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March 28, 2018 | Author: ettomacem | Category: Meteoroid, Fossil, Dinosaurs, Peat, Cretaceous


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Ciencia de los OrígenesUna publicación del Geoscience Research Institute (Instituto de investigación de Geociencia) MAYO-AGOSTO 1984 CAlDA de Estrellas de 1833. ESPERANZAS RENOVADAS Harold L Wright Profesor de Física en SAC, Texas ¿aué SignHlcado Tiene Hoy, la Lluvia de Meteoros de Noviembre 13, 1833? Hace un siglo y medio una lluvia espec- lacular de meteoros afectó casi toda la parte norte de América. Los estudiosos de la profeeia biblica vieron en ella el cumpli- miento de la predicción de Cristo registrada en San Marcos 13:25,26 "Y las estrellas caerán del cielo, y las potencias que están en los cielos serán conmovidas. Entonces verán al Hijo del Hombre que vendrá en las nubes con gran poder y gloria" . Este evento astronómico dramático fue un impacto único sobre la imaginación popular de entonces, y no ha sido quizá igualado por otro, salvo por el cometa Halley y el alunizaje del Apolo. Las palabras del Apocalipsis describen lo que literalmente miles de personas con- templaron: "Y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera de- ja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento" (Apoc. 6:13). El libro El gran conflicto en la página 316 dice: "Esta profecia se cumplió de modo sorprendente y pasmoso con la gran lluvia meteórica del 13 de noviembre de 1833. Fue este el más dilatado y admirable espectáculo de estrellas fugaces que se haya registrado .. . " Numerosos testigos han hecho descrip- ciones del fenómeno, como ser, el profesor D. Olmsted de la Universidad de Yale quien escribió: "para dar una idea del fenómeno, el lector puede imaginarse una sucesión constante de bólidos ardientes, semejantes a cohetes radiando en todas direcciones desde un punto en los cielos .. .. meteoros de varios tamaños y grados de esplendor: algunos como puntitos, pero otros eran mayores y más brillantes que Júpiter o Venus" .' Un dibujo contemporáneo de /a /fINi a de meteoros de 1833. El Dr. Humphreys, rector de la Univer- sidad SI. John, Annápolis, escribió: "Justo antes de amanecer, fue observado por muchas personas notables de la ciudad, cuyas expresiones coinciden perfec- tamente de que fue un número casi infinito de meteoros. Las palabras de la mayoria la describen como cayendo a la semejan- za de copos de nieve. " 2 Aunque se observaban a menudo caída de meteoros, su causa era poco entendida hasta fines del siglo XVIII . Afectados por siglos de superstición en la intepretación de fenómenos naturales, muchos hombres de ciencia no podían aceptar los informes populares sobre meteoritos a pesar de la Sigue en p. 6 N.S EVIDENCIAS DE CATAS- TROFISMO PARTE 111 NA. En Parte 11, el Dr. Coffln presentó evidencias de que los animales y las plantas han tenido un entierro rápido, que la orientación de los troncos indica arrastre por corrientes, que escamas de peces y filones de carbón evidencian aguas que cubren enormes extensiones y muy violentas. Aquí continúa considerando la hulla y ef carbón) .. . 3. Una característica que se refiere al yacimiento del carbón, es la estratifica- ción horizontal que se observa en la veta. A distancia de pocos centímetros, una capa puede mostrar variaciones desde un carbón brillante y quebradizo hasta otros de apariencia opaca o de alguna otra estructura y te.tura. El microscopio puede revelar que estas bandas se componen mayormente de componentes de vegetales específicos, tales como esporas, cuticulos o pulpa no identificable. El mecanismo de ordenamiento que produce esta estratifica- ción es, sin lugar a dudas, el agua. Los depósitos de turba que han sido transpor- tados, los alóctonos, son más similares en textura al carbón de piedra que las turbas que han sido enterradas in situ (Cohen, 1970). 4. Uno de los puntos más claros que se observa es el de una deposición rápida. Sea que uno crea en la explicación unifor- mista clásica para la formación del carbón o que crea en el catastrofismo, es muy dificil que pueda negar una rápida deposi- ción en la mayoría de los casos. A veces se encuentran tocones pasando a través de la capa superior de arcilla esquistosa o arenisca y llegando a la siguiente capa superpuesta de carbón de piedra. Ob- viamente, la deposición de arena o barro debe haber ocurrido tan rápido como para cubrir el árbol antes que se descompusiera y cayera. En el lugar llamado Joggins en Sigue en p. 2 Ciencia de los Orlgenes 1 Evidencias ... Viene de p. , Canadá. observé un tronco de cinco metros de longitud y de unos cincuenta centímetros de diámetro que se extendía desde una capa de carbón a través de tres estratos de arenisca y de esquisto y luego nuevamente arenisca. Muchos otros ton- eones se originaban en los esquistos y atravesaban luego la arenisca. Todos estos tocones eran huecos. Aparentemente estos licopodios gigantes tenían centros blandos que se descomponían con rapidez, y dejaban troncos huecos. En algunos de estos troncos se han encon- trado restos de anfibios juntamente con sedimentos que han llenado la cavidad. El ordenamiento del material es muy común en los carbones. Francis (1961 , p. 28) presenta este ejemplo de los yacimien- tos de carbón de Inglaterra. " Las Teridospermas, con sus tallos y sus hojas similares a los helechos, se mantendrían a flote mucho más tiempo que los tallos de hojas pequeñas de los licopodios, mientras que los tallos huecos de los calamites flotarían mejor que ningún otro resto . .. En los estratos carboníferos se observa la misma sedimentación diferenciada; un es- quisto pizarroso de textura muy fina con- tiene hermosas impresiones de hojas; las ramitas y los pedúnculos de las hojas han sido preservados en una arenisca gruesa; cuando encontramos bandas de con- glomerados, descansan sobre ellos los tallos o los troncos completos. Estos ya no tienen ramitas ni hojas ni raíces y muestran señales claras de haber sido rodados y desgastados. Todos estos hechos sugieren que la causa de la deposición de estos filones de carbón ha sido una sedimenta- ción diferencial de aguas profundas, y donde existe una sedimentación diferen- cial no cabe duda que los depósitos son alóctonos en carácter. " A menudo los tron- cos horizontales están orientados en una misma dirección, esto sugiere fuertemente que una corriente de agua ha actuado sobre ellos. Ocasionalmente encontramos árboles en una posición diagonal en la arenisca y en los esquistos que están asociados con estos yacimientos de car- bón. Esto también indica una deposición rápida de sedimento. Aocas de cuarcita, granito y caliza, de tamaño que van del cascajo hasta varios cientos de kilos se encuentran en los yaci- mientos de carbón de piedra. Los geólogos han tenido dificultad de explicar su origen. Quizás fueron trasportadas por árboles que fueron desarraigados y que flotaban y cuyas ralees las mantenían abrazadas, o podrían haber sido transportadas por co- rrientes muy fuertes de agua. Son fre- 2 C. da tos Orlganas ." . .. , , o' ~ :   -' -.'- . Un filón de carbón de piedra de 2 m. de grosor en Joggins. Nova Scolia, Canadá. (fol. H. Celfin) cuentemente de un tipo de roca no representado localmente. El transporte debe haber ocurrido desde una distancia considerable. 5. El espesor de algunos yacimientos carboníferos es bien conocido. En el Valle Latrobe de Australia alcanza 230 metros (German, 1952). El de Pittsburgh, en el este de los Estados Unidos, cubre parte de tres estados y tiene un espesor promedio de dos metros y quince centfmetros y se extiende sobre 5,400 kilómetros cua- drados (Tarr, 1930). La cantidad de carbón de piedra que se puede minar alcanza a miles de millones de toneladas. El Wyodak- American cerca de Gillette, en Wyoming, ha sido calculado en 19.000 millones de toneladas (Glass, 1975). Del Valle Latrobe en Victoria, Australia, se ha calculado en 70.000 millones de toneladas (Herman, 1930, p. 88). La cantidad de turba que se necesitaría para producir un metro de carbón depende de varios factores, tales como el tipo de tur- ba, la cantidad de agua y material vegetal, y el tipo de carbón que se producirá, pero como un cálculo general podemos indicar que un promedio sería más o menos 10 metros de material vegetal. Los geólogos del carbón estiman que a veces se necesitan hasta 20 metros de vegetal para producir un metro de carbón, pero si calculamos sobre la base de la mitad de esta cifra, o sea lOa uno, para producir un filón de 10 metros necesitaríamos la compresión de 100 metros de turba. Para producir un filón de 100 metros de espesor necesitaríamos comprimir 1000 metros de turba. En Australia tenemos un filón de lignito de 250 metros de espesor, y como el lignito es un tipo de carbón más blando, necesitaría menos turba para producirlo. Aun cuando cortáramos la proporción por la mitad, todavía notaríamos que el requeri- miento de la profundidad de turba sería una cantidad imposible de 1250 metros. En la actualidad hay muy pocas turberas o pantanos en el mundo que alcanzan una profundidad de 30 metros. La mayoría de ellos ni siquiera pasa 15 metros. Una teorla mucho más razonable es la que supone que el elemento vegetal ha sido juntado y concentrado por alguna fuer- za muy grande, indudablemente el agua. Singulares Asocíaciones de Plantas y Animales - Se pOdría esperar asociaciones singulares de plantas y animales como resultado de una catástrofe mundial pro- ducida por el agua. Tales acumulaciones se encuentran en el registro fósil. La for- mación Moenkopi contiene tanto organismos marinos como de agua dulce. Los esquistos de Green River en Wyom- ing contienen también fósiles de peces de agua dulce y de agua salada. Animales marinos, especialmente peces, están asociados comúnmente con depósitos de carbón y de hulla. Es indiscutible que el carbón sería un producto del continente. La mezcla de organismos marinos en lo que se ha interpretado como turberas y ciénagas no se esperaría. Singulares asociaciones de plantas se encuentran en varios lugares del mundo. El parque nacional del bosque petrificado Ginkgo, en el estado de Washington, en el oeste de Estados Unidos, contiene más de 200 especies diferentes de plantas (Cof- fin, 1974). Estas plantas incluyen una sor- prendente variedad que va desde plantas tropicales a plantas de clima templado. Sigue en p. a Distribución ESTRA TIGRAFICA de Huellas Fósiles de Vertebrados Comparadas con Cuerpos Fósiles Por Leonard Brand y James Florence. Opto de Biología, Univ. Loma Linda Las impresiones de pisadas fosilizadas son un registro de actividades de animales en el pasado remolo. Pueden proveer ciertas informaciones que los huesos fósiles no proporcionan. Los esqueletos fósiles contienen una ri- queza de informaciones acerca de la vida del animal extinto hace mucho. Si hallamos esqueletos más o menos completos, podremos reconstruir la estructura general y la apariencia del animal con razonable exactitud. Las características de la den- tadura nos permite saber algo de la alimen- tación y los hábitos del animal. Los huesos y los dientes no pueden dar mucha infor- mación adicional , pero ¿podremos asegurar que el animal realmente vivió y murió en el sitio donde hallamos el fósil? En muchos casos un no es la respuesta. Cuando muere un animal sus huesos pueden ser dispersos por animales de ca- rroña. Si muere cerca de una corriente de agua, puede ser arrastrado aguas abajo, o puede quedar flotando un cierto tiempo en aguas tranquilas hasta hundirse y ser cubierto (Behrensmeyer e HiII 1980; Schafer 1972). Aún después de ser ente- rrado puede no descansar en paz porque los sedimentos en que se halla pueden sufrir nueva erosión, y los huesos junto con los sedimentos en que están depositados pueden ser llevados a cuencas nuavas y ser redepositados Las huellas en el barro no pueden sobrevivir ninguno de los procesos anteriores. Por eso, cuando hallamos huellas fósiles de un animal, sabemos que ese animal caminó en ese mismo sitio en el pasado remoto. Esta es una de las características de las huellas fósiles que atestigua su utilidad para analizar la historia de la vida en el planeta_ La cien- cia que estudia las huellas fósiles y otras evidencias fósiles del comportamiento animal se llama ICNOLOGIA. Cada tipo de huella que representa una nueva especie, recibe un nombre de un género y especie nueva llamado "nombre de icnoespecie" . METODOS Para este trabajo se ha analizado cuan- titativamente la distribución estratigráfica de huellas fósiles de vertebrados registradas en unas 800 publicaciones, más los ejemplares en los museos de U.S. National , American, Yale University, Peabody, y Raymond Alf. Mucho de lo publicado data del siglo 19 y principios del AVES !·IAHIFEROS C:UA TER eRE JUR TRI O 200 20 40 FIGURA 1. 600 40 o I]J, CUERPOS FOS ILES ~   HUELLAS {PISADAS) 20 40 60 NU/lERO DE GRUPOS TAXONO!-lICOS 20 Y adolece de considerable duplicación porque diversos autores dan diferentes nombres al mismo tipo de huella fósil. En lo posible hemos evitado esta duplicación de "icnoespecies" para reptiles y anfibios siguiendo la taxonomía revisada de Haubold (1971) y suplementándola con otros trabajos más recientes. Hay un grado alto de inseguridad con- cerniente al número de especies de aves y mamíferos representados en las huellas fósiles, debido a la inexacta identificación y la ausencia de un estudio taxonómico comprensivo. De consiguiente en nuestras gráficas de diversidad de huellas de aves y mamíferos hemos indicado una diver- sidad mínima y una máxima que se ha obtenido de los trabajos impresos más los ejemplares observados en los museos. Además de los factores mencionados ya hay, sin duda, muchos ejemplares dispersos en museos que no hemos podido observar. Con todo, la muestra registrada aquf no parece adecuada para demostrar fidedignamente tas tendencias en la distribución y diversidad. Los modelos ilustrados en este trabajo se hicieron evidentes muy tempranamente en el proceso de colección de información, y FIGURA 1. Compara- clón de /e diversidad de huellas fósiles y cuer- pos fósiles de aves y mamlferos. La diver- sidad de huellas se da en número de Ic- noespecies. Varios niveles taxonómicos son representados en los datos de los cuer- pos fósiles (HarJand 1967), slendo les familias las más comu- nes. Las cifras de máxi- ma y mínima dadas para los grupos taxo- nómicos Indican in- seguridad que resulta de una Información taxonómica incompleta pera muchos de estos fósiles. Sigue en p. " C. de los Origanes 3 Distribución ... Viena de p. 3 a medida que se agregaron más datos al estudio se aumentaron las cifras de los grupos taxonómicos, pero básicamente no cambiaron las tendencias relativas. Fueron comparadas la diversidad de huellas fósiles con la de los cuerpos fósiles (huesos y dientes) en niveles estratigráficos sucesivos. Los datos de los cuerpos fósiles proviene de Harland (1967). DfVERSIDAD COMPARATIVA DE HUELLAS Y CUERPOS FÓSILES La distribución general de huellas fósiles de aves y mamiferos correlaciona bien con la distributión de cuerpos fósiles de los mismos (ver cuadro 1). Huellas y huesos de mamíferos son más abundates en depósitos del Terciario. En las huellas de aves predominan los tipos de aves de ribera y playa, con algunas de aves grandes terrestres. Cabe señalar que muchas son designadas simplemente como "pisadas de aves". En completo contraste con las huellas de aves y mamíferos, la distribución estratigráfica de huellas de anfibios y reptiles difiere radicalmente del cuadro que presentan los primeros (ver cuadro 2). Las huellas de anfibios son escasas después del Pérmico temprano, y huellas de reptiles, con excepción de los dinosaurios que son los más diversificados y conspicuos del grupo de huellas, son más abundantes en el Triásico tardío y el Jurásico temprano. En el Cretáceo las unicas huellas identificadas de reptiles son una docena aproximada de huellas de dinosaurios grandes. En contraste, los cuerpos fósiles de anfibios y reptiles ofrecen mayor diversidad en el Cretáceo y el Terciario, que corresponde al periodo de la casi completa ausencia de huellas fósiles. CONCLUSIONES Si la columna geológica representa los sedimentos que han acumulado por muchos millones de años, y los fósiles son los restos de cada período geológico de animales que vivieron en esos periodos sucesivos, se podría esperar razonablemente que las huellas y los cuer- pos fosilizados formaran un registro estratigráfico aproximadamente paralelo, en otras palabras, se esperaría que el período con más huesos de dinosaurios fuera también el de más huellas fósiles del mismo animal , y que fueran los más diver- sificados. Con las aves y los mamíferos éste resulta ser el caso, pero el registro de los reptiles y los anfibios no concuerda en 4 e de los Orlgenes nada. Notaremos dos enfoques que quisieran explicar esta discrepancia, El primero presume que gran parte de la columna geológica se depositó durante un diluvio global. Este modelo sugiere que durante la primera fase de este diluvio los reptiles y los anfibios estaban transitando de aquí para allá produciendo huellas en el lodo. Durante la última fase del cataclismo (en el Jurásico superior y el Cretácico) quedaron muy pocos anfibios y reptiles vivos para producir huellas, salvo los dinosaurios mayores. Durante el Cretácico, cuando solamente quedaron pocos grandes dinosaurios para producir pisadas, había abundantes esqueletos para producir los fósiles de los cuerpos del Cretácico. Durante el Cenozoico no se preservaron casi ninguna pisada de reptil o anfibio. Este modelo sugiere que durante el diluvio las aves y los mamUeros habían buscado las alturas, lejos de las cuencas de deposición de sedimentos porque las diferencias ecológias lo favorecían o por- que eran capaces de responder a la necesidad de adaptación a la crisis pro- ducida por el diluvio. En consecuencia, casi no dejaron huellas en el sedimento. Se sugiere aquí también que las huellas dejadas en el Terciario superior fueron for- madas después del diluvio en condiciones similares a las que existen en la actualidad. Si este modelo de diluvio es 90rrecto y las aves y los mamíferos vivían contem- poráneamente con los reptiles paleozoicos, ¿por qué no hay por lo menos unas pocas huellas de aves o de mamíferos en los sedimentos paleozoicos? Paracería haber unos pocos. En depósitos carboníferos de Nova Scotía, Canadá, se encontraron huellas que "superficialmente . .. se parecen a las huellas de algunas de las El cuerpo de redacción de CIencIa de los Orlgenes se robustece con fos servicios voluntarios del Dr. Alc/des Alva quien llega con su acervo de experIencia en el campo del la educacíon en varios paises de Latino- américa. Ummamente fue Decano de fa Escuela de Educación en fa Universidad Monlemorelos. Su con· tinuo estudio e investigación en Geociencias dará aportes positivos para nuestros lectores. aves acuát icas, pero por supuesto, hay poca probabilidad de que hayan sido de- jadas por aves" (Stenberg 1933) (Figura 3). Si estas huellas hubieran sido encontradas en depósitos cenozoicos posiblemente ellas hubieran sido descritas como huellas de aves. Otra huella interesante se encon- tró en el Esquisto Pérmico Hermita del Gran Cañón (Gilmore 1927). Parece precisamente una huella de ave, pero como no se cree que las aves hayan evolu- cionado hasta el Mesozoico, esta huella del Pérmico se menciona solamente como una " huella no identificada" (Figura 4). Huellas .. . Otra pregunta que surge es por qué las huellas de reptiles y anfibios son tan abun- dantes en los sedimentos Paleozoico y Mesozoico inferior y tan raras en los sedimentos recientes, ya que los reptiles y anfibios son comunes hoy. Parte de la respuesta puede ser que había muchos tipos de reptiles y anfibios viviendo en la historia más temprana de la tierra, que ya no existen más. Sugeriríamos que otra parte de la respuesta es que los rápidos procesos sedimentarios durante el diluvio global generalmente llevaron al entierro y la preservacion de las huellas antes de que ellas fueran destruidas por los procesos del intemperismo. Así, durante el diluvio habría habido una gran diversidad de reptiles y anfibios que dejaron huellas en condi- ciones especialmente favorables para preservar esas huellas. En tiempos más re- cientes, con la mayoría de los animales que producen huellas ya extintos y con condiciones no tan adecuadas para preser- var las hllellas, las huellas de los reptiles y anfibios parecen ser rara vez con- servadas. El segundo enfoque para explicar estos hallazgos está basado en el modelo geológico convencional de sedimentación a través de largos perídos de tiempo, que coinciden con la evolución de la vida animal. Este modelo debe suponer que la distribución estratigráfica de las huellas fosilizadas de anfibios y reptiles es un ar- tificio y no refleja en nada la verdadera can- tidad relativa de actividad animal durante los diferentes períodos geológicos. Varios factores fueron sugeridos como con- tribuyentes potenciales para producir este artificio. 1) En depósitos del Mesozoico y Ter- ciario que contienen huellas más grandes y más conspicuas, las huellas menores pueden ser más fácilmente pasadas por alto y no recogidas ... Este argumento se ve debilitado por el hecho de que las huellas de reptiles pequeños son abun- dantes en las rocas triásicas y jurásicas, eRE JUR TRI PER     MIS DEV o 20 o 10 o 20 40 O 400 20020 o 40 80 120 o 40 80 FIGURA 2. NUMERO DE GRUPOS TAXONOMICOS cuando las huellas de dinosaurios están también en su apogeo de abundancia. Esto tampoco explica la casi ausencia de huellas de anfibios y reptiles en los depósitos de la era Terciaria temprana, que no tienen huellas de dinosaurios y tienen pocas huellas de aves y mamíferos para distraer la atención de las huellas más pequeñas. 2) Las huellas más pequeñas y menos notorias serían destruidas más fácilmente por el intemperismo o por el deslizamien- to de sedimentos acuosos que las huellas más grandes. Sin embargo, este factor debería haber afectado el registro geológico entero, no sólo los depósitos post jurásicos. 3) Las rocas más viejas tienden a ser bien consolidadas mientras las rocas más jóvenes tienden a ser relativamente menos consolidadas, y por lo tanto menos aptas para preservar huellas. Sin embargo, muchas de las huellas del Cenozoico están bastante bien preservadas, incluyendo huellas delicadas de pájaros. Este factor tampoco explica la rápida disminución en diversidad de huellas después del Jurásico inferior. Estos factores pueden influir en los registros de huellas publicados, pero no parecen adecuados para explicar el gran contraste entre las huellas abundantes de anfibios y reptiles pequeños en las rocas del Pérmico y del Jurásico inferior y su casi ausencia en las rocas más jóvenes. La única explicación que este modelo provee para las huellas semejantes a huellas de aves paleozoicas es que ellas deben haber sido hechas por tipos desconocidos de reptiles Paleozoicos con patas como las de aves. Concluimos que estos datos se ex- plican más fácilmente por medio del modelo del diluvio global. ¿Quiere decir esto que ellas son tomadas como prueba del diluvio? No, no quiere decir eso. La ciencia raramente hace sus decisiones sobre algo que puede ser llamado prueba, sino que se basa en el mayor peso de la evidencia. Esto es especialmente cierto cuando se estudian eventos no obser- vables de la historia pasada de nuestra tierra. Nuestras huellas no pueden ni pro- bar ni dejar de probar el modelo del diluvio. La pregunta es, ¿en qué modelo calza más naturalmente la información o los datos? Parece que la información de las huellas calza muy naturalmente en el modelo de un diluvio global. REFERENCIAS Behrensmeyer, AK and A.P. Hm. 1980. Fosalls In the making. Unlversity 01 Chicago press. 338 pp. Gilmore. C.w. 1927. Fossll footprlnts !rom Ihe Grand Canyon. Second Contrlbution, Smlth$onain Miscallanaous CoIlections 60(3):1 . 78 . Hatland, W.B., ed. 1967. 1he lossiJ record. GeologicaJ Society 01 London. 827 pp. Haubold, H. 1971. lchnia amphibiorum el reptlliorun fossilum. In O. Kuhn, ed. , Handbuch dar Palaoherpetorogia, P\. 18, 124 pp. Guslav Flschar Verlag, Stuttgart and Portland, Oragon. Schaler, W. 1972. Ecology aOO palaeoecology 01 marine en- vironments. University 01 Chicago Press. 568 pp. Stemberg, C.M. 1933. Carbonllarous tracks Irom Nova Seotia. GeologicaJ Soclety 01 America Butletin 44:951·9&4. FIGURA 2. Comparición de diversidad de huellas f6sJles y cuerpos fósiles de anfibios. rep- tiles en general, dinosaurios, reptiles excluyendo a los dinosaurios, y de ciertos tetrápodos Indeterminados. La diversidad de huellas se da por el número de icnoespecies. Varios niveles taxonómicos están representados en los cuerpos fósiles (según Hsrland 1967), siendo los más comunes las familias. FIGURA 3. Huellas fósiles similares a las de aves, pero no identifica- das. De estratos del Paleozoico, en el Carbonffero de Nova Scotia (según Slsm- berg 1933). FIGURA 4. Huellas no Identificadas en el Paleozoico (Pérmico Hermita del Gran Calfón). Parecen huellas de ave (de Gi/more 1927). C. da los Origeoes 5 Caída de Estrellas ... Viene de p. 1 buena documentación que se presentara. Por ejemplo, cuando la Academia Francesa de Ciencias envió una comisión a Lucé para examinar la caida de un meteorito, a pesar de los testimonios de los testigos oculares, la comisión dictaminó que la piedra no había caído del cielo, sino que había recibido el impacto de un rayo.3 Aún Thomas Jefferson decía que jamás creería que piedras caían del cielo. 4 Sin embargo, a comienzos del siglo XIX los científicos reconocían la naturaleza general de los meteoritos como masas pétreas o metálicas calentadas hasta temperaturas incadescentes por la fricción con la at- mósfera_ Se Inicia el Estudio Clentlllco La caída de 1833, no sólo llamó la aten- ción al cumplimiento de la profecía bíblica, sino que inició el estudio científico de las estrellas fugaces en forma comprensiva. Muchos de los observadores nolaron que las estelas de los meteoritos parecían radiar de un punto común en el cielo, un punto cercano al cuello de la constelación de León. Esto dio la clave a los in- vestigadores de que provenían de una nube de polvo y deshechos in- terplanetarios cuya órbita cruzaba la de la tierra. La aparente radiación desde un pun- to celesle se debía a la perspectiva te- rrestre al observar un fenómeno en la alta atmósfera. Entendieron así que la órbita de la tierra podría intersecar repetidas veces la de los meteoros y que siendo así la lluvia podría ser un evento periódico. Aunque no había tenido mucha publicidad, se había registrado una lluvia de meteoros en América del Sur en 1799. El notable naturalista y viajero, Humboldt, se refirió a "miles de meteoros y bólidos moviéndose regularmente de norte a sur con ningún hueco en el cielo mayor que dos diámetros lunares que no estuviera llenado cada instante por meteoros" _5 Otro viajero en alta mar frente al Cabo Florida escribió de la caída de 1799: "El fenómeno fue grandioso y aterrador, el cielo entero pareció iluminado de cohetes . . . y en cualquier instante parecían tan numerosos como las estrellas",6lnformes de los nativos de Sudamérica indicaron que esto había ocurrido cada 33 años y cuarto. Basado en esto los primeros in- vestigadores ligaron esta lluvia con registros anteriores hasta el año 585 D.C.? Este Grupo Meteórico se llamó las leónidas en virtud de que en 1833 parecian todos proceder de un punto en la constela- ción del León. Fue una ocasión feliz cuan- 6 C. de los Orrgenes do volvieron en 1866 como se había predicho, sólo que su número fue mucho menor. Los observadores en 1899 sufrieron un chasco, pues no hubo ninguna caída espectacular ese año como se esperaba. " Fue el chasco más grande de la astronomía ante los ojos del público_"" En 1932 hubo una buena lluvia de meteoros aunque menos densa que la de 1866, pero el interés público había decaído mucho. Se formuló la explicación de que el efecto gravitacional entre el enjambre de meteoros y algunos de los planetas cer- canos había desplazado la órbita de los leónidas y que sería muy improbable con- tar con futuras lluvias densas. 9 Entonces llegó noviembre 16 de 1966, esa noche comenzaron a aparecer unas cincuenta por hora, pero justo antes del amanecer del día 17 lo espectacular sucedió de nuevo: "Su número comenzó a crecer, y vimos la lluvia de meteoros transformarse en una granizada de meteoros y luego en una tormenta de meteoros demasiado numeroso para ser contados ... el cielo centellaba ... e instintivamente buscamos proteger nuestros rostros levantados del imaginario polvo que cala del cielo". 10 La revista cientifica, "Sky & Telescope" (Cielo y Telescopio) acotó: "Este despliegue estelar se comparó con la lluvia de noviembre 12 de 1799 en el Perú y la de noviembre 13 de 1833."11 Para comparar las ca idas de 1833 y 1966 tenemos que depender de algo más que descripciones cualitativas ya que nadie pudo observar ambos eventos, Algunos estimados cuantitativos fueron hechos para la caída de 1833 - entre 10.000 y 35.000 meteoros por hora. 12 Para la hora antes del amanecer de 1966 varios expertos en cálculos informaron en- tre 90.000 y 140.000 por hora. 13 La caída de 1966 no fue menos que la mentada 1833. Sin embargo esta última no tuvo ningún impacto similar a su predecesora. De hecho, el New York Times ni siquiera hizo mención de la espectacular caída observada en los estados de oeste de EEUU en 1966. La razón básica de que pasó sin llamar la atención en general se debió a que fue observada solamente en los estados de Arizona, Colorado, Nueve México y Texas, todos estados de escasa densidad de población. En el este de los Estados Unidos las nubes cubrían el cielo, la costa occidental también estaba nublada y el ex- tremo sur ya recibia la luz del amanecer que apagó la visibilidad. Además el público en general entendía la naturaleza de los meteoritos mucho mejor que los del siglo pasado, así que no les pareció tan misterioso el fenómeno y sus mentes estaban más centradas en los eventos del espacio creados por el hombre. Posiblemente podremos gozar de otro despliegue sensacional en 1999 cuando las leónidas deben retornar. Se sabe que la fuente de este material meteórico esta asociada con el cometa Tempel-Tuttle. Una investigación reciente ha trazado la correlación entre las leónidas y el cometa desde 902 A.D.14 Ciertas características orbitales que caracterizaron las lluvias de 1799, 1833 Y 1966 deben reproducirse en 1999. ¿Cómo entendemos este fenómeno natural dentro del contexto profético? Un evento natu ral lleva un significado sobrenatural cuando el Espíritu conduce a la comunidad de creyentes a verlo como tal. Alguien puede objetar de que este con- cepto es demasiado subjetivo. Los estudiantes de la Biblia que creían en el segundo advenimiento vieron un significado especial en el displiegue meteórico de 1833, porque ocurrió en un tiempo y lugar donde se daba especial atención a las señales proféticas del retor- no de Cristo. A ellos les confirmó la fe por- que vieron en ella un hito más en la secuencia bíblica profética que incluia el gran terremoto de Lisboa de 1755, el día oscuro de 1780, y la finalización del período profético de los 1260 años. Podrá occurrir que el Espíritu use nuevamente este evento astronómico elegante para recordarnos nuestra precaria posición en este planeta. Dios misericordiosamente nos da tiempo para preparar el mundo para su venida y nos da señales del evento que se aproxima. REFERENCIAS loenlson OImsled, SiHiman's Jouma/, 25:354-4" and 26:'32-174, qlKlted in Charles P. Ollvier, Meteors Meleors (Baltimore: Williams ¿ Wilklns Co" ' 925), p. 24. 2Humphreys, American Joutna/ o, Se/enee, 25:372, quoled In Everall Oiek, " The Falling 01 ¡he Slars," The Advent Review and Sabbath Hera/d, Nov. 2, '933, p." . 30livler, op. cit., p. 5. 4Fritz Heide, Meteorites, Irans by Edward Anders and Eugene OuFresne (Chicago: University of Chicago Press, '967), p. SSi sA. C. B. l ovell, Met60f Astronomy (Oxlord: Clarendon Press, 1954), p.337. SOlivier, op. cit., pp. 23, 24. 7l ovell , loe. cit . BOIivier. op, cit. p. 38. 9l ovell, op. cit. , p. 338 IOCapen, quoted i n adhorial stalf. " Greal Leonie Melear Shower of 1966, Sky and Te/escapo, January, 1967, p.6 It lbid., p. 4. 120livier, op. cit., p. 25. 13Capen, op. cit., p. 6; " leonids Ful/iIJ Promisa," Science News, Nov. 26, 1966, p. 453 140. K. Yeomans. " Comel Tempel-TutUe and l he Leooid Meleors," /caflJs. 47:492· 499. 1981. NOTICIAS de CIENCIA procesos químicos lentos, bajo las debidas condiciones, pueden generar hidrocar- buros como los producidos en la naturaleza. " El Dr. Robert Chilson estudia el corazón diminuto de una abeja. (tor. D. Rhys) El Extraño Corazón de la Abeja Dos biólogos de la Universidad Loma lin- da, el Dr. Robert Chilson y el profesor Emest SChwab, han asumido la difícil tarea de investigar el corazón de la inquieta abe- ja melifera. Para eso hay que fijarle cables y minúsculos electrodos que transmiten distintos estimulas. Hay que alimentarla y tenerla tranquila y cómoda por varios días seguidos, mientras se realiza cada ex- perimento. Ya se ha aprendido mucho del estudio. El corazón es un tubo que recorre el largo del abdomen superior cuya longitud es de unos 13 milímetros, pero su diámetro es de sólo 0,2 mm. Las pulsaciones son muy variables, van de 10 hasta cero por segun- do. Es decir, pueden pasar varios minutos sin pulsaciones. El estudio también ha mostrado que la velocidad de respuesta a los estímulos externos descarta la posibilidad de que el coraZÓn esté con- trolado por mecanismos jónicos u hor- monales solamente. Ambos investigadores son graduados en la Universidad Andrews de Michigan y el Prol. Schwab persigue su doctorado en Loma Linda. Esperan que su estudio no sólo pueda explicar la regulación del co- razón de la abeja sino también tenga aplicaciones válidas para aspectos de cardiología humana. Cada una de las colmenas tiene entre 30 y 40 mil abejas, y además de servir al experimento reportan ciertas ventajas in- directas a los investigadores: ambos tienen sus despensas bien aprovisionadas con manjares meliferas. En una entrevista con el Dr. Chilson se mostró tan entusiasmado con lo que ha aprendido de las maravillas de la abeja y de los insectos que ha prometido compar- tir estas maravillas en un artículo para un número próximo de C. de los Orígenes. - D. Rhys Petróleo de Laboratorio Según informa la revista Nature, del 8 de marzo, dos australianos trabajaron pa- cientemente durante seis años cuidando dos muestras de material orgánico, de un gramo cada una, selladas dentro de "bom- bas" de acero inoxidable. Una de las muestras era carbón de piedra tipo pardo, la otra era un tipo de esquisto bituminoso llamado turban ita. Cada semana, durante seis años, elevaban la temperatura 1°C, hasta llegar a los 400·C. Al fin de los seis años el carbón produjo un gas natural y la turbanita produjo petróleo crudo parafínico. Los productos obtenidos eran perfec- tamente iguales al petróleo crudo y al gas natural. Por primera vez se ha duplicado la generación hidrocarbónica que podrla resultar en una cuenca sedimentaria a través de miles de años. La revista Science News comenta: "Los resultados arrojan luz sobre la tan debatida cuestión del origen del petróleo crudo y del gas natural, pues muestran que Evidencias Viene do p. 8 Extinciones en Masa - La extinción periódica de organismos durante la historia geológica ha sido un enigma para los paleontólogos. Al final del Pérmico, una extinción en masa de muchos tipos de animales y plantas sugieren la actuación de fuerzas mucho mayores que simplemente episodios locales. La repentina desaparición de los dinosaurios hacia el final del Cretáceo ha sido un tema de mucho estudio y muchas teorlas han sido formuladas sin que ninguna haya sido aceptada plenamente. La mayoría de las teorías explican la desaparición de plantas y animales de determinado hábitat mientras que la realidad incluye organismos de todos los tipos de hábitat. Nuevamente el concepto de un diluvio global provee una respuesta más satisfactoria. Aunque sea dificil demostrar que toda la tierra fue afectada por un diluvio en el mismo tiempo, es fácil mostrar que grandes extensiones de la tierra estaban sufriendo condiciones que favorecían rápido entierro de peces y grandes concen- traciones de material vegetal. Abundan los ejemplos de depósitos de caliza, de arena, etc ... que se extienden por miles de kilómetros y aún continúan de un con- tinente a otro. Cuando consideramos éstas y otras evidencias ya presentadas, nos resulta razonable creer que una anegación por agua de proporciones globales realmente sucedió. CIENCIA de los ORIGENES es una publicación cuatrimestral del GEOSCIENCE RESEARCH INSTlTUTE de Loma Linda University, Cal. Las Divisiones de Inter y Sud America proveen el franqueo para que llegue gratuitamente a los profesores y alumnos interesados en sus colegios superiores y a centros y grupos de estu- diantes universitarios adventistas. Grupos de cinco o más estudiantes pueden recibirla gratuitamente enviando cada ano, a través del Departamento de Educación de su campo, la dirección y el número de estudiantes en el grupo. Otros interesados deben enviar el franqueo y el cupón provisto en página 8. Director Harold Coffin Redactor David H. Rhys Secretaria Clara Chung CONSEJO EDITORIAL: Ariel Roth (Direct. GAI) , Robert Brown, Katherine Ching, H. Coffin, James Gibson, Clyde Webster C. de los Origenes aprecia las sugerencias, los comentarios, preguntas, colaboraciones y fotografias de sus LECTORES. C. de 10$ 0 (190n05 7 Evidencias Viene de p. 1 Hay muy pocos ejemplos actuales de un ambiente de tan amplio espectro. Es muy ditrcil entender cómo todas estas plantas podrlan haber estado creciendo en la misma región. En el museo del bosque petrificado Ginkgo se presenta como ex- plicación que tas plantas crecian en diferentes elevaciones desde tierras ba- jas hasta altas montañas y que éstas fueron arrastradas por corrientes de agua y mezcladas en las tierras bajas, pero ¿dónde están actualmente las evidencias de altas elevaciones en ese lugar? Las montañas de la Cascada no hablan todavla aparecido según la teoria uniformista. En esa región, que es ahora semidesértica, se encuentran fósiles de especies exóticas que no se hallan en el hemisferio occiden- tal en la actualidad. Plantas petrificadas de muchas variedades tambíén se encuentran en la región de Yellowstone. Hay unas do- cientas especies diferentes que han sido identificadas en base a sus hojas, su madera o su polen. Nuevamente los hábitat representados por los tipos de plan- tas varían desde tipos tropicales a tipos de clima templado e incluyen plantas ahora existentes en áreas geográficas muy ale- jadas del Yellowstone (Colfin, 1979). Lo mismo se puede decir de varias colec- ciones fósiles en el centro de Oregon que van del Eoceno al Mioceno. Ejemplos adi- cionales de este tipo se encuentran tam- bién en muchas otras partes del mundo. Vemos en esta serie de ejemplos una mezcla de tipos que se esperaría encon- trar como resultado de un diluvio global. Nos es imposible probar que en el pasado una variedad de esta naturaleza no podria haber existido in situ, pero por lo menos se puede decir que asociaciones tan singulares como las mencionadas muy pocas veces ocurren en el presente, y es más fácil explicar estas asociaciones diver- sas como el resultado de la mezcla de plantas de diferentes hábitat y áreas geográficas por la acción de un diluvio. Estratos Intercontlnentales - Estratos rocosos que ocupan un área extensa son un fuerte argumento a favor de un diluvio global. La caliza " Muralla Ro- ja" del Gran Cañón tiene su equivalente en diversas zonas de los Estados Unidos. Capas equivalentes se extienden hasta Canadá en el Norte y hasta Kentucky en el este. Materiales similares forman los acantilados en Gran Brentaña y Francia. En Asia aflora en las montañas Himalayas y aparece en la cima misma del Mont.e Everest (Eger, 1973, p. 7,8). Los filones carboníferos son similares a ambos lados del Atlántico. No solamente son similares las plantas y los sedimentos que se han enterrado juntos sino que tam- bién los fósiles de los invertebrados varían muy poco. El autor está familiarizado con ~   filones del este de Canadá y cuando iajó por áreas carboniferas de Alemania I parecieron casi idénticas. Los yacimien- tos del Carbonífero superior en todo el mundo tienen gran similitud entre si. Los acantilados de creta tan famosos en Dover, Inglaterra, no son únicos. Encon- tramos en el Cretáceo superior depósitos similares que pueden rastrearse a través de Europa y aún llegan hasta el Cercano Oriente. También en el sur de los Estados Unidos hay depósitos de creta que corres- ponden a los europeos y que están como puestos de numerosos animales y plantas unicelulares. En Australia podria también encontrarse la misma capa representada (Ager, 1973, pp. 1,2). Para la geologia SI DESEA RECIBIR SUSCRIPCION PERSONAL A CtENCIA DE LOS ORIGENES, USE ESTE CUPON. (se le cobrará sólo franqueo y envoltura) Srrvase enviarme Ciencia de los Orígenes para 1984 (3 numeras) Nombffi ______________________________________________________ __ Calle y número ________________________________________________ __ Cuidad PaT. Incluyo la cantidad de $, _______ (dólares) (USA Y México, $1 .50, otros países $2.50) (En USA puede enviar 3 sobres con direc- ción y timbrados) Envíe a: Geoscience Research Institute (C. de los Or.) Loma Linda Universíly, Loma Linda, CA 92350, USA. 8 C. de los Orlgenes Tronco invertido de un árbol de licopod/o. Depósito oar- bonitera de Nova SeoUa. (/01. H. Coffln) diluvial son de gran interés los con- glomerados y brechas del Cámbrico in- ferior (Olson, 1966). Los sedimentos del Cámbrico se consideran las más antiguas que contienen metazoos (animales multicelulares). Los sedimentos precám- bricos que están debajo de los con- glomerados y las brechas o no tienen fósiles, o muy pocas veces contienen organismos tales como protozoos, hongos, o bacterias. La aparición repentina de animales complejos en al Cámbrico ha sido ya presenlada con anterioridad. El Cám- brico muy comúnmente tiene en su capa inferior conglomerado de cuarcita o brecha, su textura es extremadamente gruesa. Las fuerzas necesarias para ero· sionar y depositar tal material eran enormes. La presencia de conglomerados y brechas similares en todas partes del mundo indica una actividad muy viol enta del agua y de extensión universal justamente antes de la deposición de los sedimentos del Cámbrico. La secuencia ascendente de conglomerados, arenas, cieno, y limo calcáreo en el Cámbrico ha sugerido que la base del Cámbrico representa el momento de las actividades del diluvio y que la gradación ascendente desde conglomerado grueso a roca calcárea refleja el agua ascendente. Muchos otros ejemplos podrian darse para ilustrar el carácter casi universal de muchos estratos geológicos. Los geólogos diluvianos aseguran que estos depósitos fueron sedimentados en una escala global y muy rápidamente por el agua. Los geólogos uniformistas niegan la univer- salidad de esta catástrofe, pero sí admiten que todas las diferentes áreas de la tierra experimentaron fuerzas geológicas similares de erosión y deposición que in- volucraron sedimentos similares durante periodos geológicos similares. Sigue en p 7 Documents Similar To 08Skip carouselcarousel previouscarousel nextPre Context oAmmonites de Pahuatlan mexicoSeminario 01.-Paleontología Importancia Como Prueba Evolutiva. Avances y Perspectivas. Seminario¡Vaya Timo! 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