as de lo que observaba. estas personas no leen las m ismas cosas que nosotros". que hay un consenso acerca de las practicas " l i m i nares" de Ia discipl ina. . hay que ser muy habi l para mantenerse simul taneamente como el colega 1 18 . Cuando esto se supo. que discretamente acopiemos nuesuos datos. lo cual prueba. Igual mente. Ahora bien . e m ismo d ia me contaron una conversaci6n a prop6sito de m i em uno de mis "colegas" electricistas y u n carpintero que habia notad m i " d i ferencia" nada mas que por m i manera de cami nar. al contrario. . en Ia habitaci6n del hotel o en Ia pension de fa m i l i a cercana a Ia obra. qued6 estigmatizado como hip6crita. me respondi6: "es electricista. es haber mosuado a un electricistal libros de emologia expuestos en Ia oflcina de un banquero. mi i n formante sabia que yo era etn6logo.dia. Sin duda. H ay que asu m i rse tal como uno es no solo por razones eticas. palabras literales. No hay otra sal ida. pero esto no siempre alcanza. uno intenta escribir lo mas posible a Ia noche. Como solo eramos dos interlocutores. En Ia siderurgica. una vez al ano no hace dano. Yo le habia indicado los libros porque. CG: Presentarse y hacerse aceptar por lo que u no es . seria por lo menos torpe y absu rdo interrumpir Ia tarea y Ia conversaci6n con el colega (o los colegas) para tama r notas. estaba intrigado por el hecho de que ese sujeto (el banquero) leyera lo mismo que yo. lo que constituye Ia fuerza de Ia observaci6n participante. en el BTP. sin duda. El hecho de ser reconocido por lo que uno es no debe exclu i r. para luego proceder a sus analisis de conver­ saciones. Emonces . si. No obstante. evidentemente. Ahora bien. Ia memoria es selectiva y hay muchas casas que anotar (ideas. pri ncipal mente durante las conversaciones telef6n icas que mantenia con ellos. hablar poner l as manos en los bolsillos. las personas que se mostraban distances y me trataban de "senor" cuando me presentaba a ellos me tuteaban espontaneamente segundos despues de ponernos a trabajar juntos . . como tambien lo sabia aquel que. a lo que me respondi6: "ah. me encontre frente a un "nosotros" inclusive muy inquietante. En situaci6n de uabajo. Una de mis grande alegrias en un campo. como nosotros". Es el desafio que se nos plantea en los campos en los que uno es i mpuesto. cuando le pregunte que oficio ten ia su hijo. . conod a un especialista en etnometodologia ((sera intrinseco al abordaje?) que se jactaba de grabar a las personas sin que estas lo supieran. hechos) rapidamente ames de olvidarlas. Actuaba de Ia m isma manera con sus propios colegas de Ia universidad. que anotara J d iscre tamente una o dos palabras en un papel cualquiera para refres­ ca rm e Ia memoria cuando tomaba las notas a Ia noche. PE: Entonces. desgraciadamente. El medio estudiado tenia la caracterfstica de ser pr6digo en palabras. a Ia etnologla de escritorio se opondrfa la etnologla de los banos .no los indign6. el lugar \.t icipan las que todavla no formula y/o no formulara. mi presencia y fu nci6n de ecn6logo -me parece. con total con flanza. Ahora. para hacer su trabajo. . El hecho de revelar a los obreros el verdadero estatuto como i nves­ t igador indiscutiblemente provoca en ellos. el porrador de Ia esperanza del grupo.xr pi v i l egiado para Ia toma de notas. ". en Ia s i d er urgica. Por el contrario. CG: AI comienzo de mis trabajos en Ia obra. . dado que en ese momento me converda en "el otro" que t rabaja para "los otros".· l ici to y el etn6logo discreto. PE: "jPone eso en tu in forme!''. a lo largo del dla de trabajo. Los banos fueron. M i estatuto como observador participante percibido como relativamente neutro tambien daba a los electricistas la oportunidad de expresar ideas y estados de animo. el rol de transm isor que nuestros companeros de 35 horas esperan vernos desempenar veroslmi lmente no l legue a mejorar de manera efectiva sus condiciones de existencia. pues esconderse � J ra com ar notas -es decir. que trabajamos en malas condiciones . Pocas veces me senti tan i mpotence y desamparado como el dla en q ue un siderurgico me llev6 a Ia grua en Ia que trabajaba para conflarme 1 19 . para m l. no se te escapa nada . me parece. No sin malescar. despues de Ia comida. "No te olvides de decirles que hace­ mos un trabjo infecto. Una vez. no obstante. sin bromas. cuando se responden sus preguntas o se an. hecho que tiene consecuencias muy positivas para el estudio. En cuanto rn i. j C6mo s e escuchan este tipo de cosas! Es verdad que el etn6logo es. fui p ercibido muy rapidamente como alguien del que se podia sacar pro­ vecho ("Deberfamos tener primas por trabajo insalubre. Participar del trabajo de las p ersonas esrudiadas es crucial. u na cierta sorpresa tenida de descon flaza. . Anora eso en t u l ibreta").no es una practica v c rda deramente honorable. . cambien me ocurrfa. ". de alguna manera. tambien ocurri6 q ue me alejara momentaneamente de los colegas durante Ia pausa del med iodla. todos hemos hecho eso. . en la medida en que no dejan de explicarle cosas al novato. para integrarse con elias. para anotar algunos datos reun idos d u rante Ia manana. . Probablemente debido a que los electricistas son "trabajadores n6mades" habituados a los cambios y adaptaciones de todo tipo. un obrero me "sorprendi6" y exdam6 con una gran sonrisa: " i A h ! Vos anotas codo. Comprendl inmediatamente que esta actividad " d iscordance" incomodaba mas o menos a mis companeros y era fuente de malestar. en un pri mer momento. i n formar para que las cosas puedan cambiar. que deberia 1 20 · . El car:icter lamentable de las condiciones de trabajo me era seflalado frecuentemente. entregan un form idabl material etnografico. Frases ofdas en el campo permanecieron grabadas en m i memoria. Pero. ni juez. 1 999a. haciendolo. retomando los term i nos de nuestros sujeros de estudio. CG: Agradecim ientos. ni sopl6n"). por lo demas. esencialmente para comun icarme s angustia existencial. ("Esta manana te perdiste algo que te habria inreresado. cal idez. 200 1). el sufri miento fisico y moral asociado con Ia dificultad de trabajo y el estres. todavia esroy conmovido. Si se le reconoce al etnologo el car:icter cientifico de su trabajo. LaS1 personas se con fiesan con uno y. me confeso todos sus terribles secretos. su lado como " i nvestigador neutro". el etn6logo favoreda. M i rando las cosas del !ado de los obreros. sobre todo. Ia queja por Ia ausencia de reconoci m iento de Ia situaci6n soportada por los obreros de Ia empresa (Ghasarian. Tuve Ia misma sensacion el dia en que un siderurgico originario d Laos me i nvito a cenar a su casa. el simple hecho de que no fuera un verdadero obrero a veces hada que me tomaran como testigo. Asf. Ia legitimaci6n de sus l6gicas (" los jefes deberian comprender nuestra 16gica"). " h acer l legar" lo que se observo en las bases . nada es tan val ioso como Ia verdad " con el que me honro u n colega a quien me presente el pri mer dfa de m i pri mera obra. E l habfa comprendido i n mediatamente tanto m i estatuto como m i tarea y el i n teres de mi observaci6n participante para el y sus pares. el rechazo de una autoridad rigida. a cambio. los prin­ cipales temas que emergieron del campo de exploraci6n fueron. Ia insuficiencia de los salarios. junto a ellos. El jefe insult6 violentamente a Alain por haber abandon ado su puesto para ayudar a un colega a descargar materiales"). yo no habri podido subir sino infringiendo las reglas de seguridad). ademas de las formas de sociabi l idad instaladas para manejar las relaciones con los colegas y los superiores jerarquicos. Sin duda tenia una vaga (y desgraciadamente vana esperanza de que m i i n forme pudiera cambiar algo de sus condicione de existencia. uno solo tiene agradeci mienro para ofrecerles. como ese "ded simplemente lo que ves . En real idad. sin intenci6n previa de mi parte. pero tambien el hecho de relatar lo que uno vio y vivio. fuera del alcan de cualquier persona. se considera.sus problemas de relacion con sus compafleros de trabajo. Si bien siempre me presentaba como un i nvestigador al margen de las apuestas econ6micas y relacionales de Ia empresa ("n i inspector. los problemas relativos a Ia segu ridad. Su reacci6n positiva frente a Ia idea de tener un em6logo como colega temporario prefiguraba Ia que habrian de tener sus colegas a lo largo de todo mi estudio. Alia arrib en Ia cabi na donde solo el subia (y donde. Casi diez aflos despues. de alguna manera. los etn6logos no son los un icos que entran en las fabricas. . proceder a clas i ficaciones. a veces. . No es qucdandose en las oficinas (como los cuadros) o leyendo libros (como los estudiantes) que uno aprende .mani fiesta que Ia presencia de un cr n6logo en las obras no es considerada como anodina o superflua. No obstante. un formador de adultos. acerca de Ia i ncompetencia de su agresor. pero. 1963) . CG: Por lo demas . . Una s i tuaci6n que no tiene nada que ver. 1980). reforzada. Ia eventual falta de seguridad manual del etn6logo a menudo le l lega a rraves de las bromas c6mplices de sus colegas . deseoso de sumergi rse en el mundo en el que sus estudiantes real izarian pasantias. todavia queda Ia cues ti6n de saber si nues t ras o s ciones son pu ros "testi mon ios" y descripciones efect uadas c rva 0 [J por u n observador imperturbable carente de afectividad . Casi todos los obreros con los q ue trabaje coincidian en pensar que el hecho de que uno esta alii en c1 campo con ellos era el mejor medio para aprender y comprender lo q ue vivian. estas bromas abierras le dan la posibilidad de reafirmar su i megraci6n en e l grupo si sigue el j uego y devuelve Ia pelota bromeando. en campos de 35 horas . solo en los sitios en los que trabaje. bl i am f u N obsta n te. recortes? Pero todo es nuevo . un profesor de filosofia en busca de plusvalia ontol6gica (Peyronnie. sin contar a los ingen ieros con pasantias obreras. No obsta nte. � Describi r 1 1 0 cs y a cons t r u i r. con Ia situaci6n de los que denom i n abamos los "establecidos"9• de PE: Efectivameme.. Mencionaste recien a los "establecidos". Es una cuesti6n de sensatez. . c s t o no � PE: jSin duda! S i bien hay muchos malentendidos sobre l o que a l rc m ente es el oficio de etn61ogo. ni los unicos que. al menos las personas son cons­ den tes de lo que es u n buen metodo. La preguma de los electricistas acerca de Ia final idad de nuestro rrabajo -una pregunta que yo adivinaba o que a veces me era plan­ teada expl icitamente ("� Que vas a escribi r sobre nosotros? �Que uso s e va a hacer de tu estudio?"). es llamativo ver que. esta lejos de ser "completo". 1 9 9 1 ) . Un modo de recordarle q ue. entonces.. a su vez. El problema es que no f c c os nuestros datos en d iaros o revistas para el gran publico. por una acri tud antii melectual: hay que trabajar en algo para aprender. Ademas. algunas expe121 . trabajan alii.r rn i ri r obtener beneficios de su presencia. Aqui estamos en el registro Ia sociab i l idad integrativa. si bien estudi6 (o estudia) y es probablemente competence en m ateria de escritura. tambien habia un sacedote-obrero en busca de ecumen ismo de clase (Risse. aun sin pertenecer al mundo obrero. hubo algunos precedences i lustres (Simone Weil. h ay que reconocer que nu nca se pierde de vista que cs te "otro" no es "el m ismo" sino en el tiempo de una obra . el trabaj o de mediaci6n (el etn6logo como interprete y "transm isor"). PE: A riesgo de pasar por un monstruo frio. para no citar mas que un ejemplo. A m me encanta Tuta B/u ("Overol "). (Que queda. antes de volver a trabajar en Ia refi neria. como las cual idades de observaci6n y escucha. Un instance de encantam iento magico. Ia deontologia. parece entonces verdaderamente superada. . no esta en una relaci6n i nstru mental con l as personas impl icadas. 1 966) y de los estudiant obligados a trabajar para fi nanciar sus estudios. y pudo nacer una verdadera a mistad. i ncluso en el caso de que el etn6grafo recoja i n formaciones preciosas. el hecho de no ubicarse en el n ivel "normativo" ((que norma?) sino descriptivo. Ademas de Ia supuesta competencia te6rica y metodol6gica que le permite establecer relaciones de causa-efecto. entonces. y I a noci6n de " i n for­ mante". un colega electricista con el que habia hablado de m usica m ientras conectabamos cables en "gabi nete" me i nvito. despues de haber hablado de su pri ncipal proyecto en Ia vida -convertirse en autor o compositor. que aun se emplea en Ia profesi6n por faci l idad. .verdaderamente sacaron provecho de esta experien cia. cuyas letras se referian al malestar de una clase social. En un establecim iento de petro­ quimica. de Tommaso di Ciaula ( 1 982). Ia reflexividad y Ia transformaci6n personal consecutiva a Ia experiencia de campo. 1 22 . durante Ia pausa del mediodia. de donde emanaban olores nauseabundos . entre los aspectos fundamentales de Ia etnologia se pueden citar: el deseo de comprender por medio de Ia in mersi6n. el descentram iento. de i maginaci6n . un conj u nto de abordajes -no siempre uti l i zados en el campo-.interpret6 con Ia guitarra algunas de sus composiciones.riencias del lado de los soci6logos ( Peneff. La espec i ficidad etnol6gica tambien es u n cierto nu mero de situaciones relativas al campo que nos impl ican en u n n ivel que se situa mas alia de Ia i nvestigaci6n . algunos de los cual -como Roy (1958). Igualmente hay que mencionar el caso de los obreros con talent pa ra escribi r. Estos momentos de participaci6n i ntensa superan ampliamente el m a rco de Ia ex­ ploraci6n etnol6gica. etc. A l i i. Ia suya. a a l morzar en compafi ia de su padre (igualmente electricista) a oril las de Ia laguna de Berre. Otros colegas me i nvitaron a s u s casas para hablar d e s u s d i ­ ficultades . A esta lista se puede agrega r un gran numero de otros criterios. de Ia especificidad del etn6logo? · CG: Esta especificidad es. sensibil idad. tal vez. y las esperanzas de una vida mejor. Dura nte ellos. que escriben historias de vida tan ricas en observacion etnograficas como las producidas por observadores profesionales. yo diria que Ia facu ltad de empatia no es exclusividad de los etn6logos. n i nguno de los cuales es pro­ pio de Ia d iscipl i na. Ia mayoria de las veces. pero las elecciones de Ia autocensura siguen siendo bastante subjerivas. No obstante. quedan muchas cosas que escapan totalmente a nuestro control.ob eti va". robos. preconizan Ia au­ · c n ci a de empatia con los sujetos de estudio para conservar una m irada :. saboteando andamios. cvidentemente. El verdadero problema es que. D icho esto. el etnologo es j e rd v aderamente parte i ntegrante de su investigacion. y cosas aparentemente anodinas que hacen furor. I ncluso se llego a . en su i n forme. En uno de mis i n formes. del i mpacto de una huelga en l as representaciones colectivas de los obreros de uno de los sitios en los que habia trabajado. se insiste con el hecho de que los " datos er n o graficos" siempre resultan de Ia interaccion entre el investigador v sus sujetos de estudio. no podias rel atar las expresiones de esos obreros que te contaron como. uno no tiene Ia menor idea de que corre el riesgo de generar un problema.CG: Por supuesto. al abordar Ia cuestion del vocabulario urilizado en las obras. Ahora bien. i ncluso. hablar de esto pareda de lo mas natural. que los diarios locales habian cubierto ampliamente. mencione. Muy a menudo. que aquellos que Ia empresa designaba como "encargados de negocios" a veces eran denom inados "comisionarios".1 fir mar que no hay Iugar para un observador no comprometido (Favret­ S aada. entonces. fue Ia catasrrofe: los cuadros de Ia direccion parisina nunca habian oido hablar de esto. pues los responsables regionales se lo habian ocultado. i ntentaron terminar con los disgustos que les causaba un contramaestre y. aun cuando uno este bien decidido a hacer cualquier cosa para proteger el anon imato de sus i n formantes y para que no se transmita nada que pueda perjudicarlos. esto no i mplica nada. La fabrica habia quedado profundamente marcada por este movimiento social. a lo que p odemos y no podemos decir en el informe entregado a Ia d i reccion. "neutra". tambien. Algunos etnologos. Evidentemente. Por lo tanto. Estan los falsos secretos. PE: Por cierro. En adelante. en mis campos percibi todo tipo de infracciones (sabotajes. Un cierto numero de los datos reunidos en el campo debe permanecer. Fue una revelacion 1 23 . d obs ervador que reconoce Ia parte de subjetividad en Ia i nvestigacion ( p ri ncipal mente a craves del empleo del pronombre "yo" en su texto) no escapa al discurso profesional que ubica al sujeto de estudio en Ia caregoria de los otros. conocidos por todos y que uno oculra en vano. Esto nos lleva a Ia cuestion etica de Ia incidencia de este ripo de estudio en las personas estudiadas y. 1 977). una con frontacion interactiva que debe ser � econocida como dialogica en el sentido de Bajtin { 1 9 8 1 ) . " fuera del texto". dar una leccion a l propio contramaestre. al pasar. Es otra manera de decir que el etnologo no sale " indem­ ne" del campo. A priori. Un ejemplo concreto: esta colega que hablo i nocentemente. violencia sexual) que tambien evire " i n formar". De Ia misma manera. h bria podido tener consecuencias en las carreras. por otra. algunos de los cuales me pidieron expHcitamente leer las conclusiones que. al menos en Francia. los intercambios con sus pares (sobre todo los que se encuentran en sirua­ ciones similares}. Pero esta problematizacion . en Ia medida en q esos famosos encargados de negocios eran f. por no decir Ia 1 24 . uno es tanto menos capaz de evaluar el impacto que! pueden tener las propias palabras cuanto menos conoce Ia empres a y las apuestas de poder que a l i i se traman. me encontraba. Ahora bien. . frente a Ia con­ minacion formal de no difundir el texto que resultara de mi estudio con los obreros. Para algunos. basta me ambigua. Vivi una situacion de doble exigencia entre el derecho de control de Ia direccion (con Ia que trate directamente) sobre m i in forme. por una parte.� que hundio a los cuadros en una desolacion que. Ia de Ia produccion y. evemual mente. El etnologo. es Ia panacea10• Para otros . La actitud de Ia comun idad antropologica repecto de las investigaciones finalizadas bajo contrato es. � Cual seria. con una obligacion moral de restituir a las personas estudiadas el resultado de mis investigaciones. . enfrentado consigo mismo. y. con quien el tiempo pasado y el comprom iso emocional son relativamente minimos en Ia medida en que Ia relacion es contractual. jSolo habia u no por sitio! 1 En real idad. hay una tension entre Ia clausula de confiden­ cial idad suscripta con el empleador. es mas bien Ia decadencia. debe legitimar las respuestas que elabora para manejar las situaciones y los problemas con los que se topa. desarrollado durante Ia exploracion a traves de Ia relacion de trabajo y Ia sol idaridad con los "colegas". el candor del emologo es notable (�como podria ser de otro modo?) . y el derecho a mirar de mis compafteros de campo. provoca numerosos dilemas. En campos de 35 horas. Afortunadamente. tambien -como fue particularmente desarrollado en Ia antropologia norteamericana-. entonces . este ca ndor constituye u n argu mento de vema cuando quiere hacerse emplear como consultor. y el compromiso personal. Entonces. Ia especifi­ cidad del etnologo? CG: �Tal vez su capacidad de problematizar las cosas? La problema­ tizacion de Ia posicion del etnologo en el campo pero. En consecuencia. en consecuencia. uno de los problemas principales se rela­ ciona con Ia cuestion del contenido y Ia transparencia del i n forme que se redacta para los solicitantes. Nada debe ser obvio para el etnologo. incluso si operan Ia mayoria de las veces en privado. le perm iten reubicar sus dudas e i ncertidumbres relativas al campo en un contexto estructural.ici lmente reconocibles manera nominal. PE: Desconfia de tus pares como de vos m ismo . como observador. i n­ cluso. yo iba a formular a partir de mi estadia activa entre ellos. A veces . solo una vez mas. de Ia explotacion del saber. que complejiza Ia tarea. el fu nd ador del Centro de Sociologia de las Organ izaciones del CNRS . En 1993. Una de las comisiones del CNRS. para no decir nada de las emi nencias que emanan del sector privado . el d i rector del departamento S H S del CNRS. E n el extrema opuesto. que. no son ambivalentes con el etnologo son aquellos con los que mantiene una relacion contractual simple y clara: los que lo contratan. final mente. el admi n istrador de Ia MSH . Algunos de sus miembros p ostularon que mis posibil idades en el concurso habrian aumentado si hubiera insistido mas en este aspecto (no obstante marginal) de mis i n vestigaciones.o ti c ucion del termino "etnologia". al comienzo del afto ( a ntes de que les expl ique de que se trata). por razones comprensibles desde su punto de vista. el d i rector del Laboratorio de Sociologia del Cambio de las I nstituciones del CNRS. . el presidente de Ia EH ES S . divididos entre esperanzas y temores. esta diversidad de las posiciones no depende meramen­ r e de una simple querella de los antiguos y los modernos. seguro con ese consejo. Esta ambivalencia se relaciona con Ia cuestion de Ia con fidencial idad del estudio. alcanza con o bs ervar Ia composicion del consejo de adm inistrac ion de Ia Anvie1 1 . AI afto siguiente. Ahora bien . pareda fasci­ nada por mi corta experiencia en empresas . �1s o ci acion destinada a promover el contacto entre los sectores de Ia in­ vc s t igacion y Ia empresa. hubo algo del sindrome del " lobo y el cordero". ante Ia que antafto me presente. el propio etnologo puede desarrollar un senti miento ambivalente hacia Ia direccion que lo em plea por medio de un contrato de duracion limitada. pri ncipal mente 1 25 . para convencerse de que una buena parte del establishment es favorable a este genero de i n iciativas. . i mplicado con sus sujetos de estudio y miembro de una comunidad cientifica.puede estar marcada por el respeto hacia el especialista cuya competencia se reconoce tanto como por el aporte que puede ofrecer a Ia empresa. hacer etnologia en empresas L' S vender su alma al Capital. y el desco de discrecion en cuanto al uso que puede hacerse de Ia i n formacion obten ida. Una relacion clara que -ese fue el caso para m i. Los u nicos que. este consejo comprendia (disculpen Ia brevedad de Ia l ista) : el director de relaciones internacionales de Ia E H ESS. hable de eso de manera mas detal lada delante de una nueva com ision. Por el contrario. el di rector g enera l de ANPE. Ia d i reccion no desea ver difundida. Para un buen numero de mis 1) r s u 1 j m nos de Ia Universidad de Paris X-Nanterre. pero �que ocurrio? jMe reprocharon no saber claramente si queria ser america­ n ista o europeista! Evidentemente. un reflejo de los sentim ientos re almente ambivalentes de ese medio. sin duda. m ientras que Ia etnologia deberia estar al sc r vicio del Hombre (cito textual mente las palabras de una estudian­ � c). pero tambien. CG: Esta ambivalencia del medio no deja de recordar a Ia que experimentan los obreros respecto del etnologo que esta entre ellos. Y. podian interpretar eso como: son demasiado puntil losos para ser rentables. efectivamente pusiste el dedo en uno de los puntos mas delicados de este genero de estudio. entre sus deberes morales. los dientes. se mantenia en detri mento de Ia productividad. paralelamente al mu ndo de Ia inves­ tigaci6n domi nado por el publish or perish. Se deriva de una conciencia de intereses comunes. . pero no tienen Ia exclusividad. el investigador estaria mas bien obl igado por el "secreto medico" que por el imperativo de divulgaci6n. Los etn6logos se encuentran tal vez un poco frustrados. esta manera de considerar el problema no es total mente absurda. los solicitantes del estudio y Ia comunidad cientifica. asi. el etn6logo deda que las personas querian hacer las cosas bien por razones culturales (Erikson. prohibir Ia difusi6n de un i n forme en el que se sabe de Ia boca misma de los obreros que algunas de las i mitaciones serlan de Ia misma cal idad (o incluso superior) que los productos de lujo que constituyen Ia fama del grupo . Tambien oi palabras desengafiadas acerca del trabajo efectuado por Ia empresa (y. a veces. pero se puede comprender muy bien que una gran marca quiera. Un obrero al que le hada leer uno de mis i n formes tambien se i nquiet6 por las eventuales consecuencias negativas que m i i n forme podria tener si caia en las manos de " Ia competencia y los clientes". En esta perspectiva.. CG: El sentim iento de identiflcaci6n con Ia empresa es real para los obreros. una vez mas. En suma. por ejemplo. dado que. No me resulta chocante que. En efecto. Esto deja mucho margen para los conflictos de interes y solidaridad.. Los que encargan el trabajo pagan para tener un in forme y piensan hacer con el lo que mejor les parezca. coexista una esfera politica y econ6mica en Ia que Ia conjunci6n de coordinaci6n or se transforma en and. yo informaba alii que el apego a Ia noci6n de calidad tal como se Ia entendia local mente era uno de los valores esenciales de los electricistas con los que habia trabajado en Ia region parisina y que. en el que Ia imagen que de ella tiene el publ ico oculta apuestas que no son puramente si mb6l icas. rapidamente. de alguna manera) no tendria derecho a las m ismas mi radas y al m ismo respeto que Ia de los i ndividuos con los que i nteractua el i nvestigador? Evidentemente. Uno puede entender esto. . con­ verti rse en una fiesta de cuatro. PE: Por lo demas. el etn6logo esta atrapado. informantes y cuadros de Ia empresa. a veces se agregan tambien sus empleadores de Ia oflcina de auditorla. sobre todo en el mundo de Ia empresa. 1 26 .entre los sindicatos y Ia competencia. Ia relaci6n tripartita puede. es el punto de vista de los cuadros. ( Por que Ia imagen de una empresa (su vida privada. Las empresas ven un poco al auditor como una especie de check-up. personales y profesionales. ademas de sus colegas. En Ia relaci6n triangular entre los sujetos del estudio. 2002). Dicho esto. por su parte. Por una parte.· n r o n ces . Para volver a l mundo de Ia empresa. por otra. o a Ia muy esti mulanre obra de G u i l le-Escuret ( 1 99 6 ) . el de Ia d i fusi6n externa. tachandolos de can fbales salvajes? Pregunras como estas se las planrean regu­ l a rmenre a los etn6logos. por una parte. cosas. es muy i mportance prever esto durante Ia negociaci6n del contrato pues . m:is que u n a muy deb i l d i fusi6n de los resultados y. Por lo demas . lo cual. que uno no puede deci r por miedo de las consecuencias no deseables que podrfan tener para las poblaciones en cuesti6n. hay que disti n g u i r dos problemas. de buena gana. � PE: De todos modos. hay una restituci6n (oral o escrita) dest i n ada a los ex colegas de ese tiempo. por otra. no me gusta que sirvan mi pedido en Ia mesa de al lado . Externamente no h ay. etc. Algunos ejemplos: (Se pueden usar nombres propios para referi rse a u na etnia que considera que su formulaci6n es un insulto? ( Se pue­ de evocar Ia anrropofagia ritual de una m i norla etn ica cuyas tierras expoliarlan. Los que contratan temporariamenre a un em6logo para realizar un estudio en empresa tienen una conciencia clara de lo que quieren y no quieren. si no se hace. l ue sr ros clienres no saben como trabajamos verdaderamenre . 1 27 . hay igual menre cosas que uno no puede lk c i r por deferencia hacia sus hues pedes (que pod clan leer el trabajo y 0 fusc arse) ."). cualquiera sea el lugar en el que t rabajen. . cosas que uno no puede deci r por m iedo a las autoridades lo cales (que podrlan i mpedir el acceso al campo). Pa ra convencerse. A mi pregunta sobre si habrla un i nconven iente en que los obreros que lo desearan pudieran tener conoci miento de mi " i n forme" (este es el termino que se emplea en este conrexto) . hacia el i n terior. reu n iones en tanto i n terno. no obstante. por ultimo.). hay que ocultar a los clienres ("Por suerte . tanto para los i n formanres como p ar a Ia empresa. no es espedfico de Ia etnologla bajo conrrato. el hecho de que no se pueda decir todo para l· v i ra r las consecuencias negativas. con nombres en clave. las poblaciones veci nas. ademas . . el de Ia restituci6n i nrerna. el director me respondi6 con una merafora significativa: "Cuando hago un pedido en un restaurante. En Ia t:r n ol ogla amazon ista "clasica". CG: No siempre hay espacio para una difusi6n publica mas alia de los que sol icitan el trabajo. . M uy a menudo hay. en general . se corre el riesgo de term i n a r perd iendo y de que se le bloqueen las vias de comun icaci6n mas si mples (d iarios de empresa. ". basta u n a si mple m i rada al numero especial del Journal des Anthropo/ogues [ Diario de los Anrrop6logos] ( 1 992-3) dedicado a Ia etica profes ional. un i n forme para Ia d i recci6n en el q � el invest igador toma el recaudo de no divulgar nada que pueda p erj udicar a sus i n formanres a titulo i ndividual. por los colegas y por el mismo) y su caracrer cada vez menos t:r i o. . u no 1 28 . contratar por su parte etnologos. Por fortuna. esta eventual idad fue considerada. al contrario. Esto nos l leva a Ia cuestion de Ia uti l i zac ion del etnologo. Ia gran mayoria de l as inves­ tigaciones se hacen dentro de una perspectiva top-down que hay que problematizar. se me pidio que presentara mis analisis durante una reu n ion de Ia jerarquia de I a empresa con el proyecto expl icito de desestabil izar. a u n responsable de agenda local cuyo es tilo de d i reccion se criticaba. Este es el punto de vista de Jean-Frant. uno puede con­ siderar que las cosas fu ncionaran mejor despues de su partida. con una vision opti m ista. En antropologia. C G : Es cierto que l o s medios fi nancieros d e un sindicato no son los m ismos que los de una direccion de empresa. Para algunos. Despues de que hubieramos simpatizado. tuvo · que ren unciar a esto como concesion hacia el nu mero creciente de· applied anthropologists que res ultaban penal izados por esta restric­ cion . Siruacion d i fici l para el etnologo que se considera como observador exterior. Uno puede encontrarse bloqueado entre relaciones d e fuerza y poder en el seno de Ia empresa. por lo demas. en su carta deontologica de·! 197 1 . La cuestion es saber si el etnologo al servicio de los que lo convocan esta siempre al servicio de Ia etnologia. el dia de esta reu n ion de cuadros yo debia participar en una con ferencia y pude evitar esta situacion particu la rmente del icada. que escribe: "El hecho de que los antropologos se nieguen a trabajar en empresas o para elias nunca i mped i ra que Ia patronal despida 'sin rodeos' o no. lo que pasa en Ia empresa despues del pasaje del etnologo ya no es de su incumbencia y. En esta perspectiva. Por ejemplo. pero nada i mpedi da a los sindicatos. 1991). no obstante.PE: Patrick Men get ( I 996: 68) ex pone que Ia A merican An� r h ropological Association precon izaba. pero agrega que. I a proh ibicion de cualqu ier " i nvestigacion clandes t i n a o sujeta· a res tricciones de publ icacion". el material etnolo­ gico iba mucho mas alia de datos obten idos a craves de Ia observacion participante en las obras . Lo que es un poco triste es que siempre sean los m ismos los que se benefician con los estud ios. En real idad. En esto no hay mas que real ismo: el reconoci m iento de que I a i nvestigac ion-accion tiene otras vocaciones mas alia de. si mplemente. por los respon sables de Ia CGT de Ia fabrica siderurgica en Ia que m i l legada habia suscitado tanta indignacio n . Pero esto no es lo u n ico que esta en j uego.:ois Bare. su com­ petencia profes ional y s u saber en el contexto de Ia empresa. el etnologo que realiza su trabajo en una empresa presta mas atencion al mundo obrero que a los cuadros (Copans. Sus di lemas se refieren a Ia defi n icion y aceptacion de su margen y l im ite de accion . suscitar debates . por ejemplo. a traves de una descripcion "cientifica" del malestar i nterno en el med io obrero. older jamaicam � very uncomfortabk talking with this pmon due to the negative assodatiom they held about jamaicam who wear d"ads. (Es necesario por ello perder las esperanzas en las pequefias d isputas en curso que esti mulan las i nvest igaciones fi n a l i zadas? NOTAS 1 " En Francia. que Ia cons ideran como: " Ia u t i l i za­ c ion practica de las teorias antropologicas y de los resultados de Ia exploracion con I a i ntencion de man ipular a las sociedades". PE: Tambien se pod ria citar a Guil le-Escuret ( 1 996: 202} : " La po­ on segun Ia cual Ia antropologia no es honorable sino rechazando s ici una intervencion directa en las relaciones de fuerza entre organ izaciones so ciales a n iquilaria de entrada Ia eventual idad de una antropologia aplicada y ext i nguiria . . se haclan contratar en las F. As a "suit. no es nunca. . 'd"adsJ On several occasiom. m as bien .ii o como trabajador de Ia linea de montaje en Citroen . como e l fallecido Den is Guigo ( 1 994). consideran que el etnologo de empresa puede contentarse con aco mpaiiar a sus infer­ man tes sin. ·' En espanol en e1 original. que trabaj6 durante un a. 1 29 . por dec i rlo de esta manera. " Edificios y Obras Publicas. (qu ien se j actaria de u n proyecto cuya fi n a l idad fuera m a n i pularlas? Asi. s u apl icacio n . temo que muchos de nuestros colegas conserve n . (N . 1 En esto m e disti ngo de los investigadorcs que. (N.) 7 • Juc:go de palab ras. cuestion de emologos. Pienso ad. SHS. es deci r.ibricas de incognito por conviccion politica. e. en frances: " Voyou . I ncluso cuando se nata de sociedades de derecho privado.1 34) . . ) 4 Despues de todo. Solo les revelo su identidad a sus colegas despues de tres meses "de estab lecimiento". these informants gave only minimal respomts to his questiom. de Ia T. voyeur. Planteado esto. ver tambien Desveaux ( 1 99 1 ) . voyant .p uede preguntarse si su presencia no podria i mplicar una pequefia mej ora en esto" ( 1 9 9 5 : 1 35). para cambiar el sistema. de Ia T. voisin . (N. I a de una antropologia uti! ". pero nadie pensaria en abolir Ia medicina . . en una planta de doscientas personas en Ia region parisina durante 1 969. lo que sc: dice de Ia comun idad de los etnologos tambien seria v:ili do para los Medicos del Mundo. en Ro­ bert Unhan ( 1 978) . .ifico excesivo: Whik conducting fieldwork in jamaica. nccesariamente. 9 Los "establecidos" son los in telectuales que. trabajar con ellos. visible" . 1 98 5 : 1 33. one ofthe membm of the rmarr:h team wo" his hair in d"adlocks (i. trabajo en negro. se mant iene Ia constatacio n : qu ierase o no. � Es decir. d e I a T. dirigida por Alain Etchegoyen" ( Bare. despues de 1 968. lo que con stituye Ia espec i ficidad de I a etnologia aplicada. Ia mayor pane de las exploraciones recientes en antropologia de Ia empresa que dieron Iugar a contratos especificos se defi nieron bajo el impulso y por el intermedio de una oficina consultora. Para una m i rada mas critica. c o m o defi n icion d e Ia antropologia apl icada. . a conti nuacion. ) Payne-Jackson y Corsica ( 1 997: 75) relatan una anecdota divertida sobre los efectos pcrvc:rsos que puede acarrcar un mimetismo etnogr. Ia q u e pro­ ponen Panon y Perrin ( 1973) . Bruno (eds. Scimtists as spi(s. n° 1 8 . 1 993. esra revelaci6n no cambi6 en nada sus relaciones con sus camaradas de trabajo. 1 978). 1 996: 204) . Sroekel ( 1 99 5 ) . Salariis et entreprises dans /es pays du sud: COntribution a Un( anthropologie politique des travai/leurs. " Les nouvelles tribus" . journal d(s anthropologues. describe Ia fabrica organ izada segun Ia linea de mon taje como un un iverso "sem ipenitenciario" que lc provoco sufri mientos fisicos y mentales hasta su dcspido. Jea n . en J . Les objets ilectriques dans Ia vie quotidienne m France. Londres. The Nation. Di Ciaula. Jamous (eds. pues se hab ia prometido no abandonar Ia fabrica por su propia vol u n tad. Pion. e n Ia medida en que todos estaban un idos en Ia resistcncia a Ia opresio n . incl uso si. Asociacion Nacional para Ia Valorizacion lnterdisciplinaria de Ia invesrigacion en ciencias humanas y socialcs en colaboracion con las Empresas. Tuta Blu ("Bleu de travail") . n° 43-44 .). Robert. Paris. Relations ]ivaro. Le corps en 1 30 . " De Ia reserve a l'usine. E n un libra apasionante. . Bare. Cabanes. Galinier y R. 1 997. Federop er Acres Sud. desarrolla empatia hacia aquellos con los que rrabaja (l. Copans. Karthala. Profi/s d'enmprim au sud Les politiques d( gestion face aux cultures et aux statuts. Pascal. CROUS-INJEPS-IDS. Desjeux . Tommaso. Karthala/Orstom. 1 996. 1 992. Routledge. hypotheses african istes" . REFEREN CIAS BIBLIOGMFICAS Bajtin. Philippe. Paris. 1 99 5 . Identiti et Culture en entrepriu. 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Human Organization. La mimoire d'un pretre ouvrier. Paris. 1 99 1 . Risse. Roy. Casterman. Pads. 1 8 . Les cahiers de Carghe. Paris. dix mois de stage en sidirurgie. Job Satisfaction and Informal Interac­ tion". Sciences Sociaks et Entreprises. 1 32 . Peyronie. 1 989. En el ni exclusivamente portugues . c u lt uras. Contrariamente a Ia mezcla y a lo mixto Y mas aun a Ia fusion y a Ia solidi ficacion en una total idad i n d i feren­ c i ad a. el indio. el africano. Ia ausencia y el hueco entre dos. ni completarriente africano de Ia sociedad brasi­ lefia. sino mas bien un pen sam iento del mestizaje con el caracter decidida mente plural de Ia sociedad b ras i lefia. generos. de reu n ion o " bricolaje" ( Levi-Strauss) que suponen "termi nos" o "elementos" h istorica u on­ rologicamente pri meros (el portugues civi l i zador. i rreductible a I a s u m a de sus componentes . sino inadecuadas para dar cuenta de lo que es del orden (o del desorden) de un proceso. 20 0 1 ) es efectivamente un pensam iento de Ia medi acion que se j uega e n los estados i ntermedios.o que postulan Ia existencia de un texto i n icial. No obstante.B rasi l. Ia tension mestiza (que Ia mayoria de las veces es dolorosa) es de ci didamente temporal. intervalos e intersticios a parti r de cruces e i ntercambios. Se construye en las transiciones mas aun q ue en las mediaciones. Evoluciona a travis de las lenguas. 1997. no es simultaneamente sino sucesivamente Alberto Caiero. asi como en el estall ido del sujeto de Ia escritura que. no podria reduci rse al y. n i un icamente i ndio. Ricardo Reis. h istorias e h istorias de vida y es dirigida 1 33 . conti nentes . a Ia vez que con Ia desmultiplicacion " heteronim ica" presente en los escritos de Ferna ndo Pessoa. Alvaro de Campos y "muchos otros pasados o futuros". tj ue se habrian encontrado accesoriamente para producir una amalgama . es i m portante captar los espacios de j uego (no en el sentido de game sino de play y. Las categorias de "mezcla". si el pensamiento mestizo ( Laplantine y Nouss .Capitulo 6 La antro p olo gla de genero mestizo F RA N<(OI S LAPLANTI N E Comence a darme c uenta de que no ex istian solamente sociedades mestizas 0 u n a textual idad mestiza. no solo me parecen insuficientes. de lo "mixto". mas aun. al entre y al espacio entre dos q ue son categorias espaciales. en Ia obra de Fernando Pessoa. de playing) asi como los procesos nacidos de Ia perdida. epocas . respecto de Ia cual i ntentaremos mostrar ahara -mostrar.esta condenado a ver lo extranjero o a los extranjeros como modal idades absu rdas del ser o enem igos potencia les . y no de Ia separacion de lo i nterior y lo exterior. i ncluso en el sen­ tide de Georges Bata i l le. La antro p ologia y el "p ensamiento del afuera" Lo que caracteriza a Ia antropologla es que esta orientada hacia el exterior. no existe nada i ntrinseco. el pensam iento a ntropologico es un "pensam iento del afuera". i ntroduce perturbacion en el i nd ividuo. del adentro y el a fuera. El pensam iento que lo a n i m a es un pensam iento de Ia relacion y Ia t raduccion.que tambien es un genera mestizo. si no orientado hacia el exterior. a Ia fragmentacion d i ferencial ista de lo heterogeneo y a Ia tota lizacion de lo homogeneo. por el contrario. El antropologo no esta. une (pero no mezcla) . que es un pensam iento dialogico. que no se separa) n i esencial. a Ia vez . nada i nherence (literal mente. No es un pensam iento de Ia fuenre�· de Ia matriz n i de Ia fi l iacion si mple nacido de un encuentro que se opone. disti ngue (pero no separa defi n itivamente) . Esta idea tenaz que proclama que Ia alteridad esta "en el exterior" y Ia identidad "en el i nterior" contin ua siendo un obstaculo para el modo si ngular de conocimiento que corresponde a Ia antropologia. de n i nguna manera. para Ia cual hay algo del yo en el otro y del otro en el yo. que es u n pensam iento del ser y no u n pensam iento del otro. las memorias y los olvidos. igual mente. El pensamiento mestizo.hacia un horizonte i m previsible. Una de las especificidades que a n i ma el proyecto de esta discipl i na reside en el hecho de que. que esta adherido. AI no poder concebir y. como es el caso de Ia novela. que no permite ni siqu iera cons idera r que pueda haber alteridad en cada uno de nosotros. Contrariamente al pensam iento identitario. lo factico y lo ficticio. concentrado en su identidad. termino forj ado por Maurice Blanchet y retomado por M ichel Foucault ( 1 966) y G i l les Deleuze ( 1986). No busca alcanzar un conoc i miento del "yo" sino que se d i rige metodicamente. en pri mer Iugar. No tiene nada de una experiencia i n terior. Ia sociedad o mas bien en su tendencia a Ia estabi l izacion 1 34 . orientado hacia el co nacim iento y Ia compren­ sion de lo diverse. Ia cultura. sentir Ia extraneza. no demostrar. El mestizaje tiene tantas d i ficultades para ser pensado y Ia antropo­ logia suscita tanta resistencia e incomprension porque se constituyen en un acto de ruptura en relacion con los supuestos ontologicos de lo identitario. el pensamiento del ser -que es un pensam iento del u no. Ia verdad y Ia mentira. Ia lengua. como es el caso en Ia antropologla . genera mestizo por defi n icion. entrelaza (pero no con funde) los imagi naries y las memorias. hacia una comprension del no-yo. superpone (pero en un mov i m iento ondulan­ te) . pa ra Ia cual. y entonces se puede decir que el siglo XX verdaderamente puedc c o m enzar. n i ngun equivalente en el campo de las ciencias so c ial es . no podra segui r haciendolo s i n o a parti r de un modo menor. s i no que precisamente constituye su especi ficidad a partir de sus relaciones.. una experiencia del ver que i n tenta elaborar un saber (el saber : umopol6gico) volviendo sin cesar al ver. oficial. es decir.. M a l l ar me: " l as pal abras ya no rem iten a cosas. Ri mbaud: "yo es otro". en un espacio que si es un espacio mayor: I a ciencia. sobre todo. pretende de l i m itar y expl icar las grandes d i mensiones de lo social (Ia ciencia 1 35 . sino del conoci m iento d ial6gico y provisorio que es propio del pen samiento mestizo. Esto no es muy facil de comprender pues un malentendido pesa sobre Ia antropologia: es con siderada. una actividad l i ngiiistica v v i s u a l . de Ia a fi rmaci6n. s egun m i crirerio. sino Ia i nmersi6n met6dica en . i nsisto en el hecho de que es el fruto del trabajo de una m i noria (de a l i i el Iugar ex iguo que se le ha acordado en las instituciones) que se i nscribe. Con el "yo es orro" de Rim baud y con Ia relaci6n problematica entre (as pa labras y las cosas de Mal larme entramos en el mundo moder1 1 0 . un modo que no sea del orden de Ia afirmaci6n pura (o de Ia pura negaci6n) .:. segun mi criterio. i nstituida. Ia escritura de las culturas) .. a Ia vez.: i denti ficaci6n restrictiva con Ia ur ddad: no ser sino u no m ismo. e i ncluso se considera a sf m isma.proviene del hecho de que Ia crnografla no disocia el estudio de las cult uras (ethnos) de los otros como figuras posibles de mi mismo y Ia cuesti6n de su escrirura (gra­ phe') problematica. que es . En antropologia com ienza con u na empresa exigente: ya no Ia reconst iruci6n a partir de las palabras oidas. que no tie­ no. La d i ficultad de esta tarea -que se constituye en lo que tiene como mas perti nente dentro del doble desaflo de las constataciones-inte­ r rogaciones de Rimbaud y Mallarme. encuentra su punto de partida en Ia a Ia vez i nqu ietante y rica (o n sr ataci6n de las promesas de dos escritores. Cuando reivindico e l genero menor. o med iatizada por l os a rch ivos de Ia cultura de los otros . Es lo que se deno m i n a Ia descripci6n etnografica (l iteral mente. sino a otras palabras"."no es exactamente negar"). sino del cuestionam iento (y "poner en cuesti6n" -nos recuerda oportunamente Bata i l le. c: En que consiste Ia relaci6n del otro con el yo? � Como se efectuan los procesos de Ia transformaci6n de Ia m i rada en lenguaje? c: Que relaciones hay entre Ia real idad social que observa mos y I a real idad textual que producimos? La antropologia comenz6 a responder estas preguntas en sus ava n­ zadas mas origi nates y. en Ia modern idad. Su vocaci6n epistemol6gica. en el sentido con el que G i l les Deleuze habla de una l iteratu ra mayor. me refiero a una experi mentaci6n que no puede ser m agistral y decis iva y que no puede ir en el sentido de Ia i mposici6n del sentido. como un genero mayor. no obstante. M ientras que el pensamiento mayor. triu n fante. La J 1n ro p ologia naci6 muy al fi nal del siglo X I X y muy al com ienzo del s i g l o XX.:sra. de Ia raz6n y I a pasi6n . pero tambien dom i n ado. de lo 1 36 . Ia i nesta­ bil idad. lo microsociol6gico . Ia sociologia clasica es macrosociol 6 gica} . un " fu ndamento". a los detal les m i nusculos {lo m icropol ftico. sera conven iente considerar Ia naturaleza de las relaciones m6vi les del aqui y el alia. el juego.) . Ia duda. Son de una fragi l idad extrema. a menudo. La antropologla se i nscribe en un recorrido como este. Estan sometidas sin cesar al hostigam iento de I a expl icaci6n y a Ia con m i n aci6n para exponer m i n uciosamente los libros de cuentas.pol ftica clasica es m acropol ftica. aunque haya sido o sea una lengua mayor. por el contra rio. no pretende ser englobado por Ia 16gica de Ia proposici6n (que tambien es . Ya no piensa el mundo y Ia existencia en term i nos de proposiciones principales y proposiciones s ubordi nadas. Ia de Ia dom inaci6n). que no pretenden una apropia­ ci6n y un dom i n io total del sentido. Consiste en una extirpaci6n del un iverso de los Senores. el acontecim iento. Ia antropologia no podria resignarse. Pero. del otro y el yo. Estar en Ia propia lengua como un extranjero". Deleuze (1 975) habla de un proceso de "desterri­ torializaci6n". No tiene como objetivo "representar" sino desmontar las representaciones. . que comprenden que ya no hay n i n gu n a certeza semantica para sostener los discursos . preocupado por captar el flujo y las tensiones mas imperceptibles. de algun modo. mas todavia . Ia extraiieza en relaci6n con una real idad absoluta­ mente verdadera que exige un marco s6lidamente defi n ido. un pensam iento a part i r del modo menor esta atento. oponerse en Ia escritu ra a Ia enunciaci6n de un sentido i nstituido. Ia descripcion y Ia explicacion Para percibi r el caracter decididamente mestizo del recorrido an­ tropol6gico. "Ia pos ibil idad de hacer un uso menor de Ia propia lengua -en el caso de que esta sea un ica-. en especia l. atacar las "expresiones" corrientes encargadas de abarcar un "orden del mu ndo" dom i n ante. de rios reales y m i serables afluentes . No tiene como objetivo reconfortar y garantizar sino. tiene un caracter i n acabado y. Ia "verificaci6n" de las " i n formaciones" y de sus apropiadas "representaciones" ? Frente a estas ultimas. Este ultimo. un poco rebelde. La tension mestiza entre el otro y el yo. no puede ser ejecutado sino a partir de un modo menor que es. de lo que G rombrowicz ( 1998) denom i n a el "superior orgul loso". ta nto en antropologia como en literatura. lo universal y lo sin gul ar. "causas". A prop6s ito de Kafka. estan atrapadas en esta relaci6n de fuerza. "razones". ( Que pueden las tentativas para captar con precision lo singular. Un pensam iento a part i r del modo menor. Esta tarea es de una d ificultad inaudita porque los pensam ientos y las escrituras men ores . . como lo especi fica Deleuze. de Ia descripci6n y Ia explicaci6n. de un proceso de identificaci6n con el otro. sino en reformarse y reformularse permanentemente a traves del contacto con esa culrura. en pri mer I ugar. uno de c uyos predecesores i ndiscutibles es Montaigne. Esta busqueda del sentido del deta1le mas m inusculo. sino de I a etnologia y. 1993) en relaci6n con otras figuras y formas posibles de human idad. s i no solo s us ci nco sentidos. este estall ido de " iden­ r idad " par identificaci6n restrictiva a si ("cada hombre 1 leva Ia forma entera de Ia condici6n humana") no esta acompafiado. " del lado" de Ia un iversal o " del lado" de Ia singular. par eso. La un iversal. en Ia medida en que no tiene a su disposici6n un i n strumental sofisticado de medici6n. cada sociedad. Ia comprensi6n de si esta necesariamente mediatizada par d con ocim iento de los otros. Pero esa experiencia. a veces mas bien del dolor y Ia mayoria de las veces de ambos combi nadas. lo singular. no todo se reduce a11i a discursos y a discursos sobre discursos. es deci r. Observemos aqui. Ia hu­ man idad (que 1 1 am aria mas bien I a teoria) . cada una de estas veces.u n i versal y lo singular. 1 37 . surgida del encuentro entre un ser s i n gular y seres singulares que no son tampoco puros espirirus. nuestra �J re n ci6n solo se concentrara en los tres ulti mos puntas. y sabre todo. Ia cual i mpone resistencias y conduce a renunciamientos. Ahora. "es sabre ro do para deci rme". Esto ya Ia habia anunciado Montaigne: · ' h a blando de los otros. Entonces . es perpetuamente diftrente. es deci r. s i no Ia universal idad tal como esta presente cada vez aunque. 2) La i nvestigaci6n etnografica. no habria ten ido n inguna posibil idad de poder ser ejecu­ r ada si el "yo" no fuera tambien un "aero" ( R i mbaud) y si el "otro" no fu era redprocamente un "yo". y tambien a veces del mas anod i no . No podria ser el portavoz de Ia sociedad que estudia ni el ide6logo de s u propia sociedad. es efectiva­ mente Ia un iversalidad Ia que esta en el coraz6n de Ia preocupaci6n de los antrop6logos. Es decir. que en Ia antropologia. en cada cultura si n gular. movil iza toda nuestra atenci6n debido a que el y solo el es revelador de Ia "distancia" ( Descola. verdaderamente ve rti gi nosa. no de Ia antropologia. sino el observador critico y atento de ambas en u n a actividad que no consiste solo en tomar una cierta cultura como objeto. el i nvestigador solo puede contar consigo m is mo-. La antropologia -y esto concierne a su caracter mestizo. el antrop6logo aspira a convert i r al otro en si m ismo. cada ser humano en lo que tiene de un ico (que seria mas bien deudor. es una experienciafisica que a veces surge mas bien del placer. hablo de mi" y si "digo los otros". mas bien. Mas que a compartir el punto de vista del otro. 1) Asi como Ia comprensi6n antropol6gica de los otros no puede cfcct uarse sino por I a mediaci6n del yo -en el "campo".no pod ria resignarse a d ivid i r o i ncluso solo a situarse. pero Ia universalidad no completamente en el sentido de Ia fi losofia de Ia I lustraci6n. a los discursos i mplicita o expl icita mente no dialogicos de reduccion del otro a lo identico y Ia el i m i nacion de un term i no por el otro. comienza su ex posicion con un " home- 1 38 . como es el caso para el pen­ sam iento bi nario. Pero aqu i. que privilegia las grandes tensiones que sobredeterminan el campo social. 3) La i mbricacion de lo cercano y lo lejano. campo. En estas cond iciones. Ia palabra propia y Ia voz de los otros. acepta que. que nu nca es puramente " descriptiva" (Laplantine. O tra manera de percibi rla es estudiar Ia tension entre el tiempo de Ia descripcion etnografka (que concierne a cada situacion singular} y Ia expl icacion antropologica (que. . Las u n icas pruebas empiricas que puedo proveer de Ia existencia de esas posiciones y de las relaciones que mantienen son fragmen . por lo menos hay discordancia y d isonancia. si no hay discordia. de lo concre­ to y lo abstracto. como Ia sociologia clasica en sus tres variances: marxista. descubro que nada de lo que concierne d i recta­ mente a Ia brujeria se presta a h descripcion etnografica [. escuchando a los interpretes y aprend iendo de ellos. Levi-Strauss ( 1 973) . Ia narracion y Ia expl icacion . el ad y el alia. una vez mas. Nos cncontrariamos. en Ia Leccion inaugural del College de France. en presencia de tres procesos discur­ sivm en el seno de Ia m isma d iscipl ina. lejos de buscar una resolucion eufon ica. reescribe el texto del concierto. de lo u n iversal y lo singular. de Ia un idad y Ia plural idad. el antropologo no es u n di rec tor de orquesta que conduce a los i ntegrantes del co ro y a los musicos sino u n l ibretista que. 1996). Esto es lo que nos i nvita a pensar Jeanne favret-Saada (1994: 5 1) cuando escribe: " Releyendo m is notas d(. El estudio de las relaciones entre Ia descripcion. a partir del detalle de Ia singularidad.es tan discursiva como cualquier otra forma textual . del adentro y el a fuera. se interroga sobre Ia human idad) . Lo que Ia a n i m a es Ia i nvestigacion ind isociable de lo singular-universal y no de lo particular-general que es caracteristico de las ciencias sociales que se construyeron a partir de un modo mayor. El dato empirko no es otra cosa que un proceso de habla y mis noras roman Ia forma de u n relato. entonces .:os de relato". vd viendo sobre esas situaciones en las que se me asignaba un Iugar. no nos enfrentamos de n i nguna manera con los dos term i nos de una alternativa. weberiana y durkhei m iana. y Ia expl icacion (que nunca explica todo} se abre permanentemente a u n tercer term ino que es Ia narracion. de lo sensible y lo i n tel igible se opone a las certezas monologicas. Por lo demas . Pues Ia descripcion -que siempre esta i ntegrada en u n a temporal idad n :t rrativa. entonces. . lo cual no puede sino incitarnos a volver a pensar el con junto del dispositivo y a darnos cuenta de que el mestizaje antropologico .de Ia etnografia). seria posible que el relato m ismo fuera fu ndador de Ia desc:ripcion . Ia descripcion y Ia narracio n . Dc�cribi r Ia brujeria del Socage no puede si no hacerse. ]. mezclando Ia descripcion y Ia expl icacion. y no a Ia i nversa. Veamos esto mas de cerca y consideremos Ia obra del autor ficticio Pierre Emmanuel Brechon titulada Traditions. es deci r. produce formas. contra el observador. Esta no podria ad m i t i r. como en Ia fi losofia socratica. respecto de los cuales el se considera u n "alum no". El caracter mestizo de Ia antropologia esta en el corazon m ismo d e Ia construccion de lo que denominamos una problematica que no c s solo el campo. e1 i n d igena". No puede determ inar "condiciones de posibil idad". Los " d atos" son el fruto de una construcci6n efectuada a partir de una m i rada sensi ble a Ia d i ferencia. Esta aventura no sol icita n i nguna resolucion . La problematica es decidida mente i n terrogativa. Por el contrario. provoca o tras observaciones y otros textos en los que sera especificado. n ingun acabamiento. No puede ser deducida. a traves de un movi m iento i n i n terru mpido que es el de una aventura tanto del pensam iento como de Ia sensibi lidad. una anterioridad de Ia respuesta en relacion con Ia pregunta. y. y term i na i n sistiendo en todo lo que les debe a esos i nd ios de Brasil. a partir de datos cmpiricos regionales . criticado. ni i nducida.11 aj e" al "pensamiento supersticioso". por apl icacion de un modelo. esta hecha de una tension entre una se rie de proposiciones de partida (que no pueden ser estabi lizadas en Ia 1 6gica de I a plenitud del enunciado) y una transformacion progresiva de Ia i nvestigacion en curso. que conduce a lo virtual. El i nvesti­ gador n u nca se lim ita a reu n i r y anal izar hechos. Por el contrario. consiste en un trabajo de textual izacion que demanda todos los recu rsos de Ia lengua. y I a etnografia. "contra el teorico. n o puede constituirse a priori n i tampoco a posteriori. que no es en abs oluto lo contrario de lo real sino de lo actual. comen­ tado. La ciencia y el arte del mestizaje en Ia comp osici6n del texto antropol6gico Si Ia preocupacion por Ia composicion es pri mordial en el texto l i terario. d ob servador debe tener Ia ultima palabra. La escritura de una obra antropoiOgica es el fruto de una elaboracion extremadamente compleja. n i tampoco u n a coi ncidencia de estas ulti mas. 1 39 . sino el movim iento en el que se entremezclan varias p reguntas. por mas modesta que sea. Para deci rlo de otra manera. s i no que debe elaborarse en Ia osci l acion entre lo universal (y no lo general) y lo singular (y no lo particular) . Ia reorganizacion sintactica de lo real con el fi n de d a r cuenta de Ia multiplicidad d e los detalles e n l o que estos tienen de mas discreto. contradicho lo que habia sido obs�rvado por el propio observador u otros. considera que. una teoria antropologica no puede ser u n a teoria autonoma. q ue separa Ia experiencia del campo de Ia construccion de conceptos o perativos. lejos esta de estar ausente del texto antropologico. es una forma de textualidad que es i nd isociablemente una manera de pensar. Tambien se observara que B rechon usa tipograffas d i ferentes. comi l las. segu ido de Ia fecha de publicaci6n de un libro o un articulo. AI contrario. malicioso. sangria. Ia pri mera se titula La parente et le regime de Ia propriete dans le Moyen-Atlas. no tiene absolutamente n i ngun equivalente en n i nguna otra civi lizaci6n. Ia plural idad de los elementos reu n idos y un apa rato metodol6gico muy sofisticado. Pero presenta. Esta manera de pensar. seis. un poco mas abajo.ruptures et changements dans le Bas-Languedoc. el l ibro de este autor nos perm iti6 recordar. Pocos son los paragrafos que no i ncluyen pa rentesis que encierran el nombre de un autor. term i na con fnd ice de cuatro pagi nas. luego. u na pluralidad lingiHstica aun mucho mas considerable que Ia que se encuentra en las otras disci- � 1 40 . La obra. Estas ulti mas son particula rmente nu merosas y forman una ram i fi caci6n a! i n fi n ito que i nvita a! lector a leer todo lo que el propio autor ley6. Cada u no de estos capftulos esra constitu ido por subcapftulos preced idos por subdtulos. cuatro y Ia tercera. y. donde se puede leer "A Florence". uno pasa a I� pagina 4. en negrita. un pr6logo y luego una introducci6n que perm ite i mplicar a! lector en lo esencial del tema. ''A Stepha n ie y Gregoi re". Ia pri mera de las cuales i ncluye ci nco capftulos. En pri mer Iugar. a otras obras y a las obras del propio Brechon. citas. en particular a traves de una preocupaci6n por Ia composici6n cronol6gica y geometrica. caracteres en italica. muy rapidamente comprende que Florence debe de ser Ia esposa de B rechon. sus dos h ijos. El lector. El texto esta con formado por anu ncios de lo que sigue. segu ida por qui nce pagi nas de anejos. que cuenta con 437 pagi­ nas. debe mucho a los especialistas en 16gica de Port Royal . no obstante. y que habrla sido publi­ cada en Ediciones Marlattan (ficticias) en 1992. sobre todo porque nunca mas volveremos a ofr hablar de el-. una bibl iograffa de doce. El l ibro de B rechon revela a Ia vez. mientras que las otras t res tambien estan centradas en el as-Languedoc-. de una gran complej idad textual. Lo que se acaba de describir aquf no es solo un marco de exposi­ ci6n y de proposiciones que permiten el control y Ia veri ficaci6n de los --enu nciados. a quien pro­ bablemente llama " Flo" en Ia intimidad. asf como Ia aceptaci6n o refutaci6n de las relaciones entre estos ultimos. a! igual que cualqu ier texto ciendfico. Ia pagi na 2 rem ite a las obras precedentes de Brechon -son cuatro. que toda obra de antropologfa clasica depende. Si bien n o nos adentramos e n los matices del pensam iento d e Bre­ chon -que nos perdone. a! igual que todos los l ibros de ciencias sociales. Las pagi nas 5 y 6 estan ded icadas a un Sumario muy detal lado. y esto es lo que va a captar ahora nuestra atenci6n. o que i ndican a! lector que debe rem iti rse a las notas que se encuentran a pie de pagi na. y Stephanie y Gregoire. Ia segunda. pero tam bien por remisiones a lo d icho. u n a ex­ pl icaci6n. distribu ido en tres partes. m ientras que las pagi nas sigu ientes i ncluyen agradecim ientos. pero tambien a una cierta concep­ cion de Ia novela. con Ia i n termed iacion de los personajes. narrativos y argumentativos. entonces. esto tam bien se deriva de otras razones: Ia ciencia (pero tam bien el arte) de Ia composicion. los generos descriptivos. Antes que detenernos en las multiples figuras de l as relaciones posibles entre el autor y "sus" personajes. por lo tanto . narrativos y a rgumentativos Ia mayorfa de l as veces no estan separados s i no ent relazados. Esto depende de Ia complejidad de los n iveles de enu nciados. . 141 . a menudo el autor no hace sino dar I a palabra a uno u otro de sus personajes. como es el caso. recrea una h istoria que no carece de relacion con el 'relato novelesco. extremadamente pronunciada en antropologfa. en el texto antropologico. sino de los materiales no discursivos (en particular las fotograflas) que hay a l l f y que forman decididamente un genero hlbrido. En este ultimo caso. S e me d i ra que. . por ultimo. . Si algu nas obras de antropologfa est:in radical mente orientadas bacia Ia a rgu mentacion (como Estructuras elementales del parentesco de Levi-Strauss) e intentan demostrar por medio de largos encadenamientos (Si . . ya lo d ijimos. Es un conj unto curioso que es i nherente a lo que Levi-Strauss denom i n a el " bricolaje" y tambien a Ia antropologfa. es por esto que . por una logica de Ia prueba basada en una experi mentacion o apoyados en estadfsticas) o interpretativos. fotograflas tomadas por el 0 por otros . . el autor.pl i nas. me refiero a esa tendencia. . . a a l imentarse siempre de Ia cultura de los otros. dependen esencial mente de una racional idad narrativa. de acuerdo con Ia tecn ica del colaje i n augurada por los pi ntores cubistas a com ienzos del siglo y que consiste en incl u i r en el texto (pictorico. y es pri ncipal mente de este proceso de entrelaza m i en to que nace el ca racter mestizo tanto de Ia novela (y mucho menos del poema) como de Ia antropologfa (y mucho menos de I a sociologfa) . mapas. otras. populares. H ay algo de Dracula en esos l ibros que se construyen por aspi racion. Existen. hay vampi rismo en Ia antropologfa. l iterario -da igual-) elementos heterogeneos: citas cultas . esquemas de parentesco . entonces . croquis. que pueden ser explicativos (gobernados . En efecto. orales) . . en I a que el nove l ista tambien puede i n terven i r y tomar partido. escritos . Si el texto antropologico es un genero mestizo. palabras sal­ vajes. . esto corresponde a u n a cierta concepcion de Ia antropologfa. de Ia d iversidad de las formas de textualidad que se encuentran reu n idas y se conjuga n . de Ia heterogeneidad no solo de los d iscursos (cientiflcos. Sin duda. tanto en antropologfa como en Ia novela. de Ia total idad de los l ibros publ icados en Ia coleccion "Terre Humai ne". ). referencias al propio au tor. . . si otras pueden ser cali ficadas como descriptivas. para reti­ rarsela enseguida y reservarse asf el derecho de dec i r al lector lo que es conven iente que piense. tres clases de textos: descriptivos. por ejemplo. . consideremos mas el hecho de que. . Cito a Mauss. van a ser metamorfoseados en textual idad. fotografias) en un j uego de con frontacion. dcbia mucho a Renouvier ( 1 930). Es moment:inea o defi n it ivamente m i p ropio texto el que se convierte en Ia medida de todos los otros. El i n tercambio de i n tertex tual idad oral-escrita. etc. el texto antropologico es el lugar de un esta l lido del sujeto (autor. es. en pri mer Iugar. mas precisamente. ya no de otros textos sino de los discursos de Ia oralidad -o. pero que se encuentran aqui. Me refiero a Foucault.que. lo que tiene de original y crea Ia extrafieza del texto antropologico. de Ia vocal idad. pero. por pri mera vez. i magenes . por pri mera vez. sentim ientos. Pero. Esto plantea Ia cuestion de Ia relacion con Ia palabra. Es aca donde interviene Ia cita. Conj u nto compuesto por elementos extremadamente d iversi ficados. proyecto que rea l ize Edmond Jabes ( 1 987) en Le livre des marges [ E l l ibro de los ma rgenes] ) . textos especializados y textos que no lo son. Pero. sobre todo. pero sobre todo el tiempo. como en Ia novela. cu lta-popu­ lar a veces opta por Ia resolucion tra n s tex t u a l . enso rdecedo ra. evidentemenre. croqu is. pero detnis de Mauss esta D u rkhei m que. cuad ros. �Cual es el estatuto de esos discu rsos que no son imagi nados. mapas .u n mosaico de citas ( Walter B e nj a m i n pensaba escri b i r u n l ibro que no estuviera hecho mas que de citas . precisamente. que va entrar a su vez en relacion con los comentarios de los otros? C o n fro ntado con -pero. ideas . no es esta sal ida autoritaria siempre pos ible. pero detras de Foucault esta Nietzsche. esas d i ferentes i m agenes. pues hay indisociabil idad del sentido y Ia forma. Es el I ugar. sino referidos? (Cual es el estat uto de lo referido en relacion con quien lo refiere? (Como va a proceder el texto citante para dar con el texto citado? �En que momento lo va a abandonar para dejar el lugar al comentario. constit u i do por. en pri mer Iugar. por el contrario. esos d i ferenres textos. el cual estaba formado en el pensa­ miento neokantiano. con Ia voz de los otros . asi reun idos . de Ia i nvestigacion y Ia escritura. a su vez. Ta mbien puede -como esta p l u ral idad de voces que n o dej a de zumbar es agotadora y. segun Ia disti ncion de Paul Zumthor ( 1 983). el texto a n t ropologico absorbe y transforma el conj u nto de textos a los q ue se refiere. objetos . pero 1 42 . sensaciones. de un d i :ilogo de i n tertex t u a l idad abierto e i n acabado. en pri mer Iugar. es necesario que toda esta i ntertextual idad especializada haya sido con­ frontada con Ia palabra de los otros. su aptitud para inrcgrar lo heterogeneo (voces .tener I a tentacion de term i n a r con esto. aceptacion y destruccion enm: esas d i ferentes voces . por todo un j uego de intertextua/idad especia/izada que instaura una relacion necesaria con lo que fue escrito por otros y rem ite tambien a otros. para que ese texto se l legue a ser un texto antropologico.Un texto antropologico emi atravesado. texto emi nentemente colectivo. Foucault. G l i ssa n t . de Minuit. pues son muy abundances los fragmentos y ecos heterogeneos que i rru mpen en el. heter6cl itas. Gallim ard . no vuelva a formarse. . que no puede mas que conducir a un entumecim iento del pensamiento. Pour une litterature mineure. Gilles. 1 43 . pero hecho de d isconti n u idad. que uno no puede menos que verse i mpulsado a explorar los vlnculos entre Ia antropologla y las esteticas modern istas que. Esta constiuido por alteridad. Y. Ia multiplicaci6n de los abordajes. " l. ademas. Les Mots. tal como recordamos. n i ceder por el lo a I a mfstica para nada mestiza d e I a "pura plural idad ". Pads . De acuerdo con m i punto de vista. Favret-Saada. hojeadas. en el i nterior de un m ismo texto. tantas vadantes mezcladas . 1 993. junio. Pads. Jean ne. n" 229. entre los modos mas academ icos de Ia compos ici6n y las figuras libres. Paris. Les lances du crepuscule. Es un texto reorgan izado (a menudo al extrema. sino con Ia confrontacion de Ia heterogeneidad de los puntos de vista. Col. El tex to antropol6gico no solo esta con frontado con una palabra otra.1 986.olio Essais" . nacieron en Ia misma epoca. de Minuit. que es el proceso por med io del cual lo diverso se t�ansforma en diversion. Jabes. Gallimard. Foucault. Por ultimo. Gallimard . Ferdydurke. En efecto. Ed . Ia Mort. Philippe. Introduction a une poitique du divers. Edmond. Edouard . mudo y homogeneo. Pa ris. que no se construye con formandose con Ia nomi naci6n siempre repetida de lo que se d ijo y se vio. Col. existen tantas formas i ntermedias. Paris. 1 99 6 . Michel . 1 987. es ciertamente contra Ia concepcion de una coi ncidencia y de una transparencia perfecta. Logique du sens. 1 998. Critiques. Pads.rambien lector) en u n tiempo que es el de una escritura d i ferida y de u na lectu ra de esta d i ferencia. a parti r de notas de campo y notas de lectura) . Ia multipl icidad de los sujetos de escritura constituye una de l as garantfas de que Ia argamasa identitaria y monolingiHstica del anti mestizaje. " Folio" . Descola. sino atravesado por ella. Witold. Ed. contra u n a adecuaci6n sin sorpresa de las palabras.1 97 5 . Gombrowicz. . L e livre des marges. L e Livre d e Poche. por el encuentro con los otros. Kafka. REFERENCIAS BI BLIOG AAFICAS Deleuze. del exot ismo. /es Sorts. descolorido . I a multipicidad de las escrituras y. 1 994. " La pensee du dehors" . es el fruto de un trabajo sobre el otro de Ia lengua que no puede sat isfacerse co n Ia reducci6n a Ia un idad de un lenguaje neutro. las cosas y las culturas que se opone un proyecto como el de Ia antropologla. de Minuit. es deci r. Paris . como en Ia por­ nografia. es deci r. Ed . Pads. Pion. :ois. 1 98 5 .:oise y Jamin. Paul. Etudes ruraks. Pion. De Arcimbo/do a Zambi.200 1 . Vrin. Charles. Franc. Seuil. Paris. Flam marion. 1 983. col. . n• 97-98.:on inaugurale au College de France". " Dominos". Paris.:ois y Nouss. Zumthor. Paris. Pauvert. Paris. Mitissages.). Payot. 1 994.1 996. 1 930. An­ thropo/ogie structurale //. Franc. Renouvier. Franc. "Sciences Sociales 1 28 " . Le mitissage. " Le Texte ethnographique". Levi-Strauss. Entre Europe et Amb-iques Latines. Pads. Introduction a Ia poisie orale. 1 973. " Lec. Jean (eds. Paris. Zona bend. Alexis. Nathan Universite.Laplantine. . Les derniers entretiens. Transatlantique. La description ethnographique. Laplantine. Claude. 1 44 . 1 997. y. de un ethos que combina Ia sum ision al destino y Ia conviccion profundamente i n teriorizada de que cualquier c onducta.Capitulo 7 Actuar y hablar en las camp ifias merinas de los afios 1 960 PAUL 0TTI NO Si debiera tratar un tema como este tal como lo pretendo. util izarfa abordajes fenomenologicos que produci rian una emografia de I a comun icacion que asocie. A este i nconven iente principal se agrega el hecho de que. Ia etnometodologia y Ia sociologia cogn itiva de Garfi n kel y Cicourel con lo que se acuerda denom inar I a sociologia del conocim iento. al no participar del mismo un iverso de i mersubje­ t i vidad. me propongo exa m i nar muy brevemente de que ma nera l a s actitudes1 de los hombres respecto de si m ismos . l levando adelante un trabajo de campo. dado que. en una sociologia general de Ia accion. no soy. Este no puede ser el caso y solo puedo basarme en algunos trabajos publ icados que. de su destino -un destino astrologico de voluntad divina que piensan deben cu mpl i r a m pliameme. sino en Ia de Ia cultura merina. que considerare dentro de Ia perspectiva de J ii rgen H abermas sobre Ia accion comun icativa ( 1 9 8 1 ) . u nas y otras . desde el momento en q ue actuan sobre el mundo exterior. perciben aquello de lo que dan cuenta a partir de una perspectiva que no es necesaria mente Ia m ia. Ia t'm ica j usti ficacion de un trabajo de segu nda mano como este es indicar a l gunas d i recciones posibles de i nvestigacion . no dom ino el lenguaje comun. susceptibles de i n flu i r sobre sus conductas y sus acciones . "m iembro" en el sentido emometodologico preciso del term i no. evidemememe. cualquier acto fisico o de habla son. del med io ambiente en el que viven son. por ultimo. siendo extranjero a Ia cultura de Ia que hablo. Eri kson ( 1976). pel igrosos. 1 45 . ubic:indose ya no en Ia perspectiva de las actitudes i ndividuates . Tambien es posible. En semejames condiciones. por defi n icion. A traves del ejemplo de Madagascar. habla r de ethos en el sentido de Takie S ugiyama Lebra ( 1 979) o de Kai T. por su angulo rasante.19 1 2] ( 1982). jean Paulhan et Madagascar. sino tambien a sus parientes e incluso a sus descendientes . del R. dentro de esta masa . todo. con techos con pendientes pronunciadas. siempre orientadas de Norte a Sur y de espaldas a los vientos frios del Este para abri rse hacia el Oeste. una de las obras sin duda mas esclarece­ doras para mi prop6sito es Le tsiny et /e tody [ EI tsi ny y el tody] del Pastor Richard Andriamanjato (1957). horizontal. 1908. Gabriele Navone ( 1977) y por algunos escritos de Jean Paulhan ( 19 1 3). El campesino de l meri na se somete en su conciencia a esta misma discipl ina y. Ia jaula de las galli nas y el pilar del centro al que esta atado el ternero" (Paulhan 1 9 1 3: 7). Por su parte. mpisikidy enca rgados de preven i r las transgresiones o aten uar sus con secuencias . a menudo reducido a una sola pieza. especie de condena apl icada a cualqu ier acci6n no con forme a los usos establecidos que. P. "alcanzan el pilar del centro" o tam bien " dejan en Ia sombra. esra sometido a reglas precisas. U n a vida obsesionada a Ia vez por el tsiny y enmarafiada en una red de proh ibicionesfady. 1908-1910 [Cuadernos de Jean Paulhan. temor suficiente para explicar. tan exiguo que es necesaria una preocupaci6n permanente pa ra que el sentido y el valor de cada espacio sean respetados (ibid). An­ driamanjato. tratando en pri mer Iugar lo que H abermas cal ifica como acciones normativas -que obedecen a normas. Jean Paul han. sigue Paulhan. Jean Paulhan y Madagascar. Ia i mportancia del rol de los adivinos. i nsist icndo en el temor que i nspiran. golpea no solo al autor de Ia falta. 8). ]" (ibid. Ia abertura de las marmitas en las que ya no penetran [ . Ia cama. a lo largo de los dias. Ia estera nueva donde se sentaran los extranjeros . El autor describe. en Ia introducci6n a su obra sabre los Hain-teny merina. Ia pared delante de Ia cual se di rigen las oraciones a los ancestros. En el interior. "el hagar. el nino que lo acompafia. Y Paulhan enumera: "el camino que seguira el extranjero en su pri mera visita. segun Andriamanjato. por un efecto de retorno denomi nado tody. completada por Ny atao no miverina: "Lo que uno ha hecho vuelve". "cuando a u n n o padeci6 Ia i n fluencia eu ropea". Asi. conserva "el mismo cu idado y Ia misma prudencia" (ibid. incluso el sol.Una concepci6n determinista del mundo Desde hace un siglo. a conti nuaci6n. . Un espacio. plantea Ia existencia del tsiny. una poesia de envites redprocos2 . las pequefias y estrechas casas blancas o rajas de las campi fias de I meri na.y comunicativas: de acci6n comunicativa -que ponen a los hombres en contacto unos con otros-. Ia literatu ra concern iente a l merina es conside­ rable pero. casas trad icionales cuyo plano rectangular si mbol iza el arden astrol6gico del mundo. 1 46 . Mas alia de Ia existencia de las proh ibiciones fody que menciona.). Ia gal lina que vuelve a su jaula". dado que no es sino a horas fijas que sus rayos "aparecen en el umbral ". y el tomo I I de los Cahiers de jean Paulhan. evoca esta atmosfera de temor que rodea Ia vida del campesino antes de Ia guerra de 1914. pri ncipalmente sus Hain-teny merinas. Las obras que exponen el sistema cientifico de los vintana o destinos son muy n umerosas. o i ncluso destruir. a travcs de las compatibi l idades o i ncompat i bi l idades que i n s ta u ra n . a Ia i n versa. Un arden pensado \ ' qu erido par un Dios lej ano que solo i nterviene poco en Ia existen(. pensar. e nt re Ia esfera privada de l as relaciones fam i l iares y personales y los o r ros campos de Ia modern idad. hasta en el fonda de las campifias mas alej adas .· 1 destino astrologico de los humanos. habian producido nuevas tipos de conciencia que d i sti nguian claramente. da fi i nas o i ncluso fatales en s us i n tervenciones. razonar. negat iva s . muy d i ficil mente previsibles y que. Berthier (1933: 57-59). detcrmina los caracteres y personal idades individua les y de ci de ampl iama nte los exiros y fracasos a lo largo de Ia vida. fijada de una vez y para sicmpre. Un universo dominado por el orden del destino El cu idado y Ia prudencia del campesino meri n a de los que habla Paul han se expl ican par este conj u nto de creencias y par la m uy si mple idea de que Ia vida depende de fuerzas positivas .l ei d estino. producto de sus medias demograficos . las necesidades de supervivencia que encierran y repliegan a los hombres en si m ismos y en sus propios recu rsos (samy miezaka ny azy) no pueden sino modi ficar profundamente. iJ � l c los hombres. mas alia de las variaciones regionales. dejando esa preocupacion al orim-bintana: al arden . Gerbinis (ed. de j0rgen Ruud ( 1960). no obstante. De Ia m isma m anera. favorables o . Taboo. de los visionaries poseidos par los espiritus de los antiguos soberanos. de los adivi nos que practican diferentes tccnicas de adivinacion. pri ncipal mente . su anjara: su parte 0 su erte que. El desarrollo del saber de los astrologos mpanandro que conocen la ci encia de los destin as o vintana. Excluyo Jesde esta epoca las ciudades en las que marcos de existencia d i ferentes . en el momenta de su n a ci m iento. aquel lo de lo que voy a hablar. beneficas. pone de relieve. El orim-bintana gobiern a codas las casas . traduccion 1953 de Ia obra malgache de 1 908: todo el primer capitulo) . no hablo del Madagascar actual donde. que forman. u n u n iverso e n m a ra fi ado con causas y con secuenc ias cruzadas. la unicidad de las concepciones malgaches. Las pocas obras y las pocas experiencias persona les sabre las que me . 1964: 38) y tambien Montagne (193 1 : 158-162). 1 47 .t A nd riamanjato: 33-34) . es deci r. al menos muy poco d i fundidos en los pueblos. habria q ue prever. etc. estos tipos modernos Je conciencia era n . ffsicos . Entre las mas interesantes hay que citar a Caller (tomo I. i nstitucionales que ya i n stauran las relaciones anoni mas y categoriales caracteris ticas de l as socicdades complejas. a Study of Malagasy Customs and Beliefs.tp oyo me l i m itan al I merina de las campi fias de los afios 1960. procede del mismo deseo de comprension de un un iverso complejo. Jean Pau l ha n hace alusion i mpl icitamente a J o que se deno m i n a el lahatra: el arden del Mundo. en los modos de comprender. En csta epoca. si no i nexistentes. m:is bien. recuerdo muy brevemente que el aflo est:i dividido en doce tonom-bintana: nudos . asi m i l ados cad a uno a un destino. une en d iagonal los desti nos Alakaosy en el Sudeste y Adizaoza en el Noreste y d ivide Ia representaci6n c6smica de Ia casa en dos regiones. por grupos de tres si est:in puestos en relaci6n con destinos madre o en grupos de dos si corresponden a destinos h ijo. considerados desti nos madre. considerado como el m:is prestigioso de Ia casa. Los meses lunares. Ia existencia de para­ digmas d i ferentes. o bien. Callet (1953). a su vez.est:i subdividido en doce tonom-bolana. articulacio nes de vintana o. A partir de Ia sal ida del sol . me­ clio y fi n . Los cuatro desti nos de :ingulos del Noreste. P. que corresponden en el arden a los doce meses lunares nombrados con los term i nos :irabes adaptados al lenguaje malgache que designan. van a trans mitirse a todos los aconteci m ientos que se producen a lo la rgo de su duraci6n. reviste una sign i ficaci6n c6sm ica y social que corresponde si mb6licamente a Ia expresi6n astrol6gica (nuevamente tonom-bintana) del orden del mundo o del u n iverso: el lahatra. i mponen sus caracterfsticas a los aconteci­ mientos naturales y humanos que gobiernan. m:is probablemente. revisten las propiedades o atributos fastos o nefastos que. o bien Ia presencia de errores. los comienws y fin de desti no. Alain Delivre completa esta representaci6n con una Hnea de pu ntas que. El c6mputo del tiempo tradicional corresponde a 1 48 . pri ncipales o fuertes. sur. Los desti nos madre est:in subdivididos en tres partes: com ienzo. tam bien Razafimio: 35 nota 1). Sudoeste y Noroeste. los desti nos hembra son desti nos de Tierra o Agua (Berth ier: 59. sino los signos del zodlaco. No destaco sino algunas i nconsistencias entre los autores que testi mon ian. en resumen. inva­ riablemente orientada en relaci6n con las d i recciones cardinales . cada uno de los d i ferentes perlodos del d la est:i ubicado. se oponen a los ocho desti nos h ijo o menores . una sagrada al Norte y otra profana al Sur. que reagrupan los 28 dlas del mes o. Sin entrar en m:is detal les. no los meses del calen­ dario . respectivamente considerados nefastos o fastos. bajo el signo de un comienzo. las etapas lunares a las que corresponden. Ia casa. Repartidos entre destinos macho y hembra. repa rtidos por pares en los !ados este. oeste y norte. un med io o un fin de desti no. Como ya mencione. vintana. de Ia m isma manera. los desti nos hijo en dos partes: comienzo y fi n . Si los medias de desti no son indiferentes .S i n extenderme sobre Ia ciencia astrol6gica del vintana. rem ito al primer capitulo del primer tomo de Ia Histoire des Rois [ H istoria de los Reyes] del R. Antes. los vintana son aun puestos en relaci6n con los cuatro elementos: los destinos macho son destinos de Fuego o de Viento. y reagrupados en subgrupos de tres. Sudeste. Cada mes lunar -volana. el rito real de renovaci6n c6sm ica del Fandroana celebraba el pri mer desti no del afio considerado sagrado porque ten ia Ia reputaci6n de pertenecer a Dios y a los ancestros y de estar localizado si mb6licamente en el :ingulo noreste. al cortar por debajo del pilar central que marca el centro de Ia figura. . 1 a l i smnncs - . CREC' I M I ENTO ... 1/. IJ1pc:llation. r\ s.. . t\ dauro.mo1••. r\ lahosaty.los diversos momentos del dla determi nados.. nmi.-c k . 9.'m de los dos gran dcs rcgion.-. Las deter m i n aciones que corresponden a los d las y a las horas del d la o de Ia noche se combinan con las determ i naciones de los meses lunares.. 3 .\ a. 1 m iorika miakatra) me� de alahi. I 9H. /.o culturales. l . regreso al parque. de los dlas del mes y..U . rambien designados por rer m i nos de origen arabe.. 5 .. K l i ncksit. Ll 8 . A dai . ellos m ismos.: II"U41ition oruh•.•.l mbola. inea A . siempre son consrruidos cultural mente: canto del gallo..aris. N . partida del rebafto para el pasroreo.•· J '/mainu. Adijod). acosrarse. Asorntany. Esros .. 4.H : l (nca d� dcmarcaci. I . Ahtkuosy..\ c/. . 6. naturales -flsicos.lhumat(t·.ls !>Oheruno A . Adi01i1.ana. por el pun to alcanzado por los rayos del sol en el i nterior de Ia casa.. I I .. con las de cada uno de los siere d las de Ia semana. a menos que no lo sean por fen6menos habituates que.·to� maiC iitus SiBJli licacilln Cll�mico y sucial de lu Ctlsa. Adi. Estos momenros son designados por expresiones consagradas (de Veyrieres y de Merirens 1967: 639-644).. ere. 7. . A l akarahn. lntcrpn!tulicm c/"un.. 2. htraldu de Alain ll< l i H<!.• Roi.<toir• <1<. poseen caracterlsricas propias marcadas por las m ismas valencias N SAG RAIX) i '"'"" de aloh"m"d)' nmyon:!i )' suhcranus anccsln. 1 2 ...\tmloJ(iq u. fi nal mente. preparaci6n de Ia com ida.:s &:tlsm icas. 1 49 . I U. A luhots)·.lmudr I'ROI'A N l l bi"•m:s matcriales s iu n u J . l. 'Jii.. u n iverso ordenado. Remito a su obra recordando que el hasina. Una explicacion comoda a partir de las s upersticiones no expl icaba nada y fue necesario que reflexionara sobre L 'histoire des Rois d 'Jmerina. que el R. el dom ingo. el orden del destino abarca igual­ meme todos los elementos del ambieme natural y humano. el m iercoles es un dia nefasto: i rse de viaje el ultimo m iercoles del mes seria una locura que condenaria al i mprudeme a no volver nu nca. Domi nando el tiempo y el espacio. por lo cual dejan de ser ind i feremes a los desti nos humanos. a menudo me pregume sobre el fu ndamemo de los efectos persuasivos. de Ia m isma ma nera que un d ia nefasto puede ser benefico para las perso nas nacidas bajo tal o cual destino. todas esas ideas de Ia existencia de mundos ocul­ tos . etc. Ia tromba de agua. destino vintana. por ana logia. En el m ismo tiempo. si mbolica meme.) ya citada para comenzar a comprender que estas creencias dependian de un amiguo poder impuesto por todo el poder de lo pol itico y de lo rel igioso. su l iberrad en un un iverso que pareceria exc l u i rl a . esas creencias en el destino.). El manes es un dia fasto. P. los m i nerales. capturado en el ambieme noctu rno de los pueblos . Por ejemplo. sin lo cual quien los d irige mori ria joven. en las prohibiciones ejerdan sobre las conciencias. un d ia favo rable puede ser desfavorable para una persona nacida bajo un destino que le es comrario. asi. que considera como "el fundamemo del pensam iemo malgache" (Delivre. si se qu iere. el viemo. interpretation d 'une tradition orale [ La h istoria de los Reyes de I meri na. evidemememe. El peso de un antiguo saber-poder Delivre tuvo el gran merito de u n i r las nociones de lahatra. I nversameme. emin asociadas con los vintana. el gran izo. el escudo de Orion. Volvere sobre esta cuestion de un determ in ismo astrologico apa­ remememe absoluto cuando discuta Ia responsabil idad personal de los hombres o. el sol . 1974: 140). pero tambien fenomenos meteorologicos como el rayo. es un dia poderoso. reconociendo en los halos mas pal idos que rodeaban las sombras proyectadas sobre los muros las segundas almas (ambiroa) de los m iembros de las casas. Ia l lovizna. propicio para cualqu ier empresa. los colores esran tambien determi n ados por asociacion con desti nos cuyos atri butos revisten . Weber ( 1 853) defi n ia como " Ia virtud imrinseca o sobrenarural que hace buena o eficaz a una cosa" (ibid. cuyas caracteristicas se considera que comparten . A l rededor de los aftos 1960. para no deci r atemorizames . que. i nterpretacion de una trad icion oral] de Delivre (ibid. Ia luna. Los ani males . orden del destino. proh ibiciones fody o ta­ lismanes sampy y ody con el concepto central de hasina. las plamas.fastas o nefastas. los emierros deben hacerse a Ia caida del sol . da a las personas y a las cosas que estan dotados con el Ia "posibilidad de tener un efecto sensible sobre 1 50 . considerado como el mayor de los dias. los desti nos de los humanos. ejecutada por el soberano y las castas de los principes que. el poder del hasina puede m a n i festar dos porenci alidades . en vi rtud de las intenciones que presiden su uti l i zaci6n. u n a . el arden c6sm ico y social pertu rbado corre el riesgo de ser precipitado en el caos. de modo i nverso. gracias a Ia astrologia. tam bien . positiva. enem igos del arden social y representantes de las fuerzas del mal. es deci r. Ia mu ltipl icaci6n de las bestias. Esta caza de brujos muestra que. acusados de desviar el poder de los tal ismanes sampy u ody. y los especi ali stas . deno m i n ada de Ia escritura de Oios (soratr'Andriamanitra). de pervertir Ia fuerza del hasina en una fuerza mala a menudo Hamada hery. por media de este retorno a las fuentes. adivi nos mpisikidy que lo rodean y. de Ia jerarquia social garantizada por Ia observaci6n de los usos y las prohibiciones y Ia realizaci6n de los ritos. son abiertas por Ia "caza de ratas". el mpanandro a = 151 . astr6logos mpanandro. util izada por el soberano. circuncisiones reales y populares y. ademas. El hasina es.: 143). coronaci6n de los reyes . simb6l icamente. de alguna manera . en que las separaciones entre los 6rdenes y sub6rdenes sociales estan mezclados por el no respeto de las reglas de Ia endogamia. precisamente. los nobles y el pueblo l ibre hava y mainty (pienso que los esclavos estaban exclu idos del un iverso social) no santi fican mas por media de testimonios de respeto expresados publ icamente el hasina del soberano (cf. ava nza ndo sabre cuatro l i neas . del rei no. por los d ignatarios sacerdotales. Ia otra.l os otros seres" (ibid. el problema crucial es ident i ficarlas. el hasina real que gara ntiza a su vez Ia fel icidad. en fu nci6n del momenta del naci m iento. de las cu atro di recciones del universo. que i ncluyen Ia danza c6smica. En Ia medida en que esta jerarquia no es respetada. por los ancestros. En vi rtud de que estas fuerzas beneficas o maleficas son poseidas por personas. por supues­ to. Celebrado el primer dia del pri mer mes del afio. Estos ultimos. por el hecho de que los principes . Ia abundancia de las cosechas. Este estado 6ptimo de equ i l ibria y armon ia esta fundado en ultima instancia en el respeto del arden social o. Esto expl ica Ia i mportancia atribu ida a los grandes festivales rel igiosos: Fandroana o Fiesta del Bafio Real. del soberano. de i nverti r por med ia de practicas negras las proh ibiciones y los rims. Ia fertilidad de las mujeres. en otras palabras. : 143). todos " los efectos sensibles son siempre el resultado de fuerzas mas o menos aparentes" (ibid. es dec i r. del pueblo y viene a reforzar. lo que es posible. se apropian . taman poses i6n. el Fandroana consagra Ia renovaci6n de Ia naturaleza. dehcn ser destru idos por el veneno de ordalia. benefica. nefasta. pri ncipal mente los guardia nes de los tal ismanes publ icos sampy. manas i n a santi ficar) . Las circuncisiones realizadas cada siete afios. En Ia med ida en que determ i na. como se vio. en que. in herente un estado de armon ia y equ i l i bria del un iverso concebido como "un m isterioso sistema de correspondencias" en donde. que los brujos. negativa. de brujos. era considerado como sagrado. Por ej emplo. 238).se perciben separada e i n dependientemente u nas de otras. conj u mos de enunciaciones . En esa epoca. un "saber-poder". Libre de azar. las creencias relativas al arden i n m anente del mundo constitufan un saber tenido por los dignararios rel i giosos. 1985: 2) . de un m ismo "piso de saber". Delivre permite comprender que el caracter obligatorio de este tipo de saber se explica ampl i a mame por el hecho de que. "j uegos d e conceptos" ( Foucault 1969: 237). tal ismanes sampy u ody -a lo que se h i zo alusion. prohibiciones. e i ndependientemente de s u grado de elaboracion . que entiende por positividad el conj umo de las reglas que perm iren a una pracrica discursiva formar grupos de objetos. habla mas precisamente de u n a m isma parte de Ia historia comu n a rodos los conoc i mientos (de u n per1odo historico determ i nado) que i mpondr1a a cada uno (de ellos) " las m ismas normas y los m ismos posrulados.permite comprender. de u n m ismo "campo de . o bien i ncluidas en u n mismo paradigma -no estamos seguros de esto-. aun hoy. . . Foucault. de "positividades" que eran. o bien veci nas unas de otras. un poder absoluro tem ible fundado en Ia ideolog{a rel igiosa de una sobera n {a de origen divino concebida como descendiente. dependfan de una m is m a comprension. concepciones" (Marierti. el destino se vuelve asi predecible: "Si el destino l igado al dia de su nac i miento i mpl ica favorecer los aetas de su existencia. Si hoy l as creencias relativas al destino astrologico. un esradio general de Ia razon . sus d isposiciones . pri ncipal­ mente por los guardianes de los ralismanes publ icos (sampy) consejeros de los soberanos. ya sea que fueran consulrados o que i ntervin ieran por su 1 52 . sus valencias beneficas o maleficas . amafio dependfan. Esras comas de posicion de los guardianes de sampy. es deci r. tal como el la considera. no podra escapar de eso" ( Del ivre: 148. esre saber era efectiva mente. cita de los Tantaran 'ny Andriana). En el interior de este espacio. podfan hacer Ia d i ferencia entre Ia vida y Ia muerte.: 249-250). Es clara que el remor evidente que. los mpanandro. esta sera buena. o de los asrrologos mpanandro. Esras positividades de lo alearorio. una cierta esrrucrura de pensam iento a Ia que no podr1an escapar los hombres de una epoca" (ibid. al m ismo tiempo que Ia parte o Ia s uerte que le tocan. en Ia medida en que participan de una m isma episteme. usted perj ud icara a sus pad res y parientes. Si es nefasto. Activado por lo que Foucault deno m i no "pr:icticas discursivas". rodea a las creencias que conciernen a este campo del saber se explica por esra presencia oculta del anti guo fonjakana merina. si de­ term i n a que sea brujo. l igado antafio al poder. para emplear los termi nos q ue util iza M ichel Foucault en A rqueologla del saber. El aurar quiere decir con esto un saber coercitivo que se i mpon{a a codas por el hecho m ismo de que perteneda a "un espacio del poder publico o rel igioso". los d i g­ natarios o especia l isras ten {an roda Ia l i bertad de "romar posicion (y) hablar de los objetos que les concern fan" (ibid. cuyo destino notable contrariaba el del soberano o de sus padres y esto. Las conductas y acciones fisicas y verbales Toda sociologia o antropologia de la cotidi a nidad . trata mas particularmente de lo que Gurvitch cali ficaba como " formas de sociabi l idad ". los campos y modal idades de apl icacion. contra Ia voluntad de estos ulti mos (por ejemplo Montagne. estudia sus prerrequisitos. tal como la entiendo. 193 1 : 1 59. los tal ismanes colectivos sampy o individuates ody. Me basta con observar que estas practicas discursivas sobre el lahatra. es ampliamante una sociologia o antropologia de l a accion que. el desti no.de campos d i ferentes de Ia real idad. La teoria comun icativa de Habermas concierne a todos los tipos de accion ( 1 98 1 : 1 14. al menos. trad. francesa 1987: 90-1 1 8) . Antes . Se trata efectivamente -vuelvo sobre ello. Entre los muy numerosos abordajes posibles . ya sea que hayan o no estado estrechamente articulados. las prohibiciones fody. necesito decir algo sobre la actitud meri na con respecto a Ia accion tal como. si era necesario. etc .1 36). pri ncipalmente si es real izada en circunstancias u n poco d i ferentes de las circunstancias completamente habituates.1 60) . en una cultura dada. Las incertidumbres y los peligros de la acciOn La primera idea es que cualqu ier conducta o accion. dependian de u n m i smo campo de saber-poder ideologico. ten ian el poder de perder y salvar al recien nacido. el peso del pasado expl ica esta severa huel la de angustia que sigue marcando las actitudes de las personas desde el momenta en que las cuesriones que conciernen a estos campos son abordadas. si se pone en relacion con objetos . cualquier actividad es en si m i sma u n pri ncipia de peligro. un ideal de armon ia y entendim iento social que. o aun si se trata de actividades o conduc- 1 53 . S i n duda.1 5 1 . los conoci mientos que la perm iten.propia autoridad. apoyado por toda Ia autoridad de Ia antigua monarquia sagrada. obedecen al ethos del fihavanana. fuerza a los hombres a autocontrolarse y a contenerse de expresar un desacuerdo demasiado marcado. person as o acontec i m ientos nuevas. pude observarla. l i m itada a las acciones sociales (principal mente 1 . unos y orros. Los ejemplos son i n n umerables. Querria l i m itar la discusion a las conductas y acciones i nstrumen­ rales y sociales abocandome particularmente a los actos de lenguaje publicos y formales extremadamente i mporta ntes en l meri na que. l a de Takie Sugiyama Lebra ( 1 979). los de Jiirgen H abermas y Takie Sugiyama Lebra me parecen adecuarse a m i proposito. a traves de este arte de vivir que es el ma­ hany miaina. nuevas plancaciones . para retomar I a imagen bergsoniana. " i n fl u i r" sobre Ia vida exterior. concrariamence a Ia conviccion del personaje de Tomas en La insoportab/e levedad del ur de M i lan Kundera. Hasta los aflos 1 960. a veces. Ia palabra de Paul han es muy debi l . en el sentido de Schutz. De a l i i proviene. de u n verdadero marco ontologico de Ia existencia. por un acto de volu ncad real izado por una accion fisica. Ia mayoria de las veces estan marcadas por ritos. reclamaba una ceremonia santatra. hos­ tiles. graves o pel igrosas. 1957: 33-34). malignas. favorables o desfavorables hasta el pu nto. aun agravado por todo un segu ndo plano de temores indeterm i nados. encra en con tacto con sus semej ances .cas soci ales vincu ladas con el ciclo de los trabajos agricolas o con el ciclo de Ia vida. por lo demas. negativas . Se trata de nuevo del /ahatra que. para act ividades i mportances . pisando. los campesinos que conod en Madagascar no estaban lejos de pensar que cualquier objeto nuevo. {Caller. a I a i nversa. etc . comienzo de las construcciones e i n augura­ cion de casas . por ejemplo. con tareas u ocasiones que vuelven con mas o menos regula ridad y que. expl ican abundamemente Ia preocupacion y Ia prudencia del campesino de lmerina. de los brujos maleficos o de los espiritus de los muertos. 198 1 . como son consideradas i mportances. los campesinas de l merina (y de las otras regiones de Madagascar) vivian con Ia idea muy si mple de que Ia vida dependia de fuerzas positivas. s u mergido como esta en un universo de aprehensiones. un hombre sale del " flujo de su vida interior" para. para el cual einma/ ist keinma/. ya sea que se trate de las creencias en Ia reprobacion o tsiny de los ancestros. La i n accion ya no es una ga­ ra ncia: en cada instante cada uno puede ser Ia vlctima de un golpe de suerte o de los maleficios de un brujo pagado por un vecino celoso.en Ia medida en que amen zaba con hacer tambalear el orden normal de l as cosas. indiferences . constitutivas. o. Ia sepultura i nvisible de un espiritu vind icativo 1 54 . con objetos y aconcecim ientos que. Estos cruces de elementos i nqu ietames sobre los que no hay i n ­ fluencia. en verdad. angustiado por Ia idea de transgredi rfody que ni siquiera sospecha (Andriamanjato. Desde el momenta en que. en Ia medida en que ellos m ismos estan gobernados por el orden del destino. En todos estos casos. segun los casos . de las prohibiciones fody. cualquier com ienzo de cualquier acto de Ia vida era fody -marcado de prohibicion. y Andriamanj ato esta completamente autorizado a ha­ blar del "terror del malgache en s u vida de todos los d ias". de serle fata les. una vez mas este temor d i fuso. L'histoire des Rois describe el detalle de los ritos de santatra realizados por los mpanandro para los d i ferences actos de Ia vida: circuncision. ed i ficacion de parques de cebues . un sacri ficio prim icial real izado el dia y momenco propicios. como 1: 89). pri meras cosechas que incluian principal mence el ofrecim iento de las pri m icias. le seran l icitos o le estaran prohi bidos. beneficas o. o hay poca. enconces . descend ientes e i ncluso veci nos de Ia comun idad campesina. enfermedad o. P. dado que esta se presenta siempre como un "tej ido de relaciones en el que se ubica cada uno. un garante del manten i m iento del lahatra. 1 55 . en un conj u nto estructurado". El tsiny merecido conl leva redprocramente el tody. destacando que el tody. sin omit i r los fady que provienen de los ancestros que. confor­ me a lo que se espera . Andriamanjato subraya que el tsiny es asi un poderoso regul ador de las rel aciones sociales y. incluso. el meri na est:i muy convencido de que. se emparentan con el tsiny. Navone caracteriz6 justamente como el rariny. entend i m iento y u n ion (Navone. i mpl ica Ia idea de algo justo. por esto. basta para provocar Ia desgraci a. del que voy a hablar. al ideal de sol idaridad. Andriamanjato recuerda las precauciones oratorias tomadas por los oradores malgaches y. ya sea que se trate de las actividades materiales . Como cualquier malgache. 1977: 80. el del hitsy. el orden normal de las cosas. dado que ignorarlos puede ser i n terpretado como una falta de consideraciones con respecto a ellos. estatu­ to d i ferentes) o rituales (todos los ritos de los ciclos de las vidas y las estaciones) . en esto. dado que actua autom:iticamente desde el momenta en que el lahatra est:i comprometido o amenazado por las acciones humanas. sino tambien a sus parientes . Actuar o hablar de una manera inapropiada.. en Ia medida en que las "ex igencias del conjunto" son m:is importantes que las elecciones personates (ibid. apropiado y. Los fody conciernen a todos los campos de Ia existencia. " de exito de Ia imbricaci6n humana". por esto m ismo. i n ­ compatible c o n e l orden d e u n /ahatra que n u n c a s e puede comprender completamente. una sanci6n casi autom:itica que viene a retribuir cualquier ataque a lo que el R. muy particularmente. es su sceptible de alcanzar no solo al autor de Ia falta. muy cerca no del pri mero . e l Pastor Andriamanjato trata estos dos concep­ tos fundamentales de tsiny y tody. 80-88. deseable. o incluso m:is i mportante. del Foko­ nolona que. que viene a sancionar cualquier acci6n no con forme a las normas . Esta palabra. conj u nto que obedece. de esta ma nera. adem:is. que evoca una idea de j usticia. Un segundo concepto. En Ia obra citada. no pueden desinteresarse de lo que hace o d ice y. 79-80) .vazimba o angatra. Ruud ( 1 960) aporta i n n u merables ejemplos . de lo que dice en publ ico. Ia de tsiny corresponde a una especie de reprobaci6n comu n i taria causada por un acto inapropiado o una conducta no ad m itida en el campo de las relaciones parentales y sociales. rectitud (ibid. i ndependientemen­ te de cualquier i n tenci6n. Ia tran sgresi6n de una proh ibici6n puede provocar esteri l idad .. 93 -96) del fihavanana . M:is d i ficil de captar que Ia noci6n de prohibici6n fody. se deriva de Ia raiz rary que designa un cesto con el que I a sociedad es comparada.: 88) . sociales (relaciones entre personas de sexo. El acto de habla es tan importante como el acto fisico. Ia muerte. edad . Navone insiste en el ideal de a rmonia. m:is general mente. enu meradas a prop6sito de los ritos santatra. Esto proviene del hecho de que cada u no sabe que cualquier acci6n.: 22). de esta manera. es decir. es deci r. bajo el velo del fondeftrana. Estas convicciones personates. En pri mer Iugar. no se trata entonces de un sentim iento de culpabilidad generador de una angustia existencial vaga. Cualqu ier meri na sabe que cualquier acto es susceptible de provocar los celos (fialonana) de los otros y de exponerse. Por esta raz6n.de Ia sociedad merina tradicion al. Este temor i nveterado significa al menos dos cosas.19) y al mundo en el que viven . Con fi rmando Ia i mportancia de los actos de habla publicos. Para Dez. 198 1 : 2 1 -44. del m ismo drculo de relaciones q ue. como representante de qu ienes estin pr6xi mos a el. sino siempre. por esto. de acciones de brujerla (Dez. tal vez demasiado i n fluidas por el cristianismo protestante (observaci6n personal de Fran�oise Raison­ Jou rde). una capacidad para soportar (esperando poder devolverlos) los golpes de Ia suerte o de Ia adversidad (ibid. sino de u n sentimiento de inseguridad muy profu ndo. de esta manera. el uso social del fiala tsiny revela. segun sus termi nos. si no tambien para todo su emorno fam i l iar y social. tiempo este m ie­ do obsesivo que marca a los meri nas tradicionales con un sent i miento permanence muy fuertemente interiorizado de culpabil idad con res­ pecto a los otros (ibid. segun Ia ex presion de Leach. no pueden manejar de manera satisfactoria Ia compl icaci6n del orden del mundo y estan . m iembros del m ismo nexus. como acaba de decirse. estan comprometidos por sus 1 56 . in corporate capacity. en otro n ivel de las conciencias. los cuales no term inan de con fundirse en excusas conj u ratorias (fiala tsiny) sobre lo que van a decir. mas alia de lo que hagan. condenados a cometer errores. cualqu ier hombre no actua nunca por si m ismo.: 1 3 . e i ncluso ideol6gicamente negada. como ya lo dije. Ia tesis de Ia culpabil i zaci6n propuesta por el Pastor Andriamanj ato. en tanto tal. ya l i mitados por sus i n s uficiencias i nherentes a su condici6n humana. desde el momento en que es real i zada. a los riesgos muy reales del mosavy. una violencia latente generadora de un senti m iento de gran i nseguridad.por cualquier persona que tomara Ia palabra en publico. de u n modo completamente independieme de las razones e intenciones que Ia motivaron\ se con­ vierte. in private capacity. de Ia sociedad tradicional de las altas tierras malgaches. este entorno d i rectamente i mpl icado no puede desinteresarse de lo que hace o d ice. al mismo. No discuto visiones del pastor Andriamanjato. en un acto irremediable que. En otros terminos. Ia desconfianza y Ia agresividad contenida3. Esta explicaci6n no excluye. ademas agravadas por el caracter solidario -di rla yo. Ia convicci6n de que los hombres. 37) . va a tener consecuencias no solo para su autor. Jacques Dez expl ica mas d i rectamente este m ismo temo r -"un temor general izado". que mezcla. tanto mas eficaces cuanto que usan frecuentemente venenos mortales. Efectivamente. pri ncipalmente 25-27.por Ia violencia poco a menudo sefialada. aumentan de esta manera el temor a exponerse a Ia reprobaci6n social. no dudan en sancionar a los culpables. ex plica Ia intervenci6n del Foko­ nolona. Sin duda. i ncluyendo a sus des­ cendientes. di flcl les de disoc1ar. es deci r. Navone habla de Ia responsabil idad frente a l tsiny pero. tenderian a ignorarlas. deben ser legitimadas por I a comun idad. hay que insistir en el caracter solidario de esta re sponsabil idad que conduce. son el los qu ienes . una fam i l i a del pueblo se apresta a comprome­ terse con gastos excesivos. como ya h ice alusi6n. l nversamente. Asi. comprometidos por los actos de sus dcscendientes. por temor de Ia reprobaci6n. Se trata. por mas que conciernen en pri mer Iugar a los i ndividuos que l as proyectan. las acciones g raves. vecinos. a "que los padres coman el agraz" y " los dientes de los h ijos arrastren Ia den tera" (Botero. el Fokonolona i n tervendra para obligar a los herederos a consentir con una contri­ buci6n satisfactoria (Andriamanj ato. al iados . pri meros interesados. de Ia comu nidad de residencia de Ia que habla Andriamanj ato. Es en este sentido q ue el autor no duda en hablar. Garante de Ia armonia de las relaciones y de Ia estabil idad socia l . Esta intervenci6n exterior viene a romper Ia doble obligaci6n en Ia que los pri meros interesados se habian encerrado.a los i nd ividuos que. sin duda. tal vez con algo de exageraci6n del tsiny del Fokonolona. o bien en las personas cercanas a el. en los pueblos. los ancestros. subrayando de esta man era que el tsiny no deja de sa ncionar. Estos elementos e�pl ican . o bien en su persona. (rcc uentemente son. En otros terminos. las resistencias a las innovaciones y a los cambios que Etienne de F lacourt ya observaba hacia 1650 en el extrema sudeste de Madagascar. sino tambien a Ia affictio socialis. 1986: 96-97). son garantes de esta con form idad . y que eran igualmente evidentes tres �� 1 57 � . antes de converti rse en aetas irremediables . en Ia medid a . como en el judaismo anterior a Jeremias. susceptible de conl levar una retribuci6n colectiva. precon izando una filosofia del jusro medio. r a n i mpl icada como esta (o como estuvo tam bien en el origen) con una comun idad de descendencia. Esta responsabi lidad global. efectivamente. si por el temor de provocar el tsiny de sus ancestros. De a h i esta preocupaci6n constante del ca mpesino meri na para actuar con Ia connivencia o con formidad de sus que est? s u timos conceptos pari entes. de u n mecan ismo d e control homeostatico que impone s u s nor mas -siempre normas morales y/o de buen sentido. cualquier falta o i nadecuaci6n al conj u n­ to de las responsabil idades sociales. no solo c ualqu ier falta a Ia affictio parentalis. Ia comu n idad representada por Ia asamblea formal de los habita ntes puede oponerse a su i n tenci6n l i m ita ndo el numero de cebues sacrificados. en los casas en q ue las ceremonias fu nebres son i nd ignas del muerto.J cr os materiales o de palabra. 1957: 38-39). e l Fokonolona interviene cada vez que Ia opi n ion o que Ia conciencia colectiva del pueblo consi­ dera que las conductas individuales de uno o varios de sus m iembros escapan a los lim ites de lo razonable. por una raz6n u otra. La disti nci6n pueblo/campo o mar opone muy claramente las actividades sociales a las actividades i nstru menrales o de trabaj o .y. e i ncluso abandonar. el bosque y extensiones no utilizadas o el mar que l i m itan los campos. I a mayoria del tiempo. en los aiios 1960. aliados o veci nos . Furnham y Graham. correspondientes cada uno a los tiempos y tambien a los lugares de las actividades : Ia casa. Ia cultura defi ne aun claramente las tareas que incu mben a las d i ferentes clases de edad. cuando estos dos componentes o fi nal idades estaban mezclados en •tna m isma ac­ ci6n o conducta. Argyle. Estas distinciones esta n recortadas vertical mente por otras dos : una que opone las actividades mascu l i nas a las actividades femen i nas.siglos despues . por un solo drculo que representa el dia de vei nricuatro horas fragmenrado en cinco segmenros o secciones por los cinco llamados muezzin. esras actividades perfecramenre inregradas en los habiros era n objeto de un consenso complero. basta con deci r que los proyecto s despertaba n tanras mas aprehensiones cuanro que se proponla n . Si n abordar este tema. ta nto en Ia region de Ia Sakay com o en casi cualquier Iugar de I meri na y en las altas tierras centrales de M adagascar. Ia mezqu ita. por trcs drculos concenrricos -el pueblo. as£ como las cond iciones de su rea lizaci6n . evenrual menre el mercado para las mujeres . las consideraciones sociales tomaban el pri mer Iugar. actividades arroceras o de crla de ganado que resultaban faciles. en beneficio de busquedas nuevas percibidas como azarosas y problemari­ cas. 1 98 1 : 74 y ss.) oponen las acciones sociales concern ienres al med io ambience humano a las acciones instrumenrales. para el espacio. mod i ficar profundamente. para el tiempo. En Ia m isma epoca. no con u n ej emplo malgache sino con un ejemplo de Ia G ran Comore. donde el artesanado u rbano. las casas del veci ndario. apareda ya como muy creat ivo. util izando esta disri nci6n. En el i nte­ rior de las actividades masc u l i nas y femen i nas. de rrabajo. que tienc el merito de hacer surgir claramenre al­ gunos marcos de observaci6 n . Com ienzo el tema. organizado al rededor de ind ividuos o fam i l ias reducidas. Ia plaza del pueblo. de las relaciones sociales por sobre las acciones intrumentales La primacla Los psicosoci6logos de O x ford (por ejemplo. el marco espacio-temporal de Ia sociedad rural de Ia G ran Comore puede ser represenrado. las actitudes ya eran compleramenre d i ferenres en Antananarivo. de Ia m isma manera. los campos o el mar. El pueblo es el ambito de los buenos usos 1 58 . En Ia med ida en que en ciertos momentos necesitaba n Ia participaci6n de padres . que en el lmeri na de hace trei nra aiios las pri meras triu n faban sobre las segu ndas y. y Ia orra que opone el ambito social del pueblo al del trabajo. los ca mpos que lo rodean . Brevemente. que apunran a modi ficar el medio natural5• Querria demosrrar. son los lugares de las conductas y acciones de trabaj o que obedecen a sus propias finalidades y que H abermas cal i fico por esta razon de tel eologicas . Ia cultura no reconoce un corte tan acentuado entre un ambito de trabajo y un ambito social. Esto era expl icado faci l meme por las perso nas a craves de Ia idea de que no se podrfa real izar nada sin Ia part icipacion de los otros. una actividad no es realizable mas que en Ia medida en que reune un am plio consenso. en codas las circunstancias. en el sentido de Roger C. por el contrario. Schank y Peter Chi lder ( 1 984: ! 1 4 .so ciales adabu y del respeto sheo. s i no tambien por Ia asistencia. De una manera genera l. En todos los casos. en ultima i n s tancia. Ia mayoria de las veces fijados en ··gu iones". Los psicosociologos de Oxford se i nterrogaron acerca de un confl icto entre las logicas instrumentales y sociales a proposito de lo que denomi­ nan las "goal structures" o estructu ras de fi nal idad (Argyle. Ia situacion es d i ferente. que operan en su esfera propia y exduyen por es to cualquier i n terferen­ cia. entre conductas y acciones inst rumemales y acciones sociales . Asf. subordi nados a las acciones o componemes sociales. Si no existe. con el ethos del fihavanana de emend i m iento y de affectio socialis y con el ideal del mahay miaina -el saber (como) vivi r malgache. o en rituales que tambien son guiones. Furnham 1 59 . o para los pescadores el m ar. los parientes . van a i mped i rlas desde el momenta en que su real i zacion correria el riesgo de poner en cuestion las exigencias eticas evocadas in mediatamente. Los campos para los puebleri nos .1 26). Las acciones i nstrumentales o los componemes i nsrru memales de las acciones estan . En Madagascar. es deci r. al iados y veci nos tienen un Iugar muy importance. u n notable sigue siendo un notable tanto en el pueblo como en el campo. segu n m i conoci miento de I merina (o de otros lugares en Madagascar) . pero guiones mas rigidos que los precedences. En las campifias de I merina. el publ ico de los no participantes. d m ismo notable que en el pueblo es hon rado con Ia formula de salu­ t a cion respetuosa kwezi en el campo sera considerado ante todo como u n agricultor y sera saludado con el barza ord i naria. que regulan las situaciones corrientes de Ia vida cotidiana. es decir.van a interferir constantemente con I a real i zacion de las tareas materia les y. estas conductas y acciones csta n ampl iamente despojadas de consideraciones ceremoniales. Ia idea es. en Ia med ida en que es unani mememe aceptada no solo por los participa mes . Caracteri zadas por Ia flex ibil idad y el pragmatismo ne­ cesarios para codas l as actividades tecnicas. una transposicion del proverbio arabe muy uti l i zado en las Comores: " Eiegf a tu acompafiante antes de emprender un viaje y m i ra al vecino antes de m i rar Ia casa (en Ia que vas a vivir}". Un proverbio que a fi rma que "el que pertenece al campo no entra en el pueblo" marca b ien esta disti ncion de ambitos 0 de es feras. y cualquiera sea Ia empresa proyectada. Esto significa que las normas sociales vinculadas con Ia jerarqufa social. perfectamente acogida. a parti r de una divergencia completa a los 90 grados . esta facultad emi nentemente humana del mahay miaina interviene. contrari arse mas o menos completamente. en todos los casos . no obstante. dado que estan determ i n adas por sus necesidades sociales personales (necesidad de pertenencia. las i n tenciones de los d i ferentes participantes comprometidos en Ia busqueda de un m ismo objetivo pueden divergir y acusar d i ferencias apreciables en term i nos de compatibil idad relativa o de incompatibili­ dad absoluta. es decir. Es evidente que. si no de renunciar a Ia final idad 1 60 . se esfuerza por satisfacer. con un agente compartido entre una fi nal idad que podemos Hamar operatoria y preocupaciones que A rgyle denom i n a socioemocionales .)6• M as alia de las maneras en que se las nombre. se separan gradualmente una de otra para.icil comprender que las motivaciones . Esta final idad social si rve a ex igencias o necesidades socioemocionales dictadas por el ethos malgache que. exigencias personales de estima de si. este debe corresponder mas o menos al promedio de estas d i ferencias. sentido y/o tacto social. de conseguir Ia aprobaci6n y Ia estima sociales . i nversamente.y Graham. En resumen. Las conductas y acciones colectivas comportan igual mente. por capacidad o talento social. triu n fa sobre Ia fi nal idad operatoria. edad. En Ia medida en que. contribuir unas con otras o. etc. en los lim ites de esta distancia que. etc. en el n ivel de cada uno de sus participantes y de Ia resultante de sus esfuerzos. Esto quiere deci r que. Ia final idad social que. estas fi nal idades operatorias y sociales pueden concordar. surgidas del mismo punto y fusionadas al com ienzo. sigu iendo a Argyle. denomi­ ne socioemocional. contrariamente a lo que pasa en los pa ises occidentales . las divergencias entre las exigencias o imperat ivos operatorios y sociales aparecen como i r reconciliables . imerferi r. el mahay miaina. a Ia vez culturales. Ia dependencia respec­ to de los drcu los sociales a los que se pertenece. Estas dos fi nalida­ des defi n idas asi i mperfectamente podrian ser representadas por dos sem i rrectas que. emia) o sociales . esto sign i fica que. Esta formulaci6n poco satisfactoria en si presenta Ia ventaja. E n este segu ndo caso. estos dos aspectos o valencias operatorias y socioemocionales.). privilegia el reconocim iento de Ia jerarquia y de los estatutos naturales (sexo. los obje­ tivos. priorizando en todas las circunstancias al hombre y al orden de Ia sociedad del que es indisociable ames que cualquier otra consideraci6n . 198 1 : 74 y ss. es F. evidentememe. e i ndividuales. evolucionar hacia una i ncompatibil idad total alcanzada con Ia distancia maxima de 1 80 grados . El m ismo problema se plantea en Ia hip6tesis de una conducta o acci6n i ndividual. de corresponder tanto a las conductas o acciones personales como a las conductas o acciones colectivas que pa ra ser realizadas necesitan de Ia cooperaci6n de varias personas. para tener posibil idades razonables de lograr el objetivo. que se puede traduci r aqu i por sensibil idad . de dependencia. dado que son espedficas al ethos de su cultura. recom ienda tener el discern i m iemo. tanto como puede interven i r. durante las asambleas 0 reun iones. o bien -de manera completamente legal. ademas. a pesar de Ia falta de consenso. de un modo cognitivo particular (cf. s upuestamente. 1 9 74). termino que. como lo recorde. caracterizadas par "esrrucruras de fi nal idades" complejas. en una sociedad tan jerarqui­ zada y reticulada como Ia sociedad meri na. que obededa a u n a racionalidad weberiana. funcionaban a parti r de un modelo moderno occidental . no era reconocida. objetivos. Este deseo d e mantener frente y contra rodo el entend i miento y Ia conformidad de las m i radas expl ica que. Ia diversidad de los modos i nd ividuales de i mpl icacion con el otro. Ademas. final idades de u nos y otros acusan d i ferencias . los de Ia m inorla no se sienten para nada i mpl icados. desde el momenta en que es clara que las soluciones o medidas que impl ican no tendrlan n inguna oportu n idad de reu n i r el consenso que debe presidir cualquier decision colectiva. era saber preveni r 161 . las tareas de autoridad o supervision no son faciles de asu m i r . en Ia medida en que los pri meros i n teresados m iembros de Ia mayor! a se sienten poco i mpl icados y. o bien par Ia m i norla que detenta el poder. adoptaban actitudes completamente pasivas que condenaban a las deci siones tomadas a permanecer como letra muerta7• No me extiendo sabre el caracter disfuncional de acritudes como es tas que. productora de sus propias reglas .operatoria buscada. decisiones conside­ radas como i napropiadas era n i mpuestas de todos modos. H. a fortiori. perm ite considerar mejor. I nversamente si. configuradas . en los afios 1 960. Cooley o de Talcott Parsons9• Me explaye sabre abordajes que perm i ten expl icar numerosas caracteristicas de funcionam iento de los grupos mal gaches. De esto se deriva que las conductas observadas durante las interacciones continuaran siendo d i rigidas (como aun es el caso de los m i n isterios de las Co mores) par las normas8 y valores axiologicos resultantes de Ia esfera de l as relaciones fam i liares y sociales trad icionales . se observaban tanto en las asambleas pue­ bleri nas que deblan rratar cuestiones de desarrol lo agricola. De este tema me l i m ito a constatar que en situaciones semej antes . de un tipo espedfico de conciencia. en fu ncion de las d i ferencias de estaturos. En el pri mer decenio de Ia i ndependencia era clara que Ia existencia de un ambito publ ico. a partir de los modos de sociabi l idad caracterfsticos de los grupos primarios (y no secundarios) en el sentido de C . par lo menos de modi ficarla suficientemente a fi n d e lograr acuerdo o consenso.par Ia mayo ria de los votantes al termino de u n a consulta demo­ cratica de tipo occidental. hidraul ica o concentracion parcelaria rural como en los organos de decision bu­ rocraticos de las grandes ciudades o de I a capital que. las preguntas mas urgentes y mas graves puedan ser ignoradas. es mas facil para el responsable hacer "recomenda­ ciones" 1 0 que dar ordenes. Desde el momenta en que las motivaciones . Berger y de Kel l ner. preferi ria hablar de nexus. Ia tarea de los responsables de los afios 1960. que siempre son susceptibles. en caso de fracaso.es percibido e i nterpretado desde el comienzo como un principio de pel igro. s i n que pueda demorarme en ello. no de ret i rarse a sus tiendas como los l ideres arabes o Agamem non. i nversamente al ethos meri na rural de los afios de los que hablo. Ademas de que cualquier proyecto de i n novacion o cambio -lo sabemos. en donde Ia menor decision o empresa colectiva i mportame supone Ia existencia. interacciones normalizadas . se n iega a creer en l as verdades absolutas sosten iendo que. En este pu nto. au nque profunda mente respetuoso de los valores tradicio­ nales. Nada comparable en el ethos malgache (proximo en esto al ethos tribal bedui no) .considerar Ia buena fe de aquel los de entre sus compafieros c uyas m i radas son opuestas a las suyas y. 198 1 : pri ncipal mente 36-40). acciones . las mejores posibil idades de endosar Ia responsabi l idad de las consecuencias i mprevisibles que correrian el riesgo de produci rse.o remedi a r por medio de su mahay miaina las eventuates d i sens iones. incluso si no estan de acuerdo -el term ino j apones es sansei. de Ia misma manera. se trata sobre todo de conductas . En Ia mayoria de los casos observados. si no de preservarse por Ia i nercia. Me basta recordar que Ia necesidad y el ideal de ittaikan -un idad-. consti tucion y manten i m iento de un real consenso que garant ice Ia adhesion estable de los participantes. esta orientado. hacia Ia i n novacion y el cambio. pronunciando Ia palabra iginasho {lit. Ia finalidad operatoria por sobre Ia fi n alidad social . es decir. este ubica a los que tomaron Ia i n iciativa en Ia perspectiva poco alegre de tener que desplegar un i n menso esfuerzo de persuasion con . exactameme como lo hacen los occidemales. de sus energias . se encuentra en I merina y. en todos los casos. es interesa nte ob­ servar una d i ferencia. Este relativismo. de consenso y armonia sociales son preservados por una m i rada y un sent ido relativistas de las cosas y las personas propios de Ia cultura j aponesa. los hombres conservan en su fuero i nterior un espacio de l ibertad. esto signi fica que los miembros de una comision a los que se les h icieron recomendaciones pueden. gober­ nadas por normas y valores rigidos profundamente i n teriorizados por Ia socializacion. Las conductas y acciones corrientes de Ia vida de todos los dlas En Ia sociedad rural merina de los afios 1 960. Esto perm ite comprender Ia inquietud y descon fianza con respecto a todo ca mbio. La concepcion japonesa resuelve esta aparente co mradiccion sectorizando los ambitos de vida y privi legiando en los sectores de produccion y tambien de los servicios. verdaderos marcos sociologicos que solo toleran 1 62 . Volviendo al ejemplo de las to mas de decision. sobre el que voy a volver. dado que hable del concepto de recomendacion (suisen).: "no hay objecion"). se necesitaba u n esfuerzo que absorbia una gran parte. acepta rlos (Ouchi . si no Ia mayor parte. entre el ethos malgache ampl iamente conservador y el ethos japones que. estas existian y se produda n frecuentemente con respecto a esos extranjeros en todo el semido de Ia palabra que eran los occi­ dentales. de pasar de una a otra. comenzando por decir algo sobre Ia perspectiva de Takie Sugiyama Lebra. Por el comrario. pero sin agresividad . pero mas aun respecto de personas que no 1 63 . Basandose en los esti los que presiden las relaciones comun icativas entre Ego y Alter. las tecn icas materiales necesarias para Ia existencia de todos los dias. Basta con Ia llegada de un tercero o. por mas retrasado que parezca a los ojos de los observadores occidentales . afi rmarse y exteriorizarse. Rem iro a los mecan ismos expuestos por los i nvestigadores de Palo Alto (Jackson en Watzlawick. vuelvo a esto. en el momenta de m is estadias en las campifias. En real idad. de un arreglo espacial particular que taman repentinamente las personas presences para que una situacian banal de Ia vida cotidiana se ritual ice. Ten iendo en cuenta Ia ampl itud del tema. s ituaciones rirualizadas . sin demasiada reserva n i mesura. sobre una gama de variacian que va de Ia perf'ecta ind i ferencia a Ia hosti lidad 1 2 • Las dos pri meras formas de sociabi l idad son frecuentes en Madagasca r con Ia posibil idad. en cont raste con las conductas y acciones i nstru mentales de trabajo de las que algo comente y sobre las que no volvere. en las campifias. que cali fica como "intimate": intimas . en el sentido de l ibres y sin obl igaciones . para todos los casos en que Alter no le i mporta de n i nguna manera a Ego. a causa de esta razan . en el semido de Goffman. donde cada uno puede. Me l i m ito a las conductas y acciones que. disti ngue tres tipos de interacciones situacionales: interacciones corrien­ tes . en primer Iugar malgaches originarios de otras regiones de Ia isla. desde hace mucho tiempo. me l i m ito a algunas i ndicaciones relativas a los determin ismos -esclarecedores a Ia hora de entender los mundos vividos de los hombres y las mujeres de las cam­ pi fias meri nas. Limitandome solo a este ejemplo. en el sentido de H abermas. 1 98 1 : 1 3-40). por ultimo.muy pocas pos ibil idades de fluctuaciones. ubicando las conductas. en las que Ego puede comporrarse con respecto a Alter como lo pretenda. como en Japan. Lebra. Vahaza. es mas i nteresante que el medio rural en tanto res ulta promotor y productor de nuevas de formas de con­ ciencia. dejaron de ser problematicas . acciones que denomina "anam icas".culturales. espontaneas . dom i n adas de m anera mas o menos completa. bajo Ia forma educada de una perfecta i nd i ferencia. con Ia conti nuidad de u n a fachada (frente) y un ceremonial. recupera el concepto gurvitchiano ya mencionado de formas de sociabil idad. el medio u rbana moderno de Ia produccian tecnolagica y de las grandes organ izaciones. sociales e inst itucionales del "sistema". cal i fique como sociales1 1 • Heu ris­ ticamente. acciones e i nteracciones en las situaciones en que se producen. Ia agresividad senalada en Japan p or Lebra y otros autores pod ia muy facil mente man i festarse respecto de los extranjeros menos alejados. D u rante mucho tiempo pense que las i n teracciones anam icas a Ia japonesa no e x istian en I merina. regulan las situaciones corrientes comu nes o rituales (estas u l t i m a s . es deci r. sean o no integradas. viejos. u nos y otros. vecinos. controlan fi n a l mente tanto las situaciones de interaccion normales como las rituales . l ibres o rituales. hechos por un tej ido de relaciones di:id icas que vinculan agentes tambien tipi ficados cultural mente (hombres . Esta trama social gu{a estrechamente las conductas basta tal punta que Foster. Al fred Schutz habla de "cursos de vida" y de "biograflas tlpicas" que las sociedades .1 1 6) que. Scha n k y Peter C h i lder deno m i naron "guiones" ( 1 984: 1 14 . ricos . en funcion de las exigencias de Ia jerarqu{a social y del ideal algo contradictorio de entendim iento y camaraderla del fihavanana. Esto expl ica que. etc. Estos marcos espacio-temporales en funcion del objeto de los encuentros . en los que las i n teracciones se ubica n . cap. Savi lle-Troike. conativos) y ordenan el desarro l lo de las secuencias de i ntervencion ( Frake. de las "escenas" tal como las entiende Frake o tambien de los "acontecim ientos co mun icativos" descriptos por Savi lle-Troike. que conducen a los habitantes de un pueblo a aetas de agresion contra desconocidos. perm iten Ia i mpl icacion personal de los individuos en las situaciones sociales15• Las obl igaciones sociales .1 63).1 53) y Adolphe Razafi ntsalama (comun icacion personal). principalmente los ejemplos 1 54 . i ncluso 1 64 . pro­ ponen a sus miembros. terraten ientes. a m i gos. los estatutos de los participames y los espectadores presentes regulan las interacciones. 4 pudo hablar de "contratos di:id icos" 1 • El deter m i n ismo de Ia estruc­ tura social es reforzado por el de las "situaciones". comerciantes. jovenes. ca mpesi nos. tal como los entiende Eric Berne (1964) . se hayan vuelto cada vez m:is frecuentes. mujeres. El asentim iento de los compaiieros y/o del publ ico i mpone el acceso al j uego de Ia misma manera que i mpone el acceso a los roles que. La eleccion de los "j uegos sociales". las i nteracciones obedecen a lo que Roger C. pon iendo el acento en las presiones y constricciones de las expectativas redprocas. por esto mismo. La sospecha hostil que rodeaba a estas personas ya en esa epoca po­ d ia f:ici l mente degenerar en violencia. el cl ima de i nseguridad y de temor que rei na en numerosas campiiias expl ica que incidences semej antes a esos referidos por Georges Condomi nas (1 960: 1 5 1 . y en las que estos son socializados y viven su existenci a 1 3 • Puestos en relacion unos con otros. Hoy. o i ncluso i nherentes a los guiones de los que hable y sabre los que no voy a volver. pel igrosas por su conocim iento de las costumbres . pero que se supon{a eran originarias de Ia misma region y. de sus estatutos. emocionales. muy n u merosas) de Ia vida cotidiana. aparceros. 4. deter­ m i nan sus modos (cogn itivos. en el sentido de Argyle.) . pobres . los cursos de vida y las biograflas tlpicas constituyen el tej ido socia l o trama social descripta por Foster. parientes y al iados.se conoda n . Cualquier persona no puede j ugar a cualquier cosa. Esto basta tal punta que cualqu ier encuentro toma. en funcion de lo que son . est:i tambien l i m itada por los estatutos. tambien . los "planes") persegu idos son evidences para todo el mundo.codas las i nteracciones se producen dentro de un espacio de i n terconoci m iento en el que cada u no es conocido por todos y donde los proyectos (o. El con formismo aparente caracteristico de una sociedad en Ia que. por ultimo. para las mujeres. En real idad. asi como h ice alusion a esto a proposito de los j uegos sociales. por lo demas. plebeyos. estos se caracterizan por su muy poco contenido i n formative y. la comun icacion en una pseudocomun icacion . es practicamente i mposible para los mas jovenes. el acceso a las relaciones sociales que les corresponden ( H an nerz. como co mente haec un momenta. Si se trata de i ntercambios verbales . Solo hable d e conductas y acciones normal izadas y. para los campesi nos sin tierra. en el vocabulario de Schank. en el vocabulario de Ulf Han nerz. contradecir a los hombres . en Ia hipotesis de que tcngan perm itido expresarse. Argyle et alii pud ieron hablar. para parafrasear a D u rkheim y Freud . Haec tiempo me sorprendi mucho. pensar en hacer oir sus voces contra las opin iones expresadas por los notables. estatuto jerarquico (nobles . Para volver un momenta a este autor y a Goffman. por si misma. por el peq uefio numero de personas que. de conductas y acciones comun icativas. fi nal mente . en el mejor de los casos. en Ia acepcion que Habermas da a este cal ificativo. Los agentes se comprometen en las interacciones a las que tienen acceso. ex esclavos domesticos) i n tervienen para autorizar o prohi­ bir el acceso a un gran numero de roles o. Ampliamente previsibles. y las pri meras res u ltan un poco mas l ibres que las otras.a los ojos y oidos del observador exterior menos advertido. generadora de una violencia que transforma. los valores sociales interiorizados en las conciencias i ndividuales constituyen Ia estructura de las persona- 1 65 . los criterios de sexo. eran siempre unanimes . estas conductas e i nteracciones apenas varian por las d i ferencias de los estilos personales. d e l o que y a hable. cuando asisti en los pueblos del Lago Alaotra y de Ia Sakay a del iberaciones seguidas de tom as de decisiones que. En el ambito d e l a s tomas d e decision. ir contra Ia opi n ion de sus mayores. 1 980: 1 9 1 -200). para este genera de interaccion . se rcsponden redprocramente16• En sintesis. se me aseguraba. alternadas. un cierto a i re de algo ya visto o ya oido. de "pseudocontingencia". en todos los medias rurales. si son mas complejas. Ia reproduccion sin sorpresa de un de­ sarrollo de actit udes conocidas y de frases hcchas que. las d i ferencias entre conductas e i nteracciones corrientes y rituales observadas en el I meri na rural me parecen depender mas de una d i ferencia de grado que de naturaleza. ellos m ismos. Esta claro que Ia estructura social malgache es. edad. efect ivamente. de "compromises situacionales" que exigen. entendiendo por esto que n inguno de los participantes reacciona verdaderamente a los gestos ylo palabras de su compafiero. habian i ntentado 0 podido dar su opi n ion . u no comprende que las conductas y acciones " d ra­ maticas" solo t ienen un pequefio Iugar en un medio en el que -como. En el nivel ind ividual . querria expl icarlos por medio de las contribuciones mucho mas antiguas de Jean Paulhan. el mahay miaina supone ante todo Ia facultad de comrolarse y evitar expresar un desacuerdo. util izados por el mahay miaina. despues de los violentos en frentamientos de Ia manana. Pienso. son perci bidos mucho mas como imperativos categoricos que como esos recursos de los que hablan los especialistas en emometodologia que trabajan sobre las sociedades i ndustriales y urbanas. muy valorizada en el ethos meri na. La facultad de empada. de esforza rse por ver las cosas desde su punto de vista y. de acruar y hablar sin lastimarlo. pa rticularmente. j uega un gran papel en ese control de si y supone que Ego sea capaz en todo momento de meterse en el Iugar de Alter. El marco homeostatico descripto por los i nvestigadores de Palo Alto fu nciona efectivamente pero. Muy brevemente -dado que varias veces se ha considerado en abor­ dajes recientes-. y. Creo que fenomenos del genero del amok malayo o i ndonesia. no hay duda de que Ia vieja sociologia du rkhei miana alcanza para dar cuenta de Ia interiorizacion en las conciencias de las reglas . pero que no carece. bajo u n a fachada de entend i m iento y aceptacion . que a menudo obliga a las personas a i r contra sus convicciones . tan pel igrosos para los otros como casi su icidas para sus autores. de problemas . aunque mas no sea cambiando de actitud o modi ficando el timbre de voz. grupos de jovenes . normas y valores sociales que. pueden man i festarse en I meri na. empezaban a apu ntarles . en una posicion que les permita afirmarse. Los actos de lenguaje en las situaciones formales Solo puedo abordar l i geramente esta cucs tion . no obstante. ahora accesibles a partir de Ia publ icacion en 1 982 del tomo I I de los Cahiers ya citados. en una tarde de mayo de 1972 en Anta nanarivo. a veces s usceptibles de estallar violentamente en otra ocasion. 1 66 . lo vimos. por su edad. ya del otro !ado de Ia vasta y soleada explanada. De al i i esas i ras contenidas. sobre todo. sexo o estatuto social. crea. del articulo de El i nor Keena n : "A Sliding Sense of Obligatori ness: The Polystructure of Malagasy Oratory". Esto me lleva a un ultimo punto. publ icado en 1975. La combi nacion de todos estos elementos el imi na ampl iamente Ia i ncertidu mbre y Ia problematica de las relaciones sociales . en el mismo volumen. se prepa raban para cruzar Ia plaza de Ia I ndependencia y d i rigirse hacia los militares que. frusrraciones ta nto mas severas cuanto que no estan. en Ia que. Esta claro que esta autocensura. con los torsos desnudos. no deja sino muy poco espacio de fluc­ tuacion.lidades . Partiendo de Ia introduccion de Mau rice Bloch a Political Language and Oratory in Traditional Society. etc. el locutor debe.Dos codigos de expresiOn Los discursos que. 1 2). 1977: 45-48). un habla corrieme y un habla aratoria. el uso del kabary obl iga al locutor a mano/aka ny teniny. o bien durante discusiones o declaraciones j uzgadas importances . segun sus i n formames.un habla aratoria oriemada. reglas en­ dogam icas. en el kabary. que traduce por " hacer girar sus palabras" (wind his words). de Ia misma manera. maximas. mas alia de los i merlocutores. pasibles de ser uti l izados en el lenguaje corriente. se l i mita a los kabary m ientras que Bloch coma en cuenca igual meme las disc usiones publicas que pudo observar en los pueblos. Keenan ( 1 975). El habla corriente. Keenan aporta una contribuci6n a Ia emografia de Ia comun icaci6n merina plameando desde el com ienzo Ia existencia en las campifias de dos t ipos de habla. en las d iscusiones dinidinika y en los discursos kabary ( Navone. Estos. el habla de las discusiones o de los kabary es -este es un poco el semido de Ia palabra. ceremonial. resaka. utilizada en contextos precisos. que se podrfan traducir como palabras de Ia cotidian idad. proverbios. m i emras que las palabras de todos los dlas son obvias. (Otti no. siguiendo a Bloch ( 1 975). si stemas de sucesi6n di nastica desde hace mucho tiempo olvidados . para simpli ficar denom i no. miodidina: draw circles around an idea17• La observaci6n de Keenan es tanto mas i n te­ resame cuamo que el modo discursivo que describe es exactamente el de los amiguos mitos de sobera n fa en los que. muy numerosos (de Veyrieres y de Meritens tienen publ icados. Keenan escribe que. ocupan un Iugar de elecci6n. 1986: figura p. si no preponderance. Ia narraci6n no aborda nu nca el tema del que habla sino que gira al rede­ dor de este. solo para l merina. o bien tam­ bien durante kabary. En real idad. adagios. j6533!) . 1975: 93-94). al responder a las necesidades de Ia vida de todos los d fas. consiste en teny tsotra. a u n publ ico que i meresa. Est:i claro que no s e trata d e u n a si mple coi ncidencia. En efecto. sin rodeos o tambien en teny andavanandro. formal. total meme d i fereme. se caracterizan pri ncipal meme por el uso de fitenenana. " form ales". no hacienda mas que rozarlo tangencial mente por toques fugaces. ya sea que se trace de pariemes o vecinos del pueblo o ancestros muertos que se toman como testigos ( Keen an. Los conocim iemos de semido comun 1 67 . l la­ mados ohabo/ana. Represeme este modo de expresi6n o pensam iento presence en los m itos pol iticos malgaches por medio de una espiral que gira sobre sf misma dejando en su centro un blanco que corresponde a aquel lo que final mente importa: amiguas teorfas pol ft ico-rel igiosas . estudiando los discursos de casam iento. sino d e un modo de expresi6n que i mplica formas particulares de comprensi6n d i feremes de las que corresponden a las comun icaciones corrientes de Ia vida de todos los d fas. palabras si mples . A esta habla corriente se opone otra habla. que son d ichos. En I a medida en que supone el domi n io de referencias aprendidas de otros. dom inarlas. trasponen a Ia tierra acontecim ientos ocurridos en un mundo de imagenes . al igual que los otros generos que vienen de ser tratados. l legara a escribir Paul han-. ta nto de los ancestros -remito a Andriam anj ato. no conforme a las normas. puede ser comprendida en el sentido de pal abras ciendficas -"palabra de ciencia". con eso. d ichos -fitenenana-. Sin con formarse obl igatoriamente con un solo modelo o pattern. como ya lo demosm! en otro Iugar. estructu radas sobre genealoglas a veces denomi n adas tetiarana y relatos tantara a menudo con fundidos con los precedentes que. En su ejemplo de los kabary de matrimonio. este saber depende de un un iverso de conoci mientos que abarca todo u n ambito de tradiciones m ltico-legendarias e h istoricas. Domen ichi­ ni-Ram iaramanana ( 1 9 83) que. 1982) y B. erigirlas . natu rales y espontaneas de Ia vida cotidiana. Este cal i ficacion me perm ite volver sobre Ia traduccion que Keenan propone de Ia expresion mamolaka ny teniny. La palabra hain-teny. dom i nado. Su posicion es tanto mas incomoda cuanto que. que pide. toma Ia iniciativa del pedido y por esto m ismo corre el riesgo. mucho mas fuerte­ mente. para l i m itarme a este ej emplo. de i ncurri r en Ia condena tsiny. este autor expone que el orador mpanao kabary. es decir. por definicion (como en Ia mayor parte del mundo austronesio) i n ferior al partido de los que "en­ trega n mujeres" 1 8 . que no signi fica (como mihodina de Ia nota anterior) " dar vuelta las palabras" sino. para t i rar de una carreta. Oiscursos en los que. que se lo prepara. siguiendo el termino em­ pleado por Keenan.no alcanzan para captar todo el sentido de los discursos basados en el domi n io de un saber alej ado de Ia real idad. esta cefi ido por Ia doble constriccion de tener que representar con honor a l pretendiente y. los proverbios -ohabolana. lo cual con fi rma que. de Ia fam i l i a del joven . los hain-teny no pueden ser uti l izados sino con discern i m iento en d iscursos que son exactamente lo contrario de las conversaciones resaka.como de Ia sociedad . domarlas. conseguir mantenerse durante su actuacion como razonablemente i n ferior al orador del partido de Ia prometida (Keenan. de u n saber especia l izado. en una palabra. maxi mas que pueden ser j u ridicas. todo esta sopesado. a Ia fam i l i a de Ia joven . que representa el partido de los que "toman" mujeres . es deci r. al m ismo tiempo. despues de haber sefialado las secuencias obl igadas que 1 68 . Keenan. por defi n icion mpangatata. exactamente como cuando se quiebra un cebu para signi ficar. a reglas estrictas i mpuestas por Ia jerarqula social. el discurso oratorio de tipo kabary obedece. a pesar de su caracter simbol ico. cada vez que hable de un modo no ara-dalima.son modos de "pal abras de i m itacion" a los que se l iga Ia "ciencia" de los hain-teny estud iados por Jean Paulhan ( 1 9 1 3 . Los conoci mientos l i terarios: todo t ipo de cuentos. quebradas. forman parte de este saber de referenda. 1975: 100-1 1 0). por ejemplo. mas abstracto. de Ia m isma manera. reflexionado . no dejan n i nguna duda sabre esta cuesti6n ( Paul han. en el i n icio. no obstante. reg! as est i l fsticas. de los que taman . : 1 0 0 . pero que. " los que hacen sal i r (sobreentendido. producen a! encontrarse formas nuevas . los ohabolana).constituyen un discurso de matri mon io en tanto tal. demuestra que uno emi en presencia de un verdadero ritual con. por tradicional ismo o. de autoridad. hacer combat i r los hain-teny. si se trata de discursos de representantes de Ia adm i nistraci6n (Fanjakana) o del Fokonolona. consiente en Ia bendici6n ( Keenan.). mampiady ohabolana {l it. Sin que pueda extenderme sabre este punta. Las expresiones empleadas para los hain-teny y los ohabolana -mampiady hain-teny. Ia joven despo­ sada)". al oponer dos partidos a ntag6nicos . Bloch. en s u tipologfa de Ia pagina 1 3. de Ia m isma m anera. a l cabo de una larga secuencia de intercambios si mb61 icos alternados. por i gnorancia. fu neral. que pasan de un modo baj o a u n modo enfatico para volver a u n modo bajo. cuyos emisores . lease. despues de haber escrito que los hain-teny son poesfas de debates . deben ser toleradas para no comprometer Ia rea lizaci6n de lo esencial. exam ina sus estructuras y. agrega esto: "Ya sea que (su) recitaci6n si rva a u n debate q u e tiene u n origen y un alcance practicos. acompafiadas por un pedido de bendici6n que el orador que representa a Ia fam i l i a del pretendiente d i rige a Ia fam i l i a de Ia joven representada por su orador. una hosril idad real o imaginaria que debe rerm inarse por Ia victoria de uno de los dos rivales" (ibid. o de autoridad. Keenan. etc. habla en Ia m isma perspectiva positivista y funcionalista de las reglas. no ara-dalana. estan muy pr6xi mos a las j ustas oratorias hain-teny que. como discurso solem ne de casam iento. es deci r. en funci6n del caso. Este ultimo. sin duda no con formes a las normas . alternan intercambios que acumulan proverbios como otros tantos argumentos. releva varios rasgos caracterfsticos de ese modo de expresi6n: fijeza de las secuencias de los aetas de habla. por su parte. en relaci6n con los mpamoaka o mpandefy. por Ia fuerza de los hechos. niveles de voz y curvas de entonaci6n. muy habitual mente. No obstante. supone una rival idad. Entonces. las precauciones de uso contra los tsiny. sea. y expone acertadamente que los kabary. o q u e sea u n si mple j uego. permanecen abiertas al cambia. Keenan sefiala que estos modos nuevas son uti l i zados por personas que abandonaron las campifias para vivir en Ia ciudad. La autora muesrra bien Ia polarizaci6n de las actitudes y Ia situaci6n de solicitantes que es Ia de los mpaka. pienso que lo que esos autores cali fican como reglas son en real idad las caracteristicas o atributos fundamentales que constiruyen los kabary en tanto tales . respectivamente. el matri monio (ibid.1 03). Keenan i l ustra acertadamente este punta con su ej emplo de los discursos de matri monio tradicionales y nuevas. Las costumbres de los ancestros 1 69 . 1 9 1 3 : 1 5) . 1975: 1 03). no habria que derivar de esto una fij eza de las formas que. que observa este caracter ago n fstico de los kabary. se trata de un genero particular para el que se puede general izar Ia caracterizaci6n de Paul han que. ya no son manten idas por el si mple hecho de que son cada vez menos conocidas. Atrapadas entre las d i ficu ltades cotid ianas y las presiones de las exigencias de los nuevas campos o marcos de existencia de Ia vida moderna, todos productores de modos espedficos de conciencia, esas costumbres ya no encuentra n su Iugar en Ia vida u rbana19• Vuelvo sabre el aspecto pol itico de los kabary meri na y a Bloch que, habiendo observado su caracter agonistico, ve en ellos un media parti­ cularmente eficaz de control social (1975: 5-1 1), para i n mediatamente plantearse Ia pregunta sobre como este tipo de discurso formal puede converti rse en una forma de poder o coercion (ibid.: 1 2 y ss.). Esta pregunta, que lo obliga a especi ficar antes, en relacion con Ia estruc­ tura de las conversaciones ordi narias Ia que corresponde a los discursos formales , lo conduce a presentar en dos cuadros, generalizando Ia disti ncion de Keenan entre lengua s i mple y lengua aratoria, dos tipos ideales , no de " lengua", dado que se vincula con Ia fuerza i locutoria de las proposiciones, s i no de "actos de habla", opon iendo los rasgos de acuerdo con el ca racteristicos de los "actos de habla cotidianos" (Every­ day Speech Acts) con los de los "actos de habla formal izados" (ibid. 1 3 y ss.). En u n segundo momenta, estos dos tipos son puestos en relacion con los dos codigos comun icacionales de Berstei n : Ia lengua de todos los dias depend iente del "codigo elaborado", los discursos oratorios del "codigo restringido" (ibid. 1 3 y siguientes) . Sin detenerme sabre esta singular asi m i lacion de una lengua literaria, prodigiosamente mas rica por su simbol ismo que Ia lengua banal de todos los d ias, a un codigo restringido, mi experiencia personal, confirmada por los escritos de Jean Paulhan y autores como Domenich ini-Ramiaramanana (1983), Rahaja­ rizafy (I 969), Rasamuel (si n fecha) y otros, me convence de que se trata real mente de otra cosa. Segun mi punto de vista, cada uno de estos dos tipos de actos de habla no depende de un codigo de expresion l inguis­ tica norma l o restri ngido, sino de dos ordenes de real idad d i ferentes: Ia real idad de Ia vida de todos los dias, u n a real idad otra, trascendente, Ia del lahatra, que Ia antigua mitologia malgache idemi ficaba con el mundo modelo de los dioses. Se trata de una concepcion platon ica que opone Ia perfeccion i n m utable de ese otro mundo a Ia i mperfeccion de nuestro mu ndo terrestre que, Iugar "de Ia sexualidad y Ia muerte", es , por defi n icion y segun Ia formulacion del heroe cultural Ibonia, el de las formas transitorias i mperfectas, si no corruptas, de sus modelos ideales. Con respecto a esto, Ia representacion meri na esta igual mente cerca de Ia representacion m istica arabe-persa que opone, en Ia m isma concepcion, el mu ndo terreste con el dlam al-mithdl, l iteral mente, el "mu ndo de los modelos". Esta claro que, para reto mar Ia expres ion de Bloch, los aetas de lenguaje formalizados conten idos en los discu rsos oratorios sc relacionan con csta otra real idad de dondc, tal vez, proce­ den di rectamente los ohabolana de los que abundantemente taman sus fuerzas. En rclacion con esto, Ia palabra fra ncesa proverbe [proverbio] 1 70 cransmice muy mal el sentido del mal gache ohabolana que, sin duda, es igual mente, como lo indica su eci mologia, una "palabra como ... ", una palabra-ejemplo o, si se prefiere, ejemplar. Por lo demas , Bloch percibe complecamente esco cuando -vuelvo sobre Ia cuescion- escribe que Ia uci l i zacion de esca forma de expresion ciene por efecco de fondo " lo espedfico en lo ecerno, lo fijo" (ibid.: 1 6). Antes de pasar a Paulhan, querria condu i r rapidamence sobre el aporte de los dos aucores que, sin cxpresarlo de esca manera, ponen de manifiesco que Ia funcion pri ncipal del discurso oratorio es asu m i r Ia funcion mas elevada de Ia lengua, esa que H abermas, siguiendo a su maestro Buhler, cal i fica como argumentaciva. Esto sign i fica, continua Buhler, que las tres primeras funciones -expresiva, de sefialam iento, descriptiva ( M i l ler, 1 983: 270-272)- son normal mence provistas en I meri na por Ia lengua de todos los dias. Esco quiere deci r que Ia cuarta fu ncion, Ia funcion argumentativa y persuasiva, superior en esta d a­ si ficacion a las otras tres, Ia cual, fu ndada sobre criterios de val idez e inval idez, da a los accos de lenguaje su fuerza i locucionaria, esta sustrai­ da a Ia competencia del regimen comun de las si mples conversaciones , para quedar reservada al campo particular de los d iscursos publ icos o, si se prefiere, como escriben Bloch y Keenan, oratorios. El aporte de jean Paulhan: dos universos de rea/it/ad Uno de los editores del como I I de los Cahiers dejean Paulhan, consa­ grado a Madagascar, no es complaciente con Ia etnologia y los etnologos cuando escribe: "(Paulhan) se indi naba incluso por Ia etnologia. En esa epoca, su conocimiento imperfecto de Ia lengua malgache lo empujaba natural mente en esa direccion" (1982: 73). Querria, a partir de los aportes de Bloch y Keenan, dar cuenca de los de Jean Paul han, accesibles en el mismo como de los Cahiers, y pri ncipal mence agrupados en las partes " La these de Jean Paul han" y "Vision actuelle des Hain-teny"; el texto de Ia con ferenda titulada "D'un Ian gage sacre" es , segun mi punto de vista, muy importance (ibid.: 266 y sigu ientes; 3 1 2 y siguientes). El recorrido mas si mple consiste en dej arse gu iar por Ia nocion de "real idades mul­ tiples", que Schutz retoma de Edmund Husser! y de Wi ll iams James y que, siguiendolo a el, los especial istas en etnometodologia desarrollaron a proposito de lo que denom i nan el conocimiento de sentido comu n. Alcanza con recordar que, como cualqu ier conoci mienco, el conoci­ miento de sentido comun esta caracterizado por una cierta actitud con respecto al mundo en el que se vive, por Ia existencia de un un iverso de conocimientos de referenda y. por ultimo, por ciertas practicas de razonamiento. Sin seguir estrictamente este orden de exposicion, que­ rria considerar estas m i radas rem itiendo, para mas detal les, a Ia breve exposicion que de ello hace Leiter (1980: 4-1 1). Paulhan expl ica que eligio aprender el malgache escuchandolo, y que se nego durante un largo tiempo a usar gramaticas y vocabularios. 171 Muy rapidamente, como lo comenta Vendryes, percibio " I a existen­ cia, dentro de un lenguaje comun", de todos !os dias, " de un lenguaje secundario, esoterico, que emerge en ciertos momentos" (ibid.: 24 1). Esta len gua, que cali fica como arca ica, con palabras y frases pronun­ ciadas mas rapidamente, " de u n tiron" (ibid.: 3 1 3) constituye, segun su formulacion , un lenguaje "otro", d i ferente del lenguaje ordi naria, mucho mas pesado en el sentido de Ku ndera, a Ia vez " d isti nto, efi­ caz, ambiguo" (ibid. : 3 1 5). Una lengua, escribe tambien, que consiste esencial mente en proverbios ohabo/ana y hain-teny. Paulhan enu mera varias categorias de proverbios: proverbios de Ia paradoj a, proverbios del "espejo deformante", y, en un texto cuya cla ridad y densidad recuerdan los escritos de Sea rle, ex plica como cada tipo de proverbio se construye si ntacticamente de una manera tal que transfigura las palabras del lenguaje corriente dotandolas de una fuerza que nunca poseen en sus contextos habituates (ibid.: 275-3 1 1). Vendryes observaba, leyendo los Hain-teny d e Paul h a n , que este len guaj e seg u n do salia de alguna manera de I a vida de todos los d ias. Bloch, por s u parte, da varios ejemplos de esta rra n s formacion que puede ocu rri r de u n momenta a orro , y que es previsible desde el momenta en que, por ejemplo, un grupo de personas, parientes o vecinos, convencidos de Ia i mportancia del tema que se va a abordar, se disponen en el orden del /ahatra: los mayores o s uperiores al no­ reste, los menores o i n feriores al sudeste, sigu iendo u n pattern que ya an uncia Ia intencion de util izar esre tipo de discurso de autoridad sus­ ceptible de produci r efectos sobre los orros o sobre el m u n do exterior ( Bloch , ibid.: 1 0). Bloch observa precisamenre que Ia u t i l i zacion de este lenguaje fo rm a l i zado, que se abre a un campo de referenda que es d i ferenre del de Ia vida de todos los d ias, no esta aurori zado para cualqu ier persona sino, dice, para personas ya poderosas que, segun sus term i nos, lo usan como u n "poder de coercion" (ibid. : 23; cf., en relacion con esto, Aus t i n). Bloch tambien des taca que, cuando esta formulaci6n es rechazada por Ia otra parte o por el publico, aquel que tomo Ia i n iciativa corre el riesgo de quedar en ridiculo (ibid. 24). Un i n fortu n io que le ocurrio muchas veces a Pau l h a n , pri ncipal menre en el c u rso del ultimo de los tres afios de su estad ia en Madagascar, una epoca en Ia que, parece, vivia casi completa menre desprovisto. Paul han, despues de haber recordado que los proverbios (o, de m anera mas general , el lenguaje formal) , que creia util izar de m anera pruden­ te , " fracasaban" (Cahier 2: 320) , se anricipa medio siglo al analisis de Bloch cuando agrega esta co nstatacion: " Pero seria poco deci r que no me escucha n . Ni siquiera me oyen" (ibid.: 32 1 , ital icas del autor) . En otra oport u n idad, relata Ia severa repri menda de su huesped , tam bien expresada baj o Ia forma de un proverbio: "Voz de chicharra cubre los campos. Cuerpo de ch icharra enrra en Ia mano. 0 sea: 'No sos rico. No busques, entonces , i mpresionar a Ia genre ' " (ibid.). 1 72 Bloch conti nua su discusi6n expl icando que aquel que, en presencia de Ia otra parte, toma Ia i niciativa de formalizar un discurso, se asegura mas o menos certeramente Ia preem i nencia, dado que, al defi n i r Ia situaci6n como formal, desde el com ienzo va a di rigir Ia i n teracci6n verbal. AI conducir los debates en funci6n de sus propias i ntenciones, acantona a Ia parte adversaria en una especie de defensiva y solo le perm ite reaccionar a sus argumentos a medida que se van presentando. En otras palabras , el i n tercambio verbal es del tipo que Jones y Gerard, citados por Argyle, Furnham y Graham, cal i fican como assymetrical contingency, que no deja al interlocutor mas que u n a l ibertad de acci6n muy l i mitada (Argyle et alii, 1 98 1 : 223-224). Esto autoriza a Bloch a concluir: Formalisation is thus a form ofpower for the powerful rather than simply a tool of coercition available to anybody (Bloch, 1975: 23). S i , efectiva mente, son normal mente los notables los que aseguran para si m ismos o para los oradores profesionales que el los pagan el privi legio de los kabary, no se trata sin embargo de una regia absoluta. En casas graves, cualqu ier persona -principal mente cuando se considera perj u­ d icada- puede recurrir a este tipo de lenguaje, o bien bajo Ia forma de kabary, o bien , antafio, bajo Ia de una disputa, de un combate de hain­ teny, segun Ia expresion malgache. Keenan observa que los oradores de los kabary, los mpanao kabary, son hombres y no mujeres, ya que estas est:in excluidas de ese rol porque: They are considered to have less tact and subtetly than men -both essential qualities in kabary performances. They tend to be hot-headed and openly express anger or hostility (Keenan, 1975: 96). Esta disposici6n femeni n a a Ia c6lera y Ia agresividad, que cerraba a las mujeres el acceso a los kabary, las predispo n ia, por el contrario, a uti l i zar esa poesia de disputa y autoridad mucho mas i ncisiva que era el conj unto de los hain-teny. " Las mujeres deseadas, desamparadas o abandonadas" recurrian a estos de buena gana (Paulhan 1 9 1 3 : I S) sin dudar en interpelar al hombre i ncri m i nado y asegurandose, por media de esta i n iciativa, Ia posicion favorable de Ia que habla Bloch. Evidentemente, los hombres podian ser buenos polem istas, y Paulhan da u n excelente ejemplo de duelo oratorio ( 1 982: 373-376). Espedfico, este conoci m iento o saber de autoridad d ifiere punta por pu nta del conoci miento de sentido comun tal como lo anal izan los especialistas en etnometodologia a los que al udo. AI no poder abordar esta cuesti6n que exigi ria, por med ia de un trabaj o de campo, una ree­ valuaci6n de Ia literatura sociol6gica existente, querria sefialar que este conoci miento normativo, que se puede considerar como especi alizado o l iterario -el concepto arabe de adab (que se convi rti6 en el adat de los adat law i ndonesios) convendria perfectamente- no se adqu iere de Ia m isma manera que el conocim iento de sentido comu n . Uti ! para fi nes practicos, el conoci m iento de sentido comun es u n conoci m iento pragmatico, adqui rido sabre el terreno y, entonces, i ndisociable de Ia vida de todos los dias; en una p abra, se trata de un conocim iento- \ j t 3 experiencia. l nversamente al conocimiento especializado o literario, por naturaleza scparado de Ia vida cotidiana, se transmite en circunstancias bien defi n i d d s que varian con los generos discursivos que lo transm iten y tam bien c o n las ci rcunstancias de su transm ision. Asi, para l i m itarme a este un ico cj emplo, los cuentos micicos angano se dicen por Ia noche, en u n ambiente reservado, atento y serio, ca racteristico del cambio de atmosfera, es decir, de Ia tension de conciencia de Ia que voy a hablar enseguida; un cambio que, siempre, corresponde a un cambio de ambito de real idad. Las colecciones de mitos , leyendas, cuentos , proverbios senalan a veces sus contextos de util izacion y las particularidades que rodean su recicacion, mencionando a menudo las frases extraftas , verdaderas formulas propiciatorias , hoy mal comprendidas, que abren y cierran los relatos y por las que los narradores se d isculpan ante los ancestros y los interlocutores de lo que se va a decir o de lo que se dijo, cuando no se les atribuye a el los Ia responsabi lidad. Esto me lleva al ultimo punto. Paulhan, j ugando con las palabras, despues de haber hablado de expresiones y lenguaje consagrado, habla si mplemente de expresiones y lenguaje sagrado(s). Por esto, va mucho mas alia de lo que nunca iran Berstein y Bloch con su oposicion funcional entre lengua cot idiana ordinaria y lengua formal de codigo restringido. En efecto, cuando se refiere a lo sagrado, se refiere a otro un iverso de real idad, a otro sub-universe ofmeaning, en termi nos de Wil l iam James o, en los de Schutz, a otro ambito o campo de significacion20• Muy brevemente, pasar de Ia lengua de Ia realidad primera de Ia vida de todos los dias a esta lengua segunda, esoterica, sagrada, signi fica cambiar, por una mod i ficacion de Ia tension de conciencia (Bewusstseinsspannung), de mundo o universo de realidad y, por este medio, de modo cognitivo. Estc cambio de tension de conciencia es perfectamente descripto por Pau l han, que observa que esta lengua particular "era dicha, a Ia vez, con una gravedad y un desapego particulares", antes de dar ejemplos preci­ sos: " Rabe se levantaba cada vez que pronunciaba un proverbio. Ralay se i ncli naba hacia adel ante separando los brazos. Rasoa adoptaba una expresion tensa y como desposeida a Ia vez" (ibid. 3 1 3). En sus escritos, Paulhan i nsiste reiteradamente sobre este elemento de desposesion, de desapropiacion que destaca a proposito de Rasoa y que, de alguna mane­ ra, separa Ia lengua uti l izada de las experiencias individual mente vividas para, despoj andola de los halos personates , hacerle alcanzar un nivel de general idades intersubjetivas en las que cada uno se reconoce. Mas aun, cuando alcanza un nivel de evidencias trascendentes poco discutible, el autor del discurso suprime cualquier posibil idad de argumentacion y, hacienda eso, se ubica, por deci rlo de alguna manera, fuera de alcance. Bloch habia comprendido este fenomeno observando muy acertada­ mente que this merging of the specific into the eternal and thefixed {. } .. moves the communication to a level where disagreemmt is ruled out since no one cannot disagree with the right order (Bloch, 1975: 15- 16). 1 74 pero que siempre permiten.de su propia experiencia. ibid. tipologias. Describiendo el conocim iemo de sentido comun y. Para term i na r. en (pequefios) paquetes. dependen de u n un iverso disti nto de aquel al que pertencen los conoci m iemos ord i narios. querrla i n s i s t i r con I a idea de q u e l o s conocim ientos de los que hablamos . vuelve i mperti nences las percepciones y opi n iones i ndividuates. m:is precisamente.superior al de Ia vida de todos los dlas. un modo volu ntarista de i mpl icacion con el otro combinado con una percepcion de sl particular. como lo recorde antes. se presentan en packages. i mpone una manera de ver colectiva que. recetas. 24 1). una percepc ion Jpl med io espacio-temporal. A priori. " de \ 1 75 . materiales libres de los discursos y de los hain-teny. etc. Ia adivinacion. segun las expresiones muy conocidas de los ensayos de Ivan I l l ich retomadas por Berger y Kel l ner ( 1974). y por esto m ismo desal ienta las discusiones . y a veces pueden ser dispuestas en recipe knowledge.Expresado en Ia logica de las teorlas de A l fred Schutz (1 979: 254). En Ia carta ya citada. lo que denom i nan el "deposito de cono­ cim ientos" al que los hombres recu rren pa ra conducir su vida de todos los d las . m:ixi mas u ohabolana. querria destaca r que este un iverso hecho de subun iversos ordenados de conocim ientos co­ rresponde muy bien a lo que Popper defi n io como el Mu ndo 3. querrla sugeri r de esta ma nera algunos recorridos posi bles . convencer defi n itivamente forzando a reconocer lo general. por una tension espedfica de conciencia. y. Ia estructuracion del u n i verso de los conocim ientos formales que nos ocupan es completa mente d i ferente y. reorga n i zar de una ma nera coherence los conoci mientos relativos al destino. se presenta en paradigmas mas 0 menos bien estructu rados. Vend ryes se refiere a esta misma lengua segunda como fenomeno de "Stimmung": efecto de entendi m iento. habilidades . Cono­ cim ientos que. i n s trucciones sobre las apl icaciones de unos y otras. que ali mentan los discu rsos oratorim y/o poet i­ cos . Sin desa rrol lar mas. acuerdo o coi ncidencia de voces (en Pau lhan 1982 . s i no mas bien para persuad i r. esto sign i fica q u e estamos en otro orden d e real idad caracterizado. de alguna manera. tal vez. La i nvocacion de u n orden de cosas -el del lahatra. no solo para reforzar (i nvocando lo que Durkheim denomina Ia conciencia colectiva. d istanciada -como se vio. et�. El deposito o pool de conoci miemos 0 1 d i narios esta for­ mado por una amalgama heterocl ita y variada de ideas pr�concebidas ver i ficadas o no veri ficadas. al ma rgen de colecciones de d ichos. Schutz y los otros autores citados insis£en sobre su caracter heterogeneo. eventual mente acompafiadas por un vocabulario tecn ico e i nd icaciones sobre Ia actitud y el estilo cogn itivo. m:iximas. emotivo que debe d i rigir su utilizacion. el peso de los argu mentos) . que es el de los conoci m ientos subjetivos que dependen " de estados de conciencia". distinto del Mu ndo 2. lo vimos. el de los "conocim ientos objetivos". en las experiencias ind ivi­ duates. repito. en saberes-receta que mezclan de Ia misma manera conoc i m iemos. emendiendo por esto que. en el uso de la lengua formal de los discursos oratorios que. en las campi fias y en otros Iadas . cuentos. artisticos. que describe como objetivos. hain-teny) de la que hablamos e. poeticos. de Ia vida de todos los dias. y que se suponen. ohabolana. especial mente de los pensam ientos cientificos. Es en este sentido que Popper escribe que el conocim iento objetivo es "un conoci­ miemo sin conocer. por defi n icion i nd ividuates. son igual meme i ndependientes de Ia propension a conocer de los i ndividuos. a hacerle real izar aetas que tal vez no realizaria espontaneameme. actuar. podria ser desarrollado ten iendo en cuenca estas teorias . Libertad y responsabilidad personales Solo puedo dar algunas indicaciones. viven en el temor permanence de transgred i r proh ibiciones de 1 76 . Popper pasa muy natural mente a Ia de Conocim ientos 3. m itos . ampliamente determi nados por el dest i no que presidio su nacim iento . De Ia idea de M undo 3. de la responsabi l i dad humana (Navone. Sabemos que en M adagascar las man i festaciones artisticas se proyectan en la l iteratura (tradiciones legendarias o tantara. este conoci m iento y este saber mamuvieron durante mucho tiempo en relacion con el conoci miento banal. es decir. por lo demas. de los estados de pensam iento reflexives en u n estadio dado de la acumulacion de los conocim i emos" y tambien. y que. con una telarana que existe i ndependiemememe de Ia arafia que Ia tej io (Popper in M i l ler. 265-275). el M u n do 3 es el " de los sistemas teoricos . lo que permiti ria comprender mejor el ascendiente que. Navone i mema tratar esta cuestion de la afi rmacion y de los l i mites de Ia l ibertad. Por oposicion a este Mu ndo 2 . 1983: 58-77. tal como se expresan en las obras de arte". debati r. S i n duda todavia hoy una competencia en este ambito es una garamia de exito. 1977: 1 25-160). igual mente. sin sujeto que conozca" y que com para. los reviste de la fuerza persuasiva. Hovalahy mahay kabary ka tsy misy tsy vitany: "no hay nada que (un plebeyo) Hova que sabe hablar (manejar las palabras y los proverbios) no l leve a buen fi n". Pienso que un estudio de las caracteristicas del "suelo" (Marietti. ord i n a­ ria. segun otra defi n icion mas completa. el " del conten ido objetivo del pensamiento. de sus capacidades de pensar. La preguma es s i mple: c:que margen de l ibertad puede dejar una concepcion tan de­ term i nista del mundo a hombres cuyas existencias ya estan encauzadas por normas sociales rigidas . i ndependientes de los conoci m ientos i nd ividuales que se nutren de ellos.estados mentales" y tam bien de " disposiciones a actuar". 1985) de este saber especi a l izado malgache y de sus producciones oratorias u otras . s i n i ncertidumbres n i sorpresas . i locutoria o performativa que los carac­ teriza. tambien. recurriendo a una analogia. i nstrumental. como se trata de discursos desti nados a con veneer a Alter. rodo tipo? Querria hablar muy brevemente de estas cuestiones antes de concl u i r siguiendo a Navone con una concepcion posible de Ia naturaleza humana. El orden del destino y Ia libertad humana La rapida descripcion del /ahatra o disposicion (divina) del mundo y del arden del vintana, del desti no astrologico, sugiere una representa­ cion estructurada, consistente de Ia total idad del universo, una i magen del mundo comparable a Ia presentada por E. M . W. Til lyard ( 1978) en The Elizabethan World Picture, es decir, encerrada y logicamente i n tegrada y, de esta manera, constitutiva, como Ia mayoria de los sis­ temas de representaciones medievales, de u n a verdadera herramienta memotecnica. Rem ito a The Art ofMemory de Frances A. Yates (1975). Asi, s i , tota lizando el conj unto de las i n formaciones contenidas en los d i ferentes escritos de que disponemos , es efectivamente posible representar Ia vision del mundo merina bajo Ia forma de u n paradigma coherente, estoy persuadido de que el saber de los mpanandro como el de sus consultores mas o menos " bien i n formados", para reromar una expresion de Schutz, nunca fue organizado de esta manera. Basandome en lo que pude observar en el decenio de 1960, pienso que los especia­ l istas anteriores como los actuales nunca d ispusieron de i n formaciones completas. S i bien es muy d i ficil evaluar las bases de conoci m ientos sabre las que se fu ndan , su razonam iento , tal como lo pude comprobar -demasiado- superficial mente, se apoyaba sabre Ia representacion zodiaca de Ia casa (cf. Ia figura reproducida de Del ivre en Ia pagi na 149) y, a parti r del sistema parcial de equivalencias que esta instaura entre elementos ca racterizados por los m ismos atributos , procedfa por i n ferencias que operan sabre un si mple pri ncipia de compatibil idad e i ncompatibil idad. Sin duda habria a! H materia para una i nvestigacion cognitivista como se practica en l nteligencia Artificial sabre los sistemas deno m i n ados "expertos" (por ejemplo Bon net, 1984: 169-223). A falta de esro, solo se puede constatar que Ia uti lizacion de estas i n ferencias no es muy compl icada y no necesita necesariamente Ia i n tervencion de mpanandro. D urante m is estancias en los pueblos de l merina, cualquier persona conoda las caracteristicas de su desti no de Ia m isma manera que conoda los atributos de los desti nos que le eran contrarios: los objetos , colores, d fas favorables a encontrar o desfavorables a evitar. Se comprende, en estas cond iciones , que Ia i ntervencion de los especialistas, astrologos , adivinos, etc. apuntara mas bien a corregir o a atenuar en una cierta medida el determ i nismo del desti no y, princi­ pal mente, del destino que gobierna el naci m iento. Si adagios como ny foniriana tsy takatry ny vintana, "el destino obstacul iza el deseo", "el deseo sufre el yugo del destino", "no hay accion sabre el ", etc. (Cal let, 198 1 , tomo 1: 33) afirman un determ i n ismo absoluto, los hombres se complacen en creer, al m ismo tiempo, que s u situacion no es absolu- tamente irremediable. S i n tener el poder de cambiar absolutamente los desti nos i ndividuales , los astrologos tienen el de preven i r y, si no de conj u rar completamente, al menos de atenuar sus caracteristicas mas desfavorables . S i n prej uzgar el exito de una accion planeada (lo que pod ria hacer el adiv i no mpisikidy que, por media de Ia adivi nacion por grana, devela el futuro) , el astrologo mpanandro puede determi n a r, en fu ncion de las i n tenciones de sus cl ientes , los dias propicios pa ra Ia rea l i zacion de acciones proyectadas , sus posibil idades de ponerse de acuerdo con sus compaiieros y el caracter favorable o contra i nd icado de las acciones que deberan real i zar. Para hacerlo, recu rre, o bien al mifatidra, que es una desacral izacion, una supresion o anulacion de las prohibiciones que resulta n , por ejemplo, de una i ncompatibil idad (sa l i r de viaje un dia nefasto) , o bien al misorona, que es un servicio propiciatorio, una ofrenda hecha a los ancestros, desti nada a preven i r s u s tsiny. Estos ritos apuntan a miala vintana o hampanaraka vintana, a conj u rar (l it. " hacer sal i r") o conci liar (lit. " hacer que concuerde") el destino (Callet, 1 8 1 : 76-88). En una cierta medida, se trata efect iva­ mente de ritos de supresion de prohibiciones dado que, lo recorde, en M adagascar, cualquier comienzo de cualqu ier cosa es fody, alcanzado por Ia prohibicion puesto que es peligroso para el lahatra. Por esto exige, como vimos, un santatra, un sacrificio pri m icial que debe ser real izado el d{a y momenta propicios. La i n tervencion del mpanandro en los ritos de santatra, proxi m a a Ia del mpisikidy, contribuye de Ia m isma manera a atenuar esta angustia, e i ncluso terror, que tiene el malgache en Ia vida de todos los d fas, a los que se refiere Andriaman­ jato (ibid.: 33-34). El ethos y el relativismo social Una real contribucion a Ia etnolog{a de Ia comun icacion del me­ dia rural meri na o de cualquier otro media supond ria una entera comprension del Lebenswelt, del "Mundo de Ia Vida" al que se hace referenda, de Ia actitud de los hombres con respecto a el los m ismos y a sus semejantes, con respecto a su destino; final mente, una comprension de Ia manera en que comprenden y m i ran el mu ndo material, social, i nstitucional que los rodea. En estas perspectivas , el concepto de ethos tal como lo entienden Takie Sugiyama Lebra o Kai T. Erikson me parece centra l . Uti l i zando para s u s estud iantes norteamericanos este concepto, cuyas diferentes d i mensiones explora, Lebra produjo una magnifica an­ tropologfa de Ia cultura y sociedad j aponesas. Varias de las d i mensiones eticas que describe son constatadas en M adagascar. As{, Ia necesidad de ocupar el lugar apropiado indisociable de Ia jerarquia social se en­ cuentra en l merina, lo cual favorece Ia necesidad de pertencer a una catego ria social, region, pueblo; en resumen, a lo que los antropologos y sociologos denominan un "marco" (ba), ya sea social , geografico o 1 78 temporal : las personas de tal o cual periodo o de tal generaci6n . Por el contrario, en M adagascar, los reflejos jerarquicos se oponen a veces a Ia reciprocidad y empatia que siguen siendo, no obstante, rasgos fu ndamentales de los dos ethos pero que, en I merina, apenas pueden desarrollarse entre iguales dado que Ia jerarq u ia se mant iene a l i i, precisamente, por estructu ras relacionales asi metricas, fundadas el ias mismas, en ultima instancia, en el rechazo de Ia reciprocidad. AI mismo tiempo, esta jerarquia contribuye a fortalecer el espiritu de dependencia identificado por numerosos autores. Esta dependencia puede ser un modo de relaci6n conscientemente elegido. A menos que sea i mpuesta por el temor, se asemeja a una sumisi6n tanto mas d i ficil de del i m irar cuanto que, en sus d i ferentes m a n i festaciones , muy habirual mente se presenta combi nada con una ampl ia gama de sentim ientos que pueden ir del respero al desprecio. Descripra por Mannoni, ran arento a las relaciones de clientela que instaura como a los pedidos desmesurados que los protegidos depend ientes di rigen a sus protectores , esta depen­ dencia se comprenderia mucho mejor a Ia luz de los rrabajos sobre el amae de los psic6logos y psiqu iatras j aponeses , pri nciplamente los de Takeo Doi (198 1). Este espiritu d e dependencia puede, igualmente, pervertir el u s o de Ia facultad de empatia que, comprendida en el sentido clin ico como Ia capacidad de meterse en el l ugar del otro para intentar comprender su un iverso interior, tambien me parece proceder, en l merina, de esa necesidad muy profu nda de armonia social. Asi, Ego va a esforzarse por atravesar los senti mientos de Alter para responder a estos de I a manera q u e cree v a a ser Ia m a s grat i ficante para este u lti mo. S i e s necesario, n o dudara e n cali ficar, i ncluso contra toda presu nci6n , sus propios actos y senti mientos de una manera adecuada para satisfacer las expectat ivas reales o supuestas de Alter. Asi ocurre con ese R. de no se que pueblo meri na del que habla Pau lhan, siempre preocupado por no contra riarlo. "[ . . . ] es tambien Ia opin ion de R. (por lo demas, esto no prueba nada, dado que sobre las cosas i m portantes siempre me d ice lo que cree que me agrada)" (1982: 2: 65). Esta claro que hay mas. S i n poder extenderme m a s sobre este ripo d e reacci6n p o r efecto d e reflejo, que procede por i nterpretaciones y anticipaciones sucesivas (pienso que el piensa que yo pienso, etc.) , rem ito a R. D. Lai n g (1969: conj u nto de Ia obra y Apendice: 174-179). En este campo y mas all:i de cualquier i ntenci6n, Ia sociologia de Goffman, focal i zada sobre Ia totalidad de una i n teracci6n y portadora prioritariamente de Ia i ntenci6n , en Ia actitud mas naruraJ 2 1 , de asegurar u n cierto entend i miento, u n cierto fitting, seria completamente adecuada. Por el contrario, los abordajes estrategicos de Habermas, focal izados sobre u n agente que persigue sus fi nal idades procediendo como un aj edrecista, y el empleo de ex­ presiones como verdeckt strategisches Handeln, "conducras o acciones disimuladas"; Tiiuschung bewusst, "conductas o acciones engafiosas", 1 79 man ipuladoras o, tambien , en I a traduccion francesa, " i lusion(es) conscientemente engendrada(s)" ( H abermas , 1983, tomo I, al. 446; fr. 1997: 341), me resultan demasiado fuertes, y no son adecuadas para los casos mas habituales de Ia cotid ian idad en Ia que, precisamente, las motivaciones de las conductas no tienen nada de estrategicas sino, como lo escribe Paul han a proposito de R., proceden senci llamente del deseo de salvaguardar Ia necesaria armon ia de las rel aciones sociales. El relativismo social, cuya i mportancia destacan los i n vestigadores j aponeses (ademas de los citados, Ben-Dasan, 1 972 , principal mente los capitulos 5 y 6: 7 1 -93 y 95-104), me parece igual mente u no de los rasgos fu nda mentales , si no el fu ndamental , del ethos y de Ia sabiduria malgaches que, adm itiendo al comienzo Ia idea de Ia i mperfeccion natural del hombre caracterizado por sus habitos (be siasia), ensefian que no es realista ni sensato espera r o exigir de el mas de lo que puede dar. En este campo, a pesar de las muy fuertes i n fl uencias musulmanas, Ia idea de un hombre perfecto (al-insdn al-kamil} que reune en el -o, mas bien, esta dividido entre- las dos naturalezas humana y d ivi na si mbolizadas por los rectangulos con sentido contrario de Salomon o de David no prevalecio nunca por sobre esta tension constance que instaura en Ia conciencia del hombre. Esta vision razonable de lo humano y de las cosas de Ia vida, combinada con Ia facultad de empada sefialada y Ia si mpatia activa experi mentada con respecto a personas que pertenecen al m ismo marco, favorece actitudes de tolerancia e i ncluso de laxismo que acepta actos de corrupcion que ciertos occidentales considerarian como muy graves: delitos de i njerencia, abusos de bienes sociales y desvfo de fondos de fu ncionarios publ icos, etc. En una sociedad go­ bernada por un ideal de entendi m iento, el culpable lo es mas por el escandalo que provoca que por el acto que cometio que, i ncluso si es notoriamente conocido, puede ser ignorado m ientras no sea denunciado oficialmente. No sigo con un tema que, en las regiones peri fericas de Madagascar, explica igual mente Ia i ntervencion (de control socia� de los poseidos (tromba ylo saha), proclives , desde el momento en que se superan los umbrales de tolerancia, a den u nciar publicamente lo que todo el mundo sabfa (Ottino, 1965). En otro plano, este relativismo ha sido, en todas las epoca s , u n precioso refugio contra los abusos d e todos los poderes , los m a s recha­ zados de los cuales eran los menos razon ables , es deci r, los mas ideo­ logico s . En rel acion con esto, el fracaso del adoctri n a m iento pol it ico i n tenrado despues de 1972 sobre toda Ia extension de Madagascar es ejemplar. Las d i rectivas del gobierno revolucion ario, retransm itidas en todos los n iveles por los actos de habla y las i ntenciones a fi rma­ das de los responsables locales, u n a n i memente aceptadas durante reu n iones publicas, no fueron seguidas, en Ia mayoria de los casos , del mas m i n i mo efecto. Volvi sobre este punto, i n i nterru mpidamente planteado por los i n ves t i gadores j aponeses que d i scuten l i m ites de 1 80 I a persuasion y de Ia adhes ion, porque en Madagascar me pa rece revelador de u n a pecu l iaridad de esplritu comparable que h ace que, i ncluso s i ad m iten una idea, una opi n io n o , lo que es mas raro, u n a doctri n a , l a s personas m a rcan u n a reticencia a adherirse a ello s i n reserva . Refugia ndose en sl mis mos , encuentran s u fuerza e n u n es­ cept icismo que, co n fesado o, I a mayorla de l as veces , no con fesado , los protege contra todas las pres iones y les perm ite salvaguard a r en el fondo de s u concienci a u n espacio de l i bertad, u n en cua nto a sl, i ncompr i m ible. En Ia med ida en que releva Ia concepcion del ethos de Lebra ( 1979}, fuertemente i n fluida por Gregory Bateson (1972 y 1 979), Ia de Eri kson (I 976) me pa rece bien adaptada a ese relativismo meri na. I mpresionado por Ia d iversidad y variacion de las conductas que observaba en los montes apalaches, en donde el semido de Ia tradicion iba junto con el de l ibertad, Ia i ndependencia mas afi rmada con Ia dependencia mas extrema, Ia a firmacion a veces brutal de sl con Ia resignacion postrada, Ia focalizacion en el i ndividuo con el acento puesto en el grupo, etc . ; en suma, por di mensiones eticas que solo tienen sentido e n relacion con sus contrarios, Erikson l lego a concebir Ia cultura como un espacio mora l . En esta vision, los valores sobre los que se basan las di men­ siones del ethos de Lebra dejan de ser consideradas como estandares absolutos pa ra ser consideradas como va riables que, operando sobre un m ismo eje, son susceptibles , al partir de un extrema, de deslizarse bacia el polo opuesto, de transformarse en sus contrarios (Eri kson, ibid.: " The Mountain Ethos": 78-93). Si, en el caso meri na, se admite Ia existencia de valores marcados, esta claro que siempre pueden ser utilizados en contrapu nto. �El ciclo de los cuemos marina fa somary angano, "un poco fabulosos, pero no obstante veroslmiles", de los dos celebres bribones l kotofesty -el astuto, el malvado- e l mahaka -�tal vez, eti mologla arabe hakd?-, "el que cuenta historias (sobreemendido, en Ia comprension malgache} aburridas o extravagantes " ? El hablador -�en el sentido de qu ien engaiia?- ofrecerla, si fuera necesario, una i lustraci6n entreten ida22 • Una teor{a merina de Ia acciOn humana El R. P. Navone propane, a partir de un estudio de los proverbios mas general mente, de los fitenma malgaches , una expl i­ caci6n, no exactamente de Ia naturaleza humana sino, siguiendo su expresi6n particularmente fel iz, de " Ia total idad de Ia persona orientada a Ia acci6n" (Navone, 1 977: 172). Las actividades cogn itivas, afectivas, emocionales, al igual que las disposiciones conativas o disposiciones a actuar, son el producto de tres componemes de Ia naturaleza humana: el coraz6n,fo; el vientre, kibo; Ia tercera , fonahy, distintivamente humana. El coraz6n y el vientre, sedes de los semi mientos espontaneos , se oponen al fonahy, termino que im- ohabolana y, 18 1 pero que me parece corresponder mejor a Ia empatia. I nversamente. Coraz6n y vientre son i nstrumentales en los componentes conativos de las actitudes. el coraz6n es el Iugar del fomindram-po. pero cada uno sabe que si. fortaleza. de las conmociones. no se puede saber que contiene. pero siempre movilizables instantaneamente. debe ser controlado. y tambien las pulsiones. de Ia m isma m a nera . visible o audi ble". ocasionan alii las con mociones mencionadas y. ceder total mente. Parece que. i ncitan a Ia re­ flexi6n. no deja n i nguna duda en cuanto a esco. seria el lugar al que llegan in formaciones. considerados u n o y otro. de las experiencias anteriores. pena. es general mente el lugar en el que se albergan cualidades o vi rtudes personales: valor. deslizarse. senti mientos que permanecen efectivamente conten idos en el curso de Ia vida interior (Navone 1977: 1 66-167)-. satisfacer hasta saciar el vientre. una especie de reservorio de sentimientos y emociones experi mentados i ndividual­ mente. Expresado de otra manera. dejarse ir. estas dos ulti mas virtudes son tan apreciadas en Madagascar como en Islam. mensajes exteriores que. El vientre seria el Iugar en el que se contendrian senti­ mientos con notados negativamente en tanto negativos. el coraz6n y el vientre como sedes del yo i n terior y no opues tos a u n a noci6n equ ivalente al fonahy m a l ga­ che. En relaci6n con esto. sino a I a boca y a l ros t ro . term i no que traduce tambien Ia idea de centro. el vientre es sobre todo un continente. por las emociones que suscitan.pl ica in mediatamente una idea de reflexividad o. el esquema representativo m a lgache evoca u n a vez mas el esquema representativo j apones descripto por Lebra con . si se trata de acciones.: 38-49). en una palabra. que Navone traduce como "compasi6n". depositos de residuos sedi mentados. El coraz6n seria el Iugar de las emociones y senti mientos. no i n mediatas. el coraz6n y el vientre son el lugar en el que se ubican emociones y sentim ientos. Desde el exterior. comparado de buena gana con el agua muy cal iente. franqueza. Si bien no estoy seguro de que el coraz6n lleve hacia las acciones emocionales. a diferencia del vientre. paciencia. n o como revel adores exteriores. El coraz6n fo. etc. reflexionadas. parece seguro que el vientre lleva a las acciones i nstintivas caracteristicas de lo que Merleau-Ponty y los soci61ogos existenciales americanos denominan "el ser bruto". o bien respecto de si m ismo -tristeza. un componente importante del ethos malgache cercano al omoiyari japones descripto por Takie Sugiyama Lebra (ibid. solefoka eran 'ny kibo. con Ia ayuda delfonahy. de acciones pensadas. el coraz6n puede albergar algunas emociones o sentimientos con notados negativamente (orgul lo. desplazamiento del coraz6n. El coraz6n . resentimiento (aunque se traduzca esta palabra por lolom-po)-. apertu­ ra.). esta en Ia con fluencia del mundo exterior y de las capacidades reflexivas i nterio­ res constitutivas de lo que Cicourel ( 1974) denom i n a el mundo interior. que traduce Ia expresi6n fihetseham-po. Por ulti mo. 1 82 . rencor. La expresi6n que comenta Navone. o bien respecto de los otros -calera. "aspectos del si externo. asi milado al centro. suave) o los cali ficativos tsara (bueno. 1990). puede. por su propio movi miento. esta conten ida en el coraz6n y en el vientre. du lce. pero n o dudo de que engloba los campos semant icos de las dos ra kes nahy y hay. i ntenc i o n a l . Es menos c6modo hablar del fanahy. Esta acepci6n une el sent ido de fonahy. de un gato que ama el pes­ cado o que roba porque sufonahy lo constituye como tal . 1 83 . : 1 69. I a pri mera de las cuales expresa Ia i n ten­ ci6n. o i ncluso a l ros tro. si el coraz6n es e l centro d e rccepci6n d e l a s i n for­ maciones exteriores . Nu merosos Jitenenana dicen que. 2) El cal i ficativo maleny (debi l . a volu ntad. las concepcio nes m a l gaches me parecen . pri ncipal mente de las emociones y senti mientos. al cuerpo vatana. presenta Ia misma acepci6n (Blanchy. y tambien opuesto a Ia concepcion m a l gache. volu ntad expresa y tam bien buena disposici6n para hacer o real izar algo. 4) Pero sin duda Ia expresi6n mas i n teresante es Ia de fonahy iniany. Hecha esta salvedad . no posee. cual idades que el n i no ada/a. 3) La construcci6n manam-panahy. de una categorla social o i ncluso de un a n i mal. capaz de discern i m iento. q ue es Ia apariencia. m uy ce rca­ nas a las concepciones j aponesas. En resumen. La verdad. con Ia de nia. De manera opuesta. 172). u n a vez m a s . Ia i nq u ietud. madu ra psicol6gicamente. Ia segunda. mas general­ mente. de reflexi6n y tam bien de sabiduria.s i n o como aspectos e n g a fi osos en los que no se pod ria con fi a r (ibid. yo d i ria vol u ntario. si el cuerpo o el rostro n o pueden cambiar. bueno. Rem ito a las d i scus iones de Navone sobre al eti mologla del term i no (ibid. y ambas son i nseparables de Ia act i t ud reflex iva que d i rige n . el frente de ese c uerpo . 1977: 1 66 . El term ino mahores y anjuanes nia. por ejemplo. Navone discute cuatro acepciones de Ia palabra: I) El fonahy es comprendido como el atributo esencial de una persona. que es el componente. hablar fra ncamente se d ice "abrir el vientre". Los Jitenenana consideran el desvlo de Ia m i rada como revelador de Ia falta de si nceridad ( Navo ­ ne. en cua nto a l yo exterior presentado en publico. el cu idado. en tanto gato. de esta d i sposici6n a act u a r n acida de Ia conj u nci6n con el coraz6n y el vientre.1 70) . El fonahy se opone al coraz6n y al vientre y. I a solicitud. el fonahy sf puede c a m bia r (o ser cambi ado) pues es esencial mente vol u n tad. : 1 8 0). ignorante en Ia medida en que aun no esta enteramente socia l i zado. se a pl ica a una persona adulta.1 69). el vientre es el Iugar en el que se asienta Ia si nceridad. benefico) o ratsy yuxtapuestos afonahy insisten sobre cua­ l idades o sobre Ia ausencia de cual idades relacionales o de capacidades de adaptaci6n (ibid. I a vol u ntad. poseer fonahy. el prop6sito. que i ndica Ia acci6n de actuar libremente. que Sophie Blanchy cita j u nto a otros conceptos que ex igen las interacciones sociales . aca Ia si nceridad de los sen t i m ientos y de las emociones del yo i n terior. ser expresado o d i s i m u l ado por Ia boca y revel ado u ocultado e n los ojo s . intenci6n. que marca de Ia manera mas fuerte el caracter voluntario de una decisio n . i nstrumentales o d e trabajo orientadas hacia e l mundo fisico exterior. en consecuencia. constitutivo de Ia personalidad y rector de las actitudes de las personas. sin duda. ser cambiado. en los antiguos kabary reales. i ntenci6n de Ia acci6n . No me explayo mas. roa ny fonahin 'ny olona: el fonahy de los humanos es doble. los merinas. sedimentada sobre esta base. conciben el doble fonahy. entin 'ny vintana. yuxtapone sobre el fondo dado por el vintana una segunda naturaleza adqui rida por las sedimentaciones sucesivas de las experiencias vinculadas con las real izaciones del hombre social. y no Ia forma directa que hace del agente el sujeto de esta acci6n . "que hace que el hombre sea (un) hombre". Queda un ultimo campo absoluta­ mente fundamental que no aborde: el de Ia lengua. intente i ndicar algunas direcciones posibles de i nvestiga­ ci6n que me paredan adecuadas para Ia situaci6n merina. Lengua y Pol itica en Madagascar] . al vintana. Iugar. como lo supuso durante un momenta Whorf. de interes directo para mi objetivo. se expresaba en primera persona. A falta del estudio de campo que evidentemente se impondria. me parece. vita an-kibon-dreny. el fonahy. asi como para las sociales. franceses y noruegos y de los viejos l ibros del siglo pasado y de comienzo de siglo. S i n duda no es por azar que. sin hablar de los escritos antiguos de los misioneros ingleses. una segunda naturaleza que no puede no modificar I a primera. Si es verdad. est:i l igado al destino. Por falta de tiempo no considere muy numerosos e importantes estudios como los del R. como en esta cuesti6n los otros malgaches. sino como una un idad constitutiva y espedfica de Ia personalidad humana. util izan las formas verbales denominadas pasivas o circunstanciales que resaltan el objeto o las circunstancias de tiempo. por habito. Por el contrario. con las modal idades de su i mpl icaci6n por Ia acci6n en el mundo23• Es de esta manera que los campesi nos meri nas. como el de Jean Carol.y el vientre. de Bakoly Domenich i ni-Ramiaramanana ( 1983). Es efectivamente esto lo que expresa el proverbio de Ia Histoire des Rois. que no perciben como una dual idad. Chez les Hova [ Entre los Hova] ( 1 898). Punto muy i mportante para m i objetivo. Esto. Si. que las categorias de Ia gramatica no son las del pensamiento. P. atributo propio. A titulo de esto. el soberano. y esto ocurre para todas las actividades humanas . que prefiere actuar a ser actuado. "com­ pletado en el vientre de Ia madre. Langue et Politique a Madagascar [ Del Ohabolana al Hainteny. es el Iugar en el que se alojan las pulsiones. y no puede. mahalehilahy ny lehilahy. es Ia primera pieza de esa parte atribuida al nacim iento. para expresar su i mplicaci6n en el mundo fisico o social. el fonahy permite el uso de Ia funci6n cogn itiva. no es menos cierto que existe entre los dos una correspondencia i nnegable. en las circunstancias normales de I a 1 84 . Ia experiencia adquirida. sigue (o es aportado por) el destino". reservorio de los senti mientos mas bien negativos. Rahajarizafy ( 1 969) o Du Ohabolana au Hainteny. y las cualidades relacionales desarrolladas en las interacciones sociales van a constituir. llc:gan a constituir esquemas de presupuestos concc:ptuales que. propiedades o caractc:risticas constitutivas de los grupos primarios con 1 85 . ) quien. En Ia medida en que son ampliamente compartidas. 1 97 1 : 1 92) . para hablar de fi nal idades o de conductas "sociales". las acciones "normatizadas" y las accionc:s comunicativas en el sentido preciso del termino. sorprendentes desaj ustes) . 4 Se trata de los "b�cauu" o "in-order-to motiv�s · de SchUtz. como aquel que designa una conducta que los miembros de una cultura dada esperan y considc:ran normal. reagrupa bajo el termino de acciones "comunicativas" a los tres tipos de acciones o conductas distinguidas por c:ste au tor: las acciones dramaticas. H. 6 En un sentido proximo. Merton oponia los conceptos de "manifiesto" vs. 2 La edici6n publicada c:n 1 9 1 3. ademas de Ia referenda a los psic6logos de Oxford. es mas. que se exige sean tomadas por unanimidad. s La distinci6n de los psicosoci6logos de Oxford tiene c:l merito de Ia simplicidad.existencia Ia utilizacion de Ia forma directa es evitada. el principia dcmocr:itico Je mayoria no tiene demasiado sc:ntido y. general mente. en lo que concierne a las decisiones real mente aceptadas. Ia no consideraci6n de Ia minoria es experimentada como una forma de violencia. funcionan conscientc: o inconscientc:mente como fil tros que aceptan o rechazan (como compatibles o incompatibles con ellos m ismos) las nuevas informaciones. " latente" . es m as aun u n adab. 8 Entiendo el termino "norma" en el sentido preciso en q ue lo emplea Elizabeth Bott. los habitus en el sentido de Bourdieu (princi­ palmente 1 980) pueden mantenerse mucho despues de que las circunstancias y estados del m undo que los produjeron hayan desaparecido (contin uando asi Ia eximici6n de pensar y c:xplicando. AI margen de que es demasiado presumuosa porque es demasiado personal. 9 Talcott Parsons desarrolla las ideas de C. 3 Suscribo totalmente a esta visi6n de J. me: apoyo en Edith Kurzweil ( 1 984: 1 86 y ss. poco con forme en todo caso al ideal etico del mahay miaina. empece us champs ek l'anmtralitl a Madagascar con estc: tema del temor a los extranjeros (del que los ancestros no protegen) y de Ia busqueda de Ia seguridad (Ottino: 1 998). Por cl contrario. Cooley enumerando los cinco modos de sociabilidad. como socialmente inapropiada. a las aspiraciones y nccesidades individuales. un saber vivir que. Dez y. a traves de las conductas de adaptaci6n . Es igualmente posi­ ble hablar de acciones "de trabajo" o de acciones "operatorias". por lo demas. hablo indiferentemente de fi nalidades o de acciones instrumentalc:s c:n el sentido en el que Habermas habla de: acciones teleol6gicas para designar las acciones concc:rnientes al mundo exterior que c:stas intentan transformar. NOTAS 1 Creo que las actitudes confi rmadas son verdaderas teorias personales sobre Ia existc:ncia de natu raleza a engendrar -de Ia misma man era que los paradigmas de Kuhn ( 1 970). De Ia misma manera que los paradigmas y matrices intelectuales (ibid. habitual (Bott. porque es moralmen te j usta o. que: incluye los textos malgaches. De Ia m isma manera. los de organ izaciones "formalcs" vs. en todo caso. social y estetico. anteriores a cualquier comprensi6n. y los soci6logos del trabajo.) de Kuhn o.vi­ sionc:s e incluso modelos espedficos del hombre y del universo. 7 Para una sociedad habituada a aceptar las decisiones co mo venidas de arriba (sin se­ guirlas demasiado) . tam bien. un arte de vida a Ia vez moral. las primeras de las cuales son 1hiles a las finalidades profesionales perseguidas y las segu ndas. lo vimos. o bien. para el prop6sito que pc:rsigue. de esta manera. tam bien es experimemada. " informales" . 14 El conten ido de csras diadas. 1 0. ceremonias. con Ia idea de circularidad. 10 11 E1 termino "recomendacion" aparece continuamente en las obras de los sociologos de Ia industria y de las grandes emp resas y de los politologos japonc:ses que abordan los mecan ismos de toma de decision. puede ser definido como lo hada Hsu para las diadas de parentesco. ya sea que se trate de conducras " lib res" o "ritualcs". dejan un am plio margen para las realizaciones individuales.1 5 1) . simplifica considerablementc: Ia vision de este autor que distingue las acciones "dramaticas" de las "acciones normatizadas" y de las "acciones comun icativas" en el sentido preciso que da a ese calificativo. por su parte. Esto se explica por el peso de las obligaciones sociales y Ia p resion de una exigencia de conformidad que confina a Ia violencia. que sign ifica.1 1 ) . me referi. a Ia simplificacion efectuada por Edith Kurzweil (cf. e ind uso "ritualizadas" . mientras que las segundas. "movi mien tos" ( Berne. Mead o Ob""ich de Habermas) . mas recientemente. las de los rituales. 1 964 : 33-37) . reagrupando bajo cl tc!rmino de acciones "comun icativas" todas las acciones no instrumentales. 12 A decir verdad. Segun este autor. principalmente cuadros p. "dar vuelta" . no sea necesario invocar Ia clasificaci6n de Eric Berne que. reciben a esras ultimas como trib utos. 11 16 Esro expl ica que. al menos en d nivel de abordaje que corresponde a este texto. "orien tados hacia cl grupo o hacia otros" . efectivamente. mucho mas apremiante que Ia de las mujeres acantonadas en actividades cotidianas mucho mas pragmaticas. no me parecen aplicarse a las comunidades 1 86 . ya sean "rclacionales" o "contractuales" . u Esro me lleva a senalar una insuficiencia de esta contribucion: Ia socializacion de los hombres orien tada hacia las relacioncs formales con los otros era. Me parece q ue los "superyo" masculinos (los M� de George H. 1 964: 63) porque prescriben segu ir guio nes mas estricros. construidos sobre Ia interiorizaci6n de los roles sociales y convertidos en rellejo de lo que se podria denominar Ia conciencia colectiva (masculina). "prescriptos" .relaciones y esta(Utos segun los casos: "que engloban rodo o generales". por medio de atributos precisos que. son mas estrechamente constrictivas ( Berne. II 1 9 Se trata de 6rdenes plebeyos 0 nobiliarios de rango inferior. "parricularistas" . Debo agregar que cstas impresioncs personalcs. creadoras y originales que las primeras. nota 39) quien . hablaro n de "'modelos de d1:cision" y Schefll e n. dejaban poco I ugar para el mundo subjetivo de las experiencias personalcs. profesionales. segun su tc!rmino. "de trabajo" o "telc:ologicas" de Haber mas concermen tes al mu ndo flsico exterior a las conductas y acciones "sociales". torbellino y con d sentido de retorno a su punro de partida. AI oponer las conductas y acciones " instrumentales" . inversamente a los ordenes propios de los p rlncipes donde. que me parecen verdaderas para Antana­ narivo y las grandes ciudades de Madagascar. Eric Berne habla de "procedimientos" y de "transaccioncs complemenrarias" . Schefll e n en Bateso n �� alii. a los ojos de un observador occidental. separando lo que el denomina conductas probability programm�d o "ality tm�d. en los anos 1 960. ofrece igual mente un util criterio de distinci6n. 1 97 1 : 3-29. 17 El verdadero term ino n o es e l senalado sino "mihodina ". de "programas" ( Buchler y Selby. y analiza los i n tercambios verbales "ritualizados" . 1 98 1 : 1 4 5. menos numerosos que las dladas. Esto produda personalidades masculinas y femeninas muy diferentes: las segundas eran mucho mas libres. unas y otras aparecen muy fuertemenre normalizadas. se co mbinan en configuracioncs iden titarias cspecificas que caracterizan a estas ultimas (Hsu. las primeras actividades correspondientes a las actividades familiares. de vecindad. Buchler y Selby. 1 968: 9-52. "c:mocionales" . como los q ue roman a las m ujeres son superiores a los que las entregan. de Ia vida cotidiana en term inos de "un idades" o strolm. conductas socially programm�d o simplemente "sociales" . j uegos sociales tal como el los comprende. como ya lo dije antes. que en Madagascar) favorecen. Oxford. Bloch . 1 990. 1 974.o Ia expresi6n de actitud natural. Tokio. J . Utiliz. las etimologias son siempre azarosas en Ia medida en que d haka malgache podria tam bien transcribir Ia palabra haqqa que corresponde a Ia raiz haqq que expresa el concepro de verdad. L. Wagner.1 979. 1 980. 320) . 1ht japanm and tht jews. es verdad. Berthier. 1 977. 1 997. Maurice (ed . "Introduction" en Political language and oratory in traditional society. Mind and Nature. 7he psychology of human relationships. 1 87 . finitt provinct en ingles. Furnham. Chandler Publishing Company (Traducci6n francesa � �rs une icologie dt /'esprit. 1 972. La vie quotidiennt a Mayotte (Archipe/ des Comores). pero. Social situations.malayas pr6speras de Malasia como tampoco a las ciudades indonesias en donde las dificultades de vida (menos serias. utiles para Ia situacion presente (c( glosario en Helmut R. Paris. Editions du Seuil. 1 972. Hansfried. Paris. a ntcmary unity. I. 7he homtless mind. Hughes. How to do things with words. sobre Ia extraordinaria facuhad de nuestro espiritu. ) . cuando ocurre cada nueva experiencia. el con j u nto de las experiencias-co­ nocimientos pasados del mismo tipo. por el con­ trario. Mt:ad sobre Ia genesis y Ia formaci6n del "yo" y de su reali1. La teoria implicita conten ida en esta expresi6n del "doblc fanahy" corresponde perfec­ tamente a las ideas de George H . Penguin Books. Paris. Editions du Seuil) . Nueva York. Sophie. 1 957. 1 962. sob re los procesos de "constituci6n" de los cogitata u objeros de pensamiento. Eric. Paris. Weatherh ill. Notes tt impressions sur Its m£rurs tt coutumes du ptuple malgache. Steps to an Ecology ofMind. M ichael.: Harmattan . en este caso. tomo I I . Nueva York. 1 977. Bateson. Gregory.. a las visioncs de Schiitz sobre Ia experiencia. el texto sobre el " Self" editado por A. de una vez. Berger. 1 984. Richard (Pastor) . Dutton edition. Isaiah. finalmente. Berger. jean Ann. caracteristica de las i nteracciones individuales de Ia vida de rodos los dias. Cambridge. una conciencia aguda de Ia identidad con una n ueva consideraci6n voluntarista de los valores tradicionales. Modernization. & tsiny tt k tody dans Ia pensit ma/­ gache. 1 964 . 1 970: entrada " Monothetic". 1 933. Antananarivo. 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Hubo. ten ian una actitud de disrancia critica con respecro a su civi lizacion . paradojicamente. y mientras que Ia mayoria de los paises colonizados por Occidente habia consegu ido su independencia (incluso cuando esta 1 93 . sobre todo si querfa legiti­ marlas como un trabajo ciendfico y no como una produccion estetica o de otro tipo. dado que sabian que pertenedan a poderes colon iales. ingleses. Si no. las crfticas y aurocriticas que estan asociadas con esto solo son nuevas en sus desarrol los. periodista. a su culrura. en el mejor de los casos. Ia antropologfa ampli­ fico su m i rada sobre ella misma al punto de que Ia antropologfa de Ia antropologia se convirtio en una subdiscipl i na. pero las reflexiones de los antropologos sobre su campo de trabajo. los antropologos franceses. a poderes dom i nances. Lo que ocurre hoy en America del Norte es un poco complicado. del "sf " es una de las precondiciones m ismas del trabajo antropologico. muy a menudo. El tiempo paso y. debe saber que su trabajo exige un descentram iento permanence en relacion consigo m ismo. Esre perspectiva crftica esta particularmente desarrollada en los Estados Un idos. Cualquier antropologo de cal idad debio siempre tomar distancia res­ pecto de sf m ismo y de sus producciones. El contexto te6rico que estaba detras de Ia aparici6n de estos pensa­ dores era el del desmoronam iento y repudio de las explicaciones globales de Ia diversidad y de sus h istorias. sobre Ia identidad de los i n formantes. . Lyotard y luego de Deleuze. etc. sus productos (libros. fi l mes. asf. que sus obras. los presupuestos etnocentricos que habian servido para su construcci6n. Hay que observar que el impulso te6rico que los inspiraba no surgfa directamente de Ia antropologia misma. pero no como metodo de analisis.era solo pol ftica y a menudo formal). cierto numero de antrop6logos norteamericanos decidieron acometer. sobre Ia manera de escribi r para restituir las in formacio­ nes obtenidas a partir de Ia observaci6n de los otros. en estos trabajos de deconstrucci6n. sino contra el oficio m ismo de antrop6logo. Ideas de Derrida. l n terrogarse sobre las condi­ ciones de recopil aci6n de las informaciones. de las relaciones de presencia y trabajo del etn6logo con aquellos junto a los que vivi6 y trabaj6. etc. Esta decadencia proven fa justamente del hecho de que el estructuralismo de Levi-Strauss habla apartado constantemente de sus analisis al i ndividuo en tanto actor. Deconstrui r las practicas y las obras de los etn6logos se convirti6 (nuevamente) en una tarea prioritaria. al termino de Ia operaci6n. para privilegiar el estudio de las "estructuras" de los d i ferentes tipos de relaciones sociales existentes en el curso de Ia historia entre los individuos y entre los grupos. Pues en muchos autores exisda. en tanto sujeto. 1 94 . es otra cosa. en resu men.) sean despojados de cualquier caracter ciendfico para aparecer solo como una forma sofisticada de discurso ideol6gico de los occidentales sobre los otros. Ia de Ia disoluci6n. Ia propia antropologla sea "disuelta" en tanto discipl i na cientifica. esta bien. desenmascarar los juicios subjetivos. Uno se encontraba. etc. Ia i n tenci6n era Ia m isma y muy antigua en sus fuentes: acorralar el etnocentrismo occidental. autores cuyas perspectivas son muy diferentes unas de otras. fueron tomadas desordenadamente. Este impulso se ali menta de perspectivas abiertas. es deci r. que habla comenzado su decadencia como fi losoffa. y sobre ellos m ismos. el marxismo. Estas estructu ras paredan sostenerse por sf mismas. aunque se hubiera asentado sobre Ia necesidad de vigilancia crftica que esta latente en el oficio de antrop6logo. por supuesto. del curso de Ia historia. Foucault. en cierto modo cosi ficadas. ante todo. en una encrucijada. por fi l6sofos o ensayistas franceses y no por antrop6logos. Ia segunda. La consigna era deconstrui r radical mente todos los discursos etnol6gicos y hacer surgir. Pues deconstruir un discurso sobre los otros para reconstruir otro mas cauteloso. Entonces. mas matizado y mas riguroso. La primera expl icaci6n global buscada fue. entonces. articulos. Pero deconstruir las obras de los antrop6logos de tal manera que. poner de man i fiesto las consecuencias de los prej uicios. no solo contra las obras de los antrop6logos. un supuesto que los empujaba hacia Ia segunda via. el estructural ismo. Y ahara sabemos. linguisticos y emologicos. al menos bajo esta forma. Y. pasando por Taiwan. cuando comenzaron a diferenciarse a lo largo de los cam inos emprendidos por estas poblaciones durante sus m igraciones i n iciadas hacia el afio 2000 antes de nuesrra era. Es verdadero y falso. de una cierta manera. multipl ic6 los debates -e incluso las disputas-. En los Esrados Unidos. tal vez. cuando uno se orienta hacia las lenguas. Se pueden reun i r decenas de sociedades distribuidas sabre m i­ llares de ki lomerros. Esros antropologos olvidaron voluntariamente el hecho de que no estamos alii para hacer algo diferente de un trabajo de conocimiento. en Ia medida en que codas hablan variedades de lenguas austronesias. Pero es justamente esta tentacion o esta practica lo que hay que destruir en uno. Se esraria emonces freme a fenomenos de convergencia todavia mas abstractos que deben ser analizados y explicados. despues de med ia siglo de trabajos ar­ queologicos. sino el que hay que hacer depues del campo. Y es desestimar o negar voluntariamente que los antropologos consiguieron descubrir algu nas convergencias desconocidas por los propios acrores. de hechos y practicas hasta ese momenta conocidos u olvidados por perso­ nas extranjeras a esas realidades y esas culturas. por los individuos que actuan en sus propias sociedades segun las normas de sus culruras. cual es Ia cuna de origen de estas lenguas. Esro es mas faci l de comprender. Pero los individuos que viven en esas sociedades no saben que hablan una lengua austronesia y que esa lengua los u ne a individuos que viven en sociedades total mente desconocidas para ellos. algunos representantes de Ia corriente denominada postmoderna negaron que se pueda romper el espejo y afirmaron que uno nunca deja de erigir nuevas espejos alrededor de si. ponen al antropologo frente a hechos reales. 1 95 . que consiste en comparar los datos del campo con datos concern ientes a otras sociedades en las que el antropologo no hizo campo. propuso conceptos. comparando siempre real idades observadas en lugares diferentes del planeta. saber esto no les habria servido en Ia vida cotidiana y no les servi ria en el futuro. a Ia conciencia de los i ndividuos que viven y actuan en esas sociedades. es decir. de descubri miento e interpretacion de realidades sociales y culrurales. La demostracion seria todavia mas elocuente si uno se orientara hacia las termi nologias y los sistemas de paremesco. Es Ia paradoja de Borges. Es verdad que uno esta constantemente tentado de construir al otro como espejo de si. desde Madagascar a Ia Isla de Pascua.Ia sospecha obsesiva de que un emologo nunca hace mas que construir un nuevo espejo para mirarse a si mismo y volver a encontrar su sociedad y sus presupuestos a craves de los orros. Esto para decir que no solo el trabajo que se hace durante el campo. intent6 veri ficar hipote­ sis. Esta construccion es sofisticada porque se construye a partir de materiales surgidos de Ia observacion de los otros. teo rico. pero que no pertenece. que plantean el problema en un plano abstracto. Y es si lenciar un poco rapido que para esto Ia antropologia invento merodos. Por ejemplo, se constat6 1a ex istencia de un muy pequefio nu mero de t ipos fu ndamentales de term i nologias y sistemas de parentesco, cuyas estructuras formales y principios de orga n i zaci6n son los m ismos a craves de Ia diversidad de lenguas habladas, que hoy son mas de d iez m i l , y a pesar de esta m isma diversidad. Es asi que Ia ter m i nologia francesa de parentesco, que d isti ngue padre, madre, tios, tias , etc . , tiene Ia m isma estructura formal y corresponde al m ismo tipo que I a de los inuit (antes llamados esqui ma les, term ino indio i nsultante que los i nuit hoy rechazan) o que Ia de los garia, una tribu de Nueva G u i nea. ( C6mo expl icar Ia presencia de los m ismos tipos de term i nologia, e i ncluso de sistemas de parentesco, en sociedades que nunca tuvieron contactos entre si, que no tienen para nada el m ismo sistema econ6mico ni el m i s mo u n iverso cul­ tural? Evidentemente, Ia preocupaci6n por com pararse entre ellos (i nuit, garia y frances) no tend ria n i ngun sentido para los individuos que viven cotidianamente en esas sociedades , en las que nacieron y crecieron. En consecuencia, existen real idades hist6ricas , socia les que no pertencen a Ia conciencia de los i n fr) rmantes y que son, no obstante, real idades objetivas que deben ser analizadas y, si es posible, expl icadas. En esto, el t rabaj o del amrop6logo se parece, aunque de bastante lejos, a l de los cientificos de l as discipl i nas denom i na­ das "duras", que anal izan propiedades y estructu ras de Ia materia establecidas como objetos de anal isis y de expl icaci6n, pero que no pertenecen a Ia conciencia de las personas comunes que t ienen sus propias representaciones culturales de Ia natura leza. Reflexividad y trabajo de campo: una cuesti6n de medida En nombre de Ia deconstrucci6n necesaria, parad6jicamente, ciertos antrop6logos dejan por completo de hacer campo. Ahora bien, hacer campo es Ia condici6n primcra para convertirse en antrop6logo. Se dedi­ caron a Ia critica de los textos de los otros, pero tam bien de los propios. La antropologia se transform6 en una textologia critica, en un acoso de todas las evidencias de Ia culpabi l idad emocentrica, ideol6gica de los antrop6logos. Recuerdo un articulo de un postmoderno, que atacaba Ia obra de Godfrey Lienhardt, Divinity and Experience: the Religion ofthe Dinka (Oxford, 1961). Los dinkas son una sociedad de ganaderos del Sud Sudan, caracterizada por una fuerte dominaci6n mascul ina. Esta sociedad de ganaderos, a craves de todos los ritos relativos al ganado, pone de rel ieve Ia importancia de los hombres. Y este antrop6logo, con raz6n , demostraba que en todo esc libro solo habia una alusi6n a lo que las mujeres podian pensar del ganado. Este abordaje era excelente. En ese l ibro, solo se escuchaban voces de hombres y, por casualidad, habia una vocecita, m i nuscula, de una mujer que deda algo sobre el 1 96 ganado, sobre Ia vaca de su h ijo, Ia vaca que se Ia da a un i niciado y que se convierte, de alguna manera, en su doble a n i mal. Esta critica era justa. El discurso restituido era solo el de los hombres. El antropologo se habia deslizado dentro de los canales de Ia dom i na­ cion masculi na. Godfrey Lienhardt no supo o no quiso escuchar a las mujeres. Su restitucion de Ia sociedad dinka era parcial y, al m ismo tiempo, dividida. Seguia las divisiones de Ia dominacion mascul i na. Pero, atencion: nuestro trabajo no es simplemente restituir el discurso de los otros, escucharlos. Tam bien es anal izar las relaciones que existen entre las personas y con frontarlas con los discursos que mantienen las personas acerca de su Iugar en esas relaciones. Hay alii todo un progra­ ma. Un antropologo no debe solamente deslizarse dentro del discurso de los hombres; debe tomar todos los discursos sobre si. Y, mas alia de los discursos, debe descubri r Ia logica social que esta en Ia fuente de esos discursos de las personas sobre si mismas y sobre los otros. Luego debe compararlos con otras sociedades en las que existen otras formas de domi nacion masculina, etc. Pues, a partir de un momento, ya no se analiza solo a los i ndividuos en tanto i ndividuos; se busca expl icitar, a traves de ellos, los procesos que forja n lo social, su mu ndo social y, en el seno de esos procesos, los que forjan Ia dominacion entre los sexos o los grupos sociales. Entonces se plantea el problema de descubrir los i ngredientes, los componentes y los procesos del poder en esta sociedad, pero tambien en las otras. En mi trabajo sobre los baruyas hablo, en un momento, de los contenidos i maginarios i mpl icados en las relaciones de poder entre los hombres y las mujeres. Uno de esos ingredientes es el mito de acuerdo con el cual las mujeres habrian estado en el origen de las artes y de Ia civili­ zacion , pero las empleaban de tal manera que engendraban al rcdedor de elias el caos. Los hombres debieron interveni r para poner orden y se apropiaron, en consecuencia, de las flautas sagradas y de los otros elementos de su civi l izacion. Expropiaron a las mujeres , por lo tanto, de poderes imaginarios que poseian en los tiempos de los origenes y. desde entonces, nunca debieron aflojar su dom inacion, su presion sobre las mujeres. Se ve que este argumento es completamente imaginario. Se ve tam bien que u no puede y debe tamar una distancia critica respecto de los discursos de los i n formantes sobre si mismos. Pero los discursos i maginarios producen efectos reales en Ia sociedad. En nombre de este mito, las mujeres no tienen el derecho de l levar armas, de disponer de sus h ijos, de heredar Ia tierra de sus padres, etc. H ay un momenta en el que, parece, colegas que habian comenzado por un buen cami no, el de Ia critica, dejaron de analizar los conten idos y ya no quisieron pasar al plano de Ia comparacion de los procesos, y, en consecuencia, dejaron su trabajo como cienrificos. Esto tiene como consecuencia produci r discursos relativistas en los cuales n i nguna sociedad es comparable con n inguna otra en tanto cada una aparece 1 97 como una real idad unica absoluta. A traves de este abordaje, ya no hay conoci miento cientifico real, no hay acumulacion de saberes que puedan ser criticados y revisados. Ahora bien, Ia acumulacion de saberes revisados y criticados es, a Ia vez, el testimonio y Ia consecuencia de Ia existencia de un proceso de conocimiento que depende del trabajo cientifico y no de una actividad ideologica o, en una direccion total­ mente disti nta, de una creacion poetica. Pienso, por mi parte, que esta situacion va a desaparecer o, al menos, va a ser superada en un futuro bastante cercano. Pues Ia Norteamerica postmoderna nos ofrece un espectaculo extrafio, una escena contradictoria. Es Ia sociedad occi­ dental que esta en Ia cumbre del desarrollo de las ciencias fisicas y de Ia i n formacion, bases de su superioridad tecnologica y mil itar sobre el resto del mundo, i nclu idos los otros paises occidentales. Ahora bien, en los medios cientificos norteamericanos de las ciencias "duras", las ideas postmodernas no encontraron Iugar. Los cientificos tienen con fianza en su creatividad conceptual, metodologica y tecnologica para comprender antes Ia complejidad de Ia materia, las estructuras del genoma humano, etc. Por el contrario, en los medios cientificos de las ciencias humanas y sociales, una m inoria que tomo el poder en muchas u niversidades considera -como escribia Mary Douglas acerca del libro "postmoderno" de Marilyn Strathern, The Gender ofthe Gift, consagrado a las representaciones de Ia persona y de Ia sociedad en Melanesia (Un iversity of Cal i fornia Press)- como "altamente sospe­ chosas" las preguntas, las teorias o las defin iciones. Parece que estos i ntelectuales, depues de que termi naran Ia dom i n acion del marxismo y del estructu ralismo a los que muchos habian adherido, sacaron Ia conclusion de que cualquier teoria es una forma de domi nacion y que se pueden anal izar hechos sin distinguirlos, clasi ficarlos, jerarquizarlos y, por supuesto, compararlos. Estos intelectuales, tal vez debido a que saben que los Estados Unidos, su sociedad, es hoy el "Big Brother", pero tambien el " Big Stick" que representa y defiende el bien contra el mal, qu ieren rechazar cualquier perpspectiva cientifica que refuerce esta dominacion de los Estados Un idos y de Occidente sobre las otras sociedades y culturas del mundo entero. Qu iero dar un ejemplo personal de revision de un saber. Reflex io­ naba ultimamente sobre los baruyas y su sociedad, que conoda desde hada trei nta afios y donde pase siete afios hacienda trabajo de campo a lo largo de veinticinco afios. Me di cuenta de que podia recomar nuevamente mis materiales desde otro angulo, desde el que se abrio con las conclusiones de mi libro L'enigme du don [ El enigma del don] , y extraer un nuevo conocimiento sobre los baruyas. Sabia desde hada mucho tiempo que, antes de Ia llegada de los europeos, los baruyas produdan sal para permutarla por armas, capas de corteza, plumas, utensilios de piedra, etc.; en resumen, por medios de produccion, des­ trucci6n y reproduccion de sus relaciones sociales. En consecuencia, 1 98 los baruyas , en el plano econ6mico, material, formaban parte de una economia regional. Dependian en parte, para reproduci rse, de otros grupos locales que, a su vez, dependian de los baruyas. Entre estos grupos habia objetos que circulaban como mercandas, desl igandose completamente de los propietarios que las vendian para ligarse a los que las compraban . Me di cuenta, por lo tanto, de que se podia decir que habia un caracter global en Ia vida de estas pequeiias sociedades rurales. Existia una especie de m icroglobalidad que era esta econom ia regional. AI mismo tiempo es i nteresante que los movimientos de objetos utiles se realizaban por intercambios comerciales que desvi nculaban los objetos de los sujetos, como en una economia mercantil moderna. Me di cuenta, por lo tanto, mas clara mente que antes, de que en Ia economia de los baruyas habia tambien un caracter global . Ahora bien, lo que ahora es global es el capital ismo mundial. Es una global i­ dad planetaria en el seno de Ia cual todas las pequeiias sociedades, de Ia m isma manera que las nuestras, esra. n atrapadas, l igadas u n as con otras. Entonces, es un desafio para los antrop6logos repensar todas las articulaciones de lo local, lo global regional y lo global planetaria, que es nuestro sistema mundial. Estudiar esto es estudiar procesos macro y m icro, y sus articulaciones. No es el fruto de Ia subjetividad de un antrop6logo, pues son procesos objetivos que envuelven y ligan real mente a centenares de sociedades. Y esros procesos son difici les de anal izar. Para hacerlo, hay que ser mas que antrop6logo; en el semido en que un antrop6logo debe estar abierto a otros abordajes y no solo saber de amropologia. Global mente, para dar cuenta de estos fen6menos, es necesario el aporte de muchas otras discipli nas de las ciencias sociales. Y esto vuelve ridiculos a los antrop6logos que siguen mamen iendo sus discursos sobre el espejo de Borges. Pues Ia historia no es solo u n juego de espejos; son relaciones de fuerza, alienaci6n, misti ficaci6n , coopera­ ci6n y tambien de destrucci6n; y estos procesos no actuan solamente en el nivel de una pequeiia sociedad, dado que las pequeiias sociedades nunca se reproducen solameme por si mismas. La reflexi6n sobre las modal idades y las constricciones personales e institucionales de Ia investigaci6n hace que se considere el momemo de Ia ernografia solo como una fase de un proceso mas ampl io, que comprende tanto Ia fase de producci6n textual como de recepci6n del texro. Se plantea Ia cuesti6n de saber que se realiza en esta escritura de textos o en Ia real izaci6n de los fi l mes ernograficos. Pues, despues de haber hecho campo y de haber analizado te6ricameme los hechos observados, los datos reun idos , hay que comun icar, hay que transmitir I a propia experiencia, el saber, las conclusiones; hay que compartirlos. Hay varios i nstrumemos para compart ! rlos: las con ferencias que se dan, los cursos que se d ictan, los libros que se escriben y, eventual mente, los fi l mes que uno puede hacer. Para m i, por ejemplo, Ia escritura es muy i mportante. Yean, por ejemplo, Ia elecci6n de escritura que h ice 1 99 cuando redacte La Production des Grands Hommes [ La produccion de los Grandes Hombres] (Fayard, 1982). Despues de haber vuelto de mi primer campo extenso en Nueva Guinea, tenia Ia posibilidad de hacer, como todo el mundo, una monografia sobre Ia economia, el parentesco, las practicas rituales, etc. entre los baruyas. Ten ia todo lo que necesitaba para hacerlo y decidi no hacerlo. ( Por que? Porque tome una posicion teorica y analitica. Reflexionando sobre mis datos y m i experiencia de campo, llegue a Ia conclusion de que en algun Iugar de esta sociedad habia una Have, un hecho, Ia dom inacion mascul i na, que explicaba un gran numero de aspectos de su funcio­ nam iento. Y como entre los baruyas no existian clases sociales, castas, yo habia podido ver, hace treinta afios, que el fenomeno principal, tanto de su vida cotidiana como de su vida ritual, era Ia dom i nacion de los hombres sobre las mujeres, y que grandes instituciones estaban al servicio de esta dom i nacion; por ejemplo, las i niciaciones. Habia constatado igualmente que, entre los baruyas, habia una mezcla de clanes conquistadores y de clanes conquistados. Esta division no era Ia division entre hombres y mujeres, y Ia superaba. Los baruyas habian ven ido de otro !ado, habian tornado Ia tierra, expulsado o absorbido grupos locales y, por lo tanto, hombres y mujeres. En consecuencia, habia aspectos de su sociedad para los cuales Ia relaci6n hombre-mujer no era signi ficativa. Por lo tanto, en Iugar de escribir una monografia, escribi un libro que se denomina La Production des Grands Hommes, puesto que me parecio que el fenomeno para comun icar, que resu­ mia, a mis ojos, Ia l6gica social que habia observado, que explicaba el comportamiento de los individuos, era la produccion de los Grandes Hombres y, tambien, de las Grandes Mujeres. E n consecuencia, en m i l ibro no hay n i n g u n capitulo sobre Ia eco­ nom ia, s i no algunas alusiones sobre como se produce Ia subsistencia, como se construyen l as casas, etc. Fue al com ienzo, entonces , una decision de escritura, y no una eleccion estetica, de creacion artisti­ ca. Ocurre que s i mplemente qu ise comun icar lo que habia aislado como el fenomeno mas sign i ficative y al que convert! en el pilar de toda Ia a rquitectu ra del l ibro. El conten ido de un l ibro es, entonces , una eleccion del iberada de no hablar de ciertas cosas. Tambien es Ia elecci6n de no plantear o desarrollar ciertos problemas teoricos. En mi caso, en esa epoca, ten ia en Ia cabeza conceptos e h ipotesis ins­ pi radas en el pensam iento de Marx y, en otro plano, estaba i n flu ido por los analisis estructurales de Levi-Strauss. Ahora bien , digo al pasar en m i l ibro que no habia encontrado vinculos directos entre el modo de produccion de los baruyas y su sistema de parentesco o sus i n iciaciones. Pero no desarrolle esta observacion que i nvolucraba un gran debate teorico que retome mas tarde, aunque en otros l ibros como L'Idee/ et /e materiel [ Lo ideal y lo m aterial] ( Fayard, 1984), que no concern ian particularmente a esta sociedad. 200 La emocion teorica es descubrir que una parte de Ia realidad habla quedado en Ia sombra y analizarla. tambien una capacidad de con mover a los otros a traves de las palabras. de modo tal que esros. por lo tanto. l ncluso en l ibros mas abstractos como L'idiel et le materiel ( Fayard. se agrega lo imprevisto. escribi en una lengua francesa que imeme fuera l impida y.Un pu nto que querria destacar es el hecho de que escribl m i pri mer l ibro. no obstante. nunca empleo term i nos Iatinos o griegos como habitus o hexis. ocho capltulos. 1998). y que una luz nueva. lo que no habia sido pensado ames. I mente que. en las que no hay ningun esfuerzo de escritura. Y. cuando verdaderamente uno escribe. a veces. que emergia en el analisis. las monografias son a menudo ilegibles. a craves de m i. se acerquen . por ejemplo. Se en riquece el pensam iento por medio de Ia escritura. vi que n i nguno de los dos habla tratado una categoria de objetos que circulan en un cierto tipo de relaciones sociales. Es poner mi subjetividad. tambien al i i. no solo por el pensam iemo. poetica. Por lo demas. que los domina virtual mente y se contenta consigo mismo y no con comparti r sus ideas con muchos otros. a los jovenes varones en el momento en que se les perfora Ia nariz. sino que uno debe conservar para transmitirlos . Me sentia en una especie de autoposesion. habla ajustado rodos esos pensamiemos ames. escribi un capitulo por semana. mas bien. me volvia a encomrar frente a obras i n mensas como las de Mauss o Levi-Strauss. los objetos sagrados. Son tesis de tercer ciclo que son retipeadas. experi mente una gran emocion te6rica cuando. 1984). sino estetico. al servicio de una analisis teorico de los baruyas. se proyectaba sobre las dos real ida­ des tradicional mente anal izadas y opuestas por los antropologos y los 20 1 . Trabajar sobre Ia escritura no me parece en absoluto i mponer m i subjetividad. Re­ tomaba el dosier del don. En Ia poesia se suscitan emociones. para suscitar en los lectores una emocion que los acercara. mas alta de m l. se viera a las mujeres humi lladas. a veces son di rectameme fichas lo que a uno le l legan . entre i ndividuos. Pero. como. y Ia emocion es un medio de comunicacion. a los hombres dom i nances. por Ia eleccion de mis palabras. Habla meditado y construido mi l ibro en Ia cabeza hasta tal punto que. porque se desarrollan analisis que no estaban verdaderameme ya construidos. Escribl ocho capltulos en ocho semanas porque estaba "pleno". Empece nuevamente a trabajar mi es�ritura en L 'Enigme du don ( Fayard. es deci r. u n placer no solo cientlfico y te6rico. a los lectores. Esto nunca me volvi6 a pasar. Pero despues. Considero que utilizar esos termi nos es poner a los lectores a distancia respecto del autor. poco a poco. Y encontre un placer enorme al escribirlo. a los baruyas. objetos que no se pueden vender ni ofrecer. entre grupos de generaciones d i ferentes. cuando comence a escribir. en ocho semanas. era u n libro plenamente teorico. etc. de mis oraciones. I ncluso. es poner lo subjetivo al servicio de lo intersubjetivo. 0. AI m ismo tiempo. mantenida rigurosomante en secreta. a Ia vez. de Ia ingestion de esperma por parte de los jovenes i niciados. Obj etividad/subjetividad: ( Ufl falso debate? Partire de un hecho: todo el mundo me concedera que no invente Ia lengua que hablan los baruyas. los baruyas apuntan expllcitamente a dotarlos de una esencia superior a Ia de las mujeres. se ve para que si rve en Ia real idad. entonces. En el centro de las i niciaciones m ascul in as entre los baruyas esta esa practica. no hay practicas comparables para legitimar los lugares d i ferentes ocupados por los i ndividuos en su sociedad a causa de su sexo o de su religion o del color de su pie!.econom istas: Ia categoria de las casas que se venden y se compran. de esas practicas i maginarias y simbolicas? Y. Su objetivo es que los varones vuelvan a nacer por segunda vez. Pero. dado que. ademas. Esto i ncita a plantear Ia pregunta teorica general: (Cuales son los componentes i magi naries de las relaciones de poder? (Y cuales son las consecuencias sociales. pienso que Ia ingestion de esperma es un acto i magi nario que nunca sobremasculinizo a nadie. reorganizandolo desde otro punta de vista. La cuestion que se plantea. pero. Y en esta lengua habla. al sobremascul i n izar a los varones. Vuelvo sabre el hecho de que haber compartido mucho tiempo Ia vida de los m iembros de otra sociedad. en esta lengua. que circulan como mercandas. se ve como una practica de este genera legitima relaciones de desigualdad y dom i n acion. Esta dis­ tancia entre los baruyas y yo hace aparecer entre el los un componente imaginario de sus relaciones. Yo. como en cualquier lengua. haber oldo y creldo compren­ der Ia manera en que piensan sus relaciones entre ellos y el Iugar que cada uno ocupa en esas relaciones (ya sea a sus propios ojos como a los ojos de los otros) n o i mpide tener una actitud critica respecto de su modo de vida y de su manera de justi ficarlo. En resumen. que soy occidental y no soy creyente. reales. esta vez. engendrandolos si n las mujeres. Para los baruyas. desde el punta de vista de los baruyas. El esperma es el de los iniciados de los estadios ter­ cero o cuarto que aun nunca tuvieron relaciones sexuales con mujeres. al padre y a todos los hermanos del pad re 202 . el m ismo termino noumwe designa. y Ia categoria de las casas que uno ofrece u "ofrece a cambia" y que circulan en relaciones no mercantiles. Ahara bien. pero que ellos no viven asl. esto no es asl. Era retomar todo lo de esos dosieres abundantes. u na serie de term i nos especializados para designar relaciones de parentesco. esta practica secreta esta destinada a mascul i n izar completamente el cuerpo de los hombres. Su idea es que todo lo que habla de femenino en el cuerpo de un joven debe ser eli m inado. es ver si en otro !ado. por ejemplo en nuestra cultura. Discudan delante de m{ y yo escuchaba sus razonamientos y. de Ia que deriva Ia nuestra (pater. el "pri ma cruzado" de Ia perso­ na que esta delante de nosotros. despues de muchas horas de trabajo con un hombre notable. en Ia medida en que uno es un antropologo alga formado. de pensar. No obstante. en consccuencia. pregunta si tal es efectivamente el m igwe. descubria contradicciones en las dcclaraciones de los i n formantes que pertenedan a linajes diferentes e. tiene Ia misma estructura que Ia de algunas tribus sudanesas actuales. a continuacion. etc. desde el momenta en que se constata esto. ni par Ia interaccion. una genealogia ocultaba una h istoria muy con fl ict iva. m is padres. segun los principios baruya). incluso a veces. el dialogo con los m iembros de esta sociedad. mater. acarrea consecuencias que exigen de su parte una gran vigilancia critica. al com ienzo. delantc de test igos que no habian presemado objecion. intente reduci r estas contradicciones trabajando con seis o diez· personas a Ia vez que no pertenedan a los m ismos clanes. un trabajo in mensa. a medida que acumulaba las genealogias que se cruzaban y se volvian a cruzar. que tienen una terminologia de tipo esquimal. que Ia antigua termi nologia de los Iatinos. esta vez par media de lecturas. Una real idad objetiva se i mpone y se opone a nosotros. a veces. etc. Una vez. habla. Par supuesto que es un occidental qu ien le d io a su termi nologia de parentesco una estructura formal comparable con Ia de Ia terminologia de los i ndios i roqueses. h ice tonterias. entre los cuales vive y algunos de los cuales se convirtieron en sus i n formantes privilegiados. Pero. uno sabe que Ia nocion de patern idad o matern idad no debe ser Ia misma para los baruyas que para los franceses. Y. cuando se ayudaban redprocamente. o bien frente a una de tipo i roquesa.}. Nougrouvandjeraye. logicas. con objetos duros de digerir. muy a menudo. Pero olvidaba que las ge­ nealoglas son manipuladas par las personas y que estas manipulaciones estan al servicio de intereses y no son. a Ia vez. En este trabajo. Pues. Uno va cada dia de casa en casa. El term ina nouac designa. En resumen . el hombre habia 203 . por Ia tanto. se establedan consensus. uno se enfrenta en el campo con realidades que no fueron producidas par nuestra presencia alii. Dare un ejemplo: durante meses y meses reun i Ia genealogia de los 1 350 individuos que formaban Ia tribu de los baruyas. Ahara bien. Comprendi bastante rapido. es deci r. a Ia noche. es decir. Entonces. a Ia madre y a todas las hermanas de m i madre. Queria genealoglas clean (es deci r. Pero hay muchos otros aspectos de Ia real idad a proposito de los cuales Ia interaccion entre el antropologo y los m iembros de Ia sociedad. o bien frente a una termi nologia de tipo d ravidiano. sabe que se encuentra. Y cuando uno descubre. supe que. uno se en frenta con hechos misteriosos. del clan de los Nunguye.que son. se sienta. al mismo l inaje. corned errores. volvia a ver a los i n formantes para i ntentar el i m i nar las contradicciones. verdadera mente errores . estaba alii para estudiar un no-objeto. hay aqui un caso tipico de interaccion antropologo-informante que debe ser objeto de un analisis teorico. Ia interaccion no es neutra. Entonces. al m ismo tiempo que por un diploma [licence] en psicologia y otro en letras modernas. En esa epoca. pero. Ya alii. muy rapido. pero que no habia Plan . pero que i ndica i n mediatamente que precauciones debe tomar un antropologo. que responsabil idades tiene cuando hace su trabajo entre los otros. AI m ismo tiempo. durante un afio. me oriente hacia Ia antropologia.A quien pertenecen esos arboles en lo alto de Ia montana? ". Por lo demas. quise estudiar econom ia. si escri­ bia esto en mi l ibro. yo habia planteado Ia pregu nta: ". con Ia mision de estudiar los efectos de Ia plan i ficacion economica sobre comuni­ dades pueblerinas. o a Ia inversa. En consecuencia. Luego. con los otros y a proposito de los otros.. En consecuencia. tal vez estaba Ia idea de que. con el presidente Modibo Keita y su partido. concurse una agregacion [agregation] en filosofia. en consecuencia. sabian que yo no comunicaba mis i n formaciones a Ia adm i n istracion australiana. enviado por Ia Unesco a Africa. que en aquella epoca eran verdaderamente fotos que se borraban con Ia estacion de 204 . En realidad. el otro clan habia castigado a mi i n formante haciendole una advertencia. Ia R DA (Re­ un ion Democratica Africana) [Rassemb/ement Democratique Africain] . Determinismos. u n M i n isterio del Plan y veh iculos del M i n isterio del Plan .rccibido un machetazo que le habia herido el brazo. transformados por el capitalismo o el socialismo. pero que habian nacido antes de ellos o sin ellos. expresadas. comprendidas por las personas segun los termi nos de su cultura. debo deci r que nunca h ice estudios de etnologia o antropologia social. y lo h ice durante casi tres afios. Muy rapido me senti atraido por Ia idea de estudiar sistemas economicos lo­ cales subordinados y. se convertiria en Ia version que iba a considerar Ia adm i n i stracion. Mali se habia convertido en u n pais socialista. azar y fuerza del campo El azar esta presence permanentemente en las elecciones de un etnologo y en los acontecimientos que va a observar. S i n retroceder demasiado en mi vida. porque Ia historia economica me pareda un as unto del pasado. Fue alii cuando me oriente hacia Ia entropologia econom ica. Formado en Ia Escuela Normal Superior. los econom istas solo discutian acerca de Ia superioridad del capitalismo sobre Ia sociedad. En consecuencia. a Mal i. Como habia l levado cuarenta k ilos de fotocopias . En resumen. pero se enfrenta siempre con real idades sociales objetivas que son pensadas. el me habia dado el nombre del clan. y uno de los testigos de nuestro trabajo habia i n formado rapidamente de esto. fui . comprobe que habia un M i n istro del Plan. Pero yo no sabia que otro clan reivindicaba los m ismos arboles. una organiza­ cion muy poderosa que envia a rodos !ados misioneros li ngiiistas para aprender nuevas lenguas y traducir Ia Biblia. Segui su consejo. le conte a Levi-Strauss.lluvias. Tam bien aqu i i ntervino el azar. No obstante. Y. a Ia vez que me dijeron: "Viven atras. me encontre entre los Watchakes. Fue a traves de elias que me entere de Ia existencia de los baruyas. cual habia sido nuestra ultima conversacion y m i intencion de i r a Bolivia. Levi-Strauss me aconsejo fuertemente que fuera a Nueva Guinea. Algunos dias mas tarde. como yo hablaba espanol y m i mujer era profesora de espanol. Me propuso que fuera a Bolivia. elegi vi vir y trabajar entre los baruyas. y no Ia EH ESS (Escuela de Altos Esrudios en Ciencias Sociales) [Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales] . Las hermanas Best eran dos m isioneras norteamericanas del Summer I nstitute of Li nguistics. Jacques Barrau. el ulti mo pa raiso de los antropologos. etc. Me senalaron una gran montana en el horizonte. dado que queria hacer una mision extensa y el CNRS podia hacerse cargo de m i mision . A frica. Yo era el qu into o sexro blanco que recorria esta region . profesor en el Musco de H istoria natural. visite otros grupos que esraban sabre m i lisra. no veia gran di ficultad. despues de varios dias de ca mi nata y algunas aventuras. segun el . que cam inaba en el cortejo. cuando volvi del Mali. pero enseguida supe que debfa elegir a los baruyas. alta". Parri con una l ista de seis o siete tribus dispersas en Papua-Nueva Guinea pero. Yo habfa partido con dos gu ias hacia Ia jungla para visitar el primer grupo anotado en mi lista: los Waffo. La idea me tentaba y. Volvi a Paris un ano mas tarde sin haber hecho un verdadero campo. salio al rededor de las 16 horas y se suicido en el val le de Port-Royal . Estaba fu rioso. el dia en que las cosas paredan claras y decididas. que conoda a varios antropologos de Yale y Harvard que habfan hecho campo en Nueva Guinea. Todos los hombres. un nombre que no estaba en mi l ista. reun idos en las casas de 2 05 . que volviera a trabajar en el campo que habia sido suyo al com ienzo de su carrera. ahora j ubilado. Y alia fu i . despues de nuestra conversacion. ( Por que? En primer Iugar. me dio sus nombres para que les escribiera y les pidiera asesoram iento para saber entre que grupo hacer campo. final mente. discuti mos sobre un campo posible. Alfred Metraux. Se volvio a discutir esto durante varias semanas y. porque habia quedado fasci nado cuando los habfa en­ contrado por pri mera vez. durante s u s funerales e n e l cementerio de Bagneux. y me puse a leer mucho sobre Nueva Gui nea. Yo era amigo de Alfred Metraux y. sabre todo cuando mis gufas me expl icaron que me habian conducido alii porque habfa dos mujeres blancas. destacando que habfa muchos antropologos franceses en Amazon ia. lei m is cuarenta kilos de documentos sobre Ia antropologia eco­ nomica y viaje mucho por el pais con Youssouf Cisse. todos los jovenes e incluso rodos los n i nos estaba n armadas con areas y flechas. Tambien era necesario que yo fuera afectado al CNRS. Un amigo. un antropologo mali. otros tambien se casan. Pero. por lo tanto. pasaban s i n m i rarlas. al mismo tiempo. Y. Si se asiste a varios funerales. mueren personas conocidas y uno asiste a sus funerales. pase en total un poco mas de siete afios en el campo durante varias estad las. todos los poblados. Tambien elegf a los baruyas porque hablan sido "paci ficados" cinco aflos ames. ceremonias. Los hombres. y ruve Ia oportu n idad de asistir a una de esas i n iciaciones. muertes. hay variaciones . y pertenedan a un grupo de tribus conocidas por sus i ncursiones gue­ rreras y que hablan resistido Ia penetracion de los bla ncos matando a algu nos de estos. todos los clanes. y escondfan sus rostros detr:is de capas de corteza para no ser vistas. Pero. Es por esto que tuve Ia oportun idad de asistir por lo menos a dos de el ias. Todos estos acomecim iemos -nacimiemos. algo no ocurre como a ntes. Ademas. se repiten cada tres afios. y todo aquello debe ser cuestionado. Las mujeres se detenfan cuando un hombre las cruzaba. que mov i l izan a todas las generaciones. por ejemplo. hay una gran d i ferencia y una enorme riqueza de real idad adicional.�o tales. las nociones de i mercambios ceremoniales. Ia pri mera de las cuales duro casi tres afios. se repiten cada qui nce. Entonces . Como ten ia Ia intencion de l levar a mi fam i l ia. muy importance. querfa trabajar en pueblos bastame poblados y no demasiado lejanos de un Iugar desde el cual partir en caso de accidence o enfermedad . por ejemplo. i ncluso esros acomecim iemos ex­ cepcionales. uno participa de las grandes i n iciaciones m ascul i nas o femeninas. Son. se repiten . en estas elecciones. Tambien. hombres y mujeres. por lo demas. vei n te afios. 206 . como pude hacerlo. Por ulti mo. se encuemra una mezcla de azar y de necesidad . H ay una trama. se constata que. a dos o tres horas de cam i nata de una pequefla pista de aviacion donde se encomraba Ia m ision luterana y el puesto de Ia ad m i n istracion colon ial. las i n i ciaciones mascu l inas. y u no asiste a todos esos acomecim iemos que conciernen a Ia vida corriente e. En el curso de este lapso de tiempo. de monedas pri m itivas . Pero. fi nal mente. las i n iciaciones mascu l inas. Y. en esta trama que uno ya amicipa. entre lo que le d icen y describen a uno y lo que hacen y uno ve. etc. se constata que las personas realizan y d icen ciertas casas en cierto arden. y yo tenia en Ia cabeza I a obra de Mali nowski y. Las i n iciaciones de los chamanes.son singulares en el semido en que. produdan una moneda de sal. v ivian en pueblos de cien a dosciemas personas.hombres fortificadas . no se reproducen en ta r. existen otros que conciernen a toda I a sociedad. desde u n cierto pumo de vista. otros nacen. Tambien a l i i hay una trama que le describen a uno para responder a las pregumas plameadas cuando se preguma "como son las i n iciaciones". Pero. j u nto a estos acomecim ientos de Ia vida corrieme que con­ ciernen a un n umero mas 0 menos grande de i n dividuos. que i nclula a dos n i fios bastante pequefios. i ncluso a veces. a veces. una vez que ya ocurrieron. al lado del Iugar de esos ritos . que se acu­ mulan en Ia cabeza los datos y que Ia cabeza esta colmada de hechos a anal izar. a media­ noche. que eran remedos de las mujeres que no tenian secretos propios y que. que los baruyas se arreglaban para orga nizar sus i niciaciones. Pase una noche y un d ia enteros entre Ia maleza con mas de seisciemas mujeres. Son momentos extraftos y de una gran importancia para el propio "yo". Hay momentos en el campo en que uno no puede medir el grado de aceptacion de Ia geme respecto de Ia propia presencia y del trabajo como etnologo. Esto ocurrio despues de dos aftos de estar con ellos. dado que se jumaban todas las mujeres de los poblados cuando se i n iciaba a una jov�n. y el colectivo femen i no sc reune cada una de las veces para ritos y cantos. Tal vez. si uno esta alii. Entonces. Digamos que consistian en grandes lecciones de sum ision a los hombres i mpartidas por las ancianas a Ia jovencita y a las otras jovencitas de su edad. mas de diez i niciaciones por afto. Y uno no espera estar de vuelta en Paris para empezar a pensar. de grano para moler teoricameme. alguien que cae de un arbol durante Ia caza de pajaros y muere. A menudo les habia pedido a mujeres baruya. Uno entrara junto con ellos en su modo de pensamiento. sobre todo. una mujer mayor que me habia enseiiado mucho sobre los parentescos y genealogias de los baruyas. pero. emonces. i nduso a sabiendas de que habia misioneros blancos o m i litares en Ia region. hombres y mujeres. pero se las ingeniaban para no tener otros testigos. que no val ia Ia pena. Pero. como. y en esto estan impl icados todos. Debo destacar. Y. un asesi nato o un accidence en Ia selva. Aceptaban com­ pletamente mi presencia. es a traves de esta observacion de larga duracion. de las recurrencias y de los diferentes acomecimientos. asistir a esas ceremon ias. No me detengo en el conten ido de los ritos femen i nos a los que asisti. vei nte o mas veces. Ahora bien. Los hombres se burlaban cuando hablaba de eso. para llevarme a Ia i n iciacion de una joven que acababa de tener sus primeras menstruaciones. de las interacciones observadas durances todo ese tiempo. los hechos i nespera­ dos. yo podia medir lo que dedan o no dedan acerca de sus ritos y costumbres cuando otros europeos que estaban de paso los interrogaban. que duran varias semanas. E. para i n iciar a un hombre se procede por etapas cada tres aftos. para Ia propia subjetividad personal y profesional. En cambio. las mujeres que habian asistido alii diez. y sobre todo a Djirinac. Dedan que estaba prohibido para los hombres. probablemente. semadas en el piso rodeadas por 207 . entonces. durante doce afios. igualmente. pasaban el tiempo criticando y diciendo barbaridades de los hombres. Puede haber. tambien estan todos los i ncidences. oira como interpretan ese asesinato o ese accidence mortal. el acontecim iento de este genero mas i mportance para m i fue cuando dos mujeres viejas vin ieron a buscarme una noche. es precisamente Dji ri nac quien me vi no a buscar. de paso.Finalmente. y ya no ten ia esperanzas. por ejemplo. como cuando se asa polio. Varias horas despues. que el suyo no sabla hacer el amor. ten lan un olor muy fuerte. Pero tambien es i mportance como term ina esta h istoria. cuando despues de que hubieran termi­ nado estas ceremonias. Mucho despues comprendl que me hablan tratado como a una mujer que vuelve al pueblo para retomar Ia vida corriente con su marido despues de haber dado a luz. este debe i r de caza y dejar un pajaro o dos sobre el u mbra) de Ia puerta. entonces. Me dijeron: "Maurice. Efectivamente. etc. Y me dijeron: "Bueno. Me pidieron que me acercara y me desvistiera por completo. adem:is. Pero. y. Yo estaba agotado. no?. sin acercarse. cuando una mujer baruya da a luz y vuelve luego de dos o tres semanas para retomar Ia vida corrieme con su marido. me acosaron con preguntas: "(Que viste entre las mujeres? (Sus ceremonias no son nada al lado de las nuestras." Respond{: "No tengo nada para deci rles y ustedes no sabr:in nada. valoraron que no les dijera nada. "( Que rito?" "Ya veras. no habla dormido desde hada mucho tiempo e iba a entrar a descansar cuando dos jovenes se presentaron y me interpelaron desde lejos. no?. Nos vas a contam i nar". No es faci l y a menudo es imposible. las observaciones estaban repletas de real ismo y falta de respeto. ( H ablan mal de nosotros. en suma.sus hijos. Pues. Ahora. me dijeron: " Podrlas permanecer entre nosotros si te some­ tieras a un rito". pusieron los dos p:ijaros muertos en el fuego y los pasaron por mi cuerpo demor:indose cerca de los gen itales. Me trataron como a una mujer y. Es necesario. Pero.. ahora podr:is seguir viviendo con nosotros". y los dos jovenes estaban alii con sus arcos. Despues. despues. cuando l lega. el medio de reintegrarme despues de haber transgredido una prohibicion que pesa sobre los hombres. vas a dorm ir. En realidad. flechas y dos pajaros que hablan matado en Ia selva. ol que me l lamaban. que un antropologo pueda pasar a ambos !ados de Ia barrera de los sexos. al m ismo tiempo. los baruyas hablan encontrado entonces. no me lo preguntaron". el pueblo estaba total mente vado de hombres. en su cultura. estas can­ sado". Yolviendo a estos incidences. La mujer. te mezclaste con elias. yo podia estar orgulloso de que las 208 . entonces. debe pasar por su cuerpo los pajaros para purifi­ carse y retomar Ia vida con el hombre. pude rei ntegrarme entre los hombres. a conti nuacion. Pienso que los baruyas estaban un poco adm irados de que hubiera pasado del otro !ado y. En ese momenta. volvl al pueblo en el que vivla con las mujeres de ese pueblo y Ia jovencita i n iciada. Fue un golpe. los hombres se reu n ieron y nos envlan para deci rte que no podes segu ir viviendo con nosotros porque participaste de las ceremonias de las mujeres. bajo los brazos. obl igado a abandonar mi trabajo por haber transgredido el orden social de los baruyas. etc. no comprendl lo que hadan. Ya me vela afuera. sail. Una deda que su marido era verdaderamente un " imbecil ". Yo no les dije nada de lo que ustedes hacen en sus ceremonias. otra. emrecortadas por estridemes risas. mantenlan otras charlas. Por supuesto. Pude demostrar los procedi m ientos. y comence a ver mas claramente todo lo que. Ahora bien. en nuestra sociedad occidental. guerreros y mach istas. En consecuencia. que no aceptaba mi presencia. si uno sabe escucharlos y si reflexiona de manera descentrada respecto de si m ismo acerca de lo que ve y oye. simbolos por medio de los cuales los hombres legitimaban sus pretensiones de representar por si solos su sociedad y gobernarla. que no queria cooperar conmigo. los guerreros "comunes" se lanzaban flechas desde lejos. Mas adelante. que se redujo con el correr del tiempo. pude escuchar voces. un poco como en Ia Iliada o Ia Odisea. Esto quiere decir que los otros transforman a uno. Pero tampoco voy a ocultar que. Pues no practicaban Ia guerra a distancia. lo cual l levaria a i n s­ taurar automaticamente Ia igualdad entre hombres y mujeres. y no solo en antropologia. pero el trabajo de campo me llevaba a reflexionar.mujeres me hubieran ido a buscar. AI m ismo tiempo. representaciones. siempre hubo una mi noria. desde mi pri mera estadia entre los baruyas hasta m i ultimo viaje hace diez afios. tal vez de manera mas general. de regreso en Francia. nunca modi fique esta evidencia. no coincidia con su modo de pensar y actuar. Pensaba que habia que hacer una revoluci6n en Occidente. El campo transforma. pude "oir" los d iscursos de las fem i nistas y. uno no puede ser am igo de todo el mundo. i nstaurar un nuevo regi men econ6m ico y social y supri m i r las clases sociales. que tambien eran ideas de esa epoca. a hachazos. me fascinaban . Personalmente. voces de mujeres que en esa epoca no eran escuchadas dentro de Ia antropologia. Y. Los grandes guerreros habian matado a sus enemigos cuerpo a cuerpo. entre los baruyas no habia clases y existia una muy fuerte dom i­ naci6n de los hombres sobre las mujeres. AI m ismo tiempo. y corrian rapidamente para no ser 209 . cambie profunda e intimamente. De esto extraje l6gicamente Ia conclusion de que Ia desigualdad entre los sexos era un fen6meno mucho mas antiguo y mucho mas general que Ia existencia de clases o castas. sobre m i propia sociedad. este estaba asociado a todo tipo de actitudes que ilustraban Ia dom inaci6n de los hombres sobre las mujeres. Cuando pard. Es normal. lo h ice con ideas de juventud. no oculto que los discursos y practicas de los hombres baruya. y orgullo de que los hombres me hubieran rei ntegrado entre ellos y de que hubieran encontrado en su cultura el medio de hacerlo. i nstituye Ia domi naci6n de los hombres sobre las mujeres. a partir de sus modos de actuar y pensar. luego. Ia desigualdad entre los sexos. Afinidades con Ia sociedad estudiada Debo deci r que me gustaba el caracter guerrero de los baruyas. Ia mayoria de el los solo eran wopai. Habia escuchado. Conoda los cantos de guerra que se entonaban cuando se habia matado a un gran guerrero. pero no lo estaba. entregue una copia de mis fil mes y otros documentos al I nstitute of Papua-New Guinea Studies. Yo estaba solo. H abia l levado conmigo a Ia capital responsables de las in iciaciones. Ia television . Ademas. En Ia sociedad baruya. para los blancos m isioneros. m i l itares . los baruyas acordaron con el algunas reglas que querian ver respetadas para el uso de esos documentos. etc. que estaban con m i go. un n i no. los baruyas me explicaban que. revisaban mis bolsos. Un blanco es un negociador posible con el poder blanco. ( por que no los ba ruyas? AI com ienzo. es una fuente de regalos. y cuyo espiritu habia derribado arboles de modo tal que su tropa pasara por encima de una hondonada y atacara a un pueblo enem igo desde un flanco que se consideraba inaccesible. Anos despues. estaban los que no querfan blancos entre el los y los que querfan que hubiera u no. de Port Moresby. puesto que. es decir. delante de m i. vivi en una cabana que estaba sabre u n cam i no que u n ia dos pueblos e n Ia montana y que servia d e Iugar de desca nso para Ia gente que pasaba por a l i i. Ademas. etc. pero. con toda Ia credul idad necesaria y mucho placer. si Ia tribu vecina tiene u n blanco que vive con ellos. algunos de ellos me propusieron que me instalara en su pueblo y me dijeron que iban a constru i r una casa para mi y mi fam i l ia. Ten ia conm igo una caja con I ibras y les explique que los blancos conservan su memoria y saberes en Iibras.alcanzados.). conjuro mis fantasmas personales. los i n numerables relatos de las hazanas de los grandes guerreros baruya. que mas adelante iba a reu n i rse con m i go. sabre rodo. Yo era Ia gran atraccion. pero no las mujeres de 210 . como dije. no era ni u n m isionero n i u n m i l itar. tabaco. de casas que habrfa que comprar w n dinero (herram ientas. mas si mple de lo que se piensa. quienes se encontraron con el min istro de Cultura y. si bien todos los hombres eran por pri ncipia superiores a las mujeres. entre los que se encontraba Bakitchatche. una mujer. " batatas". Solo los habitantes "edu­ cados" de Nueva Gui nea podian ver los fil mes. Las ancianas viudas de un guerrero no eran las ultimas en enorgullecerse de Ia muerte en combate de su esposo. mantas. aparentemente. a veces es una fuente de orgullo pues. poco a poco� los adultos me visitaron. sabre todo varones. y que yo iba a escribir un l ibro con el los y sobre el los. Me preguntaron que habia ido a hacer a l i i. Durante todo el d ia habia diez. tal vez. Ademas. un joven heroe que por si solo habia matado a centenares de enemigos. Todo esto me h izo pensar. quince n i nos. fu ncionarios que visitaban Ia region . Legitimar su presencia en el campo Legitimar Ia propia presencia es. o i ncluso sexuales. con una mujer. Tomaba muestras de suelo y las enviaba a Australia para saber cual era el grado de fertil idad. mas o menos setecientas parcelas en Ia selva o Ia sabana. Med l todos los jardi nes del pueblo. Otro problema es no i nterven i r. Observaba e interrogaba a los testigos. Pero. este suelo es bueno para las batatas. pues consideraba que ya habia demasiados blancos que intervenian en Ia vida de los baruyas sin que se los hubiera i nvitado (misioneros que les dedan que su religion era falsa. Pero. etc. Ademas. m i l itares que les impedian hacer Ia guerra y recuperar sus tierras.". pero en su pais. Y los analisis quim icos confirmaron su experiencia. Esto. que permaneci6 un afio con migo durante el trabajo de campo. en Ia vida de los otros. Rechace sus propuestas. si uno es un antrop61ogo. me propusieron varias veces encontrarme una mujer si. Nunca intervine. Las mujeres blancas podian verlos. sobre todo el d ia en que una baruya que era amiga suya fue herida de un machetazo por una rival delante de los ojos del marido. yo les daba a mi hija. cuando me lo pedian. etc. por supuesto. Y esto lo hice tres veces. hace treinta afios. No se puede comun icar a las mujeres lo que los hombres dicen y. Les toea a los otros hacer lo que tienen que hacer. Ia mitad del pueblo. elegia las muestras en funci6n de las indicaciones de los baruyas que me dedan : " Este suelo es buena para el maiz. en Ia mayor medida posible. si se qu iere hablar de las practicas de conocimiento desa­ rrolladas en el campo. Asisti a escenas de violencia. cuidaba como podia a las mujeres y n i fios en fermos. Una o dos veces.Nueva Guinea. debo decir que real ice grandes exploraciones sistematicas que se correspondlan necesariamente. a lo largo de diez afios. consigne todas 21 1 . En esa epoca. redprocamente. Consideraba que el oficio de antrop61ogo era un oficio "un poco i n fame". que su alma era negra como su pie!.) que me prohibi ser uno mas de ellos. en las que un hombre pegaba a su mujer o una primera esposa atacaba a machetazos a una segunda esposa tomada por su ma­ rido. Ahara. al m ismo tiempo. hay que evitar entrar en relaciones demasiado personales. Yo no h ice nada. uno se enfrenta con otros problemas que son deontol6gicos. pocos antrop61ogos se preocupaban por Ia voluntad de las personas entre las que habian vivido y trabajado. para querer que hagan esto o esto otro. a los hombres que se hablan herido entre Ia maleza. Uno debe observar sin interven ir y no esta alii para poner en escena a los otros. Por lo demas. delante de ci ncuenta testigos. mi mujer pidi6 a los testigos que rapidamente fabricaran una cam illa y transportaran a Ia herida hasta el puesto. o con un hombre. a cambia. no hay que ocultar que el oficio de antrop61ogo es un poco un oficio de "mir6n". En el trabaj o de campo. todas las mananas. etc. Como permaned varios afios solo entre los baruyas y sabian que ten ia una h ija. esta actitud me cost6 violentos reproches de mi mujer. si uno es una antrop61oga. Por amistad y sol idaridad. o adoptar una postura de autoridad. rengo muchos cuadernos que contienen hechos que rodavia nunca describi ni anal ice. de las parcelas ororgadas a ral o cual mujer y por que razones. Cuando se hacen exploraciones de esre ripo. Por u ltimo. Siempre se vuelve a eso. ere. se comprueba que los j6venes baruya red­ ben una educaci6n complera. es deci r. cada ripo de culrivo.dades de Ocean ia o de orros lugares. o. ere. Finalmente. cuando se comparan sociedades ran d i ferentes como Ia nuesrra y Ia baruya. guerreros. Efecriva­ mente. a lo que las personas dicen sobre lo que los orros son en relaci6n con el los. a lo que las personas dicen de ellos mismos y de sus relaciones con los orros. dado que me compromeri con los baruyas a no decirlos. un antrop6logo que se suicid6 en un horel frente a Ia Sorbona por un desengafio amoroso. Y hay que rrabajar con merodos que crucen los datos. del secrero que envuelve el poder y riqueza de las mafias. pero no lo suficiente como para que se sepa todo lo que me dijeron. hice un recuento de los habirantes de rodos los pueblos. Se los insrruye para que se convierran en cazadores. de rodos los baruyas. se los educa en el sentido de prepararlos para que ocupen su Iugar. A menudo me acorde de un articulo de Lucien Sebag. pase meses yendo de pueblo en pueblo. y ya d ije lo suficiente para que se comprenda que es esra pracrica. a Ia vez. Tambien hay hechos que no puedo deci r. muchas posibil idades de que un antrop6logo pueda asisrir en Occidente a las deliberaciones del co mire central de un partido. En esro. esras se corresponden i nevirablemente y uno ya no esra por complero delante del espejo del propio "yo". nuesrras sociedades occidentales son aun m:is opacas que las socic. esrableci el plano de esos pueblos y de sus casas. Por lo demas. Era un articulo sobre los suefios de un grupo de i nd ios de Amazonia. Tal vez se sabe mas sobre las in iciaciones de las sociedades de Melanesia que sobre Ia organizaci6n del poder en Occidente. esraba enamorado de Ia h ija de Laca n y era.. hasra cuarro o ci nco ge­ neraciones. No hay. Y ren ia un cuaderno replero con ellos. pero. para 212 . reconstiruyendo las genealogias. ademas de esra insrrucci6n.las precisiones necesarias en una ficha en Ia que se organ izaban rodos los daros reunidos a prop6siro de cada jardin. El secrero es un i ngrediente necesario del poder. ya sea del RPR o del PC . para deci rlo de otra manera. Esros hechos se refieren a Ia homosexual idad ritual de los baruyas. Y no hablo. al menos dos veces con cinco afios de d israncia. Hay que saber descentrarse en relaci6n con su culrura y su "yo". Durante un mes h ice lo m ismo: rodas las mananas iba a recolecrar los suefios de las personas. por lo demas. n i que parricipe en una reunion de los mas alros dignararios de una iglesia. Y hay que cruzar muchos daros y esrar arentos desde muy cerca. del grupo que lo habia culrivado. A Ia vez. pacienre de esre ulti mo. I ncluso h ice una exploraci6n sobre los suefios. a Ia vez. esta i nstituci6n vinculada con Ia dom inaci6n mascu l i na. por supuesro. como disciplina cientifica. Ia historia no es Ia {mica ciencia que se ocupa de Ia historia. estas recopilaciones de las cost � m bres emprendidas en el s iglos XV I I y XVI I I e n Europa. en suma. el capitalismo. promulgadas por esos Estados. Ser antropologo en sentido pleno no es contentarse con Ia antropologia. en Ia escuela se instruye mas de lo que se educa. Pero tam bien existen fuerzas politicas. para conquistar y adm i n istrar las poblaciones con cost umbres diversas y desconocidas para los europeos. el comercio internacional. Asia. son i nstrumentos esenciales para comprender. Y. I a otra. Ocea n ia y A merica. al m ismo tiempo. En nuestra sociedad. adjuntas a las fuerzas materiales. el sistema de mercado. y no solo Ia antro­ pologia. de !eyes. etc . es I a de I a formacion en Europa de los Estados-nacion y de Ia i m posi­ cion.que asuman sus responsabilidades dentro de Ia sociedad. La a ntropologia. Pero Ia antropologia no se con funde con esa ernologia espontanea l igada a Ia expansion i mperial de Occidente. ni se reduce a ella. como a menudo Ia familia o Ia escuela apenas educan a los jovenes. De a l i i. tal vez u n poco olvidada. Hay que tomar distancia. Y ser antropologo o h istoriador es trabajar siempre en el descentram iento respecto de Ia cultura de origen. el i ndividuo se enfrenta a Ia vida en condiciones mas i nciertas y difici les que las que ten ia u n joven baruya antes de que Occidente i nterviniera en Ia historia de su sociedad. hubo por todos !ados m i l itares. etc. i nspiradas por el demon io. nacio con Morgan y algunos 213 . La historia de los otros. Ia mas importance de las cuales es Ia fuerza de expansion mundial del sistema economico occidental. . para evangelizarlos y erradicar sus creencias "paganas". Hay que comprender las civil izaciones. aprend ieron lenguas. Tambien alii Occidente desempefia un papel dom inance en Ia evolucion de todas las sociedades que entran en su drculo de poder y riqueza. Pero. fu ncionarios. mil itares. pero tambien ver las fuerzas recientes que ejercen presion sobre las sociedades. aprender las lenguas. Ia nuestra. pues una parte de los problemas de hoy no nacieron hoy. hicieron antropologia espontanea. La antropologia de hoy La destruccion de las Torres Gemelas el 1 1 de septiembre de 200 1 deberia haber demostrado Ia importancia de las ciencias sociales para comprender las sociedades. que se opon ian a sus costumbres. Es evidence que Ia antropologia nacio en Occidente del producto de dos expansiones: una. muy conocida. etc. el m inisterio de Educacion Nacional ya no tiene derecho a ese nombre. m isio neros que reu n ieron i n formaciones . es Ia de las conquistas coloniales. Digo las ciencias sociales. reemplacen a sus ancestros. e n Africa. a muchas comunidades locales y grupos etn icos. En este sentido. interrogar los textos. Pero. Y muchos de estos datos tienen valor. Pero. un descentramiento metodico en relacion con las evidencias de su cultura y educacion occidenrales. H izo otro descubri m iento y comprobo que todos esos sistemas eran variedades que respondlan a pri ncipios diferentes. debe descentrarse respecto de su cultura de origen y romper el espejo de sf. Ia sociologla y Ia historia. etc. los pol i nesios servirfan para ilustrar el estadio de salvaj ismo. cuyo mayor bien serfa Ia Norteamerica republ icana. acepto este hecho y comenzo una gran exploracion entre 82 tribus de los Estados Unidos y Canada. sino al de Ia madre. ya sea chino. Cada uno sa be que es necesario que Ia violencia aparezca como tal un d la para que algunos se decidan a reaccionar con el fi n de reducirla y. Ia del descentramiento. o consideradas insign i ficanres. por eso. Y nos rem ite a sus rakes. Nadie en Ia historia de Ia human idad habla hecho aun eso y.otros que practicaron. habrfa recorrido Ia humanidad desde un estado de salvajismo pri mitivo. Y este trabajo se hace entre los otros. En conse­ cuencia. como las divisiones ern icas o Ia existencia de tribus entre los pachtounes. "Morgan es un heroe". como las difercncias entre las rel igiones. real idades escond idas . Esto fue lo que me l levo a escribir hace varios aftos: "El i mpulso de las grandes rel igiones como el Islam requiere de los analisis de Ia antropologla. supri mirla" 1 • Hoy. con los otros y para todo el mundo. que hablaban len­ guas diferentes. Ia violencia sal io. casi animal. Una vez mas. eventualmente. Ia antropologla se convirtio poco a poco. y los i roqueses fueron puestos en relacion con los germanos para ilustrar el estadio de barbaric. cuando comparo las termi nologlas de parentesco de esos centenares de sociedades sin parentesco entre sl. Para muchos anrropologos. en el caso de los i roqueses. Esto lo l levo a promover una exploracion mundial entre 500 m isioneros o funcionarios d ispersos en los imperios coloniales de Occidente. frances o egipcio. se convierten en real idades que hay que tamar seriamenre y comprender.Y alii. nociones como las de "tribu" o "ern ia" volvieron a ser consideradas como invenciones de Occidente. Ia de un sistema que denom i no "matrili neal " (es deci r. un sis­ tema en el que los n i ftos no pertenecen al clan del padre. A conti nuacion. pero con una logica propia. en donde Ia mujer no va a vivir con el marido. para su gran sorpresa. Muchos ya 214 . Pues cualquier etnologo. Cuando Morgan descubrio que los i ndios i roqueses ten lan un sistema de parentesco muy diferente del sistema occidental. Ia ideologla occidental habla reconquistado el campo perdido en el cu rso de su pri mera etapa. al menos por un tiempo y hasta u n cierto pun­ to.). Morgan quiso encontrar vlnculos entre esros tipos de term i nologlas y las etapas que. al desarrollarse sabre Ia base de nuevas descentram ientos. hasta Ia civi liza­ cion. productos de su i magi nacion y su racismo. en un metoda no i ndisolublemente ligado a Occidente. En el esplritu de Morgan. comprobo que se presentaban como variances de seis o siete tipos de termi nologlas. segun el. sino el marido con su mujer. luego. su tierra natal. NOTAS I "(Lanthropologie sociale est-elle indissolublement liee a I'Occident. desde Ia caida del comunismo y de las Torres Gemelas. 215 . es necesario que haya algo real que manipular. No se trata de que las divisiones em icas o tribales no sean en parte imaginarias y manipuladas. pero no solo. para ma­ n ipularlas con exito. sabemos bien que los cientificos no tienen. La historia se encarg6 de desmentirlos. Ademas. Pero. Una vez mas. sa terre natale?". a trabajar. si no convocado. esta otra cosa es ser ciudadano y considerarse responsable del bien comun. Ia fuerza para hacer desaparecer las relaciones de fuerza. 1 43/mal'ZO 1 995. si esta debe ser cambiada.las habian tirado a Ia basura para sentir mejor conciencia. Para cambiar Ia real idad. por si solos. hay que ser algo mas que ciendfico. y que las palabras no remitan a conceptos completamente vados o completamente falsos. el em6logo es i nvitado por Ia H istoria. En Occidente. RISS. . Fueron esros debates los que le i meresaron en esa epoca. Marc Abeles creo en 1995 el Laboratoire d 'Anthropologie des Institutions et des Organisations Sociales [ Laborarorio de Anrropologfa de las I nstituciones y las Organizaciones Sociales] con el objetivo de ampliar el campo de las i nvestigaciones antropologicas sobre lo politico y las instituciones. Marc Abeles desarrollo Ia antropologfa politica en los contextos frances y europeo retomando varias pregun­ tas abordadas a proposito de los ochollos. La eleccion. las practicas de asambleas. En los afios 1 980. Su campo mas recieme es el S i l icon Val ley. Paris). al igual que 1.1n cuestionamiento del estatuto de lo politico en sociedades que no comparren las mismas nor mas que las nuesrras. M arc Abeles es director de investigacion en el CNRS . una experiencia que lo i ncito a convertirse en antropologo. y se convirtio en m iembro del Laboratoire d'Anthropologie Sociale [ Laboratorio de Antropologfa Social] . muy cerca de el . Maison des Sciences de L'Homme. Efectuo igual mente una exploracion ernografica en Ia Asamblea Nacional. epoca en Ia cual esta se encomraba en el centro de los grandes debates teoricos. descubrio Ia amropologfa a comienzos de los afios 1970. Ia vida pol ftica en Borgofia. Es autor 217 .ABti. Luego. en donde se intereso por los "nuevos filantropos". Ia Comision Europea y Ia Asamblea Nacional . creadores de start-up converridos en millonarios y deseosos de "reformar" Ia sociedad. los rituales pol iticos estan en el centro de sus trabajos sobre Fran�ois Mitterand. mamiene estrechas relaciones con los antropologos denominados "postmodernos". a las practicas politicas de una sociedad de Etiopfa meridional (Ochollo). di rector del Laboratoire d'Anthropologie des Institutions et des Organisations Sociales (CNRS. Su pri mera experiencia de campo se opera. bajo Ia di reccion de Claude Levi-Strauss. el Parla mento Europeo. en una exploracion sobre los bistros aveyroneses de Paris.Nota sobre los autores . consagro s u doctorado. A menudo i nvitado a los Estados Un idos.Es. no obstante. MARc l nvestigador formado en Ia Escuela Normal Superior y fi losofo. Les nouveaux riches. HELLIER. "Note critique sur le concept de genre dans ! ' et ude des societes amazonien nes" (L'homme. Armand Col in. anal izando el contexto institucional y el desarrol lo de las negociaciones de adhesion. 1 997).1 28. representaciones y observacion de las pr:icti­ cas oficiales e i n formales. en 1995. en el seno del Laboratoire d'Anthropologie des Institutions et des Organisations Sociales. Un ethnologue dans la Silicon Valley (Odile Jacob. I rene Bell ier intenta poner en evidencia los i ndicadores de multiples identidades y culturas cuyas manifestaciones trastornan las representaciones del Estado-nacion moderno. 1991). Reciente­ mente desarrollo i nvestigaciones sobre Ia transformacion de Ia relacion entre tecnocracia y polftica.de numerosas publ icaciones. P. 1990). 1989). D uncker y H umblot. 1993). Un ethnologue a l'Assemblee (Odi le Jacob. pouvoir et societe en Afrique noire (con C. en donde es reponsable del eje de investigacion sabre las instituciones multiculturales. I rene Bel l ier tiene a cargo investigaciones en el CNRS. Ensayo sobre las relaciones entreJas mujeres y los hombres mai huna. 1978) . 2002).:ais d' Etudes Andi­ nes (Lima) . Quito. Fue Visiting professor en Ia Un iversidad de Nueva York. Abya-Yala. entre las que s c. Jeudy. sobre Ia problematica del multiculturalismo y sobre Ia formacion de u n modelo europeo de desarrollo. I rene Bell ier se i ntereso por el estudio de los altos funcionarios en Francia y en Ia Un ion Europea. Diplomada en el lnstitut d 'Etudes Politiques de Paris [ l nstituto de Estudios Polfticos de Paris] y doctora en etnologfa por Ia Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales. Collard. las actitudes y las expectativas. Rossade. A parti r de los discursos. Anthropologie du politique (con H. 2000). Acercandose a Ia alta funcion publ ica a partir de los sitios institucionales en los cuales se ubican los burocratas. Sus pri ncipales publicaciones son: El temblor y la luna. no 1 26. se enfrento con Ia necesidad de renovar los paradigmas analfticos de Ia ciencia administrativa y polftica. 218 . Desde hace un afio trabaja sobre Ia ampl iacion de Ia Un ion Europea hacia los paf­ ses de Europa central y oriental. 1_985) . Age. Politique symbolique en Europe (con W. encuentran: Le lieu du politique (Societe d ' Et hnographie. 1 996). Karthala. IRENE Despues de � aber analizado Ia construccion de las relaciones de genera y sus vfnculos con Ia representacion de Ia naturaleza en una so­ ciedad ameri ndia de Ia Amazonia peruana. 1 992). 2 volumenes ( l nstitut Franc. jours tranquilles en 89 (Odi le Jacob. En attente d 'Europe (Hachette. y fue dis­ tingu ida con una medalla de bronce por el CN RS en 1 997. Anthropologie de l 'Etat (Armand Col in. asf como las representaciones culturales que con figuran los funcionarios de Ia Un ion Europea y de los pafses candidatos. La vie quotidienne au Parlement europeen (Hachette. a su vocacion de emologo. Sus i nvestigaciones amazonicas conciernen. Societe d 'Ethnologie. un puesto como pensionista del Institut Franfais d 'Etudes Andines [ l nstituto Frances de Estudios Andinos] . 1 997) . ERIKSON. Erikson y Monod-Becqueli n A. 1999).. "The social signi ficance of pet keepi ng among Amazon ian Indians" (en A. PHIUPPE H ijo de madre francesa y padre norteamericano. Sus prin­ cipales publicaciones son: La Griffe des Ai'eux. heredo.1993). los adornos corporales y Ia rela­ cion hombre-ani mal en las sociedades de Ia fam i l ia etnoli ngiiistica pano (Brasil. La emologia en empresas (y. seguidas de retornos mas breves al sitio del trabaj o de campo. imagining. donde vivio. E/ se/o de los Mayores (Abya Yala. " Metal e t metabolisme dans Ia siderurgie fra n�aise" (Ateliers no 1 8 . Estas m isiones. 1993) . en una fabrica de tratamiento de caolin del estado de Georgia. 2000). sin duda. 2000). ed. Berg. no 1 26-1 28. Bolivia. Las misiones fueron fi nanciadas por un subsidio de investigacion.). Nils y Lila. del cual es m iembro desde 1984. por el !ado paterno. con Helene. a Ia construccion de idemidades colectivas. mas recientemente (verano de 200 1). que no es extrafio. promenades ethno/inguistiques en term amerindiennes ( P. una beca de Ia fu � dacion Fyssen. diferentes cadenas de television (Canal + y Discovery Channel) y el Laboratoire d'Ethno/ogie et de Socio/ogie Comparative [Laboratorio de Etnologia y Sociologia Comparativa] ( U M R 7 535).) . particularmeme a Amazonia. Les Ritue/s du dialogue. mas precisamente. Peru). quien realizo i nvestigaciones de larga duracion en los medios de Ia i ndustria siderurgica. Marquage du corps et demarquages ethniques chez /es Matis d'Amazonie bresi/ienne ( Peeters . (eds. 1996). un nomadismo atavico. Podberscek et a/. construccion y. Anthropology of the European Union: Building. luego con los chacobos (en Bolivia) entre 1991 y 1993. y luego con sus dos h ijos mayores. 2000). Nanterre. con los matis (en Brasil) entre 1984 y 1986. S us i nvestigaciones lo condujeron a America del Sur. 1993). Ia etnologia en el medio obrero) constituye Ia segunda parte de Ia carrera de Philippe Erikson. experiencing Europe ( Bel lier y Wilson (eds. " L' invention de Ia culture de Lome ou Ia semantique du dialogue dans les institutions europeen nes" (Ethno/ogie Franfaise . en el sur de los Estados Unidos. Cambridge. Companion animals and us. en primer Iugar. 4/ 1999). . " Une nebuleuse compacte: Ia fa m i l le cthnol ingu istiquc pano" (L'Homme. de Ia electricidad. siempre fueron realizadas en fam i l ia. Phil ippe Eri kson es profesor i merino del departamento de etnolo­ gia de Ia Un iversidad de Paris X-Nanterre y m iembro del Laboratoire d ' Ethnologie et de Sociologic Comparative ( U M R 7 535). L'ENA comme si vous y etiez (Seui l . 219 . principalmente. 61). comienza u n estudio participante entre un grupo de vagabundos parisinos que frecuenta durante veintiun meses. l ingiiistica y doctor de Estado en antropologia. Despues de una formacion clasica en anrropologia. m ientras se prepara en tecnicas cinematograficas. Sus principales publ icaciones son : C/ochard. conjugando al m ismo tiempo diversos abordajes conceptuales. y es m iembro del Laboratoire d'Anthropo/ogie Urbaine [ Laborarorio de Antropologia Urbana] (LAU) en lvry-sur-Seine.Paris V. Sus primeras investi­ gaciones fueron realizadas en Ia isla de Ia Reun ion. sin apoyo financiero de n i nguna clase. Becario del gobierno frances. conciernen a Ia interaccion de los elementos sociales y psicologicos. De vuelta en Francia. CHRISTIAN Su deseo de dedicarse a Ia etnologia se desperto el dia en que.GABORIAU. / 'univers d 'un groupe de sans­ abri parisiens (Julliard. La civili­ sation du trottoir (Austral. Univma/ia 2000). Moscu y Estados Un idos (en Stan ford y Harvard). antes de ser designado como investiga­ dor del Centre National de /a Recherche Scientifique [Centro Nacional de I nvestigacion Cientifica] . Rene Des­ cartes. entre grupos sociales variados. " Les rythmes journal iers et saison n iers des clochards" (Annales de /a Recherche Urbaine 1994. 1995). En California desarrolla un trabaj o de campo sobre el tema de las practicas terapeuticas. PATRICK Tiene una formacion multidisciplinaria en ciencias humanas. George Balandier hablo apasionada y profu ndamente de Ia vida de un etnologo de vida atormentada cuyos diarios acababan de ser publicados: Alfred Metraux. 1 993). donde estudio una comunidad rural de blancos pobres en el pueblo de Salazie ( 1 982-1984). "Les discours sur Ia m isere" (Encyclopaedia Universa/is. Es doctor en psicologia. Actualmente. sus trabajos. a partir de un campo que desarrolla en Moscu. SDF a /a Belle Epoque ( Desclee de Brouwer. Patrick Gaboriau es actualmente Charge de Recherche [ Responsable de l nvesrigacion] en el Centre National de /a Recherche Scientifique (CN RS). Proven iente de un medio obrero del Oeste de Francia. en medio rural y u rbano. antes de trabajar sobre las normas y valores de los originarios de Ia I ndia 220 . estudia en Oxford. En 1990. Oi rige tesis en Ia universidad de Ia Sorbon ne. su determi nante encuentro con Paul Ottino lo l levo a interesarse por el interaccionismo simbolico y Ia fenomenologia social. realiza i nvestigaciones por contrato. en primer Iugar trabaja sobre el tema de Ia brujeria en su region de origen. GHASARIAN. escu­ chando France Culture mientras preparaba el Bac por correspondencia. 1998) . Luego se interesa por Ia historia de las personas sin techo y por Ia de Ia pobreza. realizados en medio urbano. despues de Ia agregacion.-P. 200 1). un diploma en psicologia y otro en letras modernas. que un fi losofo debia tener saberes diferentes de Ia filosofia para poder filosofar. Despues de su doctorado en antropologia en 1990. " Les desarrois de l 'ethnographe" (L'Homme. Desde 1967 hasta 1988 paso siete aftos hacienda campo entre los baruyas. Introduction a ! 'etude d� Ia paren t(_(Seuil. 4/98).1996). 143/94) . "A propos des epistemologies postmodernes" (Ethnologiefran raise. en Ia medida en que vuelve regularmente a Berkeley) le permitio familiarizarse con los desarrollos crfticos.}. 1991). Maurice Godel ier considero. luego. Maurice Godel ier i ntenta poner de manifiesto las convergencias y las diferencias entre esos dos abordajes concernientes al amilisis de las estructuras sociales y de su h istoria. una tribu que vive en el interior de Nueva Guinea.en antropologia y en todas las discipl inas academicas referidas a lo humane. 1988). La culture indienn� a Ia Reunion (L'Harmattan. (eds. Une ethnographie des chantiers en France (Octares. Paralelamente. Ia contracultura y el New Age en Ia region de San Francisco. a Ia vez que trabaja j unto a Levi-Strauss. comienza un nuevo recorrido que hara de el uno de los mejores espe­ cialistas mundiales en las sociedades de Melanesia. Chane� �t D�stin. GoDELIER. l n fluido par Ia obra de Karl Marx. concluye en que un abordaje antropologico de las diferentes formas de sistemas economicos es necesaria. reflexives y eticos -muy rapidamente calificados como "postmodernos" par aquellos que los ignoran. Habilitado para dirigir i nvestigaciones en 1996. Honneur. Tensions �t resistanc�s. Este contacto con las academias norteamericanas (conti nuo. Decide recomenzar los estudios y formarse en economia politica. MAURICE Con una agregacion en filosofia. los procesos de legitimacion y racionalizacion de las practicas obreras en los obras de construccion en Francia. sus principales publ i­ caciones son: Roles �t Enjeux. Luego analizo las adaptaciones culturales de los i n migran­ tes hi ndues en los Estados Un idos (1992. Christian Ghasarian es actual mente profesor de etnologia en Ia Uni­ versidad de Neuchatel e investigador asociado en el LAIOS (CN RS). asi como tambien a Ia construccion de las relaciones sociales en Ia Pol inesia francesa. a parti r de 1966.(1986-1991). de Ia cual anal iza en detal le las 22 1 . Approch�s d'Anthropologi� Generalise� (con Cambefort J . Un iversidad de La Reun ion. 1 996). formado en Ia Escuela Normal Superior. con el obje­ tivo de anal izar el concepto de "racionalidad economica". Sus i nves­ tigaciones actuales se refieren al multicultural ismo. Christian Ghasarian prolongo su "descentram iento epistemolo­ gico" pasando varies a nos en cal idad de R�uarch Associat� en el Center for South Asia Studies de Ia Un iversidad de Cali forn ia-Berkeley. AI term ino de sus pri meros trabajos. propuso una critica de las nociones de " identidad " y "represen­ tacion". WLANTINE.practicas simbolicas y las razones imaginarias por medio de las cuales se construye el orden social. donde ensefia en varias universidades. Por lo demas. En 1995. La production du corps. entre otras. Director cienrifico en el CNRS entre 1982 y 1986. I 'anthropologie economique (ed. Medal la de Oro del C N RS (2001) y M iembro del Consejo Nacional de Ia Ciencia. desempefia. Maurice Godel ier replanteo Ia cuestion del don reexami nando las tesis de Marcel Mauss. Director cientifico del Musee du Quai Bran ly de 1997 a 2000. Ia transformacion de Ia m irada en lenguaje? � Que relaciones hay entre Ia real idad social que observamos y Ia real idad textual (o socialidad del texto) que producimos? Actual­ mente trabaja con un equipo de i nvestigadores de Ia Universidad de Montreal y de Ia Universidad Lyon-I I (Centre d 'Etudes et Recherches en Anthropologie) [Centro de Estudios e Investigaciones en Antropologia] en una epistemologia del mestizaje que defi ne como un modo de cono­ ci miento vi bratorio irreductible.Guinee (Fayard. en el campo de Ia emopsiquiatria. mas particularmente. en el campo de Ia antropologia de Ia rel igion y. Mouton. que desarrollo a partir del trabajo de George Devereux. Ann Arbor y Louvain-la-Neu­ ve. Nueva York. Premio de Ia Academia francesa (1 982). 1 998) y mas de doscientos articulos en diferentes revistas cientificas francesas y extranjeras. FRAN<. 1 982). 1 996) . Entre sus numerosos reconoci mientos: Oficial de Ia Legion de Honor. Harvard. desde hace algunos afios. un papel i mportance en Ia pol itica cientifica francesa y. Maurice Godelier es Director de Estudios en Ia Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales. 1972). L 'Enigme du Don (Fayard. Approches anthropologiques et historiques. desde hace muchos afios. L'ideel et le Materiel (Fayard. de quien fue alum no. Sus principales publicaciones son: Un domaine contesti. Pouvoir et domi­ nation masculine chez les Baruya de Nouvelle. actual mente es Responsable de M ision [Charge de Mission] ante el Primer m i nistro respecto de Ia Europeizacion de las Ciencias Sociales. en Brasil.:OIS Realizo sus principales i nvestigaciones en America latina y. . lo que le perm itio echar nueva luz sobre los ambitos de Ia vida social en los que no fu ncionan Ia logica del mercado y las categorias mercanriles. tanto a las logicas de Ia conjuncion (o 222 . Laval. particularmente. asi como tambien una reflexion sobre las siguientes cuestiones: �en que consiste. en el de las relaciones entre Ia antropologia y Ia escritura. La production des Grands Hommes. con Michel Panoff (Archives Contemporaines. Fue Visiti ng Professor en Ia Universidades de Yale. luego. en el desarrollo y reestructuracion de las ciencias humanas y sociales. en Ia etnografia. 1984) . A parti r de sus propias experiencias de campo. A n ne-M � rie Losonczy es di rectora de esrudios en Ia Ecole Pratique des Hautes Etudes (Section des Sciences religieuses) [ Escuela Practica de Altos Esrudios (Seccion de Ciencias rel igiosas)] y m iembro del laborato­ rio de ernologla y sociologla comparariva (U M R 7 535). 1996). entre las que se encuen­ rran: Anthropologie de la maladie ( Payor. 1 992).fusion en una total idad compacta e indiferenciada) como a las logicas de Ia disyuncion (o diferencialismo comunitario). Corps et espace dans le chaman isme embera du Choco " (L'Homme. en los campos de refugiados del sur de Hungrla y en Transilvania. je. Esre estudio Ia l levo a real izar trabajos de campo y de arch ivo en Budapest. Sancti fication populai re des morts dans les ci metieres urbains colombiens" (Religiologiques. 1 999). L' Harmattan) . XXXV I I /4 . 1994). 1998) . 1997). rea­ l izo investigaciones de campo de larga duracion en Ia costa atlantica y padfica colombiana que Ia l levaron a considerar el mundo social y ritual de las comunidades negras como lo esencial de una con figura­ cion interetnica con los grupos i ndios vecinos y Ia sociedad nacional. Rimel er gesruel le dans Ia corporeire negro-colombienne" (Cahiers d 'Etudes Africaines. 1998) . Medellin. Desde 1990 desarrolla paralelamente investigaciones sobre Ia construccion y recons­ truccion del lenguaje ritual de Ia pertenencia nacional en Ia Hungrla postcomun ista. donde fundo y dirigio e l Departamento de Ernologla. "Le patrimoine de l 'oubli . Transatlantique. Les saints et la foret. psicoana­ Htica y ernologica. Mas recientemente desarrollo exploraciones sobre culros emergenres en rorno al tratam iento ritual de los muertos en los cementerios urbanos colombianos ( Bogota. 2001). Cali). De Archimboldo a Zombi (Pauverr. 1 999). 1 990) . Le 'parc-musee des statues' de B udapest" (Ethnologie franfaise XXI X/3. Metissages. ANNE-MAruE Especial ista en antropologla de las sociedades afroamericanas. emprendio a su vez u n abordaje comparative en La Habana (Cuba) . "Du corps-diaspora au corps nationalise. Entre Europe et Ameriques latines (Payor. nous et les autres (Le Pom m ier. Fran�ois Laplanrine tiene una triple formacion: fi losofica. La description ethnographique ( Nathan. Sus pri ncipales publ icaciones son : " La mairrise du multiple. Es profesor de ernologla en Ia Universidad Lyon-I I . 18. E s autor de una veintena de obras traducidas a varios idiomas . Rituel. 1 1 3 . Entretiens avec Franfois Laplantine Qoseph Levy. Dentro de Ia perspectiva de una antropologia del duelo y de Ia reconstruccion de memorias. societe et figures de l 'echange entre Noirs et Indiens Embera (1 997. 223 . 2002). en colabora­ cion con Alexis Nous. "Le saint et le citoyen au bord des com­ bes. LOSONCZ¥. Liber. Anthropologies laterales. Le mhissage (Fiammarion. en plena guerra de Argelia. luego se intereso mas por Ia nocion de mundo de Ia vida (Lebenswelt) y por Ia antropologia del conoci miento aprendida en una perspectiva decididamente fenomenologica. Monde swahili. igual mente. PAUL ( 1929-2001) Despues d e u n a experiencia antropologica precursora a l o largo de dos afios de navegacion en Brasil y Argentina. Universidad de Ia Reu n ion. multiplico. filosofia. Profesor Emerita de Ia Universidad de Ia Reun ion. 2 24 . "convertido en etnologo". Paul Ottino. Trabajando sobre las estructuras famil iares. en Madagascar y Poli nesia. Rangiroa: Parente itendue. Con fines com­ parativos. La peche au grandfilet (upe'a rahi) a Tahiti (Cahiers de l 'ORSTOM . fue Pro­ fesor de Antropologia en varias un iversidades . lnsulinde. L'itrangere lntime: Essai d 'anthropologie de civilisation de / 'ancien Madagascar (editions des Archives Contemporaines. en Malasia e I ndonesia occidental. etc. Visiting Researcher y. Paul Ottino tambien intento constantemente i nstrumental izar los aportes de las contribuciones notables de los pensadores mas diferentes en los campos mas variados (discipl inas sociales. recorriendo con los medias de transporte locales las islas de Sumatra. y luego. los trabajos "de campo" prolongados en M adagascar y Polinesia. Siempre afi rmo que Ia verdad de los estudios antropologicos procede. 1972). 1965). 1963). En sus lecciones. en pri mer Iugar. I I .). Les Champs de l'Ancestralite a Madagascar: Parenti. Java y Bali. luego.). en ciencias econom icas y en letras. nuevamente. en esta oportunidad. real izo i nvestigaciones mas l i mitadas sobre el litoral suaheH de Ia costa oriental de Africa e. Ocean Editions. econom ia. a partir de 1949. no 2. derecho. 1 995) tiene varios testi mon ies sobre Ia personal idad de este etnologo brillante y discreto. 2 vol . en el oasis sahariano de Touggourt.0TIINO. en Ia Reun ion y las Comores y. alliance. vol. Tahiti. de un dom i n io suficiente de Ia lengua de Ia comun idad o de Ia sociedad estudiada. 1986). alliance et patrimoine ( Karthala-ORSTOM . Paul Ottino fue doctor en emologia. Residence et Terres dans un atoll Polynesien (ed itions Cujas. sin preocuparse nunca por las etiquetas academicas. territoriales y sociales y. Comores. sobre Ia huel la indomu­ sulmana en el Oceano fndico. literatura. Melanges offirts a Paul Ottino. entre los que se encuentran: Les Economies Paysannes malgaches du Bas-Mangoky (Berger Levrault. mas tarde. finalmente. . Fue autor de numerosos articulos y obras. Visiting Professor en los Estados Un idos ( Universidad de Pittsburg y Bishop Museum de Honolulu) y Visiting Fellow en el Departamento de Antropologia de Ia Research School of Pacific and Asia Studies de Ia Universidad Nacional Australiana. 1998). Reunion ( B . L 'Etranger !ntime. Champion (ed . Madagascar. como Nanterre y Ia Universidad de Madagascar. Esta ultima expresi6n no deja de plantear problemas. volvi6 a centrar su interes en objetos mas cercanos. en primer Iugar y du­ rante mucho tiempo. antropologia (o etnologia) de lo cercano. antropologia a domicilio y/o an­ tropologia de lo {o de los mundos) contemporaneo{s). esta perspectiva ya no constituye el rasgo principal de Ia disciplina que. con Ia idea de que Ia "mirada distanciada" era una de las condiciones de Ia objetividad. en todas las sociedades. Si Ia antropologia. aprehendidos con lo que se denomina una "mirada cercana".Exp licaciones conce ptuales A Antropologia de Europa ver Europa (Antropologia de -) Antropologia de lo cercano ver Cercano {A ntropologia de lo -) Antropolo g ia dialOgica ver Dial6gica {Antropologia -) Antropologia feminista ver Fem in ista (Antropologia -) Antropolo g ia humanista ver Human ista (Antropologia -) Antropologia urbana ver Urbana (Antropologia -) Antropologia y escritura ver Escritura {Antropologia y -) Antropologia y etica ver Etica (Antropologia y -) c Caso Sokal ver Sokal {Caso -) Cercano (Antropologia de lo -). actua en lo sucesivo. dado que lo comemporaneo no se reduce a las "sociedades complejas": Ia complejidad (o Ia diferenciaci6n). desde hace varios decen ios. menos "ex6ticos". Lo que en Norteamerica se defi ne como anthropology at home es. Ia industrializaci6n y Ia urban izaci6n. dirigi6 su mirada hacia las sociedades mas distances geografica y cultural mente del investigador. debida a Ia monetarizaci6n de las economias. en Francia. con grados diversos. 225 . las sociedades denominadas simples. Asl. Las sociedades ya no pueden ser clasificadas en categorias binarias simplistas. sobre todo si Ia perspectiva esta bien local izada. tradicionales (para no decir salvajes). el parentesco. La famosa mirada dista nciada esta siempre. ni un obstaculo ni una ven­ taja para Ia i nvestigacion cualitativa. modernas (para no decir evolucionadas) y. el termino "fol­ clore" defi nio desde hace mucho tiempo lo que era concebido como supervivencias de costumbres. conducidas a . La cuestion de Ia distancia en relacion con el objeto de estudio no es. En rea l idad.En Ia logica de Ia mirada alejada. da una nueva legitim idad al estud io de las culturas occidentales.desaparecer en razon de Ia unifomizacion cultural (los m ismos temores que los engendrados hoy por los pro­ cesos de globalizacion). ya no tiene Iugar hoy. asl como Ia concepcion de estos como un idades discretas. Ahora bien. elecci6n de un metodo y construcci6n del objeto antropologico). Por lo demas. pon iendo de un !ado las sociedades euroamericanas consideradas como complejas. los ob­ jetos tradicionales de Ia antropologla defi n ida como el estudio de las zonas culturales no europeas. Un dialogo se i nstaura en adela nte entre el aqul y el alia. cualqu iera sea el objeto de estudio. mas o menos en actividad. del otro. La oposicion entre el distanciam iento que haria fu ncionar el i nvesti­ gador en las sociedades otras y Ia miopla que caracterizarla su mirada sobre su propia sociedad caduco. 226 . los primeros estudios sobre las so­ ciedades europeas. focalizan sobre las caracteristicas "tradicionales" de esos nuevos objetos de estudio. en efecto. Ia medici na. i ncluida Francia. Ia dicotomla tradicion/modernidad (sociedades no modernas o premodernas versus sociedades i ndustrializadas) esta superada. en real idad. practicas y creencias en las sociedades occidentales. entre lo cercano y lo lejano. pues Ia objetividad y/o Ia neut ral idad del i nvestigador dependen Ia mayorla de las veces de un ideal . Ia religion. incluso si el i nvestigador trabaj a sobre su pro pia cultura. los antrop6logos que trabajan actual mente sobre sociedades contemporaneas en Occidente o en algun otro sitio comparten un gran nu mero de pregu ntas teoricas y metodol6gicas (posicion del i nvestigador. etc. Esta perspectiva apuntaba a estudiar hechos concern ientes al pasado utilizando herram ientas anallticas empleadas en Ia a ntropologla "exotica" para producir en Ia propia casa una forma de a ntropologla que retome los desarrollos teoricos clasicos sobre los mitos. El cuestionam iento de Ia practica y del discurso a ntropologico por parte de los propios antropologos reduce Ia distancia entre el estudio de las sociedades denom i nadas tradicionales y los de las sociedades occidentales. En Ia era de Ia globaliza­ cion. pues el medio estudiado no es necesa­ riamente el m ismo que el suyo. antropologia. Las ciencias sociales que se desarro1laron dentro de Ia logica de Ia I lustracion (sociologia. "L'ethnologie de Ia France et ses nouveaux objets". 1 992. Non-lieux. etc. Bromberger. Ia investigacion antropologica no debe reproducir el discurso sociolo­ gico aumentando (o volviendo exoticas) nociones analogicas propias de sus trabajos sobre lo lejano. El saber en j uego en Ia construccion de Ia realidad ya no es "natu ral ": Ia teorfa como reflejo de Ia real idad es reinterpretada como u na "creencia modern a". su discurso. Ciencias sociales (Crisis de las -). Seuil. economfa. Ia historia y las evidencias culturales. las perspectivas del saber positivis­ tas son relativizadas y las verdades establecidas son reubicadas en los contextos historicos. clubes deportivos. a l aventu rarse en ambitos en los cuales las fronteras de Ia etnologfa y Ia sociologfa son bastante inciertas (medios urbanos. y de los que antes eran objetos de estudio de los antropologos occidentales. aportando respuestas universales y atemporales a las preguntas que plantea. permanece ma rcado por e1 etnocentrismo. Segalen.No obstante. esta vez. i ndustrias. Auge. El problema planteado por los criticos postmodernos es que. Ia antropologfa puede ser renovada por abordajes que problematicen el aquf y el alia. pero. Martine. Frente a Ia con nivencia de Ia lengua. historia) se basan sobre Ia conviccion de que el conocimiento -a craves de Ia "razon". Marc. Paris. L'autre et le semblable: regards sur l 'ethnologie des sociltes contemporaines. cualesquiera que sean. XXV I I /3. En adelante. Christian. 1989.de las leyes generales de Ia sociedad es fuente de progreso y l ibertad. Ethnologie franfaise. sociales y lingiifsticos que las determinaron. Introduction a une anthropologie de Ia surmodernite. el desaffo de Ia a ntropologfa de lo cercano es conservar una cierta distancia necesaria respecto del objeto de estudio.). Esto explica por que Ia teorfa ocupa u na posicion predom ina nce en estas disciplinas. Ia teorfa social moderna nunca se disocio de Ia fi losoffa que esta en su base. se plantea un problema dado que. Justamente es sobre este punto que las mi radas proveniences de las minorfas. transm iten un gran potencial regenerador a Ia disciplina. ciencias politicas. La critica de Marx y Engels es considerada como demasiado ingenuamente instalada en Ia creencia inocente en el poder de Ia razon y a n i mada por una fe optim ista en el progreso. En todos los casos. La descolonizacion y el ascenso de las reivindicaciones cultu rales y nacionales favorecen Ia problematizacion 227 . 1 997. una distancia que permita produci r un conocimiento desde el interior. psicologia social. Presses du CNRS. basado en Ia razon y el progreso constituido por e1 colonial ismo. constitutivas de las es­ tructu ras de dom inacion. etc. si no imposible. La notable ambigiiedad del concepto de cultura hace de estos estudios un tema ca ndente: jCOmo Ia cultura parece ser (casi) todo. consumo. Leiris. "Les desarrois de l 'ethnographe". principal mente en las sociedades capitalistas.). por ejemplo. se centran en Ia cultura contemporanea (que reemplaza a Ia sociedad como gran tema de i nvestigacion) bajo sus multiples expresiones. 1969. l i ngiilstica. 58. L'Homme. "L'ethnographie devant le colon ialisme". La paix blanche. engendran una desconfianza general en muchos antropologos que temen ver su discipli na fagocitada por abordajes a los que reprochan una falta de rigor metodologico y analltico caracteriza­ do por una falta de empirismo. I ntroducidos en las u niversidades britanicas en 1 963. Ghasarian. en ese sentido. etc. Jaulin. filosofla. antropologla . Christian. y �e apropian de metodos de Ia sociologla. ciencias pollticas. espectaculo. Seuil. 1 970. Paris. A traves del analisis de las culturas de masa . M ichel. A menudo descriptos como una "antidiscipl ina" (fuera de las discipli nas i nstitucionalizadas). no muy claramente defi nido y. con Ia creacion del Centrefor Contemporary Cultural Studies. heterogeneo. muy postmoderno. Foucault. 1997. las teorlas funcionalistas). y particularmente desarrollados en los Estados Un idos desde hace una vei ntena de aiios. M ichel. Clifford Geertz y la antropolo gia interpretativa v�r I nterpretativa (Cli fford Geertz y Ia antropologla -) Crisis de las ciencias sociales ver Ciencias sociales (Crisis de las -) Cultural Studies. los medios masivos. Gallimard. Los cultural studies constituyen u n nuevo campo de estudios vasto. Todo esto vuelve muy diflcil. Muchos coi nciden en Ia idea de que estas deben criticar el orden social antes que val idarlo (lo que no hablan hecho. 1950. medios. las 228 . L�s temps mod�rn�s. Su practica pri ncipal es Ia semiologla (con el signo como concepto mas importante) y su objeto de estudio particular es Ia relacion entre el poder y las practicas culturales (cu ltura popular. no 143. estar de acuerdo sobre las definiciones de base de que son los Cultural Studies. L'archeologi� du savoir. Paris. los Cultural Studies son el estud io de (casi) todo! Los Cultural Studies recurren l ibremente a las discipl inas de las ciencias sociales. bajo Ia direccion de R ichard Hoggan. Robert. psicologla.de las ciencias sociales. La toma de conciencia de Ia responsabilidad de los i nvestigadores frente a su objeto impl ica que las grandes teorlas expl icativas dejen el lugar a "abordajes" anallticos con ambiciones mas modestas. Londres. Forbes. Atribuyen­ dose una comprensi6n que los informantes y los lectores no tienen. Como el autor de las novelas realistas. 1998. los Cultural Studies ponen el acento en las culturas marginalizadas y cambiantes en Ia sociedad del i nvestigador. cumplen una fu nci6n critica relativamente dejada de lado en antropologia. AI buscar politizar Ia producci6n del saber academico en el sistema u niversitario. · D Dialogica (Antropologia -). aparentemente monologicos. "What is Cultural Studies anyway?". Johnson. Londres. Brantlinger. etc. descentrando su perspectiva. en David Morley. 1990. Rout­ ledge. de cierta manera. Jill y Kelly. Nueva York. French Cultural Studies. con una atenci6n particularmente orientada bacia el racismo. i ncluso en los textos real istas. D u ri ng.). en Ia representaci6n del Otro y afectan Ia manera en que los fen6menos son aprehendidos. en los que Ia plura­ lidad de voces es " l i m itada y orquestada" (Clifford.. Atuart. Nueva York. el imperialismo y las preocupaciones fem inistas en el mantenim iento del poder del Estado. Si bien cita las otras voces. Routledge. Stuart Hall. Simon (ed.) . 1986: 1 5). Londres. 1995. reduci r el poder y Ia autoridad de Ia antropologia como autor. Practice. lo que se denomina " Ia etnografia real ista" esta dominada por Ia voz unica del autor omn isciente y omn ipotente. Longman . 1996. las culturas domi nantes (y s u elitismo al que quieren oponerse) y populaces. Ia promulgada por las teorias lingiiisticas estructuralistas). La perspectiva de M ijail Bajtin tuvo un impacto sabre 229 . Kuan-Hsing Chen (eds. Oxford.). M ijail Bajtin fue particularmente critico de este hecho que se basa en una vision monologica del lenguaje (principalmen­ te. Para el. Considerar que Ia produccion etnografica es dial6gica es. Oxford University Press. "Cultural Studies and its theoretical legacies". Hall. Crusoe'sfootprints: cultural studies in Britain and America.esferas publicas. Pero los procesos dial6gicos siempre operan. Procesos literarios estan en juego. The Cultural Studies Reader. los textos esta n siempre profunda mente implantados en relaciones de autoridad y poder. theory. M ichael. Patrick. R ichard. Routledge. estas no cuestionan Ia suya. 1994. en Jessica Munns y G ita Rajan (eds. el etn6grafo ocupa una posicion de autoridad incuestionable. en efecto. A Cultural Studies reader: History. Sus deta­ lladas genealogias de las instituciones y discursos de Ia modernidad. San Francisco. en Charles C. M D. entre las cuales se encuentra Ia antropologia cultural. por ejemplo. 1986.varias discipli nas. 198 1 . Westview Press. 86. Ciertas tentativas para producir textos experimentales pu­ sieron en evidencia. University of Texas Press. Discurso (Michel Foucault y Ia teoria del -). Bajtin. Writing culture: Thepoetics andpolitics ofethnography. MD. Richard. en contradicci6n con Ia de los sujetos de estudio (Jackspn. en M ichael Holquist {ed. Spivak. Balti more. Social theory: the multicultural and classic readings. University of California Press. en Ia que promovi6 Ia reflexividad respecto del campo y del producto textual. Price. Surgida en los aftos ochenta. Jackson. 1986. Berkeley. "I ntroduction: Partial truths". Ia antropologia dial6gica toma en consideraci6n las cuestiones de diferencia y de voz. "Can the subaltern speak?". John Hopkins University Press. M ichel Foucau lt ( 1 926. Lemen {ed. 1983. Baltimore. 1 988). 230 . 83. First-time: the historical vision ofan Afro-American people. Washi ngton. Kevin. James. En esta perspectiva.}. Dwyer. 1 993. alga dejadas de lado par Ia etnografia clasica. Barawa and the ways birds fly in the sky: an ethnographic novel. John Hopkins Un iversity Press.}. 1982. Sm ithon ian. DC. M ichael. Clifford. De todos modos. Dinamicas de Ia antropolo g ia norteamericana ver Norteamericana (Di nam icas de Ia antropologia -}. i ncluso. Ia represen­ taci6n cultural es considerada como una construcci6n negociada y las modalidades de esta construcci6n deben ser evidentes en el trabajo etnografico. Gayatri. en James Clifford y George Marcus George (eds. al presentar Ia voz del etn6grafo en conversaci6n o.}. lo cual hace que no se pueda escapar a Ia "violencia de las representaciones" (Spivak. Antes que reducir al silencio Ia voz del Otro (Otro para el que u no habla y cuyos sentimientos y pensamientos uno reivindica representar}. pues Ia dinamica de poder entre el antrop6logo y su sujeto de estudio raramente es igual. Price. Ex Profesor de h isto­ ria de los sistemas de pensam iento en el College de France. su naturaleza pol if6n ica. The Dialogic Imagination: Four Essays. Moroccan dialogues: anthropology in question. 82). el antrop6logo quiere dialogar.1984) siempre se abstuvo de todos los procedi m ientos de etiquetado y nunca se identific6 con el postmodern ismo. se han formulado dudas respecto de Ia posibil idad del sujeto dom inado de tener una "voz" en si. Austin. Dwyer. M ijail. en un esfuerzo de colaboraci6n. con el informante. produce el saber. Hubert. Surveilkr etpunir: naissance de Ia prison. en los debates cri­ ticos en ciencias sociales de los ultimos vei nte a fios. En el caso de Ia antropologia. La integraci6n del pensamiento de M ichel Foucault en los debates en el seno de Ia antropologia refuerza el sentido critico sobre I a producci6n de los conocimientos. Power/knowledge: selected interviews and other writings. Los discu rsos etnognificos deben ser considerados en sus contextos sociales e h ist6ricos. no simplemente en term inos de "ciencia". es necesario pensar los problemas pol iticos de los intelectuales. pues las i nsti­ tuciones no pueden funcionar sin el ejercicio del poder. Foucault. Ia voz del i nvestigador habitualmente no permite a sus objetos de estudio que se representen a si m ismos. 1 969. Pantheon Books. 1972-1977. Para M ichel Foucault. La teo­ ria del d iscu rso di rige su atenci6n hacia el papel i nstitucional de Ia antropologia. Nueva York.y Ia ma nera en que estos normalizan y discipl inan a los i ndividuos. The University of Chicago Press (Trad. M ichel . incluidos los etnognificos. Gallimard. por lo tanto. Histoire de Ia folie a / 'age classique. Gallimard. 1983. el saber de estos ultimos es "descal i ficado". Paris. 1980. i ngenue o i n­ su ficientemente elaborado. M ichel. sino en term i nos de "poder". no obsta nte. un poder que no puede ser reducido al del Estado o de u n a clase goberna nte. Paris. con el tel6n de fondo de Ia asociaci6n saberlpoder. L'archeologie du savoir. Michel Foucault: beyond struc­ turalism and hermeneutics. Paris. "subyugado" porque es con siderado " i nadecuado". Chicago. Un ejemplo clasico desarro l l ado dentro de esta perspectiva es el trabajo de Edward Said sobre Ia producci6n de Oriente.tiene el poder. Foucault. Gallima rd. M ichel. tanto en Ia reproducci6n como en el cuestionam iento de las relaciones de poder {como las que conciernen al colonialismo). el que habla -y. Paris. fueron reapropiadas ampliamente. Michel Foucault: un parcours philosophique: au-de/a de l 'objectivite. Dreyfus. Todos los textos. En esta l6gica . 1984. 1 9 76. Foucault. son producidos en una situaci6n i n tertextual estructu rada por relaciones de poder. el "conocido". Paul . 1975. Foucault. 23 1 . Por esta raz6n. Rabinow. Entre las ideas pri ncipal mente retomadas de este pensador: qu ien "conoce" o "quiere conocer" es privi legiado en su relaci6n con "el Otro". Gallimard). El proyecto de M ichel Foucault es estudiar las "estrategias" del poder. M ichel. Sigu iendo a Cli fford Geertz y su vision de Ia antropologla como u na ciencia subjetiva. Berkeley. edad. literature. Person and myth: Maurice Leenhardt in the Me­ lanesian world. pri ncipal mente en term inos de reflexividad. Marcus y Fischer. Esta conducta se vincula con Ia preocupacion respecto de Ia contextualizacion y Ia reflexividad en u n perlodo d e decadencia de los Grandes Relatos. Crltica de las estrategias para producir textos realistas y epistemologlas positivistas. o una real idad independiente de codas las descripciones que se hacen de ella. Cambridge. solo tiene acceso a zonas de Ia cultura en funcion de su sexo. No aparece en Ia elaboracion del texto etnografico como simple "traductor" de Ia cultura. los pri ncipales autores de Ia corriente denomi nada literary anthropology (Cl i fford . Crapa nzano. convenciones literarias. dialogo y poder. Uno de los apones importantes de Ia crltica postmoderna es subrayar que no se trata de saber si existe una Verdad. universal ismo) y su reconocim iento de los diversos constituyentes en juego en el escrito etnografico.E Edward Said y el orientalismo ver Orientalismo (Edward Said y el -). etc. 1992. as{. 1988. el discu rso y el descentramiento de Ia autoridad etnografka tradicional problematiza Ia idea de una ciencia neutra y textos transparentes. James. and art. Por esta razon. Un iversity of Cal ifornia Press. ademas del interes por los metodos y las teorlas de campo. esteticas y poi Cticas. 1 982. estar desgarrado entre su inscripcion en el proyecto del I lumi nismo (ciencia. 232 . James. sino como u n actor fundamental. Clifford. 1 9 82. es i mperativo que el antropologo se oriente hacia sus propias producciones textuales. Clifford. A pesa r de Ia pseu­ doobjetividad del narrador (que generalmente se traduce por un relato pretendida mente neutro e impersonal). sino mas bien comprender como estas descripciones se inscriben en representaciones y practicas poeticas. "On ethnographic authority". sujeto a estilos. El dilema del investigador de campo es. Escritura (Antropologia y -). etc. clase social. en The predicament ofculture: twentieth-century ethnography. 1 986) pusieron el acento en las visiones parciales presentadas por Ia antropologla. El acento sobre Ia textual idad. racional ismo. Ia nueva antropologla cultural que se configura tam bien cuestiona Ia concepcion de sentido comun del lenguaje como un instrumento que simplemen­ te da cuenta de Ia real idad social. A lo largo de su trabajo autocrltico. este. Ia antropologla extendio su interes pasando de Ia etnografla propiamente dicha al estudio de los textos etnograficos. el mismo producto de una historia personal. Ia cuesti6n de saber si solamente el respeto. 1 973. . Meta i lie).Mass. Menget. Londres: Harvard Un iv. University of Chicago Press. MA. del Iugar del i nvestigador en Ia estructu ra de poder y del impacto social mas amplio de Ia i nvestigaci6n. Patrick. Dictionnaire d'ethique et de phi/osophie morale. 1996. The interpretation of cultures. perm ite real izar i nvestigaciones que no podrian ser realizadas de otra manera.). 1 986. fuente de controversias profesionales. (eds. Ia sinceridad y Ia ausencia de ju icios de valor sabre las poblaciones estudiadas justi fican Ia investigaci6n antropol6gica. " Ethique et amhropologie". Cl ifford. Selected Essays. Marcus. University of California Press. 1 9 9 2 . 1986. 1983. Paris. Cambridge. George y Fischer. Berkeley. 1 9 8 8 . Cambridge. . M ichael. Ecole nationale superieure des Beaux-Arts). Si Ia mayoria de los investigadores son abiertos respecto de sus objetivos. Muchas controversias se refieren al hecho de que sujetos observados fueron mantenidos en Ia ignorancia de Ia investigaci6n (camuflada) o fueron objeto de investigaciones que los representan de manera equivocada. Estas consideraciones deontol6gicas frecuentemente plantean Ia cuesti6n de Ia politica de Ia investigaci6n. Geertz.. a fi n de cue mas. en Monique Canto­ Sperber (ed. Geertz. fuera de cualquier considcraci6n moral o metodol6gica . La cuesti6n del engafto esti asi cada vez mas en el coraz6n de los debates en ciencias sociales. Ia litterature et / 'art au XX' siecle. en casos basta nte raros Ia mentira. - . Crapa nzano. Paris. Works and lives: the anthropologist as author. 1996. Polity Press (Trad. No obstante. PUF. Basic Books (Trad. Clifford.los sujetos de investigaci6n pueden perjudicarse con investigaciones particulares. Press (Trad. Harva rd Un iversity Press. Etica (Antropolog(a y ) La preocupaci6n moral respecto de los dere­ chos de las personas estudiadas l lev6 a los investigadores a reflexionar sabre Ia etica en ciencias sociales. Paris. Writing culture: the poe­ tics and politics ofethnography. 233 . George E. no siempre es facil determinar bien si -y en que medida. Marcus. Hermes'dilemma and Hamlet 's desire. James. Chicago. lei et /a-bas: l'anthropologue comme auteur. 1 996. una cuesti6n de buen criteria individual . Anthropolgy as cultural cri­ tique. Malaise dans Ia culture: l 'ethnographie. Nueva York. Bali: interpretations d'u ne culture. La protecci6n de los sujetos humanos pasa por lo que se denom ina el "consentim iento informado" y Ia confidencial idad. Paris.). Gal limard). Como tel6n de fonda. Vincent. Ninguna conducta puede ser objeto de una aprobaci6n universal y las decisiones eticas en Ia i nvestigaci6n siguen siendo. Clifford. El actor define y reconstruye permanentemente el mundo social en el que se encuentra i mplicado. The politics and ethics offieldwork. reflex ividad. Keiter. H a rold. el arden social es producido cotidianamente. Pierce J . Hubert de. durante las actividades sociales ordinarias a traves de los "procedimientos interpretativos" y un razonamiento practico de sentido comun. Garfi n kel. . los especialistas en etnometodologia no qu ieren desarrollar teorias causales o modelos explicativos. los "recu rsos" y "actitudes naturales" desplegadas por los "m iembros" (es decir. 1 99 1 . se opone a Ia idea segun Ia cual las reglas sociales son interiorizadas (de una vez y para siempre) du rante Ia socializacion. A primer in ethnomethodology. "Qu a litative Research Methods Series".•sociosemiotic interpretations. Kenneth. En Ia medida en que Ia etnome­ todologia no es un metodo en si. 1 967. Nueva York. Etnologla de Francia ver Francia (Etnologia de -) Etnometodologla. Oxford Univer­ sity Press. El programa de Ia etnometodologia consiste en analizar las rutinas. L'ethnomethodologie. engendr6 trabajos que permitieron reconsiderar el caracter supuestamente especifico de ciertas caracteristicas de las culturas occidentales y no occidentales. una sign ificacion). 1980. NJ. Europa (Antropolog la de -). l ntenta reconstrui r los universos de real idad de los otros en interaccion con ellos.Punch. CA. Anthropos. . lo cual exige un domi n io de Ia lengua empleada. y cuyo fu ndador es Harold Garfinkel. Prentice Hall. Luze. El entusiasmo por Europa. AI inscribi rse plenamente en 234 . los actores sociales competentes) de una cultura dada a traves de procesos de racional izacion especificos. stock de conocimiento (i nformacion acumulada a nivel cogn itivo). Talcott Parsons y Alfred Schutz. accountability (disponibil idad e inteligibilidad del mu ndo social descripto). 1997. Esta corriente analitica norteamerica na inspi rada par el i nteraccion ismo simbol ico. 3. Newbury Park. por el contra rio. La idea fu ndamental es que cualquier descripcion del mundo social contribuye a su propia construccion. The ethnomethodological movement. 1 9 8 6 . Flyn n. vol . asociado con Ia construccion eu ropea. Englewood Cliffs. M . Paris. Mouton de Gruyter. indicialidad (deter­ mi naciones contextuales que se l igan a una palabra. El objetivo del investigador es describi r los metodos que emplean las personas para producir Ia vida social. Los conceptos clave para este abordaje son: interaccion. Studies in ethnomethodology. Sage Publica­ tions. En Ia perspectiva etnometodologica. "Ethnologie fran�aise. frente a las "voces de Ia intuici6n" de la magia y del enca ntamiento. Segalen. 3. F Feminista (Antropolo gia -). ethnologies europeennes".). funcio­ narios. las investigaciones comprometidas principal mente con el circuito medite­ rraneo favorecen un dialogo entre diversos especialistas. Fabre.). L'Europe entre culture et nations. como Ia idea de u na "racional idad masculi na". Paris. Ethonologie en miroir. defi nidas como " femeni nas". Editions de Ia Maison des Sciences de I 'Homme. Chiva. Paris.1 997. lo cual plantea numerosas preguntas a Ia discipli na. Daniel (ed. Editions de Ia Maison des Sciences de i 'Homme. Gay and Lesbian studies.el proyecto comparativo. los women studies emergieron en relaci6n con los movim ientos de l iberaci6n de las mujeres a fi nes de los afios 1960 y a com ienzos de los a fios 1 970 en los Estados Unidos. A menudo catalogadas en Ia categoria de "postmodernas". La idea principal de estas criticas es que las ideologias e instituciones culturales refuerzan Ia separaci6n dualista hombre/mujer. etc. Quelles ethnologies? France Europe 1 97 1 . Utz. La France et les pays de langue allemande. los nuevos desaffos de Ia antropologia de Europa son evitar cualquier tribalizaci6n esteri l saliendo de Ia ilusi6n del rural ismo y articulando las dimensiones locales y globales. 1 985. Ethnologiefranfaise. Martine.). Zonabend. A Ia vez que acumula nuevos saberes. Etudes rurales. Isaac y Jeggle. "Du texte au pretexte. Estas perspectivas criticas en ciencias sociales se yuxtaponen a otros movim ientos que se centran en el pu nto de vista de las m i norias (Black power. las criticas femi nistas se esforzaron por demostrar que Ia fi losoffa y Ia ciencia occidental son ideologias de poder constru idas sobre presupuestos patriarcales y falocentricos. etc. Aun muy poco representados en Francia. en el seno del pensam iento antropol6gico. 1 997. Ia antropologia de Europa favorece nuevas posiciones epistemol6gicas cuyos desa rrollos coinciden con una crisis de las ciencias sociales en Ia medida en que sus gra ndes teorias no perm itieron comprender Ia complejidad de los cambios de los mu ndos contemporaneos. 1 987. 235 . micro y macro. Esto concierne a un i nteres hacia medios sociales con los que los etn6logos no tienen el habito de trabajar (sectores medios. Partiendo de Ia reflexi6n sobre el patrimonio. 97-98 . Fran�oise. La monographie dans le domain europeen". Native Americans. con una tendencia "natura l " para presemar Ia perspectiva de los hombres estudiados como Ia del grupo social en general . Ia antropologla. Los primeros trabajos de las amropologas femi n istas hicieron el esfuerzo de distanciarse de Ia vision androcentrica. 1 989. etc. Nueva York. Londres. Mecanismos profundos de i nvisibilizacion de las mujeres actuaron desde el naci miento de Ia discipl ina. Del Va l le . etnias y orientaciones sexuales. Linda. etn icas. las cuales son empleadas para i ndicar Ia significacion y los roles -construidos cultural mente. en Ia medida en que las perspectivas y preocupaciones difieren de acuerdo con el hecho de que Ia mujer sea negra. Alcoff. miembro de una minoda. Routledge. si no tambien como el discurso sobre sociedades otras. ignoradas por i nstituciones androcentricas patriarcales. una abundancia de debates que participan de Ia vital idad y renovacion de las ciencias sociales. para favorecer u na mejor comprension de Ia evolucion de las sociedades humanas. The second wave: a reader in feminist theory. La aplicacion de las nociones occidentales de heterosexualidad y homosexualidad a cultu ras no occidemales tambien es cuestionada. distin­ guen el sexo bio/Ogico de las nociones de genero o sexo social. ) . como otras discipli nas academicas. tambien androcentricas. las relaciones de paremesco. tanto en las sociedades occidentales como en las no occidema­ les. sino que tambien oprim ieron e ignoraron a las mujeres de las otras clases sociales. lesbiana. Las cdticas femi n istas son heterogeneas y esta n fragmentadas (mar­ xistas. No solo se intenta compren­ der las estructuras de opresion de las mujeres. Minneapolis. La cdtica epistemologica del pumo de vista sexista y de las relaciones de las ciencias sociales con estructuras de opresion de las mujeres en las sociedades engend ra. 236 . Li nda (ed. Gendered anthropology..que Ia sociedad asigna a las diferencias sexuales. fortalecio Ia ideologla dominance. discourse andgender in con­ temporary social theory. Fraser. 1 9 9 3 . Power. Las mujeres de diferemes oriemaciones sociales. esencial istas.H istoricameme. etc. y no biologicos. sexuales no solo fueron oprimidas. fue androcentrica en el nivel de Ia observacion y analisis de los fenomenos sociales. simbol icas). de todos modos. University of Minnesota Press. demos­ trando Ia importancia de las mujeres y de su rol en los rituales. Nancy. Ro utledge. en Nicholson. Por lo demas. Teresa (ed . occidental. Las amropologas femin istas insisten sobre el hecho de que no hay rol de genero masculino y femen i no un iversal. 1 994.). "Cultu ral feminism versus post-structuralism: The identity crisis in feminist theory". Las femi n istas emienden Ia cultu ra como u n Iugar en el que los ordena­ mientos sociales del genero pueden ser discutidos. Unruly practices. 1986. los objecos de pensamiento del i nvestigador en ciencias soci:. Ia fenomenologfa es un metodo esencialmente descriptivo que se pretende mas alia de cualquier presuposici6n (no exa mi nada) del mundo. el considera que este proyecto puede ser verdaderamente realizado a craves de un ana ! isis fenomenol6gico de Ia estructu ra de Ia realidad social y Ia interpretacion de esta real idad. Standford. Linda (ed. Un iversity ofTexas Press (Trad. 1 974. "semido comun". Despues de Alfred Schutz. "tipificaci6n". que se puede tender a dejar de !ado (Berger y Luckmann. La richesse desfemmes ou comment / 'esprit vient aux hommes (lies Trobriand). El principal dilema de las i nvestigaciones en ciencias sociales es hacer el intento de proveer exposiciones objetivas de realidades subjetivas. 1990. Standford University Press. "construcci6n de Ia realidad ". Men ofRenown: New Perspec­ tives in Trobriand exchange. Paris. Nicholson. 1 9 8 8 . Entre las pri ncipa­ les nociones de Ia fenomenologia social se encuemran: "socializaci6n". Austin. Cornell Un iversity Press. Feminism/Postmodernism. Segun el. el mundo social es un mundo i nterpretado y las construccio­ nes del i nvestigador son construcciones de construcciones.les son objetos de segundo grado en Ia medida en que estan basados en el sentido comun de los actores sociales en su vida cotidiana. Polity Press. Garfinkel. "ex­ periencia vivida". Women ofvalue. 1 976. 1983. Londres. 1 967. si no exponer las estructuras fundamentales de Ia con­ ciencia. y Lamphere. Seuil). " intersubjetividad". Fenomenologia social. etc. " legitimaci6n". Whose science? Whose knowledge? Thinkingfrom women 's lives. Cali fornia. La pri ncipal figura en haber introducido y desarrollado este abordaje en el contexto de las ciencias sociales. Annette. "mundo de Ia vida". "objetivaci6n". Women. Rosaldo. Pa rtiendo de Ia idea de Max Weber de acuerdo con Ia cual la sociologfa apunta a una "comprensi6n i nterpretativa" de Ia acci6n social. Z. Culture and society. Lou ise.). Sandra. Moore. Henrietta. Algunas monografias conjugan Ia antropologia y Ia 237 . es Alfred Schutz ( 1967). Cambridge. Ia intencional idad y el "mundo de Ia vida" (Lebenswelt o lift world). Feminism and anthropology. M. Ithaca. Surgida de u n momento filos6fico fu ndado por Edmund Husser!. En otras palabras. 1 966.Harding. Nueva York. Wei ner. otras reflexiones (proveniences de lo que comunmente se llama sociologfa del conocim iento o sociologia comprensiva) intentaron orientar las i nvestigaciones precisamente hacia cl mundo de sentido comun o " Ia actitud natural ". Nueva York. Routledge.). pri ncipalmente en los Estados Unidos. Su principia es no lim itarse a los analisis ni al empi rismo. Do Kamo. Alfred Schutz: on phenomenology and social relations. Gall ima rd. 1970. Schlitz. Peter y Luckmann.). Pa ris. NJ . sin duda. Maurice Leen hardt i ntenta dejar de !ado las concepciones occidentales para comprender las creencias y Ia l6gica de los canacos de Nueva Caledon ia. Englewood Cliffs. fundadas en una conciencia no dualista y experimental del mundo. ceremonia. Tambien se le reprocha que focalice su atenci6n sobre cuestiones concernientes a lo micro. bacia pequefios grupos huma nos (poblados. Phenomenology and sociology. Maurice. Penguin Books. En Do Kamo ( 1979). Prentice Hall. Doublewday and Company.de las ciencias sociales. 1966. como para las sociedades ex6ticas. Thomas. por ejemplo. Har­ mondsworth. Garfi n kel. Thomas {ed. Leenhardt. necesario para traducir de Ia mejor manera el sentido comun . renovo sus practicas y diversific6 sus objetos. La fenomenologia fue rechazada principalmente por Claude Levi-Strauss en Tristts Trdpicos ( 1 9 55) a causa de su subjetivismo anticiendfico. 1 947.fenomenologfa para producir una cierta fenomenologia social. Alfred . Tht construction of social reality. barrios) que se i ntentaba comprender en su total idad con las tematicas habituates (tecnicas tradicionales. music6logos. Los ardculos publ icados en revistas como Ethnologie Jranfaise [Etnologia francesa] 238 . Meridiens Klinscksieck. (ed. R. H . Le chercheur tt le quotidien. La personne et k mythe dan: k mondt melanesien. Chicago. Hasta el estudio de Lou is Dumont sobre una ftesta popular en un pueblo frances (La Tarasque. I nc. Paris. en primer Iugar. las primeras monografias en este campo se orientaron. 1986. La aplicaci6n del proyecto etnol6gico en Fran­ cia es relativamente reciente. Chicago Un iversity Press. Paris. H a rold. Studits in ethnomethodology. La construction de Ia realite sociale. (Trad. Un perfecto dom i n io de Ia lengua en juego es. 1987. A partir de los afios 1 970. descartando a Ia vez los macroa­ nalisis de las estructuras sociales. parentesco. 1957).).1 998. Ia etnologfa de Francia multiplic6 sus abordajes. Luckmann. 1967. Berger.). L'Harmattan. Paris. Meridiens Klinscksieck). Alfred. Ia etnologia de Francia habfa sido hecha por folcloristas. Wagner. lo cual reduce u no de los proyectos -(pero no es el mismo problematico?. Schlitz. Fin de los Grandes Relatos vtr G ra ndes Relatos (Fin de los -) Francia (Etnologia de -). ciudades. etc. Elements de socio/ogie phenomenologique. Dentro de Ia 16gica de Ia etnologia clasica. 1998. ge6gra fos e historiadores. 1978. ). . asociaciones. los etn6logos aprendieron a modificar su mirada. Cuisen ier. Quelles ethnologies? France Europe 197 1 . la mort. todo tipo de temas que antes no hablan interesado a los antrop6logos. PU F. En Ia medida en que Ia concepcion de los campos evolucion6. Que sais-je? Dumont. suburbios. Desde hace al rededor de dos decen ios. los temas de estudio se volvieron muy variados. Lendud. culturas profesionales. Paris. a partir de ese momento. pero tambien las instituciones. rituales contemporaneos. AI convertir a lo cotidiano -aqul y ahora. Pour une anthropologie des mondes contemporains. verdaderamente. Ethnologie Jranraise. Auge. Aubier. si el etn6logo reconoce que es un actor fu ndamental en el juego social que estudia. practicas festivas. Martine. De los grupos sociales considerados como un idades discretas se pasa a las nociones de tejidos y espacio social. s·•. ed. 1 994. Pads. El distanciam iento epistemol6gico sigue presente. 1 992. Editions de Ia Maison des Sciences de ) ' Homme. taton nements et jouvence d 'une discipl ine derangea nte". "L'eth nologie de Ia France et ses nouveaux objets. . 3 . Paris. Jean y Sagalen. los saberes natural istas. Ia antropologla ya no puede considerar el Estado-naci6n como su ( m ica esfera de anal isis. Bromberger. Vers une ethnologie du present. Ethnologie de la France. en ciertos campos cercanos. Christian. Los campos de i nvestigaci6n induyen. en real idad. cultura material.1 997. 1986. dases sociales. Gerard. Pads. Dan iel (eds. transnacionalismo y etnografia multi-site. abandon6 su pasado folcl6rico para afirma rse en el presence. Jeanne. Gerard y Fabre.en un objeto de estudio en sl y al buscar decodi ficar las 16gicas subyacentes a los sistemas de representaci6n y a las pr:icticas sociales de los miembros de su propia cultura.y Terrain [Campo] seiialan que. G - Globalizacion. Marc. La Tarasque: essai de description d 'u n fait local d 'u n point de vue ethnographique. Gallimard. 1 9 5 1 . La idea de que cada Es­ tado-naci6n tiene su propia sociedad y su propia cultura es cuestionada por Ia interconex i6n de las sociedades (a naves de Ia masificaci6n del 239 . 1977. Crise. Gallimard. Ya no pueden aspirar a Ia famosa mi rada distanciada que era presentada como un vector de objetividad frente a culturas extranjeras. Favret-Saada. Les mots. 1 997. Althabe. no obstante. Louis. etc. les sorts. el fi n de los G randes Relatos expl icat ivos se relaciona con Ia desi lusi6n del mu ndo occidenta l . "Ethnography in/of the World System: the Emergence of Multi-Sited Ethnography". Sage. en efecto. 1992. Ia antropologia. Routledge. Afi rmar que se detenta Ia verdad o Ia rea l idad es. apariencia/real idad. Ulf. Ia condici6n postmoderna est:i ca racterizada por una i ncredul idad creciente respecto de los G randes Relatos (Meta­ narrativas) . Entre estas. en Ia medida en que es su propia voz Ia que est:i expuesta y Ia que suprime las voces alternat ivas. 1996. en su proyecto de defi n icion de Ia real idad . Nueva York. en suma. excluye y devalua las posidones o termi nos i mplicitamente considerados como i n feriores. Para algu nos autores como Jean­ Franc. raz6n/intuici6n . etc. Un iversity of M i nnesota Press. M i nneapolis. 1995. Appadurai. Modernity at large: cultural dimensions of globalization. en Ia medida en que no puede operar como "cartografia cultural ". Jonathan. 240 .) contr ibuyen a defi n i r una jerarquia de valores no inocente que. debe redefi nir sus abordajes usuales y desplegar nuevas es­ trategias de exploraci6n. Ia producci6n a traves de los medios de un imaginario colectivo. Po r esta raz6 n . frente al desarrollo del cosmopolitismo y del transnacional ismo. natu­ ra leza/cultu ra . Ia actitud postmoderna i ntenta a nal izar las bases i nstitu­ cionales del discurso no privi legia ndo n i nguna voz o afi rmaci6n y no considerando los objetivos y valores que estuvieron en el centro de las civi l i zaciones occidentales como u n iversa les. Arjun.). Hannerz. todo un conjunto de procesos que pla ntea un gran numero de pregu ntas sobre el modo en que Ia antropologia debe opera r. George. etc. Friedman. Segu n Jacques Derrida. places. el consumo global. Lon­ dres. Frente a Ia transformaci6n subita y r:ipida de los Estados-naci6n industrializados en eso que algunos Haman las econom ias postmodernas globales. Ia etnografia multi-site reubica Ia investigaci6n en un contexto amplio de interconexi6n de los fen6menos sociales (Marcus. ejercer un poder. las oposiciones bi narias que gobiernan Ia fi losofia y Ia cultura occidentales (sujeto/objeto. el multi nacional ismo de las redes de negocios. hombre/mujer.:ois Lyotard . frente a Ia desterritorializaci6n. people. 1 995). Marcus.tu rismo. Palo Alro. Grandes Relatos (Fin de los -). Ia apertu ra de las fronteras econ6m icas. Annual Review ofAnthropo­ logy. es deci r. Transnational connections: culture. Cultural identity and global process. las teorias total izantes y las pol iticas revolu­ cionarias del pasado. 1996. Dentro de esta l6gica. con el objetivo de que el otro pueda tener una voz en Ia colaboracion entre el antropologo y su sujeto (queda como irresoluble el problema de Ia ultima palabra. Malaise dans Ia culture: I 'ethnographie. . 1996. Pa ris. los human istas contempor:ineos intentar:in mas bien relatar "experiencias vividas" a traves de Ia etnografia narrativa. Ia posicion del sujeto de investigacion (Rabi now. Cua ndo antropologos reflex ives presentan datos personates en el relato de su campo. 1 969. las femi n istas y Ia corriente de los subaltern studies. por supuesto. El simple hecho de reubicar Ia pr:ictica cientiflca en un contexto social preciso (Polyani. Clifford. valores human istas trascendentales fue. literature. Latour. ).las vidas y experiencias de los que estudiaban en nombre de Ia ciencia ( Rosaldo. Las certezas cientiftcas y Ia nocion de Verdad (general) fueron proble­ matizadas en numerosas reflexiones (Kuhn. no obstante emplearon nociones vagas derivadas del pensam iento human ista del siglo XIX. Jacques. Favret-Saada. Editions de M i n u it . 1 980). incluyendo alii. los antropologos son mas criticos respecto del modo en que sus predecesores "objetivaron" -i ncluso en u na perspectiva hu­ manista. tienen un objetivo episte­ mologico que es mostrar de que manera lo que se conoce sobre otra cultura esta muy influido por las circunstancias en las que fue conocido. 1 989). 1 979) da.Derrida. desde entonces. 1 973. Lyotard. H Humanista (Antropolo gia -). Si bien cienos antropologos boasianos. son conocidos por haber sido notables "relativistas". Hoy. 1 962. The predicament of culture: twentieth-century ethnography. Harvard Un iversity Press (Trad. Editions du M i nuit. and art. En Iugar de perseguir certezas a gran escala. Feyerabend. etc. que corresponde siempre al investigador . La idea de que hay experiencias hu manas universales y.ois. 1 977. Este acento puesto sobre Ia etnografia narrativa proviene de Ia comprcnsion de que las monografias antropologicas estan muy proximas de las creaciones (e incluso de las ficciones) literarias (Geertz. Cambridge. 1 975. De Ia grammatologie. 1988. sobre todo. . como Ruth Benedict y Margaret Mead. 1 9 70 . Paris. pri ncipalmente por parte de M ichel Foucault. Ia litterature et 24 1 . objeto de muy severas criticas. en efecto.). una dimension necesariamente parcial e incompleta a Ia perspectiva de Ia observacion cientiflca. La condition post-moderne: rapport sur le savoir. Cl i fford. 1 9 8 8). Jea n-Frans. MA. 1 979. James. como rasgos "panhumanos" o "humanidad de base". Ecole nationale superieu re des Beaux-Arts). Thomas. retratos etnograficos densos y convi ncentes. Bru no. Chicago. Atlantic H ighlands. 1 962. Selected Essays. 1983. Basic Books (Trad. Geertz. Dentro de esta perspectiva. 1 969. Boston. Ch icago./ 'art au XX' si�c/e. Actualmente investigador en el Institute for advanced Studies de Pri nceton. sino interpretar lo que el den om ina las webs of significance culturalmente espedficas que son Ia esencia de Ia vida humana ("La antropologia no debe ser una ciencia experi mental en busca de !eyes. Rosaldo.q u e e l mismo teji6. Beacon. 1989. Clifford Geertz utiliza el ejemplo de los combates de gallos en Bali (su ensayo mas celebre) para lnterpretativa (Clifford Geertz y Ia antropologia 242 . que desarrolla el proyecto weberiano de una ciencia social com­ prensiva (Ia comprensi6n desde el pu nto de vista del otro). Clifford. Paris. Paul. La Decouverte. una cultura. Bali: interpretation d 'une culture. Les mots. Gallimard. fue amplia­ mente discutido y debatido. 1979. Un iversity of Ch icago Press. considera que el rol del antrop6logo no es descubrir !eyes. NJ . Flammarion). es decir. Reflections on fieldwork in Morocco. Pa ris. Laboratory lift: the social construt·tion ofscientific facts. sino u na ciencia interpretativa en busca de signi ficaciones". Sage (Trad. 1 9 8 8). Against method: outline ofan anarchistis theory ofknowledge. I • -). Geertz. Basado en campos en Java. I L . Clifford Geertz es el antrop6logo mas conocido. Karl. patterns o nor mas. Bali y Marruecos. 1989. MA. Humanities. el Hombre es un animal suspendido en una tela o u n sistema de sign ificaci6n -en suma. Favret-Saada. The interpretation of cultures. University of Chicago Press (Trad. La structure des revolutions scientifiques. 1 977. Nueva York. Paris. 1 973 . su trabajo. Un iversity of Cal i fornia Press. les sorts. Knowing and being. La vie de laboratoire: Ia production des faits scientifiques. The structure of scientific revolutions. 1980. Berkeley. Latour. Kuhn. Oponiendose al paradigma funcionalista que prevaleci6 en los afios 1950 del otro !ado del Atlantico. Ia mort. 1 973). La comprensi6n de otra cultura pasa por Ia thick description. mas citado y mas influyente en los Estados Un idos. Beverly Hills. Paris. Culture and truth: the remaking ofsocial analysis. Galli mard). 1988. Renato. Rabi now. Paul. Polyani. Feyerabend. Jeanne. 1 975. Clifford. al considerar Ia etnografia solo como. Presses Un iversitaires de Fra nce). no explicitas. influyo (sin. un universo afectivo y estetico un ico y el trabajo del antropologo consiste en permitir apreciar este car:icter espedfico. Ofrece una vision del mundo. Basic Books (Trad. reivindicarlo}. en Ia que el investigador intenta captar los motivos y los objetivos de las personas y/o actividades sociales que estudia. mitos. Savoir local. Cl i fford . centrales en Ia practica antropologica. The interpretation of culture. Nueva York. Este abordaje. Bali: interpretation d 'zme culture. Pa ris. Geertz. Clifford Geertz permanece ligado a Ia descripcion etnografica. Basic Books (Trad. y que el antropologo debe descifrar como un manuscrito extranjero. cada cultura es u na entidad relativamente autonoma con una coherencia interna. Pa ris. En primer Iugar referidas a Ia elucidacion del detal le local mas que a las grandes comparaciones. el combate de gallos es un "texto mora l " que proporciona a los habitantes de Bali lecciones sobre Ia subjetividad y Ia accion humana. Comprender (el sentido comu n de otra cultura) es como leer e interpretar un texto. que se desarrollo en los afios 1970 en los Estados Un idos. Pero. Sus reflexiones sobre el rol del antropologo como autor en su construccion/definicion de Ia cultura y sobre una nueva forma de escrito antropologico (proximo al romanticismo) favorecieron el giro literario en el seno de Ia antropologia que considera cada vez mas a Ia cultura como una construccion. Las sign ificaciones locales. Gallimard). anticipo -y. no obstante. Local knowledge: Further essays in interpretative anthropology. una descripcion en profundidad de acciones inter­ pretadas como textos vividos. 1 973 . Heredero de Ia tradicion boasiana y de Talcott Parsons.la decadencia de los Grandes Relatos y Ia critica postmoderna de los afios 1 980.). en el mejor de los casos. se ubica en el li naje de Ia hermeneutica de Wil hel m Dilthey y de Ia sociologia comprensiva de Max Weber. un producto literario. 1983. Geertz. compartido y actuado por sus miembros. Ia antropologia debe ser una especie de hermeneutica. residen en un sistema simbolico publ ico (hecho de rituales clave. Ia descripcion densa de Cli fford Geertz es un alegato a favor de Ia antropologia i nterpretativa.decodificar e interpretar los simbolos de Ia cultura. etc. dicen algunos. Lejos de las gra ndes teorias. Para el. En Ia medida en que los antropologos solo admin istran i nterpretaciones o interpre­ taciones de i nterpretaciones. Nueva York. 243 . savoir global: les lieux du savoir. 1986. 1 983. Las dificultades para formular y comu nicar esta comprension corresponden a problemas de escritura. Campo e interpretacion esta n aqu i vinculados. Para el. Cli fford Geertz permanece ligado al concepto de cultura. subaltern studies. Basil Blackwell. Bourdieu. Marcus y Fischer. Stanford. etc. etc.). controversias notables como el "caso Sokal ". lei et /a-bas: l 'anthropologue comme auteur.Geenz. 1996. Rabi now.ftminist studies. Habermas. W. Los debates pusieron en juego cierto numero de pensadores con perspectivas criticas (Geenz. ! Jiirgen Habermas y Ia "razon referendal" ver Raz6n referendal (Jiirgen Habermas y Ia -) M - Michel Foucault y Ia teorla del discurso ver Discurso (M ichel Foucault y Ia teorla del -) N - Norteamericana (Dinamicas de Ia antropologia -). 1 973 . 1986. obras determinantes de cambios epistemol6gicos (The interpretation of culture. 1 9 8 8 . Metai lle). cultural studies. Works and Lives.). University of California Press. A second look. Orienta/ism. En los afios 1 970. Foucault. El entusiasmo critico en el seno de Ia antropologia none­ americana condujo a Ia discipl ina a problematizar su saber y las condi­ ciones de su producci6n. Las posiciones intelectuales modernas. Said. Rejlexion on a fieldwork on Morocco.). Oxford. intenextual idad. hermeneutics and poststructu­ ralism. "The thick and the thin: on the interpretative theorical program of Clifford Geenz". Ia teorfa 244 . Stanford University Press (Trad. Ia caida del crecimiento econ6mico. Derrida. 1 984. Roading material culture: structuralism. Clifford y Marcus. corrientes criticas (antiorientalismo. 1 977. The Anthropologist as Au­ thor. Lyotard. 1 9 8 8 . (eds. Interpretative Social Science. Writing culture. Geenz. del i mperio politico y de Ia legiti­ midad cultural de los Estados Unidos engendr6 una perdida de estatuto y de confianza que favoreci6 Ia reflexi6n crltica de las ciencias sociales en el pais. proposiciones y metodos diversos para realizar investigaciones a Ia vez cual itativas y crfticas. etc. Paul . Works and lives. Clifford. Shankman.). 1 990. Anthropology as cultural critique.). Pads. 1986. Pau l y Sullivan. en Christopher Ti l ley (ed. 1 978. Berkeley. Rabi now. Tim (ed. siguiendo el ejemplo de Gandhi. "objetivado" y "romantizado" el mundo h i ndu con el fi n de oponerlo mejor a (una representacion de) "Occidente". Ghasarian. 1 99 1 . Christian. I ngold. Fox.). 1 996. Pri ncipalmente se le re­ procha a Louis Dumont y a qu ienes i nspiro el hecho de haber fijado y estereotipado. etc. Richard (ed. School of American Research Press. Orienta/ism. Santa Fe. Recapturing anthropology. Working in the present. En esta obra. el problema es que presenta a orientales bizarramente pasivos frente al poder/saber occidental. Key debates in anthropology. ubicando Ia casta y Ia jerarquia en el centro de Ia religion hindu. dentro de una perspectiva holistica y estructural ista. con el 24 5 . que deja de lado las idiosi ncrasias de los orientales. El orientalismo participa de Ia estereotipizacion de Oriente y de lo oriental.). "el deconstructivismo". 1 994. Ia etica y Ia reflex ividad. fue desde enton­ ces particularmente criticado por haber "esencializado". No obstante. Esta tendencia a problematizar el cono­ ci miento academ ico constituyo un importance movim iento intelectual con denom inaciones diversas: "el giro retorico". "el postmodernismo". "L'anthropologie americaine en son miroir". Edward Said desarticula los mecanismos de un oriental ismo total izante. los Grandes Relatos de verdad. Edward Said se destaca con un libro excepcional. "totalizado". no expl ica como los propios habitantes del Este tambien contribuyeron. Por lo demas. por ejemplo. Emplea ndo a M ichel Foucault. a los que sc les n iega una h istoria propia y a los que se repre­ senta de una manera que reflcja los intereses conti nuos de Occidente en el Este. Knauft. progreso y emancipacion fueron objeto de cuestionamientos que conjugaba n Ia critica. Routledge. " Ia cultura como texto". este critico l iterario palesti no-norteamericano estigmatiza los automatismos de pensamiento. Brice. 1 996. L'Homme. 1 3 1 . Rout­ ledge. 0 Orientalismo (Edward Said y el -). Genealogiesfor the present in cultural anthropology. Londres. indiferenciado. El discurso oriental ista sobre Ia I ndia. Londres. las categorizaciones y las generalizaciones que encierran a los investigadores y a los sujetos de estudio en un paradigma particular. Ia sociedad hindu.social tom ada como evidence. publ icado en 1978 y que marca un giro epistemologico capital en los Estados Un idos. Entre los autores que duda n de que el conocim iemo sea neutro. lgualmente critica a los postmodernos en Ia medida en que sus posiciones siguen estando marcadas por su propia historia (Ia sociedad colonial). La noci6n de orientalismo lleva automaticamente a Ia de antiorientalismo. Dentro de esta 16gica de Ia esencializaci6n de las culturas. en Ia medida en que Ia comparacion. a una perspectiva critica sobre lo que el orientalismo i nduce. The pre­ dicament of culture: twentieth-century ethnography. a continuaci6n.y su relaci6n con el colonial ismo (Ia antropologia como ot ra forma de colonizaci6n). Desde Orienta/ism. and art. tambien se habla de "occident:llismo". A Ia vez que quiere resistir a Ia tentaci6n de plantear las diferencias en terminos de atributos esenciales y fundamentales. en James Clifford. Hay un verdadero problema en decir que las sociedades son lo que son en cualquier tiempo. etc. Esta reflexi6n es importante para Ia antropologia. Ronald. un Otro que Ia antropologia tiende demasiado a querer separar efectivamente de Occidente. "Orientalist constructions of I ndia". de "orientalismo de Ia Polinesia" (incluso de "polinesianismo"). Ia gesti6n antioriental ista esti vinculada con las preocupaciones postmodernas sobre las cuestiones de Ia representaci6n en los escritos etnograficos.discurso oriemalista . I nden. Desde Orienta/ism. las etnografias que tocalizan sabre lo ex6tico en las sociedades que describen. por razones ontol6gicas. un term ino generico en antropologia para referirse a las distorsiones en Ia percepcion y el analisis de las sociedades Otras. La cuesti6n es saber si Ia disciplina puede hacer otra cosa que producir al Otro enunciandolo. muy severo con Ia antropologia -que considera como Ia mas occidental de todas las ciencias. "On Oriental ism". con teorias y modelos que presentan lo extranjero como un espejo de sl. 1988. necesita casi insistir sobre las diferencias. 246 . desde ese momenta. Mass. El orientalismo es. Cambridge. Harva rd Un iversity Press. los antrop6logos debieron reflexionar sabre las re­ presentaciones academ icas estereotipadas de las poblaciones no europeas y su vinculo con las estructuras de dominaci6n politicas y economicas coloniales y postcoloniales. Entre estas distorsiones. Se inscribe en el contexto de una vigilancia epistemol6gica en Ia "producci6n del Otro". Ia producci6n textual sobre el mundo hindu fue objeto. no obstante. (Hasta que punto el antrop6logo puede minimizar las diferencias para focalizar sobre las similitudes? Cl ifford. Edwa rd Said fue. que dema­ siado a menudo olvida que es un producto sociohist6rico ampliamente "pensado por su tiempo". en el coraz6n del proyecto antropol6gico. James. 1986. de una importante decons­ trucci6n en las u niversidades norteamericanas. Modern Asian studies (Londres) 20 (3). Esta critica nos recuerda que el texto crea Ia real idad que parece describir. es decir. literature. Edward. 1994). Paris. algunos problemas a su proyecto -o su pre­ tension. antropologia.) que exploran el impacto del poder colonial sobre las culturas de los colonizadores y de los colonizados en el pasado y sobre Ia reproduccion de las representaciones y de las practicas coloniales en el presente.humanista.Nader. 1 9 9 3 . Dentro de Ia logica de los "saberes subyugados" de M ichel Foucault. Cultural Dynamics (Leiden) 2 (3). 1 980. Ia legitimidad de Ia antropologia fue bastante cuestionada. Edwa rd . El trabajo de Edward Said sobre Ia produccion del "Oriente" por parte del Occidente Ianzo esta historiografia critica que Juego fue mucho mas Severa respectO deJ " human ismo occidental " fu ndado e n u n discurso ambivalente y contradicrorio. casta. en efecto. Los criticos denominados "postcoloniales" toman en cuenta los contextos historicos y culturales de Ia produccion de los conocimientos. 1 989. 1978 . Routledge and Kegan Paul (Trad. L'orimtalism�: l 'Ori�nt erie par / 'Occident. Said. En el mundo anglosajon. p - Pierre Bourdieu y Ia teoria de Ia practica ver Teoria de Ia practica (Pierre Bourdieu y Ia -) Postcolonialismo y critica postcolonial. Henley. Focalizando sobre los grupos dom inados y explotados. origen 247 . Said. El termino "subaltern" fue tornado de los trabajos de Antonio Gramsci sobre Ia hegemonia. Ia critica postcolonial proveyo los fundamentos de Ia escuela de los subaltern studies. no solo e n Ia alta cultura sino tam bien en Ia cultura popular. plantean. postestruccural istas y textuales. A causa de su vinculo histo­ rico con el colon ial ismo. Londres. cultural studies. Cultur� and imp�rialism. se reficre a Ia vez a Ia subordi nacion en term inos de clase. Laura. Nueva York. que combina las criticas post­ marxistas. "Orientalism. etc. esta critica cuestiono las disti nciones binarias colanizador/colon izado anal izando en profu ndidad las estrategias de resistencia de aquellos a los que Ia h istoria no dio autoridad ( Bhabba. Seuil). occidentalism and the control of women". en Ia epoca gloriosa de Ia expansion i ndustrial y del imperialismo del siglo XIX. Mas comprometida en el postestructural ismo. un vinculo que le hace compartir (y produci r) un cierto tipo de saber. Vi ntage Books. util izan perspectivas interdiscipl inarias (estudios l iterarios. genero. El desarrollo y Ia profesionalizacion de Ia antropologia. Orimtalism. historia. 1 9 9 3 . son mas autonomos de lo que se hahla considerado. En el centro de Ia perspectiva postestructural ista se encuentra Ia idea de que el lenguaje y sus expresiones en Ia filosofla. Representations.) . pon iendo el acento sobre Ia central idad de las relaciones dominantes/dominados en Ia h istoria. no obstante. Berkeley. Routledge. las perspectivas de los subaltern studies no son evitadas. lenguaje y cultura. etc. Social theory: the multicultural and classic readings. los modos de produccion. The Location ofculture. "Can the subaltern speak?". los sistemas de pa rentesco. Postestructuralismo. B arthes. 1 9 9 5 . San Francisco. Las palabras pueden sign i ficar algo sin referi rse a otra cosa en el mu ndo extraliguls­ tico. "Subaltern studies as postcolon ial criticism". Gayatri. 8 . 1 994. American Historical Review {Washington). Levi-Strauss. Ia verdadera sign i ficacion de 248 . las posibilidades radicales de esta teorla habrlan estado ocultas durante mucho tiempo por las apropiaciones cientlficas de este l i nguista por parte de pensadores (Aithusser. Gyan. El abordaje subal­ tern elaboro una crltica profu nda de Ia historia y del discurso historico centrado en el Occidente moderno. 37. Oxford. 99. journal of Historical Sociology.) que consideraron sus palabras como las que mejor representaba n las cosas (en Ia litera­ tura. Lacan. Hom i. Chakrabarty. etc. Las impl icaciones mas relativistas de Ia crltica postestructuralista se encuentra n principalmente en el trabajo de Jacques Derrida ( 1 967) . K. Spivak. por otras crlticas postmodernas como las de las fem inistas y por quienes encuentran aiH pri ncipalmente subjetividades de intelectuales del tercer mu ndo en las u n iversidades occidentales. " Postcoloniality and the artifice of history: who speaks for ' I ndian pasts?"'. Ia ciencia. antropolo­ gicos y psicologicos y de los saberes producidos por el colonial ismo (o el neocolonialismo). Westview Press. El aporte principal del movimiento i nterdisci­ pl inario basado en Ia crltica del estructuralismo que se desarrollo en los a fios 1960 en Francia fue redescubrir y extender las posibil idades anallticas de Ia teorla del lenguaje de Saussu re. "Situating the subaltern : history and anthropology i n the subaltern project". Sivaramakrishnan. Bhabba. Prakash. Segun los teoricos de­ nom inados "postestructu ralistas" {Foucault. En juego: Ia reconsideracion radical de Ia un iversalidad de los canones de los escritos historicos.. 1 994. Derrida).etn ico. Londres. Frecuentemente empleadas en ciencias sociales. etc. Para este autor deconstructivista. Dipesh. en Charles Lemen (ed. 1 992.). las ideologlas. que intento poner de manifiesto el human ismo residual en Ia tradicion estructuralista que privilegia i nconscientemente Ia palabra sobre lo escrito. 1987. el producto de instituciones y discu rsos bu rgueses. "Structuralism. Particularmente atacado. Derrida. Todo lo que se puede volver evidence es Ia naturaleza i ntertextual y el juego de subtextos en el discurso. 1 9 70 . La teoria moderna se basa en esto: el poder de Ia raz6n. "verdad " y Ia disti nci6n sujeto/objeto son particula rmente problematizadas a favor de las de "subjetividad" y " hererogeneidad de las perspectivas". valorizan las diferencias en relaci6n con Ia uni­ dad. post-structuralism and the production of culture". Oxford y Nueva York. Pa ris. y Ia disemi nacion del sentido frente a su encierro en u n sistema de teorias total iza ntes. el postmodernismo. las teorlas o posiciones denom inadas "postmodernas". que cuestiona­ ron Ia esperanza y Ia certeza de acu mular un conocim iento neutro. A part i r de los aiios ochenta. las !eyes de este orden. objeto de controvertidos debates en las u n iversidades norteamericanas. Con sus desarrollos postestructuralistas. de acuerdo con Ia cual hay u n orden subyacente al mundo fisico y social y el sujeto hu mano puede. se convir­ ti6 en u n tema muy importance. objetivo y u n iversal. Oxford University Press. l nspi radas a partir de pensadores franceses (Foucault. Esta situaci6n part icipa de Ia crisis de las ciencias sociales en las que las nociones de "objetividad ". Ia idea de un ego racional autonomo solo fue un mito. identificado con las crlticas internas a las ciencias sociales. esnin animadas por un escepticismo generalizado respecto de las pretcnd idas conqu istas de Ia modern idad su rgidas de Ia filosofia de Ia I lustraci6n.). Jac. ma rcadas por u na gran heterogenei­ dad. "razon". lnspi radas por las fi losoflas de N ietzsche. Ia posibil idad de operar un cambia social. Social theory today. en rea lidad . De Ia grammatologie. Editions de M i nu it. las formas de subjetividad plurales descentradas y multiples. Structuralism and since:from Levi-Strauss to Derrida.). Wittgenstein y Heidegger. Anthony. Giddens. Ia acumulaci6n del saber cientifico. el valor otorgado al poder central izado y Ia aceptaci6n de las afi rmaciones kantianas un iversalistas. las perspectivas postmodernas problematizaron Ia idea de u n modelo general y alentaron una sospecha respecto de Ia "raz6n referendal " y su discurso emancipador. captar Ia "verdad objetiva". Postmodernismo. el desarrollo de las tecnologlas. el sujeto human ista moderno es aprehendido como. 249 . Oesde cl punto de vista postmoderno. Sturrock. 1979. a traves del ejercicio de Ia raz6n . Derrida. Baudrillard) y de Ia tradici6n nortea mericana del pragmatismo ( Rorty) . "neutralidad " (del i nvestigador) .ques. Lyotard. en Anthony Giddens y Jonathan Turner (eds.u n texto no puede ser conocida. Cambridge: polity. John (ed. 1 989. admitida por todos. Ia deconstruccion y.). el postmodern ismo reconoce el poder del etnografo y de su sociedad. una despolitizacion inrelectual. David. La dificultad consiste en conj ugar las perspectivas criticas con el proyecto siempre meritorio de presentar descripciones coherentes y pertinentes del mundo social. De codas maneras.ois Lyotard y Jacques Derrida. Entre las principales criticas que se le hacen: u na valorizacion exagerada del relativismo. I a duda. Lyotard. a Ia vez. Jiirgen Habermas. The condition ofpostmodernity: an enquiry into the origins ofcultural change. es decir. Esta concepcion de Ia postmodernidad no es. I a reflexividad critica. que destacan y critican las fisu ras de los elementos constitutivos de Ia modern idad. no obstan­ te. pues las promesas de Ia modernidad (emancipar a Ia humanidad de Ia pobreza y los prejuicios) no fueron mantenidas. limitarse a Ia deconstruccion y a Ia idea de que " Ia antropologia esti muena" participa de un j uego intelectual esteril. Para muchos. La condition postmoderne: rapport sur le savoir. marcado por Ia postmodernidad. La i ncredul idad man i festada hacia los "Grandes Relatos" expl icativos participa de una desilusion del mundo occidental. Nueva York.ois. Defensor de Ia modern idad como "proyecto i ncom- 250 . R Razon referendal Qiirgen Habermas y Ia -).AI postmodern ismo teorico se asocia un estado del mundo. aun cree en Ia herencia ideologica de Ia modern idad. Docherty (ed. Ghasarian. 1998. es decir. M i nuit. Por l o demas. Paris. Jea n-Frans. 1 979. fi losofo de Ia Escuela de Frankfurt. Christian. Blackwell. una situacion o condicion que expresa una perdida de fe en el progreso. Postmodernism: a reader. 4. Las perspectivas postmodernas son bastante pesim istas (�que sucede despues de Ia modernidad?) y plantean mas pregu ntas que respuestas. "A propos des epistemologies postmoder­ nes". Oxford. o de zonas en el mundo. en el progreso a traves de Ia democratizacion y Ia individuacion . Columbia Uni­ versity Press. Comrariamente a Jean­ Frans. Es dentro de esta logica que ya se habla desde hace varios afios en los Estados Un idos de "postpostmodernismo". u n a situacion que comprende u n potencial regenerador. Caracteriza el fi n de las certezas e n ciencias sociales. el descentram iento de las perspectivas y el potencia l autocritico son parte i ntrinseca del proyecto antropologico. Harvey. Ethnologie Jranraise. estas posiciones. con Ia idea de una i nstitucion moral u niversal en cualqu ier tiempo o Iugar. Jiirgen. Reflexividad. Berkeley. marcadas por Ia desilusion y el relativismo. Pol ity Press. 1985.plero".). Habermas. estan encerradas en un monologo. son apoliticas. Paris. Para el. Ia reflexividad se convi rtio en el reconocim iento por pa rte de los antrop6logos del hecho de que sus 25 1 . 1 999. Habennas and modernity. centradas en sl mismas y. es decir. La perspectiva reflex iva i ntenta considera r el hecho de que el d iscurso corriente no puede proveer mas que una version pol itizada e idcologica de lo real. En Ia practica. son neoconservadoras. y no considera que el abandono de Ia "razon referendal " (en el sentido de Kant) sea fuente de libertad. Ju rgen Haber mas critica el antirracionalismo cultural de las posiciones esteticas nietzscheanas y postmodernas. considera que Ia verdadera " fuerza liberadora" se produce cuando el aspecto instrumental de Ia razon (que conduce Ia accion bacia un objetivo) es reemplazado por un nuevo pa­ rad igma de comun icacion. Cambridge. University of California Press. por lo tanto. por ejemplo) en una fuente ideol6gica para legitimar Ia dom i nacion i nstitucionalizada. para el. 1987. de modo que Ia razon puede ser conclu ida de manera discursiva para alcanzar el consenso. de acuerdo con Ia cual los " hechos" son interpretaciones constituidas y todos los pu ntos de vista son subjetivos. Paris. AI dejar de lado. Fayard. (ed.). Ia dimension reflexiva. Jiirgen. Gallimard. Habermas. una version que supri me Ia conciencia de su propia parcialidad. tiene muchos puntos en comun con Ia reflexividad critica en ciencias sociales. en Paul Rabinow y Wil liam Sullivan (eds. las ciencias so­ dales contribuyeron a los mecan ismos de legiti macion. muy a menudo. Si bien comparee las crlticas postmodernas sobre Ia tecnologla que conduce a Ia i nstru mentalizacion de las actividades humanas y que se convierte (con los medias. "Modern ity . marginal izacion y castigo de Ia sociedad. Interpretative social science: a second look. La idea nietzschea na de una conciencia "perspectivista". Planteando Ia relacion entre el post­ modernismo y Ia pol itica.an i ncomplet project". propane Ia noci6n de "racionali­ dad comunicativa". Theorie de l 'agir commrmicationnel. 1987. Le discours philosophique de Ia modernite: douze conferences. conserva Ia fe en Ia fi losofla y Ia razon (que qu iere rehabil itar). Habermas. Tienen como efecto legitimar de alguna manera Ia crisis de I a sociedad contemporanea. Ia base de Ia politica democratica. Bernstein. En Ia medida en que quiere salvar el potencial emancipador de Ia razon que constituye. Richard ]. Jiirgen. etc. falsas. pues supone una concentracion sobre si mismo que l leva al retroceso de los "meta-studies". reconociendo el provi ncialismo. el proyecto reflexivo es incompatible con investigaciones serias. puso en evi­ dencia un cierto malestar pol itico en Ia produccion del saber. La consideracion de los elementos contingences a Ia discusion lleva a volver a analizar los conceptos y tecn icas analiticas consideradas como evidences. vinculadas con los privi legios epistemologicos de Ia "objetividad" y Ia "neutral idad" que reivi ndican. Estos trabajos cuestionaron las epistemologias presences en Ia fu ndacion de Ia antropologia.escritos deben tomar en cuenca las fuerzas epistemologicas y politicas que los condicionan. Engendraron una dcsconfianza o un rechazo hacia los Grandes Relatos occidentales. marginales. se encuentra tam­ bien. el cual. fue u no de los primeros en emplear el termino "reflexivo" en el sentido empleado hoy. Un hito reflex ivo fue planteado por el l ibro Reinvmting Anthropology. Ia especi ficidad his­ torica y las impl icaciones politicas de las epistemologias occidentales. editado por Dell Hymes en 1969. "Toward a reflexive and critical anthropo­ logy". con su objetividad autoproclamada. en un esfuerzo por controlar mejor las distorsiones i ntroducidas en Ia construccion del objeto (posicion del i nvestigador. que invoca el pu nto de vista del "espectador imparcia l ". La reflexividad haec referenda a Ia necesidad de orientar continua­ mente los instrumentos de las ciencias sociales hacia el investigador. de George Marcus y M ichel Fischer ( 1 986) y Writing Culture: The poetics and politics of ethnography. Esta claro 252 . de Ja mes Cl ifford y George Marcus ( 1 986). admisibles. al sugerir que los antropologos deben observar siempre "reflexivamente" como las asimetrias politicas prcsupuestas en sus actividades estan. por supuesto. Para ellos. en el proceso etnografico. Con las publ icaciones de Anthropology as Cultural Critique. Ia practica de escritos etnograficos reflex ivos experimentales fue a lentada. Ia reflexividad vi ra hacia una di reccion mas textual y mas sofisticada fi losoficamente. Algunos reprochan a Ia perspectiva reflexiva el hecho de impl icar un relativismo radical que vuelve imposibles Ia comparacion etnografica y las generalizaciones antropologicas. en el mundo i ntelectual). Entre los autores que reflex ionaron particularmente sobre Ia posicion de los i ntelectuales y el modo en que las practicas ortodoxas del discurso clasi fican las visiones como verdaderas. al exam inar el pasado colo­ nial ampl iamente dejado de lado hasta entonces por Ia antropologia y Ia di nam ica de poder nacional e internacional en Ia que las actividades profesionales de los antropologos segu ian ten iendo Iugar. El articulo de Bob Scholte en esta obra. En el centro de los afios 1980. Pierre Bourdieu. ltural critique. 1986. ca ricatu rizado (como Ia expresi6n de Ia izquierda academ ica. Rabi now. 1992. Anthropology as cr�. en Dell Hymes (ed. Berkeley. M ichael. " Ia busqueda de esteticismo" de algu nos pensadores franceses (Derrida. "Les desarrois de l 'ethnographe". con el objeto de mejorar el analisis planteando pri ncipal mente pregu ntas que tienen su origen en las poblaciones que Ia antropologia a menudo redujo al silencio en el pasado. Hoy. Chicago. University of Ch icago Press. James y Marcus. Lingua Franca. hace una puntualizaci6n en Ia que pone en evidencia las tonterias y los contrasentidos voluntarios en el articulo aceptado por Social Text. "Toward a reflexive and critical anth ropology". Wacquant. George (ed). cuando el fisico neoyorqui no Alan Sokal publ ica en Ia revista Social Text un articulo en el que se posiciona como fisico que adh iere al relativismo ciendfico. Pierre. Para hacerlo. Paris. 1 977. 143. Un iversity of Cal i fornia. Bourdieu. Latou r. lo que se convini6 en "el caso Soka l " ofrece un ejemplo muy interesa nte de confusion. Lo"ic. Nueva York. 1986. Berkeley. Pantheon. "el oscu rantismo". Paul. publ ica un libro en colaboraci6n con Jean Bricmont titulado Impostures intellectuelles [ Imposturas intclectuales] que ataca "Ia con fusion mental ". Lacan. Reinventing Anthropology. Un iversity of Cal i forn ia Press. s Sokal (El caso -). Reflexividad epistemol6gica y reflexividad narcisista deben ser distinguidas. Marcus. del New Age. una soluci6n es cucstionar el metodo al mismo tiempo que se investiga el objeto. en otra revista. Reacci6n acerba y si ntomatica a lo que es conside­ rado como una critica que depende de un fen6meno de moda. amalgama y generalizaciones precipitadas frente a u n postmoderni smo mal defin ido. Cl ifford. George y Fischer. Seuil. del liberal ismo. Algunas sema nas mas tarde. Writing culture: The poetics and politics ofethnography. Usa esto para desacreditar el conju nto de los trabajos que edita Ia revista y extiende su critica a otras publ icaciones "postmodernas". 253 . 1969. Christian. Reflections on fieldwork in Morocco. L'Homme.) y r:i­ pidamente condenado. Ghasarian. Scholte. Ia mayorla de los escritos antropol6gicos se interrogan sobre los "porques" y "desde d6nde" de sus propias producciones.). El caso com ienza en mayo de 1 966. Algu nos meses mas tarde. Reponses: pour une anthropo­ logie riflexive. Bob. Kristeva.que Ia reflexividad no tiene i nteres en ser una rcflexi6n del sujeto sobre sl m ismo. etc. para quienes Ia mano invisible de las estructuras determi na los comportamientos. Sokal. estigmatizar Ia fidel idad frecuente de los no ciendficos por el modelo expl icative de las ciencias duras pa ra apoyar sus argumentos. campo. Lingua franca (Mamaroneck) 6 (4). 1996. L'affoire Sokal ou Ia querelle des impostures. Sokal. Yves.ctica (Pierre Bourdieu y Ia -). "A physicist experiments with cultural studies". el hecho engendr6 intensos y esteriles debates y tomas de posicion en los cultural studies. 1996. etc.. en filosofia y. LGF. 1998. Sokal. T Teoda de Ia pra. Pierre Bourdieu (1930-2002). Lyotard. no obstante. Jean. Paris. en Ia medida en que Ia movilidad social es u no de los valores de Ia sociedad norteamericana) que debido a su insistencia en localizar efectivamente el lugar y las circunstancias de poder donde principalmente se produce el discurso intelectual. Uno de los intereses de este episodic es. 1996. Paris. i ntent6 demostrar que las acciones son el producto de un sentido practico. cultural y simb61ico) . que fue basta hace muy poco Profesor de sociologla en el College de France. Lamentablemente centralizados en torno a Ia guerra de las ciencias (duras y blandas). Social Text (Durham). por ejemplo. Radcli ffe-Brown y Claude Levi-Strauss. Jea nneret. Empleando las nociones de habitus {sistema de disposici6n adquirido durante Ia social izaci6n). los agentes pueden manipular. Para Pierre Bourdieu. in­ fluyo mucho sobre los te6ricos postmodernos norteamerica nos. no obstante. en antropologla sobre Ia cuesti6n: "c: H ay un mundo real?". Alan y Bricmont. etc. doxa e illusio (aspectos de las normas y valores de Ia sociedad que son tornados como evidences) y capital (social. Presses u n iversitaires de France. Baudrillard. Impostures intellectuelles. "Transgressing the bou ndaries: toward a transfor­ mative hermeneutics of quantum gravity".Deleuze. en una medida menor. menos con sus teorlas del habitus y de Ia reproducci6n (y se puede compren­ der por que en los Estados Un idos. el problema de los em6- 2 54 . Alan.). Provistos de esquemas de per­ cepci6n y acci6n desarrollados por Ia i ncorporaci6n de las estructu ras. las reglas y normas sociales y desplegar estrategias de acci6n. Esta perspectiva lo distancia de los trabajos de F. Por mas que nu nca se dedar6 personalmente postmoderno (e induso haya expresado un cierto rechazo bacia estas posiciones). Alan.m i le Durkheim. Su nombre se vincula con lo que se denom i na Ia "teorla de Ia practica". Postone. lo s crimenes. las dinam icas de las migraciones. el parentesco. con los trabajos de Jean Monod ( 1968) y Colette Peton net (1982) sabre las bandas de j6venes y el proletariado de las ciudades que los antrop6logos franceses recuperaron su atraso en este ambito. Los estudios se refieren a los pequefios mundos sociales y sus relaciones con las estructuras de poder en Ia ciu� dad. etc. Ca lhou n. Editions de M i nuit. Un iversity of Chicago Press. muy a menudo. de las residencias secundarias. No es sino desde hace un poco mas de vei nte afios. Emergiendo como un campo propio en el seno de Ia antropologla cultural en los a nos 1950.grafos es que. Graig. Lipuma. etc. La reflexi6n de este autor i nevitable se orienta hacia ambitos diversos entre los cuales se encuentran el gusto. 1 989. Pierre. Knauft. Le sens pratique. el arte. Bruce. las practicas profesionales. Pierre. las instituciones sociales. clase social. Edwa rd. Routledge. Moishe (eds. problematizaron Ia dicotomla rural/urbana. Chicago. Los primeros estudios en el espacio u rbana fueron desarrollados par los soci6logos de Ia Escuela de Chicago en los afios 1 930.. en Bruce Knauft. Ia pobreza. las vlnculos con el espacio. las practicas profesionales. 1996. Nueva York. 1 997. tradicionall moderno. "Practices: beyond Bou rdieulian legacies". Ia dominaci6n. Seuil. 1993. Apl ica sus conceptos y metodos a las poblaciones urbanas aprehendiendo Ia ciudad mas como U ll contexto de investi� gaci6n que como u n fen6meno a estudia r. normas y valores ideales en relaci6n con las estrategias de acci6n. las instituciones educativas. con individuos que interpretan roles sociales diferentes segun los contextos. privado/publico. Bourdieu. Ia antropologla urbana em plea Ia meta fora de Ia ciudad como escena de Ia vida cotid iana. el ritual. las pollticas urbanas. Genealogiesfor the present in cultural anthropology. Bou rdieu . Hour� dieu: critical perspectives. basando pri ncipalmente sus descripciones sabre los modelos ideales propuestos par los actores sociales. las adaptaciones culturales y soda� les de los migrantes. de las redes. Meditations pascaliennes. Paris. los anal isis. objetivan y privilegian las reglas. despues de haber pasado par Ia roma ntizaci6n de Ia vida rural (que impl icaba concebir Ia urbanizaci6n como causa nte de Ia ruptura del vinculo comun itario y como ligada a u n control social mas amplio) . 25 5 . Paris. de genera. u - Urbana (Antropolo gia �). Toma ndo en consideraci6n el desa rrollo del tu rismo.). Ia violencia y Ia pobreza. los desvlos. ). James. . etc. Doubleway. Exploring th� city. Jean. i nstituyo la relectura crltica del texto antropologico. La mis� m seen� d� Ia quotidienn�. 1963. Lepoutre. Monod. Goffman. Hannerz. incluso pol ifon ica. En lo sucesivo. Ulf. Paris. Writing Cultur�. sobre Ia dimension textual de Ia emografia. Paris. Les barjots: essai d'ethnologic des bandes de jeunes. Jull iard. (eds. Un iversity of California Press. Howard. establecen un acercamiento entre Ia etnografla y las teorlas l iterarias. ( 1 923). Colette. David. rit�s �t langag�s. The Free Press (Trad. Varios temas importames son tratados en este l ibro que se puede considerar como productor de un hito epistemolOgico en Ia disciplina. 256 . etc. etc. Ethnologi� d�s banli�u�s. al consi­ derar Ia escritura emografica como " i nventiva" y "creativa". 1 983. el objetivo es menos exam i nar Ia ciudad en sl que Ia vida social en Ia ciudad tal como esta es vivida por los individuos. Las pri ncipales crlticas dirigidas a las proposiciones de esta obra se orienta n al problema del rechazo de cualquier real ismo y al riesgo que se corre de transformar Ia etnogra fla en uua empresa un icamente textual. Th� Hobo. editado en 1986 por James Clifford y George Marcus. Nueva York. 1982.). Editions de M i nuit). 1980. Writing Cultur�: th�po�­ tics and politics of�thnography. Pa ris. este libro abrio. Explor�r Ia viii�. Chicago. Nueva York. observacion/interpreta­ cion . 1997. Outsid�rs. que no est:i cerrado. The pres�ntation ofs�lfi1z Ev�ryday lift. 1961 . Anderson. Galilee. Espac�s habites. editions Odile Jacob. Berkeley. Editions de M i nuit). 1959. 1986.los nuevos ritos. Ia escritu ra privilegia siempre el discu rso dom inante. Clifford. 1985. N . Erving. Anchor Books (trad. Esta obra comprende once artlculos en los cuales los autores. The Un iversity of Ch icago Press. Paris. Metaille). Marcus. Paris. Becker. Esti mula ndo las reflex iones epistemologicas sobre los mecanismos de escritura de Ia antropologla. Nueva York. George E. un debate. Peron net. Entre estos: Ia escritura se construye bajo Ia accion de subjetividades multiples que utilizan estrategias particulares por Ia i ntermediacion del i nvestigador {como produccion de dicotomlas -sujeto/objeto. 1968. Columbia Univer­ sity Press (trad. Writing Culture. Cuur rk banli�u�: corks. no obstante. Paris. Producto del contexto de reflexion crltica sobre el es­ crito antropologico. 1973. Outsidm. Marc Abeles I 43 La exploraci6n etnogcifica: de Ia alteridad radical a Ia globalizaci6n I 44 E l pacto etnognifico I 45 La i nstituci6n de una relaci6n entre el i nvestigador y su objeto: el subcampo I 49 Capitulo 2 De lo lejano a lo cercano. Christian Ghasarian I 9 Tratam iemo de los datos I 1 0 La observaci6n participante e n cuesri6n I 1 3 Nuevas dimibuciones I 1 5 L a reflexividad I 17 La etnografla como proceso I 1 9 L a cuesti6n d e Ia escritura I 2 2 E l investigador y e l Otro I 2 5 Nuevos comextos. I rene Bel l ier I 53 El amrop6logo en su campo: subjetividad y teoria I 56 Tres campos de referenda I 57 Naruraleza del campo y manera de ser amrop6logo I 61 . Reflexiones sobre el pasaje de un campo ex6tico al campo de las instituciones politicas. nuevas dilemas I 27 Dialogos i meriores I 29 Capitulo 1 El campo y el subcampo.indice Por los caminos de la etnograffa reflexiva. incertidu mbres. lo u n iversal y lo singular. . . Figuras de Ia relacion etnogd.Las notas de campo I 64 �Emocion o teoria? I 67 Conclusion I 70 Capitulo 3 Del enigma redproco al saber compartido y al silencio. A n ne-Marie Losonczy I 75 Pregumas I 76 Del enigma redproco al saber compartido I 78 De lo no verbal al silencio I 8 1 Silencio y n o dicho: e l hueco de semido I 83 De u n campo al otro I 85 Capitulo 4 Punto de vista sobre el punto de vista. Reflexiones dialogicas sobre las interpretaciones de antropologia finalizada en empresas. Patrick Gaboriau I 89 El recorrido etnologico es social meme ubicable I 90 El punto de vista del otro y Ia cuestion de Ia escritura I 92 El comprom iso del etnologo es el campo I 94 Comrad icciones. Philippe Erikson y Christian Ghasarian I 1 05 Capitulo 6 La antropologia de genero mestizo. Las apuestas sociales del discurso etnologico: el ejemplo de los sin techo. organ izacioncs explicativas I 96 La recepcion del texto y sus azares I 98 A favor de Ia experimentacion de formas nuevas I 99 Capitulo 5 Un campo de 35 horas . Ia descripcion y Ia expl icacion I 1 36 La ciencia y el arte del mestizaje en Ia composicion del texto amro­ pologico I 1 39 .fica. Fran�j:ois Laplamine I 1 33 La amropologia y el "pensamiemo del afuera" I 1 34 La tension mestiza entre el otro y el yo. Capitulo 7 Actuar y hablar en las campiiias merinas de los aiios 1960. Pau l O t t i n o I 1 45 Una concepcion dctermin ista del mundo I 1 4 6 Un zmiverso dominado por el orden del destino I 1 47 El peso de un antiguo saber-poder I 1 50 Las conductas y acciones fisicas y verbales I 1 53 Las incertidumbres y los peligros de Ia accion I 1 53 La primacia de las relaciones sociales por sobre las acciones instru­ mentales I 1 5 8 Las conducta.f y acciones corrientes de Ia vida de todos los dias I 1 62 Los actos de lcngzeaje en las situaciones fo rmales I 1 66 Dos cOdigos de expresiOn I 1 67 El aporte de jean Paul: dos universos de realidad I 1 7 1 Libertad y rcsponsabil idad personales I 1 76 E1 orden del destino y la libertad humana I 1 77 El ethos y el relativfsmo social I 1 78 Una teoria merina de Ia accion humana 1 1 8 1 Capitulo 8 Romper el espejo de si. M aurice Godelier I 1 93 Reflexividad y trabajo de campo: una cuesti6n de medida I 196 Objetividadlsubjetividad: ( Un falso debate? I 202 Determ i n ismos. azar y fuerza del campo I 20 4 Afin idades con Ia sociedad estudiada I 209 Legitimar su presencia en el ca m p o I 2 1 0 L a antropologia d e hoy I 2 1 3 Nota sobre los autores I 217 Explicaciones conceptuales I 225 Cercano (Antropologia de lo ) I 225 - Ciencias sociales (Crisis de las ) I 227 - Cultural Studies I 228 Dial6gica (Antropologia ) I 229 - D iscurso ( Michel Foucault y I a teoria del -) I 230 . transnacionalismo y etnografia multi-site I 239 Grandes Relatos (Fin de los -) I 240 Humanista (Antropologia ) I 24 1 - l nterpretativa (Cl ifford Geertz y Ia antropologia ) I 242 - Norteamericana (Dinam icas de Ia antropologia ) I 244 - Oriental ismo (Edward S aid y el ) I 245 - Postcolonialismo y critica postcolonial I 247 Postestructural ismo I 248 Postmodernismo I 249 Raz6n referendal (Jiirgen Habermas y Ia -) I 250 Reflexividad I 25 1 Sokal (EI caso ) I 253 - Teoria de Ia practica ( Pierre Bourdieu y Ia ) I 254 - Urbana (Anrropologla ) I 255 - Writing Culture I 256 .Escritura (Anrropologla y ) I 232 - Erica (Antropologla y ) I 233 - Ernometodologla I 234 Europa (Antropologla de ) I 234 - Fem i nista (Antropologia ) I 235 - Fenomenologia social I 237 Francia (Ernologia de ) I 238 - Global izaci6n. 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